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	<title>Mundo Asís &#187; Al Qaeda</title>
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		<title>Las represalias no esperan</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Nov 2015 04:31:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Con valiente perplejidad Francia se entrega a la dinámica de la venganza interminable. A la respuesta anticipatoria de próximas represalias. La guerra irrumpe para quedarse.<br />
Francia fue violentamente agredida la noche del 13 de noviembre. En el costado sublime del Boulevard Voltaire. Una respuesta tétrica a los bombardeos decididos por François Hollande, en el territorio incierto de Daesh (Estado Islámico). Y debió replicar de nuevo ayer, 15 de noviembre, con el bombardeo sobre Raqqa. Raqqa es la también incierta capital de Daesh, situada en el norte de (lo que fue) Siria.<br />
Resta aguardar, en París, la próxima represalia.</p>
<p><strong>Desde aquí —Buenos Aires— se asume la audacia estratégica y militar de sugerir que, con bombardeos por el estilo, Estados Unidos y Francia nunca van a doblegar a Daesh</strong>. El ejército terrorista es el más serio de la yihad. Es infinitamente más poderoso de lo que fue Al Qaeda. Contiene ramificaciones terrenales, presentes en las ciudades más insospechadas.<br />
Cuadros móviles que, en cualquier momento, estallan. En un centro comercial, un estadio, un bar.<br />
Se impone entonces una guerra de inteligencia. Con ocupación, en lo posible, del terreno. Y activar no sólo desde la placidez del aire. Con drones. Se debe asumir el severo riesgo de propagar las cabezas cortadas.<span id="more-1441"></span><br />
Téngase en cuenta que ya no se trata de <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2015/01/12/cuentapropistas-de-la-jihad/" target="_blank">Cuentapropistas de la yihad</a>. Ni de ningún lobo solitario, como aquel Amedy Coulibaly, el desesperado que se hizo acribillar en el almacén kosher del suburbio. Fue después de que los hermanitos Khualy se encargaran de asesinar a algunos talentosos dibujantes de <i>Charlie Hebdo</i>. Los dignos que daban rienda suelta al ejercicio de la libertad creadora, aunque relativamente indiferentes a la sensibilidad que hervía en el interior invisible de la sociedad fragmentada.<br />
Ahora se trata, en cambio, de comandos sincronizados. Atacaron en simultáneo en un gran estadio. Interrumpieron a balazos un concierto en el teatro señalado. O en el restorán étnico.<br />
<b>Daesh representa, evidentemente, el máximo peligro para Occidente, no sólo es la superación de Al Qaeda. Mantiene, aparte, un territorio propio. Es un Estado desafiante que convoca a una guerra culturalmente desigual</b>. Con la ventaja, a su favor, de conocer los pliegues de la cultura del enemigo “infiel”. Y con otra ventaja superior: los mayoritarios inocentes del bando enemigo, los profanos “infieles”, desconocen las claves mínimas de sus comportamientos. Ni los entienden, o se niegan, incluso, a entenderlos.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Sunitas radicalizados y ofendidos</b></p>
<p>Daesh, Estado Islámico, es la conjunción de los sunitas radicalizados y ofendidos de los dos ex Estados, acaso Estados fallidos, de Siria y de Irak. Con las fronteras artificiales.<br />
Dos estados —Siria e Irak— que participaron de la alucinación nacionalista del Partido Baaz. A través de dos líderes enemigos entre sí. Sadam Hussein, en Irak, un suní minoritario, de Tikrit (hoy Daesh), en el país de mayoría chiita. Y Hafez al-Assad, en Siria, de los ultraminoritarios alawitas, los que se identifican con el chiismo, con terminal en Irán. Con los exiliados de cada dictador que residían en el país del otro y conspiraban, desde Bagdad o Damasco.<br />
Puede completarse la brevedad del cuadro con los cristianos que, por seguridad básica, y por rescatable espíritu de supervivencia, se amparaban siempre cerca de los tiranuelos que los protegían. Preferibles los dictadores, para los cristianos, a los fundamentalistas. Siempre.</p>
<p><b>Sin primavera en Siria</b></p>
<p>La Primavera Árabe, que tanta simpatía despertó en Occidente, para el mundo árabe resultó letal. Derivó en extraordinarios fracasos.<br />
Después de la desdichada invasión americano-británica a Irak, que terminó con la ejecución de Sadam (y con Irak en poder de los chiitas, o sea, a favor de Irán). Y después de las primaveras fogoneadas que terminaron con la familia de Ben Ali en Túnez y con Mubarak en Egipto (para finalizar con el fundamentalismo democrático de Al Mosri, y un nuevo golpe militar). Y con el asesinato expresionista del pobre Gaddafi en Libia.<br />
En adelante, si algo tuvo en claro <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/" target="_blank">Bashar, el oftalmólogo</a>, el hijo “científico” de Hafez, es que la primavera en Siria no podía existir. Debía evitar el mismo final. Entonces Bashar decidió resistir. Hasta que la muerte fuera, apenas, una cuestión contable. Doscientos o trescientos mil muertos no importaban. Una cifra. Por más que se destruyeran las ciudades milenarias de Aleppo, Homs, Palmira.</p>
<p>Y aunque Siria se convirtiera en el teatro de operaciones donde las grandes potencias jugaban sus cartas.<br />
Estados Unidos arrastraba el error con que ataba a Inglaterra. Y la jactanciosa Francia jugaba también su prestigio de ofendida. Mientras tanto Rusia —que enlaza a la menos activa China— comenzaba a imponer su influencia. A través de un Vladimir Putin frío e inescrupuloso, consciente de que debía apoyar a Bashar hasta donde fuera. Y no sólo por disponer en Tartus, Siria, su gran base militar en el Mediterráneo. Influía su aliado Irán.<br />
Aparte, debe incorporarse a las potencias regionales que mantenían su propio conflicto, nada menor, de dominación. La fundamental Arabia Saudita, la aliada, hoy desairada por los Estados Unidos. Contra el chiita Irán, el aliado flamante. Y en el medio, siempre, las contradicciones apasionantes de Turquía, prioritariamente interesada en que no emergiera, entre el desbarajuste, un Estado kurdo.<br />
El cóctel contenía, para completarla, las diversas franquicias armadas. Tenían el sigiloso financiamiento de Arabia Saudita y a veces, incluso, del ascendente Qatar.<br />
<b>Pero los dos actores regionales que confrontan (Arabia Saudita e Irán) pasan, de pronto, a ser tres. Se crea Daesh, ISIS o Estado Islámico</b>. Confluyen los sunitas radicalizados de Irak con los sunitas humillados de Siria. Y desplazan, por importancia y virulencia, de la centralidad al conflicto insoluble de Israel y Palestina. Y desplazan, por último, de la centralidad de la vanguardia a Al Qaeda. Organización de franquicias que venía opacada desde el ajusticiamiento de Bin Laden, entregado en Pakistán. Para su sucesor sin carisma, el egipcio Ayman al Zawahiri, ya ni habría, siquiera, financiamiento.<br />
(Es Zawahiri el mismo que en 1992, principios de 1993, casualmente estuvo por Brasil, Paraguay y Argentina. En visita difícilmente turística. No fue registrada. Ampliaremos).</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Batón naranja, daga en el cuello</b></p>
<p>Al territorializarse la yihad, se reinstala la idea del califato, alucinación que estaba pendiente desde el siglo XIII. Y los radicalizados de avanzada toman Mosul, la antigua capital de Nínive. Se embolsan 300 millones de dólares en efectivo que reposaban en el banco.<br />
Y la inagotable vertiente petrolera comienza a ser explotada por los competentes gerentes que fueron de Sadam. Y su petróleo, tercerizado, es consumido en los países que supuestamente están en guerra con el origen.<br />
Aparte explotan, por si no bastara, la trágica popularidad que atrae a los islamistas radicalizados. <b>Los educados en ciudades de Occidente, donde fracasaron todos los intentos de integración social. Sobre todo en Francia. Con la multiplicación de guetos que construyen, en el interior de Francia, otros países</b>. En suburbios desde donde se distingue, a lo lejos, la Tour Eiffel.<br />
Son entonces los islamistas que llegan de Francia, de Inglaterra y de Bélgica, a través de los pasos fronterizos de Turquía. Los que aplican sus magistrales conocimientos de marketing y de publicidad.<br />
Saben que cualquier desdichado cautivo, con un batón naranja y con una daga en el cuello, suele ser irresistible como portada de todos los diarios y noticieros del mundo.</p>
<p>Es precisamente el Estado Islámico el que logra, por vía indirecta, el acercamiento entre Estados Unidos e Irán. Para combatirlo.<br />
Y es la Rusia de Putin la que también se atreve a bombardear. Para anticiparse y proteger, en especial, a Bashar. La represalia nunca se hace esperar. Daesh les baja, a los rusos, un avión colmado de turistas de San Petersburgo que abandonan las playas de Sharm el Sheikh (el paraíso de Egipto), 250 muertos.<br />
Se aguarda la represalia de Putin.<br />
Tampoco la represalia se hace esperar por los bombardeos decididos por François Hollande. La carnicería de Bataclan, como respuesta, está a la vista.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Sorprende que sorprenda</b></p>
<p>“Lo que sorprende es que sorprenda”. Se dijo en <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2014/08/28/decapitaciones-ajustes-y-selfies/" target="_blank">Decapitaciones, ajustes y selfies</a>. <b>Para prevenirse, los franceses debieron tomar con mayor seriedad sus nutritivos productos culturales. </b>Como, por ejemplo, dos libros: <i>L’Etat Islamique</i>, de Olivier Hanne y Thomas Flichy de la Neuville. Y sobre todo <i>La France du Djihad</i>, de François Vignolle y Azzeddine Ahmed-Chaouch.<br />
Es donde mejor se detallan las trayectorias, las experiencias y las biografías. Los pasos de Turquía por donde entran y salen de Daesh los jóvenes islamistas franceses. Como Coulibaly.<br />
O como estos tres hermanitos Abdeslam. Mohammed, Brahim, alguno de los dos kamikazes que estallaron. Y Salah, el más buscado. Este muchacho estaba instalado en el barrio popular de Malenbeec, en Bélgica. Y se trasladó en un automóvil alquilado hacia el cercano París. A los efectos de fusilar a los infieles que habían decidido disfrutar, durante una noche de viernes de otoño, un concierto de rock, en Bataclan, sublime Boulevard Voltaire.</p>
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		<title>Cuentapropistas de la jihad</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2015 11:48:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Asesinatos, sobreactuaciones y fracturas francesas. París, especial “11 de setiembre francés”. Exagera Le Monde, título de portada del 9 de enero. Es el primer anticipo del exceso cultural. De la sobreactuación derivada de los crímenes horribles de los talentosos caricaturistas de “Charlie Hebdo”. Los Kouachi, dos hermanos desesperados con una buena información (pero con la... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/01/13/cuentapropistas-de-la-jihad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Asesinatos, sobreactuaciones y fracturas francesas.</em><br />
<strong>París, especial</strong></p>
<p>“11 de setiembre francés”. Exagera <em>Le Monde</em>, título de portada del 9 de enero.<br />
Es el primer anticipo del exceso cultural. De la sobreactuación derivada de los crímenes horribles de los talentosos caricaturistas de “Charlie Hebdo”.<br />
Los Kouachi, dos hermanos desesperados con una buena información (pero con la puerta equivocada). Podían cumplir con la idea de la venganza, que se sugería, acaso, en la revista “Inspire”, de diciembre.<br />
Los miércoles por la mañana solía reunirse la plana mayor de la dirección de Charlie Hebdo. La revista que “injuriaba” al Profeta.<br />
Y sin la logística básica, con la menor infraestructura, sin apoyos ni contactos, apenas provistos de decisión y crueldad, Said y Cherif Kouachi provocaron la masacre. En su huida mataron, casi de paso, a un policía. E iniciaron la fuga intensa y breve que terminó en una imprenta de Dammartin-en Goele.<br />
Mientras tanto otro autorreferencial, Amedy Coulibaly, con un elevado sentido de su figuración, copó la carnicería kasher de Vincennes. Juntó a algunos rehenes y se disponía a resistir.</p>
<p><em><strong>Franquicias</strong></em></p>
<p>Suficiente para paralizar París, la ciudad sitiada, mientras se aguardaba que la policía completara su trabajo. Que masacrara a los tres terroristas que representaban el cuentapropismo de la jihad. Tres guerreros alucinados que vengaban al Profeta con autonomía, y sin el menor conocimiento de los jerarcas de los otros dos grupos que compiten por la hegemonía de la jihad. La demacrada Al Qaeda, en principio, y sobre todo el temible Estado Islámico, que desplazó a la banda de Bin Laden del primer plano, a los efectos de transformarla en una suma de franquicias alborotadas, sin conducción e -incluso- hasta sin dinero. Una de las franquicias es de la península arábiga. Con sede en Yemen, técnicamente un país PMA, en el lenguaje técnico de Naciones Unidas. Uno de los Países Menos Adelantados del planeta, que padece una miseria estremecedora y carece -incluso- hasta de petróleo.<br />
En la huida adolescente, uno de los criminales le sugirió a quien le robó el automóvil: “Si los medios te preguntan por nosotros, diles que somos de Al Qaeda, Península Arábiga”.<br />
Por si no bastara, divulgaron también que el operativo Charlie lo había financiado el imán Anuar al Aulaki. Una versión unilateral que contrasta con lo grabado en el “video selfie” por Coulibaly. Dijo haberles “prestado a los hermanos algunos miles de euros”, para concretar la venganza.<br />
En fin, muertos los tres, el presidente François Hollande pudo elevarse como estadista. Y por cadena nacional dijo que Francia iba a reaccionar con solidaridad, unidad y movilización. Para convocar a la emotiva marcha del domingo 11, de la cual se habla hasta el agotamiento en todos los diarios, revistas y canales del mundo.<br />
La cuestión que Hollande puso toda la carne en el asador. Puso a los solemnes estadistas de Europa central. Juntó al palestino Abas y al israelí Netanyahu. Y al presidente de Mali, Ibrahim Keita, ya que siempre un africano completa una primera plana plural.</p>
<p><em><strong>Osadías del lenguaje</strong></em></p>
<p>Comparar la docena de asesinatos de Charlie Hebdo, con los miles de muertos del desmoronamiento de las Torres Gemelas es, en primer lugar, una osadía pedante del lenguaje. Pero sobre todo es un error. Implica banalizar la magnitud de los atentados. Denuncia soberbia hasta para la tragedia.</p>
<p>Porque duele aceptar que estos tres jihadistas franceses no pertenecen a ninguna marca registrada. Aunque se descuenta que ni Al Qaeda, que anda a la deriva con el doctor Ayman Al Zawahiri, ni el Estado Islámico, del temible Bagdhadi, iban a desaprobar la acción. Al contrario. Y aquel que se base en la devastación de Yemen para otorgarle cierta magnitud a los asesinatos, debería no abusar de la inteligencia del informado medio. Porque, para que un yemenita banque un operativo terrorista, hay que estar verdaderamente desahuciado. En la lona. Por otra parte tampoco nadie pudo haberlos bancado. Al imán de la referencia lo habían mandado para arriba dos años atrás, y sin siquiera ver de cerca el rostro del asesino perceptible. Lo despacharon con un drone.</p>
<p><em><strong>Pasiones execrables</strong></em></p>
<p>La cuestión que Hollande, que venía en falsa escuadra, levantó algunos puntos como estadista. Para organizar un cacerolazo positivamente extraordinario, sin cacerolas, con gente bien intencionada, que suele emocionarse con la idea de la libertad, la fraternidad y la tolerancia, aunque se profundicen las fracturas de la sociedad francesa. Es donde crece y se expande la islamofobia. Una pasión que se retroalimenta recíprocamente con la pasión del antisemitismo.<br />
No basta con marginar del cacerolazo a la señora Marine Le Pen, y su escuadra que crece, hasta en la literatura de Houellebecq.<br />
Aunque unifica ambas pasiones execrables, madame Le Pen es otra beneficiaria de la sobreactuación. El primero es Hollande, que se mantuvo al nivel del desafío. Ambos -Hollande y Le Pen- por acumulación informativa, descuentan también que no se van a detener las acciones individuales. El cuentapropismo de la jihad.<br />
El país cuenta con cinco millones de musulmanes, y menos del uno por ciento adhiere a las alucinantes abnegaciones de la jihad. Los servicios de inteligencia tienen identificados a no menos de 1.500 cuadros que estuvieron en Siria o en Irak. Y 750 de ellos, según nuestras fuentes, volvieron, entre ellos 150 mujeres, alguna casada por internet, y tal vez ya viuda. Entran a Siria y salen como por un tubo a través de Turquía, sobre todo desde la provincia fronteriza de Hatay, por pasadores que les cobran 50 dólares.<br />
Son jóvenes en condiciones de matar, que recibieron adiestramiento militar y que no tienen ningún problema en morir.<br />
Entre tanto prejuicio y fracaso, en materia de integración social, debería contenerse a la islamofobia. Que no eleve ese menos del uno por ciento.</p>
<p><em><strong>Noción del otro</strong></em></p>
<p>Al cierre del despacho, un actor transgresor y antisemita, Dieudonne, escribió en su cuenta de facebook “Je suis Charlie Coulibaly”. Y ahora Dieudonne debe comerse una querella. El límite a la libertad de expresión lo marca el Código Penal.<br />
Pero antes del punto final, un camarero musulmán, Adib, en Montparnasse se nos queja. “Si los dibujos ofendieran a los judíos nadie sería Charlie”.<br />
Ocurre que los musulmanes no lograron, todavía, que los ampare ninguna ley que condene la islamofobia.<br />
Y trasciende que el miércoles, en Charlie Hebdo, volverán a burlarse del Profeta. Con las caricaturas celebratorias.<br />
Debe protegerse, en nombre de la tolerancia, el ejercicio de la libertad del creador que ofende -sin reparos- la sensibilidad del otro. Con el exclusivo riesgo de ser asesinado.<br />
Lamentablemente el mundo no es como uno lo cree. O lo quiere.<br />
El otro. Ese otro que equivocadamente existe. Al lado nuestro y con sus creencias. En el metro, en la calle, en el mercado, en el bar.</p>
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		<title>Egipto: la democracia imposible</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Aug 2013 19:45:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Golpe técnico militar o islamismo de estado. escribe Osiris Alonso D’Amomio La pomposa “primavera árabe”, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en Egipto para derrocar el autoritarismo sombrío de Hosni Moubarak. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/16/egipto-la-democracia-imposible/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Golpe técnico militar o islamismo de estado.</em></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>La pomposa <strong>“primavera árabe”</strong>, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en <strong>Egipto</strong> para derrocar el autoritarismo sombrío de <strong>Hosni Moubarak</strong>. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El carnet triste del fracaso.<br />
<strong>El retroceso golpista deja a su sociedad en una encerrona filosóficamente trágica.</strong></p>
<p><span id="more-453"></span>Las cancillerías occidentales no se atreven a condenar el golpe militar de Egipto.<br />
El compulsivo desalojo del presidente <strong>Mohamed Morsi</strong>, que encabezaba un mal gobierno. Con la legitimidad de los votos, arrastraba hacia la<strong> islamización política.</strong></p>
<p>Para ser claro, <strong>no se asume la existencia técnica del golpe de estado</strong>. Tampoco nadie se desgarra al evaluarse que los golpistas, en el fondo, tenían razones consistentes para golpear.<br />
La consecuencia del fervor transformador, que incitaba hacia la modernidad, culmina con el regreso del autoritarismo.<br />
La conclusión indica que no tuvo mayor sentido práctico echarlo al agonizante Hosni Moubarak. Junto con el extinto<strong> Omar Suleiman</strong> -el contacto con la <strong>CIA</strong>- Moubarak supo asegurar, durante décadas, que los turistas anglosajones acudieran masivamente a fotografiarse entre el commodity de las pirámides. En pantalón corto.<br />
El <strong>general Al Sisi</strong>, y <strong>Al Mansour</strong>, el presidente dibujado, intentan reflotar aquel viejo orden represivo y reaccionario. Pero ya casi idealizado como una gran utopía.</p>
<p>Cuando el pueblo conquistó el atributo de elegir, a través del voto, a sus representantes, se optó por los <strong>Hermanos Musulmanes</strong>. Los que precipitadamente pretendieron imponer otro sistema autoritario, tan malo como aquel que se había desalojado. Pero sin un orden básico.<br />
En Egipto, el Ejército es la única institución que se encuentra en condiciones de evitar la desintegración de la identidad. Firme y vertical. Como las pirámides (que, para la desdicha de su economía, ya nadie visita).</p>
<p><strong>Egipto. La democracia imposible.</strong> Y el General Al Sisi, con inapelable apoyo popular, derrocó y capturó al presidente Morsi.<br />
Hoy <strong>Morsi está preso</strong>, pero sostenido por las convicciones de los partidarios que procuran restablecerlo en su cargo. Se escudan en la popularidad de los votos. <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La contradicción deriva en las concentraciones desafiantes de los islamistas desalojados. Ante un Ejército que no puede evitar la <strong>represión televisada</strong>, que escandaliza a los gobiernos aliados que no toleran la idea de complicarse con el gobierno represor, aunque comparativamente lo prefieren.</span><br />
Aquí se ansía la pacífica resignación de los reprimidos. Los que lícitamente reclaman la restitución del presidente que votaron. Y que aspiraba a imponer la concepción (occidental) del fundamentalismo islámico. Para el resto de la sociedad.</p>
<p><strong>La ética del terror</strong></p>
<p>A través del impulso organizado de la fe, Los Hermanos Musulmanes, en su historia, dieron muestras ejemplares de sacrificio y heroísmo. El poderoso movimiento religioso-popular supo expandirse desde la clandestinidad, fuente de mitología.<br />
Conviene aclarar, por la magnitud del desconocimiento, que La Hermandad no debe ser inmediatamente asociada con los <strong>jihadistas</strong> <strong>radicalizados</strong> que desembocaron en las estructuras violentas, como las diversas franquicias de<strong> Al Qaeda</strong>. Aunque cabe consignar que los radicalizados se nutren con las decepciones. Hasta fortalecerse.<br />
Consta que el triunfo electoral de los Hermanos Musulmanes constituyó un severo retroceso de los radicalizados que prefieren el culto al mártir. A la inmolación. A la estética de las bombas humanas. Los Hermanos les demostraban que aún era posible llegar al poder por la vía pacífica. Pasó en <strong>Túnez</strong>, con el <strong>partido Enhaida</strong>. Y en Egipto.<br />
Por lo tanto, si se consolida el golpe militar de Al Sisi, y si se instala el fracaso del gobierno de La Hermandad, se arrastra, hacia la salida de la violencia, a una multitud de inocentes musulmanes que adhirieron al camino institucional que ya se trunca.<br />
<strong>De aquí, al cierre de las embajadas de Estados Unidos y de la Unión Europea, resta un paso.</strong> Basta con un comunicado para que se preparen las valijas. O con un breve mensaje televisivo, para generar la ética del terror. Con cuerpos de sobra para ofrecerse como bombas.</p>
<p><strong>Cretinos y víctimas</strong></p>
<p>Ricos y feroces cretinos. Como <strong>Ben Alí, Khadaffi, Sadam, Moubarak, Haffez o el propio Bashar al Assad.</strong> Cabezas de regímenes fuertemente represivos que los combatieron.<br />
A la Hermandad Musulmana y -sobre todo- a Al Qaeda. Los cretinos se mostraban como la única garantía que les permitía, a las democracias sofisticadas, continuar con el consumo relativamente tranquilo del petróleo. Los florecientes estados del Golfo se permitían la hegemonía principal. Y hasta el lujo secreto de financiar a quienes los impugnaban, pero siempre preferiblemente lejos.</p>
<p>Es preciso plantear la obviedad de las diferencias después que<strong> George Bush</strong> -el junior- mezclara todos los sabores y las contradicciones en un fast food trágico, para comprometer a Occidente en<strong> otra cruzada alucinante en</strong> <strong>Irak</strong>. Contra Sadam, en la <strong>siniestra búsqueda de “armas de extinción masiva” que no existían.</strong> Consecuencia de la acción terrorista más espectacular de Al Qaeda. El derrumbe de las <strong>Torres Gemelas</strong> y sus miles de muertos.<br />
La humillación dolorosamente recibida no legitimaba la desastrosa política norteamericana en Medio Oriente. Se agravó, en cambio, la complejidad del cuadro. Con sus cementerios naturales y sus escombros. Ensuciaron las situaciones internas de todas las zonas en que se introdujeron, a los efectos de asegurar su consagrado sistema de valores. Y producirles, a los bárbaros, el espejismo de un nuevo orden. Con menor perjuicio interno desde que se entregaron a la eficacia de los “drones” (los aviones bombarderos no tripulados). Para atenuar la recepción de ataúdes políticamente inconvenientes, envueltos en banderas. Procedentes de Irak, o de <strong>Afganistán</strong>.</p>
<p>Tiempo de aceptar que las primaveras árabes desembocaron en islamismos que clausuraban el fervor. Y que La Hermandad se transformó en la exclusiva beneficiaria de la protesta de aquellos modernistas sueltos, que se movilizaban para amontonarse en la <strong>Plaza Tahrir</strong>.<br />
Hoy La Hermandad es la víctima del golpe de estado en Egipto, que en Túnez aún puede evitarse (responsabilidad de <strong>Francia</strong>, que suele contagiarse de Estados Unidos y se entromete en <strong>Malí</strong>. Pero se cuida de no cometer sus errores. Ampliaremos).</p>
<p>Sin embargo las víctimas fundamentales de estas “primaveras árabes” fueron los inocentes protagonistas que necesitaban las migajas de modernidad.<br />
Los que desafiaron a los cretinos-autócratas sin sospechar que se encontraban en el medio de la trampa infernal.<br />
Entre el látigo del tiranuelo que los sometía, o la interpretación institucionalizada del <strong>Corán</strong>, que se entendía como una <strong>Constitución</strong>. Como lo observara el intelectual <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>. En Los Viajes. Su libro superior.</p>
<p>La democracia imposible, por la que se batían los modernistas, aludía a las ilusiones del pluralismo y la tolerancia. Enriquecidos con la apertura informativa que les generaban las redes sociales. Una metodología generosa de comunicación que los hacía sentirse más unidos. Y en simultáneo, más desdichados.</p>
<p><strong>La Neo Guerra Fría</strong></p>
<p>En <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">“La desgracia de Egipto”</a> se trató el cambio de reglas y del mismo juego.<br />
Con cinismo pragmático, los rigoristas de la fundamental <strong>Arabia Saudita</strong>, de los <strong>Emiratos</strong> y el <strong>Kuwait</strong>, apoyan y financian a los golpistas salvadores de Egipto, que disfrutan de los 1.500 millones de dólares de ayuda militar de Estados Unidos. Pero se escandalizan preventivamente ante la represión que necesitan sea breve y eficaz. Lo prefiere también <strong>Israel</strong>, sin decirlo, siempre mejor preparado para tratar con regímenes de fuerza que ostenten la brutalidad que los justifica. Y como lo celebra <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/">“Bashar, el oftalmólogo”</a>, que siente el golpe de Egipto como una feliz oxigenación de su masacre. El golpe de Al Sisi le brinda a Bashar mayores fuerzas para destruir a sus enemigos internos. A discreción. Es Gratis. <strong>Rusia</strong> los ampara y <strong>Siria</strong> es la punta de lanza para implantar un nuevo esquema de <strong>Neo Guerra Fría</strong>. Para tratarlo en próximo despacho.</p>
<p>Estallan los lineamientos y Siria se aleja, acaso a su pesar, de los intereses compartidos por el <strong>Eje del Mal</strong>, que comparte con el <strong>Hizbollah</strong> (libanés), el <strong>Hamas</strong> (palestino) y el impetuoso <strong>Irán</strong> (el persa que banca). Y con <strong>Turquía</strong>, que está exactamente afuera del Eje, dirigida por un “islamista moderado”. <strong>Erdogan</strong> teme el contagio hacia la rebelión de sus islamistas solidarios.<br />
En conjunto, unos y otros sólo coinciden en cargarle a <strong>Qatar</strong> las responsabilidades de las primaveras fracasadas.<br />
El paisito petrolero del Golfo creyó conciliar el islamismo institucional de la Hermandad con la sublime idea de la democracia.<br />
A través de la penetración triunfal de <strong>Al Jazzera</strong>, el canal dedicado a la impertinencia de comunicar.<br />
Tienta también dedicar un próximo artículo específico. A Qatar, el “pigmeo con puño ambicioso de gigante”.</p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
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