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	<title>Mundo Asís &#187; España</title>
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		<title>La peste de moral baja</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Nov 2014 14:10:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde España y Portugal, hacia Brasil y Argentina sobre informe de Consultora Oximoron, Redacción final Carolina Mantegari “La corrupción acompaña al poder como la sombra al cuerpo” Alejandro Nieto Introducción La Obra Pública, el Juego y Blanquita Amaro La epidemia de transparencia ya hace estragos. Produce la transformación cultural y arrastra muchos presos. En el espejo de... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/11/26/la-peste-de-moral-baja/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Desde España y Portugal, hacia Brasil y Argentina</strong></p>
<p>sobre informe de Consultora Oximoron,<br />
Redacción final <strong>Carolina Mantegari</strong></p>
<p><em>“La corrupción acompaña al poder como la sombra al cuerpo”</em><br />
<em> Alejandro Nieto</em></p>
<h3>Introducción<br />
La Obra Pública, el Juego y Blanquita Amaro</h3>
<p>La epidemia de transparencia ya hace estragos. Produce la transformación cultural y arrastra muchos presos.<br />
En el espejo de España se refleja Portugal. Pero también Brasil.<br />
La peste de moral baja, irremediablemente, hacia Argentina.</p>
<p>Para interpretar el grado de transparencia de un gobierno, Consultora Oximoron propone estudiar esta ecuación:<br />
Obra Pública +/o El Juego +/o Blanquita Amaro (*)</p>
<p>Basta con los tres ítems. Se deja de lado la multiplicidad de otras vertientes.<br />
La Obra Pública signa la metodología tradicional para la recaudación básica. Clasicismo insustituible de ladronzuelos perdonablemente básicos.<br />
El Juego se consolida. Se extiende. Penetra estructuras transversales que enlazan a los opositores habilitados. Extensiones brutales, por décadas. Recaudación secreta para cómodos.<br />
“Blanquita Amaro” representa la explotación del consagrado fenómeno del narcotráfico. El ítem más complejo y pernicioso de la ecuación. Con el complemento de la violencia y del daño social. Impregna a las fuerzas internas que debieran combatirlo.</p>
<p>Con recaudarse, para beneficio del gobernante, a través de uno solo de los tres ítems, por ejemplo el primero o el segundo, se está apestado, pero pasa. Es comprensible.<br />
Con recaudar con dos de los tres, el primero y el segundo, ya es relativamente grave, sancionable.<br />
Con la explotación de los tres ítems conjuntos de la ecuación, el gobernante está perdido. Irrecuperablemente.</p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong><br />
Director Consultora Oximoron</p>
<p>(*) Cantante cubana de rumbas de los años 50 y 60. Se toma prestado su nombre por “la blanca”.</p>
<p>——————————————————————————————————————————–</p>
<h3>El espejo de España</h3>
<p>Conmueve ver ingresar en prisión a la cantante Isabel Pantoja. En Alcalá de Guadaira, Sevilla. Por lavado de dinero. La estrella quedó sepultada en el latrocinio, como consecuencia del mal amor.<br />
Como Cristina de Borbón. La Infanta que sumerge a la nobleza en el escarnio. Por los horribles manejos, con los fondos públicos, del marido. Iñaki Urdangarain, atlético (y patán).<br />
Su Majestad Juan Carlos, que tuvo muy poca suerte con sus yernos. En su momento, el monarca supo hacer la fortuna con sobriedad. Antes de derrapar con aquel elefante inofensivo, para colmo muerto, en un safari por Kenia. Juan Carlos supo pecar con el refinamiento y la distinción que generalmente faltan en los tiempos del facebook. En pleno estallido de las comunicaciones cuesta mantener un secreto, así sea sólo erótico. O preservar el sentido elegante de la discreción. Debió abdicar.<br />
Alteza Cristina, en cambio, enternece. Encantadora muchacha que supo ilustrarse en París. Aguda lectora de Azorín, de Ortega y hasta de Julián Marías. Hoy desgasta la dignidad real, entre juzgados. Otra historia de amor y billetes. Abundan.</p>
<p>En el desborde brutal de la Operación Púnica, los españoles en crisis extravían la capacidad de asombro. Previamente fueron fastidiados por los sobres de Bárcenas. La “Cadena de la felicidad” que acabó con el respeto hacia el Partido Popular. Colmaron de resentimiento a los indignados que subsisten con el subsidio del paro.<br />
También fueron fastidiados con las trapisondas financieras de Jordi Pujol (que llegan hasta el puerto de Rosario). Salpicaron de banalidad hasta la discutible emancipación de Cataluña.</p>
<p>La peste de moralidad, que sacude a España, afecta también a Portugal. Consta que el ex primer ministro, Antonio Sócrates, el socialista moderno, en un regreso furtivo de París pasó desde el aeropuerto de Lisboa hasta el “Estabelecimento prisional de Évora”. Capital del Alentejo. Justamente en el alicaído país saudosista de Fernando Pessoa, impregnado de tristeza colectiva, maltratado por el estancamientos económico que incita a los recortes permanentes, a los efectos de satisfacer las líneas europeas que baja Alemania.<br />
El portugués medio alteraba el pesimismo existencial con los detalles del exilio voluntario de Sócrates en París. En su departamento adquirido por tres millones de euros, nada excesivo en semejante ciudad.<br />
Sócrates pretexta herencias familiares, pero nadie le cree.<br />
En Rumania, basta con la inteligencia y el coraje de Laura Kovesi. Es la fiscal anticorrupción, para que caiga otro ex primer ministro, ministros en cantidad, encadenados en otras felicidades que hoy se condenan.</p>
<h3>La delación</h3>
<p>Mientras tanto Brasil se dispone a superar los índices de corrupción de los países BRICS. Arrecia la peste de transparencia que estaba pendiente desde los tiempos escatológicos del «mensalao».<br />
Hoy los empresarios más poderosamente ricos comparten el patio común de la cárcel de Curitiba, aunque a distancia decorosa del delator desesperado por salvarse. El Turco Youssef.<br />
En la declinación moral del país-continente, el motor del casi extinguido Mercosur, cuando se delata bien puede atemperarse la condena.<br />
Por lo tanto los coimeros, que se suponían impunes, caen como moscas cansadas del verano. Para lanzarse, a su vez, sin exigencia de lealtad, a delatar.<br />
Cuentan que a algunos delatores hay que pegarles, pero para que se callen.<br />
Al cierre del despacho se aguarda que no se delaten las oportunas estimulaciones que debieron depositarse en la Argentina. Entre la gallardía del festival de maletines, que el portal describe como “La marroquinería política”.<br />
Maneras de la corrupción sistémica, estructural. Animada por los cretinos que capturaron el Estado para su propio beneficio. Representa el máximo rostro del fracaso de las democracias.</p>
<h3>Aquí y ahora</h3>
<p>“Robar no es para cualquiera”. Lo confirma Tadeo, protagonista de “Hombre de Gris”.<br />
Para robar desde el poder no basta con la impunidad. Hay que contar con contadores competentes, eficaces abogados administrativistas. Ser menos brutal.<br />
En Argentina proliferan diseños recaudatorios que superan con amplitud al emblemático David Marjaliza, alias Mórtimer. El español que arrastró decenas de poderosos transitorios, para convertirlos en presos. Comparado con nuestros pícaros delincuentes de segundo orden, Marjaliza es apenas un aficionado. Un novato.<br />
Marjaliza distribuía las “cometas” y se quedaba con un miserable 3 por ciento. Un bebé. Los que supieron hacerla, aquí disfrutan del tratamiento de señores. Lo despojado, lo tienen en regla; lo mal habido a buen recaudo, perfectamente “encanutado”.<br />
No son los rudimentarios de la magnitud de Lázaro, El Resucitado. Desde que se murió su Jefe, El Resucitado quedó sin conducción. Terminó entre imberbes inescrupulosos que le hicieron un daño irreparable a la heredera.<br />
La Doctora tal vez sospechaba del fondo. Desconocía, según nuestras fuentes, las formas. Las cantidades. Legitima su asombro: <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2011/05/06/para-que-juntar-tanto/" target="_blank">“¡Para qué juntar tanto!”, cliquear</a>.</p>
<h3>Épica y delito</h3>
<p>La Operación Púnica de España, como la Operación Lava Jato de Brasil, registra algunas similitudes con la Pasión Recaudatoria Nacional.<br />
Signa la clave de la política contemporánea, la estrategia internacional. El anti imperialismo (preventivo) de La Doctora.<br />
Cuesta unificar, en el fondo, la épica militante con el fenómeno delictivo.<br />
Advertencia: no se trata de épica militante o delito.<br />
Es -en simultáneo- militancia y delito. De aquí la complejidad del mecanismo que estalla.<br />
El honesto que se juega aquí ampara al cretino que la lleva.<br />
Desde la épica, los que no se llevaron monedas ofrendan la vida por los corruptos.<br />
Juristas y comunicadores ponen los prestigios a la disposición del proceso recaudatorio.<br />
El desgaste -concluye el Informe Oximoron- es inútil. Porque la peste de moralidad baja. Llega igual.<br />
Entra, incluso, sin golpear la puerta.</p>
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		<title>El Perón de Zanatta</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Sep 2013 20:49:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sobre La Internacional Justicialista. escribe Carolina Mantegari Editora del AsísDigital En La Internacional Justicialista, el ensayista italiano Loris Zanatta indaga -como sostiene el subtítulo- en “el auge y ocaso de los sueños imperiales de Perón”. En minuciosa compilación, Zanatta describe las proyecciones hegemónicas que derivan en un “fracaso” (pag. 381). Presenta a un Perón fuertemente ególatra, empecinado... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/09/17/el-peron-de-zanatta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Sobre <em>La Internacional Justicialista</em>.<br />
escribe <strong>Carolina Mantegari</strong><br />
Editora del <em>AsísDigital</em></p>
<p>En <strong><em>La Internacional Justicialista</em></strong>, el ensayista italiano <strong>Loris Zanatta</strong> indaga -como sostiene el subtítulo- en “<strong>el auge y ocaso de los sueños imperiales de Perón</strong>”.<br />
En minuciosa compilación, Zanatta describe las proyecciones hegemónicas que derivan en un “fracaso” (pag. 381).<br />
Presenta a un Perón fuertemente ególatra, empecinado en exportar la receta política de la <strong>Tercera Posición</strong>.<br />
Una vía intermedia entre el capitalismo y el comunismo que es -en su imaginario- superadora.<br />
Para Zanatta, Perón se desgasta en la costosa estrategia de conformar un conjunto de países unificados por su tácita conducción. Sostenido, en principio, por su anticomunismo frontal. Y por el catolicismo (una cultura que Zanatta trató en su libro más logrado, <strong><em>Del Estado liberal a la nación católica</em></strong>). Y también sostenido por la latinidad, aquí en abierta contradicción con el panamericanismo orientado por “los anglosajones” de los Estados Unidos.<br />
“Idea madre” desde que era “coronel del GOU: América estaba compuesta por latinos y por anglosajones, dos civilizaciones incompatibles” (pag.336).</p>
<h3>La arbitrariedad del trigo</h3>
<p>Pero los países vecinos resisten, en general, las tentaciones de la hegemonía imperial peronista, que pretendía imponer con la sutileza “de un elefante en un bazar de porcelanas” (pag. 391).<br />
Desfilan en particular las intromisiones en <strong>Bolivia, Paraguay, Chile, España</strong>, y sobre todo en <strong>Brasil</strong>. Al que aún Argentina ni siquiera le otorgaba categoría de competidor. Menos, incluso, de rival.<br />
El Perón de Zanatta trata de elevarse sobre una serie componentes básicos. El primero, pasablemente ideológico, alude al <strong>anticomunismo</strong> (cuando nadie podía imaginar que en el futuro algún alucinado iba a identificarse con el peronismo de izquierda).<br />
En la vanguardia de la lucha contra el comunismo, Argentina, a través de Perón, también competía con Estados Unidos, la potencia hegemónica de verdad que Zanatta reconoce. En desmedro del insolente del sur, que mantiene la osadía de presidir una potencia en proyección.<br />
Pero persiste otro factor sustancial, que lo fortalece a Perón. Es la abundancia del trigo. Y la arbitraria distribución. Con especulaciones explícitas en materia de precios, en un mundo carente de alimentos. Puede inducirse la comparación fácil entre el trigo, que caracterizaba en los cuarenta, con la soja que se comparte en los dos mil. Aquí Zanatta nos muestra un Perón antipático, imbuido del pragmatismo lícito, pero moralmente reprochable. Ya que sube y baja los precios del trigo con la misma determinación de titiritero con que maneja a la prensa adicta. Utilizada (la prensa) para atacar o adular a los estadistas de los países vecinos, depende la coyuntura. Y sobre todo para atacar al enemigo principal. La idea fija con los Estados Unidos. Como si Perón asistiera a una pugna permanente, con algunos matices, contra los continuadores de <strong>Spruille Braden</strong>.<br />
Para imponer el autoritarismo del trigo Zanatta destaca la acción de <strong>Miguel Miranda</strong>, “el malo” (pag. 53).<br />
Una versión anterior de <strong>Guillermo Moreno</strong>, pero de la instancia abundante.</p>
<h3>La utopía peronista</h3>
<p>Atrae, y hasta cautiva, la trama narrativa que utiliza Zanatta para explicar el fracaso imperial, y construir, en simultáneo, el libro más inteligentemente crítico de la utopía peronista.<br />
A través de capítulos relativamente breves, circula la historia de las intromisiones peronistas en la totalidad de los países del contorno. Los que debían tolerar -a veces por el trigo- las pedanterías del vecino agrandado.<br />
Y estaba la acción sistemática de la diplomacia obrera. A través de agregados sindicales que promovían la Tercera Posición Justicialista, y se reportaban, más que al canciller Gramuglia, o al canciller Paz, a la señora Evita, la Primera Dama. Conste que ya Zanatta le dedicó una polémica biografía política a Evita, aunque pasó inadvertida porque ya casi nadie quiere polemizar en el país declinante. Hueco de ambiciones y de fe. Donde se lee menos de lo necesario. Y muy mal.</p>
<p>El último factor, que se percibe en el Perón de Zanatta, es la guerra que no fue.<br />
En el trazo grueso del autor, Perón sostenía sus creencias a partir de una evaluación equivocada. La certeza que iba a desatarse, en cualquier momento, la tercera guerra mundial. Le daría consistencia a la relativa neutralidad que pregonaba, y valoraría infinitamente los productos, de los países “con alimentos y materias primas”.<br />
Para Zanatta, Perón necesitaba de “la colaboración de los Estados Unidos”. Aunque la hostilidad antiamericana “era el núcleo central de su política”. Pero comenzaba a necesitar desesperadamente dólares y los vecinos casi hacían cola para tomar distancia del pan-latinismo, de la Tercera Posición.<br />
En la pendiente, el campeón del catolicismo se había enfrentado hasta con la Iglesia, y el anticomunista ejemplar se acercaba a la <strong>Unión Soviética</strong>.</p>
<h3>Por haber querido ser</h3>
<p><em>La Internacional Justicialista</em>, texto valioso, documentado y recomendable. Aunque se registre en Zanatta, por último, un regodeo descalificador, sobre todo al describir el nacionalismo de Perón. Una jactancia (o patología) a la que no tendría, acaso, derecho.<br />
Contiene un riesgo: que la crítica constante consolide la pasión nacionalista que Zanatta justamente se propone criticar.<br />
A la distancia, con la moral en el penoso descenso, con la autoestima nacional debajo del piso, pueden comenzar a valorarse hasta las ilusiones perdidas de aquellos que, como Perón, las tuvieron. A pesar de los errores. De “la enfermedad infantil del expansionismo” (pag.332). De la ambición por atreverse a disputar en las ligas decisorias del juego internacional.<br />
A Perón se lo puede criticar hasta los bordes, incluso, de la negación. O del odio. También se puede responsabilizar con frivolidad al peronismo por el actual estado caniche del país.<br />
Sin embargo cuesta devaluarlo históricamente por haberse animado. Por haber querido ser, por adherir a la idea de la “excepcionalidad” que podía instalar a la Argentina en el plano superior. Editó Sudamericana. 446 páginas.</p>
<p><em><b>Carolina Mantegari</b></em><br />
<!--[endif]--></p>
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		<title>La desgracia de Egipto</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Jul 2013 18:10:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La convivencia imposible del islamismo y la democracia. Satisfacción en Siria y Arabia Saudita. Preocupación en Túnez. escribe Osiris Alonso D’Amomio El diario Al Watan anticipó el expresivo diálogo del final. Fue entre Mohamed Morsi, el presidente de Egipto a derrocarse -de la Hermandad Musulmana-, con el general Abdel Fattah Al Sissi, el derrocador. Ministro... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La convivencia imposible del islamismo y la democracia. Satisfacción en Siria y Arabia Saudita. Preocupación en Túnez.</strong></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>El diario <em><strong>Al Watan</strong></em> anticipó el expresivo diálogo del final.<br />
Fue entre <strong>Mohamed Morsi</strong>, el presidente de <strong>Egipto</strong> a derrocarse -de la <strong>Hermandad Musulmana</strong>-, con el general<strong> Abdel Fattah Al Sissi</strong>, el derrocador. Ministro de Defensa y jefe del poderoso ejército. La única institución que mantiene, en el desbande de la fragmentación, su integridad.<br />
“Parte, Morsi, con dignidad” -le dijo Al Sissi.<br />
“Pero éste es un golpe de estado militar, los americanos nunca te lo van a permitir”, dijo Morsi, después de todo un cándido que trataba de salvarse.<br />
Cuesta creer que Al Sissi se haya atrevido a desalojarlo del poder a Morsi sin la luz verde “de los americanos” (surten al ejército de mil millones de dólares por año, en “concepto de ayuda”).<br />
“Nos interesa la opinión del pueblo egipcio, no del americano”, dijo Al Sissi.<br />
“Pero yo soy quien te designó y puedo desplazarte”, replicó enojado el presidente. Lo rodeaba su guardia defensiva.<br />
“Olvídate, ya no tienes ninguna legitimidad”.<br />
Entonces Morsi fue detenido por quienes estaban, en el lugar, para defenderlo.</p>
<p><strong><span id="more-366"></span>Cambio de reglas y del juego</strong></p>
<p>La facilidad interpretativa indica que, entre la democracia y el islamismo, persiste un abismo. Nada tienen en común.<br />
Los partidarios de la modernidad se encuentran, en la región, definitivamente condenados.<br />
O islamismo de estado o autoritarismo coercitivo.</p>
<p>La <strong>sintonía entre democracia e islamismo</strong> es, ante todo, un ejercicio mediático de la voluntad, propagada por los responsables de la cadena <em><strong>Al Jazeera</strong>.</em><br />
Se justifica que la primera medida golpista haya consistido en clausurar la sede de la cadena, que emitía desde <strong>El Cairo</strong>.<br />
Significa confirmar que el golpe, en Egipto, se reduce al retroceso de los jeques petroleros de <strong>Qatar</strong>. En desmedro de la algarabía, la satisfacción de los “hermanos enemigos”. Los rigoristas petroleros de<strong> Arabia Saudita</strong> (sostenidos siempre por los americanos) y de los Emiratos.<br />
Pero sobre todo debe registrarse la satisfacción en <strong>Siria</strong>. Y por qué no de <strong>Israel</strong>, aunque en silencio diplomático. En realidad les resulta más conveniente, y fructífero, tratar con regímenes de fuerza. Con los que saben a qué atenerse (no olvidar que con Morsi circulaban positivos beneficios para los palestinos chiitas del <strong>Hamas</strong>, en eje siempre con el <strong>Hizbollah</strong> chiita de <strong>Líbano</strong>, con Siria y, en el fondo, con <strong>Irán</strong>, en tandem con <strong>Rusia</strong>).</p>
<p>Hay cambio de reglas, pero también del propio juego, aún dinámicamente difuso.<br />
Son realineamientos que alteran el tablero geopolítico, y desconcierta a las cancillerías que pesan. <strong>Argentina</strong>, abstenerse.<br />
Desde el punto de vista técnico, en Egipto transcurre un <strong>vulgar golpe militar</strong>. Pero con multitudinario apoyo popular. La coincidencia entre un grupo de vanguardia, <strong>Tamarrod</strong>, o sea Rebelión, que movilizó 17 millones de personas, con un ejército repentinamente sensible a los reclamos sociales.</p>
<p>Al Sissi pone al frente al desconocido jurista <strong>Mansour</strong>. Asombra con la amplitud frustrada de proponer, como primer ministro, al inofensivo burócrata <strong>El Baradei</strong>. Un equilibrista de organizaciones internacionales que trafica aperturas hacia “el mundo occidental”. Pero finalmente el puesto será, según nuestras fuentes, para un abogado casi progresista, un socialdemócrata, <strong>Ziaad Baha El Din.</strong></p>
<p><strong>El fracaso prematuro de la primavera árabe</strong></p>
<p>Pese a la alegría de las movilizadas capas medias, en Egipto se asiste al primer fracaso de la llamada <strong>primavera árabe.</strong><br />
Es la consecuencia fatal del segundo éxito. Haber derrocado a <strong>Hosni Moubarak</strong> (el primer derrocado fue <strong>Ben Alí</strong>, en <strong>Túnez</strong>).<br />
Pero para llevar al poder, democráticamente, en ambos estados -Túnez y Egipto- a la única organización que mantiene niveles aceptables de organización política. Los Hermanos Musulmanes.</p>
<p>Previsiblemente, Morsi iba a decepcionar. Porque prefirió actuar como presidente de los Hermanos Musulmanes, y no de la abrumadora complejidad que conforma Egipto.<br />
Iba a caer arrastrado por las exigencias de los voraces medialuneros del propio partido. Medialuneros que ocupaban los espacios fundamentales. Mientras la economía se desmoronaba. Faltaba de todo y no disponían de los arrebatos de ningún <strong>Moreno</strong>. Desaparecía, de pronto, desde la harina hasta el combustible. Los precios escalaban y carecían de un solvente <strong>INDEC</strong>. No había espacio para la trampa. Porque escaseaban también -y sobre todo- los turistas.<br />
Así como <strong>España</strong> vive del commodity del sol, en Egipto gran parte de los ingresos pasan por el commodity de las pirámides.</p>
<p>“Moubarak con barba” se lo llamaba a Morsi en los amontonamientos de la<strong> Plaza Tahrir.</strong><br />
Se lo cargaba la misma aglomeración que se cargó, primero, a Moubarak.<br />
Pero ahora se movilizaban para defenderlo sus partidarios, los barbudos de la Hermandad. Los casi cincuenta muertos de la contabilidad permiten temer por la antesala de esta nueva guerra civil. Perfectamente puede superar la catástrofe que disuelve a Siria.<br />
Pero es más grave: porque el mundo árabe suele históricamente oscilar alrededor del eje de Egipto.<br />
Lo descubrió <strong>Henry Kissinger</strong>, cuando sentenció: “En la región no hay guerra sin Egipto ni paz sin Siria. Y viceversa”.<br />
Con los dos Estados que desbarrancan, aumenta la incertidumbre. Por las alteraciones que se producen en el ámbito persa (Irán). Pero especialmente en <strong>Turquía</strong>, que volvía a divagar con un imperio conjetural.<br />
Téngase en cuenta que, en su momento, Morsi fue votado hasta por los laicos, a los efectos de impedir el regreso del Antiguo Régimen, que lo representaba el otro candidato, general <strong>Chafik</strong>.<br />
Pero el antiguo régimen, de todos modos, vuelve. Con el golpismo popular que atormenta a los teóricos.</p>
<p><strong>Resurrección de Al Qaeda</strong></p>
<p>Para colmo, el prematuro triunfo de la protesta (que se cargó a Moubarak), como la vía electoral de acceso, había desubicado a los islamistas radicalizados de<strong> Al Qaeda.</strong><br />
Los desesperados retrocedieron en la consideración. Superados por el fervor participativo de las redes sociales.<br />
Por lo tanto el fracaso -también prematuro- del experimento Morsi, los vuelve a poner, a los esclarecidos de Al Qaeda, en la inquietante vanguardia.<br />
No olvidar que muerto<strong> Bin Laden, </strong>el jefe de Al Qaeda, <strong>Ayman Al Zawahiri</strong>, es, ante todo, egipcio. Y sabe de venganzas.</p>
<p>Paradójicamente, <strong>Bashar Al Assad</strong>, en Siria, siente que puede respirar. Tiene licencia, e incentivos morales, para continuar la faena sistemática de la matanza.<br />
Si <strong>Kadhaffi</strong>, en <strong>Libia</strong>, hubiera resistido, como <strong>Bashar</strong> en Siria, y matado a todos los resistentes que fueran necesarios, tal vez aún estaría al frente.<br />
Su cadáver no hubiera sido mancillado, humillado. Escupido en la calle.</p>
<p>Si total, decenas de miles muertos más bastaban, al fin y al cabo, para comprobar su legitimidad.<br />
Después de cuatro siglos de explotación otomana, de delimitación artificial de fronteras, <strong>Francia</strong> y <strong>Gran</strong> <strong>Bretaña</strong> -o la conjunción de occidente, que hoy encabezan “los americanos”- no podían imponerle su sistema de organización (aparte, en el fondo, no tenían el menor interés en ser imitados). Para obligarlos a convivir, incluso, con Israel. Y con la evolución de un Israel que multiplica, para colmo, el atraso.</p>
<p>Lo más fácil es culpar, de la desgracia de <strong>Egipto</strong>, a la televisión de <strong>Qatar</strong>.<br />
Responsabilizarla, incluso, por la repercusión de aquellas movilizaciones iniciales. Derivadas de la auto-inmolación del desdichado verdulero de Túnez.<br />
Ben Ali -al que se llevaron puesto-, comienza a ser visto, comparativamente, con simpatía. Efectos colaterales de la desgracia.<br />
En adelante, los islamistas triunfales de <strong>Ennahda</strong>, en Túnez, deben cuidarse del contagio.</p>
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