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	<title>Mundo Asís &#187; Facundo Manes</title>
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		<title>El mito del cuarto hombre</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Nov 2014 10:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Casey Wander]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Sabsay]]></category>
		<category><![CDATA[Facundo Manes]]></category>

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		<description><![CDATA[Facundo Manes y la Construcción  de Liderazgo en el radicalismo sobre informe de Consultora Oximoron Redacción Final Carolina Mantegari especial para JorgeAsísDigital &#160; Introducción La esperanza de que aparezca otro Para Sergio, Mauricio y Daniel, los tres protagonistas de la consagrada miniserie, la campaña electoral es extenuante. Por lo permanente. El cansancio de los principales... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/11/08/el-mito-del-cuarto-hombre/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Facundo Manes y la Construcción  de Liderazgo en el radicalismo</strong></p>
<p>sobre informe de Consultora Oximoron</p>
<p>Redacción Final Carolina Mantegari</p>
<p>especial para JorgeAsísDigital</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Introducción</b></p>
<p>La esperanza de que aparezca otro</p>
<p>Para Sergio, Mauricio y Daniel, los tres protagonistas de la consagrada miniserie, la campaña electoral es extenuante. Por lo permanente.</p>
<p>El cansancio de los principales actores de la pantalla conecta con la fatiga de la sociedad, que necesita, por desgaste natural, de flamantes incentivos para consumir.</p>
<p>Emerge entonces el mito del cuarto hombre. Instaurado por quienes aún no se resignan a elegir entre estos tres héroes, que se preparan para un angustioso final de bandera verde.</p>
<p><b>Los que no se resignan mantienen la secreta esperanza que aparezca otro.<span id="more-1109"></span> </b></p>
<p>El último Informe Oximoron constata <b>que el cuarto hombre del mito no es tampoco ninguno de los otros participantes.</b> Los que “siguen participando”, y tratan de colarse, con variadas morisqueta, en el centro de la pantalla. La que hoy aloja, con exclusividad, a los actores de la exitosa miniserie.</p>
<p>Significa confirmar que el mito del cuarto hombre hoy lo sobrepasa a Julio Cleto, a don Hermes, a José Manuel, como así también a Ernesto o Elisa.</p>
<p>Osiris Alonso D&#8217; Amomio</p>
<p>Director/Consultora Oximoron</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p><b>Esperar a Casey Wander</b></p>
<p>Por el lado del gobierno, <b>la única revelación, hasta el cierre del despacho, es Casey Wander. Pero se lo debe esperar durante no menos de tres décadas. </b></p>
<p>Salvo Florencio, que puede hacer un poco de fuerza en la interna que legitima, ninguno de los otros aspirantes le disputa la trajinada candidatura a Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol.</p>
<p>Y Florencio (Randazzo, El Loco de La Florería), comparte con Daniel el rencor que le dispensa también <b>La Doctora, a quien se le reserva el rol estrafalario de Jefa</b>. Aunque la pobre, al clausurarse estas líneas, se encuentre en discutibles condiciones físicas para ejercer la conducción. O -peor aún- la presidencia del país sepultado en la patología. Pero no es el tema del informe.</p>
<p>El último que pudo haber sostenido el mito del cuarto hombre en el interior del cristinismo fue Axel Kicillof, El Gótico, El Volteador de Muñecos que fue volteado por La Doctora como posible candidato. <b>Fue cuando prefirió la catástrofe equivocada de incendiarse en el descenso del default</b>. En New York, El Gótico se ilusionaba con volver triunfador a Buenos Aires. Entre serpentinas y papel picado de Grossman. Pero La Doctora lo pulverizó. Para convertirlo en su ladero sustancial. Después de Máximo, En El Nombre del Hijo, y del Wado.</p>
<p>Para buscar algo tangible que se aproxime al mito del cuarto hombre, debe indagarse por la planicie de la oposición.</p>
<p>Aquí, <b>quien se ubica en el primer plano, al menos para la fantasía, es el doctor Facundo Manes, El Croquetero.</b> El científico que conquistó una inquietante popularidad por haber introducido su sabiduría innovadora en la misteriosa cabeza, insondablemente atrofiada, de La Doctora.</p>
<p>Manes es el analista de cerebros que se las ingenió, pese a su relativa juventud, para convertirse en el heredero, en materia de prestigio, del inolvidable doctor René Gerónimo Favaloro. Es de esperar que la peripecia vital de Facundo contenga un desenlace menos dramático.</p>
<p><b>La cultura radical</b></p>
<p>De cultura e identidad radical, bonaerense de Salto, Facundo irrumpe en el momento más nostálgico del radicalismo. Aunque conserva la base del esqueleto, el partido radical atraviesa una instancia sin claros liderazgos nacionales. Cotidianamente carancheado, con una marcada estrategia de despedazamiento.</p>
<p>De todos modos, aún le falta tiempo y paño a Facundo para postularse a liderar la congregación, y salir “a caminar”, “pueblo por pueblo”, como aconseja el doctor Corach a sus visitantes de la otra franja (el peronismo).</p>
<p>Con los atributos que contiene, aunque aún no se “lance a caminar”, a Manes le basta para llenar teatros, a través de la exaltación impúdica de sus cuentos cerebrales y sus libros. La circunstancia motiva la envidia frontal de determinados correligionarios. Ambiciosos que, aunque aparezcan con frecuencia por televisión, se los registra menos, y apenas llenan un ascensor.</p>
<p><b>Su popularidad como científico se suma a sus conscientes deseos de escalar posiciones. Causa por la que muchos líderes actuales quieren retenerlo, algunos apenas para eclipsarlo. </b></p>
<p>A Facundo, como amaga con encarnar el mito del cuarto hombre, le ofrecen ministerios. Para asumir ya. Así sea en la inviable Buenos Aires o en el Artificio Autónomo de la Capital. O le ofrecen la vaporosa candidatura a gobernador por el espectro UNEN, junto a Los Cinco Latinos.</p>
<p>Aquí fue cuando la señora <b>Elisa Carrió, La Demoledora</b>, rápida para los mandados, quiso tenerlo a Facundo como vice, en su fórmula. Curiosamente vice es justamente lo que un fuerte empresario quiere que Facundo sea para Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca.</p>
<p>Trasciende que Manes consulta confidencialmente con demasiados interlocutores que transmiten invariablemente sus intenciones de transformarse en el mito del cuarto hombre.</p>
<p>Y hasta se registró, según nuestras fuentes, alguna comida refinada de altísimo nivel con periodistas influyentes, comunicadores venerables y numerólogos rigurosos. A los efectos de presentarlo, entre la sociedad canalla, con el pretexto de intercambiar impresiones y posicionarlo. Ahí fue que Manes se lanzó como si estuviera en el teatro con su catarata de propuestas innovadoras en el marco del conocimiento y de la ciencia. Hasta que algún interlocutor, más osado que escéptico, lo bajó a la tierra con un comentario sincero.</p>
<p>“Cambia ese discurso porque ya lo agotó Rodolfo Terragno en los ochenta. Le resultó de utilidad para seducir a Alfonsín y lo hiciera ministro”.</p>
<p>Acaso para salir del paso, algún otro le sugirió, con prudencia, que dejara pasar 2015. Que estudiara alguna candidatura parlamentaria para 2017. Y después de tomar mucho más Toddy político podía construir liderazgo en el esqueleto radical y prepararse para 2019.</p>
<p>En adelante, se registra, según nuestras fuentes, <b>el tráfico de facundismo que Manes no puede controlar. Lo giran al doctor. Se lo menciona hasta para la candidatura más delirante. </b></p>
<p>La última idea que trasciende es la de hacerlo compañero de la fórmula presidencial de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. <b>Especie que desconoce, probablemente, hasta el propio Macri,</b> quien, por lo que sabemos, le pone un techo próximo. Ya que Manes altivamente lo trata de igual a igual.</p>
<p>“Facundo está agrandado” confirma la Garganta, que le baja el precio. “Llenar teatros no garantiza tener votos”.</p>
<p><b>La cadena de Sabsay</b></p>
<p>Sin el nivel de expectativa que despierta el proyectado Manes, en el último coloquio de Idea, registrado en Mar del Plata, se produjo la consagratoria proyección del doctor Sabsay. Es Danny El Constitucionalista.</p>
<p>Se lo reconoce como un intelectual luminoso del derecho. Capitalizado, hasta la ruptura en el Sheraton, por el atributo de la sensatez y la moderación.</p>
<p>Quienes más lo valoran confirman, incluso, que al destacado jurista “se le salió la cadena”.</p>
<p>Pero la evaluación objetiva de <b>Oximoron apunta a rescatar, en la sorpresa de su comportamiento, el reflujo admirable del hartazgo.</b> La profundidad presente, por otra parte, en  “Yira yira”, aquel tango filosófico. Alude al lúcido desesperado que descubre, de pronto, que “todo es mentira”. <b>Y “un día cansado se puso a ladrar”.</b> Y La Procuradora es la Encubridora, para internarse entre títulos y comparaciones menos afortunadas.</p>
<p><b>El hartazgo de Sabsay conecta armónicamente con el hartazgo de sectores gravitantes de la sociedad. Los que no encuentran sus canales de representación en los opositores instalados. </b></p>
<p>Lo imaginan entonces a Sabsay como el providencial que los identifica, a pesar de los excesos.</p>
<p>El habitante anónimo de la mayoría silenciosa reconoce en Sabsay el valor otros no muestran. Logra que el jurista hoy ya no pueda caminar por Talcahuano, y menos aún por los pasillos de Tribunales. Las secretarias le gritan “¡ídolo, preséntese”. Las señoras lo palmean. Lo aplauden en los restaurantes.</p>
<p><b>Sin embargo no existen espacios alternativos que puedan contenerlo a Sabsay, o respaldarlo como candidato. </b></p>
<p>Para representar el mito del cuarto hombre Sabsay tendría que esmerarse en crear su propio aparato. O salir a poner el rostro heroico para las estructuras de alquiler, de las tantas que se ofrecen en el mercado, que requieren una inversión mínima. Pero considerarlas, en el contexto, representaría una mera falta de respeto.</p>
<p><b>Carolina Mantegari  -          Informe Oximoron/ Redacción Final  </b></p>
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		<title>Maleficios de la etapa lazarista</title>
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		<pubDate>Tue, 20 May 2014 19:43:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A La Doctora ya se le atreven empresarios, obispos, jueces &#160; Escribe Oberdán Rocamora, Redactor Estrella, especial  para JorgeAsísDigital &#160; Etapa lazarista del cristinismo. Se la denomina así por las derivaciones de Lázaro Báez, El Resucitado, a quien los lectores del Portal conocen desde 2005. Conste que aún no se indagó, ni siquiera en la superficie, en la... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/05/20/maleficios-de-la-etapa-lazarista/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>A La Doctora ya se le atreven empresarios, obispos, jueces</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Escribe Oberdán Rocamora, Redactor Estrella, especial  para JorgeAsísDigital</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Etapa lazarista del cristinismo. <strong>Se la denomina así por las derivaciones de Lázaro Báez</strong>, El Resucitado, a quien los lectores del Portal conocen desde 2005. Conste que aún no se indagó, ni siquiera en la superficie, en la línea Sanfelice, El Bochi. Conduce directamente a Máximo, En el Nombre del Hijo, y hacia Bariloche. Del mismo modo en que Lázaro hoy lleva hacia las estancias que lo unifican con La Doctora. Ampliaremos.</p>
<p>En un primer tramo, La Doctora supo manejar con habilidad la herencia política de Néstor Kirchner, El Furia. Alcanzó la altura del 54 por ciento. Octubre de 2011.</p>
<p>En un segundo tramo, <strong>en abril de 2012 comenzó el camino de la lona</strong>. A través de su entrega hacia los buscapinas de Unidos y Organizados. Y de la petulancia hueca del “ir por todo”.</p>
<p>Pero La Doctora nunca acertó en el manejo de la herencia económica. En la clarificación u ocultamiento de la torta de euros. Es la torta que signa el maleficio de la etapa lazarista. Con la exhibición de los personajes secundarios que fueron transitoriamente fundamentales. Manejaron irresponsables millonadas. Impregnan de ridículo el mensaje de alta ejemplaridad, que La Doctora intenta en sus deteriorados soliloquios.</p>
<p>Para colmo, se obstina en ofender la inteligencia del argentino medio. Al disponerse a santificar, en cierto modo, al Nestornauta. A quien la introdujo en el laberinto que signa el ocaso. (Y por favor no vengan con la baratura de decir que aquí se critica a quien no puede defenderse. <strong>Lo decimos desde 2005 y está documentado en “La marroquinería política” y “El Descascaramiento&#8221;, de Editorial Planeta, hoy en Ediciones B</strong>).</p>
<p>Pese a las pastillitas indicadas por el doctor Manes, La Doctora atraviesa, según nuestras fuentes, por un periodo de irritabilidad. Está mal, desencajada, sin frenos inhibitorios. Convive con los “pensamientos tóxicos”. Como si no hubiera registrado las enseñanzas medulares del otro Facundo. El doctor Manes que compone también, según nuestras fuentes, con lícito derecho, la fantasía de sucederla.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Hipersensibilidad</strong></p>
<p>La Doctora se transformó en una dama hipersensible de desequilibrio fácil. La sacó de quicio hasta la eficiente colega Natasha, con una pregunta de lo más simple.</p>
<p>Pero la desbordada hizo papelones justamente en presencia de otra presidenta, que la supera, para colmo, en templanza. Y a la que quisiera imitar, en la epopeya del regreso (ver “<a href="http://jorgeasismuletto.blogspot.com.ar/2014/04/el-mito-bacheletiano.html" target="_blank">El mito bacheletiano</a>”).</p>
<p>Como buena serpiente, lo planifica antes de irse. Por lo tanto <strong>necesita infinidad de diputados fieles. Y de jueces que le respondan</strong>, de manera complaciente. En la etapa lazarista que se viene con sus maléficas verdades.</p>
<p>Sin embargo a La Doctora hoy le temen, apenas, sus ministros. Los secretarios de Estado que dependen de sus arrebatos. Los que están dispuestos a aplaudir hasta más allá del final.</p>
<p>En la práctica, ya se le atreven hasta los empresarios. Lo cual es, casi, un exceso. <strong>¡Si hasta producen deseos de defenderla!</strong></p>
<p>En vida de Kirchner, <strong>cuando El Furia gobernaba con Hugo Moyano, El Charol, y el encanto caro de la negritud, y con Héctor Magnetto, El Beto, con sus aportes de silencios</strong>, en las kermesses anuales de IDEA ni siquiera se permitía el tratamiento de los temas que rozaran el menor sesgo crítico.</p>
<p>Hoy desde cualquier cámara la gastan. Ya ni resultan eficaces los recursos de la dupla Echegaray-Michel. Ampliaremos.</p>
<p>Por si no bastara, hoy cualquier dirigente empresario se le pronuncia. Le arroja, en el rostro, la maldita palabra inflación.</p>
<p>Trátase de la palabra que el genio de Axel Kicillof, El Gótico, aconseja negarle entidad. Lo conveniente es declararla inexistente, por absurda.</p>
<p>Ya que la inflación es un mito. Cualquier chartalista lo sabe. Como también pertenece al reino de la fantasía el déficit fiscal. O la necesidad reaccionaria de ajustarse.</p>
<p>La relación de Kicillof, el genio de cabecera, con Juan Carlos Fábrega, El Bancario Sensato y Elemental, ya no puede sostenerse. Cuesta disimular la persistencia del litigio. Y a esta altura sería excesivo sustituir a Fábrega con algún buscapina de La Cámpora.</p>
<p><strong>Para hacer moco el Banco Central del mismo modo que se destruye, paulatinamente, el Banco Nación, que les dieron a los chicos para que se entretengan y ocupen los lugares claves</strong>.  A los efectos de hacer del Estado entero, con las recetas del MMT (´Teoría Monetaria Moderna”) una gigante Aerolíneas Argentinas. Total, el déficit no existe. ¿A quién le importa?. Si se cuenta con la generosidad inagotable de la maquinita de Boudou.</p>
<p>Si las tasas bajan el dólar se les escapa. Mientras tanto la recesión acecha. Como los licenciamientos de personal.</p>
<p><strong>La Doctora está hipersensible porque se les desmoronan los pilares de flan del relato.</strong></p>
<p>Y asoman, por todas partes, los impresentables pobres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La justicia le pica el boleto</strong></p>
<p>La Doctora siente que la justicia le tomó el tiempo. Que le picó sin piedad el boleto.</p>
<p><strong>Le mantiene vivo el espectro de la equivocación fundacional y prioritaria. La culpa que, en exclusiva, le pertenece</strong>. Amado Boudou, El Descuidista.</p>
<p>Por suerte abundan los lineales opositores que le reclaman la renuncia. Sería la mejor manera de liberarla. Ni se dan cuenta (los lineales) que <strong>el precio más caro que La Doctora paga consiste en mantenerlo.</strong></p>
<p>A su lado. Cerca en algunos actos, con la sonrisa fingida y los saludos hacia nadie.</p>
<p>“Es mucho peor tenerlo al lado que dejarlo caer” confirma la Garganta.</p>
<p><strong>La justicia le voltea hasta el acuerdo demencial con Irán. </strong>Le brinda otra salida digna del embrollo en que se introdujo, según nuestras fuentes, por pedido de Hugo Chávez, a quien no podía decirle que no. Se le debe demasiado. Y no son precisamente favores ideológicos.</p>
<p>Aunque envíe a dos ministros agotados a reclamar, La Doctora debiera aceptar que la justicia en el fondo la salva. Aunque la vacune.</p>
<p>Cumplía con Chávez, en exceso. Y hasta cumplía con la memoria, a través del disparate de apoyar al inepto de Nicolás Maduro. Es <strong>quien se puso Venezuela de sombrero. Del mismo modo que puede ponérselo ella</strong>. En cualquier momento. Si sigue en la creencia del genio. En la inexistencia de la inflación o del mito del déficit.</p>
<p><strong>Y hasta los curas de la Conferencia Episcopal ya no vacilan en vacunarla contra la enfermedad de la violencia.</strong></p>
<p>Para replicar, La Doctora <strong>recurre a los textos del protector que ella y Verbitsky merecen. El Papa Francisco.</strong></p>
<p>Es la última reserva moral que le queda. Es Francisco quien transmite, desde la nueva Puerta de Hierro, El Vaticano, la instrucción precisa de cuidarla.</p>
<p>Sobre todo, Eminencia, hay que cuidar a La Doctora. Tiene razón, pero hay que cuidarla de ella misma. Para que llegue, con algo de aire, hasta el final.</p>
<p>Pero <strong>quien reconforta es Julio De Vido</strong>, El Ex Superministro, en su audacia infinita. Cuando dice, en público, sin ningún prestigio que resguardar, sin nada para perder, sin ponerse colorado, que “no hay ningún final de ciclo”. Que el kirchnerismo, con su sexo breve y flojo, llegó para quedarse y ultrajarnos para siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
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