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	<title>Mundo Asís &#187; Francia</title>
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		<title>Guerra cultural de inteligencia</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2015 10:03:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Escribe Osiris Alonso D’Amomio, especial para Jorge Asís Digital &#160; Por sobrevolar su espacio con un rotundo misilazo, Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos —aliado de Arabia Saudita— de que la manera más eficaz de aniquilar el Estado... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/11/27/guerra-cultural-de-inteligencia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><b><i>Escribe</i></b><b><i> Osiris Alonso D’Amomio,</i></b><b><i> especial para</i></b><b><i> Jorge Asís Digital</i></b><b><i></i></b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por sobrevolar su espacio con un rotundo misilazo, Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos —aliado de Arabia Saudita— de que la manera más eficaz de aniquilar el Estado Islámico (Daesh) es a través de la asociación con Rusia, la principal aliada en la región de Irán (máximo enemigo de Arabia Saudita). Y sostén, junto con Rusia, de lo que queda del régimen de Siria, que aún preside <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/" target="_blank">Bashar al Assad, el oftalmólogo</a>.</p>
<p>Los países citados en el párrafo anterior registran, en su totalidad, una coincidencia de fondo: quieren terminar con la aventura del Califato demencial. Un desafío para el conocimiento. Resume la melancolía del falso regreso hacia el siglo XIII, pero a través de los instrumentos más sofisticados del siglo XXI. Combinan el Medioevo con el marketing.<br />
El avión ruso patrullaba la región en conflicto. Bombardeos de posiciones rebeldes que luchan contra Daesh. Pero también, sobre todo, contra Bashar. El oftalmólogo se obstina en la resistencia, en plena destrucción de su país artificial. Pero no quiere terminar como Ben Ali, ni Hosni Mubarak. Menos como Muammar Gaddafi. O Sadam Hussein.<span id="more-1454"></span></p>
<p><b>Es un embrollo geopolítico donde convergen intereses cruzados, contradicciones para especialistas, etnias que confrontan.<br />
</b>La Francia, atacada el 13 de noviembre, con la legitimidad que le brindan los 130 muertos de París, asume que se encuentra en guerra. Y se reporta ante Estados Unidos, la superpotencia que ya no puede equivocarse más, al menos en Medio Oriente. Francia busca planificar junto a Rusia la ofensiva definitiva que convierta al Estado Islámico en pasado. Pero se trata del peor presente. Daesh. Que hasta hoy domina, con amplitud, esta violenta guerra cultural de inteligencia. Con un manejo sabio de la acción psicológica que mantiene a las sociedades aterradas, arrastradas por un conflicto que no entienden. Padecen la angustia permanente por otro posible atentado. Sociedades dispuestas a conceder aspectos esenciales de la libertad por la prioritaria noción de seguridad. En ciudades, al extremo, casi clausuradas. Como Bruselas. Fuente de yihadistas.</p>
<p><b>En esta extraña guerra cultural de inteligencia los países involucrados, de Europa, del norte de América, tendrían que compartir el insumo de la información. Sin competir.</b> Ni mezquinar los datos relativos a la circulación de los sospechosos rigurosamente vigilados. Los que se las ingenian para ingresar en lo que fue Siria, combatir por la alucinación de Daesh y volver. Para continuar con la misma guerra, pero en otro ámbito. En París, por ejemplo, o en Londres, aunque mezclados entre los infieles. Con la posibilidad de sorprenderlos, en cualquier momento, con un estallido.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>El problema es Bashar</b></p>
<p>Daesh ocupa gran parte de los Estados fallidos de Siria e Irak. Un territorio con diez millones de víctimas eventuales que están a merced de los sunitas radicalizados, ofendidos y humillados, primero en Damasco y luego en Bagdad. Pero ahora con el control de inagotables yacimientos que expenden, sin mayor inconveniente, el producto. El petróleo, con el que se financian, ya sin necesidad de la zakat, suerte de cooperación obligatoria de los aportadores de fondos para promover el islam.<br />
A través de las tercerizaciones, el producto negro del Califato llega a los establecimientos fabriles de China, o del mismo corazón de Europa. Ninguna novedad. Dignamente regenteado por los especialistas en petróleo formados con el extinto Sadam.</p>
<p>La disidencia de las tres potencias, miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Estados Unidos y Rusia), pasa por la estabilidad de Bashar.<br />
François Hollande y Barack Obama combatieron a Bashar y no aceptan ningún arreglo que contemple su continuidad. Mientras tanto, para Vladimir Putin la ofensiva contra Daesh tiene un límite. Es Bashar. Ninguna solución para el conflicto si no se sostiene al dictador, que se destaca por ser más asesino aún que Hafeez, su padre.</p>
<p>Ya le advertía Putin a Obama y a Hollande. Combatir a Bashar era un error que iban a pagar caro. Por proteger al aliado Arabia Saudita, que fue, en el origen, el principal aportante de fondos (junto con Qatar), para los combatientes que enfrentaban a Bashar. Aunque iban a crearle, de paso, ya que estaban, al Estado Islámico. Algo comparativamente más grave que el dictador amurallado, Bashar. Con Abu Bakr al Baghdadi como califa y con Raqqa como capital transitoria. Y un medio de comunicación: Dabiq.<br />
Consta que Arabia Saudita (rigoristas suníes) confronta, en los diversos frentes de la región, con el Irán chiita. La aliada indeclinable de Rusia y máxima protectora de la Siria de Bashar.<br />
Pero aparte se encuentra Turquía, el otro actor que también ansía la caída de Bashar. Por lo tanto, Turquía está en pugna con Rusia, o sea con Putin, y contra Irán. A partir del esquema descrito puede entenderse el agravamiento de la situación, al registrarse la caída del avión ruso.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Hatay</b></p>
<p>Entonces Turquía se instala en el centro del conflicto. E irrita notablemente con la volteada del avión a los aliados, Francia y Estados Unidos. Estados que tienen inteligencias lo suficientemente afiladas como para saber que los luchadores occidentales entran y salen de Siria con comodidad. A través de la vista gorda de Turquía.<br />
Utilizan el paso fronterizo de Hatay, cerca de la Antioquía del rito. Con túneles que los “pasadores” emplean para llevar a los combatientes hacia Daesh. Donde los aguarda el vehículo que los traslada hacia Atma, o casi seguramente a Idlib. En un rincón de Siria donde funciona un campo de adiestramiento. La perfección para aprender a degollar infieles, obnubilados con la bata naranja. O para matar cuando regresen, en bares, teatros de ciudades donde, por mil motivos, deciden no integrarse.</p>
<p><b>Para ganar esta guerra cultural de inteligencia es gravitante la información. Más eficaz que los bombardeos, que afectan sobre todo a la población civil. </b>Tal vez, las potencias occidentales deberían asumir el riesgo de las cabezas cortadas, que aterra a sus sociedades, y enviar tropas al territorio.<br />
Al cierre del despacho puede consignarse que quienes tienen mayor capacidad y valor para desempeñarse entre las arenas de Raqqa, Tikrit y Mosul, son los kurdos, para horror de Turquía. Y los iraníes, para horror de Arabia Saudita.</p>
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		<title>Cuentapropistas de la jihad</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2015 11:48:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Asesinatos, sobreactuaciones y fracturas francesas. París, especial “11 de setiembre francés”. Exagera Le Monde, título de portada del 9 de enero. Es el primer anticipo del exceso cultural. De la sobreactuación derivada de los crímenes horribles de los talentosos caricaturistas de “Charlie Hebdo”. Los Kouachi, dos hermanos desesperados con una buena información (pero con la... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/01/13/cuentapropistas-de-la-jihad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Asesinatos, sobreactuaciones y fracturas francesas.</em><br />
<strong>París, especial</strong></p>
<p>“11 de setiembre francés”. Exagera <em>Le Monde</em>, título de portada del 9 de enero.<br />
Es el primer anticipo del exceso cultural. De la sobreactuación derivada de los crímenes horribles de los talentosos caricaturistas de “Charlie Hebdo”.<br />
Los Kouachi, dos hermanos desesperados con una buena información (pero con la puerta equivocada). Podían cumplir con la idea de la venganza, que se sugería, acaso, en la revista “Inspire”, de diciembre.<br />
Los miércoles por la mañana solía reunirse la plana mayor de la dirección de Charlie Hebdo. La revista que “injuriaba” al Profeta.<br />
Y sin la logística básica, con la menor infraestructura, sin apoyos ni contactos, apenas provistos de decisión y crueldad, Said y Cherif Kouachi provocaron la masacre. En su huida mataron, casi de paso, a un policía. E iniciaron la fuga intensa y breve que terminó en una imprenta de Dammartin-en Goele.<br />
Mientras tanto otro autorreferencial, Amedy Coulibaly, con un elevado sentido de su figuración, copó la carnicería kasher de Vincennes. Juntó a algunos rehenes y se disponía a resistir.</p>
<p><em><strong>Franquicias</strong></em></p>
<p>Suficiente para paralizar París, la ciudad sitiada, mientras se aguardaba que la policía completara su trabajo. Que masacrara a los tres terroristas que representaban el cuentapropismo de la jihad. Tres guerreros alucinados que vengaban al Profeta con autonomía, y sin el menor conocimiento de los jerarcas de los otros dos grupos que compiten por la hegemonía de la jihad. La demacrada Al Qaeda, en principio, y sobre todo el temible Estado Islámico, que desplazó a la banda de Bin Laden del primer plano, a los efectos de transformarla en una suma de franquicias alborotadas, sin conducción e -incluso- hasta sin dinero. Una de las franquicias es de la península arábiga. Con sede en Yemen, técnicamente un país PMA, en el lenguaje técnico de Naciones Unidas. Uno de los Países Menos Adelantados del planeta, que padece una miseria estremecedora y carece -incluso- hasta de petróleo.<br />
En la huida adolescente, uno de los criminales le sugirió a quien le robó el automóvil: “Si los medios te preguntan por nosotros, diles que somos de Al Qaeda, Península Arábiga”.<br />
Por si no bastara, divulgaron también que el operativo Charlie lo había financiado el imán Anuar al Aulaki. Una versión unilateral que contrasta con lo grabado en el “video selfie” por Coulibaly. Dijo haberles “prestado a los hermanos algunos miles de euros”, para concretar la venganza.<br />
En fin, muertos los tres, el presidente François Hollande pudo elevarse como estadista. Y por cadena nacional dijo que Francia iba a reaccionar con solidaridad, unidad y movilización. Para convocar a la emotiva marcha del domingo 11, de la cual se habla hasta el agotamiento en todos los diarios, revistas y canales del mundo.<br />
La cuestión que Hollande puso toda la carne en el asador. Puso a los solemnes estadistas de Europa central. Juntó al palestino Abas y al israelí Netanyahu. Y al presidente de Mali, Ibrahim Keita, ya que siempre un africano completa una primera plana plural.</p>
<p><em><strong>Osadías del lenguaje</strong></em></p>
<p>Comparar la docena de asesinatos de Charlie Hebdo, con los miles de muertos del desmoronamiento de las Torres Gemelas es, en primer lugar, una osadía pedante del lenguaje. Pero sobre todo es un error. Implica banalizar la magnitud de los atentados. Denuncia soberbia hasta para la tragedia.</p>
<p>Porque duele aceptar que estos tres jihadistas franceses no pertenecen a ninguna marca registrada. Aunque se descuenta que ni Al Qaeda, que anda a la deriva con el doctor Ayman Al Zawahiri, ni el Estado Islámico, del temible Bagdhadi, iban a desaprobar la acción. Al contrario. Y aquel que se base en la devastación de Yemen para otorgarle cierta magnitud a los asesinatos, debería no abusar de la inteligencia del informado medio. Porque, para que un yemenita banque un operativo terrorista, hay que estar verdaderamente desahuciado. En la lona. Por otra parte tampoco nadie pudo haberlos bancado. Al imán de la referencia lo habían mandado para arriba dos años atrás, y sin siquiera ver de cerca el rostro del asesino perceptible. Lo despacharon con un drone.</p>
<p><em><strong>Pasiones execrables</strong></em></p>
<p>La cuestión que Hollande, que venía en falsa escuadra, levantó algunos puntos como estadista. Para organizar un cacerolazo positivamente extraordinario, sin cacerolas, con gente bien intencionada, que suele emocionarse con la idea de la libertad, la fraternidad y la tolerancia, aunque se profundicen las fracturas de la sociedad francesa. Es donde crece y se expande la islamofobia. Una pasión que se retroalimenta recíprocamente con la pasión del antisemitismo.<br />
No basta con marginar del cacerolazo a la señora Marine Le Pen, y su escuadra que crece, hasta en la literatura de Houellebecq.<br />
Aunque unifica ambas pasiones execrables, madame Le Pen es otra beneficiaria de la sobreactuación. El primero es Hollande, que se mantuvo al nivel del desafío. Ambos -Hollande y Le Pen- por acumulación informativa, descuentan también que no se van a detener las acciones individuales. El cuentapropismo de la jihad.<br />
El país cuenta con cinco millones de musulmanes, y menos del uno por ciento adhiere a las alucinantes abnegaciones de la jihad. Los servicios de inteligencia tienen identificados a no menos de 1.500 cuadros que estuvieron en Siria o en Irak. Y 750 de ellos, según nuestras fuentes, volvieron, entre ellos 150 mujeres, alguna casada por internet, y tal vez ya viuda. Entran a Siria y salen como por un tubo a través de Turquía, sobre todo desde la provincia fronteriza de Hatay, por pasadores que les cobran 50 dólares.<br />
Son jóvenes en condiciones de matar, que recibieron adiestramiento militar y que no tienen ningún problema en morir.<br />
Entre tanto prejuicio y fracaso, en materia de integración social, debería contenerse a la islamofobia. Que no eleve ese menos del uno por ciento.</p>
<p><em><strong>Noción del otro</strong></em></p>
<p>Al cierre del despacho, un actor transgresor y antisemita, Dieudonne, escribió en su cuenta de facebook “Je suis Charlie Coulibaly”. Y ahora Dieudonne debe comerse una querella. El límite a la libertad de expresión lo marca el Código Penal.<br />
Pero antes del punto final, un camarero musulmán, Adib, en Montparnasse se nos queja. “Si los dibujos ofendieran a los judíos nadie sería Charlie”.<br />
Ocurre que los musulmanes no lograron, todavía, que los ampare ninguna ley que condene la islamofobia.<br />
Y trasciende que el miércoles, en Charlie Hebdo, volverán a burlarse del Profeta. Con las caricaturas celebratorias.<br />
Debe protegerse, en nombre de la tolerancia, el ejercicio de la libertad del creador que ofende -sin reparos- la sensibilidad del otro. Con el exclusivo riesgo de ser asesinado.<br />
Lamentablemente el mundo no es como uno lo cree. O lo quiere.<br />
El otro. Ese otro que equivocadamente existe. Al lado nuestro y con sus creencias. En el metro, en la calle, en el mercado, en el bar.</p>
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		<title>Piketty, Kicillof y Macron</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Sep 2014 18:48:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Equiparación legítima aunque Argentina no entre en la pantalla. escribe Bernardo Maldonado-Kohen París “Le capital au XXIe siècle”, de Thomas Piketty. 950 páginas. Biblia inagotable de la economía. Libro sustancioso, fundamentado y erudito, que recurre con habilidad al auxilio de la literatura. Sobre todo para explicar las claves del XIX, a través de novelistas como... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/09/03/piketty-kicillof-y-macron/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Equiparación legítima aunque Argentina no entre en la pantalla.</em></p>
<p><strong>escribe Bernardo Maldonado-Kohen</strong></p>
<p><strong><em>París</em></strong></p>
<p>“Le capital au XXIe siècle”, de Thomas Piketty. 950 páginas. Biblia inagotable de la economía. Libro sustancioso, fundamentado y erudito, que recurre con habilidad al auxilio de la literatura. Sobre todo para explicar las claves del XIX, a través de novelistas como Jane Austen y Honoré de Balzac.<br />
Piketty consolida al lector informado en una verdad que conoce, sabe o sospecha. Que la desigualdad, a este ritmo, va a ser creciente, “ya que el capitalismo genera desigualdades arbitrarias”. Que la concentración de la riqueza se acelera. Que “la tasa de retorno sobre el patrimonio es mayor que la tasa de crecimiento”. En fin, que las diferencias sociales, al agudizarse, amenazan con perjudicar los “valores meritocráticos”. Los que inspiran las sociedades democráticas.<br />
<strong>La aplicación efectiva de alguna de las sugerencias impositivas de Piketty derivó en un severo desastre para Francia.</strong><br />
Innumerables ricos franceses abandonaron sin contemplaciones la tierra de la “libertad, igualdad y fraternidad”. Para instalarse en algún cantón de Suiza, en alguna ciudad de Bélgica o de Inglaterra. El sentido de la solidaridad, cuando es compulsivo, se desvanece. Consta que el gran negocio de la hora es comprar los bienes inmobiliarios de los franceses que aun deciden marcharse.<br />
El exilio fiscal prospera. Para algarabía de los inversores rusos, los chinos que se proyectan o los dispendiosos quataríes. Se apropian de edificios emblemáticos, de hoteles, cafés, clubes de fútbol.<br />
De todos modos, las transgresiones racionalmente impositivas del exitoso Piketty aún entusiasman a determinados sectores suicidas del Partido Socialista. Patriotas que prefieren aferrarse a la mortandad de sus ideales. Y que no se resignan a ajustarse en la utopía de la austeridad, adoptada -una manera de decir- por la Unión Europea. Una forma elegante de referirse a la hegemónica Alemania, que se recuperó por tercera vez en un siglo, y se impone como el estado más poderoso de la Unión.<br />
La conjunción de malentendidos teóricos, tétricos y políticos deriva, transitoriamente, en el pragmatismo de Emmanuel Macron. Es el nuevo ministro de Economía francés. Un socio-liberal formado en la Banca Rotschild. Ideológicamente más cercano al alemán Schroeder que a cualquier socialista francés, Hollande o Fabius o Jospin incluidos. Ampliaremos.</p>
<p><em><strong>En el nombre de Marx y de Keynes</strong></em></p>
<p>Como vocinglera integridad, América Latina, en bloque, cansó.<br />
Entonces no debe asombrar a nadie que Argentina no entre en la pantalla, ni registre el menor peso en la balanza. Que carezca de visibilidad, de prestigio y, sobre todo, de interés. Sin embargo no sería para nada demencial, ni siquiera forzado, equiparar a Piketty con Axel Kicillof. Dos teóricos con muchos aspectos en común, ostensiblemente diferenciados por los países que representan.<br />
Después de todo, ambos ejercieron la docencia y tienen la misma edad. 43 años. Y si en la obra de Piketty se encuentra implícitamente presente “el capital” de Carlos Marx, en la obra menos valiosa y reconocida de Kicillof -tildado de marxista- está muy presente Lord John Maynard Keynes.<br />
<strong>En el nombre de Marx, como en el nombre de Keynes, suelen cometerse graves desatinos históricos. Por elevación del concepto de “dictadura del proletariado”, o tal vez por tomar demasiado en serio la fábula de la lucha de clases (Marx). O por la sobrevaloración ficcional del rol del Estado protector (Keynes).</strong><br />
Piketty mantuvo la esclarecida visión de mantenerse en el plano académico. Hasta alcanzar la consagración editorial cuando su Biblia fue traducida a la superioridad del inglés. De rebote, Piketty pudo después aprovechar los beneficios del eco y ser revalorado, en adelante, en francés. Donde sus teorías -cabe consignarlo- asombran menos. Ya que se lo conoce (o se lo padece) más. Peor aún, hasta se lo culpa.<br />
En cambio Kicillof tuvo la suerte relativa de lanzarse a teorizar con altivez en una Argentina patológica, inmersa en la piadosa desorientación intelectual. Hasta ser designado, en medio del vacío, ministro de Economía. A los efectos de hacerse cargo de la quiebra de un gobierno de inspiración peronista, ya casi caído en la banquina, aunque ostente cierta prepotencia ejemplar.<br />
Más allá del plano verbal, en Argentina no abunda mayor espacio para el lucimiento de un post keynesiano como Kicillof. Que, por si no bastara, no es corrupto. Apenas acumula sueldos. Pero debe responsabilizarse por rescatar del abismo a una administración banal y venal. De moral derruida, surcada por la excelencia unánime del despojo.<br />
Con una recesión extraordinaria y una inflación indetenible. En plena estanflación el teórico postkeynesiano supone, para colmo, que el monstruoso “gasto público” es un pretexto que esgrime el neoliberalismo para acabar con el Estado. El muchacho descree, aparte, de la gravedad del déficit fiscal, que le marcan los “papagayos de la ortodoxia”. Tampoco el muchacho cree que la desesperada emisión de billetes garantice la eternidad de la inflación. Un panorama que mantiene asegurado el destino de colapso.<br />
Mientras Piketty factura la gloria editorial y se colma de euros, propiedades y mitos, Kicillof emerge como el gran culpable, ante la historia, del fracaso incandescente que lo espera.<br />
De todos modos, como teórico, en la Argentina donde todo termina mal, Kicillof podrá tener derecho a una revancha. En quince o veinte años. Cuando tenga más experiencia y los golpes le reduzcan la soberbia.</p>
<p><em><strong>El socio-liberal</strong></em></p>
<p>Por su parte, el flamante ministro Emmanuel Macron es incluso seis años menor que Piketty y que Kicillof.<br />
Es un joven instruido, pianista vocacional, sin grandes ambiciones teóricas. Pero ideológicamente es antagónico.<br />
Está puesto por Hollande, acaso, para reparar las sugerencias inteligentemente atroces de Piketty. Y para concretar la abnegada pasión por el recorte que le reclama la señora Merkel. Con tijeretazos que encarna el propio Hollande, junto a la frontalidad del primer ministro Manuel Valls. Otro socio-liberal.<br />
En la Banca Rostchild -a la que tal vez aún representa- Macron supo ganarse sus primeros tres millones de euros. Este social-liberal de Amiens se propone una faena similar a la de Kicillof: consiste en adosarle un poco de confianza a una administración devaluada.<br />
Macron debe sobrevivir a los cuestionamientos ingenuos que le marcan, desde la pureza ideológica, dirigentes de la magnitud de Arnaud Montebourg o Martine Aubry. Ambos reiteran la dinámica triste de una izquierda que se resiste a suicidarse en el pragmatismo que los aproxima a la derecha.<br />
Hoy Montebourg compite con el primer ministro Valls por sostener la presidencia que a los socialistas les costará mantener.<br />
Hollande también tiene derecho a presentarse para la reelección. Pero el pobre convive con deseos lógicos de refugiarse entre los cascos de su pueblo. O entre los brazos de alguna problemática mujer. Viene perseguido por el desgaste paulatino en los sondeos, por la mala suerte y -cuando no- por una mujer, madame Valerie Trierweiler. Desde un libro más resonante que el de Piketty, Trierweiler le pasa la factura contundente. Por la humillación y el casco del escándalo.</p>
<p><em><strong>Final contra Marine</strong></em></p>
<p>Sigilosamente Francia se corre hacia la derecha extrema. Aunque hoy renovada. La encarna Marine Le Pen.<br />
Con astucia femenina, Marine emite los mensajes de convivencia inconvincente, hacia los socialistas. Insta a seducirlos con una posible cohabitación.<br />
A esta altura del despacho puede descontarse el armado de otra versión de la alianza necesaria. La del socialismo que no acierta, con la derecha más presentable. La que representa el acosado (por la justicia) Nicolás Sarkozy. La alianza mantiene el objetivo de dejar afuera, acaso por última vez, al Frente Nacional. Al lepenismo que se expande. Y ya le disputa los sufragios proletarios a la izquierda.<br />
Después de todo, cuando en 2007 el socialista Lyonnel Jospin se quedó electoralmente fuera del juego, la izquierda ya tuvo que taparse la nariz y sufragar por Jacques Chirac. Entonces fue para espantar al padre de Marine. Jean Marie Le Pen.<br />
Para frenar el ascenso de Marine, en la segura segunda vuelta, aún lejana, los socialistas tendrán tal vez que inclinarse, acaso con el mismo gesto, por Sarkozy.</p>
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		<title>Egipto: la democracia imposible</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Aug 2013 19:45:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Golpe técnico militar o islamismo de estado. escribe Osiris Alonso D’Amomio La pomposa “primavera árabe”, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en Egipto para derrocar el autoritarismo sombrío de Hosni Moubarak. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/16/egipto-la-democracia-imposible/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Golpe técnico militar o islamismo de estado.</em></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>La pomposa <strong>“primavera árabe”</strong>, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en <strong>Egipto</strong> para derrocar el autoritarismo sombrío de <strong>Hosni Moubarak</strong>. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El carnet triste del fracaso.<br />
<strong>El retroceso golpista deja a su sociedad en una encerrona filosóficamente trágica.</strong></p>
<p><span id="more-453"></span>Las cancillerías occidentales no se atreven a condenar el golpe militar de Egipto.<br />
El compulsivo desalojo del presidente <strong>Mohamed Morsi</strong>, que encabezaba un mal gobierno. Con la legitimidad de los votos, arrastraba hacia la<strong> islamización política.</strong></p>
<p>Para ser claro, <strong>no se asume la existencia técnica del golpe de estado</strong>. Tampoco nadie se desgarra al evaluarse que los golpistas, en el fondo, tenían razones consistentes para golpear.<br />
La consecuencia del fervor transformador, que incitaba hacia la modernidad, culmina con el regreso del autoritarismo.<br />
La conclusión indica que no tuvo mayor sentido práctico echarlo al agonizante Hosni Moubarak. Junto con el extinto<strong> Omar Suleiman</strong> -el contacto con la <strong>CIA</strong>- Moubarak supo asegurar, durante décadas, que los turistas anglosajones acudieran masivamente a fotografiarse entre el commodity de las pirámides. En pantalón corto.<br />
El <strong>general Al Sisi</strong>, y <strong>Al Mansour</strong>, el presidente dibujado, intentan reflotar aquel viejo orden represivo y reaccionario. Pero ya casi idealizado como una gran utopía.</p>
<p>Cuando el pueblo conquistó el atributo de elegir, a través del voto, a sus representantes, se optó por los <strong>Hermanos Musulmanes</strong>. Los que precipitadamente pretendieron imponer otro sistema autoritario, tan malo como aquel que se había desalojado. Pero sin un orden básico.<br />
En Egipto, el Ejército es la única institución que se encuentra en condiciones de evitar la desintegración de la identidad. Firme y vertical. Como las pirámides (que, para la desdicha de su economía, ya nadie visita).</p>
<p><strong>Egipto. La democracia imposible.</strong> Y el General Al Sisi, con inapelable apoyo popular, derrocó y capturó al presidente Morsi.<br />
Hoy <strong>Morsi está preso</strong>, pero sostenido por las convicciones de los partidarios que procuran restablecerlo en su cargo. Se escudan en la popularidad de los votos. <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La contradicción deriva en las concentraciones desafiantes de los islamistas desalojados. Ante un Ejército que no puede evitar la <strong>represión televisada</strong>, que escandaliza a los gobiernos aliados que no toleran la idea de complicarse con el gobierno represor, aunque comparativamente lo prefieren.</span><br />
Aquí se ansía la pacífica resignación de los reprimidos. Los que lícitamente reclaman la restitución del presidente que votaron. Y que aspiraba a imponer la concepción (occidental) del fundamentalismo islámico. Para el resto de la sociedad.</p>
<p><strong>La ética del terror</strong></p>
<p>A través del impulso organizado de la fe, Los Hermanos Musulmanes, en su historia, dieron muestras ejemplares de sacrificio y heroísmo. El poderoso movimiento religioso-popular supo expandirse desde la clandestinidad, fuente de mitología.<br />
Conviene aclarar, por la magnitud del desconocimiento, que La Hermandad no debe ser inmediatamente asociada con los <strong>jihadistas</strong> <strong>radicalizados</strong> que desembocaron en las estructuras violentas, como las diversas franquicias de<strong> Al Qaeda</strong>. Aunque cabe consignar que los radicalizados se nutren con las decepciones. Hasta fortalecerse.<br />
Consta que el triunfo electoral de los Hermanos Musulmanes constituyó un severo retroceso de los radicalizados que prefieren el culto al mártir. A la inmolación. A la estética de las bombas humanas. Los Hermanos les demostraban que aún era posible llegar al poder por la vía pacífica. Pasó en <strong>Túnez</strong>, con el <strong>partido Enhaida</strong>. Y en Egipto.<br />
Por lo tanto, si se consolida el golpe militar de Al Sisi, y si se instala el fracaso del gobierno de La Hermandad, se arrastra, hacia la salida de la violencia, a una multitud de inocentes musulmanes que adhirieron al camino institucional que ya se trunca.<br />
<strong>De aquí, al cierre de las embajadas de Estados Unidos y de la Unión Europea, resta un paso.</strong> Basta con un comunicado para que se preparen las valijas. O con un breve mensaje televisivo, para generar la ética del terror. Con cuerpos de sobra para ofrecerse como bombas.</p>
<p><strong>Cretinos y víctimas</strong></p>
<p>Ricos y feroces cretinos. Como <strong>Ben Alí, Khadaffi, Sadam, Moubarak, Haffez o el propio Bashar al Assad.</strong> Cabezas de regímenes fuertemente represivos que los combatieron.<br />
A la Hermandad Musulmana y -sobre todo- a Al Qaeda. Los cretinos se mostraban como la única garantía que les permitía, a las democracias sofisticadas, continuar con el consumo relativamente tranquilo del petróleo. Los florecientes estados del Golfo se permitían la hegemonía principal. Y hasta el lujo secreto de financiar a quienes los impugnaban, pero siempre preferiblemente lejos.</p>
<p>Es preciso plantear la obviedad de las diferencias después que<strong> George Bush</strong> -el junior- mezclara todos los sabores y las contradicciones en un fast food trágico, para comprometer a Occidente en<strong> otra cruzada alucinante en</strong> <strong>Irak</strong>. Contra Sadam, en la <strong>siniestra búsqueda de “armas de extinción masiva” que no existían.</strong> Consecuencia de la acción terrorista más espectacular de Al Qaeda. El derrumbe de las <strong>Torres Gemelas</strong> y sus miles de muertos.<br />
La humillación dolorosamente recibida no legitimaba la desastrosa política norteamericana en Medio Oriente. Se agravó, en cambio, la complejidad del cuadro. Con sus cementerios naturales y sus escombros. Ensuciaron las situaciones internas de todas las zonas en que se introdujeron, a los efectos de asegurar su consagrado sistema de valores. Y producirles, a los bárbaros, el espejismo de un nuevo orden. Con menor perjuicio interno desde que se entregaron a la eficacia de los “drones” (los aviones bombarderos no tripulados). Para atenuar la recepción de ataúdes políticamente inconvenientes, envueltos en banderas. Procedentes de Irak, o de <strong>Afganistán</strong>.</p>
<p>Tiempo de aceptar que las primaveras árabes desembocaron en islamismos que clausuraban el fervor. Y que La Hermandad se transformó en la exclusiva beneficiaria de la protesta de aquellos modernistas sueltos, que se movilizaban para amontonarse en la <strong>Plaza Tahrir</strong>.<br />
Hoy La Hermandad es la víctima del golpe de estado en Egipto, que en Túnez aún puede evitarse (responsabilidad de <strong>Francia</strong>, que suele contagiarse de Estados Unidos y se entromete en <strong>Malí</strong>. Pero se cuida de no cometer sus errores. Ampliaremos).</p>
<p>Sin embargo las víctimas fundamentales de estas “primaveras árabes” fueron los inocentes protagonistas que necesitaban las migajas de modernidad.<br />
Los que desafiaron a los cretinos-autócratas sin sospechar que se encontraban en el medio de la trampa infernal.<br />
Entre el látigo del tiranuelo que los sometía, o la interpretación institucionalizada del <strong>Corán</strong>, que se entendía como una <strong>Constitución</strong>. Como lo observara el intelectual <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>. En Los Viajes. Su libro superior.</p>
<p>La democracia imposible, por la que se batían los modernistas, aludía a las ilusiones del pluralismo y la tolerancia. Enriquecidos con la apertura informativa que les generaban las redes sociales. Una metodología generosa de comunicación que los hacía sentirse más unidos. Y en simultáneo, más desdichados.</p>
<p><strong>La Neo Guerra Fría</strong></p>
<p>En <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">“La desgracia de Egipto”</a> se trató el cambio de reglas y del mismo juego.<br />
Con cinismo pragmático, los rigoristas de la fundamental <strong>Arabia Saudita</strong>, de los <strong>Emiratos</strong> y el <strong>Kuwait</strong>, apoyan y financian a los golpistas salvadores de Egipto, que disfrutan de los 1.500 millones de dólares de ayuda militar de Estados Unidos. Pero se escandalizan preventivamente ante la represión que necesitan sea breve y eficaz. Lo prefiere también <strong>Israel</strong>, sin decirlo, siempre mejor preparado para tratar con regímenes de fuerza que ostenten la brutalidad que los justifica. Y como lo celebra <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/">“Bashar, el oftalmólogo”</a>, que siente el golpe de Egipto como una feliz oxigenación de su masacre. El golpe de Al Sisi le brinda a Bashar mayores fuerzas para destruir a sus enemigos internos. A discreción. Es Gratis. <strong>Rusia</strong> los ampara y <strong>Siria</strong> es la punta de lanza para implantar un nuevo esquema de <strong>Neo Guerra Fría</strong>. Para tratarlo en próximo despacho.</p>
<p>Estallan los lineamientos y Siria se aleja, acaso a su pesar, de los intereses compartidos por el <strong>Eje del Mal</strong>, que comparte con el <strong>Hizbollah</strong> (libanés), el <strong>Hamas</strong> (palestino) y el impetuoso <strong>Irán</strong> (el persa que banca). Y con <strong>Turquía</strong>, que está exactamente afuera del Eje, dirigida por un “islamista moderado”. <strong>Erdogan</strong> teme el contagio hacia la rebelión de sus islamistas solidarios.<br />
En conjunto, unos y otros sólo coinciden en cargarle a <strong>Qatar</strong> las responsabilidades de las primaveras fracasadas.<br />
El paisito petrolero del Golfo creyó conciliar el islamismo institucional de la Hermandad con la sublime idea de la democracia.<br />
A través de la penetración triunfal de <strong>Al Jazzera</strong>, el canal dedicado a la impertinencia de comunicar.<br />
Tienta también dedicar un próximo artículo específico. A Qatar, el “pigmeo con puño ambicioso de gigante”.</p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
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