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	<title>Mundo Asís &#187; Irak</title>
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		<title>Guerra cultural de inteligencia</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2015 10:03:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Escribe Osiris Alonso D’Amomio, especial para Jorge Asís Digital &#160; Por sobrevolar su espacio con un rotundo misilazo, Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos —aliado de Arabia Saudita— de que la manera más eficaz de aniquilar el Estado... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/11/27/guerra-cultural-de-inteligencia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><b><i>Escribe</i></b><b><i> Osiris Alonso D’Amomio,</i></b><b><i> especial para</i></b><b><i> Jorge Asís Digital</i></b><b><i></i></b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por sobrevolar su espacio con un rotundo misilazo, Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos —aliado de Arabia Saudita— de que la manera más eficaz de aniquilar el Estado Islámico (Daesh) es a través de la asociación con Rusia, la principal aliada en la región de Irán (máximo enemigo de Arabia Saudita). Y sostén, junto con Rusia, de lo que queda del régimen de Siria, que aún preside <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/" target="_blank">Bashar al Assad, el oftalmólogo</a>.</p>
<p>Los países citados en el párrafo anterior registran, en su totalidad, una coincidencia de fondo: quieren terminar con la aventura del Califato demencial. Un desafío para el conocimiento. Resume la melancolía del falso regreso hacia el siglo XIII, pero a través de los instrumentos más sofisticados del siglo XXI. Combinan el Medioevo con el marketing.<br />
El avión ruso patrullaba la región en conflicto. Bombardeos de posiciones rebeldes que luchan contra Daesh. Pero también, sobre todo, contra Bashar. El oftalmólogo se obstina en la resistencia, en plena destrucción de su país artificial. Pero no quiere terminar como Ben Ali, ni Hosni Mubarak. Menos como Muammar Gaddafi. O Sadam Hussein.<span id="more-1454"></span></p>
<p><b>Es un embrollo geopolítico donde convergen intereses cruzados, contradicciones para especialistas, etnias que confrontan.<br />
</b>La Francia, atacada el 13 de noviembre, con la legitimidad que le brindan los 130 muertos de París, asume que se encuentra en guerra. Y se reporta ante Estados Unidos, la superpotencia que ya no puede equivocarse más, al menos en Medio Oriente. Francia busca planificar junto a Rusia la ofensiva definitiva que convierta al Estado Islámico en pasado. Pero se trata del peor presente. Daesh. Que hasta hoy domina, con amplitud, esta violenta guerra cultural de inteligencia. Con un manejo sabio de la acción psicológica que mantiene a las sociedades aterradas, arrastradas por un conflicto que no entienden. Padecen la angustia permanente por otro posible atentado. Sociedades dispuestas a conceder aspectos esenciales de la libertad por la prioritaria noción de seguridad. En ciudades, al extremo, casi clausuradas. Como Bruselas. Fuente de yihadistas.</p>
<p><b>En esta extraña guerra cultural de inteligencia los países involucrados, de Europa, del norte de América, tendrían que compartir el insumo de la información. Sin competir.</b> Ni mezquinar los datos relativos a la circulación de los sospechosos rigurosamente vigilados. Los que se las ingenian para ingresar en lo que fue Siria, combatir por la alucinación de Daesh y volver. Para continuar con la misma guerra, pero en otro ámbito. En París, por ejemplo, o en Londres, aunque mezclados entre los infieles. Con la posibilidad de sorprenderlos, en cualquier momento, con un estallido.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>El problema es Bashar</b></p>
<p>Daesh ocupa gran parte de los Estados fallidos de Siria e Irak. Un territorio con diez millones de víctimas eventuales que están a merced de los sunitas radicalizados, ofendidos y humillados, primero en Damasco y luego en Bagdad. Pero ahora con el control de inagotables yacimientos que expenden, sin mayor inconveniente, el producto. El petróleo, con el que se financian, ya sin necesidad de la zakat, suerte de cooperación obligatoria de los aportadores de fondos para promover el islam.<br />
A través de las tercerizaciones, el producto negro del Califato llega a los establecimientos fabriles de China, o del mismo corazón de Europa. Ninguna novedad. Dignamente regenteado por los especialistas en petróleo formados con el extinto Sadam.</p>
<p>La disidencia de las tres potencias, miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Estados Unidos y Rusia), pasa por la estabilidad de Bashar.<br />
François Hollande y Barack Obama combatieron a Bashar y no aceptan ningún arreglo que contemple su continuidad. Mientras tanto, para Vladimir Putin la ofensiva contra Daesh tiene un límite. Es Bashar. Ninguna solución para el conflicto si no se sostiene al dictador, que se destaca por ser más asesino aún que Hafeez, su padre.</p>
<p>Ya le advertía Putin a Obama y a Hollande. Combatir a Bashar era un error que iban a pagar caro. Por proteger al aliado Arabia Saudita, que fue, en el origen, el principal aportante de fondos (junto con Qatar), para los combatientes que enfrentaban a Bashar. Aunque iban a crearle, de paso, ya que estaban, al Estado Islámico. Algo comparativamente más grave que el dictador amurallado, Bashar. Con Abu Bakr al Baghdadi como califa y con Raqqa como capital transitoria. Y un medio de comunicación: Dabiq.<br />
Consta que Arabia Saudita (rigoristas suníes) confronta, en los diversos frentes de la región, con el Irán chiita. La aliada indeclinable de Rusia y máxima protectora de la Siria de Bashar.<br />
Pero aparte se encuentra Turquía, el otro actor que también ansía la caída de Bashar. Por lo tanto, Turquía está en pugna con Rusia, o sea con Putin, y contra Irán. A partir del esquema descrito puede entenderse el agravamiento de la situación, al registrarse la caída del avión ruso.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Hatay</b></p>
<p>Entonces Turquía se instala en el centro del conflicto. E irrita notablemente con la volteada del avión a los aliados, Francia y Estados Unidos. Estados que tienen inteligencias lo suficientemente afiladas como para saber que los luchadores occidentales entran y salen de Siria con comodidad. A través de la vista gorda de Turquía.<br />
Utilizan el paso fronterizo de Hatay, cerca de la Antioquía del rito. Con túneles que los “pasadores” emplean para llevar a los combatientes hacia Daesh. Donde los aguarda el vehículo que los traslada hacia Atma, o casi seguramente a Idlib. En un rincón de Siria donde funciona un campo de adiestramiento. La perfección para aprender a degollar infieles, obnubilados con la bata naranja. O para matar cuando regresen, en bares, teatros de ciudades donde, por mil motivos, deciden no integrarse.</p>
<p><b>Para ganar esta guerra cultural de inteligencia es gravitante la información. Más eficaz que los bombardeos, que afectan sobre todo a la población civil. </b>Tal vez, las potencias occidentales deberían asumir el riesgo de las cabezas cortadas, que aterra a sus sociedades, y enviar tropas al territorio.<br />
Al cierre del despacho puede consignarse que quienes tienen mayor capacidad y valor para desempeñarse entre las arenas de Raqqa, Tikrit y Mosul, son los kurdos, para horror de Turquía. Y los iraníes, para horror de Arabia Saudita.</p>
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		<title>Egipto: la democracia imposible</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Aug 2013 19:45:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Golpe técnico militar o islamismo de estado. escribe Osiris Alonso D’Amomio La pomposa “primavera árabe”, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en Egipto para derrocar el autoritarismo sombrío de Hosni Moubarak. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/16/egipto-la-democracia-imposible/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Golpe técnico militar o islamismo de estado.</em></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>La pomposa <strong>“primavera árabe”</strong>, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en <strong>Egipto</strong> para derrocar el autoritarismo sombrío de <strong>Hosni Moubarak</strong>. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El carnet triste del fracaso.<br />
<strong>El retroceso golpista deja a su sociedad en una encerrona filosóficamente trágica.</strong></p>
<p><span id="more-453"></span>Las cancillerías occidentales no se atreven a condenar el golpe militar de Egipto.<br />
El compulsivo desalojo del presidente <strong>Mohamed Morsi</strong>, que encabezaba un mal gobierno. Con la legitimidad de los votos, arrastraba hacia la<strong> islamización política.</strong></p>
<p>Para ser claro, <strong>no se asume la existencia técnica del golpe de estado</strong>. Tampoco nadie se desgarra al evaluarse que los golpistas, en el fondo, tenían razones consistentes para golpear.<br />
La consecuencia del fervor transformador, que incitaba hacia la modernidad, culmina con el regreso del autoritarismo.<br />
La conclusión indica que no tuvo mayor sentido práctico echarlo al agonizante Hosni Moubarak. Junto con el extinto<strong> Omar Suleiman</strong> -el contacto con la <strong>CIA</strong>- Moubarak supo asegurar, durante décadas, que los turistas anglosajones acudieran masivamente a fotografiarse entre el commodity de las pirámides. En pantalón corto.<br />
El <strong>general Al Sisi</strong>, y <strong>Al Mansour</strong>, el presidente dibujado, intentan reflotar aquel viejo orden represivo y reaccionario. Pero ya casi idealizado como una gran utopía.</p>
<p>Cuando el pueblo conquistó el atributo de elegir, a través del voto, a sus representantes, se optó por los <strong>Hermanos Musulmanes</strong>. Los que precipitadamente pretendieron imponer otro sistema autoritario, tan malo como aquel que se había desalojado. Pero sin un orden básico.<br />
En Egipto, el Ejército es la única institución que se encuentra en condiciones de evitar la desintegración de la identidad. Firme y vertical. Como las pirámides (que, para la desdicha de su economía, ya nadie visita).</p>
<p><strong>Egipto. La democracia imposible.</strong> Y el General Al Sisi, con inapelable apoyo popular, derrocó y capturó al presidente Morsi.<br />
Hoy <strong>Morsi está preso</strong>, pero sostenido por las convicciones de los partidarios que procuran restablecerlo en su cargo. Se escudan en la popularidad de los votos. <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La contradicción deriva en las concentraciones desafiantes de los islamistas desalojados. Ante un Ejército que no puede evitar la <strong>represión televisada</strong>, que escandaliza a los gobiernos aliados que no toleran la idea de complicarse con el gobierno represor, aunque comparativamente lo prefieren.</span><br />
Aquí se ansía la pacífica resignación de los reprimidos. Los que lícitamente reclaman la restitución del presidente que votaron. Y que aspiraba a imponer la concepción (occidental) del fundamentalismo islámico. Para el resto de la sociedad.</p>
<p><strong>La ética del terror</strong></p>
<p>A través del impulso organizado de la fe, Los Hermanos Musulmanes, en su historia, dieron muestras ejemplares de sacrificio y heroísmo. El poderoso movimiento religioso-popular supo expandirse desde la clandestinidad, fuente de mitología.<br />
Conviene aclarar, por la magnitud del desconocimiento, que La Hermandad no debe ser inmediatamente asociada con los <strong>jihadistas</strong> <strong>radicalizados</strong> que desembocaron en las estructuras violentas, como las diversas franquicias de<strong> Al Qaeda</strong>. Aunque cabe consignar que los radicalizados se nutren con las decepciones. Hasta fortalecerse.<br />
Consta que el triunfo electoral de los Hermanos Musulmanes constituyó un severo retroceso de los radicalizados que prefieren el culto al mártir. A la inmolación. A la estética de las bombas humanas. Los Hermanos les demostraban que aún era posible llegar al poder por la vía pacífica. Pasó en <strong>Túnez</strong>, con el <strong>partido Enhaida</strong>. Y en Egipto.<br />
Por lo tanto, si se consolida el golpe militar de Al Sisi, y si se instala el fracaso del gobierno de La Hermandad, se arrastra, hacia la salida de la violencia, a una multitud de inocentes musulmanes que adhirieron al camino institucional que ya se trunca.<br />
<strong>De aquí, al cierre de las embajadas de Estados Unidos y de la Unión Europea, resta un paso.</strong> Basta con un comunicado para que se preparen las valijas. O con un breve mensaje televisivo, para generar la ética del terror. Con cuerpos de sobra para ofrecerse como bombas.</p>
<p><strong>Cretinos y víctimas</strong></p>
<p>Ricos y feroces cretinos. Como <strong>Ben Alí, Khadaffi, Sadam, Moubarak, Haffez o el propio Bashar al Assad.</strong> Cabezas de regímenes fuertemente represivos que los combatieron.<br />
A la Hermandad Musulmana y -sobre todo- a Al Qaeda. Los cretinos se mostraban como la única garantía que les permitía, a las democracias sofisticadas, continuar con el consumo relativamente tranquilo del petróleo. Los florecientes estados del Golfo se permitían la hegemonía principal. Y hasta el lujo secreto de financiar a quienes los impugnaban, pero siempre preferiblemente lejos.</p>
<p>Es preciso plantear la obviedad de las diferencias después que<strong> George Bush</strong> -el junior- mezclara todos los sabores y las contradicciones en un fast food trágico, para comprometer a Occidente en<strong> otra cruzada alucinante en</strong> <strong>Irak</strong>. Contra Sadam, en la <strong>siniestra búsqueda de “armas de extinción masiva” que no existían.</strong> Consecuencia de la acción terrorista más espectacular de Al Qaeda. El derrumbe de las <strong>Torres Gemelas</strong> y sus miles de muertos.<br />
La humillación dolorosamente recibida no legitimaba la desastrosa política norteamericana en Medio Oriente. Se agravó, en cambio, la complejidad del cuadro. Con sus cementerios naturales y sus escombros. Ensuciaron las situaciones internas de todas las zonas en que se introdujeron, a los efectos de asegurar su consagrado sistema de valores. Y producirles, a los bárbaros, el espejismo de un nuevo orden. Con menor perjuicio interno desde que se entregaron a la eficacia de los “drones” (los aviones bombarderos no tripulados). Para atenuar la recepción de ataúdes políticamente inconvenientes, envueltos en banderas. Procedentes de Irak, o de <strong>Afganistán</strong>.</p>
<p>Tiempo de aceptar que las primaveras árabes desembocaron en islamismos que clausuraban el fervor. Y que La Hermandad se transformó en la exclusiva beneficiaria de la protesta de aquellos modernistas sueltos, que se movilizaban para amontonarse en la <strong>Plaza Tahrir</strong>.<br />
Hoy La Hermandad es la víctima del golpe de estado en Egipto, que en Túnez aún puede evitarse (responsabilidad de <strong>Francia</strong>, que suele contagiarse de Estados Unidos y se entromete en <strong>Malí</strong>. Pero se cuida de no cometer sus errores. Ampliaremos).</p>
<p>Sin embargo las víctimas fundamentales de estas “primaveras árabes” fueron los inocentes protagonistas que necesitaban las migajas de modernidad.<br />
Los que desafiaron a los cretinos-autócratas sin sospechar que se encontraban en el medio de la trampa infernal.<br />
Entre el látigo del tiranuelo que los sometía, o la interpretación institucionalizada del <strong>Corán</strong>, que se entendía como una <strong>Constitución</strong>. Como lo observara el intelectual <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>. En Los Viajes. Su libro superior.</p>
<p>La democracia imposible, por la que se batían los modernistas, aludía a las ilusiones del pluralismo y la tolerancia. Enriquecidos con la apertura informativa que les generaban las redes sociales. Una metodología generosa de comunicación que los hacía sentirse más unidos. Y en simultáneo, más desdichados.</p>
<p><strong>La Neo Guerra Fría</strong></p>
<p>En <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">“La desgracia de Egipto”</a> se trató el cambio de reglas y del mismo juego.<br />
Con cinismo pragmático, los rigoristas de la fundamental <strong>Arabia Saudita</strong>, de los <strong>Emiratos</strong> y el <strong>Kuwait</strong>, apoyan y financian a los golpistas salvadores de Egipto, que disfrutan de los 1.500 millones de dólares de ayuda militar de Estados Unidos. Pero se escandalizan preventivamente ante la represión que necesitan sea breve y eficaz. Lo prefiere también <strong>Israel</strong>, sin decirlo, siempre mejor preparado para tratar con regímenes de fuerza que ostenten la brutalidad que los justifica. Y como lo celebra <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/">“Bashar, el oftalmólogo”</a>, que siente el golpe de Egipto como una feliz oxigenación de su masacre. El golpe de Al Sisi le brinda a Bashar mayores fuerzas para destruir a sus enemigos internos. A discreción. Es Gratis. <strong>Rusia</strong> los ampara y <strong>Siria</strong> es la punta de lanza para implantar un nuevo esquema de <strong>Neo Guerra Fría</strong>. Para tratarlo en próximo despacho.</p>
<p>Estallan los lineamientos y Siria se aleja, acaso a su pesar, de los intereses compartidos por el <strong>Eje del Mal</strong>, que comparte con el <strong>Hizbollah</strong> (libanés), el <strong>Hamas</strong> (palestino) y el impetuoso <strong>Irán</strong> (el persa que banca). Y con <strong>Turquía</strong>, que está exactamente afuera del Eje, dirigida por un “islamista moderado”. <strong>Erdogan</strong> teme el contagio hacia la rebelión de sus islamistas solidarios.<br />
En conjunto, unos y otros sólo coinciden en cargarle a <strong>Qatar</strong> las responsabilidades de las primaveras fracasadas.<br />
El paisito petrolero del Golfo creyó conciliar el islamismo institucional de la Hermandad con la sublime idea de la democracia.<br />
A través de la penetración triunfal de <strong>Al Jazzera</strong>, el canal dedicado a la impertinencia de comunicar.<br />
Tienta también dedicar un próximo artículo específico. A Qatar, el “pigmeo con puño ambicioso de gigante”.</p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
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