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	<title>Mundo Asís &#187; Juan Domingo Perón</title>
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		<title>Duelo de celebridades</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Sep 2015 10:57:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[ensayo de Bernardo Maldonado-Kohen Los dos primeros agotamientos de los ciclos peronistas fueron horriblemente resueltos por los militares que debieron hacerse cargo. Fracasaron. En 1955, fueron al frente los usados generales descartables Eduardo Lonardi y Pedro Aramburu, con el complemento marino del almirante Isaac Rojas, que aportaba la cuota indispensable de fealdad. Y en 1976 fueron... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/01/duelo-de-celebridades/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>ensayo de <strong>Bernardo Maldonado-Kohen</strong></p>
<p>Los dos primeros agotamientos de los ciclos peronistas fueron horriblemente resueltos por los militares que debieron hacerse cargo. Fracasaron.<br />
En 1955, fueron al frente los usados generales descartables Eduardo Lonardi y Pedro Aramburu, con el complemento marino del almirante Isaac Rojas, que aportaba la cuota indispensable de fealdad.<br />
Y en 1976 fueron el general Jorge Videla y el almirante Emilio Massera, con el complemento aeronáutico del casi anónimo brigadier Agosti.<br />
Representación de los devastadores desubicados que se equivocaron mayoritariamente en la implementación activa del verbo.<br />
Porque se dedicaron a matar, cuando, lo que correspondía, era robar. Se estrellaron patológicamente en Malvinas.</p>
<p>Como consecuencia del primer agotamiento, surgió el mito aún vigente de la resistencia peronista. Con los ejemplos abnegados de heroísmo, que sirven de escudo para legitimar la pasión recaudatoria de la actualidad. Y con la peripecia estratégica del General, el gran creador del peronismo como género literario.<br />
Aquella apagada mística subsiste como sustento retórico para encarar la desteñida epopeya del presente. Con el desafío de renovar la piel para mantenerse, y de transformarse a sí mismo. O de volver -por qué no- al jubileo del núcleo original, en un país desgastado por la desesperación (por salvarse), y por la falsedad del contexto.<br />
18 años después del desalojo, de la expulsión humillante en la cañonera paraguaya, el peronismo volvió a imponerse en el conflictivo 1973. Con su triunfo personal, el General consolidaba la venganza política, mientras signaba, en simultáneo, el fracaso colectivo que paralizaría a las próximas generaciones.</p>
<h3>Entre Cámpora y Kirchner</h3>
<p>(A propósito, 42 años después del regreso sin gloria, abundan los que vaticinan que, en caso de triunfar en 2015, Daniel Scioli podrá seguir el penoso ejemplo del infortunado Héctor Cámpora.<br />
Por la idea instalada de concluir abruptamente con la cantilena positivista de la “fe y la esperanza”, a más tardar en 45 días. Como ocurrió con Héctor Cámpora. El dentista del apellido que se convirtió en una marca, celebrada por la homónima Agencia de Colocaciones.<br />
Es el sentido secreto del cartel “Zannini para la Victoria”.<br />
Otra conjetura, en cambio, lo asocia a Scioli con la receta letal de Néstor Kirchner.<br />
Consiste en que Scioli le estampe, a La Doctora, el corte de manga que Kirchner le aplicó a Eduardo Duhalde.<br />
Una apuesta inmadura, en todo caso, hacia la traición).</p>
<h3>1983. Alfonsín</h3>
<p>En cambio, como consecuencia de la caída de 1976 -y después del fracaso espléndido de los sanguinarios que se equivocaron de verbo-, el peronismo no alcanzó a recuperarse. Fue fulminado por la primera derrota electoral de su historia.<br />
Significa confirmar que el peronismo experimentó la tercera caída. Y no fue consecuencia fácil del incendio de ningún ataúd artificial.<br />
En la flamante versión institucional iniciada en 1983, con la consagración del radical Raúl Alfonsín, se asistía al primer agotamiento anticipado del peronismo.<br />
Pero llamativamente el peronismo se renueva a partir de los lineamientos renovadores que le estampa aquel líder que lo venció.<br />
Acelerado en el impulso, Alfonsín intentó colonizar al peronismo, a los efectos de acabar de una buena vez con el jactancioso “fenómeno maldito” que había descripto John William Cooke. Para fundirlo en el Tercer Movimiento Histórico. Utopía que derivó, apenas, en la gestación de un discurso brillante. Pero inútil para evitar el inexorable naufragio.</p>
<p>Con algún maquillaje en la renovada piel, el peronismo volvió al poder en 1989. Para sorprender, ahora, con la renovada adscripción al capitalismo que jamás se atrevieron a encarar los liberales, aunque tuvieran a los militares a su merced.<br />
Se coincidía históricamente con el desmoronamiento del universo bipolar. Con el derrumbe de la Unión Soviética que desde París había anticipado Hélène Carrère d’Encausse. Y con la certeza inimpugnable del exclusivo modo único de acumulación.<br />
Por las transformaciones económicas y culturales -y sobre todo a pesar de ellas- la etapa de Carlos Menem produce el penúltimo agotamiento del ciclo peronista. Que cae, esta vez, por el oportuno entendimiento del viejo radicalismo vencido, que aún respondía a Alfonsín, con la izquierda relativa del Frente Grande en ascenso. Un socio en decadencia del extinguido Frepaso que sucumbe en la justicia del olvido.</p>
<h3>1999. De la Rúa</h3>
<p>En 1999, el imbatible Fernando De la Rúa doblega, por cuarta vez, al peronismo. Le estampa la segunda derrota electoral.<br />
Pero De la Rúa comete el gigantesco error de imponer alguna cuota de racionalidad en el déficit público y fiscal, que se extendía desde hacía décadas. En vez de lanzar, como correspondía, la pelota del déficit para adelante. Hacia el horizonte donde habitaba Mongo. Sin embargo, muy mal asesorado, se puso como un torpe a recortar y a ajustar. Sin percatarse que construía, conscientemente, su repentina declinación.</p>
<p>Dos años más tarde, en el inicio del nuevo siglo peor que el anterior, aquel peronismo que había derrotado volvía a hacerse cargo de los desastres acumulativos. A los que se agregaba, también, el desastre personal legado por De la Rúa, junto a los izquierdistas inmortales. Ganadores de sueldos sin culpa, que jamás se responsabilizan por ningún error. Cobran siempre como si la humanidad estuviera con ellos, siempre, en eterna deuda.<br />
En el barullo de 2002 transcurre la antesala del nuevo regreso peronista, que se prolonga hasta la actualidad.<br />
Se instala con la piel renovada del estatista que descalifica el periodo de las privatizaciones que el mismo peronismo protagonizó. Y con la mochila al hombro de los progresistas que acompañaron a De la Rúa hasta las puertas de la caída, pero que se frenaron a tiempo para continuar con los sueldos que después les abonaba Duhalde, primero, y luego, sobre todo, Kirchner. Y continuado por La Doctora, con el aporte del poder conyugal que heredaba. Para generar, junto con los peronistas vegetales, el frepasismo tardío. Inspirado en la cantinela humanitaria que permitía simular la encendida pasión recaudadora.</p>
<p>Es el turno del último agotamiento del peronismo, aunque para resolverlo ya no estén aquellos militares, hoy institucionalmente alejados en el plano suntuario. Arrepentidos por haber matado más de lo necesario y de haber robado menos de lo que podían.<br />
Sin embargo tampoco quedaron los radicales de la magnitud de Alfonsín, tan sobrevalorado en su vejez. Y con el mito enriquecido a partir de su muerte. Tampoco les queda un ganador serial de elecciones como De la Rúa, al que los oportunistas de la coyuntura descalifican de manera unánime, sin la menor piedad. Como si nadie jamás hubiera creído que se trataba del político más imbatible de su generación.<br />
Entre tanta debilidad brota la potencia del radicalismo actual. Moja gobernaciones, intendencias a paladas, legisladores múltiples que le permiten imaginar un futuro próximo, con mayor ventura.</p>
<h3>2015. Macri-Scioli. Celebridades</h3>
<p>A falta de un líder de la dimensión de Alfonsín, o de un candidato imbatible como De la Rúa, quien emerge es Mauricio Macri. Una celebridad. Con la capacidad transitoria para absorber el radicalismo que, en simultáneo, se fortalece.<br />
Macri es el político que más creció desde la aparente “no política”. El Ángel Exterminador aprende, se macera y se forma. A través del PRO, partidito urbano y vecinal, se extendió admirablemente. Lo suficiente como para cargarse, en su condición de esponja, a la centenaria Unión Cívica Radical.<br />
Gracias a la absorción, los radicales logran situarse, al menos, cerca del electorado tradicional (que Macri les aspiró).<br />
Brota entonces Macri como el único elegido para explotar el cíclico agotamiento estructural del peronismo. Para generarle la tercera derrota generacional.<br />
Una cada 16 años. Una caída por cada generación.<br />
De 1983, de 1999, y -si Macri tiene suerte- 2015. Debe lograr el objetivo combinado. Conseguir el ballotage, para después vencerlo. Es altamente improbable pero no imposible.<br />
La martingala tiene la ventaja de encontrarse con el peronismo que presenta una excelente celebridad como candidato -Scioli-, pero que carece de un jefe. De ningún modo lo es La Doctora, por carencia de vocación para serlo. Denominarla Jefa es un acto generoso del lenguaje, útil para la ficción ideal de creer que el Jefe, no obstante, existe.<br />
Sin la magnitud de alguno de los tres jefes que el peronismo tuvo en sus 70 años de historia, con los respectivos cambios de piel.<br />
Nadie que pueda equipararse, en materia de liderazgo, al principal extinto, el General. O al deslegitimado Menem, que aguarda la reparación histórica que nunca, acaso, va a ocurrir. O al último jefe, también extinto, Kirchner.<br />
Persisten, apenas, algunos gobernadores aferrados a las macetas del peronismo vegetal. Los que elevan a Scioli, la otra celebridad, para la aventura entusiasta -típica de la cultura peronista- de sucederse a sí mismo.<br />
A los efectos de quedarse con el manejo de las cajas y evitar la tercera derrota electoral. Pese al agotamiento que puede, aún, ser perforado. O simplemente prolongado en el tiempo. O no ser, en definitiva, ningún agotamiento ni un c… Apenas un módico retroceso crítico. Por cansancio, por la “fatiga del metal” que caracteriza a los viejos aviadores. O acaso se trate de la antesala -digamos- de otro cambio de piel. Conjetural. Para seguir con los mismos peronistas de siempre al frente, sólo vagamente distintos, con otra piel, en reinvención permanente.</p>
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		<title>El General y el Cardenal</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Sep 2014 14:29:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[escribe Carolina Mantegari Editora del AsísCultural “…la experiencia de nuestra época demuestra que los príncipes que han hecho grandes cosas no se han esforzado en cumplir su palabra…” Denis Jeambar e Yves Roucaute, de “Elogio de la traición” Para el universo sorprendido es Francisco, El Papa providencial. Es el austero predicador de la paz, gestor del reencuentro indispensable... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/09/23/el-general-y-el-cardenal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">escribe<strong> Carolina Mantegari</strong><br />
Editora del AsísCultural</p>
<p><em>“…la experiencia de nuestra época demuestra que los príncipes que han hecho grandes cosas no se han esforzado en cumplir su palabra…” </em>Denis Jeambar e Yves Roucaute, de “Elogio de la traición”</p>
<p>Para el universo sorprendido es Francisco, El Papa providencial. Es el austero predicador de la paz, gestor del reencuentro indispensable de las grandes religiones monoteístas. El estadista que envía lazos generosamente históricos hacia China, a través de Ricardo Romano, el pensador que -acaso- mejor lo interpreta.<br />
Para la sorprendida Argentina, país de cultura peronista, instalado en el “fin del mundo”, Francisco adquiere la magnitud de Juan Domingo Perón. Más aún, lo supera.<br />
<strong>Así como Perón, en 1973, dejó colgados del pincel a los abnegados jóvenes de la Tendencia que arriesgaron la vida por la causa del regreso, Francisco, en 2014, deja colgados del pincel a los fervorosos antikirchneristas que lo sostuvieron durante la otra resistencia.</strong></p>
<p>Pero aclaremos: ni Perón traicionó a los montoneros (que lo utilizaron de canal), ni Francisco traiciona hoy a los críticos implacables del kirchnerismo (que desanimados creen que Francisco les pertenecía).<br />
Son contingencias lógicas de la política clásica. Ya tratadas con lucidez en “Elogio de la traición”, texto medular de dos -cuando no- ensayistas franceses. Denis Jeambar e Ives Roucaute.<br />
Sin embargo no hace falta ningún rigor académico para abordar los atributos de la traición en la historia del peronismo, entendido como sinónimo de sistema político.<br />
El Exégeta justifica y legitima:<br />
“Perón era un grande, y en su ocaso le interesó unir a la Argentina. Pero no pudo lograrlo. Le faltó tiempo. Como estadista tomó la acertada decisión de despojarse de quienes pretendían acelerar una revolución que no sentía. Aunque quebrara dolorosamente las ilusiones de muchos militantes que lo acompañaron, con el supuesto falso de creer que Perón volvía para construir el socialismo”.</p>
<p>“Del liderazgo de El General se pasó al liderazgo de El Cardenal”.</p>
<p>La sentencia se publicó en el portal, en 2006. Cuando Jorge Bergoglio, El Cardenal -el futuro Francisco- derrumbó con firmeza espiritual el proyecto de permanencia de Néstor Kirchner, El Furia. En Misiones. Cuando El Cardenal autorizó, al extinto Obispo Piña, a ampararse en San Miguel Arcángel y luchar contra el mal, que en aquella instancia consistía en oponerse en el plebiscito destinado a permitir la continuidad de Carlos Rovira, el discípulo de Ramón Puerta.<br />
<strong>Detrás del pretexto Rovira, El Cardenal había advertido que se encontraba la ambiciosa maniobra de El Furia. Para “santacrucificar” la Argentina entera.</strong><br />
Por entonces El Furia mantenía la hegemonía del país en el bolsillo. Sin decirlo, aspiraba a la reelección permanente. Nadie se la podía negar, el empresariado ganaba dinero y estaba a sus pies, mientras la oposición se derruía ante la impotencia generalizada.<br />
Al voltear El Cardenal el ensayo Rovira, nace la candidatura presidencial de La Doctora.<br />
En adelante, El Cardenal pasó a ser el enemigo fundamental de El Furia. O sea del kirchnerismo que se encontraba en pleno esplendor.<br />
Para evitar la voz de El Cardenal, los reclamos tácitos de su presencia inmaculada, La Doctora y El Furia optaron por los senderos del grotesco. Hasta trasladar los festejos del 25 de mayo hacia dispares provincias. Para no escucharlo. Aunque los fastos del 25 aludían al acontecimiento municipal. De Buenos Aires.</p>
<p>Así como El General, en la mítica resistencia, contó con el apoyo de las “formaciones especiales”, que tenían su propia agenda y le facilitaban la utopía del regreso, El Cardenal, en la resistencia del olvido, encontró el apoyo interesado de los peronistas disidentes sueltos. A quienes se les sumaba el gorilismo de ocasión. A los efectos relativamente republicanos de soportar los desbordes ninguneadores del matrimonio poderoso que se disponía a permanecer, en un democrático “cuatro por cuatro”. Cuatro para La Doctora y próximos cuatro para El Furia, al que también le iba a faltar el tiempo. Como al General.<br />
Para colmo, con loas, astucias y mangos, La Doctora y El Furia supieron captaron el apoyo generacional de los sobrevivientes. Los que se sintieron desechados (por El General) en los 70. Los incorporaron, junto a sus descendencias, y con los descendientes de las víctimas, al redituable “relato” de los dos mil.<br />
Por su parte, los peronistas disidentes, desparramados pero con capacidad de daño, se las ingeniaron para tajear la impostura de la frágil argumentación Kirchner-cristinista, que traficaba las desgracias selectivas, utilitarias, con los muertos puntuales que les convenía. Hasta que los disidentes los provocaron con cierta habilidad, con la celebración de José Rucci, otro muerto, pero que al kirchnerismo le convenía olvidar. Dirigente sindical asesinado -pero nunca reconocido- por los Montoneros caricaturales que volvían a tallar.<br />
La misa que se celebró por la memoria de Rucci, en 2007, transcurrió en la Catedral de Buenos Aires. La casa de El Cardenal.</p>
<h3><em>Plano doméstico</em></h3>
<p>Pasada la conmoción, en el plano doméstico, la transformación de El Cardenal en el Papa Francisco, en 2013, pudo ser equiparable al regreso de El General, en 1973.<br />
Dos Jefes del peronismo. Pronto, con algún desenfado, el portal calificó al Vaticano como la nueva Puerta de Hierro (por el nombre de la residencia de El General, en Madrid).<br />
La comparación hoy ya es un lugar común. Se la utiliza para aludir a una instancia superior.<br />
Ya con El Furia extinto, La Doctora debió tragarse la píldora amarga de la nominación del enemigo como Papa. Golpe intenso que se recibió como un “cross a la mandíbula”, como solía afirmar un inspirado novelista. Mientras ensayaba un monólogo en la colorida kermesse de Tecnópolis.<br />
<strong>El desconcierto tormentoso sólo se aplacó, según nuestras fuentes, cuando Eduardo Valdés -próximamente El Nuncio Móvil- logró persuadirla, con un recurso típico de peronismo explícito, acerca de la necesidad política de iniciar una nueva relación con el enemigo. Que era, ahora, el Papa. Y podía llevársela puesta como un echarpe.</strong><br />
Pero lo que menos iba a querer el Papa era pelearse de entrada con la Presidente del país de origen. Como mensaje de garantía, El Nuncio Móvil le propuso a La Doctora que incluyera en su comitiva, para la consagración, a una queridísima amiga del Papa. Una de las tres grandes amigas que tiene. De la magnitud, por ejemplo, de la audaz periodista que había sido ardiente y bella, hoy una dama bien casada. O de la dulce abogada, conductora del influyente “adrianismo”, viuda de un entrañable sindicalista. Y otra eficaz abogada, muy amiga del próximo Nuncio Móvil, que se había jugado por El Cardenal cuando lo atacaba frontalmente el periodista más destructivo. Don Horacio ya le había dedicado un par de libros y demasiadas columnas de domingo. Lo estampaba con la peor imagen. Como un cura colaboracionista. Un exceso.</p>
<h3><em>La contención</em></h3>
<p>Entonces, desde que La Doctora le llevó aquel desubicado mate de regalo, se inició una admirable relación con Francisco. El Nuncio Móvil había acertado.<br />
Francisco comenzó la faena de contener a La Doctora, quien disminuida solía ponerse nerviosa ante la imponencia de Su Santidad. La pobre muchacha sexagenaria de Tolosa no sabía cómo comportarse. Se veía torpe. Dependía, en adelante, del enemigo dispuesto a olvidar. Se la hacía fácil.<br />
Los anticristinistas suelen ser, en general, bastante más irascibles e insoportables que los propios cristinistas. Al principio entendían, de mala gana, que el Papa debía mantener una relación amable con la máxima autoridad del gobierno de su país.<br />
Sin embargo pasaban los meses, transcurrían los escarpines de Brasil, los almuerzos de contención en Santa Marta se repetían, se multiplicaban los diálogos telefónicos, y la relación Doctora-Francisco evolucionaba favorablemente. Parecía que hasta acordaban en cuestiones estratégicas. Francisco se transformaba en su pilar sustancial.<br />
“Cuiden a Cristina”, les decía Francisco a los peronistas desopilantes que iban a visitarlo, a los empresarios que iban a sacarse una foto, así fuera en la tanda colectiva de los miércoles. Se volvían con el mismo consejo. “Cuídenla”. Saboreaban, también espiritualmente contenidos, el caramelo de madera, sin siquiera con azúcar impalpable.<br />
Cada día les costaba más aceptar la nueva situación. Pero los anticristinistas virulentos aún interpretaban que el Papa quería ayudarla a llegar, sin aproximarle en ningún momento la línea de llegada. Con su aire espiritual debía llegar a diciembre de 2015.</p>
<h3><em>Último viaje</em></h3>
<p>De todos modos, el desconcierto de los anticristinistas sobrepasó el límite de la desconfianza con las postales cristinistas del último viaje.<br />
Cuando se lo vio a Francisco bastante más gordito pero muy feliz, como un abuelito en navidad. Sonreía con orgullosa ternura, entre la camiseta de La Cámpora, que le obsequiaba el sensible Larroque que enternecía, y los tentadores salamines de Mercedes que le entregaba El Wado, el que se jacta de manejar jueces, como Julián, El Soberbio de Lanús.<br />
Con los ojos iluminados de amor, Francisco recibía los regalos. Al cierre del despacho, aún no le llegó dedicado ningún libro de don Horacio.<br />
<strong>Mientras tanto, cualquier mortal, creyente o no, ya comprendía que el trabajo de Papa es, en cierto modo, espiritualmente insalubre. Al extremo de tener que escuchar, con el rostro absorto y sereno, que a La Doctora la habían amenazado los terroristas del Estado Islámico. Que los jihadistas tenían deseos de cubrirla con un batón naranja, para arrodillarla, como si fuera una sciolista del montón para ser decapitada.</strong><br />
La cuestión que Francisco estaba cómodo entre tanta euforia cristinista. Para espanto de los anticristinistas que recordaban, en cierto modo, a los nostálgicos muchachos de la Tendencia. Los que sentían, en la Plaza de Mayo de los setenta, que el General los expulsaba por imberbes. Porque le reprochaban, con pucheritos y reclamaciones, que estaba “lleno de gorilas el gobierno popular”.</p>
<p>En adelante, la parábola de El Cardenal y El General puede perfeccionarla el analista más reposado.<br />
Para sintetizar, El Cardenal, con los antikirchneristas que lo sostuvieron, hace algo similar a lo que hizo El General con los montoneros.<br />
Pasarlos al cuarto. Contingencias lícitas de la política. Consagrar el derecho del príncipe a modificarse. Como lo estudiaron Jeambar y Roucaute, en “Elogio de la traición”. Y sin adherir a la idea del Octavo Círculo del Dante, reservado a los traidores en La Divina Comedia.<br />
El Exégeta remata la crónica:<br />
“Aquí no hay espacio para ninguna traición. Francisco es un grande que está más allá, y sólo quiere, como lo quiso El General, el bien de la Argentina. Es el gran estadista que tiene el mundo entre sus competencias, pero que pugna para que el gobierno del país de origen concluya su ciclo con normalidad”.</p>
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		<title>Ascochinga en Olivos</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Oct 2013 14:47:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por el miserable dolor de cabeza La Doctora interrumpe la epopeya de “duhaldizar” a Scioli y “delarruizar” a Macri. escribe Oberdán Rocamora Hasta que aceptó convertirse en otra paciente de la clínica de Favaloro, La Doctora movilizaba personalmente una epopeya tan explícita como memorable. La receta audaz de “duhaldizar” a Daniel Scioli, el líder de... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/10/07/ascochinga-en-olivos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por el miserable dolor de cabeza La Doctora interrumpe la epopeya de “duhaldizar” a Scioli y “delarruizar” a Macri.</strong></p>
<p>escribe <strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
<p>Hasta que aceptó convertirse en otra paciente de la clínica de <strong>Favaloro</strong>, La Doctora movilizaba personalmente una epopeya tan explícita como memorable.<br />
La receta audaz de “<strong>duhaldizar” a Daniel Scioli</strong>, el líder de la Línea Aire y Sol I. A los efectos de encarar “la Gran Menem”.<br />
El proyecto de hacer de Scioli -y de todo lo inquietante que representa en materia de diferenciación- una adaptación de la perversidad que se le atribuye a <strong>Carlos Menem</strong>.<br />
Conste que se trata del Menem terminal del 99, cuando operaba a través de algún ministro bastante inteligente.<br />
Aunque la historia sea, en el fondo, fantasiosa e inexacta. Pero quedó instalada de esa forma y casi se la oficializa como cierta.<br />
<strong>“La gran Menem”</strong> consistió en recortar las ambiciones presidenciales de<strong> Eduardo Duhalde</strong>, el futuro Piloto de Tormentas (generadas). A través del impulso tácito de <strong>Fernando de la Rúa</strong>.<br />
Si existió, la epopeya concluyó, de todos modos, en un fracaso.</p>
<p><strong><span id="more-574"></span>Duhaldizar a Scioli</strong></p>
<p>Para “duhaldizar” a Scioli, el hombre indicado no podía ser <strong>Julio Cobos</strong>, el No Positivo.<br />
Un elemento -Cobos- eternamente despreciable para La Doctora. Signó su primer gobierno, con aquel voto que evitó el colapso, que nadie quiere reconocerle.<br />
Y menos podía ser <strong>Hermes Binner</strong>, el John Wayne de El Hombre Quieto. Ya le ganó, en 2011.<br />
<strong>Binner</strong> la corre a La Doctora por el “margen izquierdo” -al decir de <strong>Majul</strong>. Y el progresismo es la entelequia que pretende reservarse exclusivamente para ella.<br />
Para “duhaldizar” a Scioli el elegido era -otra vez- <strong>Mauricio Macri</strong>, El Niño Cincuentón.<br />
Es -Macri- quien representa la adversidad conveniente del “neo-liberalismo”. O sea, a la derecha. Alucinación o estampilla que los macri-caputistas no aceptan.<br />
Prefieren creer la teoría lisérgica del joven <strong>Petrella</strong>, que los equipara ideológicamente “a la izquierda del <strong>Partido Demócrata de Estados Unidos</strong>”.<br />
Para plantarlo a Macri, como una versión forzada de De la Rúa, bastaba con la inocencia programada de alguna entrevista televisiva. Del ciclo ideado, en medio del desconcierto, para brindar otra imagen de La Doctora, más comunicativa y cordial, y competir -al menos durante el fin de semana- por la iniciativa perdida.</p>
<p><strong>El sueño del Macri propio</strong></p>
<p>En su diálogo de entrecasa con <strong>Jorge Rial</strong>, <strong>La Doctora confió entonces que Macri merecía su respeto.</strong><br />
El Niño Cincuentón <strong>“decía lo que pensaba”</strong>. Optaba por un modelo antagónico al de ella. El neo-liberal. Pero sin especular con vaguedades. Como otros. ¿Acaso como Scioli?<br />
O como <strong>Sergio Massa</strong>, La Rata del Tigre, Aire y Sol II, que tal vez piensa como Macri. Pero lo ocultaba.<br />
El Duhalde personal de La Doctora era Scioli. El destinatario real. El sucesor clavado que justamente se le había hecho indispensable en la envoltura electoral del peronismo. Y lo tenía adentro. “Con fe y esperanzas y siempre para adelante”.<br />
En cambio con Massa bastaba, apenas, consignarlo como otro opositor. Y si Massa no era un opositor ella “era la Mona Lisa”. Otro Cobos suelto. Casi equiparable a un traidor más.<br />
De ningún modo Massa tenía la magnitud ideal de Macri. A quien <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia extinto, siempre quiso también tener de contrincante. Sin suerte.<br />
Tanto a El Furia, como a La Doctora, Macri les resultó tan difícil de doblegar como, en otro sentido, el propio Scioli.<br />
El Furia no pudo convencerlo a Macri para que se subiera al escenario en 2007. Cuando le mandó decir, según nuestras fuentes, por determinado banquero, que hizo de <strong>Miguel Strogoff</strong>.<br />
“Si vas vos, Mauricio, Kirchner dice que va por la reelección -dijo Strogoff, el mensajero del zar-. Te va a ganar pero te vas a instalar. Y como no tiene más reelección en 2011 la presidencia será para vos”.</p>
<p><a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2012/11/12/el-suenio-del-macri-propio/">La Doctora tampoco pudo tener el sueño del Macri propio, </a>para vencerlo en 2011. Se le bajó.<br />
<strong>El Niño Cincuentón está disponible sólo para 2015. Cuando La Doctora ya no podrá tenerlo como contrincante. Aunque podría servirle como sucesor. Para volver.</strong><br />
La Gran Menem podría tener un final mejor.</p>
<p><strong>Clínicas</strong></p>
<p>En apariencias, avanzar sobre Scioli trae mala suerte física. Aire y Sol I debe tener extrañas protecciones en el campo esotérico.<br />
Conste que le pasó, sin ir más lejos, a El Furia. Cuando decidió gritarle en público: “¡Diga, Gobernador, quién le ata las manos!”.<br />
Dos días después debió internarse -pobre Furia- en la <strong>Clínica Los Arcos</strong>.<br />
Y precisamente le pasa también a La Doctora. Después de lanzar la epopeya oral de “duhaldizar” a Scioli y “delarruizar” a Macri.<br />
Cuando por un miserable dolor de cabeza debió trasladarse hacia la <strong>Clínica de Favaloro</strong>. Durante el sábado con sol, que La Doctora podía identificarlo más allá de sus anteojos oscuros, por la <strong>avenida Belgrano</strong>.<br />
Travesuras de la historia. Los ciclos anecdóticos suelen reiterarse, sin un carácter necesariamente grotesco.<br />
Venía aventurada en la remake de final de siglo (“La Gran Menem”). Pero debió retroceder hacia el protagonismo triste de 1975.<br />
Por la peripecia de la señora<strong> Isabel Martínez</strong>, viuda de <strong>Perón</strong>. Otra mujer que, aunque fue también presidente, la viuda de Kirchner nunca reconoce. Ni siquiera respeta.<br />
En 1975 Isabel debió ser trasladada, por un mes, hacia <strong>el remanso de Ascochinga,</strong> en <strong>Córdoba</strong>, los pagos de Teodorito. Dejaba a cargo del negocio a don <strong>Italo Luder</strong>.<br />
Por el miserable dolor de cabeza, La Doctora debe hacer, en adelante -y también por treinta días- su propia Ascochinga, pero en <strong>Olivos</strong>. Y dejar formalmente, a cargo del negocio, a <strong>Amado Boudou</strong>, El Descuidista. Su primera gran equivocación. El inicio de la peripecia en la caída, que no se logra evitar.</p>
<p><strong>Historia emocional del peronismo</strong></p>
<p>Después de la expresiva derrota de agosto, y en la antesala de la derrota anunciada de octubre, La Doctora reconquista la iniciativa. Aunque de manera indeseable.<br />
Se coloca, en simultáneo, fuera del juego. Recupera la centralidad, a través del aspecto más vulnerable.<br />
La salud quebrantada implica, ante todo, una forma perceptible de la fragilidad.<br />
De todos modos, con su Ascochinga personal, La Doctora le incorpora una superior <strong>dosis de dramatismo al inexorable final del ciclo,</strong> que no debiera anticiparse.<br />
Corresponde a <strong>las páginas más melodramáticas de la historia emocional del peronismo.</strong><br />
Significa confirmar que la década kirchner-cristinista contuvo también -como el menemismo- su dinámica de miniserie.<br />
Con la exhibición de hegemonías y altibajos, recuperaciones y caídas, alguna muerte conmovedora e internaciones espectaculares.</p>
<p>Por su parte El Descuidista, pese a las reticencias generalizadas, podría aprovechar la instancia de Ascochinga en Olivos. La ausencia relativa de La Doctora.<br />
El Descuidista se encuentra situado en el subsuelo del desprestigio. Deambula por el mundo, pero sólo porque es portador local de oprobios múltiples.<br />
Hostigado por la <strong>Justicia</strong>, por sus descuidismos existenciales.<br />
<strong>Nadie espera nada bueno de Boudou</strong>. Es una gran ventaja. Por lo tanto se encuentra en condiciones de sorprender. Dejar de mostrarse como el pícaro del suburbio, que llegó sin graves escrúpulos, inspirado en el desparpajo para la música y la bragueta rápidamente eficaz.<br />
Puede utilizar la oportunidad institucional para ofrecer algún rasgo rescatable de su formación. Algún atributo. De los que suele rescatar cierto publicista respetado de <strong>Mar del Plata</strong>. Que nos opera.</p>
<p>Pero que nadie crea -confirma la Garganta- que será posible contener a La Doctora, en Ascochinga de Olivos.<br />
“En cuanto se duerma cuatro siestas, vaya bien al baño, se le acaben los mareos y se le aplaque el dolor de cabeza, mantenerla quieta, a esta mina, va a ser una imposibilidad”.</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
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		<title>El Perón de Zanatta</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Sep 2013 20:49:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sobre La Internacional Justicialista. escribe Carolina Mantegari Editora del AsísDigital En La Internacional Justicialista, el ensayista italiano Loris Zanatta indaga -como sostiene el subtítulo- en “el auge y ocaso de los sueños imperiales de Perón”. En minuciosa compilación, Zanatta describe las proyecciones hegemónicas que derivan en un “fracaso” (pag. 381). Presenta a un Perón fuertemente ególatra, empecinado... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/09/17/el-peron-de-zanatta/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Sobre <em>La Internacional Justicialista</em>.<br />
escribe <strong>Carolina Mantegari</strong><br />
Editora del <em>AsísDigital</em></p>
<p>En <strong><em>La Internacional Justicialista</em></strong>, el ensayista italiano <strong>Loris Zanatta</strong> indaga -como sostiene el subtítulo- en “<strong>el auge y ocaso de los sueños imperiales de Perón</strong>”.<br />
En minuciosa compilación, Zanatta describe las proyecciones hegemónicas que derivan en un “fracaso” (pag. 381).<br />
Presenta a un Perón fuertemente ególatra, empecinado en exportar la receta política de la <strong>Tercera Posición</strong>.<br />
Una vía intermedia entre el capitalismo y el comunismo que es -en su imaginario- superadora.<br />
Para Zanatta, Perón se desgasta en la costosa estrategia de conformar un conjunto de países unificados por su tácita conducción. Sostenido, en principio, por su anticomunismo frontal. Y por el catolicismo (una cultura que Zanatta trató en su libro más logrado, <strong><em>Del Estado liberal a la nación católica</em></strong>). Y también sostenido por la latinidad, aquí en abierta contradicción con el panamericanismo orientado por “los anglosajones” de los Estados Unidos.<br />
“Idea madre” desde que era “coronel del GOU: América estaba compuesta por latinos y por anglosajones, dos civilizaciones incompatibles” (pag.336).</p>
<h3>La arbitrariedad del trigo</h3>
<p>Pero los países vecinos resisten, en general, las tentaciones de la hegemonía imperial peronista, que pretendía imponer con la sutileza “de un elefante en un bazar de porcelanas” (pag. 391).<br />
Desfilan en particular las intromisiones en <strong>Bolivia, Paraguay, Chile, España</strong>, y sobre todo en <strong>Brasil</strong>. Al que aún Argentina ni siquiera le otorgaba categoría de competidor. Menos, incluso, de rival.<br />
El Perón de Zanatta trata de elevarse sobre una serie componentes básicos. El primero, pasablemente ideológico, alude al <strong>anticomunismo</strong> (cuando nadie podía imaginar que en el futuro algún alucinado iba a identificarse con el peronismo de izquierda).<br />
En la vanguardia de la lucha contra el comunismo, Argentina, a través de Perón, también competía con Estados Unidos, la potencia hegemónica de verdad que Zanatta reconoce. En desmedro del insolente del sur, que mantiene la osadía de presidir una potencia en proyección.<br />
Pero persiste otro factor sustancial, que lo fortalece a Perón. Es la abundancia del trigo. Y la arbitraria distribución. Con especulaciones explícitas en materia de precios, en un mundo carente de alimentos. Puede inducirse la comparación fácil entre el trigo, que caracterizaba en los cuarenta, con la soja que se comparte en los dos mil. Aquí Zanatta nos muestra un Perón antipático, imbuido del pragmatismo lícito, pero moralmente reprochable. Ya que sube y baja los precios del trigo con la misma determinación de titiritero con que maneja a la prensa adicta. Utilizada (la prensa) para atacar o adular a los estadistas de los países vecinos, depende la coyuntura. Y sobre todo para atacar al enemigo principal. La idea fija con los Estados Unidos. Como si Perón asistiera a una pugna permanente, con algunos matices, contra los continuadores de <strong>Spruille Braden</strong>.<br />
Para imponer el autoritarismo del trigo Zanatta destaca la acción de <strong>Miguel Miranda</strong>, “el malo” (pag. 53).<br />
Una versión anterior de <strong>Guillermo Moreno</strong>, pero de la instancia abundante.</p>
<h3>La utopía peronista</h3>
<p>Atrae, y hasta cautiva, la trama narrativa que utiliza Zanatta para explicar el fracaso imperial, y construir, en simultáneo, el libro más inteligentemente crítico de la utopía peronista.<br />
A través de capítulos relativamente breves, circula la historia de las intromisiones peronistas en la totalidad de los países del contorno. Los que debían tolerar -a veces por el trigo- las pedanterías del vecino agrandado.<br />
Y estaba la acción sistemática de la diplomacia obrera. A través de agregados sindicales que promovían la Tercera Posición Justicialista, y se reportaban, más que al canciller Gramuglia, o al canciller Paz, a la señora Evita, la Primera Dama. Conste que ya Zanatta le dedicó una polémica biografía política a Evita, aunque pasó inadvertida porque ya casi nadie quiere polemizar en el país declinante. Hueco de ambiciones y de fe. Donde se lee menos de lo necesario. Y muy mal.</p>
<p>El último factor, que se percibe en el Perón de Zanatta, es la guerra que no fue.<br />
En el trazo grueso del autor, Perón sostenía sus creencias a partir de una evaluación equivocada. La certeza que iba a desatarse, en cualquier momento, la tercera guerra mundial. Le daría consistencia a la relativa neutralidad que pregonaba, y valoraría infinitamente los productos, de los países “con alimentos y materias primas”.<br />
Para Zanatta, Perón necesitaba de “la colaboración de los Estados Unidos”. Aunque la hostilidad antiamericana “era el núcleo central de su política”. Pero comenzaba a necesitar desesperadamente dólares y los vecinos casi hacían cola para tomar distancia del pan-latinismo, de la Tercera Posición.<br />
En la pendiente, el campeón del catolicismo se había enfrentado hasta con la Iglesia, y el anticomunista ejemplar se acercaba a la <strong>Unión Soviética</strong>.</p>
<h3>Por haber querido ser</h3>
<p><em>La Internacional Justicialista</em>, texto valioso, documentado y recomendable. Aunque se registre en Zanatta, por último, un regodeo descalificador, sobre todo al describir el nacionalismo de Perón. Una jactancia (o patología) a la que no tendría, acaso, derecho.<br />
Contiene un riesgo: que la crítica constante consolide la pasión nacionalista que Zanatta justamente se propone criticar.<br />
A la distancia, con la moral en el penoso descenso, con la autoestima nacional debajo del piso, pueden comenzar a valorarse hasta las ilusiones perdidas de aquellos que, como Perón, las tuvieron. A pesar de los errores. De “la enfermedad infantil del expansionismo” (pag.332). De la ambición por atreverse a disputar en las ligas decisorias del juego internacional.<br />
A Perón se lo puede criticar hasta los bordes, incluso, de la negación. O del odio. También se puede responsabilizar con frivolidad al peronismo por el actual estado caniche del país.<br />
Sin embargo cuesta devaluarlo históricamente por haberse animado. Por haber querido ser, por adherir a la idea de la “excepcionalidad” que podía instalar a la Argentina en el plano superior. Editó Sudamericana. 446 páginas.</p>
<p><em><b>Carolina Mantegari</b></em><br />
<!--[endif]--></p>
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		<title>Ratas que perforaron el cristinismo</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Aug 2013 17:18:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lanata, Rata de Metal, Francisco, Rata de Fuego, Massa, Rata de Agua. escribe Medea Lobotrico-Powell Jorge Lanata, Jorge Bergoglio y Sergio Massa. Tres Ratas que sintonizan con la Argentina, país Rata. En el Año de la Serpiente, las tres Ratas se encargaron de perforar, separadamente, la solidez del cristinismo. Hasta dejar, en situación de explícita... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/23/ratas-que-perforaron-el-cristinismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Lanata, Rata de Metal, Francisco, Rata de Fuego, Massa, Rata de Agua.</em></p>
<p>escribe <strong>Medea Lobotrico-Powell</strong></p>
<p><strong>Jorge Lanata, Jorge Bergoglio y Sergio Massa.</strong><br />
<strong>Tres Ratas que sintonizan con la Argentina, país Rata.</strong><br />
En el Año de la Serpiente, las tres Ratas se encargaron de perforar, separadamente, la solidez del cristinismo.<br />
Hasta dejar, en situación de explícita incomodidad, a La Doctora. La presidenta que es, justamente, Serpiente. De Agua.</p>
<p><span id="more-472"></span>Con un ciclo completo, 60 años, La Doctora -abuela reciente- atraviesa el año que debería serle más auspicioso.<br />
En plena conjunción de la identidad -Serpiente- con el elemento, el Agua.<br />
Pero la astrología dista de resolver los desastres que el sujeto del estudio promueve.<br />
En otras palabras, la Serpiente -sigilosamente calculadora, que no deja nada librado al azar- poco puede hacer cuando le avanza en bloque la caravana de adversidades. Que le desafían el orgullo, hasta jaquearlo.<br />
Transforma entonces la altivez en obstinación. O -peor- en empecinamiento.</p>
<p>En Buenos Aires, cualquiera de los discípulos autorizados (L.E., G.G., C.B.), se encuentra en condiciones de demostrar que la Serpiente no tolera el agravio de la humillación.<br />
Menos aún, sobre todo, el del ridículo.</p>
<p><strong>Lanata</strong></p>
<p><strong>La primera Rata que entorpeció a La Doctora, en su año, fue Jorge Lanata.</strong><br />
Rata de Metal, de 1960, Lanata comparte la identidad (Rata) y el elemento (Metal) con otras dos Ratas emblemáticas.<br />
<strong>Marcelo Tinelli y Diego Armando Maradona</strong>, que armonizan, a la perfección, con la Argentina.<br />
Como la entidad Argentina, las tres ratas metálicas -Maradona, Lanata y Tinelli- necesitan esmerarse en conquistar el sentido básico del equilibrio. La estabilidad emocional.</p>
<p>Las Ratas, creativas en general, deben ser contenidas en lo particular. En las altas y en las bajas. Cuando se sienten émulos de los dioses, o los individuos más desdichados de la tierra.</p>
<p>Lanata se encuentra consolidado, en el borde. Fortalecido por su sorprendente enrolamiento en el <strong>Grupo Clarín</strong> (lo comanda <strong>Héctor Magnetto</strong>, Mono de Madera, que participa con Lanata del Triángulo de la Acción. Para ampliar en otro texto).<br />
En defensa propia, Lanata supo cambiar el aire y pasar a ser banca. De bocado a mandíbula. De perseguido a perseguidor. Para erigirse en la <strong>vanguardia informativa que logró instalar la inmoralidad del cristinismo como espectáculo.</strong><br />
Con el despliegue de un humor violentamente festivo, impertinente y procaz, el sujeto del estudio indagó en la existencia del <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/11/12/fort-knox-i/">“Fort Knox”</a>. Con la obscenidad de los billetes que solían pesarse. Con el carnaval de las valijas y de las cajas fuertes. Imágenes que supieron asombrarnos en las madrugadas de <strong>Antibes</strong>, de lunes, por la diferencia horaria. <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">Por prepotencia de ratings, virulencia de las imitaciones, a veces sin gran rigor, Lanata se las ingenió para perforar el cristinismo. Una política brutalmente precaria, custodiada por desconcertados que le respondieron con la popularidad del <strong>Fútbol de Estado</strong>. Para banalizar, en el error, hasta los goles.</span></p>
<p><strong>Francisco</strong></p>
<p>La segunda Rata, sujeto del estudio, es de Fuego.<br />
Jorge Bergoglio, que emergió como el <strong>Papa Francisco</strong>, es de 1936. Comparte la identidad y el elemento con la entidad Argentina, que es de 1816.<br />
Una distancia de 120 años, entre el nacimiento de Francisco y el nacimiento oficial del país.<br />
Dos ciclos completos (no olvidar que cada ciclo tiene 60 años).</p>
<p>En la superstición fundamentada del peronismo, el <strong>Compañero Cardenal</strong> suplía, en la práctica, en el imaginario, al Compañero General.<br />
En 2006, cuando en <strong>Misiones</strong> se registró la victoria del <strong>padre Piña</strong> sobre el gobernador <strong>Rovira</strong>, <strong>para Kirchner</strong> -Tigre insaciable de Metal-, El Furia, <strong>el Cardenal Bergoglio era el jefe de la oposición.</strong><br />
Para no escucharlo, ni padecer las solemnes invocaciones como dardos del <strong>Tedeum</strong>, los apóstatas del kirchner-cristinismo se sumergieron en el acto infantil de exportar el 25 de Mayo, la celebración porteña, hacia distintas provincias. Sin el menor sentido federal. Sólo para huir de su voz.</p>
<p><strong>Lo que menos La Doctora podía imaginar era que, aquel Cardenal “enemigo”, se convirtiera, de pronto, en Francisco, el Papa.</strong><br />
La Doctora iba a notificarse de la molesta novedad, precisamente, en la kermesse de <strong>Tecnópolis</strong>. Cuando lo anunció, con el rostro tenso, los “barras bravitas” de la militancia escenográfica insinuaron, incluso, abucheos de desaprobación.<br />
En el desconcierto, La Doctora reaccionó, felizmente, con estimulada lucidez. Subió al avión, por consejo providencial de E.V., a una gran amiga de Francisco, para trasladarse a <strong>Roma</strong>. Y participar, con dificultades para la ubicuidad, de los fastos austeros de la próxima <strong>Puerta de Hierro</strong>. El <strong>Vaticano</strong>.</p>
<p>Con la magnitud celestial de la diplomacia, con infinita misericordia, entre lecciones bondadosamente públicas de “cómo tomar mate” y nerviosismos televisados, Francisco la doblegó, con dulzura histórica. Para instalar la persistencia del ámbito superior a la soberbia. La piedad.<br />
<strong>Con jesuítica capacidad para el perdón, Francisco la redujo, irremediablemente, a la dimensión humana, natural.</strong><br />
Al fin y al cabo, tanta bondad iba a ser replicada con la vulgaridad de un afiche utilitario, que impregnó de mayor ridículo a la derrota.</p>
<p><strong>Massa</strong></p>
<p>La última Rata del estudio encargado por el Portal es <strong>Sergio Massa</strong>. Rata de Agua, de 1972.<br />
Aquí el tema es demasiado reciente. <strong>La Rata del Tigre le perforó a La Doctora la provincia (inviable) de Buenos Aires</strong>. Representación numérica, y simbólica, del poder.<br />
Le despojó, además, la iniciativa. Le marcó, con la humillación del triunfo, el definitorio camino del ocaso.<br />
Pero la Argentina suele ser generosa para cultivar el arte de la revancha.<br />
Podría testimoniarlo <strong>Juan Domingo Perón</strong>. Otra Serpiente de Agua, de 1893 (y no Cabra de Madera de 1895).<br />
Perón hilvanó, durante 18 años, una calculadora estrategia de Serpiente, que lo devolvió al poder. Una victoria personal, que derivó en desencuentros patéticos para la Argentina. Donde los ciclos terminan, todos, bastante mal.<br />
El cristinismo no debiera, de ser posible, terminar también muy mal.<br />
Como lo dijo Scioli, Mono de Fuego: “Este gobierno tiene que terminar lo mejor posible”.<br />
Sin embargo la Rata del Tigre, Massa, amenaza con asestarle pronto (a La Doctora y a Scioli) otra caída aún más contundente.<br />
Abre escenarios para ser despejados, desde otra óptica. Uno de ellos compromete un próximo estudio. La contingencia Massa-Scioli.<br />
Rata y Mono, del mismo “triángulo de afinidad natural”.</p>
<p><strong>El Año del Caballo</strong></p>
<p>Para terminar, por responsabilidad intelectual, sin estimular dramatismos ni sugestivos temores,<strong> se consigna que ninguna de las tres Ratas aquí tratadas mantiene un destino estratégico asociado inmediatamente al éxito.</strong><br />
La Rata aún debe padecer el antagonismo natural que le aguarda en 2014.<br />
A partir de febrero, cuando se instale el Año del Caballo.<br />
Cualquiera de los discípulos habilitados, anteriormente inicialados, puede extenderse en las animadversiones tradicionales que persisten entre la Rata y el Caballo.<br />
Obstáculos inesperados (superables), trabas varias (resolubles), dolores y dificultades sanitarias. Pormenores, en definitiva, del oficio de vivir que describía Pavese.<br />
Abundan profanos que suponen que la astrología debe traficar exclusivo optimismo.<br />
Pero toda ambientación favorable convive, necesariamente, con la réplica.</p>
<p><strong>Medea Lobotrico-Powell</strong></p>
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		<title>La lealtad líquida</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Aug 2013 10:44:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los representantes del federalismo degradado se solidarizan con el cristinismo de Buenos Aires. Hacia una identidad flexible y versátil Zygmunt Bauman Tío Plinio querido, “Tiempos Líquidos”. A los 88 años, el pensador polaco Zygmunt Bauman podría abandonar el sublime aburrimiento de Leeds. Para dedicarse a cotejar, sus innovadoras teorías, con el estudio del peronismo. Trátase... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/03/la-lealtad-liquida/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los representantes del federalismo degradado se solidarizan con el cristinismo de Buenos Aires.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Hacia una identidad flexible y versátil</em><br />
<em> <strong>Zygmunt Bauman</strong></em></p>
<p>Tío Plinio querido,</p>
<p>“Tiempos Líquidos”. A los 88 años, el pensador polaco <strong>Zygmunt Bauman</strong> podría abandonar el sublime aburrimiento de <strong>Leeds</strong>. Para dedicarse a cotejar, sus innovadoras teorías, con el estudio del <strong>peronismo</strong>.<br />
Trátase de una cultura política que supera, en su desmesura, a la modernidad.<br />
A la <strong>post modernidad</strong>, y a todas las otras perezas del pensamiento light.</p>
<p><a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/03/18/gobernadores-atragantados/">Los Gobernadores Atragantados,</a> emblemas del federalismo que suele devaluarse solo, se llegaron a El Mangrullo para auxiliar a la centralidad de Buenos Aires.<br />
<strong>Tucumán</strong>, <strong>La Pampa, Salta, La Rioja</strong>, pero también<strong> Mendoza, Misiones, Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos</strong>.<br />
Con sus gobernadores que se atragantaron. En expresiones de fidelidad líquida hacia La Doctora.<br />
Consolidaban el cordón sanitario sobre <strong>Scioli</strong>, <strong>Aire y Sol I</strong>.<br />
Llegaron al Mangrullo para completar la parábola y atragantarse, también, de pronto, en expresiones de solidaridad líquida.<br />
Ahora hacia -quién iba a decirlo- Scioli.<br />
Entre un atragantamiento y otro transcurrió, apenas, un hecho político.</p>
<p><span id="more-430"></span>Corresponde asumir, tío Plinio querido, la disciplina del periodismo (artesanal), como primera interpretación de la historia.<br />
Ocurrió el lanzamiento, en la provincia (inviable), de <strong>Sergio Massa</strong>, Aire y Sol II.<br />
Es -Massa- el flamante merecedor del nuevo cordón sanitario.<br />
Representa -diría Bauman- la adversidad líquida.</p>
<p>La lealtad líquida. Massa sorprendió con el armado territorial en 128 distritos.<br />
Desubicó al gobierno a la bartola, controlado por La Secta, que no tenía el menor Plan de Lluvia. Ningún Plan Líquido.<br />
Ante la Tormenta (líquida) Massa, el cristinismo se encontraba en plena banda espiritual.<br />
Téngase en cuenta que Los Atragantados, junto a La Doctora, debieron celebrar que Scioli, en la oportunidad, no saltara.<br />
Que no abandonara el barco a la deriva (líquida). De donde pretendían arrojarlo. Hacia los tiburones.</p>
<p>Si se hubieran juntado las dos expresiones del airesolismo…<br />
Es decir,<strong> si Scioli se hubiera asociado a Massa, al cristinismo apenas le restaba apagar la luz.</strong> Para ingresar en la subasta del olvido.<br />
Sin embargo Scioli, según nuestras fuentes, nunca pensó verdaderamente en saltar.<br />
Dilataba tal vez la falsa posibilidad del salto, en diversas reuniones con el fantasma de Massa.<br />
Por intermedio de determinados delegados que hablaban en su nombre, e incluso hasta con algún consentimiento.<br />
Como el funcionario que suele destacarse por ser el máximo sciolista de la tierra, y que iba anotado en la lista.<br />
Y por el Poeta Impopular, que no quería quedarse tampoco afuera.<br />
Un vate que llegó a componer los sonetos más desesperados. Desde que La Doctora -implacable- le cortó el rostro. Para no querer verlo, en adelante, nunca más.<br />
Hubo otros audaces que chapeaban, según nuestras fuentes, por cuenta propia. Sólo Bauman podría sacarles algún jugo existencial.</p>
<p><strong>Ajedrez perverso</strong></p>
<p>En el ajedrez perverso, Scioli, Aire y Sol I, dilataba la negociación (líquida) con Massa, Aire y Sol II.<br />
Del mismo modo que Massa dilataba la negociación (líquida) con La Secta. El gobierno.<br />
Massa entretenía a los enviados de La Secta, y Scioli lo entretenía a Massa.<br />
Con la distribución generosa de caramelos de madera, ligeramente espolvoreados con azúcar impalpable.</p>
<p>De acuerdo a la interpretación presente de la historia, los que se sorprendieron, primero, fueron La Doctora y <strong>Carlos Zannini</strong>, El Gran Consumidor de Pescado Podrido.<br />
Cuando Massa les lanzó la precipitada oferta electoral. Pero con algunos nombres providenciales de relleno, en las posiciones que estaban reservadas, según nuestras fuentes, tío Plinio querido, para el sciolismo.<br />
Consta que, en todos los bosquejos, que guarda Massa, se impulsaba una ubicación privilegiada para el misterioso FDN. Al que Aire y Sol II resistía. Vaya a saberse el motivo.<br />
Hasta el punto final de esta carta, no se pudo confirmar la identidad de <strong>FDN</strong>.</p>
<p><strong>Salvaciones</strong></p>
<p>Pero Massa, Aire y Sol II, se sorprendió, en este ajedrez perverso, del mismo modo que La Doctora y El Gran Consumidor.<br />
Al enterarse que Scioli, Aire y Sol I, dejó de contestar los teléfonos. Para asumir públicamente lo que nunca había puesto, en el fondo, en duda. Quedarse.<br />
La lealtad líquidaCon La Doctora, que lo despreciaba. Y con la memoria de “El Flaco”.<br />
El que “nunca se iba a decepcionar por haberlo elegido”.<br />
Como Aire y Sol I dijo, en El Mangrullo, para conmover a los Gobernadores y los Mini Gobernadores, atragantados de lealtad líquida.<br />
Y para conmover, hasta el paroxismo, a los Funcionarios Atragantados del <strong>Frente para La Victoria</strong>. Los que también se habían anotado en la masacre, por instrucciones presidenciales.<br />
Sin sospechar que el masacrado, el que no “defendía con convicción los trapos”, iba a convertirse, gracias a Massa, en el salvador.<br />
Significa confirmar que Scioli salva a La Doctora. Y que Massa salva, tío Plinio querido, a Scioli.</p>
<p>“Pasan cosas lindas en la familia (líquida) del peronismo”.<br />
Como en la vieja propaganda del<strong> Crespi Seco</strong>.<br />
Ejemplos prácticos, en realidad, de teoría política líquida.</p>
<p><strong>Epílogo líquido</strong></p>
<p><strong>El epílogo es, como todo en la Argentina peronista, transitorio</strong>. Flexible y liviano, como la identidad.<br />
Los mini-gobernadores, apodados intendentes, que humillaron a Scioli en Santa Teresita, en enero, en El Mangrullo lo celebraron.<br />
Como los gobernadores atragantados, que se confabularon en <strong>Paraná</strong>, para tenderle el cordón sanitario.<br />
Gobernadores y mini gobernadores, funcionarios y buscavidas, se emocionaron con las expresiones de lealtad líquida.</p>
<p>Bauman debiera esclarecer. Indagar en el amor reversible de estos muchachos inmortales del peronismo que se recicla.<br />
En las muestras de lealtad líquida de los representantes del federalismo degradado.</p>
<p>Llegado el caso, acaso, las expresiones de lealtad líquida serán -¿por qué no?- hacia Massa, Aire y Sol II.<br />
O no vacilarán de masacrarlo de nuevo a Scioli, Aire y Sol I, por definitiva vez.<br />
Si es que La Doctora se repone, y La Secta vuelve a tomar impulso.<br />
Como para lanzarse, con insistencia, a la idea de permanecer. Al menos otra década (líquida).</p>
<p>Dígale a tía Edelma que, según <strong>“La trama de Madrid”</strong>, el notable libro de <strong>Yofre</strong>, <strong>Perón</strong> no nació en 1895.<br />
Dice Yofre que lo anotaron a Perón dos años después. Es de 1893.<br />
El dato es astrológicamente sustancial.<br />
Significa confirmar que Perón no era Cabra de Madera, como se creía. Era Serpiente de Agua.<br />
Como, curiosamente, La Doctora.<br />
Ella es Serpiente de Agua de 1953 (recuérdele a tía Edelma que las identidades se repiten cada 60 años).<br />
Revelación casi confidencial, para manejarla con reservas.<br />
A ver si La Doctora, al enterarse, se agranda. En un peronismo líquido que dista de caracterizarse por la racionalidad.</p>
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		<title>La jefatura vacante del peronismo</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jul 2013 14:50:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Rodríguez Saa]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Cafiero]]></category>
		<category><![CDATA[Buenos Aires]]></category>
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		<category><![CDATA[poleas de transmisión]]></category>
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		<description><![CDATA[Es para Scioli, Massa, Moyano, Urtubey, Capitanich, Gioja, Urribarri, De la Sota o Adolfo Rodríguez Saa. escribe Oberdán Rocamora Redactor Estrella, sobre informe de Consultora Oximoron * * * * * En setenta años de historia, el peronismo apenas tuvo tres jefes. Y dos poleas de transmisión. Los Jefes -inapelablemente- fueron: Juan Domingo Perón, de Buenos Aires,... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/07/15/la-jefatura-vacante-del-peronismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es para Scioli, Massa, Moyano, Urtubey, Capitanich, Gioja, Urribarri, De la Sota o Adolfo Rodríguez Saa.</p>
<p>escribe<strong> Oberdán Rocamora</strong><br />
Redactor Estrella, sobre informe<br />
de <strong>Consultora Oximoron</strong></p>
<p style="text-align: center;">* * * * *</p>
<p>En setenta años de historia, el peronismo apenas tuvo tres jefes. Y dos poleas de transmisión.<br />
Los Jefes -inapelablemente- fueron:<br />
<strong>Juan Domingo Perón</strong>, de <strong>Buenos Aires</strong>, entre 1943 y 1974.<br />
<strong>Carlos Saúl Menem</strong>, de <strong>La Rioja</strong>, entre 1988 y 1999.<br />
Néstor Carlos Kirchner, de<strong> Santa Cruz</strong>, entre 2005 y 2010.</p>
<h3>Poleas</h3>
<p><span id="more-384"></span>Hubo también dos (inapelables) <strong>poleas de transmisión.</strong><br />
<strong>Antonio Cafiero</strong>, también de Buenos Aires, del conurbano norte, de ineludible gravitación en los años ochenta.<br />
De cuando el peronismo supo renovarse de acuerdo a los lineamientos modernizadores que entonces imponía el radicalismo de <strong>Alfonsín</strong>.<br />
Para el balance evaluativo de la historia, Cafiero funcionó, en la práctica, como una polea de transmisión entre las jefaturas de Perón -el creador del gran invento, que ya había muerto- y de Menem, que lo había vencido. En la última gran compulsa interna de 1988. Disputa de aquello que se jactó de haber sido un Movimiento.<br />
Para ser, en la actualidad, una Suma de Franquicias. O una mera fuente de trabajo. O una culposa vía de enriquecimiento personal.<br />
Y <strong>Eduardo Duhalde</strong>, también de Buenos Aires, del conurbano sur, de ineludible gravitación entre los finales del siglo veinte y los inicios alborotados del veintiuno.<br />
En la práctica, Duhalde funcionó como otra polea de transmisión. Entre Menem (a quien le obturó el regreso) y Kirchner, al que escogió arbitrariamente, para arrepentirse hasta la eternidad.</p>
<p><strong>Desde el 27 de octubre de 2010 -cuando muere irresponsablemente Kirchner- la jefatura del peronismo se encuentra vacante.</strong><br />
El tema, que admite el debate, mantiene su importancia cultural.<br />
Porque quien se hace cargo del peronismo se hace cargo, en definitiva, del país.</p>
<h3>La frívola moda de vaticinar la extinción</h3>
<p><strong>Cristina Fernández</strong>, La Doctora, no es -ni nunca quiso ser- la jefa del peronismo.<br />
Parece (La Doctora) haber adquirido los contundentes argumentos que intentan explicar el fenómeno intelectualmente voluntario. El vaticinio de la extinción.<br />
Trátase del slogan repetido, pero atendiblemente legítimo. Alude a la paulatina desaparición del fenómeno político-cultural, que conecta con la idiosincrasia -en caso que esta exista- del país.<br />
Circunstancia que, para los mayoritarios antis, representa (la conexión) exactamente la condena.<br />
Sin haberse muerto, simultáneamente el peronismo siempre renace.<br />
Para<strong> Consultora Oximoron</strong>, el peronismo representa la ideología del poder.<br />
Con la sustancial particularidad: el mantenimiento del poder dicta las claves de la ideología.</p>
<p>En cambio, La Doctora prefirió optar por otra construcción rudimentaria. A través del mecanismo que le garantizan, artificialmente, los incondicionales.<br />
Los fervorosos buscavidas de<strong> Unidos y Organizados</strong>, legitimadores del frepasismo tardío. Y de la frivolidad generacional del recambio cosmético. Al amparo -siempre- de la difusa Revolución Imaginaria, con la recitación de indicadores que pasan, por obsesiva repetición, como auténticos.</p>
<h3>El complemento del anti-peronismo</h3>
<p>Cuando las franquicias desestructuradas del peronismo se encuentran desbandadas, pragmáticamente divididas, sin jefe unificador central, suele asistirse a la novedad -ya muy poco original- de la derrota.<br />
Aquí Oximoron rescata sólo los dos fracasos electorales. Por los votos de Alfonsín, en 1983. O por los votos de <strong>De la Rúa</strong>, en 1999.<br />
Con suficientes décadas en el ejercicio del poder, el peronismo no pudo evitar el declive.<br />
Es más, para los antis lo facilitó. Lo profundizó (el declive).<br />
Mantiene indudable carga de responsabilidad por el retroceso explicable de la nación.</p>
<p>Sin embargo, cuando en la Argentina no gobernó el peronismo, fue -hasta aquí- mucho peor.<br />
Cuando fue gobernada por militares. O por los radicales que se esmeran en su perceptible recuperación, con la perspectiva de otro retorno.<br />
Es el turno eventual para la acción, el suspenso y -sobre todo- la aventura.<br />
Para el mayoritario anti-peronismo (complemento indispensable del peronismo) el final de sus administraciones fue siempre catastrófico. El fracaso es plácidamente explicado a través de la imposibilidad peronista de ser oposición franca, pero leal.<br />
Por la condición de animales políticos de poder, en sentido aristotélico. Y por la supuesta voracidad conspirativa.<br />
Por la génesis del que no se resigna nunca a situarse lejos de la savia que lo nutre.<br />
El argumento es bastante usual, pero fácilmente impugnable.</p>
<p>Menos ambicioso, el Informe Oximoron se propone rescatar, en el invierno pre electoral de 2013, a los módicos cuadros que se encuentran en el interior del bolillero. Derivan en expresiones impersonales del declive, pero pueden atreverse a remontarlo.<br />
De todos modos están preparados para ocupar la jefatura vacante.<br />
“De este peronismo horizontalizado”, diría <strong>Lorenzo Pepe</strong>, el legendario.</p>
<h3>Las Franquicias desestructuradas</h3>
<p>En primer lugar, entre las franquicias desestructuradas, brotan las dos marcas más visibles, que se asemejan bastante. Ambas también son de Buenos Aires.<br />
<strong>Daniel Scioli</strong>, Líder de la <strong>Línea Aire y Sol</strong>; y <strong>Sergio Massa</strong>, El Aire y Sol II, <strong>La Rata del Tigre.</strong><br />
Disputan la centralidad y se embarcan en la gran pelea de fondo. De las elecciones primarias, relativamente irrelevantes.<br />
Uno (Scioli) es el referente indeseablemente natural del kirchner-cristinismo.<br />
El otro (Massa) emerge como el desprendimiento cismático del mismo instrumento que hasta hoy gobierna. Pero invariablemente concluye.</p>
<p>Para Oximoron, el tercer jefe posible es <strong>Hugo Moyano</strong>, El Charol.<br />
Aunque, de ser columna vertebral, el sindicalismo pasó a ser casi una prótesis involuntaria.<br />
Moyano mantiene la vocación de jefe. <strong>Es jefe y cuenta hasta con el atributo del rostro para serlo. El “encanto de la negritud”.</strong><br />
Pero también El Charol contiene graves limitaciones para imponerse entre la sensible hipocresía de la Argentina blanca. La que aguarda para liberarse de La Doctora (cuyo máximo mérito es el gorilismo que produce).<br />
Hoy cuesta explicar la jugada de El Charol. Tanto en la provincia (inviable) de Buenos Aires, donde se anuda a la suerte anunciada del desacertado <strong>Francisco de Narváez</strong>, El Caudillo Popular. Como en el Artificio Autónomo de la Capital. Donde El Charol expone a dos excelentes cuadros de la reserva. Demasiado valiosos para marcar apenas una presencia casi innecesaria.<br />
Son dos Julios. <strong>Bárbaro</strong> y <strong>Piumato</strong>.</p>
<p>Las franquicias desestructuradas del “interior profundo”, que en su momento proporcionaron al Menem del norte y el Kirchner del sur, hoy contienen cinco potenciales jefes. A lo sumo, con generosidad evaluativa, son seis.<br />
Cuatro de ellos se encuentran atados a la estrella del cristinismo que naufraga en la incoherencia. Y carece de continuidad.<br />
Significa confirmar que pronunciarse a favor, o en contra, de la Re-Reelección, es tan inútil como pronunciarse a favor -o en contra- del Sistema Métrico Decimal.<br />
Dirigentes respetablemente conservadores como <strong>Juan Manuel Urtubey</strong>, de <strong>Salta</strong>. <strong>Jorge Milton Capitanich</strong>, del <strong>Chaco</strong>. <strong>Sergio Urribarri</strong> de<strong> Entre Ríos</strong>, y <strong>José Luis Gioja</strong>, de <strong>San Juan</strong>.<br />
Los cuatro apuntan, en todo caso, a la magnificencia del dedo selectivo de La Doctora. Que hasta hoy, de poder, sólo se apuntaría, imposiblemente, hacia Ella.</p>
<p>Resta destacar a las dos penúltimas franquicias considerables del peronismo “horizontalizado”.<br />
Se encuentran convenientemente lejos del dedo de La Doctora.<br />
<strong>La franquicia de</strong> <strong>Córdoba</strong>. Con <strong>José Manuel De la Sota</strong>, El Cordobés Profesional. Aunque no termina de penetrar mucho más allá de la militancia que lo valora.<br />
Por último, la franquicia del Estado Libre Asociado de <strong>San Luis</strong>. La que mantiene, en el segundo plano, a <strong>Adolfo Rodríguez Saa</strong>.<br />
Por su carisma y atributos, y por un estilo sobrio que combina clasicismo y antigüedad, “El Adolfo” podría elevarse como jefe. A pesar de la algarabía de La Revista Dislocada que su hermano Alberto le propone festivamente a la sociedad. Con la creatividad del meritorio Artista Plástico. Y del dramático actor teatral que, con suerte relativa, se esmera por ser, en cierto modo, también porteño.</p>
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