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	<title>Mundo Asís &#187; La Nación</title>
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		<title>El medio como enemigo</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Oct 2014 15:32:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una estrategia riesgosa para devaluar al pobre opositor real. escribe Bernardo Maldonado-Kohen “La Presidenta no es socia de Lázaro Báez” Ricardo Echegaray. 2014 “Desmentir, en periodismo, es informar dos veces” Maestro Cottumacci, 1977 Al instalar que los medios representan la verdadera oposición política, Cristina, La Doctora, copia, con mucha más suerte, un argumento de Carlos Menem,... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/10/21/el-medio-como-enemigo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Una estrategia riesgosa para devaluar al pobre opositor real.</em></p>
<p>escribe <strong>Bernardo Maldonado-Kohen</strong></p>
<p>“La Presidenta no es socia de Lázaro Báez”<br />
Ricardo Echegaray. 2014<br />
“Desmentir, en periodismo, es informar dos veces”<br />
Maestro Cottumacci, 1977</p>
<p>Al instalar que los medios representan la verdadera oposición política, Cristina, La Doctora, copia, con mucha más suerte, un argumento de Carlos Menem, El Sheik.<br />
El objetivo encierra una perversidad oculta, aunque en el fondo sea bastante perceptible. Consiste en menoscabar a la oposición partidaria. Para ningunearla, apartarla del escenario, inutilizarla entre el desconcierto.<br />
No hace falta recurrir al filósofo canadiense Marshall Mc Luhan para sostener que, “cuando la oposición es el medio”, el mensaje es que el opositor político real no sirve para nada.<br />
Queda el pobre sólo de relleno. Jamón del medio para constar en actas.<br />
A los efectos de existir, para tener alguna visibilidad entre la cultura de la imagen, el acotado opositor necesita aparecer para ser. En los medios, que emergen como distribuidores de legitimidad. Lo sugiere cualquier prensero competente (no Mc Luhan).<br />
Entonces se facilita la reflexión más previsible. El nuevo mensaje complementario. Significa confirmar que el medio maneja al opositor. Para ser depende del medio.<br />
Son claves obvias para interpretar la operación exitosa. Reduce al adversario real, hasta la piedad.</p>
<p>Pero el dilema suele agravarse cuando el director o dueño del medio entra en el juego y se agiganta. Al extremo de jactarse de ser el opositor de verdad. Emblema del poder que baja línea. Que se permite, incluso, aconsejarle al político qué es lo que debe hacer. Y qué no. Porque se siente cómodo en la pragmática condición de núcleo. Ya que convoca a los opositores, y hasta divulga secretamente la convocatoria.<br />
De la extraña patología descripta suele apoderarse, también, el periodista asalariado. El profesional, un instrumento que puede fusionarse, identificarse o no con el medio en conflicto que lo contrata. Y se compromete con sus causas fundamentales. Abunda la casuística. Ampliaremos (sólo si es necesario).</p>
<h3><em>Bonelli, Olivera, Alconada, Wiñaski</em></h3>
<p>En la Argentina actual, la agenda de los medios de comunicación (en litigio) confronta con cierta virulencia con el cristinismo dominante. Contiene una intensa frontalidad que contrasta con la agenda tranquila, insustancial y casi monótona, del opositor asumido como real. El que prepara profesionalmente sus planteles para suceder al gobierno que oposita.</p>
<p>En palabras más directas, un texto de viernes de Marcelo Bonelli, “panorama empresario”, perdido entre el fuego a discreción de Clarín. O un texto de Francisco Olivera, de los domingos en La Nación, suele ser más devastador, para el cristinismo, que el informe medular, con fundamentaciones críticas, publicado por cualquier colega economista vinculado a los candidatos de la primera línea. O que alguna intervención de los mismos colegas, lanzada entre las innumerables emisiones televisivas del cable.<br />
Sea Peirano, Lavagna junior o Redrado, por La Franja de Massa.<br />
Sea Melconián, Frigerio o Sturzenegger, por el macri-caputismo del PRO.<br />
Sea Monteverde, Cachanosky o Esper, por los independientes de la medialuna enarbolada, lista para la recepción de consultas.</p>
<p>El equívoco complejo entre la prensa “concentrada” y el gobierno cristinista tiende a agravarse cuando Alconada Mon, en La Nación, o Nico Wiñaski, en Clarín, exhiben la dureza minuciosamente informativa sobre los reiterados descalabros de Amado Boudou, El Descuidista. Ellos representan la vanguardia ofensiva que concluye complementada con el rostro inerte de los senadores venerables, los que exhiben por ejemplo un cartelito triste, en que le solicitan al vicepresidente Descuidista que se tome licencia.<br />
Aquí también el opositor actúa detrás de la información que suministra el periodista. Permite el fortalecimiento reiterado de la reflexión despiadada del oficialista, que los califica de “empleados de Magnetto”. O, para el caso, de Los Saguier, otros titanes de la “prensa concentrada” y de tantas chafalonías que se curten desde la Televisión Pública. O desde CN23, C5N, o en Tiempo Argentino y las franquicias infinitas.<br />
Sería redundante analizar el mismo escenario cuando se toma el ejemplo dominical de Lanata y su arrasadora rutina sobre la “ruta del dinero K”.<br />
En densidad opositora, en capacidad de perjuicio para la vulnerabilidad del gobierno, con su equipo y el respaldo del Grupo Clarín, Lanata se muestra más eficaz y dañino que la sumatoria de los opositores concentrados. Pero concentrados, casi rendidos, ante las evidencias del televisor.</p>
<h3><em>El Sheik y El Furia</em></h3>
<p>En 1995, cuando Menem fue reelecto, aliviado y casi vengativo, El Sheik expresó la sentencia que meticulosamente había calculado.<br />
“Triunfamos sobre los medios de comunicación”.<br />
Una manera pedante de pasarle factura a Clarín, a La Nación, pero también al entonces influyente Página 12. Contenía a un Verbitsky en pose informativa de combate, que obstaculizó como pudo al régimen del Sheik, con denuncias permanentes que lo identificaban con la corrupción.<br />
Pero también, al transparentar su triunfo “sobre los medios”, Menem utilizaba la fórmula perversa para rebajar el precio de los ocasionales adversarios. Octavio Bordón y Chacho Álvarez, y también al radical Horacio Massaccesi. Tres políticos sexagenarios que sobreviven hoy en un segundo plano. Como en cierto modo también sobrevive Menem.<br />
De los cuatro, el único que tiene proyectos viables de regreso, según nuestras fuentes, es Massaccesi.<br />
Pero Clarín y La Nación, los destinatarios empresariales de las facturas, siguen casi intactos. Tan fuertes y sospechosos como siempre culpables. Mientras tanto, Página 12 resigna el sesgo caudalosamente crítico para convertirse en una virtual Secretaría de Estado. Es una de las tantas franquicias que cultiva el periodismo militante que fortalece, paradójicamente, la identidad independiente -digamos- de Clarín y La Nación.</p>
<p>En 2003, Kirchner, El Furia, accede al gobierno con el exclusivo mérito de ser un desconocido. Elegido por el dedo equivocado de Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).<br />
Aquí El Furia resuelve rápidamente el litigio latente con la “gran prensa”. Capta, en inteligente defensa propia, al Grupo Clarín. Se asiste al romance desastroso de cuatro o cinco años de información complaciente, que le facilita a Kirchner la conquista de la hegemonía. Pero el romance concluye lo suficientemente mal. Como para que Clarín pronto vuelva a ser sindicado, por definitiva vez, como el principal opositor ya no sólo a vencer. También para destruir. Con la violencia estatal, en el trato cotidiano, que no se registró nunca. Cuando se le reconocía a El Furia haberse movilizado con una consigna letal. “A mí estos hijos de p… no me van a hacer lo que le hicieron a Videla o a Menem”.</p>
<h3><em>La política detrás del medio</em></h3>
<p>A partir de 2008, El Furia y La Doctora se menemizan juntos y tratan a Clarín como la máxima oposición. Mientras tanto, ponen en práctica las épicas metodológicamente envolventes. Sirven para envolver a los opositores envueltos, en conjunto con los atribulados dirigentes peronistas. Los que quedan cautivos en su impactante devaluación. Con la estrategia congelada.<br />
Los peronistas envueltos permanecen pendientes, y sobre todo dependientes, de las ensoñaciones anímicas de La Doctora, que mantiene en su descenso la centralidad. Obnubilada con la sabiduría, aún no fundamentada, de Kicillof, El Gótico.</p>
<p>Con El Furia extinto, La Doctora hoy padece los lineamientos de su política mediática. Y debe asumir el riesgo, las consecuencias de haber designado, como adversario principal, a “la prensa concentrada”. En desmedro del inofensivo opositor democrático.<br />
Su obsesión hoy está sujeta a los datos inquietantes que emite la “prensa concentrada”. Un arsenal informativo que preocupa infinitamente más que los planteos lógicos, comparativamente irrisorios, de la oposición política. La que debe situarse, para persistir y ser, detrás del medio.<br />
Sólo la señora Carrió, La Demoledora, emite conceptos en el vacío, similares a los que se ventilan inicialmente en Clarín y La Nación. Pero está instalado que un vaso de agua y un agravio de Carrió (o una demanda de Monner Sans) no se le niegan a nadie. Aunque sea la dirigente de primer plano que más se detiene para describir el tormento de la corrupción de estado. Un concepto que, por elegante piedad, el portal prefiere suplir con el título <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/10/16/por-la-pasion-recaudatoria/">&#8220;pasión recaudatoria&#8221;.</a><br />
Son derivaciones de la pasión recaudatoria las que hoy marcan la agenda de la política nacional. Y lo peor: la internacional.<br />
La pasada pasión recaudatoria muestra el oximoron de La Doctora que ataca a la defensiva. La pobre procura asegurar, con su férrea conducción, la capacidad ambulatoria, en el futuro inmediato. A través de la obediencia febril de los colaboracionistas, y de la adquisición de posiciones en el próximo parlamento. Pero sobre todo en la justicia.<br />
“Si la tocan a Cristina qué quilombo se va a armar”, como grita la militancia convencida de participar en un gobierno transformador, de inclusión, que registró adelantos casi revolucionarios.<br />
Por otra parte nadie atenúa la radicalización de los medios. Los que ofrecen -se reitera-, una agenda más grave de la planteada por el opositor partidario, envuelto y normal.<br />
Después de todo, cualquier fenómeno político contiene implicancias delictivas. Sin excepciones. En el PRI, en el socialismo cubano, en el coloradismo paraguayo, en las variables antagónicas del peronismo.<br />
Pero la agenda de los medios, tomados erróneamente como enemigos, suele dar vuelta como un guante la ecuación. Para presentar al kirchner-cristinismo, por su pasada pasión recaudatoria, como un fenómeno delictivo, con implicancias políticas, sociales, culturales.</p>
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		<title>La presidencia prestada</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Oct 2013 17:23:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Volver al Mercado de Capitales, como a La Casita de los Viejos. escribe Oberdán Rocamora Amado Boudou, El Descuidista, supo con anterioridad, según nuestras fuentes, que iban a internar a La Doctora. Que debía legitimarse una licencia. Tendría que hacerse cargo de la presidencia prestada, durante un par de semanas. Las suficientes para sacarla del... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/10/16/la-presidencia-prestada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Volver al Mercado de Capitales, como a La Casita de los Viejos.</strong></em></p>
<p>escribe<strong> Oberdán Rocamora</strong></p>
<p><strong>Amado Boudou</strong>, El Descuidista, supo con anterioridad, según nuestras fuentes, que iban a internar a La Doctora.<br />
Que debía legitimarse una licencia.<br />
Tendría que hacerse cargo de la presidencia prestada, durante un par de semanas.<br />
Las suficientes para sacarla del escenario. De la derrota.</p>
<p><span id="more-589"></span>El Descuidista recibió también las instrucciones precisas de La Doctora. Instrumentar el virtual viraje económico. Las señales para el cambio. Pese a las perceptibles incoherencias que cualquier cronista podía advertir.<br />
El <strong>“modelo”</strong> -ese invento retórico- no aguantaba más la carencia de <strong>dólares</strong>. Se evaporaban.<br />
De pronto, El Descuidista volvió a sentirse valorado.<br />
El desprestigiado Gordito de la motocicleta y la guitarra, volvía a ser aquel puntal sin escrúpulos. El que había ideado el manotazo, sin ir más lejos, hacia los fondos de pensión.<br />
Para cautivarlo también a <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia, el primer interesado en quedarse, también, “con el sueño de la máquina de hacer billetes”.<br />
<strong>Ciccone</strong>. Historia vieja, de resolución pendiente (El Portal -como buen leñador- se ocupó cuando Boudou era un árbol que estaba de pie).</p>
<p><!--more-->En el desenfado de la impunidad, y sobre todo a partir de la muerte (irresponsable) de El Furia, el relajado Boudou no supo controlar el negocio Ciccone.<br />
Uno más, en definitiva, apenas un negocio de los tantos. Podía haberse hecho bien. Pero terminó en la desprolija berretada de los atorrantes.<br />
Cabe consignar que La Doctora hizo lo que pudo para sostenerlo a su vice. Hoy declarado oficialmente -el vice- como la máxima equivocación.<br />
(Para el Portal, no fue la máxima. Fue, apenas, la primera gran equivocación).</p>
<p><strong>La casita de los viejos</strong></p>
<p>Ahora, a través del ministro <strong>Lorenzino</strong>, El Plazo Fijo, El Descuidista debía ocuparse de arreglar el pago de los juicios perdidos en el <strong>CIAIDI</strong>.<br />
De ser posible, debía cumplir también con la inicial receta del arreglo con el <strong>Club de París</strong>.<br />
Y tratar, por si no bastara, de juntar algunos mangos verdes del<strong> Banco Mundial</strong>. Al menos tres mil palos.<br />
Para volver, vencidos, con incierta indignidad -como si fuera a “La casita de los viejos” – al Mercado de Capitales.<br />
De dónde nunca, acaso, debieron haber salido.<br />
Porque las reservas se agotaban. Se cambiaban por papeles de colores.<br />
El vehículo funcionaba mal y podía desbarrancarse con las reservas del tanque del Banco Central. Donde la señora <strong>Marcó del Pont,</strong> La Arrostito -como la llama <strong>Moreno</strong>- aún no acierta. Y es ya tan Plazo Fijo como Lorenzino.<br />
¿Por qué se lo mira tanto al señor <strong>Fábregas</strong>, del Banco Nación? Se cotiza más a medida que trascienden sus deseos de rajarse.<br />
La cuestión que ya casi no alcanzaba literalmente con las reservas para pagar la luz. No había dólares del modelo ni para pagar los barquitos. Los que traen la providencia mágica del gas.</p>
<p><strong>El Muerto en Vida</strong></p>
<p>Aunque supo que le iban a prestar la presidencia, El Descuidista siguió con la normalidad de los viajes que fueron programados, en principio, para ocultarlo.<br />
Ni siquiera su buen amigo <strong>Insaurralde</strong> quería tenerlo, en adelante, cerca.</p>
<p>Justamente Boudou, el menos presentable del equipo, debía transformarse en el instrumento de la sensatez.<br />
Para aproximar a la <strong>Argentina</strong>, de nuevo, a las finanzas del mundo. Aunque no pudiera, aquí, ser mostrado en ningún palco. Ni como telonero.<br />
De nada le servía lamentarse. Perdía hasta el encanto del atorrante básico, surgido (junto a Nariga) de <strong>Mar del Plata</strong> al sur. Disco Sobremonte, <strong>Constitución</strong>.<br />
A partir de la tercera copa, El Descuidista consolidaba la inflamación del abdomen. Y se abría a la catarsis de la confidencia.<br />
“Soy un muerto en vida”, decía.<br />
Un muerto con protocolo, no obstante, de primera clase.<br />
Con la protección del viático y una pequeña estructura. En destinos lejanos.</p>
<p><strong>Precisamente en las supercuadras de Brasilia se enteró El Descuidista que debía volver</strong>. E interrumpir, lamentablemente, el próximo destino, bastante agradable, el caramelito de <strong>Cannes</strong>. Donde lo aguardaba, según nuestras fuentes, -sin que lo supiera- una efectista emboscada mediática que finalmente no fue.<br />
A La Doctora le adelantaban la intervención quirúrgica. El tema era más delicado de lo que parecía en un primer momento. Ningún pretexto para licencia.</p>
<p>En <strong>Buenos Aires</strong>, a El Descuidista lo aguardaba la emboscada natural de su biografía.<br />
Los multiplicados enemigos -sobre todo los de adentro del gobierno- no se la iban a hacer nada fácil.<br />
Menos aún al trascender, entre el chismorreo de los funcionarios, el significado de la verdadera instrucción de La Doctora. A la que, infortunadamente, ahora no podía recurrir. Para que lo auxiliara.<br />
Porque La Doctora se encontraba cableada. Entre sueros y vendas, enchufada en aparatos de la sala de terapia intensiva.<br />
Y custodiada por los dos principales islotes del archipiélago cristinista.<br />
<strong>Carlos Zannini</strong>, El Cenador, que curte veleidades alucinantes de estratega.<br />
Y <strong>Máximo Kirchner</strong>, uno de los meritorios causantes de la gloria actual del <strong>Racing Club</strong>.<br />
Ambos, con motivos de sobra, lo detestan a El Descuidista. A El Muerto en Vida.<br />
Sin la apoyatura culposa de La Doctora, el pobre vicepresidente se queda en la intemperie brutal.<br />
Para convertirse, otra vez, en El Gordito indeseable de la motocicleta y la guitarra. A merced de cualquier locutor que anuncie la temperatura y se postule para demolerlo.<br />
Es gratis. Arbolito caído.</p>
<p><strong>Pagni</strong>, el vibrante columnista de <strong>La Nación</strong>, es quien mejor suele indagar entre los pliegues contradictorios del archipiélago cristinista.<br />
Los que se estrellan contra la coherencia más elemental, aunque en un marco atroz de improvisación.<br />
Conceptualmente libanizado, lo que queda del gobierno -si aún hasta Pagni lo puede llamar así- se sostiene por el entendimiento pragmático de <strong>Guillermo Moreno</strong>, El Neo Gostanián, y<strong> Axel Kicillof,</strong> El Gótico.<br />
<strong>Cualquiera de los dos puede ser, incluso, el próximo ministro de Economía.</strong><br />
Son funcionarios que nada tienen intelectualmente en común. Sostenidos, apenas, por la astrología china (ampliaremos, sólo si viene al caso).<br />
Los que se unen, sin ir más lejos, para desarticular en los temas fundamentales a <strong>De Vido</strong>, el Ex Superministro. Al que le depilaron gran parte de sus competencias.<br />
Aunque a veces, en el <strong>Líbano</strong> conceptual, se acuerda una acción cruzada contra un tercero. Por ejemplo entre <strong>Kicillof</strong> y <strong>De Vido</strong>, aunque para apretarlo a <strong>Miguel Gallucio,</strong> El Protegido de la Tía Doris.<br />
Zannini es quien recibe, según nuestras fuentes, los reportes diarios de<strong> la dupla Moreno-Kicillof, que se especializa en apretar empresarios.</strong><br />
Una acción heroica, pero que contrasta ostensiblemente con la construcción de la confianza. La que La Doctora pretendía mostrar con Boudou. Para volver, de a poco, durante la presidencia prestada, a La casita de los viejos. El Mercado de Capitales.</p>
<p><strong>La gran verdad kirchnerista</strong></p>
<p>De todos modos la dupla Moreno-Kicillof resulta bastante eficiente para “apretar” empresarios.<br />
A los “cerealeros, petroleros, banqueros”. Para “que la pongan”. Para juntarle a <strong>YPF</strong> (“Apretar por YPF”).</p>
<p>Para ordenarles, en cierto modo, a los especulativos inversores, dónde es que tienen que invertir.<br />
Hasta lograr, incluso, que algún empresario, como el lince de los shoppings, que supo empomarse hasta al señor Soros, con o sin gorrito confiese:<br />
“Yo hago lo que estos locos me pidan. Esta es una etapa que se debe soportar. Si me dicen poné acá, pongo acá. Si me dicen poné allá, pongo allá”.</p>
<p>El cristinismo, en su desbarajuste, instala la gran verdad kirchnerista. Nada hay más apretable que un empresario.<br />
Sobre todo porque ya casi ni quedan empresarios en el país. Se hicieron libreros, heladeros, vendieron y se hicieron de dólares frescos. Juegan al polo.<br />
Fue la gran lección que legó El Furia.<br />
“A estos hijos de p…no hay que creerles un c… Siempre tienen, y si te dicen que no la tienen que traigan la que se llevaron”.<br />
<strong>Con su criterio de hierro, El Furia supo recaudar, con la obra pública, como un mago ante espectadores ciegos</strong>. Como con la orgía del transporte.<br />
A los que no pudo entender, ni doblegar con su línea de comportamiento para los negocios, fue a los canallas del <strong>sector energético.</strong><br />
El apriete aquí no fue -para nada- fructífero. ¿Ampliaremos?</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
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		<title>Sigilosos programadores de la espontaneidad</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jul 2013 16:31:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las rebeldías de las clases medias de Turquía, Brasil y Egipto, ningunean las protestas de Argentina. Sobre Informe de Consultora Oximoron Redacción final Carolina Mantegari Desde Francis Fukuyama, en el Wall Street Journal, o Luis Fernández-Galiano, en El País, hasta Luisa Corradini, en La Nación. Emergen por doquier los dadores voluntarios de interpretación sociológica. Se... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/07/10/sigilosos-programadores-de-la-espontaneidad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las rebeldías de las clases medias de Turquía, Brasil y Egipto, ningunean las protestas de Argentina.</strong></p>
<p>Sobre Informe de <strong>Consultora Oximoron</strong><br />
Redacción final <strong>Carolina Mantegari</strong></p>
<p>Desde <strong>Francis Fukuyama</strong>, en el <strong>Wall Street Journal</strong>, o <strong>Luis Fernández-Galiano</strong>, en <strong>El País</strong>, hasta <strong>Luisa Corradini</strong>, en <strong>La Nación</strong>.<br />
Emergen por doquier los dadores voluntarios de interpretación sociológica. Se ocupan de la rebelión de las capas medias.<br />
“El fantasma que recorre el mundo”. Alborota las calles y agita las plazas. Arrinconan gobiernos con las respectivas listas de reclamos.<br />
El fenómeno -para Consultora Oximoron- es transversal.<br />
Con matices diferenciadores, se destacan las rebeliones que transcurren en <strong>El Cairo</strong>, Egipto; <strong>Estambul</strong>, Turquía; en <strong>San Pablo</strong> y tantas ciudades de Brasil.</p>
<p><span id="more-373"></span>Al indagarse en algún punto de partida inspirador, nunca falta el profesor brasileño de <strong>Campinas</strong>. Con presentable audacia de exportación, alude, comparativamente, a las piedritas del mayo francés. Del 68, en París.<br />
Otros improvisados, menos efectistas, prefieren hurgar entre los españoles socialmente desvencijados. Indignados que solían broncearse en la <strong>Puerta del Sol,</strong> en <strong>Madrid</strong>. O los exhibicionistas que se fotografiaban en la <strong>Plaza Zuccotti, de Manhattan.</strong><br />
<strong>Tesis Oximoron: por la creciente intrascendencia del país, ni se tienen en cuenta las protestas que transcurrieron en Argentina.</strong></p>
<p>Llama la atención que se omitan, con frontalidad, las tres manifestaciones masivas que supieron organizar los “sigilosos programadores de la espontaneidad”. Profesionales de la improvisación como Lucho, Naza y El Correntino.<br />
En la Argentina blanca. En banda, pero creativa y bulliciosa.<br />
Expresiones multitudinarias, discutiblemente populares, que recibieron el nombre (importado) de “cacerolazos”.<br />
Metodología patentada, en realidad, por la burguesía de <strong>Santiago</strong>, <strong>Chile</strong>, en 1972. Cuando las damas sensibles del barrio “momio” de Providencia salían a golpetear sus cacerolas. Durante el gobierno frágil de <strong>Salvador Allende</strong>. Sostenían (las damas) que nada encontraban para cocinar en ellas.</p>
<p><strong>Controlar la calle</strong></p>
<p>Significa confirmar -para Oximoron- que a la Argentina cristinista se la ningunea hasta para la protesta.<br />
Injusticia. Porque <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia, supo ubicarse, preventivamente, a la vanguardia en la materia.<br />
En su deseo de asegurarse el control de la calle. En el sub-continente, la “calle” ya se había cargado un par de presidentes. <strong>Ecuador</strong>, <strong>Bolivia</strong>, la propia Argentina.<br />
Para controlar la calle, El Furia invirtió irresponsables millones del <strong>Gorro Frigio</strong>. Para la minuciosa lubricación de las “organizaciones sociales”. Conjunción de desamparados que cortaban -gratis- los puentes y los cruces, en general entre los martes y los jueves. El cuento dominante consistía en no “criminalizar la protesta”.<br />
En el extendido primer tramo, El Furia contó, además, con el aporte invalorable de <strong>Hugo Moyano</strong>, El Charol. Intimidaba a los eventuales protestones con “el encanto de la negritud”.<br />
De todos modos El Furia sólo alcanzó a “compartir la calle”. Con la izquierda de verdad. Bastante descolocada -la pobre izquierda- en su retroceso. Y vaciada.<br />
Con determinados arrebatos, El Furia les había soplado la argumentación.</p>
<p>De todos modos -para Oximoron- la parafernalia del derroche no le garantizó a El Furia el control total de la calle.<br />
Bastó, para preocuparlo, con la credibilidad inicial del dolorido<strong> Juan Carlos Blumberg</strong>, El Ingeniero.<br />
Aquel Blumberg conmovía. Convocaba inquietantes multitudes silenciosas. En la noche y con antorchas, clamaban por la falta de seguridad. Exigían una dureza ingenua, impracticable.<br />
El pragmatismo de El Furia consiguió eclipsar a Blumberg, sobre todo cuando El Ingeniero se creyó posiblemente presidenciable.<br />
En adelante El Furia respiró de nuevo con alguna tranquilidad. Para volver a sufrir, la toma de las calles, cuando ya no era presidente. Con “el conflicto del campo”.<br />
Bastó entonces -continúa el Informe Oximoron- con un puñetazo providencial de <strong>Luis D’Elía</strong>, El Falso Negro, para evitar que los movilizados le coparan la simbología de la Plaza de Mayo.</p>
<p><strong>Mandíbulas y bocados</strong></p>
<p>Aunque la Plaza de Mayo pronto la iban a ocupar “los sigilosos programadores de la espontaneidad”. Sin saber bien, en el fondo, para qué.</p>
<p>Expertos en el arte de la viralidad, Los Sigilosos manejaban 150 páginas web. Se ufanaban de contar con millares de “me gusta”, en el <strong>Facebook</strong>.<br />
Armaban -Los Sigilosos- a través de una mesa chica de treinta genios. Derivó en una mesa ratona de conducción. De tres. A lo sumo cuatro.<br />
Pero Los Sigilosos se cuidaban de no levantar mucho la cabeza. Por la interna.<br />
Había 150 que creían repentinamente ser dirigentes nacionales. Los celaban.</p>
<p>Cuentan que una vez se les propuso: “Pongan la cara ustedes, les ponen gratis multitudes a los dirigentes que no pueden llenar un ascensor”.</p>
<p>Pero Los Sigilosos no se atrevieron, “por la interna”.<br />
Pudieron ser pronto mandíbulas y se convirtieron en tiernos bocados. Para políticos de la nomenklatura opositora que legitiman, por su irrelevancia, al oficialismo que complementan.</p>
<p>Sin el menor reconocimiento, y a pesar de ellos, fueron imitados en diversos países.<br />
Ahora Los Sigilosos -según el Informe Oximoron- se proponen organizar un nuevo sarao de protesta.<br />
Para el 8 de agosto. Tres días antes del ensayo de las elecciones primarias.<br />
De manera que se pone en marcha la próxima viralidad.<br />
Arranca desde <strong>Sidney</strong>. O desde <strong>Auckland</strong>, <strong>Nueva</strong> <strong>Zelanda</strong>. Hasta <strong>Barracas</strong>. Con foco central -como los petiteros de antaño- en <strong>Callao y Santa Fe.</strong></p>
<p><strong>La producción de clase media</strong></p>
<p>Entre los solemnes lugares comunes, que florecen en todos los idiomas para explicar la rebelión, salta como causa, invariablemente, la fabulosa producción de clase media.<br />
Se registró, sobre todo, en Brasil. O en Turquía (pese al fastidio del canciller Patriota, cuando se lo equipara).</p>
<p>Con optimismo sociológico, especulan que, en los últimos diez años, alrededor de cincuenta millones de miserables accedieron, en Brasil, a la estampilla de pertenencia a la clase media.<br />
Sin embargo el crecimiento -prosiguen- no fue acompañado por la “calidad de los servicios”, que brindan los estados, en general corruptos. Con una “gran brecha” distante entre representantes y representados.<br />
Previsible “consecuencia del crecimiento”. Efecto involuntario.<br />
Verso bonito, después de todo, bien armado. Una pinturita de otros sigilosos artesanos.<br />
La teoría cierra con los hospitales berretas, los transportes públicos misericordiosos.<br />
Bastó con un nimio aumento en el precio del transporte para que los brasileños, de clase media forzada, se movilizaran para ocupar las primeras planas de los informativos del mundo. Y produjeran el despliegue desastrosamente masivo que sirvió para que la señora <strong>Dilma</strong>, la presidente de Brasil, retrocediera. Justamente cuando en el mundo se ponderaba el <strong>“fenómeno Brasil”.</strong><br />
En un momento de proyección del País <strong>BRICS</strong>, que pretende la membrecía permanente del Consejo de Seguridad (a pesar de Argentina y de <strong>México</strong>). Cuando se lanza a organizar el <strong>Campeonato Mundial de Fútbol de 2014</strong>. Mientras sus habitantes sorprendían con el otro perfil. El de las carencias básicas.</p>
<p>Para Oximoron, tampoco se pueden comparar los episodios de Brasil, Turquía, de España (incluso de la ninguneada Argentina) con los móviles de las capas medias de Egipto.<br />
Porque los egipcios se amontonaron en la <strong>Plaza Tahrir</strong>, de El Cairo, con el objetivo, de mínima, de conseguir la caída de un gobierno. Pero finalmente se cargaron dos. <a title="La desgracia" href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">El de <strong>Moubarak</strong> y el de <strong>Morsi</strong>. </a></p>
<p><strong>Catarsis</strong></p>
<p>Menos que a la reproducción de capas medias, en la Argentina de La Doctora se asiste, en cambio, a la penosa declinación de las mismas.<br />
Las que fueron ejemplo en el continente. Cuando aún el país tenía presencia. Era mandíbula, tallaba. Pero se convirtió en duro bocado.</p>
<p>Aquí, cuando las capas medias salen a protestar, lo hacen con objetivos fuertemente emocionales. Infortunadamente comprensibles, pero difusos.<br />
Concatenación de broncas contenidas. Hartazgos justificables. Frustraciones obsesivas. Falta de representación política e impotencia filosófica.<br />
De todos modos <strong>Los Sigilosos Programadores de la Espontaneidad,</strong> ya desde 400 webs, se dan su tiempo para organizar la ronda que se viene.<br />
El 8 del 8, a partir de las 8 (felizmente fuera del horario de oficina).<br />
Tal vez Los Sigilosos cuenten, para el 8 del 8, con alguna idea innovadora para fundamentar mejor el nuevo amontonamiento.<br />
<a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/04/19/la-catarsis-de-la-argentina-blanca/">La (próxima) Catarsis de La Argentina Blanca</a>.</p>
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