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	<title>Mundo Asís &#187; Londres</title>
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		<title>Decapitaciones, ajustes y selfies</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Aug 2014 10:31:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Reclutados occidentales del Estado Islámico como consecuencia de la crisis europea. Escribe Osiris Alonso D’Amomio, especial para JorgeAsísDigital &#160; Madrid ‘Nací, crecí y estudié en Francia, pero soy argelino. Francia no quiere que yo sea francés, me rechaza”. Lo confesó Almir, seis meses atrás, en París. A punto para enrolarse con algún eficiente reclutador, de los... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/08/29/decapitaciones-ajustes-y-selfies/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Reclutados occidentales del Estado Islámico como consecuencia de la crisis europea.</strong></p>
<p>Escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong>, especial para <em>JorgeAsísDigital</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Madrid</strong></p>
<p>‘Nací, crecí y estudié en Francia, pero soy argelino. <strong>Francia no quiere que yo sea francés, me rechaza</strong>”. Lo confesó Almir, seis meses atrás, en París. A punto para enrolarse con algún eficiente reclutador, de los que suelen proliferar en determinadas mezquitas.</p>
<p>Los reclutadores suelen estudiar los movimientos de los jóvenes que se acercan para participar de la oración de los viernes. Por vocación religiosa, por mero interés social, o por consolidación de la pertenencia. <strong>Los imanes los conocen y si pueden espantan a los reclutadores. Sobre todo porque tienen poco que ver con el Islam</strong> que los imanes pregonan, y que pasa más por la sumisión a Dios que por la rebeldía activa contra los infieles.</p>
<p><span id="more-1037"></span></p>
<p>Los especialistas que tienen la misión de captar a los convencidos para dar la batalla u ofrendar su vida tienen que hurgar en lo más profundo del fracaso. Que es lo que en Europa, precisamente, abunda.</p>
<p>Se dedican a estudiar las reacciones instintivas del creyente señalado. Indagan en sus situaciones laborales o familiares. <strong>Hurgan entre el desencanto de Bruselas, entre las distintas urbanizaciones plagadas de ocio en Madrid, en Londres o en Cardiff</strong>. O en los suburbios nutrientes de Marsella o de París, donde la gloria ligera del turismo no tiene lugar. Aunque pueda divisarse, a lo lejos, la torre Eiffel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Unificar las crisis</strong></p>
<p>Separar la crisis paulatina del occidente europeo, en su costado central o periférico, y la crisis traumática del Medio Oriente, es un error apenas perdonable en las redacciones apuradas. En la práctica, una crisis puede explicarse también a través de la interpretación de la otra.</p>
<p>El panorama se ensombrece en los hogares sensibles de Europa con el espectáculo de las decapitaciones que aterran a la hora de los telediarios. Sobre todo con las informaciones detalladas, relativas a los “terroristas” que distan de proceder de los desiertos. Al contrario, son combatientes que se educaron entre los márgenes de las capitales de occidente, o en cualquiera de sus costados, tanto del norte como del sur. Países que tienen cuentas pendientes con sus historias y que admitieron una inmigración inexorable, y que aplicaron sistemas fallidos de integración social que estallaron, a lo sumo, en la segunda generación. Y que acaso ya en la tercera se encuadra la densa confesión de Almir: “Francia no quiere que sea francés, mi patria es el Corán”.</p>
<p><strong>Lo que sorprende, entonces, es que la situación sorprenda</strong>. Que cueste tanto aceptar que el probable degollador del periodista americano fue un marginal de los tantos de Cardiff. Al que le gustaba rapear, y que proclamaba, acaso como Almir, que no era aceptado en el país que le facilitaba el acceso al conocimiento. Y que le permitía conocer su cultura, y lo adiestraba en el manejo sabio de las redes sociales. Incluso, hasta le facilitaba el acceso a la inteligencia comunicacional. Y lo recluía en el gheto, para resignarse a ni siquiera tener esperanzas de encontrar un trabajo. Ni tenga el menor sentido buscarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La estética del ajuste</strong></p>
<p>Correspondería tratar las crisis juntas. La historia es compartida.</p>
<p>Obediente y oportuno, Mariano Rajoy, el Popular de España, cierra con Ángela Merkel y sonríe con satisfacción hacia la posteridad. <strong>La señora Merkel lo aprueba. Rajoy hizo bien los deberes, cortó donde debía.</strong> Sirvió compartir con ella un utilitario trecho del camino hacia Santiago de Compostela, su tierra, y la de don Fraga Iribarne. En adelante, con Merkel contenta, Rajoy podrá dejar a la oposición socialista con la impotencia de sus quejas mediáticas. Ya ni constan en actas.</p>
<p>En cambio <strong>François Hollande, un socialista voluntarioso, no tiene otra alternativa que disciplinar la tropa que se resiste a cerrar con Merkel y obedecerla.</strong> Justamente cuando se cumplen setenta años de la liberación de París, unos izquierdistas tontos se entrometen para impugnarle su dependencia de la nueva Alemania, que le exhibe su invariable superioridad, a la Francia que debe conformarse con ser segunda. Entonces Hollande debe consolidar a su primer ministro Valls, y avalarlo de nuevo, pese a la oposición de los propios camaradas que se muestran reticentes a aceptar la obligada moda liberal. Y pretenden abandonar la estética del ajuste perpetuo.</p>
<p>Después de todo, era más conveniente que en Francia el verdadero ajuste lo hiciera Nicolás Sarkozy, que representaba más bien a la derecha. Así la izquierda socialista podía oponerse con banderas rojas y sus manifestaciones emotivas. <strong>Pero el baño frío de la realidad le tocó al pobre Hollande. Encargarse de la utopía de reducir el gasto público en 50 mil millones de euros</strong>. <strong>Una cifra ofensiva, por ejemplo, hasta para una Argentina que se fue al descenso del default, por un asiento contable de 1.500 millones de dólares.</strong></p>
<p>Pero la izquierda nunca tuvo vocación para recortar. Está exclusivamente para distribuir la torta, sin hacerla. Se los recordaba siempre Montebourg al catalán Valls y a Hollande. Para colmo Montebourg era el ministro de Economía que nunca se convenció que la economía es siempre, inalterablemente, de derecha. Pero no: Montebourg enviaba demagógicos mensajes hacia los militantes panzones del partido, que se avergonzaban de recortar desde el gobierno en aquellos sitios del presupuesto donde Sarkozy ni se había atrevido.</p>
<p>Para atroz desencanto de madame Filipetti, la ministra de Cultura que renunció como Montebourg, en nombre de sus ideales que confrontaban, pesadamente, con el paredón opaco de la realidad. Para algarabía, y lo peor, para beneficio ideológico de Marine Le Pen, que culpa a la inmigración de la desgracia de Europa y crece gracias a los desastres personales que padecieron, sucesivamente, Sarkozy y Hollande.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La selfie</strong></p>
<p>Lo sorprendente es que hoy los occidentales se sorprendan de los cientos de reclutados que fueron formados en sus países y hoy los quieren decapitar. Los rechazados que no vacilaron en irse hacia la Jihad. A luchar por cualquiera de las causas pendientes que se multiplican en la región que mantiene consternado al mundo dependiente de su energía. Sea la causa eterna palestina, o sea en Siria, a favor o en contra de Bashar Al Assad, o en el Irak, donde se incineraron juntos los ingleses y americanos. O que engrosen las listas clandestinas de los combatientes que nada tenían para perder y que hoy persiguen la demencial utopía del califato en un Estado Islámico, a través de la impactante metodología sanguinaria, aunque explotada con la habilidad de quienes saben manejar los medios de comunicación, las tecnologías de avanzada, el universo interno de las redes sociales que nutren los objetivos paradójicos de remontarse hacia el ilusorio Medioevo.</p>
<p>A los efectos de aplicar, después de la indispensable matanza, las claves manipuladas de El Corán, la patria de Almir, que se siente tan rechazado por los recortadores que culpan a la inmigración como el hijo de la buena señora marroquí que reside en Majadahonda, en las afueras de Madrid. El chico, Brahim, se le fue de vacaciones a Tetuán pero no volvió más. Aunque le envió a su madre una selfie, desde el desierto indescifrable, situado entre los estados artificiales de Siria y de Irak, donde se lo podía ver al Brahim barbado y feliz.</p>
<p><strong>Sorprende que se sorprendan de aquellos jóvenes que sentían que nada podían esperar en Madrid, en Cardiff o en París. Educados en las culturas que no los contenían</strong>, <strong>y originarios de pasados que podían, por lo menos, idealizar.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>para <em>JorgeAsisDigital.com</em></p>
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		<title>David, el juntador de cabezas</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Nov 2013 16:02:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Martínez, socio de Magnetto en Cablevisión, compra las acciones de Telecom Italia. ¿Acercamiento entre el Gobierno y Clarín? escribe Oberdán Rocamora David Martínez Guzmán es el poderoso inversor mexicano de Monterrey. Oscila cotidianamente entre sus pisos de Nueva York y Londres. 56 años. Suele molestarle, según nuestras fuentes, que los tilingos lo llamen “deivid”. Prefiere que... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/11/15/david-el-juntador-de-cabezas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Martínez</strong>, socio de <strong>Magnetto</strong> en <strong>Cablevisión</strong>, compra las acciones de <strong>Telecom Italia</strong>. <strong>¿Acercamiento entre el Gobierno y Clarín?</strong></p>
<p>escribe<strong> Oberdán Rocamora</strong></p>
<p><strong>David Martínez Guzmán</strong> es el poderoso inversor mexicano de <strong>Monterrey</strong>. Oscila cotidianamente entre sus pisos de <strong>Nueva York</strong> y <strong>Londres</strong>. 56 años.<br />
Suele molestarle, según nuestras fuentes, que los tilingos lo llamen “deivid”. Prefiere que lo llamen David.<br />
Como si celebrara su propia proeza. Desde la humildad social del origen, hasta convertirse en el equivalente de otro mexicano emblemático. <strong>Carlos Slim</strong>, el paisano más rico del mundo.</p>
<p>Con la astucia de su mirada penetrante, y con cierto sospechoso movimiento de los labios que remiten a la sugerencia, <strong>David Martínez Guzmán</strong> inquieta a sus interlocutores.<br />
Los cautiva. Una de dos: David genera invariable admiración o instintivo rechazo de piel.</p>
<p><span id="more-651"></span>Es el titular de <strong>Fintech Advisory</strong>. El Fondo de inversión mucho mejor diseñado que <strong>The Old Fund</strong>.<br />
Con Fintech, <strong>David se propone invertir miserables 960 millones de dólares</strong>. <strong>A los efectos de quedarse con las acciones argentinas de Telecom Italia.</strong><br />
Conste que son demasiados millones que les sirven, a los italianos próximos a la bancarrota, para respirar un poco. Ya que se ubican en la cercanía del descenso. Tienen una deuda de treinta mil millones de dólares.</p>
<h3>El Buitre amigo de la casa</h3>
<p>“Martínez es una luz. En una negociación te da vuelta. Se dedicó a juntarles las cabezas a todos”, confirma <strong>la Garganta</strong>. “Y todos quedaron contentos”.<br />
Para algarabía lícita, en principio, de Los W.<br />
Son los <strong>Werthein</strong>. Trátase del grupo argentino que supiera vertebrar don Noel, junto al entrañable “Julio”.<br />
Los W mantienen con Martínez, según nuestras fuentes, una relación racional. Casi cordial. Aunque persistan tantos mangos en el juego.<br />
<strong>“Con David, Los W se van a entender bien</strong>”, confirma la Garganta. Y atenúa: “Al menos transitoriamente”.</p>
<p>Pero también brota la algarabía de los declinantes italianos. Ya más despejados. Sincerados frente al espejo, después de la salida de don <strong>Franco Bernabé</strong>.<br />
Aunque los italianos de <strong>Telecom</strong> pierdan el atractivo intenso de la presencia internacional, se liberan de la <strong>Argentina</strong>. De su cultura reprochable. La que ayudaron históricamente a generar.</p>
<p>Aunque sus exponentes no lo reconozcan, el cambio de los italianos por Martínez es beneficioso, también, para el Gobierno cristinista.<br />
<strong>Ocurre que David, el juntador de cabezas, es considerado, según nuestras fuentes, como un buitre bueno.</strong><br />
Un buitre vegetariano. Amigo de la casa. El buitre que ayuda, con su interesada solidaridad, a destrabar el dilema de los llamados <em>hold-outs.</em><br />
Los tenedores de bonos controlados por los buitres malos. Una manga de cretinos insensibles que quieren, para colmo, cobrar.<br />
Aunque aún deba cumplir los trámites de la aceptación, Martínez ya puede mover los labios en inquietante señal de logro cumplido. La <strong>Comisión de Defensa de la Competencia</strong> no va a presentar ninguna traba. Tampoco la <strong>Secretaría de Comunicaciones</strong>.<br />
Y aquella irritante doctora <strong>Alejandra Gils Carbó,</strong> la que hostigó con severidad la venta de Cablevisión -cuando Martínez decidía asociarse con <strong>Clarín</strong>- hoy también está plácidamente neutralizada. Es también propia tropa. Con la docilidad del silencio, va a acompañar el negocio. La juntada de cabezas que conviene. Por patriótica unanimidad.</p>
<h3>La novela de Telecom</h3>
<p>El conflicto por aquellas acciones mereció la oportuna miniserie del portal.<br />
De cuando participaron <em>players</em> magistrales. Por ejemplo el hoy convaleciente <strong>Raúl Moneta</strong>. O <strong>Eduardo Elztain</strong>, el inversor que pone donde los cristinistas le pidan. O el narrador <strong>Matías Garfunkel-Madanes</strong>, socio de <strong>Szpolsky</strong> en cien publicaciones cristinistas que viven de pautas. O el consagrado polista <strong>Ernesto Gutiérrez</strong>. Pero también el <strong>Corcho Rodríguez</strong>, un punta de los Román, el “propaganda due” <strong>Gian Franco Elía Valori</strong>, el invalorable senador <strong>Cacho Caselli</strong>, o el señor Sergí y su yernito. Brindan material para un film extraordinariamente divertido sobre el empresariado nacional.<br />
Pero sobre todo la novela de Telecom representó también el trasfondo de la Guerra-Divorcio.<br />
Entre <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia, o sea el Gobierno-Estado, y <strong>Héctor Magnetto</strong>, o sea el <strong>Grupo Clarín</strong>.<br />
Cuando a El Furia lo movilizaba precisamente la idea de evitar que esas acciones -tan jugosamente literarias- fueran a parar hacia los dominios del Grupo, que ya no era amigo.<br />
“Todavía Magnetto no tenía abrochada con Kirchner la fusión Cablevisión-Multicanal y ya iba por las acciones de Telecom”, confirma la Garganta.<br />
<strong>Lo interesante del cuento es que Martínez es el socio de Clarín-Magnetto en Cablevisión.</strong><br />
Es también (David) quien no vaciló en desmarcarse de Magnetto, en la primera de cambio. Para adherir inmediatamente al descuartizamiento programado que supo estimular el cristinismo. A través de la <strong>Ley de Medios</strong> que promovió, apenas, para despedazar a <strong>Clarín</strong>.<br />
Trasciende que David supo mover la intriga de sus labios cuando le llevó a <strong>Sabbattella</strong>, El Psicobolche, su disciplinada desinversión.</p>
<h3>Martínez, hombre de Martínez</h3>
<p><strong>“Pero no te confundas, Rocamora. Martínez es sólo hombre de Martínez. No juega ni para el Gobierno ni para Clarín. Lo primero, siempre, son sus intereses</strong>”.<br />
Los que se suponían informados, creían que Martínez era el instrumento clave. Al que recurría el gobierno para debilitar a Magnetto. Hasta doblegarlo.<br />
Para los avezados, los que suelen adelantarse en la interpretación, Martínez actuaba en ostensible sintonía con Magnetto, el ajedrecista que disputaba tres partidas simultáneas.<br />
Al contrario -siempre para los avezados- David emerge como el verdadero canal que facilita, en la práctica, el entendimiento entre los dos contendientes. <strong>El cristinismo y Clarín.</strong><br />
<strong> Los enemigos que mantienen de rehén, desde hace cinco años, a la sociedad.</strong> También, claro, a la impotente política.<br />
Cambió tanto el aire que hoy, cualquier bien intencionado, expresa con punzante alegría:<br />
“Avanza el arreglo entre el Gobierno y Clarín. Ya negocian directamente”.<br />
<strong>Zannini</strong> (un buen interlocutor de David, aunque le diga “deivid”), por el Gobierno.<br />
Pablito, el sobrino de Magnetto, por el Grupo.<br />
Aunque las negociaciones entre Zannini y Pablito sean, según nuestras fuentes, inexistentes. Imaginarias.<br />
Lo importante es que del acercamiento se habla. El acuerdo avanza por los costados, como si fuera una expresión de la voluntad.<br />
Un triunfo inicial, acaso, del lenguaje. Y de David, el Gran Juntador de Cabezas.</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
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