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	<title>Mundo Asís &#187; Luis D’Elía</title>
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		<title>El factor Milani</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Feb 2014 18:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El factor Milani (I): por primera vez en 30 años un militar tiene cuotas de poder real. escribe Oberdán Rocamora El control de la calle En Egipto, Bolivia, Túnez, Argentina o probablemente pronto en Venezuela, lo que derriba gobiernos es “la calle”. Es la lección positiva que dejó Néstor Kirchner, El Furia. La necesidad de mantener... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/02/19/el-factor-milani/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>El factor Milani (I): por primera vez en 30 años un militar tiene cuotas de poder real.</em></p>
<p>escribe<strong> Oberdán Rocamora</strong></p>
<h3>El control de la calle</h3>
<p>En <strong>Egipto, Bolivia, Túnez, Argentina</strong> o probablemente pronto en <strong>Venezuela</strong>, lo que derriba gobiernos es “la calle”.<br />
Es la lección positiva que dejó <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia. La necesidad de mantener controlada “la calle”. E impedir que el adversario sea quien la ocupe.<br />
El Furia invirtió dinero en abundancia del Estado para compartir la calle con los sectores inofensivos de la izquierda. Fue a través de las “organizaciones sociales”. Padecimiento organizado, adicto al arte de aferrarse al presupuesto.<br />
Aparte entonces contaba a su favor con el espectro de <strong>Hugo Moyano</strong>, El Charol. Y con el encanto de la negritud disuasoria.<br />
No iba a ser nada fácil disputarle “la calle” a Kirchner.<br />
Pero el primero que lo atormentó, hasta el desequilibrio, fue El Ingeniero <strong>Blumberg</strong>. Aquel que convocó cientos de miles de inseguros portadores de velitas.<br />
A Blumberg, El Furia logró controlarlo con leyes y billetes. Llegó hasta a exhibirlo en aquel penoso <strong>Corsódromo</strong> <strong>de Gualeguaychú</strong>.<br />
Hasta que ocurrió el (auto) devastador conflicto del campo. Cuando hubo que recurrir hasta a la trompada previsible de<strong> Luis D’Elía,</strong> El Falso Negro Levantino.<br />
Y después fue la ocupación trágica del <strong>Parque Indoamericano</strong>. Resuelta por el bolso mágico y el banco móvil del teniente coronel médico<strong> Sergio Berni</strong>, El Licenciado Serial (que tiene mucho que ver en la miniserie que hoy se inicia).<br />
En adelante se registraron los sustanciales cambios en el área cosmética de la Seguridad. Se le concedió el poder inusual a la Gendarmería, que irritó a la Policía (y también al Ejército, aunque aún no contaba).<br />
Emergía Gendarmería como la fuerza geisha del cristinismo (Ver <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/09/04/gendarmeria-para-la-victoria/" target="_blank">“Gendarmería para la Victoria”</a>). Hasta que al cuerpo le estalló la propia crisis que asustó al gobierno desprevenido hasta el espanto.<br />
Era tarde, aparte, para entregarse a la policía. Contenía el flagelo del conflicto que estallaría definitivamente en el último diciembre, en la vanguardia de <strong>Córdoba</strong>. Para expandirse.<br />
Con el marco desolador, como paisaje brutal, de la estrategia triunfal del narcotráfico. Y con las catástrofes del gobierno inepto, a la deriva, surcado por la mala praxis y atemorizado por el presagio del mal final.<br />
Desde entonces, el Ejército es la única fuerza en que confía el cristinismo. O sea, para ser rigurosos,<strong> Carlos Zannini</strong>, El Cenador, La Doctora y a veces Máximo, En el Nombre del Hijo.<br />
Es en el Ejército donde persiste el General inquietante. El Seductor de Sexagenarias. Casi carismático, poco escrupuloso, de ascenso irresistible. Acumula cadáveres en los placares, pero ya supo proporcionar muchos más servicios de los necesarios.<br />
Está encuadrado, es “del palo”. Enternece hasta a la señora <strong>Hebe de Bonafini</strong>, La Comandanta, improvisada como entrevistadora.<br />
Supo desgastarse en el periodo de los méritos y en la tensa eliminación de competidores.<br />
Y se pronuncia, por si no bastara, a favor de “la causa nacional”. A la que pone el Ejército a su disposición.<br />
En un cierre circular, llegado el caso, ya transformado en el Jefe de Estado Mayor, el <strong>Teniente General César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani</strong> asegura la movilización de tropas para sostener al gobierno. Apenas hay que darle todo lo que pide. Tragarse sapos. Y bancarlo.</p>
<h3><span id="more-749"></span>Límites y cascabeles</h3>
<p>¿Quién le pondrá un cascabel al Teniente General Milani? O por lo menos un miserable límite.<br />
¿Hasta dónde va a llegar el Teniente General con su proyecto político personal? (en el caso que exista).<br />
A través, insólitamente, del Ejército más desmoralizado de la historia. Que hoy por el impulso del Factor Milani recupera, de pronto, ciertos atisbos de moral cuestionable. Casi indigna.<br />
“Ya Milani no la necesita a <strong>Nilda Garré</strong>. Pasó. Fue”, confirma la Garganta.<br />
Ministra de Defensa, luego de Seguridad, actual embajadora ante la inutilidad de la <strong>OEA</strong>, la señora Garré cumplió su etapa durante el crecimiento del personaje. Profesional y -sobre todo- económico.<br />
Tampoco ya Milani lo necesita a <strong>Horacio Verbitsky</strong>. El titular del <strong>CELS</strong>. Es el Ganges Purificador que le permitió a Milani alcanzar algún ascenso anterior (Ver <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/17/milani-y-la-purificacion-del-ganges/" target="_blank">“Milani y la purificación del Ganges”</a>). Y obturar, en simultáneo, muchos otros. Para desprenderse de aquellos que podrían haberle producido, en el camino, un poco de sombra.<br />
Menos aún Milani lo necesita, ni siquiera como adorno, al ministro en ejercicio, <strong>Agustín Rossi</strong>, El Chivo. Un jarrón chino estampado en el ministerio, pero que mantiene el mérito de molestarlo menos que <strong>Arturo Puricelli.</strong> Al que sostenía De Vido, hasta que se diluyó solo. Se disolvió entre los escritorios.<br />
Puricelli fue el último mortal que trató, según nuestras fuentes, de ponerle algún límite a Milani, cuando era sub Jefe del Estado Mayor y ya se los llevaba puestos. A cargo -siempre- del Área de Inteligencia. De su Caja.<br />
Cuentan que don Arturo tramaba alguna fórmula para desprenderse del segundo (Milani). Con el primero, el general Pozzi, El De Vido de Bendini, olvidable antecesor.<br />
¿Podrían conseguirse las fotos comprometedoras?<br />
Las que aludían a las fiestitas mitológicas en los boliches. Las farras que irritaban a la señora <strong>Garré</strong> y le permitían a <strong>Milani</strong>, a su manera, crecer. Extender su prestigio. Con aquellas instrucciones que trascendían en los cuarteles. Como la preparación de algún festejo, pero para asistir sin mujeres.<br />
“Porque las mujeres las pongo yo”. Ampliaremos.</p>
<h3>Inteligencia y Fondos</h3>
<p>Desde 1983, cuando arrancó la última versión de la democracia, Milani es el primer militar que construyó una cuota de poder real. Con los recursos audaces que distan de detenerse ante la magnitud del pudor. El arma de Ingenieros, a la que pertenece, nunca tuvo tanta injerencia como en la actualidad. Y la especialización de “inteligencia” -la suya- hoy controla el Ejército.<br />
Decir profesional de la Inteligencia equivale a subrayar la capacidad para el envío de mensajes poli direccionales. Para tejer intrigas o deshacerlas. Para generar temor o desconfianza entre los que se descuentan espiados. Por el atributo obvio de penetrar intimidades.<br />
Pero significa sobre todo manejar, discrecionalmente, los fondos reservados. Nutridos. Sin molestas rendiciones.<br />
Con una contabilidad interna y secreta, de cuyo control se encarga también -cuando no- el propio Milani.</p>
<p>“Si te pasaste 30 años bajo la lluvia, <strong>Rocamora</strong>, descalzo, embarrado, y de repente te aparece alguien con un paraguas, así tenga agujeros te representa la salvación, un progreso”, confirma la Garganta.<br />
Milani es el paraguas. Representa la contención. La solución. Y por qué no decirlo, también la esperanza. “¿Y si a este loco se le da?”.<br />
La cuestión que aparece de pronto dinero en los cuarteles, sea de procedencia blanca o negra. Una circunstancia que le interesa sólo a los puristas, que aunque parezca mentira abundan. Son los sensibilizados por el manejo de “lo espurio”. Los éticos movilizados por los dilemas de la traición (que van a desfilar en la miniserie que hoy, sin inocencia, el Portal inicia).<br />
Lo relevante es que los soldados y los oficiales lucen borceguíes nuevos. Que empieza a comerse bien en los casinos. Hay carne en las parrillas.<br />
Que de la bolsa de Milani aparece la financiación de las soluciones.<br />
Hasta se facilitaron, según nuestras fuentes, los ascensos de ocho tenientes coroneles que habían sido excluidos de las listas, por ser “hijos de”.<br />
Pero que habían sido incluidos, antes, acaso, por el propio Milani.<br />
Otro atributo: ser el Providencial ideal para resolver los problemas que el mismo genera.<br />
Por primera vez en 30 años, estén en el retiro, presos en <strong>Marcos Paz</strong>, en un domicilio, o en actividad, los militares (ya no sólo los del Ejército) sienten que vuelven a ser tenidos en cuenta. Forman, otra vez, mal o bien, parte de la agenda.</p>
<h3>Empeñamiento y Comportamiento</h3>
<p>Aunque haya que hacerse cargo, llegado el caso, de aplicar las Reglas de Empeñamiento. Fueron oportunamente arregladas con Zannini, El Cenador, y con instrucciones de La Doctora. Luego transformadas en Reglas de Comportamiento. Para implementarse a través de la precipitación de algún decreto. Y sin siquiera declarar, según nuestras fuentes, el Estado de Sitio.<br />
Para preocupación compartida por el general <strong>Carena</strong>, titular del Estado Mayor Conjunto, sostenido en su cargo por Zannini. Y sobre todo para preocupación de Cundom, El Monito, o Cambá. Es el respetado<strong> Comandante Operacional del Estado Mayor Conjunto</strong>, <strong>el artificio que Milani también controla</strong>. En gran parte. Con reticencias.<br />
El Empeñamiento y el Comportamiento ya producen cierta técnica incomodidad, según nuestras fuentes, en el sueño alborotado del general Raimondo. Es el Comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido.<br />
Continuará, por supuesto.</p>
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		<title>Sigilosos programadores de la espontaneidad</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jul 2013 16:31:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las rebeldías de las clases medias de Turquía, Brasil y Egipto, ningunean las protestas de Argentina. Sobre Informe de Consultora Oximoron Redacción final Carolina Mantegari Desde Francis Fukuyama, en el Wall Street Journal, o Luis Fernández-Galiano, en El País, hasta Luisa Corradini, en La Nación. Emergen por doquier los dadores voluntarios de interpretación sociológica. Se... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/07/10/sigilosos-programadores-de-la-espontaneidad/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las rebeldías de las clases medias de Turquía, Brasil y Egipto, ningunean las protestas de Argentina.</strong></p>
<p>Sobre Informe de <strong>Consultora Oximoron</strong><br />
Redacción final <strong>Carolina Mantegari</strong></p>
<p>Desde <strong>Francis Fukuyama</strong>, en el <strong>Wall Street Journal</strong>, o <strong>Luis Fernández-Galiano</strong>, en <strong>El País</strong>, hasta <strong>Luisa Corradini</strong>, en <strong>La Nación</strong>.<br />
Emergen por doquier los dadores voluntarios de interpretación sociológica. Se ocupan de la rebelión de las capas medias.<br />
“El fantasma que recorre el mundo”. Alborota las calles y agita las plazas. Arrinconan gobiernos con las respectivas listas de reclamos.<br />
El fenómeno -para Consultora Oximoron- es transversal.<br />
Con matices diferenciadores, se destacan las rebeliones que transcurren en <strong>El Cairo</strong>, Egipto; <strong>Estambul</strong>, Turquía; en <strong>San Pablo</strong> y tantas ciudades de Brasil.</p>
<p><span id="more-373"></span>Al indagarse en algún punto de partida inspirador, nunca falta el profesor brasileño de <strong>Campinas</strong>. Con presentable audacia de exportación, alude, comparativamente, a las piedritas del mayo francés. Del 68, en París.<br />
Otros improvisados, menos efectistas, prefieren hurgar entre los españoles socialmente desvencijados. Indignados que solían broncearse en la <strong>Puerta del Sol,</strong> en <strong>Madrid</strong>. O los exhibicionistas que se fotografiaban en la <strong>Plaza Zuccotti, de Manhattan.</strong><br />
<strong>Tesis Oximoron: por la creciente intrascendencia del país, ni se tienen en cuenta las protestas que transcurrieron en Argentina.</strong></p>
<p>Llama la atención que se omitan, con frontalidad, las tres manifestaciones masivas que supieron organizar los “sigilosos programadores de la espontaneidad”. Profesionales de la improvisación como Lucho, Naza y El Correntino.<br />
En la Argentina blanca. En banda, pero creativa y bulliciosa.<br />
Expresiones multitudinarias, discutiblemente populares, que recibieron el nombre (importado) de “cacerolazos”.<br />
Metodología patentada, en realidad, por la burguesía de <strong>Santiago</strong>, <strong>Chile</strong>, en 1972. Cuando las damas sensibles del barrio “momio” de Providencia salían a golpetear sus cacerolas. Durante el gobierno frágil de <strong>Salvador Allende</strong>. Sostenían (las damas) que nada encontraban para cocinar en ellas.</p>
<p><strong>Controlar la calle</strong></p>
<p>Significa confirmar -para Oximoron- que a la Argentina cristinista se la ningunea hasta para la protesta.<br />
Injusticia. Porque <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia, supo ubicarse, preventivamente, a la vanguardia en la materia.<br />
En su deseo de asegurarse el control de la calle. En el sub-continente, la “calle” ya se había cargado un par de presidentes. <strong>Ecuador</strong>, <strong>Bolivia</strong>, la propia Argentina.<br />
Para controlar la calle, El Furia invirtió irresponsables millones del <strong>Gorro Frigio</strong>. Para la minuciosa lubricación de las “organizaciones sociales”. Conjunción de desamparados que cortaban -gratis- los puentes y los cruces, en general entre los martes y los jueves. El cuento dominante consistía en no “criminalizar la protesta”.<br />
En el extendido primer tramo, El Furia contó, además, con el aporte invalorable de <strong>Hugo Moyano</strong>, El Charol. Intimidaba a los eventuales protestones con “el encanto de la negritud”.<br />
De todos modos El Furia sólo alcanzó a “compartir la calle”. Con la izquierda de verdad. Bastante descolocada -la pobre izquierda- en su retroceso. Y vaciada.<br />
Con determinados arrebatos, El Furia les había soplado la argumentación.</p>
<p>De todos modos -para Oximoron- la parafernalia del derroche no le garantizó a El Furia el control total de la calle.<br />
Bastó, para preocuparlo, con la credibilidad inicial del dolorido<strong> Juan Carlos Blumberg</strong>, El Ingeniero.<br />
Aquel Blumberg conmovía. Convocaba inquietantes multitudes silenciosas. En la noche y con antorchas, clamaban por la falta de seguridad. Exigían una dureza ingenua, impracticable.<br />
El pragmatismo de El Furia consiguió eclipsar a Blumberg, sobre todo cuando El Ingeniero se creyó posiblemente presidenciable.<br />
En adelante El Furia respiró de nuevo con alguna tranquilidad. Para volver a sufrir, la toma de las calles, cuando ya no era presidente. Con “el conflicto del campo”.<br />
Bastó entonces -continúa el Informe Oximoron- con un puñetazo providencial de <strong>Luis D’Elía</strong>, El Falso Negro, para evitar que los movilizados le coparan la simbología de la Plaza de Mayo.</p>
<p><strong>Mandíbulas y bocados</strong></p>
<p>Aunque la Plaza de Mayo pronto la iban a ocupar “los sigilosos programadores de la espontaneidad”. Sin saber bien, en el fondo, para qué.</p>
<p>Expertos en el arte de la viralidad, Los Sigilosos manejaban 150 páginas web. Se ufanaban de contar con millares de “me gusta”, en el <strong>Facebook</strong>.<br />
Armaban -Los Sigilosos- a través de una mesa chica de treinta genios. Derivó en una mesa ratona de conducción. De tres. A lo sumo cuatro.<br />
Pero Los Sigilosos se cuidaban de no levantar mucho la cabeza. Por la interna.<br />
Había 150 que creían repentinamente ser dirigentes nacionales. Los celaban.</p>
<p>Cuentan que una vez se les propuso: “Pongan la cara ustedes, les ponen gratis multitudes a los dirigentes que no pueden llenar un ascensor”.</p>
<p>Pero Los Sigilosos no se atrevieron, “por la interna”.<br />
Pudieron ser pronto mandíbulas y se convirtieron en tiernos bocados. Para políticos de la nomenklatura opositora que legitiman, por su irrelevancia, al oficialismo que complementan.</p>
<p>Sin el menor reconocimiento, y a pesar de ellos, fueron imitados en diversos países.<br />
Ahora Los Sigilosos -según el Informe Oximoron- se proponen organizar un nuevo sarao de protesta.<br />
Para el 8 de agosto. Tres días antes del ensayo de las elecciones primarias.<br />
De manera que se pone en marcha la próxima viralidad.<br />
Arranca desde <strong>Sidney</strong>. O desde <strong>Auckland</strong>, <strong>Nueva</strong> <strong>Zelanda</strong>. Hasta <strong>Barracas</strong>. Con foco central -como los petiteros de antaño- en <strong>Callao y Santa Fe.</strong></p>
<p><strong>La producción de clase media</strong></p>
<p>Entre los solemnes lugares comunes, que florecen en todos los idiomas para explicar la rebelión, salta como causa, invariablemente, la fabulosa producción de clase media.<br />
Se registró, sobre todo, en Brasil. O en Turquía (pese al fastidio del canciller Patriota, cuando se lo equipara).</p>
<p>Con optimismo sociológico, especulan que, en los últimos diez años, alrededor de cincuenta millones de miserables accedieron, en Brasil, a la estampilla de pertenencia a la clase media.<br />
Sin embargo el crecimiento -prosiguen- no fue acompañado por la “calidad de los servicios”, que brindan los estados, en general corruptos. Con una “gran brecha” distante entre representantes y representados.<br />
Previsible “consecuencia del crecimiento”. Efecto involuntario.<br />
Verso bonito, después de todo, bien armado. Una pinturita de otros sigilosos artesanos.<br />
La teoría cierra con los hospitales berretas, los transportes públicos misericordiosos.<br />
Bastó con un nimio aumento en el precio del transporte para que los brasileños, de clase media forzada, se movilizaran para ocupar las primeras planas de los informativos del mundo. Y produjeran el despliegue desastrosamente masivo que sirvió para que la señora <strong>Dilma</strong>, la presidente de Brasil, retrocediera. Justamente cuando en el mundo se ponderaba el <strong>“fenómeno Brasil”.</strong><br />
En un momento de proyección del País <strong>BRICS</strong>, que pretende la membrecía permanente del Consejo de Seguridad (a pesar de Argentina y de <strong>México</strong>). Cuando se lanza a organizar el <strong>Campeonato Mundial de Fútbol de 2014</strong>. Mientras sus habitantes sorprendían con el otro perfil. El de las carencias básicas.</p>
<p>Para Oximoron, tampoco se pueden comparar los episodios de Brasil, Turquía, de España (incluso de la ninguneada Argentina) con los móviles de las capas medias de Egipto.<br />
Porque los egipcios se amontonaron en la <strong>Plaza Tahrir</strong>, de El Cairo, con el objetivo, de mínima, de conseguir la caída de un gobierno. Pero finalmente se cargaron dos. <a title="La desgracia" href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">El de <strong>Moubarak</strong> y el de <strong>Morsi</strong>. </a></p>
<p><strong>Catarsis</strong></p>
<p>Menos que a la reproducción de capas medias, en la Argentina de La Doctora se asiste, en cambio, a la penosa declinación de las mismas.<br />
Las que fueron ejemplo en el continente. Cuando aún el país tenía presencia. Era mandíbula, tallaba. Pero se convirtió en duro bocado.</p>
<p>Aquí, cuando las capas medias salen a protestar, lo hacen con objetivos fuertemente emocionales. Infortunadamente comprensibles, pero difusos.<br />
Concatenación de broncas contenidas. Hartazgos justificables. Frustraciones obsesivas. Falta de representación política e impotencia filosófica.<br />
De todos modos <strong>Los Sigilosos Programadores de la Espontaneidad,</strong> ya desde 400 webs, se dan su tiempo para organizar la ronda que se viene.<br />
El 8 del 8, a partir de las 8 (felizmente fuera del horario de oficina).<br />
Tal vez Los Sigilosos cuenten, para el 8 del 8, con alguna idea innovadora para fundamentar mejor el nuevo amontonamiento.<br />
<a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/04/19/la-catarsis-de-la-argentina-blanca/">La (próxima) Catarsis de La Argentina Blanca</a>.</p>
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		<title>La Doctora, Massa y la planta permanente</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Jul 2013 06:33:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[CHARLA EN SEVRES (I): La interna peronista de la provincia inviable de Buenos Aires y el complemento de los radicales rebozados de progresismo. por Jorge Asís Un grupo inicial de argentinos, con algún otro exponente latinoamericano, junto a sus respectivas parejas francesas, se reunieron en una casa elegante de Sevres, respetable banlieu situada a diez km... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/07/01/la-doctora-massa-y-la-planta-permanente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>CHARLA EN SEVRES (I): La interna peronista de la provincia inviable de Buenos Aires y el complemento de los radicales rebozados de progresismo.<br />
por<b> </b><strong>Jorge Asís</strong></p>
<p><em>Un grupo inicial de argentinos, con algún otro exponente latinoamericano, junto a sus respectivas parejas francesas, se reunieron en una casa elegante de Sevres, respetable </em>banlieu<em> situada a diez km de París. Fue para escuchar durante cuatro horas al director del Portal <strong>JorgeAsísDigital</strong>. Interesados en la indagación de la actualidad política argentina, de cara a las elecciones legislativas. He aquí la primera parte del resumen de la exposición. Es de esperar que transcurra sin ninguna impureza propia de toda desgrabación. </em><i></i><strong><i>Claudine Pons-Grévy</i></strong></p>
<p style="text-align: center"><strong><i></i></strong>* * * * *</p>
<p><em><b><span id="more-355"></span>Sevres, París</b></em></p>
<p>Aquí arrancó la miniserie <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2012/02/15/cristina-mauricio-y-daniel-i/" target="_blank">“Cristina, Mauricio y Daniel”</a>.<br />
Consecuencia de un almuerzo en La Maison de la Truffe, en pleno Barrio Dieciséis. Cuando Gilles, un francés con campo e inversiones en Argentina, y gran conocimiento de nuestro lenguaje, dijo: “<strong>Si Scioli y Macri no se ponen de acuerdo son dos nabos</strong>”.</p>
<p>Dos años después, a los tres citados protagonistas de la historia, se les debe agregar un cuarto. Es <strong>Sergio Massa</strong>. La Rata del Tigre.<br />
Por prepotencia de presencia, y por astucia de marketing, Massa logró modificar las tácticas de los otros tres.<br />
En adelante, el triángulo de la centralidad se transformó en un rectángulo. En el portal fue ampliamente tratado. Ver <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/05/17/geometria-de-los-siete-samurais/" target="_blank">“Geometría de los Samurais”</a>.<br />
Ya se atravesó la minuciosa ceremonia del suspenso, aportada por el nuevo integrante. Pasó la tensión inofensiva del cierre frívolo de las listas, para las elecciones legislativas de discutible relevancia. Para serles franco, aún no estoy convencido de la veracidad de la importancia que le asignan.</p>
<h3>El segmento</h3>
<p>Percibo que el rectángulo se convierte, de pronto, en un segmento.<br />
Transitoriamente sólo dos, de los cuatro protagonistas, permanecen activos en el escenario.<br />
En una punta del segmento se encuentra <strong>Cristina</strong>, La Doctora. Con el indeseable <strong>Daniel</strong>, Líder de la Línea Aire y Sol, atrás. Como desde hace diez años, y esta vez no en la primera línea.<br />
<strong>Acaso precipitadamente, a Daniel hoy se lo percibe algo opacado</strong>. Cuestionado por las turbulentas vacilaciones. Contradicciones en las que más adelante me detendré.<br />
En la otra punta del segmento queda el ascendente Sergio. Pero con Mauricio, El Niño Cincuentón, atrás. Tampoco en la primera línea. Casi diluido entre los pliegues de la batalla por la provincia (inviable). La que numéricamente cuenta. Buenos Aires.</p>
<h3>Ventajas de la ausencia</h3>
<p>Por lo tanto Daniel y Mauricio, que sostienen ambas puntas del segmento, mantienen <strong>la desventaja de no jugar su integridad en esta contienda</strong>.<br />
En vez de armar su espacio propio, tras diversas frustraciones en el armado, Mauricio deja piadosamente colgado del pincel al valorable <strong>Carlos Melconian</strong>, que participó en su campaña de todas las emisiones de cable que le pusieron por delante. Para disponerse -Mauricio- a ir “chupado”, detrás de Massa, quien si triunfa en su cruzada va a ser, probablemente, el competidor de su ilusión presidencial. Tanto, o más, que Daniel, hasta hoy su adversario principal. El que Gilles, nuestro francés, dijo que debía ser su aliado. De no ser -ambos- nabos.<br />
Pero también Mauricio se ubica detrás, a su pesar, de <strong>Jorge Macri</strong>, el Primo Pobre. O mejor, el Primo que era pobre.</p>
<p>Sin embargo ambos -Mauricio y Daniel- cuentan simultáneamente con la ventaja de quedarse ausentes. Por el mérito de no encontrarse en el mostrador de la carnicería que se viene.<br />
Preservación que persiste, acaso, como un acierto.<br />
O como una pérdida de presencia que les acota, a Mauricio y Daniel, las ambiciones sucesorias.<br />
Ampliaremos. Descuento que ambos van a reaparecer en la instancia de las preguntas.</p>
<h3>La Centralidad</h3>
<p>Sin esfuerzos, Massa conquista -en la interna peronista- la centralidad. Porque la disputa Massa-<strong>Insaurralde</strong> (el candidato de La Doctora) se encuentra condicionada por la existencia de <strong>Francisco de Narváez</strong>, El Caudillo Popular.<br />
Es el tercer “player” que pretende registrar la privilegiada condición de opositor real. Ya que venció al Kirchner-cristinismo en 2009. Pero hoy se siente limitado, o mejor, recortado. Por la irrupción de la “franja de Massa”, de la que también vamos a hablar en detalle.</p>
<p>Por lo tanto Narváez recurre a la obviedad primaria, sistemáticamente metodológica. Es dictada por los consultores cotizados pero sin mayor inspiración. La técnica argumental consiste en “pegarlo” a Massa con La Doctora. Y ningunear, peligrosamente, hasta la injusticia o el error, a Martín Insaurralde.<br />
Como si el chico de <strong>Lomas de Zamora</strong> careciera de juego propio. Y fuera, apenas, un instrumento de ella. Lo desconocen.<br />
Significa confirmar que Narváez, El Caudillo Obvio, lo consolida a Massa en la centralidad. Mientras insiste en “pegarlo” con La Doctora, desde el interior del cristinismo, donde lo desprecian a Massa con énfasis, se obstinan en despegarlo.<br />
Por ejemplo a través del delirio de <strong>Luis D’Elía</strong>, uno de los emblemas estéticos más transparentes de la “década ganada”.<br />
Pero D’Elía, paradójicamente, le hace la campaña más conveniente a Massa. Lo acusa de ser servil a los <strong>Estados Unidos e Israel</strong>. Y hostil a las pandillas relativamente folklóricas que controlan <strong>Venezuela y Ecuador</strong>.<br />
Es el mensaje diferenciador que Massa necesita, precisamente, instalar.</p>
<h3>Los “Planta Permanente”</h3>
<p>Es perceptible, en la cruzada de Narváez, la persistencia de una rescatable autosatisfacción. Resulta saludable registrar la formidable autocomplacencia de los cuatro primeros candidatos de la lista. Los que se disponen a renovar la banca.<br />
Significa confirmar que los cuatro creen que actuaron, hasta aquí, muy bien. Son estupendos y casi ejemplares, ya que su fuerza no necesita ninguna oxigenación.<br />
La aventura electoral que Narváez encara podría denominarse “<strong>Hacia la Planta Permanente</strong>”. Ya que el mismo Caudillo, como la señora <strong>Rucci</strong>, el gremialista <strong>Plaini</strong> y el señor <strong>Ferrari</strong> (único paladín del narvaismo) deciden renovar sus mandatos como legisladores con una lógica similar a la que perfectamente podrían recurrir los cristinistas radicalizados, a los efectos de legitimar la aspiración de eternidad.<br />
<strong>Son los desesperados que sienten que les peligra la libertad ambulatoria. Si se les termina el ciclo histórico de La Doctora</strong>. El que también, en detalle, vamos a tratar.</p>
<h3>Radicales rebozados de progresismo</h3>
<p>El deseo implícito de ser “planta permanente” se percibe también en el difuso progresismo que presenta el radicalismo rebozado.<br />
Juega, en esta dura interna peronista, de complemento. Apenas para disimularla.<br />
Se trata de la fuerza que encabeza la coherente señora <strong>Margarita Stolbizer</strong>. La secunda <strong>Ricardo Alfonsín</strong>, que prosigue el mismo modelo declinante de <strong>Felipe Solá</strong>, exclusivo sobreviviente de la civilización felipista.<br />
(Alfonsín pasa de presentarse como presidenciable a ir de segundo de “diputados”. En cambio Felipe es otro modelo ilustrativo de nuestra teoría de la “planta permanente”. Pasa también de la ambición presidencial, que mantuvo hasta 2011, a ser cuarto en la oferta surtida de los caramelos de Massa).</p>
<p><strong>A los radicales rebozados de progresismo les llega servida la fascinación de mostrarse antiperonistas. Para denunciar los estropicios de la identidad política -el peronismo- que les maneja la provincia desde 1987</strong>.<br />
Desde que <strong>Antonio Cafiero</strong> le ganó a <strong>Cachi Casella</strong> y le picó el boleto al imperio de Alfonsín.<br />
Los radicales rebozados hacen abierto antiperonismo sin que nadie les reproche la menor pasión por la autocrítica. Sobre todo por los movimientos efectuados, sin ir más lejos, junto a detectados peronistas, a principios del siglo. Los que ocasionaron la caída de <strong>Fernando de la Rúa</strong>. Al que todos quieren, con entusiasmo y rigurosos fundamentos, olvidar.</p>
<p>Lo positivo del cierre de listas, mis amigos, es que el comunicador de referencia -o sea quien les habla, yo- en adelante podría dedicarse a tratar otros temas que presenten alguna relevancia. En el caso -claro- que existan.<br />
Significa confirmar que, de lo que les hable aquí, en Sevres, no voy a hablar cuando regrese a Buenos Aires.<br />
<strong>La carnicería de la campaña produce irreparablemente la banalización argumental</strong>. Los razonamientos adquieren, de pronto, la magnitud de chicanas. Una descalificación del otro que descalifica a la política, en general.</p>
<p><em>(Desgrabación de Claudine Pons-Grévy)</em></p>
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