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	<title>Mundo Asís &#187; Moreno</title>
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		<title>El paraíso de “The Old Fund”</title>
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		<pubDate>Sat, 31 May 2014 12:43:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[N.del E.: A raíz del llamado a indagatoria al Vicepresidente de la Nación, Jorge Asís volvió a postear el artículo que originalmente había escrito sobre este caso] Con un fondo inversor enigmático Boudou pasa a controlar Ciccone            (08/07/2011) &#8220;Tenemos cerrado con Boudou el contrato para fabricar los billetes”. Alejandro Paul... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/05/31/el-paraiso-de-the-old-fund/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>[<i>N.del E.: A raíz del llamado a indagatoria al Vicepresidente de la Nación, Jorge Asís volvió a postear el artículo que originalmente había escrito sobre este caso</i>]</p>
<p><strong>Con un fondo inversor enigmático Boudou pasa a controlar Ciccone</strong>            (08/07/2011)</p>
<p>&#8220;Tenemos cerrado con Boudou el contrato para fabricar los billetes”.</p>
<p>Alejandro Paul Vandenbroele, Director Titular y Presidente de The Old Fund, intentó entusiasmar a los sindicalistas gráficos. Están bastante preocupados, como los operarios, por el destino laboral de Ciccone Calcográfica. Empresa líder, suerte de “Casa de Moneda Privada”. Quebrada. Alquilada, hasta hoy.</p>
<p>En adelante, no va a ser necesario fabricar los billetes en el Brasil. Gracias a la conducción estratégica de Amado Boudou, ministro de Economía y candidato a la vicepresidencia, Ciccone Calcográfica se recupera. Pudo liberarla de las garras adversarias del duhaldismo. En realidad de Boldt, la empresa de “Tabanelli”, El Tano. Boldt la había alquilado durante un año, por cuatro millones de pesos, pagados por adelantado, con la aprobación del juez Cosentino, que atiende los padecimientos del quebranto.</p>
<p><strong>Pero Boudou, El Insaciable, venía interesado patrióticamente en el funcionamiento de la planta</strong>. Logró convencer, según nuestras fuentes, a la señora Cristina. Ciccone debía ser liberada del enemigo.</p>
<p>De manera que, con la apoyatura implícita de Zannini, aquí su aliado, don Amado se puso a operar. Contó con un instrumentador de la magnitud moral de José María Nuñez Carmona, alias Nariga.</p>
<p>Trátase del ser inquieto que conquistó, oportunamente, alguna repercusión olvidable. Por un sobre con billetes que apareció en determinado escritorio de Telam. Ampliaremos (sólo si viene al caso).</p>
<p><strong>Nuñez Carmona es el amigo entrañable del (posiblemente) próximo vicepresidente de la república. </strong>Un Nariga leal que suele resolverle -a Boudou- los problemas cotidianamente inmobiliarios de Mar del Plata. Ampliaremos (si es necesario).</p>
<p>Sin embargo, Núñez Carmona no fue el héroe señalado para presidir el fondo salvador. The Old Fund, que emerge para convertirse en la “solución final”. Para el escatológico procedimiento que condujo a Ciccone hacia la quiebra. Y hoy hacia el rescate. De la empresa que, desde 1951, los hermanitos Ciccone confeccionan “billetes de banco, cheques y valores, sistemas de identificación de personas, pasaportes y cédulas de identidad, placas y cédulas de identificación de vehículos” (etc., por más datos consultar su web). Para transformarse, por la quiebra, en el tesoro apetecible. La tentación de aventureros más o menos respetables.</p>
<p>Pero <strong>Vandenbroele es el afortunado. Hombre felizmente emprendedor. Culturalmente identificado con sus orígenes holandeses. Es la cabeza visible de The Old Fund.</strong> El Viejo Fondo. Grupo inversor que mantiene el encanto del enigma. Ante tantos desconfiados maliciosos, que suelen atentar contra “el modelo”. Y que suponen equivocadamente encontrar, en cualquier rubro, invenciones relativamente equiparables a Meldorek. Porque descreen que Argentina sea, aún, altamente confiable para inversores de semejante dimensión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Curazao</strong></p>
<p>Pero Argentina, tan fácilmente entregada, se encuentra en las vísperas de encargar la gravitación de su papel moneda a The Old Fund. Sus billetes crocantes, documentos, patentes, placas.</p>
<p>Como principal accionista, The Old Fund lo tiene, según nuestras fuentes, a Tierras Internacionales Investment CV. Empresa clavada en los Países Bajos (Holanda). Pero inscripta, en la patria, como sociedad extranjera. Con un impresionante capital de 30 mil pesos.</p>
<p>De las 30 mil acciones a un mango, a Tierras Internacionales Investment CV le pertenecen 28.500. El restante titular, de las 1.500 acciones, es Sergio Gustavo Martínez. El Director Suplente (de Vandenbroele).</p>
<p>El representante legal, inscripto en la Dirección de Personas Jurídicas de Buenos Aires, es Carlos Schneider. Domiciliado en el verdor de Longchamps.</p>
<p>La sociedad cuenta, aparte, con otros apoderados venerables. Gonzalo Pascual, Hernán Cruchaga y María Victoria Ctibor.</p>
<p>En la traducción del documento pueden detectarse <strong>otros firmantes que merecen destacarse. </strong>La joven Jullisa Abigail Comenencia-Koolman. Es del bello Curazao, paraíso de las Antillas Holandesas. Como la señora Indra Farah Marie Vilchez, también de Curazao, que suscribe como Miembro del Consejo de Administración. Indra Farah es, además, la apoderada de Stichting MP Services. Socia comanditaria. Empresa clavada en Katwjk (Reino de Países Bajos). Con sede en Amsterdam y oficina en Ginebra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Descenso y rescate</strong></p>
<p>Al descenso de la quiebra, Ciccone Calcográfica se fue por una deuda con la AFIP. Miserables 50 palos, de un total de 230. Debe rescatarse, para el rescate, la admirable capacidad de comprensión de los próceres que tienen la responsabilidad de conducir el Estado.</p>
<p><strong>La inestimable colaboración de Morenito, el Secretario de Comercio que atemoriza a los distraídos. De Sbatella, de Defensa de la Competencia. De Echegaray, de la AFIP.</strong></p>
<p><strong>Pero sobre todo debe rescatarse el infatigable empeño de Amado Boudou. Es quien impulsó la aparición, casi providencial, del grupo inversor.</strong></p>
<p>Hoy mismo, The Old Fund se hace cargo de la más importante planta impresora de billetes. <strong>La “Casa de Moneda Privada”, “única en Iberoamérica en ostentar dicho rango”</strong>. Pero también de documentos de identidad, circunstancia que llevó a Boudou a mantener, según nuestras fuentes, una ingrata desavenencia con Randazzo.</p>
<p>Al cierre del despacho, The Old Fund se dispone a tomar las riendas de la planta sofisticada de Don Torcuato. Los “duhaldistas” fueron desalojados. Con la cabeza en el piso, como los jugadores de River cuando marchan, sin fe, hacia el vestuario.</p>
<p>La Casa de la Moneda, la real, aquella que fuera presidida por don Armando Gostanián, ya no tendrá que compartir la impresión de los miles de millones de billetes de cien pesos. Con la colonizadora Casa da Moeda do Brasil.</p>
<p>Ahora, gracias al paraíso de The Old Fund, a la eficacia empresarial de Vandenbroele, y sobre todo al fervor patriótico de Boudou, los billetes se confeccionaran en Don Torcuato. Gracias “al modelo”. Para algarabía del paraíso (fiscal) de Curazao.</p>
<p>Aparte, no debe omitirse que Boudou también logró dominar la Casa de la Moneda (de Gostanián). A través de la señora Katia Daura. Es una joven economista, atractivamente inteligente, que responde a la estrategia plural de Boudou. Desde aquellos tiempos sustanciales del semillero del Ansés. <strong>Cuando Boudou debía reportarse, transitoriamente, a Sergio Massa, el jefe al que superó</strong>. Y que hoy suele evocarlo, con gesto distendido, desde la mini-gobernación del Tigre. Con una mezcla lícita de afecto y -por qué no- de explicable admiración.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Sensatez de Marcó del Pont</strong></p>
<p>“Pero por ahora aquí no hace falta guita”, confirma la Garganta. Significa que, para el Banco Central, los billetes nacionales no escasean. Aunque no estén muy crocantes. “La plaza está bien surtida”. Al menos, hasta marzo del año próximo.</p>
<p>Pero Vandenbroele, para precipitar el rescate y la elevación, necesita darle pronto a la maquinita. Lo único que Boudou, en su ascenso irresistible, tiene en contra, en este simpático negocio, es la temporaria sensatez de la señora Mercedes Marcó del Pont.</p>
<p>Trátase de la presidente del Banco Central que sobrevive, según nuestras fuentes, regularmente espantada. Por los deslizamientos del ministro cantor. Cuentan las Gargantas que sólo Marcó del Pont atenúa el consagratorio triunfo de Boudou, en el escenario Ciccone.</p>
<p>La dama, tan carismática y sonriente, se encuentra ostensiblemente acosada.</p>
<p>Por arriba, el candidato a vicepresidente. Por abajo, la presencia influyente de uno de los directores. Benigno Vélez, alias Maligno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El semillero del Ansés</strong></p>
<p>Es -Maligno Vélez- el máximo responsable de la factura. Por haber patrocinado, en el semillero inagotable del Ansés, el ingreso de Boudou.</p>
<p>El muchacho liberal, astuto y activo, buen bajador, iba al frente. Era aplicadamente eficiente y necesitaba trabajar. Le costaba hasta pagar el alquiler de su departamento céntrico.</p>
<p>Rápidamente, con su positivismo espiritual, Boudou supo cautivarlo al otro titán, Massa. Sin necesidad de cantarle, ni de pasearlo en moto. Massa suele aceptar, sin desdén, que Boudou le resultó un “excelente empleado”. Acompañó fielmente su ascenso (el de Massa).</p>
<p>Cuando Massa, mini-gobernador del Tigre, fue designado Premier, en reemplazo del poeta impopular Alberto Fernández, también se quedaba vacante el semillero del Ansés. Por la partida de Moroni, referente del poeta nostálgico y surreal.</p>
<p>Cuentan que Néstor Kirchner, El Furia, le preguntó al flamante Premier:</p>
<p><strong><em>“Decime, ¿a quién pongo, Massita, en el Ansés?”</em><br />
</strong></p>
<p>Massa, respetuoso Jefe de Gabinete, le respondió: <strong><em>“Póngalo, Néstor, a Boudou”</em></strong>.</p>
<p><strong><em>“¿Y quien c… es Boudou?”</em></strong></p>
<p>Mediados del 2008. Siglos atrás.</p>
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		<title>La desgracia de Egipto</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Jul 2013 18:10:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La convivencia imposible del islamismo y la democracia. Satisfacción en Siria y Arabia Saudita. Preocupación en Túnez. escribe Osiris Alonso D’Amomio El diario Al Watan anticipó el expresivo diálogo del final. Fue entre Mohamed Morsi, el presidente de Egipto a derrocarse -de la Hermandad Musulmana-, con el general Abdel Fattah Al Sissi, el derrocador. Ministro... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La convivencia imposible del islamismo y la democracia. Satisfacción en Siria y Arabia Saudita. Preocupación en Túnez.</strong></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>El diario <em><strong>Al Watan</strong></em> anticipó el expresivo diálogo del final.<br />
Fue entre <strong>Mohamed Morsi</strong>, el presidente de <strong>Egipto</strong> a derrocarse -de la <strong>Hermandad Musulmana</strong>-, con el general<strong> Abdel Fattah Al Sissi</strong>, el derrocador. Ministro de Defensa y jefe del poderoso ejército. La única institución que mantiene, en el desbande de la fragmentación, su integridad.<br />
“Parte, Morsi, con dignidad” -le dijo Al Sissi.<br />
“Pero éste es un golpe de estado militar, los americanos nunca te lo van a permitir”, dijo Morsi, después de todo un cándido que trataba de salvarse.<br />
Cuesta creer que Al Sissi se haya atrevido a desalojarlo del poder a Morsi sin la luz verde “de los americanos” (surten al ejército de mil millones de dólares por año, en “concepto de ayuda”).<br />
“Nos interesa la opinión del pueblo egipcio, no del americano”, dijo Al Sissi.<br />
“Pero yo soy quien te designó y puedo desplazarte”, replicó enojado el presidente. Lo rodeaba su guardia defensiva.<br />
“Olvídate, ya no tienes ninguna legitimidad”.<br />
Entonces Morsi fue detenido por quienes estaban, en el lugar, para defenderlo.</p>
<p><strong><span id="more-366"></span>Cambio de reglas y del juego</strong></p>
<p>La facilidad interpretativa indica que, entre la democracia y el islamismo, persiste un abismo. Nada tienen en común.<br />
Los partidarios de la modernidad se encuentran, en la región, definitivamente condenados.<br />
O islamismo de estado o autoritarismo coercitivo.</p>
<p>La <strong>sintonía entre democracia e islamismo</strong> es, ante todo, un ejercicio mediático de la voluntad, propagada por los responsables de la cadena <em><strong>Al Jazeera</strong>.</em><br />
Se justifica que la primera medida golpista haya consistido en clausurar la sede de la cadena, que emitía desde <strong>El Cairo</strong>.<br />
Significa confirmar que el golpe, en Egipto, se reduce al retroceso de los jeques petroleros de <strong>Qatar</strong>. En desmedro de la algarabía, la satisfacción de los “hermanos enemigos”. Los rigoristas petroleros de<strong> Arabia Saudita</strong> (sostenidos siempre por los americanos) y de los Emiratos.<br />
Pero sobre todo debe registrarse la satisfacción en <strong>Siria</strong>. Y por qué no de <strong>Israel</strong>, aunque en silencio diplomático. En realidad les resulta más conveniente, y fructífero, tratar con regímenes de fuerza. Con los que saben a qué atenerse (no olvidar que con Morsi circulaban positivos beneficios para los palestinos chiitas del <strong>Hamas</strong>, en eje siempre con el <strong>Hizbollah</strong> chiita de <strong>Líbano</strong>, con Siria y, en el fondo, con <strong>Irán</strong>, en tandem con <strong>Rusia</strong>).</p>
<p>Hay cambio de reglas, pero también del propio juego, aún dinámicamente difuso.<br />
Son realineamientos que alteran el tablero geopolítico, y desconcierta a las cancillerías que pesan. <strong>Argentina</strong>, abstenerse.<br />
Desde el punto de vista técnico, en Egipto transcurre un <strong>vulgar golpe militar</strong>. Pero con multitudinario apoyo popular. La coincidencia entre un grupo de vanguardia, <strong>Tamarrod</strong>, o sea Rebelión, que movilizó 17 millones de personas, con un ejército repentinamente sensible a los reclamos sociales.</p>
<p>Al Sissi pone al frente al desconocido jurista <strong>Mansour</strong>. Asombra con la amplitud frustrada de proponer, como primer ministro, al inofensivo burócrata <strong>El Baradei</strong>. Un equilibrista de organizaciones internacionales que trafica aperturas hacia “el mundo occidental”. Pero finalmente el puesto será, según nuestras fuentes, para un abogado casi progresista, un socialdemócrata, <strong>Ziaad Baha El Din.</strong></p>
<p><strong>El fracaso prematuro de la primavera árabe</strong></p>
<p>Pese a la alegría de las movilizadas capas medias, en Egipto se asiste al primer fracaso de la llamada <strong>primavera árabe.</strong><br />
Es la consecuencia fatal del segundo éxito. Haber derrocado a <strong>Hosni Moubarak</strong> (el primer derrocado fue <strong>Ben Alí</strong>, en <strong>Túnez</strong>).<br />
Pero para llevar al poder, democráticamente, en ambos estados -Túnez y Egipto- a la única organización que mantiene niveles aceptables de organización política. Los Hermanos Musulmanes.</p>
<p>Previsiblemente, Morsi iba a decepcionar. Porque prefirió actuar como presidente de los Hermanos Musulmanes, y no de la abrumadora complejidad que conforma Egipto.<br />
Iba a caer arrastrado por las exigencias de los voraces medialuneros del propio partido. Medialuneros que ocupaban los espacios fundamentales. Mientras la economía se desmoronaba. Faltaba de todo y no disponían de los arrebatos de ningún <strong>Moreno</strong>. Desaparecía, de pronto, desde la harina hasta el combustible. Los precios escalaban y carecían de un solvente <strong>INDEC</strong>. No había espacio para la trampa. Porque escaseaban también -y sobre todo- los turistas.<br />
Así como <strong>España</strong> vive del commodity del sol, en Egipto gran parte de los ingresos pasan por el commodity de las pirámides.</p>
<p>“Moubarak con barba” se lo llamaba a Morsi en los amontonamientos de la<strong> Plaza Tahrir.</strong><br />
Se lo cargaba la misma aglomeración que se cargó, primero, a Moubarak.<br />
Pero ahora se movilizaban para defenderlo sus partidarios, los barbudos de la Hermandad. Los casi cincuenta muertos de la contabilidad permiten temer por la antesala de esta nueva guerra civil. Perfectamente puede superar la catástrofe que disuelve a Siria.<br />
Pero es más grave: porque el mundo árabe suele históricamente oscilar alrededor del eje de Egipto.<br />
Lo descubrió <strong>Henry Kissinger</strong>, cuando sentenció: “En la región no hay guerra sin Egipto ni paz sin Siria. Y viceversa”.<br />
Con los dos Estados que desbarrancan, aumenta la incertidumbre. Por las alteraciones que se producen en el ámbito persa (Irán). Pero especialmente en <strong>Turquía</strong>, que volvía a divagar con un imperio conjetural.<br />
Téngase en cuenta que, en su momento, Morsi fue votado hasta por los laicos, a los efectos de impedir el regreso del Antiguo Régimen, que lo representaba el otro candidato, general <strong>Chafik</strong>.<br />
Pero el antiguo régimen, de todos modos, vuelve. Con el golpismo popular que atormenta a los teóricos.</p>
<p><strong>Resurrección de Al Qaeda</strong></p>
<p>Para colmo, el prematuro triunfo de la protesta (que se cargó a Moubarak), como la vía electoral de acceso, había desubicado a los islamistas radicalizados de<strong> Al Qaeda.</strong><br />
Los desesperados retrocedieron en la consideración. Superados por el fervor participativo de las redes sociales.<br />
Por lo tanto el fracaso -también prematuro- del experimento Morsi, los vuelve a poner, a los esclarecidos de Al Qaeda, en la inquietante vanguardia.<br />
No olvidar que muerto<strong> Bin Laden, </strong>el jefe de Al Qaeda, <strong>Ayman Al Zawahiri</strong>, es, ante todo, egipcio. Y sabe de venganzas.</p>
<p>Paradójicamente, <strong>Bashar Al Assad</strong>, en Siria, siente que puede respirar. Tiene licencia, e incentivos morales, para continuar la faena sistemática de la matanza.<br />
Si <strong>Kadhaffi</strong>, en <strong>Libia</strong>, hubiera resistido, como <strong>Bashar</strong> en Siria, y matado a todos los resistentes que fueran necesarios, tal vez aún estaría al frente.<br />
Su cadáver no hubiera sido mancillado, humillado. Escupido en la calle.</p>
<p>Si total, decenas de miles muertos más bastaban, al fin y al cabo, para comprobar su legitimidad.<br />
Después de cuatro siglos de explotación otomana, de delimitación artificial de fronteras, <strong>Francia</strong> y <strong>Gran</strong> <strong>Bretaña</strong> -o la conjunción de occidente, que hoy encabezan “los americanos”- no podían imponerle su sistema de organización (aparte, en el fondo, no tenían el menor interés en ser imitados). Para obligarlos a convivir, incluso, con Israel. Y con la evolución de un Israel que multiplica, para colmo, el atraso.</p>
<p>Lo más fácil es culpar, de la desgracia de <strong>Egipto</strong>, a la televisión de <strong>Qatar</strong>.<br />
Responsabilizarla, incluso, por la repercusión de aquellas movilizaciones iniciales. Derivadas de la auto-inmolación del desdichado verdulero de Túnez.<br />
Ben Ali -al que se llevaron puesto-, comienza a ser visto, comparativamente, con simpatía. Efectos colaterales de la desgracia.<br />
En adelante, los islamistas triunfales de <strong>Ennahda</strong>, en Túnez, deben cuidarse del contagio.</p>
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