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	<title>Mundo Asís &#187; Radicalismo</title>
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		<title>Tercer Gobierno radical</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2016 09:34:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
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		<description><![CDATA[Lógicas consecuencias de la política swinger descrita oportunamente. El vigente tercer Gobierno radical surge del club swinger de “la cambiadita”. Cuando se habilitan los cambios de parejas y brotan amontonamientos inesperados. Periplo que se extiende desde la recuperación de la democracia (de la derrota), en 1983, hasta hoy. El primero que venció al peronismo fue... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2016/02/27/tercer-gobierno-radical/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Lógicas consecuencias de la <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2014/04/23/la-politica-swinger/">política swinger</a></span> descrita oportunamente. El vigente tercer Gobierno radical surge del club swinger de “la cambiadita”. Cuando se habilitan los cambios de parejas y brotan amontonamientos inesperados. Periplo que se extiende desde la recuperación de la democracia (de la derrota), en 1983, hasta hoy.</p>
<p>El primero que venció al peronismo fue Raúl Alfonsín. El segundo fue Fernando de la Rúa. <b>El tercero es Mauricio Macri. Preside la flamante experiencia radical desde la insustancialidad filosófica de PRO</b>. Lo llamativo, y acaso lo que resulta admirable, es que Mauricio preside el histórico tercer Gobierno radical acompañado por los radicales desconformes. Los radicales que creen que la humanidad siempre se encuentra en deuda con ellos. Reclaman más “puestos de combate”. Los radicales que se aferran acertadamente a Macri desde la Convención de Gualeguaychú. A los efectos de situarse cerca del electorado que tradicionalmente supo pertenecerles. Y que Macri, sin anestesia, les supo despojar.</p>
<p><span id="more-1474"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Peronistas perdonables</b></p>
<p>La entente del club swinger PRO-Unión Cívica Radical (UCR) es complementada por el pragmatismo racional de los peronistas perdonables. Republicanos, presentablemente aceptables. Peronistas que pueden calificarse, sin gran malignidad, de “sanguchitos”. Según el aporte teórico, para otro contexto, del pensador Diego Maradona. “Sanguchitos. Siempre al lado de la torta”.</p>
<p>Tres vertientes del tercer Gobierno radical de Cambiemos (PRO, UCR y PP, Peronistas Perdonables). Pero contienen aparte el complemento del cacerolismo activo. Es el amplio segmento social que trasciende al propio Macri. El sector más intolerante y radicalizado que perfectamente podría suscribir las posiciones del Partido Militar.</p>
<p>Arrastra un gorilismo que enternece, destinado a convertirse, para Macri, en un problema perentorio. Y en una situación límite para los peronistas perdonables (leer al respecto más adelante <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2016/02/26/el-decisivo-2017/" target="_blank">“Massa entre Menem y Ruckauf”</a>).</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Ley seca</b></p>
<p>La swingeriana estructura de poder del tercer Gobierno radical cuenta con el apoyo entusiasta de los dos grandes medios de comunicación (que cobraron). Son los máximos favorecidos. <i>La Nación</i> y sobre todo <i>Clarín</i>. Ambos se lanzan hacia la frivolidad frontal del periodismo militante. Complementados por una ostensible cantidad de buscapinas de medialuna enarbolada.</p>
<p>El fenómeno descrito signa la contradicción apasionante que marca el comportamiento rescatable de Macri. El macricaputismo llegó hasta lo más alto del poder político con la condición ponedora de la gansa. Para luego de haber llegado, dejar de poner. Una proeza nada menor.</p>
<p>Esta ley seca, que se estudia aparte, atenta en el porvenir inmediato con la simpatía colectiva de los buscapinas, que se desviven en los reconocimientos hacia Macri, en simultáneo con las denigraciones constantes hacia la patología que lo precedió. El kirchner-cristinismo, con sus barbaridades, los legitima.</p>
<p>Pero sería injusto omitir que <b>el tercer Gobierno radical cuenta, en especial, con la expectativa magistralmente favorable del exterior</b>. Admite la ilusión de haberse abandonado el aislamiento que retrasa. A través de los países imprescindibles que atraviesan, en menor o mayor medida, como la Argentina, diferentes situaciones de complejidad comparativa. Se encuentran también en emergencia intelectual, pero fortalecidos en el plano económico e institucional.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>La unificada demolición del kirchnerismo</b></p>
<p><b>Los factores políticamente swingers se encuentran unificados en la prioritaria demolición del kirchnerismo. En las dos versiones, que completa la vertiente cristinista. </b>Ambas versiones, con sus patologías, aportan el “ventajoso efecto comparativo”.</p>
<p>Se llega al extremo de reclamar que Macri, en su próximo discursito del 1° de marzo, ante la Asamblea Parlamentaria, anuncie la magnitud de la gravedad de la herencia recibida. Desde Jorge Lanata hasta Majulito. Desde el guapo Iglesias hasta el editorial de Julito Saguier. Es, en el fondo, lo que Macri prefiere instalar, aunque sin necesidad de decirlo. Ni siquiera le hace falta.</p>
<p>Aunque, ante la dureza de los halcones de la palabra, Mauricio deba conceder. La frivolidad imperante permite también instalar que los halcones rivalizan con las palomitas gradualistas. Los partidarios de no revolver el fondo agusanado de la olla que le “dejaron” (ver al respecto <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2016/02/26/entre-mario-puzo-y-jaime-duran-barba/" target="_blank">“Entre Mario Puzo y Jaime Durán Barba”</a>).</p>
<p>“Mauricio no puede decirle a Matteo Renzi, a François Hollande o a Barack Obama que la Argentina está quebrada”, confirma La Garganta. “Con un déficit anual de 25 mil millones de dólares”. ¿Quién va a traer una moneda?</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>La estrategia de pinzas</b></p>
<p>Aquí los kirchneristas arrastrados complementan las pinzas de la estrategia. Pagan el precio de haber creído que no iban a irse. Que podían quedarse, para ordenar después el desastre de la administración. La construcción de la revolución imaginaria, que en el portal se trata desde 2005, cuando estaban acelerados en el diseño del sistema recaudatorio de acumulación. Y de pie. Sin la sed de venganza de los actuales taladores de árboles caídos, que supieron colaborar con el silencio.</p>
<p><b>Los kirchneristas emblemáticos perciben que, desde el tercer Gobierno radical, vienen por ellos. Que a más tardar en la segunda quincena de marzo comienza, según nuestras fuentes, el desfile de los presos. </b>Entonces, a los kirchneristas acosados no les queda otra alternativa que oponerse salvajemente. Sin la menor inteligencia elemental.</p>
<p>En una prematura actitud de lucha que resulta funcional, en la práctica, a los propósitos firmes del tercer Gobierno radical de Macri, que amenaza, para el análisis, con ponerse mucho más interesante y desafiante que los dos Gobiernos radicales anteriores. Los de Alfonsín y De la Rúa.</p>
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		<title>Ahora que no es hora para nada</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2015 03:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
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		<description><![CDATA[Mauricio, Sergio y Daniel (Miniserie inagotable): Lamentos de Mauricio y Sergio sobre la leche derramada. Tarde. &#160; Escribe Oberdán Rocamora  “Tarde me di cuenta que al final…” José Canet En 2007 Mauricio, El Ángel Exterminador aprovechó el voto dividido del oficialismo para conquistar la jefatura del Artificio Autónomo. Pero en 2015 Mauricio puede quedarse con... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/10/13/ahora-que-no-es-hora-para-nada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h2>Mauricio, Sergio y Daniel (Miniserie inagotable): Lamentos de Mauricio y Sergio sobre la leche derramada. Tarde.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Escribe Oberdán Rocamora</em></strong><i> </i></p>
<p align="right"><i>“Tarde me di cuenta que al final…”</i><i><br />
José Canet</i></p>
<p>En 2007 Mauricio, El Ángel Exterminador aprovechó el voto dividido del oficialismo para conquistar la jefatura del Artificio Autónomo.<br />
Pero en 2015 Mauricio puede quedarse con las ganas de conquistar la Presidencia, por haber dividido el voto opositor.<br />
Paradoja extraña con moraleja: no aprendió de su propia experiencia histórica.<span id="more-1404"></span></p>
<p><b> </b><b>Dinámica del peronismo</b></p>
<p>En 2007 Mauricio se impuso sobre Daniel Filmus, El Psicobolche. Y sobre Jorge Telerman, El Peladito de Badía.<br />
Telerman se encontraba al frente del Artificio. Desde que la tragedia de Cromañón arrastrara, para siempre, a Aníbal Ibarra, resistente de Cerro Corá.<br />
Entonces el peronismo, en su patológica versión kirchnerista, no supo generar una sola fórmula. Porque Alberto Fernández, El Poeta Impopular, aún era un funcionario importante. En ascenso suficiente como para obturar la candidatura de Telerman. Lo despreciaba.<br />
Por aquellos rencores divisorios, emerge precisamente un Mauricio triunfal, que domina el Artificio de la ciudad hasta para entregársela, con esfuerzo, a Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol.</p>
<p><b>La historieta sirve para interpretar la dinámica del peronismo. Porque aquellos divididos y enfrentados hoy se amontonan para componer la desestructuración del Frente.</b> Y promueven, para la Presidencia, a Daniel, el Líder de la Línea Aire y Sol.<br />
Desde El Peladito de Badía hasta el deteriorado Poeta Impopular.<br />
Desde Cerro Corá hasta El Psicobolche. Todos se amontonan, con “fe y esperanza”, detrás del Aire y del Sol. Y reservan un lugar próximo, incluso, para El Geniol.<br />
Por coherencia clavada, Mauricio debía alentar la unión del voto opositor a Daniel. Y de ningún modo dividirlo.<br />
Debía consensuar con Sergio, El Renovador de la Permanencia.<br />
Pero ya es tarde. Como en el tango <i>Tarde</i> (de José Canet, 1947, no perderse el video con la voz de Julio Sosa).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Leche derramada</b></p>
<p>Lamentos inútiles ante la leche derramada.<br />
Con elaborada racionalidad, en el macricaputismo tratan de no aceptar que se equivocaron.<br />
Prefieren insistir en el error olímpico. Sin asumir que la pifiaron, con el sublime cuento de la pureza. Lo nuevo sin contaminarlo con lo viejo.<br />
El cuentito resultó insuficiente. Como el armadito guión del cambio. Idea eficaz para lucirse entre los convencidos. Nunca —lástima— para ganar elecciones. Es que aún impera lo viejo.</p>
<p>Además de ser endeble, el guión se inspira en una fábula.<br />
Indica que el 60% de la sociedad se encuentra dispuesta al cambio. Contra el kirchnerismo, la patología que se traslada al peronismo. Debe estar dispuesta, la sociedad, por lo tanto, después de tanto fracaso, a votarlos.<br />
Pero la ecuación es falsa. Porque funden el antikirchnerismo con la otra figura. La de los peronistas críticos del kirchnerismo. No representan lo mismo. La diferencia es —qué horror— ideológica. No haberla captado a tiempo implica otra grave consecuencia. La frustración.</p>
<p>En el macricaputismo supieron menoscabar a dos profesionales de la “política vieja”. Exponentes del siglo XX. El entonces aliado Ramón Puerta, Tengo Mil Novias, y el incorporado Diego Guelar, El Canciller.<br />
<b>Ambos, Puerta y Guelar, propiciaron, en 2014, con clarividencia, la necesidad de unir a Mauricio y Sergio. Como única forma de desalojar del poder a la patología.</b><br />
Pero rebotaron. La onda del cambio, en definitiva, cambiaba. Ya no venía desde el peronismo, que estaba agotado (y fracasado). Sí podía venir desde los radicales, quienes desde la debilidad iban a hacer el negocio de la vida. Colmarse de intendentes, de legisladores, fortalecerse y ser felices.</p>
<p>Mientras tanto, el pensador don Jaime, El Equeco, aconsejaba conquistar territorio con lo propio. La pureza étnica del origen. Lo nuevo.<br />
Y para acercarse con exponentes de lo viejo estaban, en todo caso, los radicales. O lo que no era del gusto de Jaime: la coalición unipersonal de la señora Elisa Carrió.<br />
La mera presencia monumental de Carrió imposibilitaba que Mauricio, en adelante, se acercara a Sergio. Como lo solicitaban los empresarios poderosos, los directores de medios que le suplicaban, francamente hartos de ser empujados por el kirchnerismo acosador y contranatural.<br />
Pero Jaime y Marquitos, El Pibe de Oro, acertaban en algo fundamental. El peronismo estaba agotado. Y ni dudaron cuando, desde el Portal, fraternalmente, se les dijo que el peronismo, agotado y todo, podía embocarlos. Picarles el boleto. Vencerlos.<br />
Al final Mauricio comprendió que, para llegar al ballotage, necesitaba los votos del peronismo crítico. Entonces le organizaron una kermesse para inaugurar el monumento a un irreconocible Perón, más parecido a Lorenzo Pepe. Venía decorado con peronistas aceptables de lo viejo. El Momo, Venegas Lynch, y Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).<br />
Lástima que fuera tarde. “Ahora que no es hora para nada”, con estatuas no alcanza. Y las recursivas cartitas abiertas ya no conmueven a ningún destinatario.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>La utopía del ballotage</b></p>
<p>Para ser ecuánimes, debe consignarse también el error de Sergio Massa.<br />
En 2013, cuando estaba “en la buena”, Sergio no quería saber más nada con Mauricio. Lo humillaba, según nuestras fuentes.<br />
Pero en 2015, cuando lo depilaron, desde afuera y adentro, “en la mala” (leer <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/05/30/depilacion-a-la-cera-negra/">“Depilación a la cera negra”</a>), Sergio buscó las maneras de acercarse a Mauricio, que justamente estaba en alza. Tarde.</p>
<p>Después de la Batalla de Gualeguaychú, cuando Mauricio le ganó la pulseada por los radicales, el proyecto presidencial de Sergio carecía de sentido. Intentó entonces rendirse ante Mauricio. Tarde.<br />
“Con Sergio nada”. Quien humillaba ahora era Mauricio.</p>
<p>Para colmo, muchos intendentes formaban fila india para abandonarlo a Sergio. Desde Darío Giustozzi hasta Gabriel Katopodis.<br />
Pero se le iba a ir también Francisco De Narváez, El Caudillo Popular.<br />
“No se confunda” —interrumpe la Garganta exagerada— “a Narváez se lo mandó Daniel. Para fulminarlo a Sergio, desde adentro”.<br />
Como se iba a ir Tito Lusiardo, alias Juanjo, o Miguelito Peirano. Y hasta la señora Mónica López, La Blonda, sin “llevarse la que puso”.<br />
En el Club Swinger se cambiaba la Franja de Massa por el Aire y el Sol.</p>
<p>Al final Sergio pudo recuperarse. Por el acierto de mostrarse más sólido y menos vivaracho. Al lado de Roberto Lavagna, La Esfinge, y de José De la Sota, El Cuarto Hombre. Dos que lo blindaban. Tarde.<br />
En realidad con los blindadores, “ahora que no es hora para nada”, a Sergio tampoco le alcanza.</p>
<p><b>Ni les sirve siquiera a Mauricio y Sergio polarizar entre ellos por el privilegio de ser segundos. Complementos insólitamente divididos, que llegan tarde y juntos</b>. Para unirse, tardíamente, si tienen suerte y logran conquistar la utopía del ballotage.</p>
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		<title>Duelo de celebridades</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Sep 2015 10:57:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[ensayo de Bernardo Maldonado-Kohen Los dos primeros agotamientos de los ciclos peronistas fueron horriblemente resueltos por los militares que debieron hacerse cargo. Fracasaron. En 1955, fueron al frente los usados generales descartables Eduardo Lonardi y Pedro Aramburu, con el complemento marino del almirante Isaac Rojas, que aportaba la cuota indispensable de fealdad. Y en 1976 fueron... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/01/duelo-de-celebridades/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>ensayo de <strong>Bernardo Maldonado-Kohen</strong></p>
<p>Los dos primeros agotamientos de los ciclos peronistas fueron horriblemente resueltos por los militares que debieron hacerse cargo. Fracasaron.<br />
En 1955, fueron al frente los usados generales descartables Eduardo Lonardi y Pedro Aramburu, con el complemento marino del almirante Isaac Rojas, que aportaba la cuota indispensable de fealdad.<br />
Y en 1976 fueron el general Jorge Videla y el almirante Emilio Massera, con el complemento aeronáutico del casi anónimo brigadier Agosti.<br />
Representación de los devastadores desubicados que se equivocaron mayoritariamente en la implementación activa del verbo.<br />
Porque se dedicaron a matar, cuando, lo que correspondía, era robar. Se estrellaron patológicamente en Malvinas.</p>
<p>Como consecuencia del primer agotamiento, surgió el mito aún vigente de la resistencia peronista. Con los ejemplos abnegados de heroísmo, que sirven de escudo para legitimar la pasión recaudatoria de la actualidad. Y con la peripecia estratégica del General, el gran creador del peronismo como género literario.<br />
Aquella apagada mística subsiste como sustento retórico para encarar la desteñida epopeya del presente. Con el desafío de renovar la piel para mantenerse, y de transformarse a sí mismo. O de volver -por qué no- al jubileo del núcleo original, en un país desgastado por la desesperación (por salvarse), y por la falsedad del contexto.<br />
18 años después del desalojo, de la expulsión humillante en la cañonera paraguaya, el peronismo volvió a imponerse en el conflictivo 1973. Con su triunfo personal, el General consolidaba la venganza política, mientras signaba, en simultáneo, el fracaso colectivo que paralizaría a las próximas generaciones.</p>
<h3>Entre Cámpora y Kirchner</h3>
<p>(A propósito, 42 años después del regreso sin gloria, abundan los que vaticinan que, en caso de triunfar en 2015, Daniel Scioli podrá seguir el penoso ejemplo del infortunado Héctor Cámpora.<br />
Por la idea instalada de concluir abruptamente con la cantilena positivista de la “fe y la esperanza”, a más tardar en 45 días. Como ocurrió con Héctor Cámpora. El dentista del apellido que se convirtió en una marca, celebrada por la homónima Agencia de Colocaciones.<br />
Es el sentido secreto del cartel “Zannini para la Victoria”.<br />
Otra conjetura, en cambio, lo asocia a Scioli con la receta letal de Néstor Kirchner.<br />
Consiste en que Scioli le estampe, a La Doctora, el corte de manga que Kirchner le aplicó a Eduardo Duhalde.<br />
Una apuesta inmadura, en todo caso, hacia la traición).</p>
<h3>1983. Alfonsín</h3>
<p>En cambio, como consecuencia de la caída de 1976 -y después del fracaso espléndido de los sanguinarios que se equivocaron de verbo-, el peronismo no alcanzó a recuperarse. Fue fulminado por la primera derrota electoral de su historia.<br />
Significa confirmar que el peronismo experimentó la tercera caída. Y no fue consecuencia fácil del incendio de ningún ataúd artificial.<br />
En la flamante versión institucional iniciada en 1983, con la consagración del radical Raúl Alfonsín, se asistía al primer agotamiento anticipado del peronismo.<br />
Pero llamativamente el peronismo se renueva a partir de los lineamientos renovadores que le estampa aquel líder que lo venció.<br />
Acelerado en el impulso, Alfonsín intentó colonizar al peronismo, a los efectos de acabar de una buena vez con el jactancioso “fenómeno maldito” que había descripto John William Cooke. Para fundirlo en el Tercer Movimiento Histórico. Utopía que derivó, apenas, en la gestación de un discurso brillante. Pero inútil para evitar el inexorable naufragio.</p>
<p>Con algún maquillaje en la renovada piel, el peronismo volvió al poder en 1989. Para sorprender, ahora, con la renovada adscripción al capitalismo que jamás se atrevieron a encarar los liberales, aunque tuvieran a los militares a su merced.<br />
Se coincidía históricamente con el desmoronamiento del universo bipolar. Con el derrumbe de la Unión Soviética que desde París había anticipado Hélène Carrère d’Encausse. Y con la certeza inimpugnable del exclusivo modo único de acumulación.<br />
Por las transformaciones económicas y culturales -y sobre todo a pesar de ellas- la etapa de Carlos Menem produce el penúltimo agotamiento del ciclo peronista. Que cae, esta vez, por el oportuno entendimiento del viejo radicalismo vencido, que aún respondía a Alfonsín, con la izquierda relativa del Frente Grande en ascenso. Un socio en decadencia del extinguido Frepaso que sucumbe en la justicia del olvido.</p>
<h3>1999. De la Rúa</h3>
<p>En 1999, el imbatible Fernando De la Rúa doblega, por cuarta vez, al peronismo. Le estampa la segunda derrota electoral.<br />
Pero De la Rúa comete el gigantesco error de imponer alguna cuota de racionalidad en el déficit público y fiscal, que se extendía desde hacía décadas. En vez de lanzar, como correspondía, la pelota del déficit para adelante. Hacia el horizonte donde habitaba Mongo. Sin embargo, muy mal asesorado, se puso como un torpe a recortar y a ajustar. Sin percatarse que construía, conscientemente, su repentina declinación.</p>
<p>Dos años más tarde, en el inicio del nuevo siglo peor que el anterior, aquel peronismo que había derrotado volvía a hacerse cargo de los desastres acumulativos. A los que se agregaba, también, el desastre personal legado por De la Rúa, junto a los izquierdistas inmortales. Ganadores de sueldos sin culpa, que jamás se responsabilizan por ningún error. Cobran siempre como si la humanidad estuviera con ellos, siempre, en eterna deuda.<br />
En el barullo de 2002 transcurre la antesala del nuevo regreso peronista, que se prolonga hasta la actualidad.<br />
Se instala con la piel renovada del estatista que descalifica el periodo de las privatizaciones que el mismo peronismo protagonizó. Y con la mochila al hombro de los progresistas que acompañaron a De la Rúa hasta las puertas de la caída, pero que se frenaron a tiempo para continuar con los sueldos que después les abonaba Duhalde, primero, y luego, sobre todo, Kirchner. Y continuado por La Doctora, con el aporte del poder conyugal que heredaba. Para generar, junto con los peronistas vegetales, el frepasismo tardío. Inspirado en la cantinela humanitaria que permitía simular la encendida pasión recaudadora.</p>
<p>Es el turno del último agotamiento del peronismo, aunque para resolverlo ya no estén aquellos militares, hoy institucionalmente alejados en el plano suntuario. Arrepentidos por haber matado más de lo necesario y de haber robado menos de lo que podían.<br />
Sin embargo tampoco quedaron los radicales de la magnitud de Alfonsín, tan sobrevalorado en su vejez. Y con el mito enriquecido a partir de su muerte. Tampoco les queda un ganador serial de elecciones como De la Rúa, al que los oportunistas de la coyuntura descalifican de manera unánime, sin la menor piedad. Como si nadie jamás hubiera creído que se trataba del político más imbatible de su generación.<br />
Entre tanta debilidad brota la potencia del radicalismo actual. Moja gobernaciones, intendencias a paladas, legisladores múltiples que le permiten imaginar un futuro próximo, con mayor ventura.</p>
<h3>2015. Macri-Scioli. Celebridades</h3>
<p>A falta de un líder de la dimensión de Alfonsín, o de un candidato imbatible como De la Rúa, quien emerge es Mauricio Macri. Una celebridad. Con la capacidad transitoria para absorber el radicalismo que, en simultáneo, se fortalece.<br />
Macri es el político que más creció desde la aparente “no política”. El Ángel Exterminador aprende, se macera y se forma. A través del PRO, partidito urbano y vecinal, se extendió admirablemente. Lo suficiente como para cargarse, en su condición de esponja, a la centenaria Unión Cívica Radical.<br />
Gracias a la absorción, los radicales logran situarse, al menos, cerca del electorado tradicional (que Macri les aspiró).<br />
Brota entonces Macri como el único elegido para explotar el cíclico agotamiento estructural del peronismo. Para generarle la tercera derrota generacional.<br />
Una cada 16 años. Una caída por cada generación.<br />
De 1983, de 1999, y -si Macri tiene suerte- 2015. Debe lograr el objetivo combinado. Conseguir el ballotage, para después vencerlo. Es altamente improbable pero no imposible.<br />
La martingala tiene la ventaja de encontrarse con el peronismo que presenta una excelente celebridad como candidato -Scioli-, pero que carece de un jefe. De ningún modo lo es La Doctora, por carencia de vocación para serlo. Denominarla Jefa es un acto generoso del lenguaje, útil para la ficción ideal de creer que el Jefe, no obstante, existe.<br />
Sin la magnitud de alguno de los tres jefes que el peronismo tuvo en sus 70 años de historia, con los respectivos cambios de piel.<br />
Nadie que pueda equipararse, en materia de liderazgo, al principal extinto, el General. O al deslegitimado Menem, que aguarda la reparación histórica que nunca, acaso, va a ocurrir. O al último jefe, también extinto, Kirchner.<br />
Persisten, apenas, algunos gobernadores aferrados a las macetas del peronismo vegetal. Los que elevan a Scioli, la otra celebridad, para la aventura entusiasta -típica de la cultura peronista- de sucederse a sí mismo.<br />
A los efectos de quedarse con el manejo de las cajas y evitar la tercera derrota electoral. Pese al agotamiento que puede, aún, ser perforado. O simplemente prolongado en el tiempo. O no ser, en definitiva, ningún agotamiento ni un c… Apenas un módico retroceso crítico. Por cansancio, por la “fatiga del metal” que caracteriza a los viejos aviadores. O acaso se trate de la antesala -digamos- de otro cambio de piel. Conjetural. Para seguir con los mismos peronistas de siempre al frente, sólo vagamente distintos, con otra piel, en reinvención permanente.</p>
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		<title>El bi-partidismo disperso</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Nov 2014 17:15:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
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		<description><![CDATA[Peronismo y radicalismo. El blend peronista/radical escribe Bernardo Maldonado-Kohen sobre informe de Consultora Oximoron En trazo grueso, en la Argentina persiste el bi-partidismo. Disperso, con ramificaciones y riesgos de balcanización. Se asiste al desgaste simultáneo de dos culturas políticas. El radicalismo y el peronismo. Dos identidades de centro, que ocupan la casi totalidad del escenario. En la... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/11/13/el-bi-partidismo-diverso/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Peronismo y radicalismo. El blend peronista/radical</em></p>
<p>escribe <strong>Bernardo Maldonado-Kohen</strong><br />
sobre informe de Consultora Oximoron</p>
<p>En trazo grueso, en la Argentina persiste el bi-partidismo. Disperso, con ramificaciones y riesgos de balcanización.<br />
Se asiste al desgaste simultáneo de dos culturas políticas. El radicalismo y el peronismo. Dos identidades de centro, que ocupan la casi totalidad del escenario.<br />
En la práctica, la derecha clásica no registra existencia. Desde la orgiástica evaporación de la UCD, lo que quedó de aquella derecha liberal se fundió en el peronismo. O trata de integrarse en la selectiva urbanidad del PRO, que representa el espacio de centro derecha (aunque no lo asuma).</p>
<p>Lo que subsiste, en una sociedad impregnada del estereotipado progresismo, es una izquierda real, bullanguera y minoritaria. Se consolida en el ascendente Partido Obrero, y otros complementos menores. Es el partido que mejor explota, en la base asalariada y popular, el desgaste, sobre todo la indolencia, del peronismo vegetal. Verdad que preocupa a los pocos empresarios despiertos. Los que evocan, con cierta nostalgia, la flexibilidad negociadora del sindicalismo peronista. Para apuntarlo: merced al ascenso del trotskismo, los peronistas son indirectamente revalorados.</p>
<h3>Fracaso, agotamiento y extinción</h3>
<p>Sin embargo aquí el desgaste, por uso y abuso del poder, suele confundirse con extinción.<br />
Por lo tanto predomina la fácil tentación de imaginarse innovadores. A los efectos de presentarse socialmente como expresiones de “lo nuevo”, en desmedro de “lo viejo”, que fracasó. Interpretación más inspirada en la eficacia generosa del marketing que en la profundidad del conocimiento.<br />
Es la vertiente redituable que explota el PRO. Es el pilar de uno de los tres principales aspirantes a la presidencia. Gobierna hoy el Artificio Autónomo de la Capital, la localidad de Vicente López (en la Provincia Inviable), y un meritorio municipio cordobés.<br />
<strong>Mauricio Macri, su titular, supo captar con inteligencia el electorado de capa media que respondía al radicalismo y a la UCD.</strong> Y erigirse, al mismo tiempo, en una suerte de esperanza blanca, una reserva moral del peronismo deteriorado. Ante el desgaste que arrastra años de monotonía en el poder, Mauricio pasó a explotar, con destacable habilidad, la moda del anti-peronismo, fundamentado y creciente, en una sociedad necesitada de encontrar culpables accesibles. Téngase en cuenta que el agotamiento se confunde no sólo con extinción. Se lo identifica, sobre todo, con el fracaso.</p>
<p>Pero desgasta mucho más la residencia en el desierto opositor. La carencia de poder nacional que padece el radicalismo, pese a contar con un rescatable posicionamiento en diversas provincias. Y capitales de provincia.<br />
Por lo tanto el peronismo, por el costado pragmático, hoy se encuentra en mejor situación para sobrevivir a su propio desgaste. Puede dejar transitoriamente de lado las diferencias irreconciliables entre sus distintas tolderías, cuando sobreviene la campaña electoral y se discute el manejo concreto de los presupuestos. Para acomodarse, sin ir más lejos, detrás de Scioli.<br />
El problema es que al peronismo se le independizó una Franja. La Franja de Massa. Con una propuesta improvisada, precipitada, Sergio Massa se las ingenió para vencer a la estructura de la sustancial provincia de Buenos Aires. 2013. En las castigadoras elecciones de medio término. Cuando se elegían legisladores y no estaban en juego los presupuestos ejecutivos. De todos modos el triunfo de la Franja marcaba una tendencia. Hoy cuesta mantenerla.</p>
<h3>La importancia de la estructura</h3>
<p>Los tres protagonistas de la consagrada miniserie -<a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/08/22/solo-tres-en-la-pantalla/" target="_blank">“Sergio, Mauricio y Daniel” </a>- se parecen demasiado. Derivaciones, en la práctica, de la interna peronista, que arrastra y absorbe, en su dinámica, a la cultura radical.</p>
<p><strong>Si Daniel hoy aparece como algo más fortalecido, pese al desgaste y a las carencias de gestión, es por la conservación de la estructura del Partido Justicialista Vegetal.</strong><br />
Del peronismo que La Doctora devalúa, y lo mantiene neutralizado, perentoriamente a su merced. Viene acompañado de la colección de sellos, de buscapinas venerables que conforman la fastuosidad del Frente para la Victoria.La progresía minoritaria que perfectamente podía haber participado de otro frente, con orientación radical. Como con aquella Alianza que en 1999 llevó a la presidencia a De la Rúa. Es carne de Frepaso, con la medialuna enarbolada, dispuesta a mojarla, en la taza del poder de turno.<br />
Los otros dos, Sergio y Mauricio, más favorecidos por las encuestas y por los astros encarrilados, son también aspirantes centrales. “Del puerto” que atormentó en los equívocos iniciales del siglo diecinueve.<br />
Uno es fuerte en la provincia inviable de Buenos Aires (Massa) y el otro es aparentemente imbatible en el Artificio de Buenos Aires capital (Macri).<br />
Ambos tienen el desafío de conformar una estructura nacional. A los apurones. Y a expensas, por lo general, de la otra cultura política. La identidad radical, que conserva sus cuotas de poder en varias provincias y necesita mantenerlos. Y expandirse, de ser posible, con más legisladores, intendentes.<br />
Es el sentido de <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/10/08/la-batalla-por-los-radicales/" target="_blank">“la batalla por los radicales” </a>que libran.</p>
<h3>El shopping y el blend</h3>
<p>Con el cuento amarillo de representar “lo nuevo”, con el atributo de una imagen instalada que supera ampliamente al partido que lo sostiene, Mauricio sale de shopping por las provincias. A adquirir persuasivamente radicales en pié. O a reciclar el invento menemista de transformar en estadistas a los famosos de ocasión. Pero en la actitud del shopping se cruza con Sergio.<br />
Con el riesgo, en el caso de Sergio, de no contener, en la nueva epopeya, a los peronistas especuladores que lo acompañaron para la epopeya inicial.<br />
Aparte, hasta aquí, el blend peronista-radical nunca funcionó bien. Aunque la mezcla de vinos, en algún momento, la pregonara el propio Perón. El del último regreso. Cuando percibía que su triunfo personal representaba la víspera sombría del fracaso de la nación.<br />
Puede certificar Lavagna acerca de las dificultades del blend. Es el peronista presentable, que en 2007 armó un blend con el radical Morales.<br />
O Francisco de Narváez, que en otro blend desató el inicio de su declinación. Junto a Ricardo Alfonsín.</p>
<h3>Tres del puerto</h3>
<p>Daniel, Sergio y Mauricio son los tres personajes del puerto que acentúan la crisis de representación del llamado “interior”.<br />
Los que no debieran justificarse, ni culpar a la supuesta influencia de los medios de comunicación, anclados en Buenos Aires.<br />
Sería una manera de minimizar la proeza de Menem, desde La Rioja. O de Kirchner, desde Santa Cruz.<br />
Los tres del puerto superan, en presencia y mediciones, a los otros exponentes valorables.<br />
Por ejemplo a José Manuel De la Sota, o sea Córdoba. Consta que en el peronismo se le reconoce una magnitud de político superior. Una arquitectura intelectual bien desarrollada. Pero al cordobés, hasta hoy, no le alcanza para fundamentar su proyección nacional. De todos modos, De la Sota se dispone a jugar, según nuestras fuentes, su penúltimo cartucho.<br />
O Hermes Binner, o sea Santa Fe. Un socialista mormón que se encuentra adherido al radicalismo carancheado, que estratégicamente hoy se despedaza. Y que arrastra, también, en la “tupacamarización”, a Cobos y Sanz, o sea Mendoza. Ambos deben decidir entre la situación límite de asumir la derrota, o anexarse en un blend. Con Sergio o con Mauricio, los que se resignan a la aventura del shopping de radicales, para armar en pocos meses la estructura convincente que aún les falta.</p>
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