<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Mundo Asís &#187; Raúl Alfonsín</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/tag/raul-alfonsin/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis</link>
	<description>jorge_asis</description>
	<lastBuildDate>Thu, 05 May 2016 04:11:39 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Duelo de celebridades</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/01/duelo-de-celebridades/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/01/duelo-de-celebridades/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Sep 2015 10:57:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando De La Rua]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Domingo Perón]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[peronismo]]></category>
		<category><![CDATA[Radicalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/mundo-asis/?p=1375</guid>
		<description><![CDATA[ensayo de Bernardo Maldonado-Kohen Los dos primeros agotamientos de los ciclos peronistas fueron horriblemente resueltos por los militares que debieron hacerse cargo. Fracasaron. En 1955, fueron al frente los usados generales descartables Eduardo Lonardi y Pedro Aramburu, con el complemento marino del almirante Isaac Rojas, que aportaba la cuota indispensable de fealdad. Y en 1976 fueron... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/01/duelo-de-celebridades/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>ensayo de <strong>Bernardo Maldonado-Kohen</strong></p>
<p>Los dos primeros agotamientos de los ciclos peronistas fueron horriblemente resueltos por los militares que debieron hacerse cargo. Fracasaron.<br />
En 1955, fueron al frente los usados generales descartables Eduardo Lonardi y Pedro Aramburu, con el complemento marino del almirante Isaac Rojas, que aportaba la cuota indispensable de fealdad.<br />
Y en 1976 fueron el general Jorge Videla y el almirante Emilio Massera, con el complemento aeronáutico del casi anónimo brigadier Agosti.<br />
Representación de los devastadores desubicados que se equivocaron mayoritariamente en la implementación activa del verbo.<br />
Porque se dedicaron a matar, cuando, lo que correspondía, era robar. Se estrellaron patológicamente en Malvinas.</p>
<p>Como consecuencia del primer agotamiento, surgió el mito aún vigente de la resistencia peronista. Con los ejemplos abnegados de heroísmo, que sirven de escudo para legitimar la pasión recaudatoria de la actualidad. Y con la peripecia estratégica del General, el gran creador del peronismo como género literario.<br />
Aquella apagada mística subsiste como sustento retórico para encarar la desteñida epopeya del presente. Con el desafío de renovar la piel para mantenerse, y de transformarse a sí mismo. O de volver -por qué no- al jubileo del núcleo original, en un país desgastado por la desesperación (por salvarse), y por la falsedad del contexto.<br />
18 años después del desalojo, de la expulsión humillante en la cañonera paraguaya, el peronismo volvió a imponerse en el conflictivo 1973. Con su triunfo personal, el General consolidaba la venganza política, mientras signaba, en simultáneo, el fracaso colectivo que paralizaría a las próximas generaciones.</p>
<h3>Entre Cámpora y Kirchner</h3>
<p>(A propósito, 42 años después del regreso sin gloria, abundan los que vaticinan que, en caso de triunfar en 2015, Daniel Scioli podrá seguir el penoso ejemplo del infortunado Héctor Cámpora.<br />
Por la idea instalada de concluir abruptamente con la cantilena positivista de la “fe y la esperanza”, a más tardar en 45 días. Como ocurrió con Héctor Cámpora. El dentista del apellido que se convirtió en una marca, celebrada por la homónima Agencia de Colocaciones.<br />
Es el sentido secreto del cartel “Zannini para la Victoria”.<br />
Otra conjetura, en cambio, lo asocia a Scioli con la receta letal de Néstor Kirchner.<br />
Consiste en que Scioli le estampe, a La Doctora, el corte de manga que Kirchner le aplicó a Eduardo Duhalde.<br />
Una apuesta inmadura, en todo caso, hacia la traición).</p>
<h3>1983. Alfonsín</h3>
<p>En cambio, como consecuencia de la caída de 1976 -y después del fracaso espléndido de los sanguinarios que se equivocaron de verbo-, el peronismo no alcanzó a recuperarse. Fue fulminado por la primera derrota electoral de su historia.<br />
Significa confirmar que el peronismo experimentó la tercera caída. Y no fue consecuencia fácil del incendio de ningún ataúd artificial.<br />
En la flamante versión institucional iniciada en 1983, con la consagración del radical Raúl Alfonsín, se asistía al primer agotamiento anticipado del peronismo.<br />
Pero llamativamente el peronismo se renueva a partir de los lineamientos renovadores que le estampa aquel líder que lo venció.<br />
Acelerado en el impulso, Alfonsín intentó colonizar al peronismo, a los efectos de acabar de una buena vez con el jactancioso “fenómeno maldito” que había descripto John William Cooke. Para fundirlo en el Tercer Movimiento Histórico. Utopía que derivó, apenas, en la gestación de un discurso brillante. Pero inútil para evitar el inexorable naufragio.</p>
<p>Con algún maquillaje en la renovada piel, el peronismo volvió al poder en 1989. Para sorprender, ahora, con la renovada adscripción al capitalismo que jamás se atrevieron a encarar los liberales, aunque tuvieran a los militares a su merced.<br />
Se coincidía históricamente con el desmoronamiento del universo bipolar. Con el derrumbe de la Unión Soviética que desde París había anticipado Hélène Carrère d’Encausse. Y con la certeza inimpugnable del exclusivo modo único de acumulación.<br />
Por las transformaciones económicas y culturales -y sobre todo a pesar de ellas- la etapa de Carlos Menem produce el penúltimo agotamiento del ciclo peronista. Que cae, esta vez, por el oportuno entendimiento del viejo radicalismo vencido, que aún respondía a Alfonsín, con la izquierda relativa del Frente Grande en ascenso. Un socio en decadencia del extinguido Frepaso que sucumbe en la justicia del olvido.</p>
<h3>1999. De la Rúa</h3>
<p>En 1999, el imbatible Fernando De la Rúa doblega, por cuarta vez, al peronismo. Le estampa la segunda derrota electoral.<br />
Pero De la Rúa comete el gigantesco error de imponer alguna cuota de racionalidad en el déficit público y fiscal, que se extendía desde hacía décadas. En vez de lanzar, como correspondía, la pelota del déficit para adelante. Hacia el horizonte donde habitaba Mongo. Sin embargo, muy mal asesorado, se puso como un torpe a recortar y a ajustar. Sin percatarse que construía, conscientemente, su repentina declinación.</p>
<p>Dos años más tarde, en el inicio del nuevo siglo peor que el anterior, aquel peronismo que había derrotado volvía a hacerse cargo de los desastres acumulativos. A los que se agregaba, también, el desastre personal legado por De la Rúa, junto a los izquierdistas inmortales. Ganadores de sueldos sin culpa, que jamás se responsabilizan por ningún error. Cobran siempre como si la humanidad estuviera con ellos, siempre, en eterna deuda.<br />
En el barullo de 2002 transcurre la antesala del nuevo regreso peronista, que se prolonga hasta la actualidad.<br />
Se instala con la piel renovada del estatista que descalifica el periodo de las privatizaciones que el mismo peronismo protagonizó. Y con la mochila al hombro de los progresistas que acompañaron a De la Rúa hasta las puertas de la caída, pero que se frenaron a tiempo para continuar con los sueldos que después les abonaba Duhalde, primero, y luego, sobre todo, Kirchner. Y continuado por La Doctora, con el aporte del poder conyugal que heredaba. Para generar, junto con los peronistas vegetales, el frepasismo tardío. Inspirado en la cantinela humanitaria que permitía simular la encendida pasión recaudadora.</p>
<p>Es el turno del último agotamiento del peronismo, aunque para resolverlo ya no estén aquellos militares, hoy institucionalmente alejados en el plano suntuario. Arrepentidos por haber matado más de lo necesario y de haber robado menos de lo que podían.<br />
Sin embargo tampoco quedaron los radicales de la magnitud de Alfonsín, tan sobrevalorado en su vejez. Y con el mito enriquecido a partir de su muerte. Tampoco les queda un ganador serial de elecciones como De la Rúa, al que los oportunistas de la coyuntura descalifican de manera unánime, sin la menor piedad. Como si nadie jamás hubiera creído que se trataba del político más imbatible de su generación.<br />
Entre tanta debilidad brota la potencia del radicalismo actual. Moja gobernaciones, intendencias a paladas, legisladores múltiples que le permiten imaginar un futuro próximo, con mayor ventura.</p>
<h3>2015. Macri-Scioli. Celebridades</h3>
<p>A falta de un líder de la dimensión de Alfonsín, o de un candidato imbatible como De la Rúa, quien emerge es Mauricio Macri. Una celebridad. Con la capacidad transitoria para absorber el radicalismo que, en simultáneo, se fortalece.<br />
Macri es el político que más creció desde la aparente “no política”. El Ángel Exterminador aprende, se macera y se forma. A través del PRO, partidito urbano y vecinal, se extendió admirablemente. Lo suficiente como para cargarse, en su condición de esponja, a la centenaria Unión Cívica Radical.<br />
Gracias a la absorción, los radicales logran situarse, al menos, cerca del electorado tradicional (que Macri les aspiró).<br />
Brota entonces Macri como el único elegido para explotar el cíclico agotamiento estructural del peronismo. Para generarle la tercera derrota generacional.<br />
Una cada 16 años. Una caída por cada generación.<br />
De 1983, de 1999, y -si Macri tiene suerte- 2015. Debe lograr el objetivo combinado. Conseguir el ballotage, para después vencerlo. Es altamente improbable pero no imposible.<br />
La martingala tiene la ventaja de encontrarse con el peronismo que presenta una excelente celebridad como candidato -Scioli-, pero que carece de un jefe. De ningún modo lo es La Doctora, por carencia de vocación para serlo. Denominarla Jefa es un acto generoso del lenguaje, útil para la ficción ideal de creer que el Jefe, no obstante, existe.<br />
Sin la magnitud de alguno de los tres jefes que el peronismo tuvo en sus 70 años de historia, con los respectivos cambios de piel.<br />
Nadie que pueda equipararse, en materia de liderazgo, al principal extinto, el General. O al deslegitimado Menem, que aguarda la reparación histórica que nunca, acaso, va a ocurrir. O al último jefe, también extinto, Kirchner.<br />
Persisten, apenas, algunos gobernadores aferrados a las macetas del peronismo vegetal. Los que elevan a Scioli, la otra celebridad, para la aventura entusiasta -típica de la cultura peronista- de sucederse a sí mismo.<br />
A los efectos de quedarse con el manejo de las cajas y evitar la tercera derrota electoral. Pese al agotamiento que puede, aún, ser perforado. O simplemente prolongado en el tiempo. O no ser, en definitiva, ningún agotamiento ni un c… Apenas un módico retroceso crítico. Por cansancio, por la “fatiga del metal” que caracteriza a los viejos aviadores. O acaso se trate de la antesala -digamos- de otro cambio de piel. Conjetural. Para seguir con los mismos peronistas de siempre al frente, sólo vagamente distintos, con otra piel, en reinvención permanente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/01/duelo-de-celebridades/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Estamos, Butch, en problemas</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/06/19/estamos-butch-en-problemas/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/06/19/estamos-butch-en-problemas/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2014 19:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Butch Kassidy]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Zannini]]></category>
		<category><![CDATA[Club de París]]></category>
		<category><![CDATA[cristinismo]]></category>
		<category><![CDATA[Default]]></category>
		<category><![CDATA[George Soros]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Domínguez]]></category>
		<category><![CDATA[Kicillof]]></category>
		<category><![CDATA[Maldonado-Kohen]]></category>
		<category><![CDATA[Moncloa]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Clement]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Singer]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>
		<category><![CDATA[Repsol YPF]]></category>
		<category><![CDATA[Sundance Kid]]></category>
		<category><![CDATA[Suprema Corte de Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Griesa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/mundo-asis/?p=957</guid>
		<description><![CDATA[Ineptitud, Mala praxis. Falta de credibilidad. Sin fiado. Moncloa, cancelación de PASO y adelantamiento electoral sobre Informe de Consultora Oximoron Redacción final Carolina Mantegari, especial para JorgeAsísDigital &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; Introducción Credibilidad agotada “Para negociar, la Presidente argentina hoy es un impedimento” confirma la Garganta, telefónicamente, desde New York. “Y con su ministro de Economía es peor”. Pese... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/06/19/estamos-butch-en-problemas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Ineptitud, Mala praxis. Falta de credibilidad. Sin fiado.</strong></p>
<p>Moncloa, cancelación de PASO y <strong>adelantamiento electoral</strong></p>
<p><em>sobre Informe de Consultora Oximoron</em></p>
<p><em>Redacción final Carolina Mantegari, especial para <strong>JorgeAsísDigital</strong></em></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p><strong>Credibilidad agotada</strong></p>
<p>“Para negociar, la Presidente argentina hoy es un impedimento” confirma la Garganta, telefónicamente, desde New York. “Y con su ministro de Economía es peor”.</p>
<p><span id="more-957"></span></p>
<p>Pese a las invocaciones –en contrario- del Santo Padre Francisco, <strong>la Argentina desperdicia la etapa más floreciente</strong>. En la que no pudo, por impericia, proyectarse.</p>
<p>Asediada por conflictos heredados, y mal manejados, que la exceden, <strong>La Doctora se pone el país de sombrero.</strong></p>
<p>Asoma un <strong>riesgo de default más grave que el de 2001.</strong> La Doctora choca, con virulencia, la calesita que no aprendió a comandar.</p>
<p>Explicación básica para los picos de stress que anteceden a la depresión. En vísperas de euforias similarmente perjudiciales</p>
<p>El crédito de la confianza está agotado. Ya no le fían.</p>
<p>La manera más eficaz de ayudarla –como lo solicita el Santo Padre- para una buena culminación, consiste en <strong>aproximarle la línea de llegada.</strong></p>
<p><strong>Como en 1989 se le aproximó a Raúl Alfonsín</strong>, a quien la historia registra como modelo de demócrata.</p>
<p>Para Consultora Oximoron, los 18 meses de distancia se imponen como una dificultosa eternidad. Inmanejable para el país quebrantado. Sometido a la próxima frivolidad de una campaña doble. Onerosa e interminable.</p>
<p>Según Oximoron la salida del laberinto sólo puede racionalizarse a partir del acuerdo político y económico. Entre el oficialismo deteriorado y los “opositores envueltos”.  Entendimiento que Oximoron, por facilidad expresiva, prefiere denominar “Moncloa”. Para compartir, en materia de responsabilidad, las trascendentes decisiones que deben tomarse.</p>
<p>Mientras tanto, para Oximoron, <strong>debiera cancelarse la pedantería costosa de las PASO. Y adelantarse la elección presidencial.   </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Osiris Alonso D Amomio</strong></p>
<p>Consultora Oximoron/Director</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<p><strong>  1.- La ginebra desastrosa</strong></p>
<p>En el minuto final, al verse rodeado de los militares bolivianos que apuntaban, antes de salir a inmolarse, Sundance Kid le dijo a Butch Cassidy:</p>
<p>“Creo que estamos, Butch, en problemas”.</p>
<p><strong>La dramática situación actual le queda muy grande a La Doctora</strong>. Su desconcertado ballet no se encuentra entrenado para las necesidades del espectáculo. La gravedad de las circunstancias la sobrepasan.</p>
<p><strong>Pero el drama parece quedarle holgado también a la gran parte de la tildada oposición</strong>. Una serie de ballets envueltos en papel de aluminio. Ubicados al borde de la parrilla.</p>
<p>Acontece que el cristinismo, en el epílogo, les descarga en el combo, a los eventuales sucesores, el clavel suplementario de <strong>35 mil  millones de dólares.</strong></p>
<p>7 mil son “a la cuenta del otario” de YPF. Es la broma de Tinelli que a los billetazos limpios impulsó Kícillof, El Gótico. Con acento en la primera “i”. Apellido esdrújulo, nunca grave.</p>
<p>10 mil son del “acuerdo secreto” con el Club de París. Otro gran mérito de Kícillof. Billetazos que el “opositor envuelto” debe comerse doblados.</p>
<p>Y 18 mil, ahora, pertenecen a la cuenta de los bonistas, reestructurados o no. Con Los Buitreros que nos envían hacia la compleja colectividad del descenso. Llamado -por paquetería- “default”.</p>
<p>La carencia absoluta de credibilidad de La Doctora apenas complementa la sistemática ineptitud. Los efluvios permanentes de la mala praxis, que surca la falta de gestión y deja, como balance social, un polvorín de subsidios.</p>
<p>El coctel, de por sí, es desastroso. Como la “ginebra desastrosa” del tango “Fangal”.</p>
<p>Para colmo, la impericia compartida contiene el marco de la prematuramente desatada competencia electoral. Con su blanda carne de encuestas.</p>
<p>Frivolidades relativas hacia aquello que debe decirse o conviene callarse.</p>
<p>Entonces “estamos, Butch, en problemas”.</p>
<p><strong> 2.- Caída de la estrategia del pedal</strong></p>
<p>Conste que ni siquiera se trató de un fallo. Apenas fue una banal resolución de la Suprema Corte de Estados Unidos. Derivó en la antesala de la tormenta.</p>
<p>De nada sirvió contratar los servicios del “lawyer” Paul Clement, a los efectos de encarar “la estrategia del pedal”.</p>
<p><strong> Como lo contó Maldonado-Kohen, el doctor Clement le fue recomendado a La Doctora, según sus fuentes, por George Soros</strong>, el amigo volteado del señor Elztain.</p>
<p>Clement traficaba supuesta influencia sobre los miembros republicanos de la Corte que nos iba a embocar.</p>
<p><strong> Tampoco sirvió para un miserable pepino la patriótica delegación de legisladores que comandaba Domínguez, El Lindo Julián</strong>. Con sus respectivos “opositores envueltos” para la piedad&#8230;</p>
<p>En el desborde del monólogo decepcionante, La Doctora mencionó, para colmo, la palabra “extorsión”. Justamente la que terminó con la libreta del fiado.</p>
<p>¿Acaso, en su grave impericia, la presidente argentina sostenía que la Suprema Corte de Estados Unidos era cómplice de un mecanismo extorsivo?</p>
<p>Sólo mantuvo cierta convicción en las marcas venerables del rostro castigado.</p>
<p>En la calculada improvisación, La Doctora prefirió delimitar las responsabilidades, para reservarse el rol de la ejemplaridad. <strong>Como si la Continuidad Jurídica del Estado no existiera.</strong> O no hubiera asumido aún el desafío de hacerse cargo de la totalidad del combo. Sin purificarse con la enumeración de las culpas históricas.</p>
<p>Como si, junto a El Furia, el marido extinto, no hubieran estado <strong>al mando del país invertebrado durante los últimos once años.</strong></p>
<p>Juntos, aparte, La Doctora y El Furia, <strong>supieron ufanarse de la apodada “reestructuración de la deuda”.</strong> Presentada como una magnífica hazaña. Aunque la epopeya heroica derivó en la representación del gran fiasco. En la impostada tergiversación enriquecida por la magia del relato. Tan catastrófica como la confiscación de Repsol YPF. Atrocidad que les permitió a los “titanes catalanes”  realizar el negocio de sus vidas. Conste que, en el carnaval del mundo a la deriva, cuesta encontrar un país invertebrado que proporcione, de pronto, un billetazo de 6500 millones de dólares vivos. Frescos.</p>
<p>Billetazos pagaderos en la cuenta del futuro, en cheques diferidos, debidamente descontados por la banca Morgan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>   3.- Aros de cebolla frita</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De todos modos, en el esplendor de su debacle, <strong>el cristinismo se las ingenia siempre para mantener la iniciativa</strong>. Y envolver a los opositores sin alternativas, con conductas que dependen de las encuestas.</p>
<p>Con los opositores envueltos, es posible utilizar hasta el cuento del patriotismo, útil para encarar las “políticas de Estado”. <strong>Y hasta para malvinizar la deuda.</strong></p>
<p>Como si aún se estuviera en aquel Corsódromo de Gualeguaychú. Podrá reiterarse en Rosario.</p>
<p><strong>“No pasarán” dijo Kícillof,</strong> con la bravura de un caniche convencido. <strong>Como si Los Buitreros de Paul Singer, el doctor Robert Cohen, o el propio juez Thomas Griesa, el Anthony Quinn de Notre Dame, no pudieran escuchar sus dislates, ni ver su rostro de caniche desafiante</strong>, en directo. Desde un teléfono inteligente, por televisión, mientras comen alguna hamburguesa abominable, con pepinillos en vinagre y aros de cebolla frita.</p>
<p><strong> 4.- Final con Buscapinas y Buitreros</strong></p>
<p>Al comando de la estrategia jurídica hoy se encuentra Carlos Zannini, El Cenador. “Estamos en problemas, viejo Butch”.</p>
<p>Para colmo se anota el conglomerado de <strong>medialuneros entusiasmados con la posibilidad de mojar la medialuna en la taza de la negociación.</strong></p>
<p>Si transcurre, sobre todo, en dos vertientes. En el despacho de Griesa, primero, para la capitulación prolija y presentable. Y en el bar de la esquina. Con Los Buitreros, Los Buscapinas y los billetazos. Ampliaremos&#8230;</p>
<p>En cualquier negociación, cada una de las partes pugna por mantener el instrumento de la sorpresa. La otra parte, Los Buitres, dispone a su favor con la resolución de la Corte Suprema. Con la justicia que pudo sorprender. Proporcionarle un golpe letal a esta parte, la nuestra. La que se había chupado el caramelo de madera del optimismo.</p>
<p>Se apostaba por la estrategia del pedal y ahora se aspira a modificar las reglas del juego. Para no poner los billetazos en Nueva York, o en Washington. <strong>Para ponerlos patrióticamente, con gesto de asco, pero en Acoyte y Rivadavia, Caballito</strong>, Artificio Autónomo, Buenos Aires.</p>
<p><strong>De este lado, por si no bastara, la estrategia se vocifera.</strong> Se emiten propuestas indiscretas, para discutirlas, a los gritos, en “Intratables”. En emisiones que también divierten, en directo, según nuestras fuentes, a “Los Buitreros”. Aún sin libreta de fiado, el gobierno de La Doctora es legítimo. Se encuentra colgado de la sotana austera del Santo Padre. Pero –lástima- ya no “es confiable”.</p>
<p>Para Oximoron, <strong>sólo con una nueva administración podrá reconstruirse, para la Argentina, la credibilidad extraviada.</strong></p>
<p><strong>Carolina Mantegari</strong></p>
<p>Informe Oximoron/ Redacción final</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/06/19/estamos-butch-en-problemas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Alfonsín y el camino de Frondizi</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/04/03/alfonsin-y-el-camino-de-frondizi/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/04/03/alfonsin-y-el-camino-de-frondizi/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Apr 2014 09:51:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Frondizi]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollismo]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Cavallo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>
		<category><![CDATA[Rogelio Frigerio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/mundo-asis/?p=837</guid>
		<description><![CDATA[escribe Oberdán Rocamora Redactor Estrella, especial Ironía sutil del destino. A cinco años de su muerte, Raúl Alfonsín sigue el camino histórico de Arturo Frondizi. El de la previsible idealización nacional. En general, en la Argentina, el que se muere pierde. Pero en los casos de Frondizi y Alfonsín la muerte, en cambio, dignifica. Agiganta. Mejora.... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/04/03/alfonsin-y-el-camino-de-frondizi/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>escribe <strong>Oberdán Rocamora</strong><br />
<em>Redactor Estrella, especial</em></p>
<p>Ironía sutil del destino. A cinco años de su muerte, Raúl Alfonsín sigue el camino histórico de Arturo Frondizi. El de la previsible idealización nacional.<br />
En general, en la Argentina, el que se muere pierde.<br />
Pero en los casos de Frondizi y Alfonsín la muerte, en cambio, dignifica. Agiganta. Mejora. Enaltece. Hasta consolidar la magnitud de estadistas.<br />
Una categoría que a ambos -en vida- les costó que les reconocieran.</p>
<p>Difusas veleidades del oportunismo interpretativo.<br />
Resulta que ahora se reivindica en exceso a don Arturo Frondizi<br />
Se valoran las tesis del desarrollismo, que en su momento se descalificaron.<br />
Lo rescata desde Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas), hasta Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. O Roberto Lavagna, La Esfinge.<br />
A la hora de buscar un ejemplo memorable se recurre, para salir del paso, al pobre Frondizi. Pero en el podio de los rescatados ya se encuentra también don Raúl Alfonsín.<br />
En el país donde siempre se finge hablar en serio, la unanimidad en el elogio comienza a ser sospechosa.</p>
<h3>Transformadores</h3>
<p>El Frondizi transformador que hoy se mitifica es aquel que, en alianza con el peronismo proscripto, y con la franja del radicalismo intransigente, gana las elecciones de 1958. Junto a Alejandro Gómez, venció a don Ricardo Balbín, un prócer venerable pero menos valorado. Destacado por la actitud de un salto. Del abrazo con Perón y del discurso sentido (el “viejo adversario” despedía “a un amigo”).<br />
Aludir a Frondizi implica homenajear también al influyente Rogelio Frigerio, El Tapir.<br />
Pero los desarrollistas fueron desalojados del gobierno en marzo de 1962, a los empujones. Después de haber padecido la intolerancia estúpida de 23 planteos militares. La sortija del cargo presidencial, sin el menor poder, iba a quedar para el olvidable José María Guido. Una suerte de Raúl Lastiri de los sesenta. Un anticipatorio Bordaberry local.<br />
Siempre con el peronismo proscripto, en 1963 triunfó el radicalismo “del pueblo” con Arturo Illia. Con apenas el 22 por ciento de los votos. Guarismo que repetiría Néstor Kirchner, El Furia, otro repentino desarrollista. 40 años después.<br />
Sin embargo el Frondizi que fervorosamente suele rescatarse como estadista visionario cierra el esplendor de su vida pública en 1962. Aunque el pobre no se murió ese año, como le hubiera convenido. Cuando tenía 54. Al contrario, don Arturo decidió sobrevivir 33 años más. A los efectos de cesar recién en 1995, a los 87.<br />
<strong>Son 33 años de vida que los idealizadores contemporáneos, para no complicarse, prefieren no registrar.</strong></p>
<p>Por más que Frondizi apoyó con Frigerio al Perón que retorna triunfalmente en 1973, el ingrato General decidió no entregarle a los desarrollistas el manejo de la economía. Optó por José Ber Gelbard, El Soviético.<br />
Y por más que en 1976 ambos (Frondizi y Frigerio) aguardaban, con resignada complacencia, la irrupción irremediable del facto, los militares -también ingratos- tampoco tomaron en serio las recetas milagrosas del desarrollismo, para sacarnos del estancamiento. Optaron por don José Martínez de Hoz. Para facilidad conceptual de los analistas maniqueos de la izquierda, que en su indolencia aún interpretan que el golpe de marzo de 1976 se efectuó para implantar un modelo económico neoliberal.<br />
Macanas. Los facciosos providenciales (que se entregaban a la prioridad de la carnicería) llegaban con el cuento de “achicar el estado para agrandar la Nación”. Pero no achicaron un pepino. Al contrario.<br />
La transformación de la economía transcurrió exitosamente durante el facto de Chile. Pero no tuvo el menor lugar durante el facto argentino.<br />
Otra prueba que acentúa las diferencias entre los procesos de Argentina y de Chile. Distancias que aquí no la certifican los demócratas. La brindan los golpistas.<br />
<strong>En Chile se mató con énfasis, pero se ordenó la economía. En la Argentina sólo se mató, a canilla libre, pero destruyeron también la credibilidad y la economía se fue al descenso.</strong><br />
La transformación (que hoy se descalifica) debió encararla Carlos Menem. Desde las dificultades de la democracia, junto a Domingo Cavallo, su Frigerio personal.<br />
(Es de esperar que en un par de décadas, y a partir de la dinámica patológica, Menem sea también otro idealizado. Para seguir el camino tardío de Frondizi y de Alfonsín).</p>
<h3>Paradojas</h3>
<p>Después del derrocamiento, los desarrollistas sólo quedaron vinculados al manejo del poder como consecuencia del manejo ideológico del diario Clarín. Cuando Clarín aún no era ningún Grupo (Ver, al respecto, “Diario de la Argentina”, novela maldita del director del Portal).<br />
En los setenta, los aventureros de los otros partidos les tributaban alguna importancia a la dupla Frondizi-Frigerio sólo para aparecer entre las páginas de Clarín.<br />
Hasta que Héctor Magnetto, el destacado “tenedor de libros”, a los 35 años, no tuvo reparos en asumir pragmáticamente la ética de la traición (a Frigerio). Para entusiasmar a la señora directora Ernestina con la perspectiva de sacarse de encima a los desarrollistas molestos. Se imponía expulsar a los fastidiosos. Por entonces todos creían que Clarín era el diario del desarrollismo cuando ocurría, en realidad, lo contrario. Si el desarrollismo mantenía alguna remota vigencia era por manejar las páginas de Clarín.<br />
En cuanto Ernestina, de memoria, en un discurso de aniversario dijo que “Clarín no tenía más amigos privilegiados”, las ideas desarrollistas se fueron al precipicio. Quedaron depositadas en la marginalidad minoritaria de la lona.<br />
Pero aún transcurría 1981 y aún ni Frigerio ni Frondizi proyectaban morirse. A don Arturo le quedaban 14 años que es preferible olvidarlos. Descartarlos para tranquilidad de los idealizadores de entrecasa. Y a don Rogelio le quedaban 25 años más.<br />
Debe aceptarse que ninguno de los dos la pasó nada bien durante el gobierno del doctor Alfonsín. En el tramo de “la democracia recuperada”. Peor aún, puede asegurarse que, cuando se lo quería hacer engranar al “Gallego Alfonsín”, bastaba con compararlo con Frondizi. Quien completaba, a esa altura, la parábola que envolvió su vida como una paradoja. Y que incita a sospechar que el ejercicio de la política es letal para los intelectuales de vanguardia. Aunque tuvieran -como Frondizi- una arquitectura superior.<br />
<strong>Porque aquel Frondizi progresista que en los sesenta pretendía modernizar se había convertido en los ochenta en un viejo reaccionario</strong>, que se recostaba sobre la derecha menos racional, manifestaba contra el divorcio y era, para los periodistas especializados (como el que escribe), la mejor fuente para tratar el latente tema militar. En voz baja, como en susurros. Sobre todo a partir de las ceremonias rupturistas de los carapintadas que generaron aquella semana santa de 1987. Con el epílogo que resultó fatal para la credibilidad del gobierno alfonsinista. Y para las ambiciones de permanencia. De implantar el Tercer Movimiento Histórico que se diseñaba desde el Grupo Esmeralda. A los efectos de superar al imposible peronismo que -en otra paradoja- se renovaba. A partir del modelo alfonsinista que culturalmente lo colonizaba.<br />
Desprestigiado, debajo del olvido, don Arturo murió finalmente en 1995. En la plenitud del menemismo que se reelegía, justamente, gracias a la indulgencia interesada de Alfonsín. Que facilitó, como gran estadista, el Pacto de Olivos que deja algunos puntos más enigmáticos que oscuros, para tratar entre la perversidad de otro despacho (consultar al respecto a Luis Barrionuevo, Coti Nosiglia, Carlos Corach, Gabriel Romero y Hugo Anzorregui).</p>
<h3>Alfonsín, modo de empleo</h3>
<p>Ironías de la historia. Hoy Alfonsín se encuentra en el mismo camino de la canonización que lo estampilló a Frondizi como el gran estadista incomprendido.<br />
No hay quien deje de rescatar al “padre de la democracia” y hasta el prolífico escritor Eduardo Duhalde lo hizo protagonista de su último libro.<br />
El cristinismo se propone absorber lo más redituable de Alfonsín con una multiplicidad de homenajes que comenzaron en vida. Cuando don Raúl, para ser exactos, ya era un opositor inofensivo que mostraba las huellas implacables del deterioro físico. Y cuando La Doctora, delante de las cámaras de la cadena nacional, le tomaba la cabeza, con una sobreactuación de maternal ternura, mientras inauguraban un busto que ni siquiera -pobre- se le parecía.<br />
Hasta en el campeonato de Fútbol se disputa la copa Raúl Alfonsín. Modo de Empleo, para todos y todas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/04/03/alfonsin-y-el-camino-de-frondizi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cortázar y la primavera del 83</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/03/18/cortazar-y-la-primavera-del-83/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/03/18/cortazar-y-la-primavera-del-83/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 18 Mar 2014 17:28:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Italo Luder]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Cortázar]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>
		<category><![CDATA[Rayuela]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/mundo-asis/?p=803</guid>
		<description><![CDATA[Doble efemérides. A 100 años del nacimiento y 30 de su muerte Podría reconstruirse la motivación real del regreso furtivo de Julio Cortázar a Buenos Aires, durante la primavera de 1983. Volvía para despedirse. O volvía para facturar su recortada importancia personal, en el marco de la indiferencia popular y oficial que lo degradaba. La... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/03/18/cortazar-y-la-primavera-del-83/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Doble efemérides. A 100 años del nacimiento y 30 de su muerte</em></p>
<p><strong>Podría reconstruirse la motivación real del regreso furtivo de Julio Cortázar a Buenos Aires, durante la primavera de 1983.</strong><br />
Volvía para despedirse. O volvía para facturar su recortada importancia personal, en el marco de la indiferencia popular y oficial que lo degradaba.<br />
La Argentina estaba por estrenar la democracia nueva. Recuperada, como consecuencia del gigantesco fracaso político y la derrota militar.<br />
El intelectual, ya en la frontera de los 70 años, interrumpía la perplejidad del “exilio”, o la solemne circunstancia de la voluntaria emigración. En la búsqueda lícita del romántico reconocimiento.<br />
Pudo haberse entristecido, pero aún nadie puede certificarlo. Los contactos se redujeron al diálogo precipitado con determinados colegas que estaban probablemente en otra onda. Sin graves deseos de retomar la magnitud de las discusiones pendientes. O indagar en las clarificaciones que derivaron en una polémica justamente olvidada con Liliana Heker.<br />
<strong>El radical Raúl Alfonsín, con sus 55 años, conmovía al recitar de corrido el preámbulo.</strong> Había triunfado sobre el peronista Ítalo Luder, y se preparaba para asumir la presidencia. Para despedir a la Comisión Liquidadora del Proceso Militar. La “Dictadura” se había suicidado en la dolorosa tergiversación de Malvinas, a los efectos de reproducir las bases inexorables de “la democracia de la derrota”. Como la calificaba el aún lúcido ensayista Alejandro Horowicz.<br />
Las capas medias exhibían la algarabía contagiosa de la victoria. Con el agregado aderezo de la agitación de los intelectuales eufóricos. Ejercían la fascinación por la maravillosa experiencia de haberle prodigado al peronismo la primera paliza fundacional. Pronto, los artesanos del lugar común atribuirían, más adelante, la caída, a la banalidad intuitiva del caudillo expresionista Herminio Iglesias. Por haber acercado su encendedor al infortunio del ataúd de fantasía, en el epílogo de la concentración popular más intensa que se tenga memoria.<br />
Pero Jorge Luis Borges fue quien mejor sintetizó la ideología subyacente en aquel momento sublime de “esperanza y de cambio”. En la selectiva reunión de “los intelectuales con el presidente electo”, en el hotel de la calle Carlos Pellegrini, <strong>un entusiasta Borges le dijo al impactado Alfonsín, con tierna franqueza “Gracias a su triunfo, doctor, volví a creer en la democracia”.</strong><br />
Poco costaba traducir políticamente el mensaje explícito de Borges:<br />
“Nunca creí en la democracia porque siempre ganaban los peronistas. Como usted les ganó, ya puedo creer”.</p>
<h3><span id="more-803"></span>Hora egregia del reparto</h3>
<p>Acontecía la alegría del reparto de cargos. El psicoanalista que escribía Pacho O’Donnell iniciaba su periplo de transformaciones y era designado Secretario de Cultura de la Ciudad. El novelista y cineasta Javier Torre, en el Centro Cultural San Martín, donde su gestión iba a adquirir una gran visibilidad. A la ya casi olvidada gran novelista Beatriz Guido se la enviaba como agregada cultural en Madrid (lo que acentuaba la soledad competitiva y la sensación de abandono que signaron los últimos meses de la novelista Martha Lynch). Y a Luis Gregorich -acaso el intelectual más brillante que tuvo el alfonsinismo- se lo estampillaba como embajador ante la Unesco. Pero con la incierta perversidad de saber que Gregorich no podía serlo, por haber nacido en Zagrev, Croacia. Aún se respetaban las normas. Y al consagrado dramaturgo Carlos Gorostiza se le encomendaba la Secretaría de Cultura de la Nación, donde anunciaría la creación idílica del “Trencito Cultural”. Un tren que planificaba democráticamente detenerse con el arte, la literatura y la música por todos los pueblos-estaciones del trayecto. Por suerte aquel trencito no arrancó nunca. Y don Manuel Antín asumía en el Instituto Nacional de Cinematografía. Aunque un inadvertido Aníbal Reynaldo iba a caracterizar el ritmo de la época. Asumía en el Banco Hipotecario Nacional, para instaurar las claves de la revolución pequeño burguesa de los cuantiosos recomendados que se iniciaban como propietarios.<br />
Entre aquella festiva distribución de próxima inmortalidad no se registraron siquiera las menores intenciones de cederle un poco de importancia al notable visitante de 69 años. Cortázar volvía sin ninguna medialuna enarbolada. Sólo como héroe principal de “la fundación mitológica de París”, según la concepción de David Viñas. Tal vez Cortázar apenas aspiraba a participar de los fastos finales de “la dictadura”. Pero al pobre consagrado no le dieron la menor bolilla. Se lo recuerda vagamente a través de la confesión que mantuvo un cierto sentido de factura televisada. Cuando le dijo al manifestante desinformado, un joven alfonsinista que no lo conocía. “Nosotros, desde el exterior, luchamos por ustedes para vencer a la dictadura”.</p>
<h3>Docena de cuentos memorables</h3>
<p>A treinta años de su muerte y cien desde su nacimiento, se prepara la multiplicidad de actos para evocar a Julio Cortázar. Escritor que -debe aceptarse- dejó también de ser consumido. Como dejaron de consumirse los textos formidables de Manuel Mujica Lainez, Marco Denevi, Ernesto Sábato, Manuel Puig, Bernardo Kordon o Leopoldo Marechal. Más allá de la excepcionalidad legitimadora. Del circuito cerrado de determinados ámbitos académicos signados por la intrascendencia.<br />
En la Argentina, en la práctica, “el que se muere pierde” (según la concepción de Asís).<br />
<strong>Probablemente puedan aprovecharse los aniversarios redondos (como los cien y los treinta) para que el desdichado escritor que partió hacia el olvido logre recuperar algunos lectores</strong>. O que se indague, al menos, entre los recursivos buscadores. En las solapas, en wikipedia y en contratapas.<br />
Si Cortázar subsiste es por la docena de cuentos memorables. De los más perfectos e impecables que se produjeron en la literatura universal. Equiparables a los cuentos de Edgar Allan Poe, Anton Chejov, el mismo Borges o Guy de Maupassant. Vaya como ejemplo <em>El perseguidor, La salud de los enfermos, La autopista del sur, Casa Tomada, La noche boca arriba, Torito o La señorita Cora</em>.<br />
Sin embargo la marca Cortázar será eternamente asociada a<strong> <em>Rayuela</em>. Es la novela de vanguardia que finalmente quedó en <em>off side</em>.</strong> Pero que revolucionó la literatura entre los sesenta y los ochenta.<strong> Motivó que su atractiva superficialidad encantara a millares de oficinistas que anhelaban aventurarse, crecer y recomponerse entre los bulevares de París</strong>, mientras proliferaban las muchachas veraniegas que querían ser como La Maga (alguna, ya definitivamente invernal, aún subsiste en la<em> rue de la Paix</em>, casi como clochard).<br />
Pero Rayuela es una novela que soportó mal el crecimiento del pasto salvaje sobre sus páginas. Se cargó del moho espeso. Para legitimarse su relectura como una suerte de guía ajada de turismo del París que se desvaneció. Aunque persista la magia de las maravillosas descripciones del Barrio Latino, del “fuego sordo” de la <em>rue de la Huchette</em>, y la caminata inolvidable con Berthe Trepat.<br />
Pero hoy las tribulaciones de su Morelli yacen como inofensivas veleidades del viejito dulce que fue superado hasta por el propio Juan Filloy. Y la arquitectura interior de la novela ya no sorprende a ningún lector inquieto que surja del cartel literario de la Universidad de Puan. Y el desparpajo humorístico de su “glíglico”, que originariamente generaba risas o sonrisas, hoy casi suena al tartamudeo grotesco del peor Lamborghini. Leónidas.<br />
Otra de sus novelas, “<em>Los Premios</em>”, es portadora de un costumbrismo saludablemente menor. Aún puede incitar una cierta ternura aquel Pelusa que se ganó de “premio” el pintoresco viaje en barco. Sobre todo cuando “bajaba a tomar la leche”. Pese a su colorida irrelevancia, <em>“Los Premios”</em> merece consumirse con más razones que la petulancia narrativa de “<em>62, modelo para armar”</em>. O la fragilidad de <em>“Un tal Lucas”</em>. O los presentables “<em>collages</em>” que resultaban ideales para los regalos empresariales de fin de año. Como “<em>Último round” y “La vuelta al día en ochenta mundos”.</em><br />
Por un sentido recatado de la misericordia, se aconseja no detenerse en la etapa esclarecida del “compromiso”. Lo menos significativo de su obra. Por la enfática producción de invariables tonterías como “<em>Nicaragua tan violentamente dulce</em>”. Un texto tan perecedero como la misma vigencia del sandinismo.</p>
<h3>Vísperas de otra primavera</h3>
<p>Pasaron tres décadas de la perdonable distracción oficial de aquella primavera sudamericana.<br />
En vísperas de la irrupción de la flamante primavera europea, hoy Francia y Argentina se disponen a tributarle juntas el reparador homenaje al gran cuentista Julio Cortázar. A través del máximo nivel de representación institucional.<br />
<strong> Después de sobreactuar en la nueva Puerta de Hierro -El Vaticano- su ostensible dependencia espiritual con el Papa Francisco, la presidenta Cristina Fernández, La Doctora, se traslada a París.</strong><br />
Para almorzar un martes con el presidente Francois Hollande, y disponerse un miércoles a inaugurar el Salón del Libro. Con la mano en el “corazón”, y emotivamente acompañada por el fervoroso cariño popular de sus “escritores para la Liberación”.</p>
<p><strong>Carolina Mantegari</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/03/18/cortazar-y-la-primavera-del-83/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El candidato ideal</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/02/12/el-candidato-ideal/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/02/12/el-candidato-ideal/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 12 Feb 2014 10:21:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Rodríguez Saa]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Cafiero]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Kunkel]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Menem]]></category>
		<category><![CDATA[Consultora Oximoron]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal López]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Duhalde]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando De La Rua]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Néstor Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Oberdán Rocamora]]></category>
		<category><![CDATA[Peronismo Federal]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/mundo-asis/?p=734</guid>
		<description><![CDATA[“Daniel, Mauricio y Sergio” Segunda época. 1 Lo conforman Massa, Scioli y Macri. Sumados, mezclados. Imposiblemente fundidos en uno escribe Oberdán Rocamora Trago largo Juntar el carisma, la astucia, la audacia y la simpatía de Sergio Massa, La Rata del Tigre, Aire y Sol II. Agregarlo al empuje, la perseverancia, la capacidad de resistencia y confianza en... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/02/12/el-candidato-ideal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>“Daniel, Mauricio y Sergio” Segunda época. 1</p>
<p>Lo conforman Massa, Scioli y Macri. Sumados, mezclados. Imposiblemente fundidos en uno</p>
<p>escribe<strong> Oberdán Rocamora</strong></p>
<p><strong>Trago largo</strong></p>
<p>Juntar el carisma, la astucia, la audacia y la simpatía de <strong>Sergio</strong> <strong>Massa</strong>, La Rata del Tigre, Aire y Sol II.<br />
Agregarlo al empuje, la perseverancia, la capacidad de resistencia y confianza en sí mismo que emerge de <strong>Daniel Scioli</strong>, Líder de la Línea Aire y Sol I.<br />
Mezclar ambas vibraciones personales con la imagen serena de futuro pendiente, de raciocinio y modernidad occidental que depara -acaso a su pesar- <strong>Mauricio Macri,</strong> El Niño Cincuentón.<br />
Revuélvase. Agítese. Unas gotas de limón. Otras de tabasco, a discreción. Hojas de menta.<br />
Sírvase con frialdad. Consumir sin moderación.</p>
<p><strong>Osiris Alonso D Amomio</strong><br />
Director <strong>Consultora Oximoron</strong></p>
<p style="text-align: center;">* * * * *</p>
<p><span id="more-734"></span></p>
<p><strong>La hora del “no peronismo”</strong></p>
<p>Abundan los optimistas precipitados que perciben el turno electoral del “no peronismo”.<br />
Como en 1983, con<strong> Raúl Alfonsín</strong>, o en 1999, con <strong>Fernando De la Rúa</strong>. Dos caídas que ayudaron oportunamente a recomponer el peronismo.<br />
Con <strong>Antonio Cafiero</strong> y <strong>Carlos Menem</strong>, en los ochenta. Con <strong>Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner</strong>, en los dos mil.<br />
Anunciar el turno no implica, necesariamente, sostener que sea la hora del antiperonismo.<br />
Plaga infantil que se extiende cuando brota la lícita tentación de culpar al peronismo con facilidad. De la multiplicación de todos los males y fracasos que estancaron al país.<br />
Para activar la consagración del “no peronismo” circulan diferentes recetas para tener en cuenta.<br />
En la práctica, el secreto de una de las recetas consiste en consolidar, separadamente, a las dos fuerzas peronistas que se disputan las cucardas.<br />
<strong>Daniel Scioli,</strong> el Líder de la Línea Aire y Sol, que representa la línea oficial del PJ (organización mafiosa y criminal para la señora <strong>Carrió</strong>).<br />
Y la Franja de Massa, presentada como <strong>Frente Renovador.</strong> Por supuesto encabezada por Sergio Massa, la Rata del Tigre, Aire y Sol II.<br />
La otra recomendación de la receta consiste en evitar, como sea, cualquier posible acercamiento entre ambos. Los dos que se reparten la provincia (inviable) de Buenos Aires, que es precisamente donde al “no peronismo” más le cuesta juntar.<br />
Según números reservados de Consultora Oximoron, entre los dos Aires y Soles, Scioli y Massa, hoy juntan el 64 por ciento que debiera quedar dividido.</p>
<p><strong>Miniserie</strong></p>
<p>Se vuelve a la miniserie “Mauricio, Daniel y Sergio”.<br />
Son los tres protagonistas que conforman –sumados y mezclados- la figura del candidato ideal. Siempre que imposiblemente se fundan en uno solo. En trago largo.<br />
Fuera del Artificio Autónomo de la Capital, Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, mantiene el mismo inconveniente que Sergio fuera de la provincia (inviable).<br />
Se les complica, a Sergio y Mauricio, el armado del esqueleto nacional.<br />
Pese a los esfuerzos del bordador <strong>Emilio</strong> <strong>Monzó</strong> (el diseñador de Macri), que se obstina entre los eventuales famosos de procedencias ajenas a la política.<br />
Y a las abnegaciones de <strong>Tito Lusiardo</strong>, alias Juanjo, y de <strong>Raúl</strong> <strong>Pérez</strong> (ambos diagramadores de La Franja de Massa).</p>
<p>O en realidad pese a los esfuerzos del propio Sergio, que en realidad es el jefe real de la campaña de sí mismo. Generador de consumibles fotografías. Por ejemplo con las figuritas repetidas de <strong>Carlos</strong> <strong>Reutemann</strong>, El Perdedor de Trenes, o el comodín <strong>Roberto</strong> <strong>Lavagna</strong>, La Esfinge, y de <strong>Juan Carlos Romero</strong>, El Desperdicio.<br />
También, para rescatar el buen humor de Sergio, merece destacarse hasta el accidentado vuelo hacia el<strong> Territorio Libre Asociado de San Luis.</strong> Cuando Aire y Sol II fue a entrevistarse con el promisorio dirigente <strong>Adolfo Rodríguez Saa</strong>. Otro baluarte que también aspira, según nuestras fuentes, a ser precandidato y animar otra interna. De ser posible sin el epílogo ridículo que tuvieron aquellas internas del <strong>Peronismo Federal.</strong><br />
Hoy quien impulsa a Rodríguez Saa es sobre todo <strong>Esteban</strong> <strong>Caselli</strong>, El Obispo. El único capacitado para prometerle conseguir los 60 millones de dólares destinados a la ilusoria campaña.</p>
<p><strong>El Heredero y El Conquistador</strong></p>
<p>Por estar encuadrado en el <strong>PJ</strong>, en cambio, Daniel recibe las adhesiones de dirigentes nacionales. Pero sin exagerar.<br />
“Pasa que Scioli tiene vocación de heredero, no de conquistador”, confirma la Garganta, que lo conoce desde su primera campaña.<br />
“El de Scioli es un caso muy distinto al de Massa. Como no puede heredar, Massa no tiene otra alternativa que salir a conquistar. Acepto que lo hace demasiado bien”.<br />
Claro que para heredar, cuando la heredada no se muere, hace falta previamente convencerla del beneficio de desprenderse de la herencia.<br />
Pero dista de ser el caso de La Doctora, que carece de interés gestual en tenerlo a Scioli como heredero. Prefiere incentivar, para confundir la atmósfera, la ambición de <strong>Sergio Urribarri</strong>, El Padre del Marcador de Punta, que tiene el mérito de ser un desconocido fuera de <strong>Entre</strong> <strong>Ríos</strong>. Y de Domínguez, El Lindo Julián.</p>
<p>Por otra parte, Daniel ya está habituado a tolerar los desaires de los cristinistas rabiosos que lo agravian para ganar puntos con La Doctora. Y felicitarse entre ellos.<br />
De todos modos muy poco le importan a Scioli, según nuestras fuentes, las distancias preventivas que le ponen El Lindo Julián o <strong>Carlos Kunkel</strong>. Porque cuenta con el apoyo medular de <strong>Cristóbal López</strong>.<br />
En este esquema, Cristóbal es infinitamente más trascendente para blindarle a Scioli la relación ideológica con La Doctora.<br />
Pero debe advertirse que estar bien con La Doctora no le facilita en absoluto el camino al Líder de la Línea Aire y Sol I.<br />
Ocurre –para Consultora Oximoron- que aferrarse en la actualidad a La Doctora implica la tentación de arrastrarse con ella hacia el crematorio.<br />
Consigna Oximoron que para Daniel es tan grave que la estantería cristinista se pulverice de inmediato, como que continúe pesadamente en su declinación irremediable.<br />
Pero la ambigüedad demostró estar hecha a la medida de Scioli.<br />
En la ambigua incertidumbre Aire y Sol I pudo sobrevivir la totalidad de la década. Mantenerse firme, hasta hoy, listo para la negociación final. En 2015 o cuando toque.</p>
<p><strong>Dilemas de La Franja</strong></p>
<p>La cuadratura de Sergio es más contradictoria y sutil. El muchacho recibe muestras de fervor adónde vaya.<br />
Se desplaza como si ya fuera el candidato elegido por la sociedad.<br />
Pero como advierte Oximoron, semejante calor personal aún no adquiere el formato del proyecto colectivo.<br />
La inteligencia que le sirvió a <strong>La Franja de Massa</strong>, para prosperar en la provincia inviable, para armar a través de los intendentes, dista de ser trasladable al resto del país. Sobre todo en las provincias que están alambradas. Con dueño. Con dirigentes instalados que mantienen su identificación. Donde los sobrevivientes que quedan sueltos, sin red, en el fondo de la olla, en general no son suficientemente confiables. Como para desembarcar en sus provincias acompañados por ellos.<br />
Consta que a Sergio le cuesta armar algo nuevo hasta en el servido Artificio Autónomo de la Capital. Aunque tuvo la audacia de patrocinar un número vivo, casi un juego floral, con ex funcionarios cristinistas movilizados por <strong>Alberto Fernández</strong>, El Poeta Impopular, ex Premier que despliega sus lamentos entre las emisiones del cable.<br />
La vinculación con el cristinismo, que lo catapultó, representa también un obstáculo para Massa. Un argumento servido que incita a la chicana descalificadora. Es uno de sus puntos vulnerables.</p>
<p>Se valora en Sergio la actitud de haber pegado el salto. De generar La Franja de Massa y de ganar las elecciones de 2013. Pero mientras se expande el rencor hacia el cristinismo, al muchacho se lo ve acompañado de demasiados patriotas sensibles que hasta hace muy poco figuraban en sus planteles.<br />
Por lo tanto le cuesta a Massa emanciparse de la debacle del proyecto político que supo protagonizar.</p>
<p><strong>Sergio, Mauricio y Daniel van por el mismo cargo.</strong> Disputan el mismo mercado electoral, aunque Mauricio, según nuestras fuentes, prefiera fatigar por los senderos del “no peronismo”. Ampliaremos.<br />
Mientras tanto, los anexados en La Franja de Massa que ya mojaron la medialuna prefieren convencerse que aún les queda demasiado tiempo por delante.<br />
Otros observadores, con bastante información, no adhieren a la idea de los plazos tan generosamente pendientes. Y se dedican, por lo que sabemos, a hacer números, con cálculos y logaritmos que sirven para especular con los porotos de la Asamblea Legislativa. Son los que evalúan, sin gran voluntarismo, que el cristinismo se encuentra en la antesala del propio cadalso.</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/02/12/el-candidato-ideal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 0.916 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 08:20:12 -->
