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	<title>Mundo Asís &#187; Siria</title>
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		<title>Guerra cultural de inteligencia</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2015 10:03:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Escribe Osiris Alonso D’Amomio, especial para Jorge Asís Digital &#160; Por sobrevolar su espacio con un rotundo misilazo, Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos —aliado de Arabia Saudita— de que la manera más eficaz de aniquilar el Estado... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/11/27/guerra-cultural-de-inteligencia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><b><i>Escribe</i></b><b><i> Osiris Alonso D’Amomio,</i></b><b><i> especial para</i></b><b><i> Jorge Asís Digital</i></b><b><i></i></b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por sobrevolar su espacio con un rotundo misilazo, Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos —aliado de Arabia Saudita— de que la manera más eficaz de aniquilar el Estado Islámico (Daesh) es a través de la asociación con Rusia, la principal aliada en la región de Irán (máximo enemigo de Arabia Saudita). Y sostén, junto con Rusia, de lo que queda del régimen de Siria, que aún preside <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/" target="_blank">Bashar al Assad, el oftalmólogo</a>.</p>
<p>Los países citados en el párrafo anterior registran, en su totalidad, una coincidencia de fondo: quieren terminar con la aventura del Califato demencial. Un desafío para el conocimiento. Resume la melancolía del falso regreso hacia el siglo XIII, pero a través de los instrumentos más sofisticados del siglo XXI. Combinan el Medioevo con el marketing.<br />
El avión ruso patrullaba la región en conflicto. Bombardeos de posiciones rebeldes que luchan contra Daesh. Pero también, sobre todo, contra Bashar. El oftalmólogo se obstina en la resistencia, en plena destrucción de su país artificial. Pero no quiere terminar como Ben Ali, ni Hosni Mubarak. Menos como Muammar Gaddafi. O Sadam Hussein.<span id="more-1454"></span></p>
<p><b>Es un embrollo geopolítico donde convergen intereses cruzados, contradicciones para especialistas, etnias que confrontan.<br />
</b>La Francia, atacada el 13 de noviembre, con la legitimidad que le brindan los 130 muertos de París, asume que se encuentra en guerra. Y se reporta ante Estados Unidos, la superpotencia que ya no puede equivocarse más, al menos en Medio Oriente. Francia busca planificar junto a Rusia la ofensiva definitiva que convierta al Estado Islámico en pasado. Pero se trata del peor presente. Daesh. Que hasta hoy domina, con amplitud, esta violenta guerra cultural de inteligencia. Con un manejo sabio de la acción psicológica que mantiene a las sociedades aterradas, arrastradas por un conflicto que no entienden. Padecen la angustia permanente por otro posible atentado. Sociedades dispuestas a conceder aspectos esenciales de la libertad por la prioritaria noción de seguridad. En ciudades, al extremo, casi clausuradas. Como Bruselas. Fuente de yihadistas.</p>
<p><b>En esta extraña guerra cultural de inteligencia los países involucrados, de Europa, del norte de América, tendrían que compartir el insumo de la información. Sin competir.</b> Ni mezquinar los datos relativos a la circulación de los sospechosos rigurosamente vigilados. Los que se las ingenian para ingresar en lo que fue Siria, combatir por la alucinación de Daesh y volver. Para continuar con la misma guerra, pero en otro ámbito. En París, por ejemplo, o en Londres, aunque mezclados entre los infieles. Con la posibilidad de sorprenderlos, en cualquier momento, con un estallido.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>El problema es Bashar</b></p>
<p>Daesh ocupa gran parte de los Estados fallidos de Siria e Irak. Un territorio con diez millones de víctimas eventuales que están a merced de los sunitas radicalizados, ofendidos y humillados, primero en Damasco y luego en Bagdad. Pero ahora con el control de inagotables yacimientos que expenden, sin mayor inconveniente, el producto. El petróleo, con el que se financian, ya sin necesidad de la zakat, suerte de cooperación obligatoria de los aportadores de fondos para promover el islam.<br />
A través de las tercerizaciones, el producto negro del Califato llega a los establecimientos fabriles de China, o del mismo corazón de Europa. Ninguna novedad. Dignamente regenteado por los especialistas en petróleo formados con el extinto Sadam.</p>
<p>La disidencia de las tres potencias, miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Estados Unidos y Rusia), pasa por la estabilidad de Bashar.<br />
François Hollande y Barack Obama combatieron a Bashar y no aceptan ningún arreglo que contemple su continuidad. Mientras tanto, para Vladimir Putin la ofensiva contra Daesh tiene un límite. Es Bashar. Ninguna solución para el conflicto si no se sostiene al dictador, que se destaca por ser más asesino aún que Hafeez, su padre.</p>
<p>Ya le advertía Putin a Obama y a Hollande. Combatir a Bashar era un error que iban a pagar caro. Por proteger al aliado Arabia Saudita, que fue, en el origen, el principal aportante de fondos (junto con Qatar), para los combatientes que enfrentaban a Bashar. Aunque iban a crearle, de paso, ya que estaban, al Estado Islámico. Algo comparativamente más grave que el dictador amurallado, Bashar. Con Abu Bakr al Baghdadi como califa y con Raqqa como capital transitoria. Y un medio de comunicación: Dabiq.<br />
Consta que Arabia Saudita (rigoristas suníes) confronta, en los diversos frentes de la región, con el Irán chiita. La aliada indeclinable de Rusia y máxima protectora de la Siria de Bashar.<br />
Pero aparte se encuentra Turquía, el otro actor que también ansía la caída de Bashar. Por lo tanto, Turquía está en pugna con Rusia, o sea con Putin, y contra Irán. A partir del esquema descrito puede entenderse el agravamiento de la situación, al registrarse la caída del avión ruso.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Hatay</b></p>
<p>Entonces Turquía se instala en el centro del conflicto. E irrita notablemente con la volteada del avión a los aliados, Francia y Estados Unidos. Estados que tienen inteligencias lo suficientemente afiladas como para saber que los luchadores occidentales entran y salen de Siria con comodidad. A través de la vista gorda de Turquía.<br />
Utilizan el paso fronterizo de Hatay, cerca de la Antioquía del rito. Con túneles que los “pasadores” emplean para llevar a los combatientes hacia Daesh. Donde los aguarda el vehículo que los traslada hacia Atma, o casi seguramente a Idlib. En un rincón de Siria donde funciona un campo de adiestramiento. La perfección para aprender a degollar infieles, obnubilados con la bata naranja. O para matar cuando regresen, en bares, teatros de ciudades donde, por mil motivos, deciden no integrarse.</p>
<p><b>Para ganar esta guerra cultural de inteligencia es gravitante la información. Más eficaz que los bombardeos, que afectan sobre todo a la población civil. </b>Tal vez, las potencias occidentales deberían asumir el riesgo de las cabezas cortadas, que aterra a sus sociedades, y enviar tropas al territorio.<br />
Al cierre del despacho puede consignarse que quienes tienen mayor capacidad y valor para desempeñarse entre las arenas de Raqqa, Tikrit y Mosul, son los kurdos, para horror de Turquía. Y los iraníes, para horror de Arabia Saudita.</p>
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		<title>Las represalias no esperan</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Nov 2015 04:31:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Al Qaeda]]></category>
		<category><![CDATA[Atentados terroritas en París]]></category>
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		<description><![CDATA[Con valiente perplejidad Francia se entrega a la dinámica de la venganza interminable. A la respuesta anticipatoria de próximas represalias. La guerra irrumpe para quedarse. Francia fue violentamente agredida la noche del 13 de noviembre. En el costado sublime del Boulevard Voltaire. Una respuesta tétrica a los bombardeos decididos por François Hollande, en el territorio... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/11/17/las-represalias-no-esperan/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Con valiente perplejidad Francia se entrega a la dinámica de la venganza interminable. A la respuesta anticipatoria de próximas represalias. La guerra irrumpe para quedarse.<br />
Francia fue violentamente agredida la noche del 13 de noviembre. En el costado sublime del Boulevard Voltaire. Una respuesta tétrica a los bombardeos decididos por François Hollande, en el territorio incierto de Daesh (Estado Islámico). Y debió replicar de nuevo ayer, 15 de noviembre, con el bombardeo sobre Raqqa. Raqqa es la también incierta capital de Daesh, situada en el norte de (lo que fue) Siria.<br />
Resta aguardar, en París, la próxima represalia.</p>
<p><strong>Desde aquí —Buenos Aires— se asume la audacia estratégica y militar de sugerir que, con bombardeos por el estilo, Estados Unidos y Francia nunca van a doblegar a Daesh</strong>. El ejército terrorista es el más serio de la yihad. Es infinitamente más poderoso de lo que fue Al Qaeda. Contiene ramificaciones terrenales, presentes en las ciudades más insospechadas.<br />
Cuadros móviles que, en cualquier momento, estallan. En un centro comercial, un estadio, un bar.<br />
Se impone entonces una guerra de inteligencia. Con ocupación, en lo posible, del terreno. Y activar no sólo desde la placidez del aire. Con drones. Se debe asumir el severo riesgo de propagar las cabezas cortadas.<span id="more-1441"></span><br />
Téngase en cuenta que ya no se trata de <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2015/01/12/cuentapropistas-de-la-jihad/" target="_blank">Cuentapropistas de la yihad</a>. Ni de ningún lobo solitario, como aquel Amedy Coulibaly, el desesperado que se hizo acribillar en el almacén kosher del suburbio. Fue después de que los hermanitos Khualy se encargaran de asesinar a algunos talentosos dibujantes de <i>Charlie Hebdo</i>. Los dignos que daban rienda suelta al ejercicio de la libertad creadora, aunque relativamente indiferentes a la sensibilidad que hervía en el interior invisible de la sociedad fragmentada.<br />
Ahora se trata, en cambio, de comandos sincronizados. Atacaron en simultáneo en un gran estadio. Interrumpieron a balazos un concierto en el teatro señalado. O en el restorán étnico.<br />
<b>Daesh representa, evidentemente, el máximo peligro para Occidente, no sólo es la superación de Al Qaeda. Mantiene, aparte, un territorio propio. Es un Estado desafiante que convoca a una guerra culturalmente desigual</b>. Con la ventaja, a su favor, de conocer los pliegues de la cultura del enemigo “infiel”. Y con otra ventaja superior: los mayoritarios inocentes del bando enemigo, los profanos “infieles”, desconocen las claves mínimas de sus comportamientos. Ni los entienden, o se niegan, incluso, a entenderlos.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Sunitas radicalizados y ofendidos</b></p>
<p>Daesh, Estado Islámico, es la conjunción de los sunitas radicalizados y ofendidos de los dos ex Estados, acaso Estados fallidos, de Siria y de Irak. Con las fronteras artificiales.<br />
Dos estados —Siria e Irak— que participaron de la alucinación nacionalista del Partido Baaz. A través de dos líderes enemigos entre sí. Sadam Hussein, en Irak, un suní minoritario, de Tikrit (hoy Daesh), en el país de mayoría chiita. Y Hafez al-Assad, en Siria, de los ultraminoritarios alawitas, los que se identifican con el chiismo, con terminal en Irán. Con los exiliados de cada dictador que residían en el país del otro y conspiraban, desde Bagdad o Damasco.<br />
Puede completarse la brevedad del cuadro con los cristianos que, por seguridad básica, y por rescatable espíritu de supervivencia, se amparaban siempre cerca de los tiranuelos que los protegían. Preferibles los dictadores, para los cristianos, a los fundamentalistas. Siempre.</p>
<p><b>Sin primavera en Siria</b></p>
<p>La Primavera Árabe, que tanta simpatía despertó en Occidente, para el mundo árabe resultó letal. Derivó en extraordinarios fracasos.<br />
Después de la desdichada invasión americano-británica a Irak, que terminó con la ejecución de Sadam (y con Irak en poder de los chiitas, o sea, a favor de Irán). Y después de las primaveras fogoneadas que terminaron con la familia de Ben Ali en Túnez y con Mubarak en Egipto (para finalizar con el fundamentalismo democrático de Al Mosri, y un nuevo golpe militar). Y con el asesinato expresionista del pobre Gaddafi en Libia.<br />
En adelante, si algo tuvo en claro <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/" target="_blank">Bashar, el oftalmólogo</a>, el hijo “científico” de Hafez, es que la primavera en Siria no podía existir. Debía evitar el mismo final. Entonces Bashar decidió resistir. Hasta que la muerte fuera, apenas, una cuestión contable. Doscientos o trescientos mil muertos no importaban. Una cifra. Por más que se destruyeran las ciudades milenarias de Aleppo, Homs, Palmira.</p>
<p>Y aunque Siria se convirtiera en el teatro de operaciones donde las grandes potencias jugaban sus cartas.<br />
Estados Unidos arrastraba el error con que ataba a Inglaterra. Y la jactanciosa Francia jugaba también su prestigio de ofendida. Mientras tanto Rusia —que enlaza a la menos activa China— comenzaba a imponer su influencia. A través de un Vladimir Putin frío e inescrupuloso, consciente de que debía apoyar a Bashar hasta donde fuera. Y no sólo por disponer en Tartus, Siria, su gran base militar en el Mediterráneo. Influía su aliado Irán.<br />
Aparte, debe incorporarse a las potencias regionales que mantenían su propio conflicto, nada menor, de dominación. La fundamental Arabia Saudita, la aliada, hoy desairada por los Estados Unidos. Contra el chiita Irán, el aliado flamante. Y en el medio, siempre, las contradicciones apasionantes de Turquía, prioritariamente interesada en que no emergiera, entre el desbarajuste, un Estado kurdo.<br />
El cóctel contenía, para completarla, las diversas franquicias armadas. Tenían el sigiloso financiamiento de Arabia Saudita y a veces, incluso, del ascendente Qatar.<br />
<b>Pero los dos actores regionales que confrontan (Arabia Saudita e Irán) pasan, de pronto, a ser tres. Se crea Daesh, ISIS o Estado Islámico</b>. Confluyen los sunitas radicalizados de Irak con los sunitas humillados de Siria. Y desplazan, por importancia y virulencia, de la centralidad al conflicto insoluble de Israel y Palestina. Y desplazan, por último, de la centralidad de la vanguardia a Al Qaeda. Organización de franquicias que venía opacada desde el ajusticiamiento de Bin Laden, entregado en Pakistán. Para su sucesor sin carisma, el egipcio Ayman al Zawahiri, ya ni habría, siquiera, financiamiento.<br />
(Es Zawahiri el mismo que en 1992, principios de 1993, casualmente estuvo por Brasil, Paraguay y Argentina. En visita difícilmente turística. No fue registrada. Ampliaremos).</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Batón naranja, daga en el cuello</b></p>
<p>Al territorializarse la yihad, se reinstala la idea del califato, alucinación que estaba pendiente desde el siglo XIII. Y los radicalizados de avanzada toman Mosul, la antigua capital de Nínive. Se embolsan 300 millones de dólares en efectivo que reposaban en el banco.<br />
Y la inagotable vertiente petrolera comienza a ser explotada por los competentes gerentes que fueron de Sadam. Y su petróleo, tercerizado, es consumido en los países que supuestamente están en guerra con el origen.<br />
Aparte explotan, por si no bastara, la trágica popularidad que atrae a los islamistas radicalizados. <b>Los educados en ciudades de Occidente, donde fracasaron todos los intentos de integración social. Sobre todo en Francia. Con la multiplicación de guetos que construyen, en el interior de Francia, otros países</b>. En suburbios desde donde se distingue, a lo lejos, la Tour Eiffel.<br />
Son entonces los islamistas que llegan de Francia, de Inglaterra y de Bélgica, a través de los pasos fronterizos de Turquía. Los que aplican sus magistrales conocimientos de marketing y de publicidad.<br />
Saben que cualquier desdichado cautivo, con un batón naranja y con una daga en el cuello, suele ser irresistible como portada de todos los diarios y noticieros del mundo.</p>
<p>Es precisamente el Estado Islámico el que logra, por vía indirecta, el acercamiento entre Estados Unidos e Irán. Para combatirlo.<br />
Y es la Rusia de Putin la que también se atreve a bombardear. Para anticiparse y proteger, en especial, a Bashar. La represalia nunca se hace esperar. Daesh les baja, a los rusos, un avión colmado de turistas de San Petersburgo que abandonan las playas de Sharm el Sheikh (el paraíso de Egipto), 250 muertos.<br />
Se aguarda la represalia de Putin.<br />
Tampoco la represalia se hace esperar por los bombardeos decididos por François Hollande. La carnicería de Bataclan, como respuesta, está a la vista.</p>
<p><b> </b></p>
<p><b>Sorprende que sorprenda</b></p>
<p>“Lo que sorprende es que sorprenda”. Se dijo en <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2014/08/28/decapitaciones-ajustes-y-selfies/" target="_blank">Decapitaciones, ajustes y selfies</a>. <b>Para prevenirse, los franceses debieron tomar con mayor seriedad sus nutritivos productos culturales. </b>Como, por ejemplo, dos libros: <i>L’Etat Islamique</i>, de Olivier Hanne y Thomas Flichy de la Neuville. Y sobre todo <i>La France du Djihad</i>, de François Vignolle y Azzeddine Ahmed-Chaouch.<br />
Es donde mejor se detallan las trayectorias, las experiencias y las biografías. Los pasos de Turquía por donde entran y salen de Daesh los jóvenes islamistas franceses. Como Coulibaly.<br />
O como estos tres hermanitos Abdeslam. Mohammed, Brahim, alguno de los dos kamikazes que estallaron. Y Salah, el más buscado. Este muchacho estaba instalado en el barrio popular de Malenbeec, en Bélgica. Y se trasladó en un automóvil alquilado hacia el cercano París. A los efectos de fusilar a los infieles que habían decidido disfrutar, durante una noche de viernes de otoño, un concierto de rock, en Bataclan, sublime Boulevard Voltaire.</p>
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		<title>Sin liderazgos ni gendarmes en el mundo</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/07/sin-liderazgos-ni-gendarmes-en-el-mundo/</link>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2015 16:27:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como introducción Pobres sirios, no sirios pobres Son pobres sirios, no son sirios pobres. No confundirse. Sirios con capacidad adquisitiva. Con buena educación. Pretenden conservar sus cuellos de las dagas insaciables de Daesh (Estado Islámico). Abundan los cristianos ortodoxos. Se sentían amparados -debe aceptarse- con los tiránicos Assad. En especial con el extinto Haffez, emblema... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/09/07/sin-liderazgos-ni-gendarmes-en-el-mundo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h3>Como introducción<br />
Pobres sirios, no sirios pobres</h3>
<p>Son pobres sirios, no son sirios pobres. No confundirse. Sirios con capacidad adquisitiva. Con buena educación.<br />
Pretenden conservar sus cuellos de las dagas insaciables de Daesh (Estado Islámico).<br />
Abundan los cristianos ortodoxos. Se sentían amparados -debe aceptarse- con los tiránicos Assad. En especial con el extinto Haffez, emblema de los poderosos -y minoritarios- alawitas.<br />
Pero llegan también los humillados musulmanes sunnitas, perseguidos por el fanatismo ciego de los miembros violentos de su propia confesión.<br />
Cristianos y musulmanes humillados. Debieron abonar, a los piratas obscenos, sus considerables miles de dólares por cabeza. Para salvar la vida y llegar a algún país de Europa o América donde esperara un pariente. Aunque, en el intento de salvación, aguardara, precisamente, la muerte, definitiva y banal.<br />
<strong>J.A.</strong><br />
——————————————————————————————————————————–</p>
<h3>Paralizado por la incertidumbre</h3>
<p>La primera potencia militar, Estados Unidos, no cumple el rol de gendarme, ni siquiera en su patio trasero. Y cuando quiso asumirlo derivó en reiterados desastres. Infortunadamente, ya no impone temor.<br />
Debió conceder con Irán. En el ámbito nuclear y con el pretexto de asegurar la paz. Y hasta decidió arrugar con Cuba, El Estado Gigoló.<br />
Consta que la isla mantenida vivió durante décadas de la Unión Soviética. Hasta que el flan del Imperio se desvaneció.<br />
El Estado Gigoló sobrevivió después con el petróleo dilapidado de Venezuela. Con los dólares del bolivariano irresponsable. Con su muerte Chávez estrelló su rico país entre la miseria y el caos. Para dejar el cachivache de Maduro, quien mantiene de rehén a los Estados incompetentes de Argentina y Brasil. Inmensidades que no se atreven a mediar para instalar alguna solución en la catástrofe humanitaria que Venezuela le produce a Colombia.<br />
Sin los “dólares duraderos” del flan de la Unión Soviética o de la alucinación bolivariana, Cuba decide hacerse mantener, en adelante, por el capitalismo americano.<br />
Los cubanos son mágicos para la subsistencia y la re-significación. Merecen haber sido, incluso, peronistas.</p>
<p>Para la inmediatez de la crónica, basta confirmar que Estados Unidos es responsable de la debacle eterna de Medio Oriente. Por haberse aventurado en invasiones improvisadas, que culminaron con espléndidos retrocesos. Como es responsable también Rusia y China. Por evitar cualquier acción del impotente Consejo de Seguridad. Algún esfuerzo solidario destinado a implantar el orden en los estados artificiales que Francia e Inglaterra se distribuyeron, como si fueran fichas intrascendentes. Después de la primera guerra inter-europea, llamada “mundial” (ver Ernst Nolte).<br />
Pero valga al menos como excusa. La eventual acción coordinada del Consejo podía haber generado situaciones peores.</p>
<p>Desde hace décadas, la Organización de las Naciones Unidas cae por la pendiente del error. El Consejo no representa el verdadero poder actual, que se encuentra fragmentado y disperso. Lo suficiente como para admitir que el organigrama de poder -saldo de la segunda guerra- ya no tiene vigencia.</p>
<p>El caos del presente deslegitima la identidad de Naciones Unidas. Por miseria o por persecuciones, los desplazamientos compulsivos de población explicitan la inutilidad práctica del costoso sistema multilateral, hoy paralizado por la incertidumbre.</p>
<h3>Cuotas de miserables</h3>
<p>Mientras tanto, los países reticentes de Europa distaban de ponerse de acuerdo con la cuota de miserables que les correspondía a cada uno. Pero bastó con la aparición del cadáver del niño sirio, de clase media, en la postal de una playa turca, para que se desmantele la ética -y la estética- de la Unión Europea. Organización burocrática de circuito cerrado.<br />
De ser por Viktor Orban, el bestialmente franco primer ministro de Hungría, el problema de los refugiados debe limitarse a Alemania. Porque la totalidad de los sirios (o eritreos, o afganos) pretenden ingresar exclusivamente en Alemania. Por las posibilidades que ofrece la potencia, en su condición de Estado más rico. Alemania se eleva por tercera vez en poco más de un siglo, ante la desconfianza de los vecinos. Después de dos desmoronamientos estremecedores, objetos de documentales televisivos de clase b.<br />
Debe hurgarse en el detalle imprescindible del poderío. Que no guarda la menor relación con el liderazgo, que es, en realidad, lo que hoy falla en el mundo.<br />
Ninguno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad es líder de absolutamente nada. Se percibe la falta de la superpotencia que establezca los límites. Que baje las líneas elementales de la convivencia. Acaso se extraña la falta de las dos superpotencias, como durante décadas lo fueron Estados Unidos y la extinguida Unión Soviética. Mantenían el planeta entretenido en un tablero de ajedrez frío, entre partidas tensas que presentaban, en simultáneo, el atributo del equilibrio. Cuando el universo era, en fin, más seguro. Y los desplazamientos de población no ofrecían la imagen penosa del colapso. Por la pobreza, cuando ya ni se sabe cómo tratar con los pobres. O por las razones compulsivas, como las alucinaciones del Estado Islámico (Daesh, para los europeos).</p>
<h3>Primaveras destructoras</h3>
<p>Para interpretar el caos que produce el desplazamiento de población no hace falta aludir a la historia. Se asiste, en Medio Oriente, a las destructivas consecuencias de las nostálgicas “primaveras árabes”. Llamadas con el romanticismo voluntarista de los occidentales fascinados, por la idea de creer que los árabes querían ser, en el fondo, como ellos. Parecerse y elegir la misma manera de vivir, de tomar la libertad como un merecido bálsamo natural.<br />
Sin embargo, como confirma Marine Le Pen -autorizada exponente de la derecha próxima a la xenofobia- “la primavera árabe nos trajo el invierno salafista”.<br />
Claros ejemplos: Túnez y doblemente Egipto.<br />
Porque la “primavera” produjo, en Egipto, el fundamentalismo democrático de los Hermanos Musulmanes. Y con su fracaso, el posterior autoritarismo legitimado de Al Sisi, que nada tiene que envidiar al régimen destituido -en vano- de Hosni Moubarak.<br />
Hoy Al Sisi comanda un Egipto que dejó de ser gravitante hasta para el turismo. Y en la región, hasta el divisorio conflicto palestino ya pasó al plano complementario.<br />
Ahora tallan otros jugadores. Son los viejos enemigos enfrentados por el camino hegemónico de Alá. Arabia Saudita, rigoristas sunnitas. Y el ascendente Irán, persa y chiita, que se sienta en la aceptable mesa de Estados Unidos. A los que se suma el tercero en la discordia, Daesh. Para alterar la geopolítica y producir los impresionantes desplazamientos de población casi infiel.<br />
La ambición de aquellos ciudadanos primaverales era lícita. Pretendían quebrar, desde las plazas, la lógica del poder. Reclamaban el ejercicio activo de la tolerancia, a través de masivas concentraciones registradas por la cadena Al Jazzera. Concluyeron con los beneficiarios políticos inspirados en la religión. Los que tenían bien organizada la fe.</p>
<h3>Sentados sobre la alfombra</h3>
<p>Pero registraron incluso consecuencias peores. En Libia, con la caída y muerte de Kaddafi, se asistió al colapso total del Estado. Para disputarse el poder, en adelante, entre bandas tribales. Se masacran interminablemente en el territorio infectado de petróleo. Sin ningún gendarme superior que se postule para aportar la racionalidad.<br />
Ocurre que los americanos, en Irak, se sepultaron. Como en Afganistán. Hicieron trampas infantiles para derrocar a Sadam, cuando el dictador ya no les resultaba utilitario.<br />
Con el pretexto de aniquilar a Al Qaeda pulverizaron en Irak aquel régimen sostenido por la versión sunnita del Baasismo. Competía con la versión alawita de Los Assad, en Siria, próxima del chiismo iraní. Separadamente ambos -Sadam y Haffez- imponían un orden temible. Pero un orden al fin. Podían comerse pescaditos frente al Delta, en los restaurantes de Bagdad. O disfrutarse el té con pistachos en la montaña, en los bordes de Damasco, sentados sobre una alfombra.</p>
<p>Los destinos fatales de Sadam y Kaddafi, y humillantes de Ben Ali y Moubarak, resultaron fundamentales para interpretar la resistencia de “Bashar, el oftalmólogo”.<br />
Bashar decidió abroquelarse cuando la primavera impetuosa avanzaba también sobre Damasco, Alepo, Palmira u Homs (tierra de los ancestros del cronista).<br />
Los fuertes antecedentes estimularon al oftalmólogo Bashar para no rendirse. Aunque su país (artificial) quedara reducido a escombros. Con el respaldo del amigo persa (Irán) y el amparo de Rusia, sumado a la tendenciosa neutralidad de China. Los miles de muertos pasaban a ser -para Bashar- una cuestión contable.<br />
Sobre todo cuando, entre tanta ausencia de poder, de liderazgo vacante, brotaban los sanguinarios de Daesh. Decidían emanciparse de la financiación culposa de la Arabia Saudita y de Qatar. Y ocupar el territorio anárquico de Siria y de Irak, ya sin gendarmes ni dueños. Y degollar mediáticamente a cualquier cristiano, con cierto apasionamiento televisivo, para impresionar hebdomadarios.<br />
Daesh no irrumpía para ejercer la violencia aislada, patrimonio de las diversas franquicias de Al Qaeda. Llegaba para superarla. Y hacerse fuerte, en especial, en el territorio.</p>
<p>Al territorializar la Jihad (leer “<a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/01/13/cuentapropistas-de-la-jihad/">Cuentapropistas de la Jihad”, cliquear</a>), Daesh se quedaba con el petróleo de Mosul. Excelentemente administrado por los colaboradores de Sadam. Expertos en la materia. Petróleo comercializado, a través de Turquía, tercerizado por mercaderes infinitos. Y consumido por cualquier país supuestamente enemigo, que amaga, incluso, con combatirlo.<br />
Se trata del ejército fortalecido por los fanáticos bien educados en occidente. Los que ingresan también desde Turquía, para engrosar las filas de Daesh. Con deseos específicos de rebanar los cuellos de los infieles cristianos que tomaban el té sentado en las alfombras, y que ahora se lanzan en deplorables barcazas, en desesperada búsqueda de un lugar. Para abalanzarse entre los calvarios económicos de Grecia, o de Hungría, que emergen como paraísos, comparados con los sitios arrasados de procedencia.</p>
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		<title>Decapitaciones, ajustes y selfies</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Aug 2014 10:31:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Reclutados occidentales del Estado Islámico como consecuencia de la crisis europea. Escribe Osiris Alonso D’Amomio, especial para JorgeAsísDigital &#160; Madrid ‘Nací, crecí y estudié en Francia, pero soy argelino. Francia no quiere que yo sea francés, me rechaza”. Lo confesó Almir, seis meses atrás, en París. A punto para enrolarse con algún eficiente reclutador, de los... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/08/29/decapitaciones-ajustes-y-selfies/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Reclutados occidentales del Estado Islámico como consecuencia de la crisis europea.</strong></p>
<p>Escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong>, especial para <em>JorgeAsísDigital</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Madrid</strong></p>
<p>‘Nací, crecí y estudié en Francia, pero soy argelino. <strong>Francia no quiere que yo sea francés, me rechaza</strong>”. Lo confesó Almir, seis meses atrás, en París. A punto para enrolarse con algún eficiente reclutador, de los que suelen proliferar en determinadas mezquitas.</p>
<p>Los reclutadores suelen estudiar los movimientos de los jóvenes que se acercan para participar de la oración de los viernes. Por vocación religiosa, por mero interés social, o por consolidación de la pertenencia. <strong>Los imanes los conocen y si pueden espantan a los reclutadores. Sobre todo porque tienen poco que ver con el Islam</strong> que los imanes pregonan, y que pasa más por la sumisión a Dios que por la rebeldía activa contra los infieles.</p>
<p><span id="more-1037"></span></p>
<p>Los especialistas que tienen la misión de captar a los convencidos para dar la batalla u ofrendar su vida tienen que hurgar en lo más profundo del fracaso. Que es lo que en Europa, precisamente, abunda.</p>
<p>Se dedican a estudiar las reacciones instintivas del creyente señalado. Indagan en sus situaciones laborales o familiares. <strong>Hurgan entre el desencanto de Bruselas, entre las distintas urbanizaciones plagadas de ocio en Madrid, en Londres o en Cardiff</strong>. O en los suburbios nutrientes de Marsella o de París, donde la gloria ligera del turismo no tiene lugar. Aunque pueda divisarse, a lo lejos, la torre Eiffel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Unificar las crisis</strong></p>
<p>Separar la crisis paulatina del occidente europeo, en su costado central o periférico, y la crisis traumática del Medio Oriente, es un error apenas perdonable en las redacciones apuradas. En la práctica, una crisis puede explicarse también a través de la interpretación de la otra.</p>
<p>El panorama se ensombrece en los hogares sensibles de Europa con el espectáculo de las decapitaciones que aterran a la hora de los telediarios. Sobre todo con las informaciones detalladas, relativas a los “terroristas” que distan de proceder de los desiertos. Al contrario, son combatientes que se educaron entre los márgenes de las capitales de occidente, o en cualquiera de sus costados, tanto del norte como del sur. Países que tienen cuentas pendientes con sus historias y que admitieron una inmigración inexorable, y que aplicaron sistemas fallidos de integración social que estallaron, a lo sumo, en la segunda generación. Y que acaso ya en la tercera se encuadra la densa confesión de Almir: “Francia no quiere que sea francés, mi patria es el Corán”.</p>
<p><strong>Lo que sorprende, entonces, es que la situación sorprenda</strong>. Que cueste tanto aceptar que el probable degollador del periodista americano fue un marginal de los tantos de Cardiff. Al que le gustaba rapear, y que proclamaba, acaso como Almir, que no era aceptado en el país que le facilitaba el acceso al conocimiento. Y que le permitía conocer su cultura, y lo adiestraba en el manejo sabio de las redes sociales. Incluso, hasta le facilitaba el acceso a la inteligencia comunicacional. Y lo recluía en el gheto, para resignarse a ni siquiera tener esperanzas de encontrar un trabajo. Ni tenga el menor sentido buscarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La estética del ajuste</strong></p>
<p>Correspondería tratar las crisis juntas. La historia es compartida.</p>
<p>Obediente y oportuno, Mariano Rajoy, el Popular de España, cierra con Ángela Merkel y sonríe con satisfacción hacia la posteridad. <strong>La señora Merkel lo aprueba. Rajoy hizo bien los deberes, cortó donde debía.</strong> Sirvió compartir con ella un utilitario trecho del camino hacia Santiago de Compostela, su tierra, y la de don Fraga Iribarne. En adelante, con Merkel contenta, Rajoy podrá dejar a la oposición socialista con la impotencia de sus quejas mediáticas. Ya ni constan en actas.</p>
<p>En cambio <strong>François Hollande, un socialista voluntarioso, no tiene otra alternativa que disciplinar la tropa que se resiste a cerrar con Merkel y obedecerla.</strong> Justamente cuando se cumplen setenta años de la liberación de París, unos izquierdistas tontos se entrometen para impugnarle su dependencia de la nueva Alemania, que le exhibe su invariable superioridad, a la Francia que debe conformarse con ser segunda. Entonces Hollande debe consolidar a su primer ministro Valls, y avalarlo de nuevo, pese a la oposición de los propios camaradas que se muestran reticentes a aceptar la obligada moda liberal. Y pretenden abandonar la estética del ajuste perpetuo.</p>
<p>Después de todo, era más conveniente que en Francia el verdadero ajuste lo hiciera Nicolás Sarkozy, que representaba más bien a la derecha. Así la izquierda socialista podía oponerse con banderas rojas y sus manifestaciones emotivas. <strong>Pero el baño frío de la realidad le tocó al pobre Hollande. Encargarse de la utopía de reducir el gasto público en 50 mil millones de euros</strong>. <strong>Una cifra ofensiva, por ejemplo, hasta para una Argentina que se fue al descenso del default, por un asiento contable de 1.500 millones de dólares.</strong></p>
<p>Pero la izquierda nunca tuvo vocación para recortar. Está exclusivamente para distribuir la torta, sin hacerla. Se los recordaba siempre Montebourg al catalán Valls y a Hollande. Para colmo Montebourg era el ministro de Economía que nunca se convenció que la economía es siempre, inalterablemente, de derecha. Pero no: Montebourg enviaba demagógicos mensajes hacia los militantes panzones del partido, que se avergonzaban de recortar desde el gobierno en aquellos sitios del presupuesto donde Sarkozy ni se había atrevido.</p>
<p>Para atroz desencanto de madame Filipetti, la ministra de Cultura que renunció como Montebourg, en nombre de sus ideales que confrontaban, pesadamente, con el paredón opaco de la realidad. Para algarabía, y lo peor, para beneficio ideológico de Marine Le Pen, que culpa a la inmigración de la desgracia de Europa y crece gracias a los desastres personales que padecieron, sucesivamente, Sarkozy y Hollande.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La selfie</strong></p>
<p>Lo sorprendente es que hoy los occidentales se sorprendan de los cientos de reclutados que fueron formados en sus países y hoy los quieren decapitar. Los rechazados que no vacilaron en irse hacia la Jihad. A luchar por cualquiera de las causas pendientes que se multiplican en la región que mantiene consternado al mundo dependiente de su energía. Sea la causa eterna palestina, o sea en Siria, a favor o en contra de Bashar Al Assad, o en el Irak, donde se incineraron juntos los ingleses y americanos. O que engrosen las listas clandestinas de los combatientes que nada tenían para perder y que hoy persiguen la demencial utopía del califato en un Estado Islámico, a través de la impactante metodología sanguinaria, aunque explotada con la habilidad de quienes saben manejar los medios de comunicación, las tecnologías de avanzada, el universo interno de las redes sociales que nutren los objetivos paradójicos de remontarse hacia el ilusorio Medioevo.</p>
<p>A los efectos de aplicar, después de la indispensable matanza, las claves manipuladas de El Corán, la patria de Almir, que se siente tan rechazado por los recortadores que culpan a la inmigración como el hijo de la buena señora marroquí que reside en Majadahonda, en las afueras de Madrid. El chico, Brahim, se le fue de vacaciones a Tetuán pero no volvió más. Aunque le envió a su madre una selfie, desde el desierto indescifrable, situado entre los estados artificiales de Siria y de Irak, donde se lo podía ver al Brahim barbado y feliz.</p>
<p><strong>Sorprende que se sorprendan de aquellos jóvenes que sentían que nada podían esperar en Madrid, en Cardiff o en París. Educados en las culturas que no los contenían</strong>, <strong>y originarios de pasados que podían, por lo menos, idealizar.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>para <em>JorgeAsisDigital.com</em></p>
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		<title>Conflicto simple en Crimea (Rusia)</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Mar 2014 17:05:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Putin vuelve a marcarle el ritmo a Obama y a los líderes de la frágil Unión Europea. escribe Osiris Alonso D’Amomio especial para JorgeAsísDigital Frío, inexpresivo, determinado, Vladimir Putin se dispone a marcarle de nuevo el ritmo a Barack Obama. Y a acentuar la fragilidad estructural de los líderes de la Unión Europea. Si para... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/03/07/conflicto-simple-en-crimea-rusia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-size: 13px">Putin vuelve a marcarle el ritmo a Obama y a los líderes de la frágil Unión Europea.</span></em></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong><br />
especial para JorgeAsísDigital</p>
<p>Frío, inexpresivo, determinado, <strong>Vladimir Putin se dispone a marcarle de nuevo el ritmo a Barack Obama.</strong> Y a acentuar la fragilidad estructural de los líderes de la Unión Europea.</p>
<p>Si para proteger la base militar de <strong>Tartuz</strong> (su picaporte del Mediterráneo), Putin se esforzó en evitar frontalmente la intervención occidental en la debacle de <strong>Siria</strong>, por intereses mucho más relevantes hoy decide<strong> proteger la base naval de Sebastopol, situada en Crimea</strong>. Picaporte del Mar Negro. “Arrendado” por Rusia hasta 2042.</p>
<p>La península de Crimea está habitada, por otra parte, por casi un 60% de rusos. La circunstancia demográfica le permite a Putin inspirar la legitimidad de sus posiciones. La vanguardia de una acción condicionada por diversas circunstancias de la historia, que torna apasionante el estudio de la región.</p>
<p>En Crimea los ucranianos son minoritarios. Un considerable 30%. El 10% lo componen aquellos míticos tártaros que volvieron (sobre todo después del desbarajuste de la Unión Soviética). Aunque, hasta mediados del siglo veinte, los tártaros eran masivos, hasta que Stalin decidió expulsarlos hacia <strong>Uzbequistán</strong>. Por haber sido “colaboracionistas con el ejército nazi”. En realidad los expulsaba para purificar la zona, que mantenía atractivos admirables para el fomento del turismo (siempre interior).</p>
<p>Sin embargo, fue <strong>Nikita Kruschev</strong> el ucraniano duro que denunciaría los crímenes horribles de Stalin, quien cometería el máximo error estratégico. Un episodio que puede servir como antecedente superior para entender el conflicto simple de hoy. En 1954 Kruschev decidió transferir Crimea para la República Socialista Soviética de Ucrania. Otro exceso de localismo que se transformó en “el regalo envenado” del agradecido jerarca que escaló hasta lo más alto del poder soviético, desde el PC de Kiev.</p>
<p><strong><span id="more-791"></span>Mezcla de identidades e ideologías</strong></p>
<p>Se asiste al desfile dinámico de intereses permanentes, en una región caracterizada por la mezcla de identidades como de ideologías. En ningún momento puede dejarse de costado el carácter vocacionalmente imperial de Rusia. A través de los zares, o del comunismo instrumental, o del capitalismo relativamente selectivo, desde el que se proyecta el actual cuadro de la vieja <strong>KGB</strong> -Vladimir Putin- que occidente aún desconoce cómo tratar. La referencia alude a los cuatro o cinco países que pesan de los 28 de la Europa institucional, que se encuentran pendientes de la canilla del gas ruso que atraviesa por el interior de Ucrania. Una canilla que Putin, después de todo, no vacilaría en cerrar. Ya experimentaron al respecto los ucranianos durante algún invierno, y la señora Timoshenko no tuvo otra alternativa que conceder en el precio, para algarabía de la <strong>Gazprom</strong>.</p>
<p>En política internacional, a través de la formalidad diplomática, la hipocresía suele asumirse como una suerte de “gasto de representación”. En el fondo ninguno de los países europeos mantiene deseos reales de castigarlo a Putin. Ni de recurrir a las sobreactuaciones disuasorias de la <strong>Organización del Atlántico Norte (OTAN)</strong>. Ni de regresar a las tensiones literarias de la<strong> Guerra Fría</strong>, que sólo se extrañan en la literatura.</p>
<p>Apenas, acaso, los líderes de occidente preferirían que la marcada de ritmo de Putin fuera menos obvia. Que los respetara más, y no se note tanto el abuso de la debilidad ajena. Como para no dejar librado el discurso severo del portugués Durao Barroso, el presidente de la Comisión Europea, en la intrascendencia de lo inútil. Para tratamiento de <strong>Euronews</strong>.</p>
<p>Ni el Reino Unido (y no sólo por los oligarcas rusos, tan dispendiosos en materia económica), ni Italia, España, Bélgica o Francia. Ni mucho menos Alemania, el actor principal del conjunto, mantienen hoy el menor interés de enfrentarse con la Rusia de Putin. Y menos, a nuestro juicio, por Crimea. Pero se trata de un desinterés que debe simularse con decorosa dignidad. Es explicable.</p>
<p><strong>Fronteras elásticas</strong></p>
<p>Las convocatorias al diálogo, o los pretextos de buscar “la solución diplomática”, sirven a las cancillerías para salir del paso con alguna elegancia. Para cumplir. Aunque se trate de otro acto de impotencia magistral. Los valores democráticos son siempre selectivos, y puede asegurarse que <strong>costará evitar el plebiscito del 16 de marzo</strong> que dispuso el parlamento de Crimea. Representa, mal que mal, a su población, y propone alejarse de una Ucrania culturalmente partida, con la que tiene muy poco que ver. Para acercarse naturalmente a una Rusia de la que nunca tal vez Crimea debió haber salido. De no haber mediado el “regalo envenenado”, <strong>antojo del campesino hosco (como lo llamaba Raúl González Tuñón a Kruschev)</strong>, que quiso quedar bien con su república de acceso. La Ucrania soviética.</p>
<p>El pobre Obama se encuentra ante la magnitud de otro hecho consumado. Por más que hable telefónicamente con Putin sabe que su interlocutor se encuentra movilizado por datos que considera irrebatibles. Para el espía convertido en estadista, en Ucrania se registró un golpe técnico de estado que desalojó al corrompido papanatas de Yanukovich. Y ante la incertidumbre de las fronteras Putin tiene que proteger a sus rusos. Como lo haría el mismo Obama si la incertidumbre estuviera alojada en México o Canadá.</p>
<p>Y después de todo, <strong>si Kosovo pudo ser independiente de Serbia, ¿por qué Crimea no puede ser independiente de Ucrania?</strong></p>
<p>Consecuencias lógicas por el entusiasmo febril de las autonomías. Y es aquí donde ingresa la elaborada temeridad de España. Vaya novedad, los casos son todos específicamente distintos, pero con el antecedente de Crimea <strong>podrían también fortalecerse los intereses separatistas de Cataluña.</strong></p>
<p>En Bruselas como en Washington prospera entonces la misma atmósfera de tensión. Signada por el cóctel de impotencia e hipocresía que complementan los efectos perniciosos de la real-politik.<br />
Ante el destacado <strong>silencio, cada vez más expresivo, de China</strong>. <strong>Otra vez Putin se saldrá con la suya.</strong> Ganará la partida. Entre las fronteras invariablemente elásticas que admiten dibujadas innovaciones.</p>
<p>Osiris Alonso D’Amomio</p>
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		<title>Egipto: la democracia imposible</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/16/egipto-la-democracia-imposible/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 Aug 2013 19:45:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Golpe técnico militar o islamismo de estado. escribe Osiris Alonso D’Amomio La pomposa “primavera árabe”, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en Egipto para derrocar el autoritarismo sombrío de Hosni Moubarak. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/16/egipto-la-democracia-imposible/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Golpe técnico militar o islamismo de estado.</em></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>La pomposa <strong>“primavera árabe”</strong>, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en <strong>Egipto</strong> para derrocar el autoritarismo sombrío de <strong>Hosni Moubarak</strong>. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El carnet triste del fracaso.<br />
<strong>El retroceso golpista deja a su sociedad en una encerrona filosóficamente trágica.</strong></p>
<p><span id="more-453"></span>Las cancillerías occidentales no se atreven a condenar el golpe militar de Egipto.<br />
El compulsivo desalojo del presidente <strong>Mohamed Morsi</strong>, que encabezaba un mal gobierno. Con la legitimidad de los votos, arrastraba hacia la<strong> islamización política.</strong></p>
<p>Para ser claro, <strong>no se asume la existencia técnica del golpe de estado</strong>. Tampoco nadie se desgarra al evaluarse que los golpistas, en el fondo, tenían razones consistentes para golpear.<br />
La consecuencia del fervor transformador, que incitaba hacia la modernidad, culmina con el regreso del autoritarismo.<br />
La conclusión indica que no tuvo mayor sentido práctico echarlo al agonizante Hosni Moubarak. Junto con el extinto<strong> Omar Suleiman</strong> -el contacto con la <strong>CIA</strong>- Moubarak supo asegurar, durante décadas, que los turistas anglosajones acudieran masivamente a fotografiarse entre el commodity de las pirámides. En pantalón corto.<br />
El <strong>general Al Sisi</strong>, y <strong>Al Mansour</strong>, el presidente dibujado, intentan reflotar aquel viejo orden represivo y reaccionario. Pero ya casi idealizado como una gran utopía.</p>
<p>Cuando el pueblo conquistó el atributo de elegir, a través del voto, a sus representantes, se optó por los <strong>Hermanos Musulmanes</strong>. Los que precipitadamente pretendieron imponer otro sistema autoritario, tan malo como aquel que se había desalojado. Pero sin un orden básico.<br />
En Egipto, el Ejército es la única institución que se encuentra en condiciones de evitar la desintegración de la identidad. Firme y vertical. Como las pirámides (que, para la desdicha de su economía, ya nadie visita).</p>
<p><strong>Egipto. La democracia imposible.</strong> Y el General Al Sisi, con inapelable apoyo popular, derrocó y capturó al presidente Morsi.<br />
Hoy <strong>Morsi está preso</strong>, pero sostenido por las convicciones de los partidarios que procuran restablecerlo en su cargo. Se escudan en la popularidad de los votos. <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La contradicción deriva en las concentraciones desafiantes de los islamistas desalojados. Ante un Ejército que no puede evitar la <strong>represión televisada</strong>, que escandaliza a los gobiernos aliados que no toleran la idea de complicarse con el gobierno represor, aunque comparativamente lo prefieren.</span><br />
Aquí se ansía la pacífica resignación de los reprimidos. Los que lícitamente reclaman la restitución del presidente que votaron. Y que aspiraba a imponer la concepción (occidental) del fundamentalismo islámico. Para el resto de la sociedad.</p>
<p><strong>La ética del terror</strong></p>
<p>A través del impulso organizado de la fe, Los Hermanos Musulmanes, en su historia, dieron muestras ejemplares de sacrificio y heroísmo. El poderoso movimiento religioso-popular supo expandirse desde la clandestinidad, fuente de mitología.<br />
Conviene aclarar, por la magnitud del desconocimiento, que La Hermandad no debe ser inmediatamente asociada con los <strong>jihadistas</strong> <strong>radicalizados</strong> que desembocaron en las estructuras violentas, como las diversas franquicias de<strong> Al Qaeda</strong>. Aunque cabe consignar que los radicalizados se nutren con las decepciones. Hasta fortalecerse.<br />
Consta que el triunfo electoral de los Hermanos Musulmanes constituyó un severo retroceso de los radicalizados que prefieren el culto al mártir. A la inmolación. A la estética de las bombas humanas. Los Hermanos les demostraban que aún era posible llegar al poder por la vía pacífica. Pasó en <strong>Túnez</strong>, con el <strong>partido Enhaida</strong>. Y en Egipto.<br />
Por lo tanto, si se consolida el golpe militar de Al Sisi, y si se instala el fracaso del gobierno de La Hermandad, se arrastra, hacia la salida de la violencia, a una multitud de inocentes musulmanes que adhirieron al camino institucional que ya se trunca.<br />
<strong>De aquí, al cierre de las embajadas de Estados Unidos y de la Unión Europea, resta un paso.</strong> Basta con un comunicado para que se preparen las valijas. O con un breve mensaje televisivo, para generar la ética del terror. Con cuerpos de sobra para ofrecerse como bombas.</p>
<p><strong>Cretinos y víctimas</strong></p>
<p>Ricos y feroces cretinos. Como <strong>Ben Alí, Khadaffi, Sadam, Moubarak, Haffez o el propio Bashar al Assad.</strong> Cabezas de regímenes fuertemente represivos que los combatieron.<br />
A la Hermandad Musulmana y -sobre todo- a Al Qaeda. Los cretinos se mostraban como la única garantía que les permitía, a las democracias sofisticadas, continuar con el consumo relativamente tranquilo del petróleo. Los florecientes estados del Golfo se permitían la hegemonía principal. Y hasta el lujo secreto de financiar a quienes los impugnaban, pero siempre preferiblemente lejos.</p>
<p>Es preciso plantear la obviedad de las diferencias después que<strong> George Bush</strong> -el junior- mezclara todos los sabores y las contradicciones en un fast food trágico, para comprometer a Occidente en<strong> otra cruzada alucinante en</strong> <strong>Irak</strong>. Contra Sadam, en la <strong>siniestra búsqueda de “armas de extinción masiva” que no existían.</strong> Consecuencia de la acción terrorista más espectacular de Al Qaeda. El derrumbe de las <strong>Torres Gemelas</strong> y sus miles de muertos.<br />
La humillación dolorosamente recibida no legitimaba la desastrosa política norteamericana en Medio Oriente. Se agravó, en cambio, la complejidad del cuadro. Con sus cementerios naturales y sus escombros. Ensuciaron las situaciones internas de todas las zonas en que se introdujeron, a los efectos de asegurar su consagrado sistema de valores. Y producirles, a los bárbaros, el espejismo de un nuevo orden. Con menor perjuicio interno desde que se entregaron a la eficacia de los “drones” (los aviones bombarderos no tripulados). Para atenuar la recepción de ataúdes políticamente inconvenientes, envueltos en banderas. Procedentes de Irak, o de <strong>Afganistán</strong>.</p>
<p>Tiempo de aceptar que las primaveras árabes desembocaron en islamismos que clausuraban el fervor. Y que La Hermandad se transformó en la exclusiva beneficiaria de la protesta de aquellos modernistas sueltos, que se movilizaban para amontonarse en la <strong>Plaza Tahrir</strong>.<br />
Hoy La Hermandad es la víctima del golpe de estado en Egipto, que en Túnez aún puede evitarse (responsabilidad de <strong>Francia</strong>, que suele contagiarse de Estados Unidos y se entromete en <strong>Malí</strong>. Pero se cuida de no cometer sus errores. Ampliaremos).</p>
<p>Sin embargo las víctimas fundamentales de estas “primaveras árabes” fueron los inocentes protagonistas que necesitaban las migajas de modernidad.<br />
Los que desafiaron a los cretinos-autócratas sin sospechar que se encontraban en el medio de la trampa infernal.<br />
Entre el látigo del tiranuelo que los sometía, o la interpretación institucionalizada del <strong>Corán</strong>, que se entendía como una <strong>Constitución</strong>. Como lo observara el intelectual <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>. En Los Viajes. Su libro superior.</p>
<p>La democracia imposible, por la que se batían los modernistas, aludía a las ilusiones del pluralismo y la tolerancia. Enriquecidos con la apertura informativa que les generaban las redes sociales. Una metodología generosa de comunicación que los hacía sentirse más unidos. Y en simultáneo, más desdichados.</p>
<p><strong>La Neo Guerra Fría</strong></p>
<p>En <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">“La desgracia de Egipto”</a> se trató el cambio de reglas y del mismo juego.<br />
Con cinismo pragmático, los rigoristas de la fundamental <strong>Arabia Saudita</strong>, de los <strong>Emiratos</strong> y el <strong>Kuwait</strong>, apoyan y financian a los golpistas salvadores de Egipto, que disfrutan de los 1.500 millones de dólares de ayuda militar de Estados Unidos. Pero se escandalizan preventivamente ante la represión que necesitan sea breve y eficaz. Lo prefiere también <strong>Israel</strong>, sin decirlo, siempre mejor preparado para tratar con regímenes de fuerza que ostenten la brutalidad que los justifica. Y como lo celebra <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/">“Bashar, el oftalmólogo”</a>, que siente el golpe de Egipto como una feliz oxigenación de su masacre. El golpe de Al Sisi le brinda a Bashar mayores fuerzas para destruir a sus enemigos internos. A discreción. Es Gratis. <strong>Rusia</strong> los ampara y <strong>Siria</strong> es la punta de lanza para implantar un nuevo esquema de <strong>Neo Guerra Fría</strong>. Para tratarlo en próximo despacho.</p>
<p>Estallan los lineamientos y Siria se aleja, acaso a su pesar, de los intereses compartidos por el <strong>Eje del Mal</strong>, que comparte con el <strong>Hizbollah</strong> (libanés), el <strong>Hamas</strong> (palestino) y el impetuoso <strong>Irán</strong> (el persa que banca). Y con <strong>Turquía</strong>, que está exactamente afuera del Eje, dirigida por un “islamista moderado”. <strong>Erdogan</strong> teme el contagio hacia la rebelión de sus islamistas solidarios.<br />
En conjunto, unos y otros sólo coinciden en cargarle a <strong>Qatar</strong> las responsabilidades de las primaveras fracasadas.<br />
El paisito petrolero del Golfo creyó conciliar el islamismo institucional de la Hermandad con la sublime idea de la democracia.<br />
A través de la penetración triunfal de <strong>Al Jazzera</strong>, el canal dedicado a la impertinencia de comunicar.<br />
Tienta también dedicar un próximo artículo específico. A Qatar, el “pigmeo con puño ambicioso de gigante”.</p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
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		<title>La desgracia de Egipto</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Jul 2013 18:10:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La convivencia imposible del islamismo y la democracia. Satisfacción en Siria y Arabia Saudita. Preocupación en Túnez.</strong></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>El diario <em><strong>Al Watan</strong></em> anticipó el expresivo diálogo del final.<br />
Fue entre <strong>Mohamed Morsi</strong>, el presidente de <strong>Egipto</strong> a derrocarse -de la <strong>Hermandad Musulmana</strong>-, con el general<strong> Abdel Fattah Al Sissi</strong>, el derrocador. Ministro de Defensa y jefe del poderoso ejército. La única institución que mantiene, en el desbande de la fragmentación, su integridad.<br />
“Parte, Morsi, con dignidad” -le dijo Al Sissi.<br />
“Pero éste es un golpe de estado militar, los americanos nunca te lo van a permitir”, dijo Morsi, después de todo un cándido que trataba de salvarse.<br />
Cuesta creer que Al Sissi se haya atrevido a desalojarlo del poder a Morsi sin la luz verde “de los americanos” (surten al ejército de mil millones de dólares por año, en “concepto de ayuda”).<br />
“Nos interesa la opinión del pueblo egipcio, no del americano”, dijo Al Sissi.<br />
“Pero yo soy quien te designó y puedo desplazarte”, replicó enojado el presidente. Lo rodeaba su guardia defensiva.<br />
“Olvídate, ya no tienes ninguna legitimidad”.<br />
Entonces Morsi fue detenido por quienes estaban, en el lugar, para defenderlo.</p>
<p><strong><span id="more-366"></span>Cambio de reglas y del juego</strong></p>
<p>La facilidad interpretativa indica que, entre la democracia y el islamismo, persiste un abismo. Nada tienen en común.<br />
Los partidarios de la modernidad se encuentran, en la región, definitivamente condenados.<br />
O islamismo de estado o autoritarismo coercitivo.</p>
<p>La <strong>sintonía entre democracia e islamismo</strong> es, ante todo, un ejercicio mediático de la voluntad, propagada por los responsables de la cadena <em><strong>Al Jazeera</strong>.</em><br />
Se justifica que la primera medida golpista haya consistido en clausurar la sede de la cadena, que emitía desde <strong>El Cairo</strong>.<br />
Significa confirmar que el golpe, en Egipto, se reduce al retroceso de los jeques petroleros de <strong>Qatar</strong>. En desmedro de la algarabía, la satisfacción de los “hermanos enemigos”. Los rigoristas petroleros de<strong> Arabia Saudita</strong> (sostenidos siempre por los americanos) y de los Emiratos.<br />
Pero sobre todo debe registrarse la satisfacción en <strong>Siria</strong>. Y por qué no de <strong>Israel</strong>, aunque en silencio diplomático. En realidad les resulta más conveniente, y fructífero, tratar con regímenes de fuerza. Con los que saben a qué atenerse (no olvidar que con Morsi circulaban positivos beneficios para los palestinos chiitas del <strong>Hamas</strong>, en eje siempre con el <strong>Hizbollah</strong> chiita de <strong>Líbano</strong>, con Siria y, en el fondo, con <strong>Irán</strong>, en tandem con <strong>Rusia</strong>).</p>
<p>Hay cambio de reglas, pero también del propio juego, aún dinámicamente difuso.<br />
Son realineamientos que alteran el tablero geopolítico, y desconcierta a las cancillerías que pesan. <strong>Argentina</strong>, abstenerse.<br />
Desde el punto de vista técnico, en Egipto transcurre un <strong>vulgar golpe militar</strong>. Pero con multitudinario apoyo popular. La coincidencia entre un grupo de vanguardia, <strong>Tamarrod</strong>, o sea Rebelión, que movilizó 17 millones de personas, con un ejército repentinamente sensible a los reclamos sociales.</p>
<p>Al Sissi pone al frente al desconocido jurista <strong>Mansour</strong>. Asombra con la amplitud frustrada de proponer, como primer ministro, al inofensivo burócrata <strong>El Baradei</strong>. Un equilibrista de organizaciones internacionales que trafica aperturas hacia “el mundo occidental”. Pero finalmente el puesto será, según nuestras fuentes, para un abogado casi progresista, un socialdemócrata, <strong>Ziaad Baha El Din.</strong></p>
<p><strong>El fracaso prematuro de la primavera árabe</strong></p>
<p>Pese a la alegría de las movilizadas capas medias, en Egipto se asiste al primer fracaso de la llamada <strong>primavera árabe.</strong><br />
Es la consecuencia fatal del segundo éxito. Haber derrocado a <strong>Hosni Moubarak</strong> (el primer derrocado fue <strong>Ben Alí</strong>, en <strong>Túnez</strong>).<br />
Pero para llevar al poder, democráticamente, en ambos estados -Túnez y Egipto- a la única organización que mantiene niveles aceptables de organización política. Los Hermanos Musulmanes.</p>
<p>Previsiblemente, Morsi iba a decepcionar. Porque prefirió actuar como presidente de los Hermanos Musulmanes, y no de la abrumadora complejidad que conforma Egipto.<br />
Iba a caer arrastrado por las exigencias de los voraces medialuneros del propio partido. Medialuneros que ocupaban los espacios fundamentales. Mientras la economía se desmoronaba. Faltaba de todo y no disponían de los arrebatos de ningún <strong>Moreno</strong>. Desaparecía, de pronto, desde la harina hasta el combustible. Los precios escalaban y carecían de un solvente <strong>INDEC</strong>. No había espacio para la trampa. Porque escaseaban también -y sobre todo- los turistas.<br />
Así como <strong>España</strong> vive del commodity del sol, en Egipto gran parte de los ingresos pasan por el commodity de las pirámides.</p>
<p>“Moubarak con barba” se lo llamaba a Morsi en los amontonamientos de la<strong> Plaza Tahrir.</strong><br />
Se lo cargaba la misma aglomeración que se cargó, primero, a Moubarak.<br />
Pero ahora se movilizaban para defenderlo sus partidarios, los barbudos de la Hermandad. Los casi cincuenta muertos de la contabilidad permiten temer por la antesala de esta nueva guerra civil. Perfectamente puede superar la catástrofe que disuelve a Siria.<br />
Pero es más grave: porque el mundo árabe suele históricamente oscilar alrededor del eje de Egipto.<br />
Lo descubrió <strong>Henry Kissinger</strong>, cuando sentenció: “En la región no hay guerra sin Egipto ni paz sin Siria. Y viceversa”.<br />
Con los dos Estados que desbarrancan, aumenta la incertidumbre. Por las alteraciones que se producen en el ámbito persa (Irán). Pero especialmente en <strong>Turquía</strong>, que volvía a divagar con un imperio conjetural.<br />
Téngase en cuenta que, en su momento, Morsi fue votado hasta por los laicos, a los efectos de impedir el regreso del Antiguo Régimen, que lo representaba el otro candidato, general <strong>Chafik</strong>.<br />
Pero el antiguo régimen, de todos modos, vuelve. Con el golpismo popular que atormenta a los teóricos.</p>
<p><strong>Resurrección de Al Qaeda</strong></p>
<p>Para colmo, el prematuro triunfo de la protesta (que se cargó a Moubarak), como la vía electoral de acceso, había desubicado a los islamistas radicalizados de<strong> Al Qaeda.</strong><br />
Los desesperados retrocedieron en la consideración. Superados por el fervor participativo de las redes sociales.<br />
Por lo tanto el fracaso -también prematuro- del experimento Morsi, los vuelve a poner, a los esclarecidos de Al Qaeda, en la inquietante vanguardia.<br />
No olvidar que muerto<strong> Bin Laden, </strong>el jefe de Al Qaeda, <strong>Ayman Al Zawahiri</strong>, es, ante todo, egipcio. Y sabe de venganzas.</p>
<p>Paradójicamente, <strong>Bashar Al Assad</strong>, en Siria, siente que puede respirar. Tiene licencia, e incentivos morales, para continuar la faena sistemática de la matanza.<br />
Si <strong>Kadhaffi</strong>, en <strong>Libia</strong>, hubiera resistido, como <strong>Bashar</strong> en Siria, y matado a todos los resistentes que fueran necesarios, tal vez aún estaría al frente.<br />
Su cadáver no hubiera sido mancillado, humillado. Escupido en la calle.</p>
<p>Si total, decenas de miles muertos más bastaban, al fin y al cabo, para comprobar su legitimidad.<br />
Después de cuatro siglos de explotación otomana, de delimitación artificial de fronteras, <strong>Francia</strong> y <strong>Gran</strong> <strong>Bretaña</strong> -o la conjunción de occidente, que hoy encabezan “los americanos”- no podían imponerle su sistema de organización (aparte, en el fondo, no tenían el menor interés en ser imitados). Para obligarlos a convivir, incluso, con Israel. Y con la evolución de un Israel que multiplica, para colmo, el atraso.</p>
<p>Lo más fácil es culpar, de la desgracia de <strong>Egipto</strong>, a la televisión de <strong>Qatar</strong>.<br />
Responsabilizarla, incluso, por la repercusión de aquellas movilizaciones iniciales. Derivadas de la auto-inmolación del desdichado verdulero de Túnez.<br />
Ben Ali -al que se llevaron puesto-, comienza a ser visto, comparativamente, con simpatía. Efectos colaterales de la desgracia.<br />
En adelante, los islamistas triunfales de <strong>Ennahda</strong>, en Túnez, deben cuidarse del contagio.</p>
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