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	<title>Mundo Asís &#187; Túnez</title>
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		<title>El factor Milani</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Feb 2014 18:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El factor Milani (I): por primera vez en 30 años un militar tiene cuotas de poder real. escribe Oberdán Rocamora El control de la calle En Egipto, Bolivia, Túnez, Argentina o probablemente pronto en Venezuela, lo que derriba gobiernos es “la calle”. Es la lección positiva que dejó Néstor Kirchner, El Furia. La necesidad de mantener... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/02/19/el-factor-milani/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>El factor Milani (I): por primera vez en 30 años un militar tiene cuotas de poder real.</em></p>
<p>escribe<strong> Oberdán Rocamora</strong></p>
<h3>El control de la calle</h3>
<p>En <strong>Egipto, Bolivia, Túnez, Argentina</strong> o probablemente pronto en <strong>Venezuela</strong>, lo que derriba gobiernos es “la calle”.<br />
Es la lección positiva que dejó <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia. La necesidad de mantener controlada “la calle”. E impedir que el adversario sea quien la ocupe.<br />
El Furia invirtió dinero en abundancia del Estado para compartir la calle con los sectores inofensivos de la izquierda. Fue a través de las “organizaciones sociales”. Padecimiento organizado, adicto al arte de aferrarse al presupuesto.<br />
Aparte entonces contaba a su favor con el espectro de <strong>Hugo Moyano</strong>, El Charol. Y con el encanto de la negritud disuasoria.<br />
No iba a ser nada fácil disputarle “la calle” a Kirchner.<br />
Pero el primero que lo atormentó, hasta el desequilibrio, fue El Ingeniero <strong>Blumberg</strong>. Aquel que convocó cientos de miles de inseguros portadores de velitas.<br />
A Blumberg, El Furia logró controlarlo con leyes y billetes. Llegó hasta a exhibirlo en aquel penoso <strong>Corsódromo</strong> <strong>de Gualeguaychú</strong>.<br />
Hasta que ocurrió el (auto) devastador conflicto del campo. Cuando hubo que recurrir hasta a la trompada previsible de<strong> Luis D’Elía,</strong> El Falso Negro Levantino.<br />
Y después fue la ocupación trágica del <strong>Parque Indoamericano</strong>. Resuelta por el bolso mágico y el banco móvil del teniente coronel médico<strong> Sergio Berni</strong>, El Licenciado Serial (que tiene mucho que ver en la miniserie que hoy se inicia).<br />
En adelante se registraron los sustanciales cambios en el área cosmética de la Seguridad. Se le concedió el poder inusual a la Gendarmería, que irritó a la Policía (y también al Ejército, aunque aún no contaba).<br />
Emergía Gendarmería como la fuerza geisha del cristinismo (Ver <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/09/04/gendarmeria-para-la-victoria/" target="_blank">“Gendarmería para la Victoria”</a>). Hasta que al cuerpo le estalló la propia crisis que asustó al gobierno desprevenido hasta el espanto.<br />
Era tarde, aparte, para entregarse a la policía. Contenía el flagelo del conflicto que estallaría definitivamente en el último diciembre, en la vanguardia de <strong>Córdoba</strong>. Para expandirse.<br />
Con el marco desolador, como paisaje brutal, de la estrategia triunfal del narcotráfico. Y con las catástrofes del gobierno inepto, a la deriva, surcado por la mala praxis y atemorizado por el presagio del mal final.<br />
Desde entonces, el Ejército es la única fuerza en que confía el cristinismo. O sea, para ser rigurosos,<strong> Carlos Zannini</strong>, El Cenador, La Doctora y a veces Máximo, En el Nombre del Hijo.<br />
Es en el Ejército donde persiste el General inquietante. El Seductor de Sexagenarias. Casi carismático, poco escrupuloso, de ascenso irresistible. Acumula cadáveres en los placares, pero ya supo proporcionar muchos más servicios de los necesarios.<br />
Está encuadrado, es “del palo”. Enternece hasta a la señora <strong>Hebe de Bonafini</strong>, La Comandanta, improvisada como entrevistadora.<br />
Supo desgastarse en el periodo de los méritos y en la tensa eliminación de competidores.<br />
Y se pronuncia, por si no bastara, a favor de “la causa nacional”. A la que pone el Ejército a su disposición.<br />
En un cierre circular, llegado el caso, ya transformado en el Jefe de Estado Mayor, el <strong>Teniente General César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani</strong> asegura la movilización de tropas para sostener al gobierno. Apenas hay que darle todo lo que pide. Tragarse sapos. Y bancarlo.</p>
<h3><span id="more-749"></span>Límites y cascabeles</h3>
<p>¿Quién le pondrá un cascabel al Teniente General Milani? O por lo menos un miserable límite.<br />
¿Hasta dónde va a llegar el Teniente General con su proyecto político personal? (en el caso que exista).<br />
A través, insólitamente, del Ejército más desmoralizado de la historia. Que hoy por el impulso del Factor Milani recupera, de pronto, ciertos atisbos de moral cuestionable. Casi indigna.<br />
“Ya Milani no la necesita a <strong>Nilda Garré</strong>. Pasó. Fue”, confirma la Garganta.<br />
Ministra de Defensa, luego de Seguridad, actual embajadora ante la inutilidad de la <strong>OEA</strong>, la señora Garré cumplió su etapa durante el crecimiento del personaje. Profesional y -sobre todo- económico.<br />
Tampoco ya Milani lo necesita a <strong>Horacio Verbitsky</strong>. El titular del <strong>CELS</strong>. Es el Ganges Purificador que le permitió a Milani alcanzar algún ascenso anterior (Ver <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/17/milani-y-la-purificacion-del-ganges/" target="_blank">“Milani y la purificación del Ganges”</a>). Y obturar, en simultáneo, muchos otros. Para desprenderse de aquellos que podrían haberle producido, en el camino, un poco de sombra.<br />
Menos aún Milani lo necesita, ni siquiera como adorno, al ministro en ejercicio, <strong>Agustín Rossi</strong>, El Chivo. Un jarrón chino estampado en el ministerio, pero que mantiene el mérito de molestarlo menos que <strong>Arturo Puricelli.</strong> Al que sostenía De Vido, hasta que se diluyó solo. Se disolvió entre los escritorios.<br />
Puricelli fue el último mortal que trató, según nuestras fuentes, de ponerle algún límite a Milani, cuando era sub Jefe del Estado Mayor y ya se los llevaba puestos. A cargo -siempre- del Área de Inteligencia. De su Caja.<br />
Cuentan que don Arturo tramaba alguna fórmula para desprenderse del segundo (Milani). Con el primero, el general Pozzi, El De Vido de Bendini, olvidable antecesor.<br />
¿Podrían conseguirse las fotos comprometedoras?<br />
Las que aludían a las fiestitas mitológicas en los boliches. Las farras que irritaban a la señora <strong>Garré</strong> y le permitían a <strong>Milani</strong>, a su manera, crecer. Extender su prestigio. Con aquellas instrucciones que trascendían en los cuarteles. Como la preparación de algún festejo, pero para asistir sin mujeres.<br />
“Porque las mujeres las pongo yo”. Ampliaremos.</p>
<h3>Inteligencia y Fondos</h3>
<p>Desde 1983, cuando arrancó la última versión de la democracia, Milani es el primer militar que construyó una cuota de poder real. Con los recursos audaces que distan de detenerse ante la magnitud del pudor. El arma de Ingenieros, a la que pertenece, nunca tuvo tanta injerencia como en la actualidad. Y la especialización de “inteligencia” -la suya- hoy controla el Ejército.<br />
Decir profesional de la Inteligencia equivale a subrayar la capacidad para el envío de mensajes poli direccionales. Para tejer intrigas o deshacerlas. Para generar temor o desconfianza entre los que se descuentan espiados. Por el atributo obvio de penetrar intimidades.<br />
Pero significa sobre todo manejar, discrecionalmente, los fondos reservados. Nutridos. Sin molestas rendiciones.<br />
Con una contabilidad interna y secreta, de cuyo control se encarga también -cuando no- el propio Milani.</p>
<p>“Si te pasaste 30 años bajo la lluvia, <strong>Rocamora</strong>, descalzo, embarrado, y de repente te aparece alguien con un paraguas, así tenga agujeros te representa la salvación, un progreso”, confirma la Garganta.<br />
Milani es el paraguas. Representa la contención. La solución. Y por qué no decirlo, también la esperanza. “¿Y si a este loco se le da?”.<br />
La cuestión que aparece de pronto dinero en los cuarteles, sea de procedencia blanca o negra. Una circunstancia que le interesa sólo a los puristas, que aunque parezca mentira abundan. Son los sensibilizados por el manejo de “lo espurio”. Los éticos movilizados por los dilemas de la traición (que van a desfilar en la miniserie que hoy, sin inocencia, el Portal inicia).<br />
Lo relevante es que los soldados y los oficiales lucen borceguíes nuevos. Que empieza a comerse bien en los casinos. Hay carne en las parrillas.<br />
Que de la bolsa de Milani aparece la financiación de las soluciones.<br />
Hasta se facilitaron, según nuestras fuentes, los ascensos de ocho tenientes coroneles que habían sido excluidos de las listas, por ser “hijos de”.<br />
Pero que habían sido incluidos, antes, acaso, por el propio Milani.<br />
Otro atributo: ser el Providencial ideal para resolver los problemas que el mismo genera.<br />
Por primera vez en 30 años, estén en el retiro, presos en <strong>Marcos Paz</strong>, en un domicilio, o en actividad, los militares (ya no sólo los del Ejército) sienten que vuelven a ser tenidos en cuenta. Forman, otra vez, mal o bien, parte de la agenda.</p>
<h3>Empeñamiento y Comportamiento</h3>
<p>Aunque haya que hacerse cargo, llegado el caso, de aplicar las Reglas de Empeñamiento. Fueron oportunamente arregladas con Zannini, El Cenador, y con instrucciones de La Doctora. Luego transformadas en Reglas de Comportamiento. Para implementarse a través de la precipitación de algún decreto. Y sin siquiera declarar, según nuestras fuentes, el Estado de Sitio.<br />
Para preocupación compartida por el general <strong>Carena</strong>, titular del Estado Mayor Conjunto, sostenido en su cargo por Zannini. Y sobre todo para preocupación de Cundom, El Monito, o Cambá. Es el respetado<strong> Comandante Operacional del Estado Mayor Conjunto</strong>, <strong>el artificio que Milani también controla</strong>. En gran parte. Con reticencias.<br />
El Empeñamiento y el Comportamiento ya producen cierta técnica incomodidad, según nuestras fuentes, en el sueño alborotado del general Raimondo. Es el Comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido.<br />
Continuará, por supuesto.</p>
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		<title>Egipto: la democracia imposible</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Aug 2013 19:45:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Golpe técnico militar o islamismo de estado. escribe Osiris Alonso D’Amomio La pomposa “primavera árabe”, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en Egipto para derrocar el autoritarismo sombrío de Hosni Moubarak. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/16/egipto-la-democracia-imposible/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Golpe técnico militar o islamismo de estado.</em></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>La pomposa <strong>“primavera árabe”</strong>, a través de sus manifestaciones románticamente sociales, sirvió en <strong>Egipto</strong> para derrocar el autoritarismo sombrío de <strong>Hosni Moubarak</strong>. Pero produjo, en simultáneo, una aceptable acotación a la democracia. Al proporcionarle -a la democracia- un riesgoso certificado de inutilidad práctica. El carnet triste del fracaso.<br />
<strong>El retroceso golpista deja a su sociedad en una encerrona filosóficamente trágica.</strong></p>
<p><span id="more-453"></span>Las cancillerías occidentales no se atreven a condenar el golpe militar de Egipto.<br />
El compulsivo desalojo del presidente <strong>Mohamed Morsi</strong>, que encabezaba un mal gobierno. Con la legitimidad de los votos, arrastraba hacia la<strong> islamización política.</strong></p>
<p>Para ser claro, <strong>no se asume la existencia técnica del golpe de estado</strong>. Tampoco nadie se desgarra al evaluarse que los golpistas, en el fondo, tenían razones consistentes para golpear.<br />
La consecuencia del fervor transformador, que incitaba hacia la modernidad, culmina con el regreso del autoritarismo.<br />
La conclusión indica que no tuvo mayor sentido práctico echarlo al agonizante Hosni Moubarak. Junto con el extinto<strong> Omar Suleiman</strong> -el contacto con la <strong>CIA</strong>- Moubarak supo asegurar, durante décadas, que los turistas anglosajones acudieran masivamente a fotografiarse entre el commodity de las pirámides. En pantalón corto.<br />
El <strong>general Al Sisi</strong>, y <strong>Al Mansour</strong>, el presidente dibujado, intentan reflotar aquel viejo orden represivo y reaccionario. Pero ya casi idealizado como una gran utopía.</p>
<p>Cuando el pueblo conquistó el atributo de elegir, a través del voto, a sus representantes, se optó por los <strong>Hermanos Musulmanes</strong>. Los que precipitadamente pretendieron imponer otro sistema autoritario, tan malo como aquel que se había desalojado. Pero sin un orden básico.<br />
En Egipto, el Ejército es la única institución que se encuentra en condiciones de evitar la desintegración de la identidad. Firme y vertical. Como las pirámides (que, para la desdicha de su economía, ya nadie visita).</p>
<p><strong>Egipto. La democracia imposible.</strong> Y el General Al Sisi, con inapelable apoyo popular, derrocó y capturó al presidente Morsi.<br />
Hoy <strong>Morsi está preso</strong>, pero sostenido por las convicciones de los partidarios que procuran restablecerlo en su cargo. Se escudan en la popularidad de los votos. <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">La contradicción deriva en las concentraciones desafiantes de los islamistas desalojados. Ante un Ejército que no puede evitar la <strong>represión televisada</strong>, que escandaliza a los gobiernos aliados que no toleran la idea de complicarse con el gobierno represor, aunque comparativamente lo prefieren.</span><br />
Aquí se ansía la pacífica resignación de los reprimidos. Los que lícitamente reclaman la restitución del presidente que votaron. Y que aspiraba a imponer la concepción (occidental) del fundamentalismo islámico. Para el resto de la sociedad.</p>
<p><strong>La ética del terror</strong></p>
<p>A través del impulso organizado de la fe, Los Hermanos Musulmanes, en su historia, dieron muestras ejemplares de sacrificio y heroísmo. El poderoso movimiento religioso-popular supo expandirse desde la clandestinidad, fuente de mitología.<br />
Conviene aclarar, por la magnitud del desconocimiento, que La Hermandad no debe ser inmediatamente asociada con los <strong>jihadistas</strong> <strong>radicalizados</strong> que desembocaron en las estructuras violentas, como las diversas franquicias de<strong> Al Qaeda</strong>. Aunque cabe consignar que los radicalizados se nutren con las decepciones. Hasta fortalecerse.<br />
Consta que el triunfo electoral de los Hermanos Musulmanes constituyó un severo retroceso de los radicalizados que prefieren el culto al mártir. A la inmolación. A la estética de las bombas humanas. Los Hermanos les demostraban que aún era posible llegar al poder por la vía pacífica. Pasó en <strong>Túnez</strong>, con el <strong>partido Enhaida</strong>. Y en Egipto.<br />
Por lo tanto, si se consolida el golpe militar de Al Sisi, y si se instala el fracaso del gobierno de La Hermandad, se arrastra, hacia la salida de la violencia, a una multitud de inocentes musulmanes que adhirieron al camino institucional que ya se trunca.<br />
<strong>De aquí, al cierre de las embajadas de Estados Unidos y de la Unión Europea, resta un paso.</strong> Basta con un comunicado para que se preparen las valijas. O con un breve mensaje televisivo, para generar la ética del terror. Con cuerpos de sobra para ofrecerse como bombas.</p>
<p><strong>Cretinos y víctimas</strong></p>
<p>Ricos y feroces cretinos. Como <strong>Ben Alí, Khadaffi, Sadam, Moubarak, Haffez o el propio Bashar al Assad.</strong> Cabezas de regímenes fuertemente represivos que los combatieron.<br />
A la Hermandad Musulmana y -sobre todo- a Al Qaeda. Los cretinos se mostraban como la única garantía que les permitía, a las democracias sofisticadas, continuar con el consumo relativamente tranquilo del petróleo. Los florecientes estados del Golfo se permitían la hegemonía principal. Y hasta el lujo secreto de financiar a quienes los impugnaban, pero siempre preferiblemente lejos.</p>
<p>Es preciso plantear la obviedad de las diferencias después que<strong> George Bush</strong> -el junior- mezclara todos los sabores y las contradicciones en un fast food trágico, para comprometer a Occidente en<strong> otra cruzada alucinante en</strong> <strong>Irak</strong>. Contra Sadam, en la <strong>siniestra búsqueda de “armas de extinción masiva” que no existían.</strong> Consecuencia de la acción terrorista más espectacular de Al Qaeda. El derrumbe de las <strong>Torres Gemelas</strong> y sus miles de muertos.<br />
La humillación dolorosamente recibida no legitimaba la desastrosa política norteamericana en Medio Oriente. Se agravó, en cambio, la complejidad del cuadro. Con sus cementerios naturales y sus escombros. Ensuciaron las situaciones internas de todas las zonas en que se introdujeron, a los efectos de asegurar su consagrado sistema de valores. Y producirles, a los bárbaros, el espejismo de un nuevo orden. Con menor perjuicio interno desde que se entregaron a la eficacia de los “drones” (los aviones bombarderos no tripulados). Para atenuar la recepción de ataúdes políticamente inconvenientes, envueltos en banderas. Procedentes de Irak, o de <strong>Afganistán</strong>.</p>
<p>Tiempo de aceptar que las primaveras árabes desembocaron en islamismos que clausuraban el fervor. Y que La Hermandad se transformó en la exclusiva beneficiaria de la protesta de aquellos modernistas sueltos, que se movilizaban para amontonarse en la <strong>Plaza Tahrir</strong>.<br />
Hoy La Hermandad es la víctima del golpe de estado en Egipto, que en Túnez aún puede evitarse (responsabilidad de <strong>Francia</strong>, que suele contagiarse de Estados Unidos y se entromete en <strong>Malí</strong>. Pero se cuida de no cometer sus errores. Ampliaremos).</p>
<p>Sin embargo las víctimas fundamentales de estas “primaveras árabes” fueron los inocentes protagonistas que necesitaban las migajas de modernidad.<br />
Los que desafiaron a los cretinos-autócratas sin sospechar que se encontraban en el medio de la trampa infernal.<br />
Entre el látigo del tiranuelo que los sometía, o la interpretación institucionalizada del <strong>Corán</strong>, que se entendía como una <strong>Constitución</strong>. Como lo observara el intelectual <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong>. En Los Viajes. Su libro superior.</p>
<p>La democracia imposible, por la que se batían los modernistas, aludía a las ilusiones del pluralismo y la tolerancia. Enriquecidos con la apertura informativa que les generaban las redes sociales. Una metodología generosa de comunicación que los hacía sentirse más unidos. Y en simultáneo, más desdichados.</p>
<p><strong>La Neo Guerra Fría</strong></p>
<p>En <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">“La desgracia de Egipto”</a> se trató el cambio de reglas y del mismo juego.<br />
Con cinismo pragmático, los rigoristas de la fundamental <strong>Arabia Saudita</strong>, de los <strong>Emiratos</strong> y el <strong>Kuwait</strong>, apoyan y financian a los golpistas salvadores de Egipto, que disfrutan de los 1.500 millones de dólares de ayuda militar de Estados Unidos. Pero se escandalizan preventivamente ante la represión que necesitan sea breve y eficaz. Lo prefiere también <strong>Israel</strong>, sin decirlo, siempre mejor preparado para tratar con regímenes de fuerza que ostenten la brutalidad que los justifica. Y como lo celebra <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2010/07/02/bashar-al-assad-el-oftalmologo/">“Bashar, el oftalmólogo”</a>, que siente el golpe de Egipto como una feliz oxigenación de su masacre. El golpe de Al Sisi le brinda a Bashar mayores fuerzas para destruir a sus enemigos internos. A discreción. Es Gratis. <strong>Rusia</strong> los ampara y <strong>Siria</strong> es la punta de lanza para implantar un nuevo esquema de <strong>Neo Guerra Fría</strong>. Para tratarlo en próximo despacho.</p>
<p>Estallan los lineamientos y Siria se aleja, acaso a su pesar, de los intereses compartidos por el <strong>Eje del Mal</strong>, que comparte con el <strong>Hizbollah</strong> (libanés), el <strong>Hamas</strong> (palestino) y el impetuoso <strong>Irán</strong> (el persa que banca). Y con <strong>Turquía</strong>, que está exactamente afuera del Eje, dirigida por un “islamista moderado”. <strong>Erdogan</strong> teme el contagio hacia la rebelión de sus islamistas solidarios.<br />
En conjunto, unos y otros sólo coinciden en cargarle a <strong>Qatar</strong> las responsabilidades de las primaveras fracasadas.<br />
El paisito petrolero del Golfo creyó conciliar el islamismo institucional de la Hermandad con la sublime idea de la democracia.<br />
A través de la penetración triunfal de <strong>Al Jazzera</strong>, el canal dedicado a la impertinencia de comunicar.<br />
Tienta también dedicar un próximo artículo específico. A Qatar, el “pigmeo con puño ambicioso de gigante”.</p>
<p><strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
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		<title>La desgracia de Egipto</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Jul 2013 18:10:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La convivencia imposible del islamismo y la democracia. Satisfacción en Siria y Arabia Saudita. Preocupación en Túnez. escribe Osiris Alonso D’Amomio El diario Al Watan anticipó el expresivo diálogo del final. Fue entre Mohamed Morsi, el presidente de Egipto a derrocarse -de la Hermandad Musulmana-, con el general Abdel Fattah Al Sissi, el derrocador. Ministro... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/07/08/la-desgracia-de-egipto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La convivencia imposible del islamismo y la democracia. Satisfacción en Siria y Arabia Saudita. Preocupación en Túnez.</strong></p>
<p>escribe <strong>Osiris Alonso D’Amomio</strong></p>
<p>El diario <em><strong>Al Watan</strong></em> anticipó el expresivo diálogo del final.<br />
Fue entre <strong>Mohamed Morsi</strong>, el presidente de <strong>Egipto</strong> a derrocarse -de la <strong>Hermandad Musulmana</strong>-, con el general<strong> Abdel Fattah Al Sissi</strong>, el derrocador. Ministro de Defensa y jefe del poderoso ejército. La única institución que mantiene, en el desbande de la fragmentación, su integridad.<br />
“Parte, Morsi, con dignidad” -le dijo Al Sissi.<br />
“Pero éste es un golpe de estado militar, los americanos nunca te lo van a permitir”, dijo Morsi, después de todo un cándido que trataba de salvarse.<br />
Cuesta creer que Al Sissi se haya atrevido a desalojarlo del poder a Morsi sin la luz verde “de los americanos” (surten al ejército de mil millones de dólares por año, en “concepto de ayuda”).<br />
“Nos interesa la opinión del pueblo egipcio, no del americano”, dijo Al Sissi.<br />
“Pero yo soy quien te designó y puedo desplazarte”, replicó enojado el presidente. Lo rodeaba su guardia defensiva.<br />
“Olvídate, ya no tienes ninguna legitimidad”.<br />
Entonces Morsi fue detenido por quienes estaban, en el lugar, para defenderlo.</p>
<p><strong><span id="more-366"></span>Cambio de reglas y del juego</strong></p>
<p>La facilidad interpretativa indica que, entre la democracia y el islamismo, persiste un abismo. Nada tienen en común.<br />
Los partidarios de la modernidad se encuentran, en la región, definitivamente condenados.<br />
O islamismo de estado o autoritarismo coercitivo.</p>
<p>La <strong>sintonía entre democracia e islamismo</strong> es, ante todo, un ejercicio mediático de la voluntad, propagada por los responsables de la cadena <em><strong>Al Jazeera</strong>.</em><br />
Se justifica que la primera medida golpista haya consistido en clausurar la sede de la cadena, que emitía desde <strong>El Cairo</strong>.<br />
Significa confirmar que el golpe, en Egipto, se reduce al retroceso de los jeques petroleros de <strong>Qatar</strong>. En desmedro de la algarabía, la satisfacción de los “hermanos enemigos”. Los rigoristas petroleros de<strong> Arabia Saudita</strong> (sostenidos siempre por los americanos) y de los Emiratos.<br />
Pero sobre todo debe registrarse la satisfacción en <strong>Siria</strong>. Y por qué no de <strong>Israel</strong>, aunque en silencio diplomático. En realidad les resulta más conveniente, y fructífero, tratar con regímenes de fuerza. Con los que saben a qué atenerse (no olvidar que con Morsi circulaban positivos beneficios para los palestinos chiitas del <strong>Hamas</strong>, en eje siempre con el <strong>Hizbollah</strong> chiita de <strong>Líbano</strong>, con Siria y, en el fondo, con <strong>Irán</strong>, en tandem con <strong>Rusia</strong>).</p>
<p>Hay cambio de reglas, pero también del propio juego, aún dinámicamente difuso.<br />
Son realineamientos que alteran el tablero geopolítico, y desconcierta a las cancillerías que pesan. <strong>Argentina</strong>, abstenerse.<br />
Desde el punto de vista técnico, en Egipto transcurre un <strong>vulgar golpe militar</strong>. Pero con multitudinario apoyo popular. La coincidencia entre un grupo de vanguardia, <strong>Tamarrod</strong>, o sea Rebelión, que movilizó 17 millones de personas, con un ejército repentinamente sensible a los reclamos sociales.</p>
<p>Al Sissi pone al frente al desconocido jurista <strong>Mansour</strong>. Asombra con la amplitud frustrada de proponer, como primer ministro, al inofensivo burócrata <strong>El Baradei</strong>. Un equilibrista de organizaciones internacionales que trafica aperturas hacia “el mundo occidental”. Pero finalmente el puesto será, según nuestras fuentes, para un abogado casi progresista, un socialdemócrata, <strong>Ziaad Baha El Din.</strong></p>
<p><strong>El fracaso prematuro de la primavera árabe</strong></p>
<p>Pese a la alegría de las movilizadas capas medias, en Egipto se asiste al primer fracaso de la llamada <strong>primavera árabe.</strong><br />
Es la consecuencia fatal del segundo éxito. Haber derrocado a <strong>Hosni Moubarak</strong> (el primer derrocado fue <strong>Ben Alí</strong>, en <strong>Túnez</strong>).<br />
Pero para llevar al poder, democráticamente, en ambos estados -Túnez y Egipto- a la única organización que mantiene niveles aceptables de organización política. Los Hermanos Musulmanes.</p>
<p>Previsiblemente, Morsi iba a decepcionar. Porque prefirió actuar como presidente de los Hermanos Musulmanes, y no de la abrumadora complejidad que conforma Egipto.<br />
Iba a caer arrastrado por las exigencias de los voraces medialuneros del propio partido. Medialuneros que ocupaban los espacios fundamentales. Mientras la economía se desmoronaba. Faltaba de todo y no disponían de los arrebatos de ningún <strong>Moreno</strong>. Desaparecía, de pronto, desde la harina hasta el combustible. Los precios escalaban y carecían de un solvente <strong>INDEC</strong>. No había espacio para la trampa. Porque escaseaban también -y sobre todo- los turistas.<br />
Así como <strong>España</strong> vive del commodity del sol, en Egipto gran parte de los ingresos pasan por el commodity de las pirámides.</p>
<p>“Moubarak con barba” se lo llamaba a Morsi en los amontonamientos de la<strong> Plaza Tahrir.</strong><br />
Se lo cargaba la misma aglomeración que se cargó, primero, a Moubarak.<br />
Pero ahora se movilizaban para defenderlo sus partidarios, los barbudos de la Hermandad. Los casi cincuenta muertos de la contabilidad permiten temer por la antesala de esta nueva guerra civil. Perfectamente puede superar la catástrofe que disuelve a Siria.<br />
Pero es más grave: porque el mundo árabe suele históricamente oscilar alrededor del eje de Egipto.<br />
Lo descubrió <strong>Henry Kissinger</strong>, cuando sentenció: “En la región no hay guerra sin Egipto ni paz sin Siria. Y viceversa”.<br />
Con los dos Estados que desbarrancan, aumenta la incertidumbre. Por las alteraciones que se producen en el ámbito persa (Irán). Pero especialmente en <strong>Turquía</strong>, que volvía a divagar con un imperio conjetural.<br />
Téngase en cuenta que, en su momento, Morsi fue votado hasta por los laicos, a los efectos de impedir el regreso del Antiguo Régimen, que lo representaba el otro candidato, general <strong>Chafik</strong>.<br />
Pero el antiguo régimen, de todos modos, vuelve. Con el golpismo popular que atormenta a los teóricos.</p>
<p><strong>Resurrección de Al Qaeda</strong></p>
<p>Para colmo, el prematuro triunfo de la protesta (que se cargó a Moubarak), como la vía electoral de acceso, había desubicado a los islamistas radicalizados de<strong> Al Qaeda.</strong><br />
Los desesperados retrocedieron en la consideración. Superados por el fervor participativo de las redes sociales.<br />
Por lo tanto el fracaso -también prematuro- del experimento Morsi, los vuelve a poner, a los esclarecidos de Al Qaeda, en la inquietante vanguardia.<br />
No olvidar que muerto<strong> Bin Laden, </strong>el jefe de Al Qaeda, <strong>Ayman Al Zawahiri</strong>, es, ante todo, egipcio. Y sabe de venganzas.</p>
<p>Paradójicamente, <strong>Bashar Al Assad</strong>, en Siria, siente que puede respirar. Tiene licencia, e incentivos morales, para continuar la faena sistemática de la matanza.<br />
Si <strong>Kadhaffi</strong>, en <strong>Libia</strong>, hubiera resistido, como <strong>Bashar</strong> en Siria, y matado a todos los resistentes que fueran necesarios, tal vez aún estaría al frente.<br />
Su cadáver no hubiera sido mancillado, humillado. Escupido en la calle.</p>
<p>Si total, decenas de miles muertos más bastaban, al fin y al cabo, para comprobar su legitimidad.<br />
Después de cuatro siglos de explotación otomana, de delimitación artificial de fronteras, <strong>Francia</strong> y <strong>Gran</strong> <strong>Bretaña</strong> -o la conjunción de occidente, que hoy encabezan “los americanos”- no podían imponerle su sistema de organización (aparte, en el fondo, no tenían el menor interés en ser imitados). Para obligarlos a convivir, incluso, con Israel. Y con la evolución de un Israel que multiplica, para colmo, el atraso.</p>
<p>Lo más fácil es culpar, de la desgracia de <strong>Egipto</strong>, a la televisión de <strong>Qatar</strong>.<br />
Responsabilizarla, incluso, por la repercusión de aquellas movilizaciones iniciales. Derivadas de la auto-inmolación del desdichado verdulero de Túnez.<br />
Ben Ali -al que se llevaron puesto-, comienza a ser visto, comparativamente, con simpatía. Efectos colaterales de la desgracia.<br />
En adelante, los islamistas triunfales de <strong>Ennahda</strong>, en Túnez, deben cuidarse del contagio.</p>
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