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	<title>Mundo Asís &#187; YPF</title>
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		<title>Desde Boudou (Lijo) a Kicillof (Griesa)</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jun 2014 15:42:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Argentina estancada. Imagen congelada de teleteatro. escribe Oberdán Rocamora  Redactor Estrella, especial La Argentina se debate entre las fojas de la causa que conduce Ariel Lijo, con las fojas de la causa que deriva en el Juez Griesa. En un marco de estancamiento, que los técnicos califican de estanflación. Coctel de recesión con inflación. Desde la decadencia... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2014/06/30/desde-boudou-lijo-a-kicillof-griesa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><b>La Argentina estancada. Imagen congelada de teleteatro.</b></p>
<p>escribe <b>Oberdán Rocamora </b><br />
<em>Redactor Estrella</em>, especial</p>
<p>La Argentina se debate entre las fojas de la causa que conduce Ariel Lijo, con las fojas de la causa que deriva en el Juez Griesa.<br />
En un marco de estancamiento, que los técnicos califican de estanflación. Coctel de recesión con inflación. Desde la decadencia del gobierno, se agudiza el hábito de la mala praxis. Ineptitud complementa la falta absoluta de credibilidad.<br />
Basta agregarle al cuadro naturalista la atmósfera espesa de una campaña electoral prematuramente desatada. Con los comportamientos de las primeras figuras que dependen, en general, de los veredictos sabios de los encuestadores, y los consejos relativamente frívolos de los asesores de imagen.<br />
Quien enlaza ambas causas, para unificarlas, es el ignoto Guido Forcieri, flamante emblema de la argentinidad al palo. Forcieri impregna de superior grotesco a la actualidad. Pretexta (a Lijo) que no puede comparecer en la Causa Ciccone, ya que debe colaborar con la patria en la comedia inflamada de los fondos buitres (que dirige Griesa). “Mi reino por un caballo”. Lo prioritario, siempre, es zafar.</p>
<p><em><b>La picaresca bonaerense</b>   </em></p>
<p>El anecdotario que ilustra los berenjenales de ambas causas es bastante nutrido. Se detalla con generosidad en los grandes medios.<br />
Anécdotas ideales para ser comentadas, apenas, en el entretiempo. Con el complemento del Mundial de fútbol, la realidad televisiva es perfectamente tolerable. El torneo tendría que ser eterno.<br />
Las coloridas peripecias de Amado Boudou, El Descuidista, y de su “Cataliñón”, José María Núñez Carmona, Nariga (que se atienden en Lijo), en el imaginario colectivo se mezclan con las excursiones “negociadoras” de Axel Kícillof, El Gótico (que se atienden en Griesa).<br />
Las primeras producen la actual sobredosis de Boudou. Remiten a la literatura picaresca del Siglo de Oro español, del siglo XVI.<br />
Para entender a estos antihéroes, que podían haber desfilado en El Lazarillo o en Guzmán de Alfarache, hay que recurrir a la astucia ofensiva del pícaro. Pero son exponentes de la picardía bonaerense generada entre los siglos XX y XXI. De los que sin grandes escrúpulos encararon la utopía del ascenso social. A través de la salvación individual, que depara la riqueza.<br />
<strong>“Hacerla”, como sea, es la consigna. Para llegar. </strong><br />
Aquí emerge Boudou como el prototipo del oportunista que supo distinguir el claro. Aprovechar hábilmente los agujeros por dónde infiltrarse, para crecer. Y “hacerla”.</p>
<p>Consta que desde el inicio El Descuidista aprovechó todo lo que pudo. En ámbitos ya superiores, supo utilizarlo de canal a Sergio Massa, La Rata del Tigre, para consolidarse en Ansés. Se las ingenió también para que Massa, entonces Premier, lo acompañara a presentar cierta idea salvadora a La Doctora. Ya que el pícaro, para escalar, siempre debe resolver los problemas al poderoso. La idea consistió en pegar el manotazo furibundo hacia los fondos previsionales de pensión. Aquí el pícaro se excedió: conquistó no sólo a La Doctora. También lo sedujo a Néstor, El Furia, tan reacio y desconfiado para tratar con “los lindos”. Como Boudou. Que enterneció (con fondos y soluciones) hasta a la señora Hebe de Bonafini. Tocaba la guitarra, cantaba a dúo hasta con Cabandié, andaba en motocicleta con el pelo al viento, mientras una rubia extraordinaria se abrazaba a su cuerpo.<br />
Muestras que el pícaro había escalado. La “había hecho bien”. Y El Ganador fue rápidamente ministro, para algarabía de su Cataliñón, Núñez Carmona.<br />
<strong>Juntos, los pícaros hubieran cometido menos desprolijidades si sospechaban que La Doctora iba a escoger a Amado como compañero de fórmula presidencial. </strong><br />
Si se conformaba con ser candidato a la jefatura del Artificio Autónomo, para perder con Macri e instalarse.</p>
<p>No olvidar cuando La Doctora, que aún tenía el vibrante manejo del suspenso, convocó a los tres aspirantes. Filmus, El Psicobolche, Tomada, El Buenito, y Boudou, Para dictaminar: “Filmus, vas vos”.<br />
Tampoco se debiera olvidar que El Furia lo barajaba a Boudou para postularlo como gobernador de Buenos Aires. En uno de los innumerables esmerilamientos a Scioli.<br />
La cuestión que El Pícaro, muy pronto, se había acostumbrado a las alturas. Acumulaba manejo informativo. Aunque siempre, invariablemente, en algún momento, le saltaba el trucho que aún habita en su interior. Por ejemplo cuando lo visitó la embajadora de Estados Unidos, y le dijo que le fascinaba esquiar en Aspen, surfear en California. Pero la embajadora debía entenderlo. No lo podía decir.<br />
<strong>Como hoy tampoco El Descuidista puede decir: “¿Por esta tontería de Ciccone me voy a caer?”. “Con la que aquí se llevaron me van a llevar puesto por esto”.</strong><br />
En el ocaso, en la caída, El Pícaro se convierte en el problema. Porque es del estilo tierno. Melancólico. Casi mimoso. De los que no les gusta irse solo.<br />
Quiere estar acompañado. Extraña mucho.</p>
<p><b>La tragedia ideológica</b></p>
<p>Así como el dilema de Boudou remite a la literatura picaresca (que despacha Lijo), el dilema de Kícillof remite al riesgo de la tragedia (que administra Griesa).<br />
Mientras Boudou se atormenta por el procesamiento de Lijo, Kícillof tiene que encarar la animadversión de la sentencia de Griesa.<br />
Aquí, para ser ecuánimes, debe diferenciarse la moralidad de cada sujeto.<br />
<strong>Boudou es el pícaro descubierto que bregó por la salvación individual, mientras lo de Kícillof es más grave. Es el crédulo que apostó por un proyecto colectivo, que hoy confronta con la realidad. Y hace estragos en su identidad.</strong> El post keynesiano, casado con una crítica literaria, debe hacer un curso acelerado de pragmatismo y batirse interiormente entre su discurso y su acción.<br />
El ideologismo de centro de estudiantes de Kícillof nada tiene en común con la amoralidad atractiva de Boudou.<br />
Lo que tienen en común, sin embargo, es la confianza que La Doctora depositó en ellos, a los que hizo ministros de Economía.<br />
Primero en Boudou, que se convirtió en el gran error de su administración de viuda. Cuando El Descuidista de Mar del Plata sedujo políticamente a la muchacha de Tolosa, al extremo de formar la dupla de la Ruta 2.<br />
Es la misma confianza que La Doctora ahora deposita en Kícillof, intelectualmente seducida por la arquitectura de sus razonamientos.<br />
Hoy Kícillof es el ministro principal, sobre todo después del superlativo desgaste de Milton Capitanich, El Premier.<br />
Si a El Gótico le va más o menos bien con la instrumentación de los inventos que instruye La Doctora, va a ser, según nuestras fuentes, el Elegido para intentar sucederla. Así sea en elecciones posiblemente adelantadas.<br />
Se impone Kícillof en la predilección de La Doctora sobre Sergio Urribarri, El Padre del Marcador, que sobreactúa su lealtad y tiene el defecto de ser peronista.<br />
Y por supuesto Kícillof cuenta con mayor legitimidad que Rossi, El Soldadito de Milani, o Florencio Randazzo, El Loco de la Florería. o Domínguez, El Lindo Julián. Estimulados, todos, por la devoción más irracional de La Doctora, que heredó también de El Furia. Esmerilarlo a Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.<b>La epopeya de los fracasos </b></p>
<p>Paulatinamente Kícillof se eleva como el continuador ideal. Aunque remite a la tragedia.<br />
El Gótico se habituó a la rutinaria tergiversación de presentar los grandes fracasos como epopeyas gloriosas. Imposturas que los opositores envueltos deben comerse, con la salsa de su incapacidad.<br />
La catástrofe más simbólica fue la confiscación de YPF. Aquí Kícillof superó el desgaste irreverente. Pasó del amague de no pagar una moneda a provocar -por instrucción resignada de La Doctora- la glorificación de Brufau. En España deberían construirle hoy a Brufau un monumento en Plaza Cibeles. Por haberle cobrado dinero fresco al moribundo, aunque anticipado por la Banca Morgan, a la cuenta diferida del futuro que deberán saldar alguno de los opositores envueltos.<br />
Hoy Kícillof y Galluchio juntos enlazaron a YPF con Chevron. Con aspectos que no deben saberse, en un acuerdo que va a terminar, según nuestras fuentes, mal. Para algarabía de Carlitos Bulgheroni, El Dragón del Cerro. Ampliaremos.<br />
Otro fracaso de Kícillof, que se celebra con cohetes y cañitas voladoras, es el arreglo con el Club de París. En su rendición incondicional, Argentina se comprometió a pagar hasta el punitorio más inimaginable. Y  algunos créditos que –se sospecha- no contaban con el seguro de crédito a la exportación. Miles de palos de más para que el relato derrumbado conserve alguna migaja de credibilidad para los “muchachos que bancan el proyecto”. Para sacar del acuerdo al Fondo Monetario Internacional que Argentina integra. Y no arriesgarse al examen de un artículo 4 que no le importa, en definitiva, a nadie. Ni siquiera a los viatiqueadores del Fondo que llegan a las capitales con más deseos de aprobar todo que de irse.</p>
<p><strong>Kícillof, la estrella del cristinismo, tonto pero no tanto, es el instrumentador de la estrategia del pedal que castiga Griesa. Y que conduce, para nuestro horror, Carlos Zannini, El Cenador que se mantiene dispuesto siempre a los churrascos. </strong><br />
A los billetazos limpios, Kícillof debe combatir el default permanente que habitamos. La cesación de pagos. La situación de quebranto a la que se llegó por la combinación de mala praxis, desidia e ineptitud.<br />
Pero con estilo envolvente. Útil, apenas, para envolver opositores. Al que se le agrega la alucinante internacionalización del conflicto que ya se dirimió en el ámbito judicial (Griesa).<br />
A partir del colapso de la irresponsable estrategia del pedal, Kícillof lleva el conflicto a las Naciones Unidas. Como si hablara en una asamblea estudiantil, lanza su prédica casi antimperialista en la ONU. Y ahora se dispone a mangar solidaridad, para colmo, en la OEA, que tiene menos utilidad práctica, incluso, que el Grupo de los 77, aunque se le incorpore China, anotada en el cinismo multilateral..<br />
A partir de hoy, 30 de junio, Argentina ingresa en la moratoria. Con la guillotina sobre su piadosa estructura, mientras suplica por solidaridades intrascendentes, que se agotan en los discursos encendidos que se apagan a medida que se emiten.</p>
<p>La picaresca de Boudou brinda el desbarajuste institucional que termina, a lo sumo, en Zamora, El Neo Juárez. El santiagueño, mucho más pícaro y efectivo que El Descuidista, se prepara para –llegado el caso- encargarse del Ejecutivo. Y llamar, en caso de no poder evitarlo, a las elecciones anticipadas. ¿Ampliaremos?<br />
Los desplazamientos orales de Kicillof, en cambio, mantienen el final incierto. Un riesgo de calesita chocada.<br />
Con el país estancado, congelado. Como una mala imagen de teleteatro vulgar.</p>
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		<title>La presidencia prestada</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Oct 2013 17:23:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Volver al Mercado de Capitales, como a La Casita de los Viejos. escribe Oberdán Rocamora Amado Boudou, El Descuidista, supo con anterioridad, según nuestras fuentes, que iban a internar a La Doctora. Que debía legitimarse una licencia. Tendría que hacerse cargo de la presidencia prestada, durante un par de semanas. Las suficientes para sacarla del... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/10/16/la-presidencia-prestada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Volver al Mercado de Capitales, como a La Casita de los Viejos.</strong></em></p>
<p>escribe<strong> Oberdán Rocamora</strong></p>
<p><strong>Amado Boudou</strong>, El Descuidista, supo con anterioridad, según nuestras fuentes, que iban a internar a La Doctora.<br />
Que debía legitimarse una licencia.<br />
Tendría que hacerse cargo de la presidencia prestada, durante un par de semanas.<br />
Las suficientes para sacarla del escenario. De la derrota.</p>
<p><span id="more-589"></span>El Descuidista recibió también las instrucciones precisas de La Doctora. Instrumentar el virtual viraje económico. Las señales para el cambio. Pese a las perceptibles incoherencias que cualquier cronista podía advertir.<br />
El <strong>“modelo”</strong> -ese invento retórico- no aguantaba más la carencia de <strong>dólares</strong>. Se evaporaban.<br />
De pronto, El Descuidista volvió a sentirse valorado.<br />
El desprestigiado Gordito de la motocicleta y la guitarra, volvía a ser aquel puntal sin escrúpulos. El que había ideado el manotazo, sin ir más lejos, hacia los fondos de pensión.<br />
Para cautivarlo también a <strong>Néstor Kirchner</strong>, El Furia, el primer interesado en quedarse, también, “con el sueño de la máquina de hacer billetes”.<br />
<strong>Ciccone</strong>. Historia vieja, de resolución pendiente (El Portal -como buen leñador- se ocupó cuando Boudou era un árbol que estaba de pie).</p>
<p><!--more-->En el desenfado de la impunidad, y sobre todo a partir de la muerte (irresponsable) de El Furia, el relajado Boudou no supo controlar el negocio Ciccone.<br />
Uno más, en definitiva, apenas un negocio de los tantos. Podía haberse hecho bien. Pero terminó en la desprolija berretada de los atorrantes.<br />
Cabe consignar que La Doctora hizo lo que pudo para sostenerlo a su vice. Hoy declarado oficialmente -el vice- como la máxima equivocación.<br />
(Para el Portal, no fue la máxima. Fue, apenas, la primera gran equivocación).</p>
<p><strong>La casita de los viejos</strong></p>
<p>Ahora, a través del ministro <strong>Lorenzino</strong>, El Plazo Fijo, El Descuidista debía ocuparse de arreglar el pago de los juicios perdidos en el <strong>CIAIDI</strong>.<br />
De ser posible, debía cumplir también con la inicial receta del arreglo con el <strong>Club de París</strong>.<br />
Y tratar, por si no bastara, de juntar algunos mangos verdes del<strong> Banco Mundial</strong>. Al menos tres mil palos.<br />
Para volver, vencidos, con incierta indignidad -como si fuera a “La casita de los viejos” – al Mercado de Capitales.<br />
De dónde nunca, acaso, debieron haber salido.<br />
Porque las reservas se agotaban. Se cambiaban por papeles de colores.<br />
El vehículo funcionaba mal y podía desbarrancarse con las reservas del tanque del Banco Central. Donde la señora <strong>Marcó del Pont,</strong> La Arrostito -como la llama <strong>Moreno</strong>- aún no acierta. Y es ya tan Plazo Fijo como Lorenzino.<br />
¿Por qué se lo mira tanto al señor <strong>Fábregas</strong>, del Banco Nación? Se cotiza más a medida que trascienden sus deseos de rajarse.<br />
La cuestión que ya casi no alcanzaba literalmente con las reservas para pagar la luz. No había dólares del modelo ni para pagar los barquitos. Los que traen la providencia mágica del gas.</p>
<p><strong>El Muerto en Vida</strong></p>
<p>Aunque supo que le iban a prestar la presidencia, El Descuidista siguió con la normalidad de los viajes que fueron programados, en principio, para ocultarlo.<br />
Ni siquiera su buen amigo <strong>Insaurralde</strong> quería tenerlo, en adelante, cerca.</p>
<p>Justamente Boudou, el menos presentable del equipo, debía transformarse en el instrumento de la sensatez.<br />
Para aproximar a la <strong>Argentina</strong>, de nuevo, a las finanzas del mundo. Aunque no pudiera, aquí, ser mostrado en ningún palco. Ni como telonero.<br />
De nada le servía lamentarse. Perdía hasta el encanto del atorrante básico, surgido (junto a Nariga) de <strong>Mar del Plata</strong> al sur. Disco Sobremonte, <strong>Constitución</strong>.<br />
A partir de la tercera copa, El Descuidista consolidaba la inflamación del abdomen. Y se abría a la catarsis de la confidencia.<br />
“Soy un muerto en vida”, decía.<br />
Un muerto con protocolo, no obstante, de primera clase.<br />
Con la protección del viático y una pequeña estructura. En destinos lejanos.</p>
<p><strong>Precisamente en las supercuadras de Brasilia se enteró El Descuidista que debía volver</strong>. E interrumpir, lamentablemente, el próximo destino, bastante agradable, el caramelito de <strong>Cannes</strong>. Donde lo aguardaba, según nuestras fuentes, -sin que lo supiera- una efectista emboscada mediática que finalmente no fue.<br />
A La Doctora le adelantaban la intervención quirúrgica. El tema era más delicado de lo que parecía en un primer momento. Ningún pretexto para licencia.</p>
<p>En <strong>Buenos Aires</strong>, a El Descuidista lo aguardaba la emboscada natural de su biografía.<br />
Los multiplicados enemigos -sobre todo los de adentro del gobierno- no se la iban a hacer nada fácil.<br />
Menos aún al trascender, entre el chismorreo de los funcionarios, el significado de la verdadera instrucción de La Doctora. A la que, infortunadamente, ahora no podía recurrir. Para que lo auxiliara.<br />
Porque La Doctora se encontraba cableada. Entre sueros y vendas, enchufada en aparatos de la sala de terapia intensiva.<br />
Y custodiada por los dos principales islotes del archipiélago cristinista.<br />
<strong>Carlos Zannini</strong>, El Cenador, que curte veleidades alucinantes de estratega.<br />
Y <strong>Máximo Kirchner</strong>, uno de los meritorios causantes de la gloria actual del <strong>Racing Club</strong>.<br />
Ambos, con motivos de sobra, lo detestan a El Descuidista. A El Muerto en Vida.<br />
Sin la apoyatura culposa de La Doctora, el pobre vicepresidente se queda en la intemperie brutal.<br />
Para convertirse, otra vez, en El Gordito indeseable de la motocicleta y la guitarra. A merced de cualquier locutor que anuncie la temperatura y se postule para demolerlo.<br />
Es gratis. Arbolito caído.</p>
<p><strong>Pagni</strong>, el vibrante columnista de <strong>La Nación</strong>, es quien mejor suele indagar entre los pliegues contradictorios del archipiélago cristinista.<br />
Los que se estrellan contra la coherencia más elemental, aunque en un marco atroz de improvisación.<br />
Conceptualmente libanizado, lo que queda del gobierno -si aún hasta Pagni lo puede llamar así- se sostiene por el entendimiento pragmático de <strong>Guillermo Moreno</strong>, El Neo Gostanián, y<strong> Axel Kicillof,</strong> El Gótico.<br />
<strong>Cualquiera de los dos puede ser, incluso, el próximo ministro de Economía.</strong><br />
Son funcionarios que nada tienen intelectualmente en común. Sostenidos, apenas, por la astrología china (ampliaremos, sólo si viene al caso).<br />
Los que se unen, sin ir más lejos, para desarticular en los temas fundamentales a <strong>De Vido</strong>, el Ex Superministro. Al que le depilaron gran parte de sus competencias.<br />
Aunque a veces, en el <strong>Líbano</strong> conceptual, se acuerda una acción cruzada contra un tercero. Por ejemplo entre <strong>Kicillof</strong> y <strong>De Vido</strong>, aunque para apretarlo a <strong>Miguel Gallucio,</strong> El Protegido de la Tía Doris.<br />
Zannini es quien recibe, según nuestras fuentes, los reportes diarios de<strong> la dupla Moreno-Kicillof, que se especializa en apretar empresarios.</strong><br />
Una acción heroica, pero que contrasta ostensiblemente con la construcción de la confianza. La que La Doctora pretendía mostrar con Boudou. Para volver, de a poco, durante la presidencia prestada, a La casita de los viejos. El Mercado de Capitales.</p>
<p><strong>La gran verdad kirchnerista</strong></p>
<p>De todos modos la dupla Moreno-Kicillof resulta bastante eficiente para “apretar” empresarios.<br />
A los “cerealeros, petroleros, banqueros”. Para “que la pongan”. Para juntarle a <strong>YPF</strong> (“Apretar por YPF”).</p>
<p>Para ordenarles, en cierto modo, a los especulativos inversores, dónde es que tienen que invertir.<br />
Hasta lograr, incluso, que algún empresario, como el lince de los shoppings, que supo empomarse hasta al señor Soros, con o sin gorrito confiese:<br />
“Yo hago lo que estos locos me pidan. Esta es una etapa que se debe soportar. Si me dicen poné acá, pongo acá. Si me dicen poné allá, pongo allá”.</p>
<p>El cristinismo, en su desbarajuste, instala la gran verdad kirchnerista. Nada hay más apretable que un empresario.<br />
Sobre todo porque ya casi ni quedan empresarios en el país. Se hicieron libreros, heladeros, vendieron y se hicieron de dólares frescos. Juegan al polo.<br />
Fue la gran lección que legó El Furia.<br />
“A estos hijos de p…no hay que creerles un c… Siempre tienen, y si te dicen que no la tienen que traigan la que se llevaron”.<br />
<strong>Con su criterio de hierro, El Furia supo recaudar, con la obra pública, como un mago ante espectadores ciegos</strong>. Como con la orgía del transporte.<br />
A los que no pudo entender, ni doblegar con su línea de comportamiento para los negocios, fue a los canallas del <strong>sector energético.</strong><br />
El apriete aquí no fue -para nada- fructífero. ¿Ampliaremos?</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
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		<title>Aprietes cotidianos a Lorenzetti</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Oct 2013 13:35:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La Doctora quiere la Ley de Medios para antes del 27 de octubre. La Doctora aprieta, casi indecorosamente, a cuatro de los siete miembros de la Corte que se dejan apretar. Como si fueran naranjas, o granitos en la frente. El objetivo es que “le saquen favorablemente La Ley de Medios”. Antes del 27 de... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/10/05/aprietes-cotidianos-a-lorenzetti/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La Doctora quiere la<strong> Ley de Medios</strong> para antes del 27 de octubre.</p>
<p>La Doctora <strong>aprieta, casi indecorosamente, a cuatro de los siete miembros de la Corte</strong> que se dejan apretar.</p>
<p>Como si fueran naranjas, o granitos en la frente.</p>
<p>El objetivo es que “le saquen favorablemente La Ley de Medios”. Antes del 27 de octubre. Contiene (La Doctora) la fantasía candorosa de suponer que el éxito jurídico puede influir en el resultado electoral.</p>
<p><strong>La presión cotidiana hacia el doctor Ricardo Luis Lorenzetti,</strong> presidente de la Corte, muestra que La Doctora carece, en principio, de un operador judicial de confianza. Los aprietes -suplicantes, altivos y casi desesperados- se agudizaron, según nuestras fuentes, en las últimas dos semanas.</p>
<p>A Lorenzetti lo llama directamente La Doctora. A veces ocurren <strong>hasta dos llamados diarios. </strong>Con la elaborada tonalidad de “bebota”, La Doctora avanza con el peso institucional de su competencia invasora. A los efectos de insistir para “que se apuren, y saquen la sentencia ya”.</p>
<p>Sin la abrumadora asiduidad con que La Doctora privilegia a Lorenzetti, abundan los llamados, también, para la señora vicepresidente de la Corte. La doctora <strong>Elena Highton de Nolasco</strong>.</p>
<p>También suele comunicarse con el doctor <strong>Eugenio Raúl Zaffaroni</strong>. Pero con un sentimiento fraternal, ya que Zaffaroni es propia tropa.</p>
<p>Un<strong> portador activo de prestigio académico</strong> que atormenta, en cierto modo, hasta a Lorenzetti. Por supuesto que<strong> a Zaffaroni no hace falta apretarlo. Es un reconocido militante de la causa</strong> que instaló el consagrado modelo de desarrollo (con inclusión social).</p>
<p>El último en ser incorporado en la fastuosa desventura del apriete personal es, según nuestras fuentes, el doctor Enrique Petracchi.</p>
<p>Cartón lleno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Sigilo culposo en la reunión secreta de Olivos</strong></p>
<p>En el junio cruel, con la pautada disidencia de Zaffaroni, la Corte declaró inconstitucionales los artículos clave de la <strong>Ley de Reforma del Consejo de la Magistratura.</strong></p>
<p>Le volteó (la Corte) la infatuada <strong>Ley de Democratización de la Justicia</strong> (acabó con la alucinada proyección presidencial de <strong>Carlos Zannini, El Cenador.</strong> El antiperonista que logró la proeza de conducir un gobierno de matriz peronista, que derivara en el frepasismo tardío).</p>
<p>Pero poco después del volteo, según nuestras fuentes, se registró <strong>una extraña reunión secreta</strong>. Fue en la residencia presidencial de Olivos.</p>
<p>En sigilo culposo, el doctor Zaffaroni fue el encargado de instrumentar la cumbre misteriosa. Fue entre Cristina, La Doctora, la Presidente de la Nación, y el Presidente de la Corte, Lorenzetti. Por lo que pudo averiguarse, Lorenzetti asistió acompañado de su vice-presidente, la doctora Highton de Nolasco.</p>
<p>Un encuentro furtivo del primer tipo. La Doctora avanzó en su obsesiva necesidad de tener La Ley de Medios en la calle, lo más pronto posible. Pero nunca más allá de la frontera electoral del 27 de Octubre.</p>
<p>Aquí se cruzan las interpretaciones. La Garganta cristinista confirma que La Doctora quedó rigurosamente convencida que alcanzaron un principio de acuerdo. La Ley sería declarada Constitucional. Y saldría, a la carta, en los tiempos prometidos.</p>
<p>Lo que es también inapelable es que los tres cortesanos -Lorenzetti, Highton y Zaffaroni- los pasaron popularmente al cuarto, como se dice, o como alambre caído, a <strong>los otros tres venerables miembros de la Corte</strong>. Tal vez por ser reticentes a la idea de prestarse a la “ceremonia secreta”, que lamentablemente nada tiene que ver con la novela de Marco Denevi. Sí tiene que ver con otra novela. Casi porno. La del apriete institucional.</p>
<p>La pasaron al cuarto a la doctora <strong>Carmen Argibay</strong>. E imperdonablemente al doctor <strong>Juan Carlos Maqueda</strong>, presuntamente el “político” del plantel. Y hasta el legendario doctor<strong> Carlos Fayt</strong> (que fuera nuestro profesor de Derecho Político, en la Universidad de La Plata). Es probable que algunos de estos tres venerables se enteren de la reunión secreta -como de los respectivos aprietes- por la fresca inocencia de esta crónica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El error de la Guerra-Divorcio</strong></p>
<p>En la dinámica de funcionamiento de las altas cortes, <strong>es tradición no elaborar ninguna sentencia demasiado sensible en una etapa pre-electoral. </strong>Y menos aún esta Corte Suprema, que se caracteriza, hasta aquí, por su prolijidad.</p>
<p>Registra un alto índice de <strong>prestigio</strong> que no debiera desperdiciarse. Inspirado, en principio, en su <strong>credibilidad</strong>. Y sobre todo en su pregonada <strong>independencia,</strong> que el propio kirchnerismo presentaba inicialmente como atributo. Pese a los manoseos posteriores, violentamente estremecedores, del Poder Ejecutivo que se devaluó en la irresponsabilidad de los ataques groseros. Explicados, apenas, por la patología del estado de Guerra-Divorcio, que le planteó al Grupo Clarín.</p>
<p>Es -Clarín- el grupo de comunicación que les resultó fundamental. Por la ostensible colaboración del silencio. Por la significativa complacencia. <strong>Para que la brutal desmesura del kirchnerismo alcanzara su plácida hegemonía,</strong> pese a los “desastres seriales del gobierno trivial”. Los que sólo comenzaron a tratar en 2008. Pero como consecuencia de la separación conflictiva.</p>
<p>De la armonía redituable, que se extendió en la convivencia de cinco años, se pasó, sin escalas, directamente, hacia la reciprocidad del espanto.</p>
<p>Pero fue <strong>el cristinismo -derivación infantil del kirchnerismo</strong> póstumo- el que hizo de la Guerra el tema casi principal de la agenda política. Hasta estrellarse con la penosa fábula del 7-D.</p>
<p>Al extremo que cuesta identificar cuál es, hasta aquí, el error más impresionante que signa la actual desgracia sin rumbo del gobierno que la sociedad padece. Si fue declarar la Guerra-Divorcio al Grupo Clarín. O incendiarse internacionalmente en la inutilidad de confiscar YPF. Dos catástrofes que se suman a la <strong>mala praxis</strong> que surca, transversalmente, la totalidad del gobierno fragilizado.</p>
<p>La Ley de Medios, según nuestras fuentes, va a salir. Será declarada, por la Corte, inapelablemente constitucional. Aunque persistan, aún, ciertos desacuerdos, en los temas sustanciales que aluden a la desinversión compulsiva. Se plantan limitaciones que van a irritar a los funcionarios obcecados, que reclaman la aprobación total.</p>
<p>Con el espejismo de creer que la derrota de octubre será menos definitoria. Si es que transforman a la Corte, con aprietes vulgares, en la Corte Suprema de la Victoria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Oberdán Rocamora</strong></p>
<p>para JorgeAsisDigital.com</p>
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		<title>Apretar por YPF</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Sep 2013 12:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Lo va a desmentir. Como corresponde. “Ni un paso atrás” (aunque adelante esté la ciénaga).</p>
<p>Pero La Doctora, según nuestras fuentes, está <strong>arrepentida de haber confiscado YPF.</strong></p>
<p>La pobre <strong>creyó</strong>. Conste que aquí no se escribe el plácido “le hicieron creer”.</p>
<p>Se anotó sola en el contagio del cuento de colores. Con ilustraciones.</p>
<p>Creyó en la magia de otro relato. Al que le modificaron el desarrollo y -sobre todo- la incertidumbre del final, que persiste riesgosamente abierto.</p>
<p>La Doctora está <strong>presa en el laberinto de la energía.</strong></p>
<p>Tiene que juntar los dólares para pagar los barquitos durante los próximos dos años (más inciertos aún). Sin embargo ya se le resisten hasta en el directorio de Enarsa. La invención módica que Juan Carlos Romero, con acierto, bautizó En Farsa.</p>
<p>Y toda la movida para quedar, en definitiva, como la insaciable que <strong>no respeta las reglas</strong>. <strong>Ni el juego</strong>.</p>
<p>Que dejó de ser confiable. Porque la voraz “se robó”, literalmente, una empresa. Y ahora tiene que pagarla.</p>
<p>Cuando, arrastrada por la ceguera del rencor, la habían convencido exactamente de lo contrario.</p>
<p>Eran <strong>“Los Gallegos”</strong>, con Brufau a la cabeza, los que tenían que poner. Los Vaciadores.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Valijas sin rumbo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este epílogo, que es tan triste, lo padece, justamente, La Doctora.</p>
<p>La que supo clausurar, tanto en Olivos como en Balcarce, la escala obligada de las valijas misteriosas.</p>
<p>Consecuencias de la dinámica instalada del <strong>Sistema Recaudatorio de Acumulación.</strong> Que estaba, a su manera desprolija, armado.</p>
<p>Para bien o para mal, pero admitía la ficción del funcionamiento. Cierta continuidad. Así fuera un mecanismo pecaminosamente irresponsable.</p>
<p>Deriva, en la actualidad, a la paralización de las valijas sin rumbo. Al cuentapropismo que carece siquiera de la menor orientación.</p>
<p>Las valijas -después de todo- están contenidas. Alguien siempre se hace cargo.</p>
<p>“En el final, Carolina, es el caos”, confirma la Garganta.</p>
<p>Un “<strong>todos contra todos</strong>”. Con alianzas levemente transitorias. Ampliaremos. Aún queda tiempo y el portal no tiene apuro.</p>
<p>Trasciende, incluso, que alguien vaga con una cifra. Sin saber a quién entregar la cifra. Y que no puede, por distintas razones, “quedársela”.</p>
<p>“Es tu problema”, le dijeron.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cerealeras, Petroleras, Bancos</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Quienes la impulsaron a deslizarse en el <strong>error patrióticamente nacionalizador</strong> ya desconocen, a esta altura, de qué modo conseguir dinero. Blanco.</p>
<p>De donde <em>rajuñar</em> los millones de dólares que faltan para que YPF salga del atasco.</p>
<p>Para que la empresa, que por torpeza y mala praxis devaluaron, no esté tan muerta como la Vaca que creyeron los iba a salvar.</p>
<p>Como la Vaca Muerta. Se la describieron como la gran solución cuando es, en realidad, el principal problema.</p>
<p>Y que va a dar leche, con suerte y miles de palos mediante, sólo en un par de años. Como las dos represas que fueron su obsesión. Y que los chinos, probablemente, van a financiar.</p>
<p><strong>Axel Kicillof</strong>, El Gótico, junto a <strong>Guillermo Moreno</strong>, El Neo Gostanián, son los encargados de “juntarla”. Como sea.</p>
<p>Ilusoriamente ambos creen que los mangos que les faltan pueden salir de “las grandes Cerealeras”.</p>
<p>Las convocan para que Moreno, con la ruda metodología gastada, con la pólvora casi empapada, las acose.</p>
<p>Las Cerealeras tienen que poner, porque sí, “al menos setecientos palos”.</p>
<p>Y si los cretinos dicen que no los tienen, como lo dicen, que “la traigan igual”.</p>
<p>“De la mucha que se llevaron”. La que antes ganaron.</p>
<p>Entonces los funcionarios <strong>aprietan, a las Cerealeras</strong>, como si fueran naranjas paraguayas.</p>
<p>Del mismo modo que aprietan, según nuestras fuentes, a “las Petroleras”.</p>
<p>Como suponen que se puede apretar, también, a los bancos.</p>
<p>Se propusieron <strong>juntar dos mil palos</strong> y entonces hay que apretar para que la pongan.</p>
<p>Es parte de la mucha que ganaron, después de todo, “con el modelo”.</p>
<p>O que “se la llevaron”, los miserables.</p>
<p>Aprietan como si no entendieran las claves básicas del capitalismo.</p>
<p>Con la <strong>ingenuidad marxista del guitarrero</strong>, o incluso <strong>hasta la peronista del que se hace el malo</strong>. La alucinación de suponer que aún ahora, cuando se están por ir, es factible correr por la banda izquierda a cualquiera de estos linces. Profesionales lícitos de la ventaja, a los que no puede darse medio metro.</p>
<p>Para apretarlos con el cuento usualmente extorsivo. Si no ponen es “porque fueron <strong>cómplices de la dictadura”.</strong></p>
<p>Quieren tratarlos como si fueran otros potenciales <strong>Blaquier, Navajas Artaza, o Massot.</strong></p>
<p>Se creyeron en condiciones apretadoras de llevarse por delante hasta al reconocido <strong>empresario “que fuma debajo del agua”</strong>. Es el titán que siempre sabe mantener la actitud reclamatoria. El ganador admirable.</p>
<p>Lo convocaron también para decirle:</p>
<p>“Con este negocio vos ganaste mucho, ahora tenés que poner para YPF, porque si no te trabamos en…”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Sentido filosófico del apriete</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El sentido del apriete constante es filosóficamente explícito.</p>
<p>El objetivo, según nuestras fuentes, es que ingrese algún atisbo de luz.</p>
<p>A los efectos de brindarle un poco de fe a La Doctora. Remontarle la moral. Llevarle alguna buena noticia que la rescate del bajón.</p>
<p>Ya que la pobre mantiene sobradas razones para el arrepentimiento que nunca, de todos modos, va a reconocer.</p>
<p>Para estar así, un año y medio después, <strong>en estado de súplica</strong>, entregada al acuerdo con los chicos más malos de la calle.</p>
<p>Con los relativamente escrupulosos de Chevron.</p>
<p>No hubo ninguna gloria ni valió la pena.</p>
<p>Con los esfuerzos para <strong>retenerlo a Miguel Gallucio</strong>. El empleado providencial.</p>
<p>El Mago que ya, según nuestras fuentes, <strong>dos veces se les quiso rajar</strong>. Hacia Londres o aunque sea hacia Riyad.</p>
<p>A La Tía Doris -cada día más próspera- le cuesta retenerlo a Gallucio.</p>
<p>Como también le cuesta al gobernador <strong>Uribarri</strong>, El Padre del Marcador.</p>
<p>Es -Uribarri- el que lo trajo a Miguelito, con el verso emocional del patriotismo y seductores mangos.</p>
<p>Con la esperanza política de crecer. Hasta ser, en Entre Ríos, el sucesor. La poderosa Tía Doris iba a ayudarlo.</p>
<p>“Para estar así, en el piadoso estado de súplica”, a La Doctora<strong> le hubiera convenido, en el fondo, “quedarse con Los Gallegos”.</strong></p>
<p>Por lo menos, con Los Gallegos hubiera tenido, en la proximidad del final, a quien culpar. Alguien .un Brufau- al que reprochar. Responsabilizar.</p>
<p>Tener un material humano más convincente para justificar la <strong>pesadilla del fracaso.</strong></p>
<p>Que la ronda. Hasta atravesarla. Porque (el fracaso) exclusivamente le pertenece.</p>
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		<title>La calle cerrada de la derrota</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Aug 2013 14:45:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mundo Asís</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Dos años para la Comisión Liquidadora del cristinismo. escribe Oberdán Rocamora Redactor Estrella Admirablemente, entre la derrota eufórica, La Doctora pone el rostro. Pero lo pone mal. Con palabras demasiado autoindulgentes que rozan la patología. Con la insistencia en la visión autocomplaciente de su obra. Con la mitificación acerca de “todo lo hecho, lo avanzado”. Conste... <a href="http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2013/08/12/la-calle-cerrada-de-la-derrota/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Dos años para la Comisión Liquidadora del cristinismo.</em></p>
<p>escribe <strong>Oberdán Rocamora</strong><br />
Redactor Estrella</p>
<p>Admirablemente, entre la derrota eufórica, La Doctora pone el rostro. Pero lo pone mal. Con <strong>palabras demasiado autoindulgentes</strong> que rozan la patología. Con la insistencia en <strong>la visión autocomplaciente de su obra</strong>. Con la mitificación acerca de “todo lo hecho, lo avanzado”.<br />
Conste que son logros que la sociedad ingrata no le reconoce. Como si se tratara de la horrible consecuencia de los influyentes medios perversos de comunicación.<br />
A La Doctora aún le cuesta entender qué le pasó.<br />
Téngase en cuenta que ninguno de los inútiles que se le cuelgan del <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2011/04/08/vestidito-negro/" target="_blank">“Vestidito negro”</a> puede explicarle los fundamentos de la inmolación electoral.<br />
O que, simplemente, fueron.</p>
<h3>En “El Pozo”, de Onetti</h3>
<p>Los errores le pertenecen exclusivamente a La Doctora.<br />
Perdió la iniciativa. Aunque, en realidad, se la despojaron. Como a una inocente activista primeriza que disputa un centro de estudiantes.<br />
No tuvo brújula, ni estrategia. Ni siquiera tuvo buena información. La mala praxis fue total.<br />
La pobre se deslizó en la desmesura de humillarlo públicamente a <strong>Scioli,</strong> el Líder de la Línea Aire y Sol. Hasta vaciarlo. Extirparle la legitimidad. Devaluarlo. Para tener luego que depender de él.<br />
Es precisamente la agresividad de esa diferenciación que lo mantiene a Scioli, en el furor de la debacle, sorprendentemente vivo. En condiciones de heredar la devastación. De quedarse con los restos del naufragio. O del quebranto.</p>
<p>Tal vez La Doctora supuso que podía bancarse, a su lado, inmutable, la roca inerte de <strong>Boudou</strong>, El Descuidista. Como si desde aquel 54 por ciento, de 2011, hasta aquí, no hubiera ocurrido nada. Ninguna mancha, en Rolando.<br />
O tal vez creyó en la eficacia del silencio para ningunear la inflación. O el rigor de la desastrosa (falta de) política energética.<br />
(¿Es verdad que se volvieron tres barquitos porque no había pelusa para pagarlos? ¿<strong>Es verdad que Galuccio se les quiso profugar</strong>? Rajarse).</p>
<p>Incluso La Doctora tal vez supuso que podía atenuar, sólo con el respaldo de su presencia, con la articulación del lenguaje, el potente festival de los valijazos transmitidos por televisión.<br />
El peso del dinero que, en el subsuelo del cristinismo, paradójicamente se pesa.<br />
Con semejante adversidad, entre tanta tensión arrebatada, con la geopolítica a la bartola y con los aplaudidores cautivos, La Doctora avanzó en el proyecto de cargarse al <strong>Grupo Clarín</strong>. Con las bravatas de <strong>Moreno</strong> y el gesto de pesado de <strong>Kicillof</strong>. Y con la virulencia de los artículos de la nueva <strong>Ley de Mercado de Capitales</strong>, que enarbola la <strong>Comisión Nacional de Valores</strong>. <strong>Vanoli</strong> Conducción.<br />
Con su vulnerabilidad a cuestas, La Doctora justamente se propuso demoler el polo poderoso que simboliza la comunicación. Y que el marido extinto, El Furia, supo utilizar hábilmente -hay que reconocerlo- para imponer su hegemonía. Para gobernar, en la práctica, junto a <strong>Moyano</strong>, El Charol. El otro pilar. Al que obligó, irresponsablemente, a partir, hacia la oposición.<br />
Divorciarse de Clarín, vaya y pase. Bastaba la ilusión de suplirlo con la inutilidad de cuantiosos medios propios, que apenas consolidaban la moral de los convencidos.<br />
Pero desprenderse, en simultáneo, de Moyano, significaba sostenerse, en adelante, entre meros pilares presupuestarios. Pero forjados de barro blando.<br />
“Buscavidas, buscapinas de <strong>Unidos y Organizados</strong>”.<br />
Grandes ganadores de sueldos de <strong>La (Agencia de Colocaciones) Cámpora</strong>.<br />
Facilitaban la tentación del trasvasamiento generacional, aunque representaban, en la práctica, la vía más efectiva para enterrarse. En el descenso.<br />
Hasta caer, desde las alturas de la pedantería hegemónica, en <strong>El Pozo de Onetti</strong>.</p>
<p>En la ceguera del desbande altivo, La Doctora atinó a cargarse, también, de manera fundacional y épica, a la Justicia. Para “democratizarla”. Ya que no le habilitaba el apuro del triunfo judicial (curiosamente podía haberlo logrado sólo con respetar a la Corte, sin apretarla).</p>
<p>Para completar el ciclo de tropiezos, La Doctora se embarcó en una alucinante negociación con Irán, que no supo explicarle a nadie. Y que fue ridiculizada hasta por los iraníes.<br />
En su camino hacia El Pozo de Onetti, La Doctora cayó hasta enredarse en la borrasca de imponer al General <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/17/milani-y-la-purificacion-del-ganges/" target="_blank">Milani, El Depurado en el Ganges</a>. Para incinerarlo. Justamente cuando también abría otro conflicto absurdo, contra sus propios servicios de inteligencia.<br />
(¿Es verdad que le puso tarjeta roja al Espía que llega de Abril, sólo porque fue cómplice en las aventuras brevemente donjuanescas del marido?).<br />
Una guerrita de final incierto. Sobre todo cuando trascienden los diversos episodios de aprietes memorables. Con cachetazos en algún subsuelo.<br />
O cuando crece la indignación, ante la frialdad de algún ajusticiamiento. Programada ejecución. Mero asesinato. ¿El Lauchón?</p>
<p>La magnitud de la épica le sirvió a La Doctora para terminar enredada en los operativos de inteligencia más berretas.<br />
Asaltos televisados, con silenciador.<br />
Para dejarse arrastrar, sola, hacia la calle cerrada de la derrota.<br />
Sin salida.</p>
<h3>Comisión Liquidadora</h3>
<p>En el arrojo de dar la cara, ante la adversidad, La Doctora también le erra.<br />
Cuando intenta el análisis político. Por la facilidad de comparar, la calle cerrada de su derrota, con la derrota del extinto en 2009.<br />
Cuando todavía había espacio para la recuperación, que El Furia, desde el piso, lo supo aprovechar. Aún creía disponer de carretel para ser el candidato presidencial en 2011. Por si no bastara, estaba también latente la posibilidad de la reelección de La Doctora.<br />
Significa confirmar que en 2009 la continuidad era algo más sólido que una ilusión.<br />
Esta derrota de 2013 implica la representación exacta del final.<br />
Porque hoy se carece de espacio hasta para justificar la desmesura voluntarista de la señora <strong>Conti</strong>.<br />
O del Ex Superministro <strong>De Vido</strong>, que insistía por los beneficios de la continuidad. Con mejores fundamentos. Su preocupación era lógica. Extensiva a sus “buenos muchachos”.<br />
(¿No es cierto, Baratta? Olazagasti. Espinoza. Siguen las firmas).</p>
<p>Quedan dos años por delante. Debieran institucionalmente funcionar como una polea de transición. Como si La Doctora ahora presidiera una Comisión Liquidadora del cristinismo.<br />
Para cubrir alguno de los severos desastres que La Doctora deja, en cada uno de los focos del poder aniquilado.<br />
Tienen que ver, concretamente, con el manejo del Gorro Frigio. Del Estado.<br />
Se extienden desde la política exterior hasta la salud, el dispendio de la solidaridad y la economía.<br />
Desde la falta de energía, y de dinero para pagar los barquitos, hasta atender el descalabro anunciado de YPF (donde a la Tía Doris le cuesta impedir la idea de rajarse del pobre Galuccio).<br />
O los desbordes del <strong>ANSES</strong>. O la irresponsable fiesta del <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/05/23/aerolineas-la-campora-y-lan/" target="_blank">Dinero Ducto de <strong>Aerolíneas Argentinas</strong></a>. <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/05/13/el-dinero-ducto-de-enarsa/" target="_blank">De <strong>Enarsa</strong></a>.</p>
<p>Consultora Oximoron anuncia una serie de informes relativos a La Herencia del cristinismo. Lo que deja, lo que queda después de la devastación.<br />
Más allá de las internas lacerantes que actualmente se libran, hasta hoy, sin trascendencia. Más allá de las divisiones y de la ineficacia de los relatos.<br />
Sin indulgencia. Pero también sin crueldad.</p>
<h3>Parábola de la perforación</h3>
<p>Nada que ver, por lo tanto, con aquel retroceso transitorio de 2009.<br />
Resiste, con mayor densidad, alguna comparación con 2005.<br />
Se asiste al cierre perfecto de la parábola.<br />
En 2005, con La Doctora, Kirchner le perforó la provincia a <strong>Eduardo Duhalde</strong>, El Piloto de Tormentas (generadas). Aquel equivocado que precisamente los instaló en el podio de presidenciables.<br />
En 2013 es <strong>Sergio Massa</strong>, La Rata del Tigre, Aire y Sol II, el que le perfora la provincia, en cuarenta días, a La Doctora. Es quien había elevado a Massa para jugar en la gran liga, en su condición de Premier. Puesto por ella, en el primer plano. Para que después le perforara la provincia inviable, que simboliza numéricamente el poder.<br />
Por último, un tema parroquial. Resta reconocer el trabajo de Consultora Oximoron, que blinda con sus informes al Portal.<br />
Sugerir la relectura de <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/08/07/triunfa-la-franja-de-massa/" target="_blank">“Triunfa la Franja de Massa”</a>, donde se anticipan, también, los 7 Samuráis que continúan vivos. En condiciones de heredar la desolación moral que lega el cristinismo.<br />
<strong>Massa, Scioli, Cobos, Binner, De la Sota, Macri y la señora Carrió</strong>.</p>
<p>Oximoron anticipó los resultados cuando el Frente Encuestológico de la Victoria instalaba la idea sellada de la paridad.<br />
También leer, de paso, <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/31/gana-massa-benefactor-de-scioli/" target="_blank">“Gana Massa, el benefactor de Scioli”</a>, O <a href="http://www.jorgeasisdigital.com/2013/07/24/tigre-tierra-santa/" target="_blank">“Tigre, Tierra Santa”</a>.<br />
Es apenas el reflejo de una lectura acertada de la información disponible.<br />
Méritos, acaso, del periodismo artesanal.</p>
<p><em><b>Oberdán Rocamora</b></em></p>
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