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	<title>Muriel Balbi &#187; republicanos</title>
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		<title>Odiar al fútbol (segunda parte)</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2014 11:05:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muriel Balbi</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ann Coulter]]></category>
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		<description><![CDATA[El futbol desata pasiones. No solo de amor, sino también de odio. Están quienes aman al futbol, pero también algunos pocos que lo odian. Hasta ahí todo bien. Lo que resulta inaceptable es despreciar e insultar a este deporte como forma de velar lo que es, lisa y llanamente, una actitud racista. En mi columna... <a href="http://opinion.infobae.com/muriel-balbi/2014/07/09/odiar-al-futbol-segunda-parte/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El futbol desata pasiones. No solo de amor, sino también de odio. Están quienes aman al futbol, pero también algunos pocos que lo odian. Hasta ahí todo bien.<strong> Lo que resulta inaceptable es despreciar e insultar a este deporte como forma de velar lo que es, lisa y llanamente, una actitud racista</strong>. <a href="http://opinion.infobae.com/muriel-balbi/2014/07/02/odiar-al-futbol/">En mi columna anterior</a>, reproducida gentilmente por otros diarios latinoamericanos, expresé mi opinión sobre los polémicos dichos de la republicana ultra conservadora, Ann Coulter, quien <a href="http://www.anncoulter.com/columns/2014-06-25.html">se despachó </a>contra el aumento del interés por el futbol en su país, los EE.UU. No fui la única. Importantes medios como The Washington Post, Forbes, BBC, etc. y unos 10.000 internautas se sumaron escandalizados a responderle a esta señora (que también cuenta con defensores que se enojaron conmigo en las redes sociales y que me acusaron de estar haciendo una campaña de desprestigio de esta colega estadounidense que, en realidad, se desacredita sola con sus dichos xenofóbicos y denigrantes).</p>
<p>Sin embargo, Coulter no revisó su postura sino que, por el contrario, redobló la apuesta con una columna que es aún más racista, misógina y despectiva que la anterior. En <a href="http://www.anncoulter.com/columns/2014-07-02.html">“Soccer: part deux”</a> (futbol, segunda parte), la autora afirma que lo visto a lo largo de este Mundial no ha hecho más que reforzar sus ideas. Ante todo, para ella el futbol es “un juego de niñas”. No sólo porque las mujeres y los niños pequeños pueden practicarlo, sino porque desde que salió su columna anterior “un chico del equipo de Paraguay (de Uruguay en realidad, pero a quién le importa)  mordió a su oponente durante el juego&#8221;. Escribe Coulter: “No lo golpeó, no lo bloqueó. LO MORDIÓ! ¿Cuánto más tendremos que esperar para empezar a ver que se tiren del pelo en el futbol?”. En una sola frase, varias cosas. Primero: Uruguay y Paraguay no son lo mismo, señora Coulter, y sí, a muchos nos importa la diferencia como seguramente para Ud. no es lo mismo ser estadounidense que canadiense o mexicana.<strong> Claramente su frase se lee como “Paraguay, Uruguay o cualquier otro sudaca, da lo mismo, a quién le importa”.</strong> <strong>Segundo, lamento que, desde una mujer, venga esa carga de misoginia de querer denostar a un deporte por el hecho de que podamos practicarlo las mujeres</strong> (seres humanos con fuerza, elasticidad, resistencia, potencia, inteligencia, valor, gloria y enormes cualidades atléticas como lo han demostrado las grandes campeonas de la historia).</p>
<p>Una contradicción, además, porque luego sostiene que en realidad todas las mujeres odiamos al futbol de la misma manera que todos hombres odian al ballet y que solo fingimos interés para impresionar a los machos. Efectivamente muchas chicas no morimos por el fútbol -algunos hombres tampoco-, pero no lo odiamos y lo valoramos deportivamente. (Además no necesitamos fingir interés, porque tenemos otras armas más interesantes y menos infantiles a la hora de buscar obtener la atención masculina).</p>
<p><strong>También se burla de lo deleznable de las “pausas para refrescarse</strong>”. “Los jugadores de la NFL en Nueva Orleans o en Miami juegan regularmente durante la temporada con temperaturas de más de 38 grados” con trajes pesados y calientes, no con la “ropa aireada” que llevan los futbolistas. “Jugadores de la NFL han muerto de ataques al corazón. <strong>El único riesgo de muerte durante un partido de fútbol puede venir del alboroto de algún campesino tercermundista enojado por un mal arbitraje” llega a decir Coulter.</strong></p>
<p>Pero, básicamente, lo peor del fútbol (además de ser una “muestra de decadencia cultural”, como sostuvo en su anterior columna) es que sería extremadamente aburrido y que haría posible que todos terminen apareciendo como ganadores: “Creo estar siendo testigo de la implementación de la regla favorita de las mamás de fútbol: ¡todos son ganadores!”, se burla Coulter. Desde Francia es que escribe su segunda columna. Ironiza diciendo que ver la BBC la hizo comprender que, los países a los que nos gusta el futbol, sean imposibles de aburrir. El tiempo de juego, el adicional, los alargues y los poco tantos que se anotan por partido lo convertirían en un verdadero tedio que, según la autora, lleva a que “los propio jugadores se muestren más interesados por lo que pasa en el banco que por el partido que transcurre en el campo de juego”.</p>
<p>Por un momento me pregunté si valía la pena dedicarle otra columna más a la Sra. Ann Coulter. Evidentemente es una provocadora profesional que saca rédito económico y mediático de quienes nos escandalizamos con sus dichos (de gran difusión e incluso influencia). <strong>Mi conclusión es que sí, porque creo que no se pueden dejar pasar tan liviana e impunemente las expresiones con contenido racista</strong>. Estoy convencida de que hay que atenderlas, poner de relieve su prejuicio y su odio, combatirlas con amor y verdad, como las que se ven durante los 90 minutos de esos “partidazos” de pura belleza, como los que nos regaló este Mundial inolvidable.</p>
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		<title>Por encima de la patria</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Oct 2013 10:19:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muriel Balbi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
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		<category><![CDATA[“condiciones preexistentes”]]></category>

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		<description><![CDATA[En todo el mundo ha generado estupefacción la cantidad de días que la administración de los EEUU ha permanecido prácticamente clausurada. Este conflicto -generado por la incapacidad de los políticos de llegar a un acuerdo que le evite más inconvenientes al ciudadano de a pie- no parece propio de una gran potencia mundial, de quien se espera que dé... <a href="http://opinion.infobae.com/muriel-balbi/2013/10/16/por-encima-de-la-patria/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En todo el mundo ha generado estupefacción la cantidad de días que<strong> la administración de los EEUU ha permanecido prácticamente clausurada.</strong> Este conflicto -generado por la incapacidad de los políticos de llegar a un acuerdo que le evite más inconvenientes al ciudadano de a pie- no parece propio de una gran potencia mundial, de quien se espera que dé cátedra de administración prolija y previsible.</p>
<p>Precisamente, parte del precio pagado en esta crisis es el <strong>daño a la imagen de los EEUU.</strong> Claro que también están los costos materiales concretos que se calculan en mil millones de dólares por semana. Esto quiere decir que las dos semanas de <em><strong>shutdown</strong> </em>equivalen a las pérdidas producidas por el <strong>huracán Katrina</strong>, pero con la gran diferencia de que no se trata de una catástrofe natural, sino de una acción totalmente evitable y que es vista por los norteamericanos como capricho e ineptitud de los políticos.</p>
<p><span id="more-60"></span>En el centro de la tormenta: el “<strong>Obamacare</strong>” aprobado en 2010, respaldado por el pueblo en las urnas y ratificado por <strong>el Tribunal Supremo</strong>. Una ley que no es “una más” para el presidente. Gran parte de la energía que lo ha impulsado toda su carrera política ha sido, precisamente, llegar algún día a generar un cambio en el actual <strong>sistema de salud</strong> de los EEUU. La motivación nació hace años, en lo que debe haber sido la mayor pérdida personal sufrida por <strong>Barack Obama:</strong> la muerte de su madre.<strong> El día que firmó la ley dijo: “lo hago en nombre de mi madre que luchó contra las compañías aseguradoras hasta el último día de su cáncer”. </strong></p>
<p>Desde entonces, y durante toda su carrera política y campaña a la<strong> Casa Blanca</strong>, la reforma sanitaria siempre estuvo en sus propuestas. Sin embargo, también hay un <strong>gran caudal de energía en contra de esta reforma</strong>. En estos últimos días se escucharon palabras muy fuerte de los <strong>republicanos </strong>llamándola <strong>“ley para matar a los niños, mujeres y ancianos norteamericanos”</strong>, “la peor ley de la historia de los EEUU” o “una ley que destruirá a los EEUU”. El ala republicana más conservadora se le resiste con fuerza, al punto de arrastrar al país a la crisis política. <strong>El Tea Party le declaró la guerra al Obamacare</strong> y afirmaron que hará todo lo posible para que no pueda implementarse, incluso por encima de los intereses del Estado.</p>
<p>Pero esta ley que, por primera vez, mira a la cara de los 50 millones de estadounidenses que no tienen seguro de salud y que podría resolver la situación irregular de varios de ellos por medio de diversas facilidades y subsidios (y multándolos si se quedan sin seguridad social), no es convenientes para todos. Por un lado, tendrá un impacto en los <strong>impuestos</strong>, que no todos quieren absorber, ya que lo consideran una <strong>intromisión del Estado en las libertades de elección</strong> y un daño a la economía nacional. Pero, sobre todo, <strong>también afecta a los intereses de una industria gigantesca y de fuerte lobby, que es la de las aseguradoras de salud.</strong></p>
<p>Con la reforma sanitaria, estas compañías no podrán, por ejemplo, tener un seguro más caro para las mujeres que para los hombres. Y algo muy cuestionado y discutido, no sólo en EEUU sino en muchos otros países, como el nuestro: las llamadas <strong>“condiciones preexistentes”</strong>. Con esta ley <strong>no podrán discriminar a personas con enfermedades diagnosticadas que quieran afiliarse</strong>, sino que deberán aceptarlas y brindarles el servicio. Detrás de esta crisis, como en muchos otros hechos de la vida cotidiana, están los intereses egoístas y económicos que explican gran parte de lo que sucede a nuestro alrededor.</p>
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