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	<title>Pedro Corzo &#187; Cuba</title>
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		<title>Cuba, un tiempo que se repite</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jun 2016 00:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Hay quienes afirman que la historia no se repite; sin embargo, es fácil encontrar en su devenir analogías y similitudes, lo que confirma el aserto de que “hay que conocer la historia para no repetirla”. Por supuesto que los sucesos no se reproducen con exactitud, porque cada período tiene sus especificidades y sus personalidades; empero, hay elementos casi constantes que hacen evocar el pasado, así como una especie de espíritu de la época que se reedita y conserva valores fáciles de identificar en las vivencias de cada pueblo.</p>
<p>La historia de Cuba no es una excepción. En ella hay elementos constantes que conforman su quehacer nacional, a pesar de los nuevos escenarios y actores que se sucedan. Hay situaciones que parece que se reproyectan, como si se contemplara una película reconstruida sobre otro ambiente.</p>
<p><b>Hay una singularidad en el pueblo cubano de fácil verificación y es la capacidad que posee para involucrar en sus conflictos domésticos a países extranjeros</b>, con independencia de la inclinación intervencionista o mediacionista que puedan tener esos Estados.</p>
<p>Los cubanos han sido hábiles en internacionalizar sus conflictos y el reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos lleva a evocar el Tratado de París, pero también la mediación de Sumner Welles en la crisis nacional de 1933.<span id="more-135"></span></p>
<p>Durante el Tratado de París, en 1898, el papel de Estados Unidos fue muy importante, como también las omisiones y las participaciones del resto del mundo, particularmente la de los países de América Latina, que por lo regular han optado por ignorar lo que sucede en Cuba bajo la dictadura de los Castro.</p>
<p>En relación con la isla hay agentes históricos muy similares entre la época colonial y el actual régimen, por ejemplo, un régimen autoritario, poderoso, represivo, cimentado en la fuerza y la intolerancia. Un gobierno que, al igual que el colonial, muestra más interés en negociar con poderes extranjeros los conflictos internos de la nación que con los propios nacionales que reclaman respeto a sus derechos.</p>
<p>Paradójicamente, se repite la existencia de un exilio influyente y poderoso que trabaja contra la dictadura, mientras, paralelo a este, hay isleños que, como los viejos autonomistas, prefieren que actores extranjeros decidan sobre su país, antes que sus compatriotas que enfrentan el despotismo.</p>
<p>En 1896, el Gobierno de la República de Cuba en Armas intentó celebrar un Congreso Panamericano que auspiciara el proceso independentista cubano, lo que resultó en un rotundo fracaso, porque faltó el apoyo de las naciones hermanas.</p>
<p><b>Frente al castrismo, </b><b>la desidia y la falta de solidaridad latinoamericana también han sido constantes</b>, y donde mejor se ha apreciado esa conducta ha sido en los foros internacionales, en particular en las instancias defensoras de los derechos humanos de Naciones Unidas. Hay que destacar que de América Latina no ha partido una sola iniciativa que promueva el establecimiento de una sociedad democrática en Cuba.</p>
<p>Sin embargo, aunque los países del Viejo Continente no respaldaron a los independistas cubanos en la lucha contra España, en 1996, la Unión Europea instituyó una posición común hacia la dictadura de la isla, ahora en revisión, pero, en términos generales, <b>Europa ha sido más solidaria con la oposición democrática cubana que los países que integran el continente americano</b>.</p>
<p>Por otra parte, la influencia ejercida por Estados Unidos en Cuba durante la colonia, el período independentista, la república y durante el totalitarismo, es un factor que ha marcado de forma indeleble a la nación isleña.</p>
<p>La Resolución Conjunta, en 1898, la referida intervención de Welles ante la dictadura de Gerardo Machado, en 1933, el embargo de armas al régimen de Fulgencio Batista, en 1958, el diferendo con Washington que se extendió por más de cinco décadas, han sido factores claves en el devenir histórico de la isla. No obstante, toda la relevancia de esos acontecimientos palidece ante las expectativas que generó en la población el restablecimiento de relaciones entre Washington y La Habana.</p>
<p>El castrismo intentó sembrar el odio contra Estados Unidos y todo lo que ese país representa, pero el rotundo fracaso del modelo político y social que impusieron en la isla ha sido un factor clave para que muchos isleños hayan dejado atrás la consigna “Cuba sí, yankees no” y miren hacia la nación del norte con una devoción que nunca antes sintieron.</p>
<p>Esta situación se testimonia en el comportamiento lastimoso de un sector de la sociedad cubana después del restablecimiento de relaciones entre Washington y La Habana, y la visita del presidente Barack Obama, porque al parecer <b>estiman que los problemas del país se resolverán por la gracia extranjera y no por la voluntad y el esfuerzo de los cubanos</b>.</p>
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		<title>&#8220;El tiburón se baña, pero salpica&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 09 May 2016 00:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Democracias]]></category>
		<category><![CDATA[Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad abierta]]></category>
		<category><![CDATA[Transparencia]]></category>

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		<description><![CDATA[José Miguel Gómez Presidente de Cuba, 1909-1913. &#160; La corrupción no será el oficio más viejo del mundo, pero sí es una práctica que se remonta a tiempos inmemoriales, en la que siempre han jugado papeles determinantes el dinero, la política y lo que se deriva de ambas en variables proporciones, el poder. La realidad... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/05/09/el-tiburon-se-bana-pero-salpica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p align="right">José Miguel Gómez</p>
<p align="right">Presidente de Cuba, 1909-1913.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La corrupción no será el oficio más viejo del mundo, pero sí es una práctica que se remonta a tiempos inmemoriales, en la que siempre han jugado papeles determinantes el dinero, la política y lo que se deriva de ambas en variables proporciones, el poder.</p>
<p>La realidad es que no existe propuesta política que no haya tenido representantes vinculados con la corrupción en cualquiera de sus expresiones, particularmente la económica y el abuso de poder, otra forma de corrupción, al igual que el tráfico de influencias y el soborno.</p>
<p>La amenaza y la presencia de la corrupción son proporcionales a la respuesta de que es capaz la sociedad y su gobierno para erradicarla.</p>
<p>Por otra parte, la empresa privada tampoco está exenta de ese flagelo. Los gerentes de una corporación o el propietario de una barbería pueden fiscalizar mejor su negocio que un administrador público, sin embargo, el mal manejo de bienes y utilidades en cualquier instancia de una entidad es una posibilidad.<span id="more-114"></span></p>
<p>En una sociedad democrática, es más factible controlar el movimiento de bienes e influencias. <b>La transparencia que se supone que impera en las sociedades abiertas es fundamental para combatir el enriquecimiento ilícito y el abuso de autoridad en beneficio de terceros, pero lamentablemente las disposiciones y los controles son violados por quienes consideran las fortunas de los otros, particularmente las del Estado, como un tesoro listo para ser saqueado.</b><b></b></p>
<p>La corrupción es uno de los factores que más negativamente afecta a la sociedad, principalmente cuando se descubre que personalidades públicas relevantes han estado involucradas en actividades ilícitas, que en alguna medida son modelos que muchas personas consideran imitar para lograr éxito en la vida.</p>
<p>Si democracias sólidas, con libertad de prensa y una opinión pública poderosa como la estadounidense, han presentado casos de corrupción —Richard Nixon cuando Watergate, o el lobista Jack Abramoff, por sólo mencionar dos sucesos entre muchos—, <b>es de suponer que en aquellos países en los que no hay transparencia en la gestión pública y privada, tampoco fiscalización, y menos aún jueces independientes, la corrupción esté presente en una magnitud capaz de erosionar todos los componentes de la sociedad.</b><b></b></p>
<p>El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional refleja que no hay país libre de ese azote; también que la extensión y la profundización de esa lacra son más relevantes en las naciones en las que las libertades y los derechos civiles están amenazados o son conculcados por sus gobiernos, o donde la sanción moral contra los corruptos es prácticamente inexistente por la laxitud de la sociedad ante esos delitos.</p>
<p>En los países regidos por dictaduras o controlados por líderes poderosos, los bienes del Estado, en ocasiones también los privados, son manejados para su provecho por los gobernantes, quienes permiten también el enriquecimiento ilícito de asociados y familiares.</p>
<p><b>Venezuela asoma como la nación más corrupta del hemisferio, junto a Haití</b>, seguida por Ecuador, Bolivia y Nicaragua, cuyos modelos de gobierno tienen muchas semejanzas con el de Nicolás Maduro. Pero la corrupción no es potestativa de los déspotas, está Brasil, donde los escándalos del Partido de los Trabajadores han sumido al país en una profunda crisis.</p>
<p><b>Cuba no aparece en el lugar que realmente le correspondería. La dictadura no permite apreciar el nivel de corrupción.</b> No hay organismos independientes que puedan investigar al respecto y las entidades internacionales no tienen posibilidad de acceder a información suficiente y verificable.</p>
<p>La corrupción es una hidra de más de mil cabezas. Capaz de mutar, confundir y justificar las acciones de quienes entrampa. Es un demiurgo de presencia universal. Se fortalece en regímenes despóticos o dictatoriales, pero también en cualquier tipo de comunidad que niegue la transparencia, evite pesquisas y sanciones que ejemplifiquen con firmeza lo que no se debe hacer.</p>
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		<title>No tengan miedo</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Apr 2016 06:21:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Castrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[La Habana]]></category>
		<category><![CDATA[Rolando Cartaya]]></category>

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		<description><![CDATA[Es una demanda que se escucha en Cuba desde hace décadas, pero que lamentablemente no ha sido atendida por la mayoría de los isleños que reclaman a Gobiernos extranjeros los derechos y las oportunidades que posiblemente no fueron capaces de exigir en su país. Hay situaciones particularmente complejas para ser analizadas, máxime cuando están involucrados... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/04/22/no-tengan-miedo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es una demanda que se escucha en Cuba desde hace décadas, pero que lamentablemente no ha sido atendida por la mayoría de los isleños que reclaman a Gobiernos extranjeros los derechos y las oportunidades que posiblemente no fueron capaces de exigir en su país.</p>
<p>Hay situaciones particularmente complejas para ser analizadas, máxime cuando están involucrados numerosos factores, intereses contrapuestos y valoraciones personales que pueden estar influenciados por la subjetividad.</p>
<p>No obstante, hay que soltar el demonio que acosa e inquieta, porque el primer deber de un observador es decir lo que cree, más allá de lo bueno, malo o feo que pueda resultar.</p>
<p>Antes que todo, es justo aseverar una y mil veces que <b>la raíz de todos los problemas de Cuba y los cubanos son consecuencias de la dictadura que rige el país</b>. La falta de derechos, las penurias económicas y la discriminación, así como el exilio y la emigración, son productos del sistema.</p>
<p>La otra realidad, dura y cruda, es que el régimen ha sobrevivido 57 años por su capacidad represiva, por su habilidad para dispensar garrote y zanahoria, más lo primero que lo último, pero también porque un sector del pueblo, a pesar de los esfuerzos y el sacrificio de otra parte de los nacidos en la isla, optó por la complicidad o la simulación, que, a fin de cuentas, como expresó José Martí: “El que vive de la infamia, o la codea en paz, es un infame. Abstenerse de ella no basta: se ha de pelear contra ella. Ver en calma un crimen es cometerlo”.<span id="more-97"></span></p>
<p>La nación cubana lleva décadas en franco deterioro. Sus hijos son los que deben restaurarla. Esforzarse. Trabajar. Correr los riesgos que demanden las circunstancias para tener una vida libre, con la calidad a la que cada quien tiene derecho, sólo corresponde a los que nacieron en ella. En la isla no han faltado ejemplos. Ha habido derroche de valor y sacrificios, aunque también han sobrado cómplices y pusilánimes.</p>
<p>Como secuela, si algunos de sus vástagos no quieren o temen correr los riesgos que implica reparar la casa de todos, eso no les confiere el derecho a despojar la tranquilidad a sus vecinos. Ningún pueblo está obligado a disponer de sus bienes o hacer dejación de sus prerrogativas en beneficio de quienes no han sido capaces de conservar los propios.</p>
<p>No se trata de promover la insolidaridad. Simplemente,<b> los que necesitan ayuda deben demostrar un genuino interés en resolver el problema que los agobia.</b><b></b></p>
<p>Emigrar es un derecho, pero es necesario contar con el beneplácito de quien acoge. Hay que respetar las reglas de quien hospeda y nunca exigir en la casa ajena lo que no se fue capaz de demandar en la propia.</p>
<p>La afirmación del periodista Rolando Cartaya: “El maleconazo debe ser en La Habana”, es válida para quienes sumisamente acataron en la isla las normas de la dictadura y en país extraño, cuando no satisfacen sus reclamos, exigen, protestan y vandalizan, actos que no se justifican, aunque es probable que hayan sido instigados por provocadores del castrismo.</p>
<p>Los derechos hay que reclamarlos en la tierra natal, no en el que acoge sin haber sido convidado. <b>Es al castrismo a quien hay que exigir, es en Cuba donde hay que gritar “Hasta las últimas consecuencias”, es junto a las Damas de Blanco donde se debe marchar y hacer sentadas, hasta lograr que la dictadura cese.</b><b></b></p>
<p>Por otra parte, hay que partir de la premisa de que exiliado y emigrantes son condiciones diferentes, que, aunque la política juegue un rol en la decisión de abandonar el país de origen, la categoría la imponen los antecedentes de cada quien y la conducta que se asume en el exterior.</p>
<p>Exiliado es quien dejó su país por enfrentar el Gobierno, el que no regresa a su tierra natal, tanto en cuanto las condiciones que determinaron su destierro no hayan cambiado. Es el que lucha en el exterior, después de haberlo hecho en su país, por derrocar el régimen.</p>
<p>Emigrante es quien, haciendo uso del derecho inalienable a una vida mejor, busca otras tierras donde espera disfrutar de más oportunidades y seguridad. Trabaja para su beneficio y el de su familia, sin reparar en la opresión y los abusos de que son sujetos sus compatriotas.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de las diferencias, hay un denominador común, y es que ambos están viviendo en casa ajena, las reglas las pone el dueño de la tierra. En consecuencia, salvo que se asuma la nacionalidad del país que aloja, se sigue siendo, en el mejor de los casos, un convidado.</p>
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		<title>En memoria de los 9 mártires de la rastra de la muerte</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Apr 2016 07:01:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Brigada 2506]]></category>
		<category><![CDATA[Castrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Rastra de la muerte]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuba, 22/4/61 En este aniversario número 55, más que la conmemoración de una acción militar contra una dictadura, se evoca la concreción de un compromiso de cientos de cubanos que abandonaron su país para enrolarse en una misión en la que arriesgaban la vida, con la sola ambición de derrocar un régimen contrario a las... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/04/15/en-memoria-de-los-9-martires-de-la-rastra-de-la-muerte/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Cuba, 22/4/61</strong></p>
<p>En este aniversario número 55, más que la conmemoración de una acción militar contra una dictadura, se evoca la concreción de un compromiso de cientos de cubanos que abandonaron su país para enrolarse en una misión en la que arriesgaban la vida, con la sola ambición de derrocar un régimen contrario a las convicciones democráticas que los alentaban.</p>
<p>No buscaban una vida mejor, no ambicionaban mejoras económicas o el disfrute de libertades perdidas en suelo extranjero. Viajaron para prepararse militarmente, al igual que hicieron otros antes y después, que sólo abandonaron las costas cubanas para regresar a ellas combatiendo la dictadura.</p>
<p>De la Brigada se ha escrito mucho, se han hecho documentales y sesudos analistas de diferentes nacionalidades e ideas políticas han sacado sus conclusiones, pero esta nota sólo tiene un objetivo: destacar la valentía y el sentido del deber de los hombres que dejaron estudios, familia y trabajo para cumplir con sus obligaciones.</p>
<p>Arribaron a Estados Unidos por diferentes vías y momentos. Estaban dispuestos a cumplir la asignación que fuera más útil para la causa que enarbolaban y todos, más allá de antiguas militancias políticas, aceptaron el reto de unirse en la acción para ser más efectivos en el combate.<span id="more-90"></span></p>
<p>La vanguardia partió de Miami para la isla de Useppa. Fue entrenada en diferentes disciplinas, entre ellos estaba Carlos Rodríguez Santana, “Carlay”, que después de luchar fieramente en la clandestinidad contra la dictadura, dejó Cuba para incorporarse a la expedición y combatir en la isla, sueño truncado por su temprana muerte, durante los entrenamientos en las montañas de Guatemala, lo que motivó a la Brigada a adoptar su número de serie como identificación.</p>
<p><b>Se prepararon en diferentes países y también en Estados Unidos. Civiles, en su mayoría, aceptaron la vida militar. </b>Vivieron el nuevo ordenamiento en los campamentos. Se hicieron paracaidistas, hombres ranas, tanquistas, infantes de Marina; se especializaron en acciones comandos que precedieron la expedición e ingresaron a su país clandestinamente.</p>
<p>Varios fueron fusilados, entre ellos Manuel Blanco Navarro, y otros cumplieron largos años de prisión, como Emilio Martínez Venegas y Jorge Gutiérrez Izaguirre.</p>
<p>Tripularon aviones para combatir en el cielo cubano. Derribados sobre el mar, como los pilotos José Crespo y Lorenzo Pérez Lorenzo, o abatidos por fuego enemigo, como el estadounidense Thomas W. Ray o el cubano Osvaldo Piedra.</p>
<p>Sin los recursos para hacer la guerra fueron apresados. Algunos cayeron ante el paredón de fusilamiento. Otros fallecieron en el golfo. Nueve murieron por asfixia en una rastra que Osmany Cienfuegos ordenó atestar con los detenidos.</p>
<p><b>Vivida la dura experiencia, el compromiso de seguir luchando se ratificó y se extendió a combatir el Castro-comunismo en cualquier lugar del mundo.</b><b></b></p>
<p>Idea que ha nutrido a muchos de ellos por años. Colaborar o trabajar con dependencias gubernamentales estadounidenses no los convirtió en servidores. Lo que hicieron fue consecuencia de una toma de conciencia de que los intereses del castrismo deben ser enfrentados donde lo determinen las circunstancias, y en la confianza de que la colaboración prestada fuera recíproca en Washington, al facilitarles condiciones y recursos para enfrentar el totalitarismo en su patria.</p>
<p><b>Su asociación con Estados Unidos, país que los armó, entrenó y facilitó recursos para el combate, fue una alianza de mutua conveniencia que nunca afectó su cubanía</b>, tan cierta como la de las palmas, muy al contrario de lo que hicieron Fidel y Raúl Castro, que convirtieron a Cuba en el portaviones de la Unión Soviética en el hemisferio.</p>
<p>Roberto Pichardo, Juan Tamayo y Juan Carlos Perón fueron algunos de los muchos brigadistas que integraron las unidades de la Marina, la Infantería y la Fuerza Aérea que lucharon en el Congo contra la cuadrilla castrista que dirigía Ernesto Guevara. En el país africano murió el piloto Fausto Gómez.</p>
<p>Efectivos de la Brigada también se sumaron a la lucha contra los mercenarios que el castrismo envió a Angola. Pilotos y veteranos de Infantería entrenaron efectivos de unidades del Frente de Liberación Nacional de Angola, gesta descrita en el libro <i>Cubanos combatiendo el comunismo en África</i>.</p>
<p>En Vietnam, en la lucha contra el comunismo, también participaron brigadistas; algunos perdieron la vida, entre ellos Irenaldo Padrón y Félix Sosa Camejo. América Latina fue otro escenario en el que demócratas cubanos enfrentaron la subversión castrista. Allí estuvieron, entre otros, Félix Rodríguez y el capitán Eduardo Barea.</p>
<p>Aquellos hombres se hicieron de un aliado, no un amo, y aunque los laureles no cubrieron sus frentes, cumplieron con el deber, porque siempre tuvieron conciencia de que si importante es la victoria, es mucho más trascendente honrar los compromisos.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Cuba: el séptimo cuento</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/04/07/cuba-el-septimo-cuento/</link>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2016 06:42:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Fuerzas Armadas]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Comunista de Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Totalitarismo castrista]]></category>

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		<description><![CDATA[El totalitarismo castrista se apresta para el Congreso del Partido sin que se aprecie disposición por parte de la nomenclatura de hacer cambios fundamentales en la estructura económica, y menos reformas jurídicas sustanciales que permitan avizorar un mejor futuro en relación con los derechos de los ciudadanos. La fecha está repleta de simbolismo. El 16... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/04/07/cuba-el-septimo-cuento/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El totalitarismo castrista se apresta para el Congreso del Partido sin que se aprecie disposición por parte de la nomenclatura de hacer cambios fundamentales en la estructura económica, y menos reformas jurídicas sustanciales que permitan avizorar un mejor futuro en relación con los derechos de los ciudadanos.</p>
<p>La fecha está repleta de simbolismo. El 16 de abril de 1961, aniversario número cincuenta y cinco de la proclamación del socialismo en la isla y víspera del desembarco de los expedicionarios de la Brigada 2506, operación que financió el Gobierno de Estados Unidos.</p>
<p>El evento se efectúa en un contexto sin precedentes. Restablecimiento de relaciones entre Washington y La Habana y la reciente visita de Barack Obama, un panorama en el que la nomenclatura se congregará para interpretar la voluntad de los jerarcas de la dictadura más longeva del continente.</p>
<p>Las condiciones del país se mantienen inalterables.<b> Los ciudadanos continúan sin disfrutar de sus derechos y las alternativas ideológicas y políticas al oficialismo siguen penadas por la ley</b>, lo que debe inspirar a los más optimistas a releer el capítulo V de la Constitución que Fidel y Raúl Castro hicieron a su medida.<span id="more-81"></span></p>
<p>El capítulo de marras establece: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Con centellas como está no es de esperar que la tribu del <i>Granma</i>, sus descendientes y sus asociados, confeccionen su propia acta de defunción.</p>
<p>El apartado constitucional antes referido confiere a los líderes del Partido el máximo poder, condición que determina que los burócratas del Gobierno, por elevada que sea su posición, están sujetos a las decisiones de los principales dirigentes de la agrupación, en particular a las del secretario general, y que conste que <b>el Partido Comunista de Cuba (PCC) no desarrolla sus actividades con base en la ideología que supuestamente la inspira, sino en virtud a los intereses de la clase gobernante, en particular la de los hermanos Castro, dos militares disfrazados de políticos.</b><b></b></p>
<p>Históricamente, el secretario general del Partido ocupa la Jefatura del Estado y el Gobierno; la única vez que esas funciones estuvieron compartidas fue cuando Fidel Castro renunció a sus posiciones en el Gobierno, 2008, sin dejar la Jefatura General de la agrupación partidaria hasta tres años después.</p>
<p>A partir del 2011, el poder se centralizó en Raúl Castro. En consecuencia, la interrogante del periodista Amado Gil en relación con la avisada renuncia de Raúl en el 2018 es muy válida, ya que su abdicación, recordemos que el país está regido por una dinastía, se produciría dos años después de la designación del secretario general y de las otras autoridades de la organización.</p>
<p>Los resultados del Congreso del Partido pueden ayudar a interpretar mejor lo que prepara el régimen para el futuro inmediato. Si Raúl Castro sigue al timón de la organización, después de este Congreso continuaría controlando el país, aunque sería la primera vez en casi seis décadas que uno de los dos principales cofrades de la mafia del <i>Granma </i>no funge como jefe de Estado.</p>
<p><b>En caso de que deje el Partido cuando abandone el Gobierno, sería una situación novedosa, pero si el nuevo secretario general es a la vez jefe de Estado y Gobierno, se mantendría vigente la actual forma de gobierno</b>, aunque con un nuevo mayoral.</p>
<p>La otra alternativa, si se concreta la anunciada renuncia, sería que las tres posiciones oficiales más importantes fueran ocupadas por personas diferentes, lo que repetiría fielmente el modelo que regía en la extinta Unión Soviética, donde un sujeto controlaba uno de los tres poderes del Estado, a la vez que regía el Partido, entidad en la que radicaba el verdadero poder. El artículo V de la Constitución cubana es copia del VI de la de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.</p>
<p>De concretarse la renuncia del dictador designado, los que ocupen la dirección del resto de los poderes públicos pasarían a disfrutar de una mayor relevancia en la sociedad insular. El Tribunal Supremo y la Asamblea del Poder Popular, entre otros.</p>
<p><b>El Partido Comunista ha sido la careta de la dictadura militar que rige el país desde 1959</b>. El disfraz perfecto. El Partido y la ideología han sido instrumentos del castrismo, que ha demostrado ser un método eficiente para tomar el Gobierno y conservar el mando, en consecuencia, la suspensión o no de la nueva farsa partidaria no será determinante para el futuro del país.</p>
<p><b>A fin de cuantas, los verdaderos árbitros y dueño del poder son las Fuerzas Armadas</b>. Sus comandantes, por el momento, son quienes están en capacidad de definir el futuro.</p>
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		<title>Sin novedad en el frente</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Mar 2016 07:06:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos ciudadanos]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>

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		<description><![CDATA[Así podría escribir un cronista sobre el inmovilismo de la dictadura ante los esfuerzos del presidente Barack Obama de flexibilizar las sanciones vigentes en contra del régimen insular, en la confianza de que el Gobierno de los hermanos Castro dispondrá medidas que promuevan el establecimiento de una sociedad democrática y con respeto a los derechos... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/03/25/sin-novedad-en-el-frente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Así podría escribir un cronista sobre el inmovilismo de la dictadura ante los esfuerzos del presidente Barack Obama de flexibilizar las sanciones vigentes en contra del régimen insular, en la confianza de que el Gobierno de los hermanos Castro dispondrá medidas que promuevan el establecimiento de una sociedad democrática y con respeto a los derechos ciudadanos.</p>
<p>Una apretada síntesis de las disposiciones del Gobierno de Estados Unidos que benefician a la dictadura va desde la excarcelación de tres espías convictos, uno de ellos por conspiración de asesinato, la eliminación de Cuba de la lista de países terroristas, la supresión de medidas que restringían el comercio y la ampliación de las relaciones económicas, el restablecimiento de relaciones diplomáticas y un viaje presidencial que el Gobierno interpreta, así lo informó el diario<i> Granma</i>, como una victoria de la “revolución en el poder, encabezada por su liderazgo histórico”.</p>
<p><b>La dictadura pretende que Estados Unidos resuelva los graves problemas económicos que enfrenta sin reformas estructurales que pongan en peligro el poder que detenta y menos aún aperturas políticas que quebrarían un régimen agotado</b>, que sólo sobrevive por la represión y la desesperanza de la población.<span id="more-65"></span></p>
<p>La prioridad de la clase dirigente cubana es conservar el poder, que el proceso de sucesión iniciado en el 2006 culmine con una transición en la que los barones de la revolución y sus descendientes no enfrenten problemas legales y puedan continuar disfrutando a perpetuidad de las riquezas expoliada por décadas al pueblo, un proyecto contrario a los valores y los principios sobre los cuales se ha construido Estados Unidos.</p>
<p>El cambio de política de Washington hacia Cuba ha sido un factor determinante para que altos funcionarios europeos y de otros continentes, incluidos jefes de Estado, hayan visitado la isla y firmado convenios de ayuda, en particular, el acuerdo suscrito en La Habana con la Unión Europea, que en la práctica pone punto final a la posición común hacia Cuba, una política que exigía al Gobierno de los Castro respeto a los derechos de los cubanos.</p>
<p>Este acuerdo redunda directamente en beneficio del régimen, al generar posibilidades de inversión a las que, por la estructura jurídica de la isla, sólo tienen acceso la clase dirigente y los sectores privilegiados allegados a esta y no la población en general, por lo que se aprecia que <b>las gestiones de muchos de los Gobiernos más democráticos del mundo benefician exclusivamente la dictadura.</b><b></b></p>
<p>Por décadas, independiente al embargo y la ayuda que la Casa Blanca prestó a la oposición cubana, Estados Unidos abanderó en las instancias internacionales la defensa de los derechos humanos y propició con denuncias, críticas y medidas coercitivas que los crímenes del castrismo no disfrutaran de absoluta impunidad.</p>
<p>Washington ha sido solidario con los cubanos en aspectos sociales, incluido el migratorio. La mayoría de las veces apoyó a la oposición al castrismo, aunque en numerosas ocasiones, es razonable, sus intereses primaron sobre los de sus aliados, si bien muchos de ellos perdieron la vida o la arriesgaron peleando en sus guerras como si fueran propias.</p>
<p>A fin de cuentas siempre habrá personas que, más allá de intereses y conveniencias, actuarán inspirando en sus convicciones y otros que, motivados por consideraciones opuestas, asumirán diferentes conductas.</p>
<p>Un ejemplo al respecto lo puso el editor Ángel de Fana, al apuntar que Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio del ex presidente George W. Bush y quien apoyó concienzudamente las políticas restrictivas del presidente número 43 a la dictadura cubana, en el presente aprueba y promueve las decisiones del mandatario número 44, Barack Obama, totalmente opuestas a las de su predecesor y a las ideas que Gutiérrez defendió en el pasado.</p>
<p>El antiguo alto funcionario recientemente destacó la importancia de los derechos económicos para los residentes de la isla y dijo que en Cuba se habían producido cambios al respecto, como si la dictadura permitiera a sus siervos acceder a una economía libre e independiente, y como si los cubanos no estuvieran en capacidad de disfrutar los derechos políticos vigentes en una sociedad democrática.</p>
<p>El debate seguirá siendo intenso, los valores que cada quien defienda siempre serán trascendentes, pero independiente de las intenciones, <b>habrá que ver si las decisiones del presidente Obama influyen para que en Cuba se establezca un Estado de derecho, una sociedad plural y tolerante</b>, o si simplemente un escriba del futuro, parafraseando a Erich Maria Remarque, reseñará: “Años después de las concesiones y la visita, siguen los arrestos y las golpizas, los derechos humanos continúan conculcados, la economía controlada por el Estado, la miseria se ha incrementado, fue un día tranquilo y calmado, el cuartico está igualito, sin novedad en el frente”.</p>
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		<title>Washington y La Habana</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Mar 2016 00:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura castrista]]></category>
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		<description><![CDATA[La visita del presidente Barack Obama a Cuba obliga a un examen apresurado de la forma en que ambos Gobiernos han tratado sus diferencias de más de medio siglo. Estas dos capitales representan modelos ideológicos, políticos y sociales antagónicos. Sin embargo, no significa que sus respectivos pueblos sean enemigos, como han sido sus líderes por... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/03/17/washington-y-la-habana/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La visita del presidente Barack Obama a Cuba obliga a un examen apresurado de la forma en que ambos Gobiernos han tratado sus diferencias de más de medio siglo.</p>
<p>Estas dos capitales representan modelos ideológicos, políticos y sociales antagónicos. Sin embargo, no significa que sus respectivos pueblos sean enemigos, como han sido sus líderes por décadas, a pesar de que desde La Habana se instrumentó una política estatal contra Estados Unidos y lo que representa.</p>
<p>La enemistad entre ambos Gobiernos estuvo signada por la violencia. La Casa Blanca se empeñó en destronar a la dinastía de los Castro, pero el clan de Biran, aun antes de llegar al poder, había manifestado que su verdadero enemigo sería Estados Unidos en cuanto triunfara la insurrección.</p>
<p><b>Si Washington instruyó, armó y financió operaciones militares contra la dictadura castrista, sus enemigos de Cuba apoyaron de diferentes maneras a todos los grupos antisistema que operaron en ese país</b>, entre ellos, los Panteras Negras, los Macheteros y los Weatherman, por sólo mencionar unos pocos de una larga lista. Washington también fomentó fórmulas para contener el expansionismo castrista. Decretó un embargo como política de contención y dictó leyes con el objetivo de reducir la capacidad de acción de la dictadura insular.<span id="more-60"></span></p>
<p>Aunque a algunos no les gusta rememorar el pasado, Cuba fue la plataforma militar soviética más importante en el exterior, base de submarinos, de espionaje y varias instalaciones de misiles con capacidad nuclear para destruir ciudades estadounidenses.</p>
<p>Los Castro consonaron con sus intereses y en el marco de los planes de ser uno de los protagonistas de la Guerra Fría, auspiciaron una política de subversión en todo el hemisferio con el objetivo de dañar los intereses de Estados Unidos y de establecer Gobiernos aliados que también confrontaran con la nación del norte.</p>
<p>Los proyectos subversivos castristas se implementaron en diferentes lugares del mundo, África y Asia en particular. Ejércitos mercenarios cubanos ocuparon países africanos. Cuba fue taller para entrenar terroristas de la ETA y del IRA irlandés, también de tupamaros y narcoterroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.</p>
<p>Es evidente que entre ambos Gobiernos hubo grandes diferencias, intenciones de mutua destrucción, se espiaron y conspiró abiertamente el uno contra el otro, mientras, en foros internacionales, aireaban ácidamente sus diferencias.</p>
<p>Sin embargo, desde el principio del diferendo hubo un notable contraste entre la actuación de Washington y La Habana. El Ejecutivo estadounidense no gestó en su pueblo una política de odio contra Cuba. No orquestó campañas en contra de la música de la isla, tampoco contra otras expresiones de arte y cultura, ni organizó marchas, protestas y conferencias para desacreditar los valores de la sociedad insular.</p>
<p>Por parte de La Habana, como dijera Ernesto Guevara: “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar, nuestros soldados deben ser así, un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”, fue la consigna y la actuación oficial.</p>
<p>Fue el Gobierno cubano quien ordenó el derribo del monumento al acorazado Maine, una intensa campaña contra la música, el arte y los productos que se fabricaran en Estados Unidos, quien acusó a todos los que se enfrentaban al régimen de agente de CIA, una manera de responsabilizar ante el pueblo al vecino del norte porque hubiera conflictos en el isla.</p>
<p>El eslogan “Cuba sí, yanquis no” repercutió por décadas en todo el país. Correspondencia con allegados en Estados Unidos era un delito no codificado, pero sí factor para ser discriminado en la sociedad castrista. Fue el régimen quien inventó las Marchas del Pueblo Combatiente y la Tribuna Antiimperialista frente a la sede diplomática estadounidense.</p>
<p>El individuo que tenía un familiar en el extranjero, en particular en Estados Unidos, no era de fiar. Al respecto, una colega comentaba hace unos días que por los ochenta una tía visitó Cuba y que esta le preguntó por qué no conversaba con ella, a lo que respondió: “Tía, a nosotros nos enseñan en la escuela que todos los que viven en su país son nuestros enemigos”.</p>
<p><b>El régimen nunca cejó en su aspiración de destruir a Estados Unidos, sólo que su ineficiencia absoluta en la gestión económica, la creciente frustración de la población en el modelo de gobierno que le impusieron, sumado al fin de los subsidios de la Unión Soviética y el riesgo de perder las regalías del chavismo, han determinado que el enemigo de ayer sea el amigo del presente, con el fin de hacer los cambios que necesarios para que lo importante siga igual.</b><b></b></p>
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		<title>Memoria de un plebeyo</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Mar 2016 06:13:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Barack Obama]]></category>
		<category><![CDATA[Castrismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Los que han vivido en Cuba por años, los que han padecido la realidad de la isla conocen perfectamente la habilidad de la dictadura para manipular las visitas de personalidades internacionales, en particular las de un jefe de Estado, y presentar esos acontecimientos como el resultado exitoso de su gestión de Gobierno. Se organizan marchas... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/03/11/memoria-de-un-plebeyo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los que han vivido en Cuba por años, los que han padecido la realidad de la isla conocen perfectamente la habilidad de la dictadura para manipular las visitas de personalidades internacionales, en particular las de un jefe de Estado, y presentar esos acontecimientos como el resultado exitoso de su gestión de Gobierno.</p>
<p>Se organizan marchas y desfiles, todo un espectáculo. Los trabajadores son conducidos en los transportes de las empresas en las que trabajan hasta el lugar por donde pase el ilustre visitante, allí hay que vitorear hasta perder la voz, después, quizás, haya cerveza y algo que comer, eso sí, los que no son afectos al régimen pueden ser detenidos hasta que el agasajado se marche.</p>
<p><b>Presentes en la memoria individual y colectiva deben de estar las visitas de los líderes de los países del bloque socialista</b>, espectáculo que se repite en diferentes escalas, cuando una figura internacional, religiosa o secular viaja a la isla en la actualidad.</p>
<p>El Gobierno ha intentado por décadas convencer a sus vasallos —en la isla no hay ciudadanos— de que Cuba es poco menos que el paraíso en la Tierra, condición, según sus informativos, que motiva a dirigentes de diferentes instancias y entidades a viajar a la isla para ver y aprender del edén tropical, una fantasía oficial que ha afectado seriamente la percepción de la realidad de un número importante de cubanos que tienen la errada convicción de que la isla es el ombligo del mundo, pero este es tema de otra columna.<span id="more-53"></span></p>
<p>Con base en lo anterior, se puede estimar qué ocurrirá en Cuba cuando el presidente Barack Obama arribe a la isla, independientemente de lo que se haya propuesto y pueda hacer el mandatario durante su estancia.</p>
<p>Es de esperar que la parafernalia gubernamental supere con creces el espectáculo que se ofreció cuando el cacique mayor de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Leonid I. Brézhnev, viajó a Cuba, en 1974, a fin de cuentas, el mandatario estadounidense representa a la nación que la propaganda gubernamental presentó por décadas como el enemigo más encarnizado de la revolución.</p>
<p>Este encuentro no deja de ser amargo para quienes aprecian a Estados Unidos como el baluarte de la libertad, pero es más agrio para el clan de los Castro, que tratará de encubrir el fracaso acumulado, el desencanto de la población y la restauración de la economía capitalista como si fuera una victoria, cuando en realidad sus proyectos han sido derrotados en toda la línea y el enemigo que escogieron sigue siendo la primera potencia mundial.</p>
<p>La propaganda triunfalista será masiva. Abarcadora. Tóxica. <b>El propósito será confundir y manipular a la mayoría de la población con el objetivo de seguir transmitiendo la versión de que el castrismo es invencible</b>, que el histórico enemigo fue vencido y viajó a La Habana para reconocer su derrota.</p>
<p>Por supuesto que habrá quienes crean ese cuento chino. No recordarán que fueron educados en el resentimiento hacia Estados Unidos, que en Cuba, ahora que se publicó en la isla <i>1984</i>, las sesiones de odio contra ese país duraban 24 horas y no sólo los 15 minutos de la obra de George Orwell.</p>
<p>Los desmemoriados, por oportunismo o convicción, habrán olvidado las décadas de manifestaciones contra el tío Sam. El país abarrotado de letreros “Cuba sí, yanquis no”, mientras eran hundidos en la miseria, entre otras pesadillas, construyendo millares de kilómetros de túneles para resistir una agresión militar que sólo estaba en la calenturienta imaginación del Faraón, hoy refugiado en una butaca beige, como dice la periodista Margarita Rojo.</p>
<p>No obstante, habrá quienes reconocerán que la dictadura dinástica se está agarrando de un clavo ardiente con la esperanza de sobrevivir, sin hacer concesiones que alteren su naturaleza, cosa que ha logrado hasta el presente, lo que motiva que muchas personas, incluidos no cubanos, resientan el restablecimiento de relaciones entre Washington y La Habana, en particular una visita presidencial, mientras el régimen sigue tratando a los gobernados como tributarios de un señor feudal.</p>
<p>Las condiciones políticas y económicas imperantes en Cuba son las peores del hemisferio. La falta de esperanzas en una vida mejor se constata con el creciente flujo de emigrantes. El individuo aprecia que no tiene pan ni libertad.</p>
<p>La dictadura se sostiene sobre la represión y una Constitución que excluye y criminaliza a quienes se le oponen. La dignidad de todos los ciudadanos, incluidos los que respaldan al Gobierno, ha sido mancillada de forma sistemática y permanente por 57 años.</p>
<p><b>Salir del régimen que subyuga a Cuba es exclusivo deber de sus hijos, pero también es válido pedir a la comunidad internacional, particularmente a Estados Unidos, que no oxigene a un régimen que asfixia a sus gobernados.</b><b></b></p>
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		<title>La libertad y sus gestores</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Feb 2016 00:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Corzo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Castrismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Exiliados]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay quienes optan por callar y justificar los errores y las faltas en las que incurren personas u organizaciones con las que comparten un proyecto, conducta que se corresponde con la frase: “La ropa sucia se lava en casa”; una opción muy discutible, porque es contraria a la necesaria transparencia en la gestión pública. Esta... <a href="http://opinion.infobae.com/pedro-corzo/2016/02/06/la-libertad-y-sus-gestores/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hay quienes optan por callar y justificar los errores y las faltas en las que incurren personas u organizaciones con las que comparten un proyecto, conducta que se corresponde con la frase: “La ropa sucia se lava en casa”; una opción muy discutible, porque es contraria a la necesaria transparencia en la gestión pública.</p>
<p>Esta consideración es consecuencia de que <strong>un sector de los activistas pro democracia en Cuba rechaza los cuestionamientos y las críticas de que son objetos algunos dirigentes que, dentro o fuera de la isla, enarbolan propuestas y estrategias que tienen como objetivo derrocar al régimen de los Castro.</strong></p>
<p>Los opositores, sin que importe el lugar donde operen, no son perfectos. Erran como cualquier hijo de vecino y, como figuras públicas, su actuación puede y debe ser cuestionada si las circunstancias lo ameritan.</p>
<p>La gestión pública implica victorias y fracasos, en consecuencia, en el trayecto se ganan partidarios y adversarios y, en muchas ocasiones, enemigos. Los que asumen posiciones de liderazgo, incluidos los que han llegado a distinguirse por casualidad o por reflejo de influencias de terceros, están obligados a tomar decisiones, lo que genera un porcentaje de aciertos y errores en sus acciones.<span id="more-26"></span></p>
<p>No hay persona infalible y quien crea que un dirigente lo es no pasa de ser un fanático, a la vez que le inflige a la causa que defiende un gran perjuicio, porque el liderazgo más competente necesita de críticas y rectificaciones.<b></b></p>
<p>El discurso, el debate, la comparecencia pública, la participación en eventos internacionales y cualquier otra actividad que tenga como fin el establecimiento en Cuba de una sociedad democrática es de suma importancia, pero <b>no se debe perder la perspectiva de que el escenario y los actores del cambio están en la isla y no fuera de ella.</b></p>
<p><b>Los exiliados no deben tratar de imponer sus opiniones y sus valoraciones a los que cumplen la tarea a favor de la libertad dentro de Cuba. </b>Es un deber sugerir, aconsejar y apoyar en todo lo que las circunstancias requieran, pero jamás tratar de exportar estrategias y tácticas a un escenario conocido por otros actores que son los que deben tomar las decisiones.</p>
<p>Los opositores al interior de Cuba tienen la gran responsabilidad de hacer que los ciudadanos reclamen de la dictadura respeto a sus derechos, a la vez de demostrar al ciudadano de a pie que el Gobierno es el único responsable de las precarias condiciones materiales y espirituales en las que transcurre su existencia.</p>
<p>Deben trabajar con los problemas diarios de la población. Denunciar la falta de agua y alimentos. Las graves deficiencias en los sistemas de salud y educación, las dificultades en el transporte, la corrupción, así como divulgar la gestación de una nueva clase que disfruta de bienes y oportunidades a las que solamente tienen acceso los que pertenecen a la aristocracia política.</p>
<p>Es una labor compleja y difícil. Cuesta arriba, pero el político debe interpretar y bregar por la solución de los problemas del pueblo que pretende representar.</p>
<p>En el presente, algunas agrupaciones al interior de la isla procuran cumplir con la acción social que demanda la población, sin descuidar su proyecto de trabajar por un cambio de sistema. Es preciso combinar y mezclar la solidaridad humana con la protesta política, ambas tareas se complementan.</p>
<p>Es posible que más de uno manifieste que es fácil expresar esta opinión desde el exterior, cierto, pero aun así no deja de ser una realidad, máxime si quienes lo expresan pagaron su cuota por luchar contra el régimen cuando muchos callaban o eran sus cómplices.</p>
<p>No hay razones para enmudecer ante quienes pretenden hacer creer que la lucha contra el totalitarismo se inició con su participación. Este proceso ha sido muy largo y cruento. En alguna medida todos los cubanos han sido afectados, en derivación, todos tienen derecho a opinar y demandar y, por supuesto, la obligación y el deber de participar.</p>
<p>Otros pensarán que estas líneas son consecuencia de la frustración y la amargura, sentimientos que pueden estar presentes en la mayoría de los hombres y las mujeres que durante estas casi seis décadas han confrontado sinceramente al castrismo, pero que no los inhabilita para expresar su opinión y seguir trabajando a favor del cambio.</p>
<p>Cierto que el régimen reprime, pero esa es una de las consecuencias que sufren los demócratas que enfrentan las dictaduras en cualquier país del mundo. A fin de cuentas el respeto, la admiración y la solidaridad que han ganado a través de los años los opositores al régimen totalitario son el resultado de sus acciones y sus sacrificios, no sólo por sus discursos o sus proyectos, por luminosos que estos hayan sido.</p>
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