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	<title>Roberto Bosca &#187; papa Francisco</title>
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		<title>La religión de los narcos</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Feb 2016 03:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Bosca</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización&#8221;. La expresión de deseos del papa Francisco a Gustavo Vera, aunque bienintencionada, es crudamente realista. Pero hay que reconocer que aunque estalló intempestiva y desagradablemente en los oídos mexicanos, también ella cobró actuales acentos de profética advertencia en los argentinos con motivo de la reciente fuga de... <a href="http://opinion.infobae.com/roberto-bosca/2016/02/15/la-religion-de-los-narcos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización&#8221;. La expresión de deseos del papa Francisco a Gustavo Vera, aunque bienintencionada, es crudamente realista. Pero hay que reconocer que aunque estalló intempestiva y desagradablemente en los oídos mexicanos, también ella cobró actuales acentos de profética advertencia en los argentinos con motivo de la reciente fuga de los condenados por el triple crimen.</p>
<p>Una estelar persecución cinematográfica a lo Butch Cassidy por varias provincias argentinas ayudó a que unos se desayunaran -en primer lugar el propio gobierno- y otros terminaran de cobrar conciencia de la real dimensión de un problema más peliagudo que la deuda externa. <strong>¿Cuándo nos sorprenderemos ante el primer cartel argentino?</strong> La droga no destruye solamente a sus consumidores, que constituyen sólo una pequeña parte de sus víctimas.</p>
<p>Pero ya desde un tiempo antes de la fuga se había suscitado en el imaginario social la composición de una estructura mafiosa sostenida por tres patas: el narcotraficante, el poder político -judicial, legislativo o ejecutivo- y la policía, incluyendo en este concepto otros cuerpos militarizados.</p>
<p>Sin embargo, a ella hay que sumar el imprescindible sostén social que se articula mediante una reciprocidad de lealtades mutuas. Este es el punto caliente, porque cuando es la propia sociedad la que está comprometida, la posibilidad de un regreso tiende a desvanecerse, se clausura. De este modo la perversidad del entramado es blindada, y <strong>es entonces cuando se configura lo que los teólogos y documentos del magisterio eclesiástico denominan “estructuras de pecado”.</strong></p>
<p>Que se haya advertido que la Argentina estaba a punto de ingresar en un nuevo estadio de ese itinerario encendió la luz roja y explica que hasta hubiera cadenas de oración para impedir el triunfo de un candidato a quien la <i>vox populi (vox Dei)</i> señala como emblemático en esta trama. <strong>El cambio consiste en que lo que antes se hablaba en voz baja ahora ha saltado al ágora</strong>. Lo habían adelantado los curas villeros, y que lo diga sino el padre Pepe Di Paola, que se tuvo que tomar unas vacaciones forzadas por consejo de la propia jerarquía eclesiástica.</p>
<p>Ahora es el mismo Francisco quien con su peculiar estilo pone nuevamente el dedo en la llaga. Hasta él, ningún pontífice anterior había hablado tan claro contra la mafia. &#8220;Hay que vencer a este demonio, expulsarlo&#8221;, dijo refiriéndose a la ‘<i>ndrangheta</i> en Sibari, cerca de Cassano allo Jonio, a 390 km de Roma y en el mismo corazón de la Italia mafiosa. Casi en simultáneo beatificó a Pino Puglisi, el primer sacerdote católico mártir de la<i> onorata societá</i>, y puso patas para arriba la administración financiera de la Santa Sede, sospechada también de estar manchada de negocios <i>non sanctos</i>.</p>
<p>El viaje del papa a México suscita asociaciones varias, y una de las primeras es la relación del narcotráfico con la religión, y por extensión con la religiosidad popular. <strong>La matriz de la mafia es la católica Italia. A menudo los mafiosos han hecho gala de una hasta ostentosa religiosidad, quizás no muy ortodoxa, pero religiosidad al fin.</strong></p>
<p>¿Hay una manera de religarse, de relacionarse con lo sagrado propia de de los delincuentes? La pervivencia de algunas devociones como San La Muerte y la evidencia de que en ellos hay también espíritus profundamente creyentes así parecen certificarlo, aunque su código moral se diferencie notoriamente del que difundieron durante siglos los evangelizadores españoles. En el cartel de Medellín se ha profesado una especial devoción a María Auxiliadora y San Judas Tadeo también es otro de los santos preferidos por los narcos latinoamericanos.</p>
<p>Los mafiosos, ¿van a misa? No es algo seguro, pero bastantes de ellos se casan por la Iglesia y naturalmente se sienten tan católicos como el Papa. Podría hablarse de una instrumentalidad perversa de lo religioso, pero no se trata de algo tan simple. Es un catolicismo tradicional, con las formas propias de la religiosidad popular que en ocasiones presenta rasgos claramente sincretistas.</p>
<p>En la serie televisiva <i>Escobar, el patrón del mal</i>, la más vista en la historia colombiana, se deja ver una presencia de la cultura religiosa tan viva como la que es propia del país. El bien y el mal conviven armoniosamente sin que se perciban sus contradicciones o incoherencias. Michael Corleone, hijo del capomafia Don Vito, protagonista de la novela<i> bestseller</i> de Mario Puzo, fundaría una asociación destinada a aliviar la pobreza del mundo. No sería el primero que intenta redimir sus culpas con generosas dádivas.</p>
<p><strong>La mafia trabaja mediante un programa de asistencia social que construye una red de casi imposible desarticulación cuando ella ha alcanzado una cierta consistencia</strong>. Un dilema moral consiste en aceptar donaciones con fines píos, provenientes de dineros mal habidos. Pero una trama perversa se entreteje al calor de los circunloquios existenciales de la vida cotidiana. Cuando hay una necesidad acuciante, no se pueden pedir comportamientos heroicos. Si la madre del <i>dealer</i> fue operada y salvó su vida merced a la ayuda mafiosa cuando le fueron negados los servicios hospitalarios estatales ¿con qué se pagará esa deuda de gratitud?</p>
<p>El papa ha distinguido al pecador, que peca pero se arrepiente y procura salir de una estructura perversa, del corrupto, que pacta con el mal y lo convierte en una parte de su propia existencia sin pretender erradicarlo como algo indeseable. En el medio hay un acostumbramiento al mal hasta el punto de sufrir una suerte de anestesia respecto de su carácter letal. Son dos actitudes bien distintas, en las que todo ser humano puede reconocerse. Pero lo que haga cada ciudadano respecto de ellas es lo que va a determinar nuestro futuro como sociedad. <strong>El mal no es algo ajeno a la humana naturaleza, por eso lo que distingue al virtuoso no es su ajenidad a él sino su rechazo.</strong> El sentido del pontificado de Francisco se centra en la misericordia con el pecador no menos que en la denuncia de las estructuras de pecado. El viaje a México se inscribe en esa historia.</p>
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		<title>África reza</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2015 03:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Bosca</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A fines de los cuarenta, en plena Guerra Fría, un famoso dúo actoral de esa época, Abbott y Costello, tuvo un éxito de taquilla cinematográfico con Africa Screams (‘África ruge’), un relato ambientado en clave de comedia en el entonces, para decirlo con un cliché de esos años, exótico continente negro. Como suele pasar, el... <a href="http://opinion.infobae.com/roberto-bosca/2015/11/26/africa-reza/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A fines de los cuarenta, en plena Guerra Fría, un famoso dúo actoral de esa época, Abbott y Costello, tuvo un éxito de taquilla cinematográfico con <i>Africa Screams</i> (‘África ruge’), un relato ambientado en clave de comedia en el entonces, para decirlo con un cliché de esos años, exótico continente negro. Como suele pasar, el gran suceso cómico (otra muletilla del periodismo de los cincuenta) tuvo unos años después su versión local en <i>África ríe</i>, esta vez protagonizado por los Cinco Grandes del Buen Humor, otro conjunto muy celebrado durante décadas por los argentinos.</p>
<p>¿África ríe o ruge? Quizás un verbo más adecuado a su propia circunstancia tendría que ser llora, porque el dolor es su verdadero signo existencial en un cuadro dramático donde se conjugan elementos que, si algún punto en común presentan, es un desconocimiento de la dignidad humana. <b>África es un ejemplo palmario del apotegma consumista “Úselo y tírelo”, en medio de una gran indiferencia global.</b></p>
<p>El viaje del Papa a tres naciones africanas muestra una vez más la prioridad de Francisco por las periferias, y también constituye un modo de hacer real la opción preferencial por los pobres, una categoría evangélica redescubierta por las teologías de la liberación latinoamericanas a fines de los sesenta. Es esta una actitud particularmente asumida por su propio pontificado. De tal modo se percibe cuando todos los problemas, como lo hace Francisco con la ecología en su reciente encíclica <i>Laudato si’</i>, son contemplados en una perspectiva social desde el lugar de los que sufren injustamente.<span id="more-35"></span></p>
<p>Pero este nuevo viaje también trae al recuerdo el llamativo crecimiento de la Iglesia Católica en el continente durante los últimos años. Frecuentemente se considera que el cristianismo africano es el producto de las misiones del siglo XIX, que tuvieron un notorio desarrollo, sobre todo las enviadas por las naciones protestantes como un componente anexo de la situación colonial.</p>
<p>Sin embargo, esto no es tan así, puesto que entre las iglesias de aquellos tiempos apostólicos se encuentran en un primer lugar las africanas, cuya figura emblemática es nada menos que uno de los más grandes santos de la historia: Agustín, obispo de Hipona, en el norte del continente. Los africanos se cuentan entre los primigenios mártires del catolicismo romano, la nueva fe redentora de una comunidad de fieles que todavía no había sufrido desmembramientos del cuerpo místico original.</p>
<p>De todos modos, África ha sido tradicionalmente en la Iglesia el típico territorio de misión y muchos cristianos recuerdan hoy las periódicas colectas que antaño se hacían en los colegios confesionales con destino a las misiones. Hasta se ejercía un padrinazgo a un “negrito del África” mediante una donación más o menos periódica.</p>
<p>Pero si las cosas siguen así, <b>cada vez habrá menos católicos en los países europeos de antigua tradición cristiana y cada vez más católicos en las tierras entonces categorizadas como de misión, con lo que puede llegar a invertirse el esquema tradicional.</b> ¿Serán los nuevos paganos europeos de nuestros días evangelizados por los antiguos salvajes africanos?</p>
<p>Lo cierto es que a la religión tradicional africana, animista y politeísta, se le ha sumado de un modo hegemónico el islam, en el continente donde más se han difundido los cinco pilares del profeta Muhammad. La situación para los cristianos ha sido tradicionalmente la de una cierta tolerancia, pero la aparición de<i> </i>Boko Haram, en línea con el tenebroso ISIS, ha hecho cambiar sustancialmente dicho cuadro.</p>
<p>La cruel realidad es que el panorama social que presenta el destino del viaje papal no puede ser más preocupante: corrupción estructural, enfermedades nuevas como el sida que se suman a las antiguas y todos los problemas anexos de una pobreza no menos endémica. El Papa sabe lo que hace cuando habla de la opción preferencial por los pobres, porque aparte de ser una lectura auténtica del mensaje evangélico, un creciente número de católicos lo será cada vez más. <b>No son católicos los ricos del mundo, sino los pobres. Al denunciar las injusticias sociales a nivel local e internacional, el Papa defiende en primer lugar a los suyos.</b> La caridad empieza por casa.</p>
<p>En los últimos años se ha difundido también en nuestro país el estremecedor relato de Immaculée Ilibagiza sobre su experiencia personal en la masacre desatada en Ruanda durante los años noventa con motivo de las querellas entre los hutus y los tutsi. El caso de esta cristiana perseguida a la que le mataron cruelmente a padres y hermanos no resulta tan original en sí mismo, sino por el espíritu con que esta joven tutsi supo vivir esa tragedia.</p>
<p>Immaculée logró sobrevivir escondida con otras siete mujeres en un pequeño baño en el que permaneció tres meses, pero este calvario no sería para ella una fuente de odio y destrucción, sino una verdadera escuela de fe y de amor. No quedó prisionera de su tragedia, sino que supo superarla con el perdón. Toda una enseñanza de los salvajes africanos para los civilizados occidentales y cristianos, también para los argentinos. La política oficial del Gobierno fue de reconciliación, no de venganza. La sociedad hizo lo suyo. La convivencia humana no termina en una pura praxis de la política. África no ruge ni ríe, reza.</p>
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		<title>La religión de Fidel Castro</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2015 09:53:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Bosca</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No son pocas las circunstancias en que la muerte opera como un lavado de dinero o un blanqueo de capitales. Prologada por el historiador jesuita Guillermo Furlong, el bibliógrafo (su biblioteca albergaba más de sesenta mil volúmenes) José Luis Trenti Rocamora escribió, allá por los años cuarenta, una meritoria obra ensayística -y por lo que... <a href="http://opinion.infobae.com/roberto-bosca/2015/09/24/la-religion-de-fidel-castro/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>No son pocas las circunstancias en que la muerte opera como un lavado de dinero o un blanqueo de capitales. Prologada por el historiador jesuita <strong>Guillermo Furlong</strong>, el bibliógrafo (su biblioteca albergaba más de sesenta mil volúmenes) <strong>José Luis Trenti Rocamora</strong> escribió, allá por los años cuarenta, una meritoria obra ensayística -y por lo que diré, más cercana a la apologética que a una verdadera investigación histórica- sobre </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>Las convicciones religiosas de los próceres argentinos</i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>. En ella se pasa una prolija revista a prominentes figuras de la nacionalidad, que aunque muy diversas unas de otras, todas ellas -con sus m</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>á</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>s y sus menos- dieron testimonio de una sensibilidad cristiana, tanto en su vida privada como incluso en la actuación pública.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Como esta realidad es ordinariamente desconocida por una gran parte de nuestra moderna cultura secularizada, no puede dejar de advertirse cómo algunos de estos personajes tan conocidos por cualquier argentino desde sus primeros años (</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Juan Martín de </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Pueyrred</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>ó</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>n, </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Cornelio </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Saavedra, </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Manuel </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Dorrego, </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>José de </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>San Martín y </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Juan Manuel de </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Rosas, entre otros), han sido y constituyen verdaderos ejemplos de una fe muy arraigada en el pueblo y en su historia.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Sin embargo, mucho me temo que en más de una ocasión, primó en el autor el deseo de mostrar una huella del mensaje evangélico en ellos, pero también esa tan consabida benevolencia que típicamente sobreviene en el clásico género del elogio fúnebre, cuando hay que hablar de los muertos, y por la cual parece que todo ha sido virtud en el recipiendario del homenaje. Hay que reconocer que ello no deja de ser una especie de convención, aunque llena de buena voluntad, en bastantes casos teñida de una cierta pequeña hipocresía, puesto que en el fondo nadie se engaña tanto como para pensar que es así.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><strong>Cuántas veces habrá sucedido que los buenos deseos vuelven casi irreconocible al biografiado y el relato asume los caracteres de una hagiografía,</strong> que es como se denomina </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>a </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>la vida de los santos. De todos modos, aun en estos casos, los autores espirituales también suelen ocultar -sin dejar de ponderar en ellos la mejor intención- algo muy real, como son los defectos de quienes han practicado la virtud cristiana en grado heroico, que los han tenido y en abundancia, pero sup</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>o</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> superarlos, y </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>se es precisamente su mérito.<span id="more-28"></span></span></span></p>
<p align="left"><b><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>La fe en un mesianismo socialista</span></span></b></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Ciertamente es complicado saber qué ocurre en la intimidad de las personas, y mucho más en algo tan profundo y personalísimo como es la religación del ser humano con lo sagrado, que de eso se trata la religión. Pero el interés del asunto y del personaje, nuevamente en las primeras planas con motivo de la visita papal, acredita el riesgo y el esfuerzo.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Para despejar el terreno, </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>la figura de Fidel Castro, con ser una de las personalidades políticas más importantes del pasado siglo, ha sido superada por la de Ernesto Guevara de la Serna, por el simple dato de la canonización popular del Che, hoy trasmutado en </b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>s</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>an Ernesto de la Higuera</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>. Aunque suene un tanto fuerte decirlo, no puedo ocultar que es </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>ste un caso que se asemeja a un lavado (en este caso colectivo) no ya de dinero sino de cerebro, para usar la socorrida denominación de una institución muy utilizada en los años de la </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>uerrra </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>F</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>ría.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>Se trata de un transformismo social por el cual las condiciones personales y una actuación verdaderamente aberrante son convertidas por diversas circunstancias en una santidad </b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>que increíblemente desafía de manera airosa, en extensos segmentos sociales -sobre todo juveniles-, la prueba de la más cruda realidad de los hechos. Todo un caso paradigmático con méritos suficientes por lo menos como para ser examinado por la psicología social.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>El Che es así hoy una suerte de encarnación posmoderna del hombre nuevo, figura paulina ideológicamente travestido en los años sesenta en el guerrillero mesiánico aureolado con las palmas del martirio, y a cuya celestial altura ha llegado por su condición de víctima inmolada en redención de lo</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>s</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> más pobres. Pero este redentor tiene sus manos manchadas de una sangre que no es suya.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Fue en ese revulsivo clima sesentista que surgió, vista la arraigada religiosidad del pueblo latinoamericano, la necesidad de abandonar el objetivo de arrancar la fe para sustituirla por una adecuación de esa misma creencia religiosa al canon revolucionario. Desde algunas décadas atrás, el movimiento Pax en Polonia había planteado esa nueva estrategia de una </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>alianza entre cristianismo y socialismo</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> que se había comenzado a forjar en la resistencia francesa, en tanto expresiva de una lucha común de cristianos y comunistas contra el nacionalsocialismo.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Surgieron así durante el per</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>í</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>odo de la </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>uerra </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>F</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>ría ambiguas figuras mixtas de cristianos marxistas que asumieron el papel de compañeros de ruta, denominados en un sentido despectivo también “idiotas útiles”, un sintagma que puede herir ingenuos oídos posmodernos. Estas expresiones han sido tradicionalmente usadas sobre todo desde la derecha más férreamente anticomunista para designar a quienes, aun sin adherir en forma absoluta a los postulados del marxismo o del </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>P</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>artido </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>C</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>omunista en su caso, comparten sin embargo su camino hacia la instauración de la sociedad socialista marxista.</span></span></p>
<p align="left"><b><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>La fe en la liberación</span></span></b></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>En los últimos días numerosos medios de comunicación han recurrido a </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>Fidel y la religión,</i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> un libro-reportaje publicado a mediados de los años ochenta, en el que el teólogo dominico brasileño Carlos Alberto Libanio Christo (Frei Betto) entrevista a Fidel Castro, y donde el padre de la revolución cubana explica su sensibilidad existencial ante las creencias religiosas.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>No es que sea inválido tanto el diálogo como la pretensión, a mi juicio fallida, de procurar mostrar (como en los biografiados de Trenti Rocamora) una realidad más sonrosada de la que los hechos dejan ver. </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>Los numerosos intentos del fraile por encontrar huellas de una genuina religiosidad en su interlocutor se estrellan contra un muro que no permite advertir con alguna claridad el pensamiento del entrevistado.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>M</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>á</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>s bien parece surgir en el extenso diálogo una velada y en ocasiones expresa increencia o escepticismo del jefe guerrillero, que sin embargo se esfuerza por adecuar su discurso a una perspectiva benevolente sobre la religión, alejándose o pretendiendo distanciarse de la dura actitud persecutoria que l</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>o</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> había caracterizado en el pasado y de la cual brinda elocuente testimonio la historia de la Iglesia </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>C</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>atólica y el régimen castrista.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Sin embargo, esta nueva mirada sobre esa vieja historia no permite entender que se esté discurriendo sobre la religión en abstracto, sino sobre una determinada interpretación ideológica de la religión, y </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>ste es el nudo de la cuestión. Tanto el entrevistado como el entrevistador se encuentran de este modo en un punto común como es el idéntico aprecio (o al menos respeto por parte de Fidel) por las </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>teologías de la liberación.</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>Ellas representan diversos intentos de encarnar el cristianismo en un mensaje liberador de las distintas opresiones que caracterizan la situación social en un sentido amplio, especialmente en el escenario latinoamericano.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Aunque dejando claramente establecido que el concepto de liberación no s</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>o</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>lo no es un patrimonio marxista, sino que es -en un sentido radicalmente distinto- un valor fundamental o un eje central de la fe cristiana, al mismo tiempo el magisterio de la Iglesia </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>C</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>atólica, por esos mismos años ochenta señalaba oportunamente, especialmente en la </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>Instrucción sobre algunos aspectos de la </i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>t</i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>eología de la liberació</i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>n, determinados núcleos teológicos de esa corriente que eran incompatibles con la ortodoxia de la fe.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Aun cuando se cita más de un documento de la doctrina social de la Iglesia, y a pesar de que las entrevistas que dieron lugar al libro se realizaron cuando esa instrucción había sido publicada, un significativo silencio es la respuesta ante ella. Es </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>ste un punto clave que no permite ser pasado por alto. El filósofo italiano Augusto del Noce en </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>Il cattolico comunista</i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> supo ejercer una aguda crítica sobre este cristianismo desvitaminizado tan de moda a partir de la posguerra (en el caso europeo, con el surgimiento del eurocomunismo, pero también antes con Togliatti), donde un cierto complejo de inferioridad hizo jugar a muchos cristianos la carta de la propia fe, poniéndola al servicio de una ideología ajena y aun contraria </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>a ella</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>La conclusión que puede extraerse del reportaje es de una prístina evidencia utilitarista: como en los católicos </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>a sinistra</i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> de la </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>uerra </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>F</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>ría, aquí también la teología es buena cuando ayuda a la revolución. No hace falta ni tal vez sea conveniente, en esa actitud, puntualizar sus reales contenidos, pero no puede dejar de señalarse esta</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b> instrumentación ideológica de la fe, tan negativa para ella misma como la que practicaron quienes sustentaron otros intereses quizás opuestos aunque igualmente reprobables</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>. En este punto, derecha e izquierda se identifican en una común pretensión de manipular a la misma fe religiosa, presentándose como sus protectores.</span></span></p>
<p align="left"><b><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>El misterio de la fe</span></span></b></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Pero ha pasado mucha agua bajo los puentes del Tíber. Otros puentes están siendo construidos por quien se denomina pontífice, constructor de puentes. </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>Algunos gestos del papa Francisco han mostrado de un modo elocuente y ostensible que él quiere dar por cerrada la guerra contra las heterodoxias en las teologías de la liberación y superar la cultura del anatema</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>. No hace falta dar ejemplos porque no s</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>o</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>lo sobran, sino que están a la vista, empezando por su paternal (y tan cristiana) acogida a Gustavo Gutiérrez.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Quizás en esta clave pueda entenderse mejor el viaje del papa Bergoglio a la isla rebelde y al corazón del imperio. Entramos en un nuevo estadio histórico y el año jubilar de la misericordia que está esperando a la comunidad cristiana es otra clara señal también en esta temática social, a la que el </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>P</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>apa busca igualmente atender con la perenne diligencia del amor.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Años más tarde de la entrevista de Frei Betto, y con motivo de la visita de Fidel Castro a Juan Pablo II, el 19 de noviembre de 1996 en Roma, los diarios comentaron acerca de un posible cambio en la sensibilidad de Castro con respecto a la religión, que podría continuar el itinerario de esa postura aunque débilmente presente, de algún modo evidenciada en el libro del teólogo brasileño admirador del castrismo. El semanario británico </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><i>The Sunday Times</i></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span> concluyó entonces que a raíz de esta visita y presumiblemente debido a su edad, el líder cubano estaría resuelto a revisar el punto, y de hecho durante la entrevista se pudo ver un Fidel distinto y hasta emocionado. Sus propias palabras subrayaron y confirmaron esa percepción.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>No es raro el caso de personajes caracterizados por haber practicado un fuerte anticlericalismo durante toda su vida que, cuando llega la hora de la verdad, producen un proceso de conversión. La muerte es una de esas realidades humanas en las que no se nos permite ser superficiales, sin que se encuentren en juego consecuencias que conciernen a un destino definitivo, donde nosotros mismos somos el protagonista no ya principal, sino único. Seguramente todos recordamos algún ejemplo, incluso por nuestra experiencia personal, de ese tipo de situaciones, y me pregunto si no sería desacertado negarle apriorísticamente al líder cubano dicha posibilidad a la cual cualquier humano tiene derecho.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Suele suceder que en mentalidades muy conservadoras se obtura a veces incomprensiblemente esta alternativa, aunque improbable no por ello menos posible, de un proceso de cambio espiritual respecto de las verdades últimas de la existencia humana. Esta rigidez ante la libertad y la gracia se suscita cuando se practica un escepticismo radical y descalificante respecto de quienes no participan de la propia fe.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Es el reino del fanatismo (el fundamentalismo es el fanatismo religioso) que termina negando no s</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>o</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>lo la libertad humana, sino la misma doctrina de la Iglesia, la cual presenta en su bimilenaria historia ejemplos tan contundentes como el de </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>s</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>an Dimas, el ladrón que salvó su alma en el último suspiro. Hay aquí una flagrante contradicción. La dureza del corazón pertrechado por una coraza ideológica impide la realidad más profunda del perdón, que es un rasgo esencial precisamente de la enseñanza evangélica.</span></span></p>
<p align="left"><b><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>La coherencia de la fe</span></span></b></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Muchos socialistas m</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>á</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>s o menos unidos e incluso apartados de las tesis marxistas antes de Fidel Castro han admitido encontrar en Jesucristo al primer socialista, o al menos una figura profética en la que veían representados sus propios ideales políticos para organizar la vida social. Muchos de ellos se apartaron, no tanto de las enseñanzas del Evangelio, como de una estructura eclesiástica a la que consideraban aliada a las injusticias de este mundo y a la que supieron reprochar incluso una incoherencia con el verdadero canon de la fe.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Hay que preguntarse cuántos de ellos se fueron pero no lo hicieron extraviados en el error, sino escandalizados por la fornicación de la verdad y las justicia. Tal vez bastantes más veces de las que les gustaría reconocer a los fieles cristianos, las ovejas descarriadas tuvieran acaso bastante razón.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Un caso entre muchos. Se ha discutido si el dirigente socialista Alfredo Palacios quiso recibir o recibió una asistencia espiritual en sus últimos momentos, y hasta se produjo un enojoso y penoso episodio cuando en su entierro se pretendió arrancar el crucifijo del ataúd. Palacios se había formado en su juventud en los Círculos Católicos de Obreros del Padre Federico Grote.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>Su matriz social fue entonces cristiana y su concepción del socialismo seguramente buscaba un camino hacia una luz que quizás no supo o no pudo hallar, y que incluso no sabemos si al fin encontró. Me parece adivinar en el propio </span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>P</span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>apa la sensibilidad de imaginar que -como tanto casos a lo largo de la historia- él fue de los otros y sin embargo era de los nuestros.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>Es que las relaciones entre religión y política, donde no s</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>o</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span><b>lo la justicia, sino también la misericordia, entrañan un lugar central en el escenario humano, no constituyen un vínculo puramente institucional</b></span></span><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>, como tantas veces se ha presentado. Estos vínculos son más profundos que lo que permite observar el derecho o la economía o en general la perspectiva de las ciencias sociales, y muchas veces o casi siempre estas dimensiones suelen estar ausentes en los titulares de la sociedad mediática. Más allá de las discusiones humanas, seguramente y como suele suceder, la dimensión última de estos asuntos solamente sea conocida por alguien cuyo resplandor apenas puede ser sospechado por el espíritu humano.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>La reflexión sobre este nuevo viaje de Francisco puede abarcar algo más que el levantamiento de un embargo. No es que el embargo no sea importante, pero la visita puede exceder esa importancia. No sabemos si en Fidel Castro, e incluso en su propio hermano, la gracia -que es un puro don de Dios- puede representar también a un protagonista de esta historia donde se juegan realidades invisibles y definitivas.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;"><span>La providencial visita de un papa al pueblo cubano ha sido para la gran historia, el último escenario de la comedia humana en el marco de una historia más pequeña pero no menos grande, aunque más íntima y personal, que acaso transcurre más arriba que lo que nuestra corta, pobre mirada nos permite vislumbrar.</span></span></p>
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		<title>Lo que el viaje nos dejó</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Jul 2015 04:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Bosca</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Anticapitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dimensión política de la fe]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Ideología]]></category>
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		<category><![CDATA[Utopía]]></category>
		<category><![CDATA[Visita a Latinoamérica]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué quedará de esta visita del papa al corazón del sur de la Latinoamérica profunda? Habrá distintas coloraturas y subrayados según las diferentes sensibilidades. Pero me temo que esta es una pregunta que los periodistas difícilmente puedan responder con entera propiedad, ni siquiera los vaticanistas, e incluso tampoco los teólogos o quienes se dedican a... <a href="http://opinion.infobae.com/roberto-bosca/2015/07/19/lo-que-el-viaje-nos-dejo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué quedará de esta visita del papa al corazón del sur de la Latinoamérica profunda? Habrá distintas coloraturas y subrayados según las diferentes sensibilidades. Pero me temo que esta es una pregunta que los periodistas difícilmente puedan responder con entera propiedad, ni siquiera los vaticanistas, e incluso tampoco los teólogos o quienes se dedican a estudiar el impacto cultural de lo religioso.</p>
<p>Es que no todo es cuantificable -muchos están acostumbrados a leer la realidad del reino estadístico de la cantidad-, porque estamos en un terreno en el que las cosas no las resuelven siempre los estadígrafos o las ciencias sociales. Estaría dispuesto a dar un buen premio a quien me supiera responder este otro interrogante: ¿Qué sucede en la hondura de un corazón humano?</p>
<p>Una vez apagados los ruidos del viaje, la visita habrá desaparecido más o menos rápidamente de la sociedad mediática y todo parecerá haber quedado a partir de entonces revestido con esa cierta inerte invalidez que confiere la pátina de la historia. Otros sucesos ocupan ahora nuestra atención y así ha de ser, porque esa es la vida.<span id="more-23"></span></p>
<p>Quiero decir que cualquier inteligencia del hecho de la gira sudamericana de Francisco que quiera superar una lectura racionalista de la realidad puede advertir en ella una significación mucho más polifónica, pero que solo se descubre en la intimidad del alma. Es la que permite vislumbrar cómo el dedo de Dios ha impreso una huella indeleble y misteriosa, que únicamente se percibe en esa dimensión invisible que está más allá de la verificabilidad empírica, pero que no por ello es menos real.</p>
<p>Mientras tanto, habrá que contentarse con dejar constancia del acontecimiento, o sea, ver lo que ha pasado, y nada parece más apropiado para ello que mirar el primer plano más inmediato, es decir, lo más ostensible, como es el cuadro de un hombre que se encuentra con las multitudes en un abrazo amoroso de comunión, de una intensidad tan grande que parece que se puede tocar con la mano.</p>
<p>Sin embargo, y aunque no sea advertido de ese modo, lo cierto es que esa comunión es tan prioritaria que relega a un obligado segundo plano todo otro elemento que pueda aparecer después, de ahí que sea menester identificar con propiedad el suceso para llegar a su exacta comprensión.</p>
<p>A poco que uno pueda observar las cosas, se percibe que no se trata, desde luego, del líder carismático encantador de las multitudes con las promesas irrealizables de la utopía y mucho menos del superficial fanatismo propio de los cantantes juveniles que provocan el inmaduro entusiasmo de carácter ciego e irracional, preñado de rasgos exclusivamente emocionalistas.</p>
<p>Pero entonces, ¿qué es lo que se presenta ante nuestros ojos asombrados? Y en todo caso, ¿qué significado tiene esta vibración que parece apuntar a algo mucho más sustancioso que un concepto de carácter social o político y que se refleja en lágrimas y sonrisas? ¿A qué fuerza se remite esta energía tan humilde, tan callada y al mismo tiempo tan suavemente arrasadora como un viento del espíritu?</p>
<p>Está claro que lo que hay ahí <b>no es un súperman religioso cuya oratoria enerva a las gentes con su electricidad ideológica, sino un anciano de proporciones modestas cuyo ritmo nos dificulta inteligir cómo se sostiene en pie</b>, pero que reza -o sea, su interioridad posee una íntima comunicación que traduce la experiencia más rica que puede tener un ser humano- y que habla a cada uno de sus interlocutores de esa su personal relación con Dios.</p>
<p>Lo que está aquí presente no es entonces el anuncio de una redención social y menos todavía una ardiente proclama ideológica, sino el lenguaje de una fe religiosa que se puede entender solamente con una mirada iluminada por la esperanza, que permite leer la gramática universal del amor. Si no es así, está claro que existe el riesgo de pretender comprender el mensaje del papa (lo cual sería evidentemente una forma de empobrecerlo) desde la ideología, con un resultado previsiblemente malogrado. Sería una verdadera pena que esto sucediera.</p>
<p>De todos modos, merece puntualizarse que también está igualmente claro que la del papa no es una visión individualista que desconoce la expresión social de la existencia humana. Es verdad que hay por eso en el discurso momentos de alta intensidad traducibles en contenidos sociales, porque <b>si algo caracteriza al magisterio de Francisco, es haber integrado la vertiente de una salvación personal con la dimensión política de la fe</b>, un eje organizador que identifica con nitidez su estilo pastoral. Esta nota tan peculiar permite al papa Francisco transmitir las verdades perennes del patrimonio cultural del cristianismo con una receptividad nueva y acaso más completa que la tradicional, pero que por lo mismo no es todavía plenamente comprendida.</p>
<p>Es este último punto el que ha suscitado mayormente algunas incomprensiones, como también están los que cuentan las veces que el papa recibe (o no) a un político o verifican si un regalo es adecuado o no para Su Santidad. Esta actitud tan frecuente es en ocasiones expresada como disconformidad, pero también como escándalo o con una velada y hasta destemplada oposición, incluso entre los propios fieles cristianos, especialmente en las sensibilidades más o menos condicionadas por los cánones de una concepción ideológica a la que se pretende subordinar la propia fe. Se trata de un fenómeno que en años pasados se daría en la izquierda y ahora se verifica en la derecha.</p>
<p>Pasaron más de cien años desde la primera encíclica social y todavía no se puede admitir y provoca descontentos que el papa tenga algo que decir sobre las relaciones de la comunidad política, especialmente por quienes se ven afectados en sus intereses económicos, temporales o ideológicos. Sus palabras suelen ser de este modo interpretadas o a favor o en contra de un régimen político o de un sistema económico, o simplemente de una realidad que tiene otra naturaleza. Desde esta mirada, <b>resulta por lo menos una ramplonería decir que el papa es marxista o anticapitalista</b>, como unos cuantos están pensando, o que prefiere tal o cual candidatura electoral.</p>
<p>¿Será posible poder mirar más arriba, volar más alto, llegar a la dimensión donde se mueve Francisco? Es que la mirada del papa se dirige más allá, aun cuando establezca un vínculo inmediato y directo con las cosas más concretas del más acá. Es la primacía de la fe la que choca con la ideología y esto es lo que provoca el dolor de muelas. Estamos en el espacio de lo inefable, una realidad que sin embargo el papa ha colocado a nuestro alcance, pero que nos cuesta descubrir.</p>
<p>Él nos hace inteligible esa realidad insondable y misteriosa, pero ello no significa que debamos empequeñecer sus dimensiones. Francisco no se mide por su proximidad o lejanía con una estructura de pensamiento o una construcción temporal, sino por algo mucho menos complicado y más asequible a los sencillos, como es la buena onda de su claridad que refleja el sol. La diferencia entre antes y después de la visita no es una estadística. ¿Qué es lo que el viaje nos dejó? Miro a mi alrededor y me encuentro con miradas que atesoran una nueva luz.</p>
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		<title>Karol Wojtyla, una identidad en discusión</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2015 09:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Bosca</dc:creator>
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		<category><![CDATA[capitalismo salvaje]]></category>
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		<description><![CDATA[El transcurso de una década acredita un tiempo suficiente como para intentar vislumbrar con mayor nitidez un punto que aparece aún hoy ambiguo y controvertido, permitiendo de este modo esclarecer la auténtica identidad de uno de los Papas más grandes de la cristiandad. Esta ausencia de claridad no se refiere a ninguna ambigüedad de la... <a href="http://opinion.infobae.com/roberto-bosca/2015/04/02/karol-wojtyla-una-identidad-en-discusion/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El transcurso de una década acredita un tiempo suficiente como para intentar vislumbrar con mayor nitidez un punto que aparece aún hoy ambiguo y controvertido, permitiendo de este modo <strong>esclarecer la auténtica identidad de uno de los Papas más grandes de la cristiandad.</strong></p>
<p>Esta ausencia de claridad no se refiere a ninguna ambigüedad de la misma, sino que reside en que <strong>se ha adjudicado a Karol Wojtyla una sensibilidad conservadora y restauracionista.</strong> Me parece que un cotejo con la realidad arroja sin embargo una luz que lleva a un resultado muy distinto de esa enjaretada configuración. No es que se califique como positiva o negativa dicha característica, simplemente se intenta mostrar que ella no es real.</p>
<p>Los motivos de esa controversia residen por una parte en que, <strong>como sucede también con el actual papa Francisco</strong>, la riqueza de una personalidad siempre presenta <strong>dificultades frente a esos encasillamientos</strong> muchas veces forzados, y por otro lado a que <strong>recordando la famosa caracterización orteguiana del hombre y su circunstancia, Juan Pablo II se encontró en pleno periodo posconciliar ante una notoria necesidad de poner orden en la casa.<span id="more-18"></span></strong></p>
<p>Todavía se discute si Wojtyla fue un tomista de estricta observancia, o si conjugó otros rumbos filosóficos en tanto la fe cristiana no puede reducirse a una escuela, por más venerable que ella sea, pero ese mismo hecho muestra en todo caso su espíritu profundamente innovador mediante la adopción del método fenomenológico, que introdujo un profundo cambio en el enfoque filosófico del pensamiento cristiano de su tiempo.</p>
<p>Lo cierto es que <strong>el personalismo con el que el papa Wojtyla trazó una reinterpretación de las verdades eternas del cristianismo tiene alcances que van mucho más allá de los horizontes confesionales.</strong> Su relación con los filósofos del diálogo, aun los que no son cristianos como Martin Buber y Emanuel Lévinas, en la búsqueda de una mirada común a partir del concepto de persona humana, habla por sí misma. Wojtyla vuela mucho más alto que sus propios tejados.</p>
<p>No hay más que dirigir la mirada a su directriz pastoral respecto del ecumenismo y especialmente del diálogo interreligioso, particularmente con el judaísmo, para considerar al papa Juan Pablo II un verdadero campeón en este terreno global, de lo cual resultan sucesos tan inéditos como significativos en la historia de la Iglesia la reuniones de Asís y su oración penitencial en el Muro de los Lamentos, que produjo una verdadera conmoción en el pueblo elegido. Difícilmente pueda olvidar la contenida emoción con que más de un judío me ha referido ese momento acaso sublime.</p>
<p>Hay quien ve en Juan Pablo II el enterrador del Concilio Vaticano II. Es posible que el papa haya enterrado el Concilio que ese señor tenía en la cabeza, pero no es así con respecto al Concilio real. Esto es así a tal punto que se puede definir el pontificado del papa Wojtyla como la realización del Concilio. <strong>Uno de los documentos más representativos del espíritu conciliar es la constitución <i>Gaudium et Spes</i> que constituye un gozne clave en la misión de la Iglesia católica: su relación con el mundo.</strong></p>
<p>El propio pontífice ha subrayado no ya su significado sino su directa participación en el trabajo conciliar, entre otras instancias, en la redacción junto al cardenal Danielou de un capítulo antropológico que precedería a la parte doctrinal de tan singular documento magisterial. Numerosos trabajos históricos han acreditado suficientemente la importante huella de Wojtyla impresa en este magno acontecimiento que cambió el rostro de la Iglesia contemporánea.</p>
<p><strong>El magisterio de Juan Pablo II en materia social llama la atención en algunas temáticas especialmente significativas.</strong> Su sensibilidad sobre el amor humano se dibuja, a partir de su concepción antropológica, como asombrosamente innovadora respecto de la visión anterior. Esta condición se puso de manifiesto tempranamente en <i>Amor y responsabilidad</i>, una obra que precedió a su advenimiento como papa, pero particularmente en la catequesis desarrollada entre los años 1979 a 1984, en los comienzos de su pontificado. En esa homilética elaboró el papa Wojtyla una verdadera teología del cuerpo, con un enfoque personalista hasta ese momento inédito, abriendo un camino nuevo en la reflexión teológica sobre la sexualidad humana que sorprende por su audacia.</p>
<p>Finalmente, su capacidad transformadora se evidencia con peculiares trazos en las relaciones sociales de un modo que puede resultar también igualmente sorprendente desde una mentalidad bastante difundida a diestra y a siniestra, <strong>que lo considera el verdugo de la teología de la liberación</strong>. Hay que empezar por recordar que su magisterio, lejos de condenarla, sólo puntualizó ciertos núcleos críticos de ella, básicamente la hermenéutica que algunas de sus expresiones nunca mayoritarias aunque sí importantes, buscaron en la metodología marxista. Por el contrario, el papa Juan Pablo la reivindicó como no solamente legítima sino también necesaria (sic) a la hora de leer la historia de la salvación.</p>
<p>Contra una visión muy difundida que ha deformado la realidad, el magisterio, en primera fila el propio papa, acogió -depurándolas de sus errores- las mejores intuiciones del liberacionismo, como el subrayado en <strong>la dimensión política de la fe.</strong> Las contribuciones más genuinas de las teologías de la liberación (puesto que no constituyen una escuela sino un movimiento) fueron hechas propias por el aguerrido pontífice polaco, que como es sabido <strong>cumplió un rol fundamental en la caída del socialismo real, pero que con un similar temple se plantó frente a lo que él mismo hubo de nominar sin ningún eufemismo como capitalismo salvaje.</strong></p>
<p>El concepto de opción preferencial por los pobres es un lugar teológico que pusieron de relieve las teologías de la liberación pero que hoy es magisterio de la Iglesia, particularmente en el pontificado del papa Francisco. Una construcción liberacionista como la de pecado social fue legitimada y convertida en una categoría doctrinal en una exhortación apostólica que lleva la firma del papa Wojtyla y que posiblemente por su audacia no ha alcanzado todavía su merecido reconocimiento en la reflexión teológica y en la praxis pastoral.</p>
<p>La categoría teológica de estructuras de pecado que tan cuestionada fue en su momento por la sedicente ortodoxia católica, fue utilizada más de una docena de veces por Juan Pablo II en una de sus tres grandes enciclicas sociales, <i>Sollicitudo Rei Socialis</i>, ocasión en la que celebró el vigésimo aniversario de la encíclica <i>Populorum progressio</i> del papa Pablo VI, considerada marxismo recalentado en algunos ambientes financieros. La encíclica<i> Laborem exercens</i>, en la que más se reconoce el estilo wojtyliano, después de comenzar diciendo que el trabajo (y no el capital) es la clave , -y quizás la clave esencial de la cuestión social, precisa el papa- ofrece sugerentes concepciones sobre las instituciones macrosociales que si se profundizan harían palidecer a más de una sensibilidad socialista.</p>
<p>Algunas interpretaciones que parten de un condicionamiento cultural e incluso ideológico han mostrado a Karol Wojtyla como un hombre de orden y un amigo del capitalismo, pero Juan Pablo II no parece haber sido por lo visto, precisamente lo que se dice un conservador. ¿Fue entonces un progresista, un revolucionario? Creo que también sería esa una óptica equivocada. No hay aquí tampoco ningún bautismo de Marx, sino <strong>algo mucho más sencillo, pero también más profundo, como se observa hoy en Francisco: un regreso a la radicalidad evangélica.</strong> Como siempre, la desnuda realidad supera las vestiduras intelectuales de las ficciones constructivistas. Èl parece reflejar la paradoja de cierto dicho popular: ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. <strong>Los grandes hombres superan las pequeñas etiquetas.</strong></p>
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		<title>La Reina y el Papa: el lado religioso de un encuentro</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Apr 2014 09:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Bosca</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El solo hecho de que la visita de la Reina Isabel II al papa Francisco haya sido privada resulta suficiente para comprender que ella carece del voltaje político que puedan tener otras como las del primer ministro israelí o el presidente Obama, pero no deja de tener su importancia. <strong>No es que en la entrevista se hayan tratado temas de especial trascendencia, pero éstos sin duda estuvieron presentes como un telón de fondo en el programa</strong>.</p>
<p>El interés de los argentinos, un tanto coloreado por el entorno local, se ha centrado en la circunstancia de que ella se haya realizado en el marco de una fecha tan sensible al espíritu nacional como la del 2 de abril, y hay que recordar que <strong>tal vez algo apresuradamente, Cristina Kirchner, quien ha subido el voltaje de sus críticas a Gran Bretaña con ocasión del nuevo aniversario, en su primer almuerzo con Francisco le pidió intermediar en el conflicto</strong>, como lo hizo Juan Pablo II en el diferendo del Beagle con Chile.</p>
<p>Sin embargo hay que tener en cuenta que <strong>esa intervención fue realizada <i>in extremis </i>y con motivo de una guerra ya declarada</strong>, no como en el <i>issue</i> Malvinas, donde se descarta cualquier hipótesis de lucha armada. Por otra parte, hace un par de semanas Francisco mantuvo una distendida conversación con familiares de caídos y ex combatientes enmarcada en la columnata de <i>Piazza San Pietro</i>.</p>
<p><strong>Aunque no puede descartarse que ante la ostensible argentinidad del Papa y su reconocido activismo social ese asunto pudo haber estado incluso de forma reservada también presente en la reunión</strong>, lo más probable es que -entre otros motivos, debido a la naturaleza supranacional de la investidura papal- la entrevista haya transitado <strong>cauces más universales, seguramente relacionados con la relación entre la Iglesia católica y la anglicana</strong>. Merece recordarse que en el caso de Isabel y Francisco se trata de <strong>dos jefes de Estado que al mismo tiempo son dos cabezas de dos religiones y dos iglesias</strong>, pero que en realidad son una.</p>
<p>Los católicos en general y los argentinos en particular conocen poco y mal el anglicanismo, quizás la confesión religiosa más parecida a la católica entre todas las del arco protestante, al punto de que los mismos anglicanos se ven a sí mismos como una iglesia-puente. Hay que puntualizar que <strong>no fueron tanto motivos teológicos o espirituales los que determinaron la separación</strong>, sino (al menos en principio) la tan conocida cuestión de la nulidad del matrimonio del rey Enrique VIII. Su imagen casi caricaturesca de gordo monarca lascivo liado con seis mujeres ha quedado estereotipada de un modo indeleble en el imaginario católico. Sin embargo, la realidad no fue tan simple.</p>
<p>Se conjuntaron allí, en efecto, diversos factores, no sólo los de un hombre caprichoso cegado por su pasión, como se lo ha presentado tan frecuentemente y quizás con una cierta inexactitud e injusticia al rey inglés, sino también otras causas muy diversas por ejemplo en materia económica y política y aun de naturaleza filosófica y cultural. Entre ellos, el concepto de libertad, que ya no tiene sentido revisar si no es para posibilitar un nuevo encuentro en la misma fe cristiana. No hay que olvidar que en el Concilio Vaticano II la Iglesia católica romana dio un giro decisivo en su propia historia, parte principal del cual consistiría en asumir las mejores intuiciones de la reforma protestante.</p>
<p>Por esto es que tampoco hay que dejar de lado otros motivos  de la separación de naturaleza pastoral como son los relativos al gobierno de la estructura eclesiástica (mucho más compleja que el de un Estado) , y aquí es entonces donde aparece<strong> la espinosa cuestión de la colegialidad y la autonomía de las iglesias locales frente al centralismo romano</strong>, un punto que el concilio planteó pero que no se desarrolló hasta hoy adecuadamente en todas sus virtualidades, y en el que el papa Francisco ha clavado una pica en Flandes.</p>
<p>El anglicanismo (aunque es más correcto hablar de comunión anglicana por tratarse de una suerte de federación de iglesias autónomas) es una suerte de <strong>nacionalismo religioso</strong> debido a su íntima vinculación con la corona (al punto de que la reina es su máxima autoridad también en la estructura eclesial). Aunque los anglicanos insisten en denominarse católicos, se trata de una iglesia nacional dependiente del poder político, contrariamente al sentido universal del catolicismo (católico quiere decir universal) romano. Pero para ellos su iglesia no es más que una manera británica de ser católicos.</p>
<p>Habrá que esforzarse entonces por encontrar juntos puntos intermedios de entendimiento, para lo cual ahora se presenta un panorama favorable, a partir de una pastoral más atenta a las realidades de las iglesias locales como la que presumiblemente va a desplegar el actual pontificado.</p>
<p>Desde que el Concilio asumió una nueva sensibilidad en diversos puntos de vista que habían sido mantenidos tradicionalmente como dogmáticos pero que en realidad no lo eran, la Iglesia católica ha hecho grandes esfuerzos dirigidos a una autonomía respecto del ámbito estatal, y  parece evidente que <strong>Francisco va a profundizar una línea de trabajo que incluye no sólo una descentralización del poder romano</strong> sino también una reformulación del mismo perfil del ejercicio del primado pontificio (él se presentó significativamente desde el mismo comienzo de su gestión como obispo de la diócesis de Roma y no primariamente como un pontífice universal).</p>
<p>Precisamente por eso y a la luz de la perspectiva ecuménica es que una visita de carácter casi exclusivamente protocolar adquiere un sentido más rico que el que podría suponerse. En tal sentido puede considerarse que lejos de ese estilo tan exasperantemente formal que envuelve el desplazamiento de la reina, hay cuestiones ahí en el medio quizás más dinámicas que las que permite imaginar el protocolo anunciado oficialmente, y en ese sentido pueden entrecruzarse cuestiones de la más rigurosa actualidad cara a las nuevas realidades eclesiales.</p>
<p><strong>Hay tres corrientes en la Iglesia Anglicana</strong>: la <i>High Church </i>(Alta Iglesia), que es la más cercana al catolicismo, la <i>Low Church (Baja Iglesia)</i> más influida por el calvinismo y la <i>Broad Church</i> (Iglesia Ancha) que es de tendencia liberal y modernista. Aunque con evidentes matices, en los tres casos se trata de una sensibilidad religiosa eminentemente pragmática (a la cual se ha acusado de serlo excesivamente), como lo es la idiosincrasia anglosajona y particularmente la británica. Consecuentemente, su cuerpo de verdades de fe es mínimo y la doctrina oficial está compendiada en el “Libro de Oración Común”. En este sentido, sus diferencias dogmáticas con la Iglesia católica romana no son tan importantes e incluso su liturgia es muy parecida.</p>
<p>El gobierno nacional autorizó a los anglicanos a <i>practicar libremente su culto</i> (como diría después la constitución del 53) en 1825 con la firma de un tratado de amistad, comercio y navegación con Gran Bretaña. Fue el primer antecedente argentino de la vigencia del principio de libertad de cultos en el ámbito local, hoy llamada libertad religiosa, puesto que hasta ese momento solamente estaba admitida en el virreinato la religión católica apostólica romana. La iglesia (ahora catedral) de <i>St. John the Baptist</i> en Buenos Aires fue construida seis años más tarde y en 1869 un obispo anglicano de las <i>Falkland Islands and South America </i>comenzó a supervisar la labor de los misioneros que difundieron el anglicanismo en las inhóspitas tierras subcontinentales.</p>
<p>Mucha agua ha corrido desde ese tiempo. <strong>Una de las personalidades más reconocidas del anglicanismo en la Argentina fue William Morris, un notable educador que desempeñó su tarea esforzadamente en los suburbios de la Boca y Barracas</strong> y también en Palermo. La autoridad más alta de la Iglesia Anglicana Argentina es actualmente el obispo Gregory Venables.</p>
<p><strong>¿Se puede ser católico y protestante al mismo tiempo?</strong> Los anglicanos piensan que sí. A partir del concilio se han conformado comisiones mixtas (existe una comisión internacional anglicano-católica) que han producido documentos en procura de una visión común. Los elementos católicos y los protestantes han estado en constante tensión en el seno de la comunión anglicana, de la cual el Movimiento de Oxford y el éxodo del cardenal John Henry Newman no son sino sólo un ejemplo.</p>
<p>Después de un cierto malestar provocado por el pasaje a la Iglesia católica romana de anglicanos conservadores que están descontentos con la ordenación de mujeres y homosexuales, el papa Francisco mantuvo el año pasado una entrevista con el arzobispo de Canterbury, Justin Welby -una suerte de Bergoglio del anglicanismo-, y esta nueva visita abre otro compás de optimismo sobre las mutuas relaciones anglocatólicas.</p>
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