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	<title>Rodrigo López</title>
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		<title>No se puede hacer más lento</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Feb 2014 10:24:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo López</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El ilusionista René Lavand solía rematar sus trucos de naipes diciendo “No se puede hacer más lento”. Hace unas semanas, Juan Carlos Fábrega, presidente del BCRA, hizo aparecer, como por arte de magia, una carta con la que logró frenar el culebrón cambiario de enero, cautivando a propios y extraños. En realidad, al igual que... <a href="http://opinion.infobae.com/rodrigo-lopez/2014/02/19/no-se-puede-hacer-mas-lento/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El ilusionista<strong> René Lavand</strong> solía rematar sus trucos de naipes diciendo “No se puede hacer más lento”. Hace unas semanas, <strong>Juan Carlos Fábrega</strong>, presidente del <strong>BCRA</strong>, hizo aparecer, como por arte de magia, una carta con la que logró frenar el culebrón cambiario de enero, cautivando a propios y extraños. En realidad, al igual que <strong>Lavand</strong> (quien también había sido bancario de joven), la carta que jugó Fábrega nunca había salido del mazo. La Comunicación “A” 5536 del BCRA, que obliga a los bancos a desprenderse de su posición en divisa o activos dolarizados del patrimonio neto que superen el 30% en cartera y el 10% en mercado de futuros, se encontraba en el mazo del BCRA desde marzo de 2003.</p>
<p><img class="alignleft  wp-image-26" alt="caricatura fabrega" src="http://opinion.infobae.com/rodrigo-lopez/files/2014/02/caricatura-fabrega1.jpg" width="1517" height="1811" /></p>
<p>La medida se había creado mediante la comunicación “A” 3889, que establecía las mismas condiciones que la vigente en la actualidad. Por ese entonces, la economía argentina, si bien mostraba signos de recuperación en su nivel de actividad, aún no daba certezas en el <strong>mercado cambiario</strong>, signado por el default y la negociación de la deuda aún pendiente. Como todo truco de magia, tal primera parte consistió en “la promesa”. Se mostró en vigencia hasta que fue suspendida en mayo de 2005, mediante la comunicación “A” 4350. Esta segunda parte del truco fue “la desaparición”. Es el acto temerario que suscita la atracción de los espectadores. Aquella circular le soltó la cadena a los bancos, desafiándolos a adquirir todos los dólares que quisieran. En 2005, la entrada de dólares por comercio exterior no tenía contrapartida en la fuga financiera. Eran tiempos en que el BCRA trataba de que no se apreciara el tipo de cambio, y acaparaba divisas constituyendo el colchón de reservas para disuadir eventuales corridas contra el peso.</p>
<p><span id="more-22"></span>El asombro continuó con otra muestra de osadía: al finalizar ese mismo año, el gobierno utilizó cerca de 10.000 millones de dólares para <strong>cancelar por anticipado la deuda con el FMI.</strong> Sin temblar ni perder nunca la sonrisa, <strong>Felisa Miceli</strong> se sometió a que le serrucharan casi un tercio de las reservas para ganar autonomía frente al FMI. El riesgo de la medida no hacía más que mostrar la seguridad del gobierno en su programa económico. Efectivamente, al poco tiempo las reservas ya se habían recuperado. Los datos muestran que los bancos no cambiaron sustancialmente su tenencia de divisas en sus patrimonios. Es que por entonces había inversiones con mejores rendimientos.</p>
<p>A partir de 2007, con la crisis financiera internacional y la posterior pérdida de la batalla por las retenciones móviles frente al sector proveedores de divisas y de inflación, se desencadenó una fuga de capitales creciente que en parte sólo fue contenida improvisando un creciente control de cambios desde fines de 2011. Los dólares no egresaban, pero tampoco ingresaban al sistema. En 2013 no salió ni el viejo truco de la moratoria, nadie quiso poner sus dólares dentro de la galera para que sacaran <strong>Cedines</strong>, y nadie quiso subirse como blanco al escenario del <strong>BAADE</strong> siendo la <strong>AFIP</strong> el lanzador.</p>
<p>Para diciembre de 2013 se aceleró la depreciación de la moneda. En enero de 2014, las pérdidas de reservas del BCRA no podían contener la disparada del dólar en todas sus variantes. El gobierno había salido a decir que la depreciación que llevó al dólar a $8 pesos la había hecho el mercado (luego resultó ser una sola empresa) pero que estaban conformes, como si finalmente se hubiera dado con el justiprecio cambiario para la economía argentina.</p>
<p>Tal vez los libros de historia no lleguen a registrar la sensación de incertidumbre que se extendió a lo largo de esas dos semanas que siguieron a la <strong>devaluación</strong>. El BCRA perdía cerca de 200 millones de dólares por día para mantener la cotización “del Chavo del 8”.<br />
El redoblante sonó durante dos semanas pero los dólares seguían sin aparecer. El auditorio estaba nervioso.<strong> Cuando todos creían que no habría gran finale, Fábrega sacó su carta escondida.</strong></p>
<p>Fue un acto de “<strong>lentidigitación</strong>” (término acuñado por Lavand): se atravesaron todas las corridas desde 2007 sin aplicarlo, y tras una intrépida devaluación en cámara lenta -con funciones el 21, 22 y 23 de enero- se dejó sangrar al BCRA durante dos semanas, con una merma de 2.500 millones de dólares sólo el primer mes del año, para terminar subiendo las tasas de interés. “No se puede hacer más lento”<strong>. Estallaron los aplausos. La ovación vino hasta de la oposición en el gallinero. Pero la magia no existe, y este truco ya no podrá repetirse.</strong></p>
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		<title>¿Quién empolló a los buitres?</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Sep 2013 10:40:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Baring Brothers]]></category>
		<category><![CDATA[convertibilidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Fondo Monetario Internacional (FMI)]]></category>
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		<category><![CDATA[Joseph Stiglitz]]></category>
		<category><![CDATA[Plan Brady]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Alfonsín]]></category>

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		<description><![CDATA[Una vez más, el mundo mira con atención la suerte de la restructuración de la deuda argentina. Ella sentará precedente para próximas restructuraciones, donde ya podemos advertir su necesidad en Europa, con solo ver cómo se busca torpemente martirizar al pueblo griego con ajustes degradantes e ineficaces. No es la primera vez que Argentina ocupa... <a href="http://opinion.infobae.com/rodrigo-lopez/2013/09/17/quien-empollo-a-los-buitres/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más, el mundo mira con atención la suerte de la <strong>restructuración de la deuda argentina</strong>. Ella sentará precedente para próximas restructuraciones, donde ya podemos advertir su necesidad en <strong>Europa,</strong> con solo ver cómo se busca torpemente martirizar al pueblo griego con ajustes degradantes e ineficaces.</p>
<p><strong>No es la primera vez que Argentina ocupa tal lugar de visibilidad en los ciclos financieros de la economía mundial</strong>. En el siglo XIX, la antigua casa <strong>Baring Brothers,</strong> que venía esquilmando al país desde 1822, terminó quebrando en noviembre de 1890 por jugar con fuego con la deuda soberana argentina. En 1891 el producto cortó en menos 11% (peor que en el Chinchón), guarismo que por ironías de la historia se repetiría en 2002, tras sendas crisis de convertibilidad, especulación financiera y <i>default</i>.</p>
<p>El ciclo actual, que lleva más de 5 años crujiendo en Europa, comenzó a mediados de los setentas en <strong>América Latina</strong>, región que lideró las reformas financieras, incluso antes que en los países centrales. Desde entonces, Argentina tuvo una actuación destacada en esto de <strong>endeudarse por sobre sus posibilidades y sus conveniencias,</strong> factor que en los ochenta costó a la región la llamada “<strong>década perdida</strong>”,  y a Alfonsín la administración de la vuelta a la democracia.</p>
<p>La estatización de la deuda privada a fines de la dictadura militar fue complementada en la década siguiente con la atomización de los acreedores, a través de reestructuraciones improcedentes como las del <strong>Plan Brady</strong>, que reciclaron la antigua “deuda odiosa” desparramándola en bonos por toda la orbe. <strong>Allí EEUU (a través de Brady, su secretario del Tesoro) puso el huevo de los fondos buitres, que las políticas neoliberales de los noventa se encargarían de empollar.</strong></p>
<p>Hoy, volvemos a ser protagonistas en el cierre de ese ciclo histórico de los capitales financieros que ha fracasado en el mundo. <strong>Estos fondos buitre se comportan como agentes residuales en el sistema financiero</strong>. No son los acreedores que con buena fe invirtieron en bonos argentinos, y a los que se busca garantizar el cobro con esta nueva apertura del canje, sino que <strong>son corporaciones con gran poder de lobby que compraron los bonos recién en 2008,</strong> es decir cuando Argentina ya se mostraba rehabilitada y pagadora en medio del epicentro de la crisis mundial.</p>
<p>El accionar de esos fondos va siempre al revés que el gran volumen del mercado. Son la inversa del efecto manada. Ello no los convierte en una válvula autoreguladora del sistema, como podría pensar algún economista creyente. Premios Nobel como <strong>Stiglitz </strong>advierten lo contrario, señalándolos como <strong>agentes desestabilizadores de futuras reestruturaciones.</strong></p>
<p>En todo caso, el sistema financiero construido a lo largo de sucesivas reformas permitió la emergencia de estos fondos, para que alguien pudiera ejercer todas las acciones políticamente incorrectas que los organismos formales del multilateralismo de posguerra no pueden asumir (lo cual ya es mucho) asemejándose a esas agencias patoteras de deudores incobrables pero a nivel de deudas soberanas (ver la pagina del <a href="http://www.atfa.org/" target="_blank">“Grupo de tareas para Argentina”</a>). Las negociaciones políticas del Fondo Monetario con los Estados fue reemplazada por litigios judiciales entre los fondos buitres con los Estados, relación comprimida al plano del derecho privado donde el martillito de un juez de habla inglesa y con peluca sería suficiente artificio para definir la expoliación de una Nación.</p>
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		<title>Curvas peligrosas</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jul 2013 11:11:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Los economistas con saber universitario siguen mirando la economía argentina con las anteojeras teóricas de realidades ajenas. El liberal piensa que todo es cuestión de confianza, que el gobierno intervino en la economía con el “cepo”, los controles de precio, los controles de importaciones, los subsidios y el Indec, distorsionando así todas las señales del... <a href="http://opinion.infobae.com/rodrigo-lopez/2013/07/02/curvas-peligrosas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los economistas con saber universitario siguen mirando la economía argentina con las <strong>anteojeras teóricas de realidades ajenas</strong>. El <strong>liberal</strong> piensa que todo es cuestión de confianza, que el gobierno intervino en la economía con el “cepo”, los controles de precio, los controles de importaciones, los subsidios y el Indec, distorsionando así todas las señales del mercado. El <strong>keynesiano</strong> piensa que todo es cuestión de estimular la demanda agregada, incluso puede coincidir con el liberal criticando los controles del gobierno y recomendar el financiamiento externo. El <strong>marxista</strong> piensa que la tasa de ganancia de los capitalistas es la variable clave que determina la marcha de la economía, y en una de esas propone recomponérselas esperando el efecto derrame.</p>
<p>A estas tres visiones universitarias se le opone una tradición de análisis económico que se pierde en el origen mismo de nuestra historia, la cual fue reelaborada una y otra vez por políticos, empresarios, y finalmente por economistas. Para esta visión, <strong>el límite al crecimiento viene dado por crisis estructurales en la balanza de pagos</strong>. A lo largo de la historia los condicionamientos estructurales tomaron distintas formas, según la inserción internacional del momento, pero siempre debiendo afrontar la necesidad de divisas.</p>
<p><span id="more-8"></span>La versión más popularizada es la de los modelo de <strong><i>stop &amp; go</i></strong>, que describían los ciclos de la economía de los años sesenta. Si hay algo que hemos aprendido de dichos modelos es que el crecimiento demandaba mayores importaciones llegando a un punto en que las divisas de las exportaciones no eran suficientes para saldar el apetito importador. El crecimiento era restringido hasta revertir el balance de pagos. Es decir, las series de PBI y de cuenta corriente se cruzaban constantemente. <strong>El inicio de una etapa expansiva tenía como correlato, o mejor dicho, como (pre)condición un superávit previo en el balance de pagos.</strong></p>
<p>Si aplicamos el razonamiento para el presente, tomando el fáctico cierre de la cuenta capital para financiar la cuenta corriente, gracias al “<strong>cepo</strong>” puesto por nosotros (si no sería peligrosamente deficitaria) o el “<strong>riesgo país</strong>” puesto por ellos (si no sería peligrosamente superavitaria), <strong>el límite de la economía está dado por su cuenta corriente: balanza comercial, remisión de utilidades, y pago de intereses.</strong></p>
<p>El escenario actual es que la cuenta corriente se viene cayendo desde hace tres años, tendencia que no se daba desde 1995-98, la previa a la larga recesión. El primer trimestre de 2013 fue negativo por 2.380 millones de dólares, un valor que no se daba desde el primer trimestre de 2001. De ser cierto que se viene “la curva”, para usar la expresión de la presidenta en el acto del sábado pasado, ¿cómo se va a poder sostener ese crecimiento del PBI si el balance de pagos está mostrando que no hay espacio?</p>
<p>Posiblemente algunos indicadores puedan convalidar la hipótesis de la recuperación. La lógica política indica que el gobierno va a jugar fuerte para repuntar el mercado interno en plena campaña electoral. El tema es el margen que pueda dejar el sector externo para que dicha expansión sea sostenible.</p>
<p>Una solución real requeriría ir más allá de las medidas distribucionistas cortoplacistas y comprometerse con los temas estructurales que hayan sido desatendidos hasta el presente. <strong>Nos desendeudamos, disciplinamos a los ahorristas dolarizados, restringimos las importaciones, batimos récord de cosechas y precio de exportaciones, regulamos la remisión de utilidades, y sin embargo caímos igual en la restricción externa, en esta oportunidad por el sector energético.</strong></p>
<p>La economía kirchnerista ha acelerado con éxito en otras curvas, pero esta vez el camino es de ripio, y está bastante embarrado.  Las medias expansionistas no podrán avanzar si no se complementan con medidas de otro orden, de sintonía gruesa, como fue la recuperación de <strong>YPF</strong>. <strong>Habrá que ver dentro del sector energético qué otras herencias de los noventa están atentando contra el modelo de crecimiento con inclusión, juntar legisladores, coraje, y cambiarlas.</strong></p>
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		<title>Gobiernos patrios</title>
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		<pubDate>Mon, 27 May 2013 10:47:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo López</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[El pasado sábado se cumplieron 203 años del primer gobierno patrio, y 10 años del gobierno kirchnerista. Que ambos compartan el calendario no es obra de la casualidad. En aquel incierto 2003, cuando todavía estaba fresca la crisis del 2001 y caliente la sangre del Puente Pueyrredón, se eligió el 25 de mayo para intentar... <a href="http://opinion.infobae.com/rodrigo-lopez/2013/05/27/gobiernos-patrios/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado sábado se cumplieron 203 años del primer gobierno patrio, y 10 años del gobierno kirchnerista. Que ambos compartan el calendario no es obra de la casualidad. En aquel incierto 2003, cuando todavía estaba fresca la crisis del 2001 y caliente la sangre del Puente Pueyrredón, se eligió el 25 de mayo para intentar contagiar algo de la mística de 1810, que para entonces revivía apenas unas horas en los actos escolares.</p>
<p><strong>No hay muchas “décadas ganadas” en la historia argentina</strong>. En el siglo XIX apenas podemos contar una, la primer década 1810-20 donde se jugó la Revolución y la Independencia en los campos de batalla.</p>
<p><span id="more-5"></span>Después de Caseros, se acudió al capital extranjero y al exterminio del nativo en la <strong>guerra contra el Paraguay</strong>, la represión a las montoneras y la “<strong>conquistas del desierto</strong>”. Durante el modelo agroexportador, la expansión de la arena política y sindical fue traumática, como en la “<strong>revolución del 90</strong>”, la “<strong>semana trágica</strong>” y la “<strong>Patagonia rebelde</strong>”.</p>
<p>Tras la década infame, <strong>el peronismo logró la única década ganada del siglo XX</strong>. Entre <strong>1945-1955</strong> el pueblo llegó a las estructuras del Estado y dio para sí un gobierno con independencia económica, soberanía política y justicia social.  Al bombardeo de Plaza de Mayo le siguieron dos décadas de proscripción y gobiernos dictatoriales que beneficiaron al capital extranjero.</p>
<p><strong>La primavera 1973-74 entró en el crudo invierno genocida de 1975-82</strong>. Hacía falta que las FFAA perdieran el glorioso invicto que hasta entonces teníamos con Inglaterra, para confirmar que su proyecto no tenía nada que ver con los que pelearon en 1806, 1807 y 1844.</p>
<p><strong>Los 80 fueron llamados por la CEPAL “la década perdida”</strong>. La <strong>recuperación de la democracia</strong> no fue suficiente para generar justicia social. El alfonsinismo buscó el empate y terminó perdiendo partidos importantes contra las corporaciones económicas.</p>
<p>La <strong>década del noventa</strong> no necesita presentación, fueron “los noventas”. Las <strong>reformas neoliberales del PJ</strong> desfondaron la bases de un proyecto nacional que había sobreviviendo a lo largo de cinco penosas décadas. El <strong>endeudamiento</strong>, la <strong>desindustrialización</strong>, la <strong>desocupación</strong>, el <strong>desprestigio de la política</strong>, todo hacía pensar que la historia había dejado de girar, y que el fin de los equinoccios políticos nos dejaría congelados para siempre en el invierno neoliberal.</p>
<p>Pero cuando nadie lo esperaba, el sol del 25 asomó de nuevo. La relación del kirchnerismo con la revolución de mayo excede el memorable festejo del Bicentenario. Los principales lineamientos de las políticas del gobierno actual están presentes en el <strong>Plan de Operaciones</strong> <strong>de 1810</strong>.  La soberanía popular, en 1810 y en 2003, llevo a poner la distribución del ingreso en el centro del proyecto político. <strong>La necesidad de un Estado intervencionista</strong>, en 1810 y en 2003, se impuso para dinamizar los capitales, fomentar la industria nacional y proteger el empleo. El <strong>control sobre los recursos naturales y el manejo soberano de la moneda</strong> en 1810 fueron necesidades que hoy tomaron la forma de la recuperación de YPF y la reforma del BCRA. La sistemática lucha contra la fuga de capitales que encara el gobierno puede leerse en los sucesivos controles sobre la emigración clandestina de metales preciosos que dispuso el Plan de Operaciones de 1810.</p>
<p>El kirchnerismo no se apropió del 25 de mayo. Fue el 25 de mayo quien se desplegó sobre el kirchnerismo. La necesidad histórica de romper las cadenas de un país dependiente lo llevo a replicar, sin proponérselo, los lineamientos económicos del primer gobierno patrio. Así se ganan las décadas.</p>
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