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	<title>Sergio Roitberg</title>
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		<title>Transparencia en la era Youtube</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Nov 2013 11:29:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[infracción de tránsito]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Cabandié]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Youtube]]></category>

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		<description><![CDATA[Un diputado argentino discute con un grupo de policías. En plena calle, se niega a recibir una infracción de tránsito. Invoca su condición de diputado. Llama por teléfono a un asesor del alcalde. Pide una sanción para quienes lo están multando. Parece enojado. Pero Juan Cabandié (de él se trata) no sabe que lo están filmando. Con un... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/11/02/transparencia-en-la-era-youtube/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un diputado argentino discute con un grupo de policías. En plena calle, se niega a recibir una <strong>infracción de tránsito</strong>. Invoca su condición de diputado. Llama por teléfono a un asesor del alcalde. Pide una sanción para quienes lo están multando. Parece enojado.</p>
<p>Pero <strong>Juan Cabandié </strong>(de él se trata) no sabe que lo están filmando. Con un teléfono celular. Con uno no tan moderno. Un teléfono inteligente. Tiempo después, esa filmación aparece en <strong>Youtube</strong>, misteriosamente. O intencionalmente. <strong>Cabandié, candidato del gobierno de Cristina Kirchner, sufre su peor derrota política y termina tercero, muy lejos de los ganadores.</strong></p>
<p>Su caso es uno más, seguramente el más resonante de los últimos tiempos, entre todos aquellos que <strong>subestiman el poder de las redes sociales.</strong> O, en todo caso, de la importancia que tiene hoy la transparencia como valor en la comunicación y en la sociedad.</p>
<p><span id="more-76"></span>Algún tiempo atrás, hubiera sido absurdo arriesgar que un teléfono iba a poner en jaque a la televisión. Que le iba a marcar su agenda. Hoy es mucho más que común. Los teléfonos son una fuente de información infinita, con imágenes y videos que difícilmente podrían trascender de otra manera. La opinión pública, que ahora produce y comparte la información, utiliza todas las nuevas tecnologías a disposición para ejercer una fuerte fiscalización sobre gobiernos, empresas e instituciones.</p>
<p>Del otro lado, aparecen oportunidades y riesgos. <strong>La posibilidad de fidelizar audiencias y clientes, y también el temor de tropezar, torpemente, como Cabandié, el diputado que no quería ser multado. </strong>La oportunidad de concretar nuevos negocios y alcanzar a potenciales clientes se enfrenta con el riesgo de dañar la credibilidad y la imagen de la organización por malas decisiones tomadas dentro y fuera de las redes sociales. La potencia de las nuevas plataformas moviliza contenidos y novedades con una velocidad tal que plantea nuevas reglas de conducta para todo aquel que intente participar de la agenda pública.</p>
<p><strong>La transparencia se ha convertido hoy, más que en una obligación moral, en una necesidad comunicacional.</strong> No hay dónde esconderse. Lo que se dice en público tiene que corresponderse milimétricamente con lo que se hace en privado. Se terminó el doble discurso. Un error puede ser dramático.</p>
<p>L<strong>a participación ciudadana se multiplica segundo a segundo</strong> con exigencias cada vez más elevadas, como parte de una empoderación nunca antes conocida. La falta de respuestas, la violación al contrato de confianza, puede generar una avalancha negativa en contra.</p>
<p>Tanto las personalidades públicas como las organizaciones privadas deben tomar nota de este momento de la <strong>revolución</strong> <strong>tecnológica</strong>. O lógica. Prepararse. Estudiar para enfrentar los nuevos retos con inteligencia y criterio suficiente para aprovechar las oportunidades y minimizar los riesgos.</p>
<p><strong>Deben elegir con cuidado los voceros, los tonos y los tipos de mensajes para difundir en las redes sociales. D</strong>eben alinearlos con las estrategias institucionales y con los objetivos reales de su organización o negocio. Deben entrenar. Decidir cuidadosamente en que plataformas intervenir y en cuales no. Como hacerlo. Que hacer frente a una crisis.</p>
<p><strong>Si de algo hay que estar seguro es de que el mundo cambió para siempre.</strong> No hay más margen para la improvisación. El que no entienda las nuevas reglas de una comunicación corre el riesgo de no avanzar más. O lo que es peor, quedarse afuera para siempre.</p>
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		<title>Usted tampoco está a salvo de un leak</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jul 2013 04:14:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[CIA]]></category>
		<category><![CDATA[críticas online]]></category>
		<category><![CDATA[era digital]]></category>
		<category><![CDATA[Google]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[leak]]></category>

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		<description><![CDATA[Si le llama la atención el caso del empleado infiel de la CIA, preste atención dentro de su propia organización. Tenga cuidado sobre el cuidado de la información. Nadie está a salvo de un leak. Ni siquiera usted. ¿Cuánto conoce en realidad a sus proveedores? ¿Qué sabe de sus sistemas de seguridad? ¿Está realmente blindado frente a la... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/07/06/usted-tampoco-esta-a-salvo-de-un-leak/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si le llama la atención el caso del empleado infiel de la <strong>CIA</strong>, preste atención dentro de su propia organización. Tenga cuidado sobre el cuidado de la información. <strong>Nadie está a salvo de un <em>leak</em>. Ni siquiera usted.</strong></p>
<p>¿Cuánto conoce en realidad a sus proveedores? ¿Qué sabe de sus sistemas de seguridad? ¿Está realmente blindado frente a la filtración de datos vitales de su empresa? Hoy en día, existen <strong>pasos elementales para chequear la identidad y la trayectoria de una persona u organización.</strong> Si hasta hace no mucho la única forma era pedir referencias a ex empleadores o colegas, ahora <strong>los antecedentes están a un click de distancia.</strong></p>
<p>Distintos sitios en Internet construyen reputación a través de la opinión de usuarios, clientes, empleados y público en general. Sucede con compañías de cruceros, pero también con médicos, arquitectos y profesionales de cualquier industria. <strong>¿Acaso no le llamaría la atención alguien sin ninguna mención en Google?</strong> ¿Pagaría por los servicios de alguien sin nombre en Internet?</p>
<p>Si usted no cenaría en un restaurante cuyas <strong>críticas online</strong> son poco convincentes, ¿por qué no recorrería el mismo proceso a la hora de confiar cuestiones de su empresa?</p>
<p>Lo primero, entonces, es pasar el <strong>peine fino por la red</strong>. Antes que consultar personalmente, antes que ir hacia alguien puntual, <strong>la lógica de la era digital es averiguar online</strong>. Esos antecedentes, sumados a una serie de estudios propios y demostraciones comprobables de cualquier contratación, reducen notablemente el margen de error a la hora de confiar la suerte de su organización.</p>
<p>Luego está la auditoría interna, permanente, apoyada por distintos recursos de su estructura corporativa. Desde el área de recursos humanos, esencialmente, para interpretar el momento y el contexto de cada miembro de la operación. En momentos en que los canales de la información son tantos y tan diferentes -y tan veloces-, urge agudizar el ingenio para conocer la sensación térmica de la órbita interna. Todo el tiempo. Sólo así se pueden prever situaciones indeseadas.</p>
<p>Claro que no existen fórmulas matemáticas perfectas para evitar una fuga. Como dije anteriormente, nadie está a salvo de un leak. Por eso, hay que estar preparado. Prepararse para una situación de crisis es tanto o más importante que tratar de evitarla. <strong>Decida de antemano cuál o cuáles van a ser sus respuestas frente a distintos escenarios negativos, desde el más leve hasta uno catastrófico.</strong></p>
<p>Sepa quién va a ser el vocero de cada situación y qué respuestas estratégicas va a dar para los problemas que puedan surgir. ¿Tiene un comité de crisis? Prepárelo. En esta nueva dinámica de circulación, hay que anticiparse a lo inimaginado. <strong>Y piense, siempre piense: si le pasó al gobierno más poderoso del mundo, ¿por qué no podría pasarle a usted?</strong></p>
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		<title>La crisis de Boca es un posgrado en management</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Jun 2013 06:01:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Boca Juniors]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Bianchi]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Román Riquelme]]></category>
		<category><![CDATA[Torneo Final]]></category>

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		<description><![CDATA[Suponga que la estrella de su empresa, su mejor vendedor, no le habla al resto del equipo.  Suponga que entonces no hay reuniones para alinear las estrategias con los objetivos del negocio. Que, poco a poco, todos los empleados empiezan a querer irse. Que, en definitiva, no tiran todos para el mismo lado. Y, lo... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/06/28/la-crisis-de-boca-es-un-posgrado-en-management/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Suponga que <strong>la estrella de su empresa, su mejor vendedor, no le habla al resto del equipo. </strong></p>
<p>Suponga que entonces no hay reuniones para alinear las estrategias con los objetivos del negocio.</p>
<p>Que, poco a poco, todos los empleados empiezan a querer irse.</p>
<p>Que, en definitiva, no tiran todos para el mismo lado.</p>
<p>Y, lo que es peor, que todo el mundo sabe cada detalle de esa crisis.</p>
<p><span id="more-62"></span>Pues bien, entonces usted, como Boca, tiene un grave problema. Préstele atención.</p>
<p>Hace diez años, acaso en lo mejor de su carrera, <strong>Carlos Bianchi</strong> daba charlas en empresas. Lo convocaban para que, a través de relatos bastante simples pero emotivos, levantara la moral de los equipos y contagiara entusiasmo. Grandes firmas de consumo masivo pagaban miles y miles de pesos por sus servicios.</p>
<p>En ese momento, el Virrey era, sin dudas, un referente de liderazgo y de manejo de grupos. Bajo su tutela, los equipos estaban perfectamente concentrados y entrenados para llegar a sus metas. ¿Le suena?</p>
<p>Boca fue campeón continental e intercontinental, récord de recaudaciones y venta de merchandising oficial. Todo parecía perfecto.</p>
<p>Pero el tiempo pasó y el mundo cambió para siempre. También para Bianchi. La incidencia de la tecnología y los nuevos canales de comunicación floreciendo alrededor de las redes sociales modificaron dramáticamente los patrones de comunicación de cualquier empresa. Y de cualquier equipo.</p>
<p>El flujo de la información, disparada incluso desde dispositivos móviles por millones de emisores, hacen imposible el control y mucho menos la regulación de parte de una única persona. <strong>La opinión no tiene más dueños</strong>.</p>
<p>La inmediatez con que se mueve esa información provoca desconcierto e inseguridad entre aquellos que no están preparados y no cuentan con una estrategia adecuada para enfrentar los retos de esta revolución.</p>
<p><strong>Las nuevas plataformas aumentan los niveles de exposición a un punto en el que los límites entre vida pública y privada son tan difusos que eventos mínimos terminan siendo portadas de diarios. </strong></p>
<p>Antes líder indiscutido, Bianchi estaba acostumbrado a lidiar con una forma de comunicación y relaciones. Imponía respeto con pocas palabras, una distancia justa y la administración estricta de los contactos con la prensa.</p>
<p>Hoy, apenas terminado el Torneo Final, varios jugadores anunciaron que se van de Boca por problemas de comunicación puertas adentro del vestuario. <strong>No hay diálogo. No hay unidad. No hay convicción.</strong></p>
<p>Los silencios de <strong>Riquelme</strong> incomodan al resto y el plantel queda partido en dos, completamente dividido. Ninguna empresa, por maravilla que vendiera, podría soportar semejante cuadro interno.</p>
<p>En otras palabras, la órbita interna de la comunicación, que ocurre en la intimidad de cualquier organización, es su ADN. Si no se logra persuadir a este “<em>inner circle</em>”, no se puede construir de una comunicación que permita potenciar a los distintos integrantes.</p>
<p><strong>Boca parece haber tomado una decisión estratégica: que se quede Riquelme y que se vayan los díscolos.</strong></p>
<p>¿Usted qué haría?</p>
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		<title>Boston: una explosión que hirió a los medios</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Apr 2013 14:27:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[CNN todavía trata de explicar por qué dijo lo que dijo. El New York Post hace malabares con la tapa de los sospechosos que no eran sospechosos. Reuters despidió a las apuradas a su editor de Social Media. Otra decena de medios tradicionales norteamericanos hizo autocríticas de distinto tenor frente al cúmulo de errores en... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/04/25/boston-una-explosion-que-hirio-a-los-medios/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>CNN</em> </strong>todavía trata de explicar por qué dijo lo que dijo. El <strong><em>New York Post</em></strong> hace malabares con la tapa de los sospechosos que no eran sospechosos. <strong><em>Reuters</em> </strong>despidió a las apuradas a su editor de Social Media. Otra decena de medios tradicionales norteamericanos hizo autocríticas de distinto tenor frente al cúmulo de errores en las coberturas que sucedieron al atentado de Boston.</p>
<p>El caso es paradigmático y muestra con claridad y contundencia <strong>los nuevos desafíos que presenta la proliferación de redes sociales</strong>. La inmediatez de la información, emitida ya no desde uno hacia muchos sino desde millones hacia otros tantos millones, somete a diarios, radios y canales de televisión a <strong>un ritmo vertiginoso y complicado</strong>.</p>
<p><span id="more-56"></span>La presión de la competencia virtual inflama las redacciones al punto de olvidar las buenas prácticas, los chequeos y la revisión de fuentes: <strong>cualquier dato bien contado en la web, con repercusión y originalidad, es tomado como cierto</strong>. La gente es la nueva fuente de información.</p>
<p><strong>Twitter</strong> y <strong>Reddit</strong>, por caso, fueron el escenario para diseminar el rumor sobre <strong>Sunil Tripathi</strong>, el estudiante a quien en un primer momento -y equivocadamente- se señaló como sospechoso. Reconocidos periodistas y cadenas de todo Estados Unidos se hicieron eco de la versión y evidenciaron la delicada situación que atraviesa la industria.</p>
<p>Medios de la talla de <em>CNN</em> y la agencia <em>AP</em> confirmaron un arresto que nunca existió, mientras que el <em>New York Post</em> puso una foto de portada con dos hombres cualquiera, sin ningún vínculo con el caso, llevando bolsas, como si fueran sospechosos.</p>
<p>Todos ellos, en la urgencia de responder a las expectativas de los usuarios 2.0, olvidaron que <strong>la misma dinámica furiosa que crea la necesidad de informar al instante se devora sin piedad a aquellos que se equivocan</strong>.</p>
<p>En otras palabras, si Twitter murmulla un dato, puede explotar en gritos apenas unos minutos después si se publica en un medio tradicional y es falso.</p>
<p>Por supuesto, hay fórmulas para convivir en armonía. En primer lugar, los medios deben tener la <strong>capacidad de generar las condiciones para chequear la información a una velocidad que nunca antes imaginaron</strong>. El desarrollo de metodologías propias, con tecnología y capacitación de talento, es en ese sentido una inmejorable oportunidad.</p>
<p>La creación de <strong>manuales de estilos específicos</strong> para la web social es otro punto importante para encarar una tarea eficiente en este reto en el que se ha convertido Internet.</p>
<p>Por fin, y no por eso menos importante, se trata de abordar estrategias colaborativas. De integrar a todos los actores detrás de un objetivo común. Gerentes corporativos, editores, anunciantes y lectores, construyendo juntos el nuevo camino de la información.</p>
<p>Las opciones están. El futuro brilla ahora. Es eso o seguir alimentando la terrible moda de los arrepentidos que desfilan hoy por la televisión.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El secreto de la máquina de escribir de Francisco</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Apr 2013 03:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Parado frente a la multitud que lo aclamaba en la plaza San Pedro, el papa Francisco mencionó cuáles eran para él los pilares de la fe cristiana: &#8220;Comportamientos, gestos y elecciones&#8221;. Toda una definición de coherencia que refleja su estilo de comunicación y que hoy es imprescindible tanto para el jefe de la iglesia católica... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/04/17/el-secreto-de-la-maquina-de-escribir-de-francisco/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Parado frente a la multitud que lo aclamaba en la plaza San Pedro, el papa Francisco mencionó cuáles eran para él<strong> los pilares de la fe cristiana: &#8220;Comportamientos, gestos y elecciones&#8221;</strong>. Toda una definición de coherencia que refleja su estilo de comunicación y que hoy es imprescindible tanto para el jefe de la iglesia católica como para cualquier organización, gobierno o empresa.</p>
<p>Desde su designación como Sumo Pontífice, el 13 de marzo pasado, Francisco se ha encargado de acumular minuciosamente una cantidad de detalles y definiciones que repercutieron con fuerza alrededor de todo el mundo, generando un <strong>aire fresco y una esperanza renovada.</strong></p>
<p><span id="more-45"></span>Luego de sus primeras semanas en el Vaticano, y según una encuesta de la consultora<strong> D&#8217;Alessio IROL</strong>, el <strong>72 %</strong> <strong>de los argentinos</strong> se entusiasma con que el Papa pueda lograr los cambios que impulsa en la Iglesia. En tanto, en los <strong>Estados</strong> <strong>Unidos</strong>, de acuerdo con un estudio de <strong>Reuters-Ipsos,</strong> Francisco tiene una <strong>aceptación que supera el 85 %.</strong></p>
<p><strong>Semejante popularidad fue construida sin necesidad de tomar decisiones drásticas</strong>. Apenas con un puñado de <strong>movimientos</strong> <strong>tácticos</strong> que impactaron en el corazón de la opinión pública. Por ejemplo, la difusión de la imagen en la que<strong> se lo podía ver pagando su estadía en el hotel, el día después de haber sido elegido Papa</strong>. O su renuncia a los lujos de sus antecesores para vivir en el <strong>Domus Santa Marta</strong>, un hotel eclesiástico en donde lo espera una habitación con una cama espartana, un crucifijo, un baño y un salón.</p>
<p>&#8220;Comportamientos, gestos y elecciones&#8221;, pidió Francisco, y todo cierra alrededor de la misma idea. En esa misma línea de pensamiento y comunicación fue que <strong>pidió reemplazar el sillón de oro que usaba Benedicto XVI</strong> en la sala Regia del Vaticano <strong>por uno de</strong> <strong>cuero y madera</strong>.</p>
<p>Antes, algunas horas después de haber sido designado en su nuevo rol, había pedido &#8220;<strong>una iglesia pobre para los pobres</strong>&#8220;. Una consistencia entre la prédica y los gestos indispensable en un mundo hiperconectado y transparente como el que vivimos. Para cerrar, agrega frases escogidas de cara a la emoción de la gente. &#8220;No perdamos las esperanzas, nunca nos resignemos&#8221;, dijo hace algunos días. &#8220;Muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades, tenemos miedo de las sorpresas de Dios&#8221;, analizó días después.</p>
<p>Su discurso parece blindado, perfecto. No se corre un centímetro del camino que escogió para transmitir humildad y dedicación<strong>. &#8220;Quien está en lo más alto, debe servir a los otros&#8221;</strong>, concluyó en una de sus últimas apariciones. Y él sabe cómo transmitirlo. <strong>Francisco </strong>demuestra que apenas<strong> con una prehistórica máquina de escribir, prescindiendo del último iPhone, se puede llevar adelante una comunicación efectiva para los tiempos que corren.</strong></p>
<p>Dice lo que piensa y hace lo que dice. <strong>Una coherencia en el discurso que hasta hace poco no hacía falta. Hoy la gente exige más, incluso al representante de Jesucristo en la Tierra.</strong></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Los secretos están de moda</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Mar 2013 04:41:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[@Pontifex ya no tuitea más. Su millón y medio de seguidores esperaron al nuevo Papa, Jorge Bergoglio, sin saber si conservará ese mismo usuario o lo cambiará por otro. En realidad, tampoco se sabe demasiado sobre la sucesión. Ni sobre la renuncia de Benedicto XVI. Los secretos se pusieron de moda. Joseph Ratzinger anunció su... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/03/14/los-secretos-estan-de-moda/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>@Pontifex</strong> ya no tuitea más. Su millón y medio de seguidores esperaron al nuevo Papa, <strong>Jorge Bergoglio</strong>, sin saber si conservará ese mismo usuario o lo cambiará por otro. En realidad, tampoco se sabe demasiado sobre la sucesión. Ni sobre la renuncia de <strong>Benedicto XVI</strong>. Los secretos se pusieron de moda.</p>
<p><strong>Joseph Ratzinger</strong> anunció su salida de la Santa Sede sin haber enviado antes ninguna señal. Nada, <strong>no se filtró ni un detalle</strong>. En la era de la revolución tecnológica, en la que las redes sociales funcionan como amplificadores inmediatos de cuestiones urgentes, <strong>nadie pudo anticipar la gran noticia del año</strong>.</p>
<p><span id="more-38"></span>¿Cuánto tiempo antes lo decidió? ¿A quién se lo comentó? ¿Cómo decidió el momento exacto para dar a conocerlo?</p>
<p>Si hubo rumores, se frenaron. Si hubo reuniones, nunca salieron a la luz. Si hubo consultas, se guardaron. Suena increíble para el 2013 de aplicaciones infinitas y futuro entre las manos, pero fue así.</p>
<p>Algo similar ocurrió con la muerte de <strong>Hugo Chávez</strong>. Mejor dicho, con su enfermedad. Su entorno decidió trasladarlo a <strong>Cuba</strong> para blindar la información a su alrededor y evitar que se desencadenaran hechos políticos difíciles, por no decir imposibles de manejar. Es decir, <strong>se puso la política por encima de la salud</strong>.</p>
<p><strong>El chavismo podría haber licuado buena parte de su poder de haberse filtrado la condición real del entonces presidente</strong>. ¿Cuántos hubieran reclamado elecciones anticipadas? ¿Cuántos hubieran denunciado un vacío de poder?</p>
<p>Las respuestas pueden estar en un próximo <strong>WikiLeaks</strong>, aunque a juzgar por el nivel de rigor y detalle de la jugada, tampoco eso es seguro.</p>
<p>La creación de una realidad diferente, con un Chávez en tratamiento, dando pelea y órdenes por igual, fue el corazón de la campaña con la que <strong>Nicolás Maduro</strong> aspira ahora a ser el sucesor.</p>
<p>Buena parte de esa estrategia se jugó el mismo día de la muerte de Chávez. Su vicepresidente hizo dos salidas a escena. La primera, para denunciar una conspiración. La segunda, para confirmar el trágico desenlace. Fueron dos momentos impactantes, que concentraron toda la atención de la opinión pública, pegada a la televisión.</p>
<p><strong>Los venezolanos todavía no saben a ciencia cierta qué cáncer mató a Chávez, ni cuándo lo mató. Sospechan algunos, y en voz baja, que no fue en la fecha que se dio a conocer: ¿Tienen alguna otra forma de chequearlo? No,  al menos por ahora&#8230;</strong></p>
<p>Como Benedicto, @chavezcandanga supo aprovechar las ventajas de las plataformas sociales, acumuló seguidores y fijó la agenda del mundo con 140 caracteres, o menos, pero <strong>a la hora de comunicar sobre sí mismo, eligió el silencio</strong>.</p>
<p>En ambas situaciones, el mutismo fue posible gracias a un cúmulo de decisiones en pocas manos que se coordinaron efectivamente. Y aunque fue una estrategia peligrosa, funcionó. Imposible de vulnerar, se convirtió en un arma.</p>
<p>En el caso del Papa, para no anticipar un debate “electoral” que hubiera paralizado a la Iglesia. En el caso de Chávez, para sacarle varios cuerpos de ventaja a la oposición en la carrera por el próximo presidente.</p>
<p>Benedicto XVI y Chávez son de otras generaciones pero se dieron cuenta de los beneficios de esta nueva era. La inmediatez y la sobre información que ayudaron a producir eventos importantes, como la Primavera Árabe, hoy quedaron relegados a la estrategia y la cabeza fría. Uno puede administrar lo que quiere publicar, controlar su propio mundo, pero lo que los otros quieren contar, nunca se pudo.</p>
<p>Ahora tengo la respuesta para un amigo que hace un año se preguntaba <strong>por qué alguien querría publicar su vida privada. No es toda, sólo la parte que se desee mostrar.</strong></p>
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		<title>Adiós al pijama</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Mar 2013 04:51:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>La mayoría de nosotros tenemos un contacto virtual con <strong>Yahoo!</strong>. Pero no somos los únicos: <strong>muchos de los 14 mil empleados de este abanderado de la nueva tecnología trabajan de manera remota</strong>. <strong>O trabajaban</strong>. A partir de junio, deberán cambiar sus pijamas por jeans, porque la CEO <strong>Marissa Mayer</strong> los espera en el edificio de Sunnyvale.</p>
<p>Para el nuevo mundo puede sonar antipático, pero se trata de una corriente que se hace sentir con fuerza: la <strong>colaboración</strong>.</p>
<p><span id="more-35"></span>&#8220;Necesitamos trabajar codo a codo, por eso es fundamental que todos estemos presentes en nuestras oficinas&#8221;, sorprendió Mayer. Su palabra tiene un sentido clave para la madurez organizacional: <strong>hay que promover la interacción. El cara a cara</strong>. Sólo así se pueden generar verdaderos ambientes de confianza y creatividad.</p>
<p>La modalidad del <strong>teletrabajo</strong>, que ganó fuerza en los últimos diez años, y tal vez, en particular, durante los últimos tres, <strong>alentó el individualismo y desarmó equipos</strong>, señalan los expertos.</p>
<p>Si bien había nacido como una iniciativa para conectar el trabajo entre las nuevas generaciones, las diferentes culturas y los distintos horarios a nivel global, fue perdiendo peso a medida que se fue abusando de ese privilegio. Así lo reconocen distintos gerentes de compañías número uno.</p>
<p>Pero, claro, los nuevos escenarios colaborativos, esos que alientan organizaciones como Yahoo!, requieren además un cambio físico. En el mundo actual, <strong>no hay más lugar para los encierros, ni para los misterios</strong>.</p>
<p>Se terminó la territorialidad. Se acabó la idea de cubículos, despachos y puertas cerradas. Las empresas más importantes del planeta apuestan a espacios abiertos, que fomenten el diálogo interpersonal.</p>
<p>Por supuesto, el cambio es difícil. En especial, para los niveles jerárquicos, a los que les cuesta, y les seguirá costando, adaptarse a una cultura que no reconoce más estatus que tirar todos para el mismo lado y que propone una dinámica sin excusas.</p>
<p>En mi último viaje a <strong>México</strong>, un vicepresidente de <strong>Unilever</strong> -verdadero gigante del consumo masivo- me relató la experiencia de no tener un cubículo fijo. De trabajar sin vidrios, ni paredes, apenas con largas mesas y un par de salas de conferencias. En definitiva, de sentarse al lado empleados de cualquier rango y departamento.</p>
<p>Estamos asomándonos a una nueva tendencia: el café de casa cambia por el café de la oficina, tanto o más rico. La diferencia es que <strong>si estamos juntos, nos comunicamos mejor. Y si colaboramos, ganamos todos</strong>.</p>
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		<title>El último revolucionario&#8230; del liderazgo</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Feb 2013 04:09:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Era noviembre, estaba de viaje por Buenos Aires, y entré a la oficina de una de mis directoras creativas. Arriba de su escritorio había algo nuevo, que completaba la blanquísima decoración onda Apple: era la biografía sobre uno de los personajes más importantes del último siglo. “¿La leíste? Está buenísima, vos tenés mucho de él”.... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/02/15/el-ultimo-revolucionario-del-liderazgo-2/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Era noviembre, estaba de viaje por Buenos Aires, y entré a la oficina de una de mis directoras creativas. Arriba de su escritorio había algo nuevo, que completaba la blanquísima decoración onda Apple: era la biografía sobre uno de los personajes más importantes del último siglo. “¿La leíste? Está buenísima, vos tenés mucho de él”. Primero me reí orgulloso, aunque la sensatez me llevó a la realidad: era un típico piropo corporativo. A las 100 páginas me pregunté por qué me habían comparado con ese ogro egoísta y maltratador, pero cuando crucé esa frontera empecé a meterme en un mundo fascinante y a reconocerme en muchos de sus aspectos. Cuando terminé las 700 páginas, sentí que <strong>los que soñamos y nos gusta hacer que las cosas sucedan encontramos un parecido aspiracional. Todos somos un poquito Steve Jobs</strong>.</p>
<p><span id="more-28"></span>En unos pocos días, el 24 de febrero, hubiera cumplido 58 años quien además de transformar dramáticamente seis industrias diferentes, cambió para siempre los parámetros de gestión tradicional.</p>
<p>“Mientras el equipo crece -aseguraba Jobs- resulta muy fácil admitir a unos pocos jugadores de segunda. Entonces estos atraen a otros jugadores de segunda más, y de pronto tienes incluso jugadores de tercera. La experiencia me enseñó que a los jugadores de primera les gusta jugar únicamente con otros de su misma división, lo que significa que no puedes tolerar a los de segunda”.</p>
<p>Empresario, creador y gurú de las nuevas tecnologías, fue uno de los genios más brillantes, complejos y oscuros de la historia. <strong>Las computadoras personales, las películas animadas, la música, los teléfonos, las tablets y las publicaciones digitales nunca serán lo mismo gracias a él</strong>.</p>
<p>“Quise armar una compañía donde su gente esté más motivada por los productos que por tener ganancias”, soltó alguna vez, y esa definición quedó grabada como parte de la exitosa filosofía que lo acompañó a lo largo de su vida.</p>
<p>Fundó <strong>Apple</strong> en 1976 y volvió en 1997, cuando la compañía estaba al borde de la quiebra. En esa segunda etapa lanzó, por ejemplo, la tienda <strong>iTunes</strong>, que en siete años vendió más de 10 mil millones de canciones.</p>
<p>Tenía algunas claves de mando muy particulares, que hoy sirven de perfecto ejemplo para miles de emprendedores alrededor de todo el mundo. Entre otras cosas, decía que <strong>decidir qué cosas no hacer era tan importante como decidir qué hacer</strong>. De allí se desprendía una matriz de administración muy clara: en vez de permitir la proliferación de ideas, Apple se concentraba en apenas dos o tres proyectos a la vez.</p>
<p>Jobs, cuyo sueldo anual era de un dólar, construyó y reconstruyó su empresa alrededor de muy contundentes opiniones sobre la vida digital, las cuales defendió en público con vigor. A toda hora. En cualquier momento.</p>
<p>&#8220;La gente juzga un libro por su portada&#8221;, remarcaba una y otra vez a sus interlocutores. Así justificaba su obsesión por el aspecto exterior, pero también interior, de las computadoras.</p>
<p>Su perfeccionismo era célebre en Palo Alto. También su vocación por la responsabilidad de principio a fin. Los principales ejecutivos de Apple pueden dar fe.</p>
<p>Tenía una visión general de los negocios, pero también el detalle urgente de cada momento de la compañía. Además, y como parte del mismo menú, era un defensor de la simplicidad en los procesos.</p>
<p>“<strong>Hoy existe la tendencia de creer que las ideas pueden desarrollarse por email o chat: la creatividad llega en los encuentros y colaboraciones espontáneas, de conversaciones al azar</strong>”, sorprendía cuando se le preguntaba por sus fuentes de inspiración. Es así, no hay errores: el más grande estratega de la tecnología prefería los encuentros cara a cara.</p>
<p>En el mismo sentido, ponderaba la combinación de la ciencia con las humanidades. Las artes con la ingeniería. La creatividad con la tecnología. Sabía la dosis justa para un éxito asegurado.</p>
<p>A los suyos, les daba mensajes duros. “Si no nos canibalizamos nosotros mismos, alguien lo hará por nosotros”, explicaba. Al mismo tiempo, exigía rebeldía: &#8220;Sean siempre insaciables, sean siempre insensatos&#8221;.</p>
<p>Con todo, lograba que sus equipos consiguieran lo imposible. Algunos dicen que su mayor apuesta era la distorsión de la realidad, y que esa era su principal habilidad para conducir. También en eso fue único.</p>
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		<title>Mejor con la luz apagada</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Feb 2013 04:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Esa tarde no convenía pedir un taxi o ir a una sala de emergencias de un hospital. Casi 100 mil fanáticos llenaban el Superdomo de Nueva Orleans y otras 110 millones de personas seguían cada detalle por televisión. Se estaba jugando el Superbowl. Hasta que la mitad del estadio quedó a oscuras, era el evento... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/02/08/mejor-con-la-luz-apagada/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Esa tarde no convenía pedir un taxi o ir a una sala de emergencias de un hospital. Casi 100 mil fanáticos llenaban el <strong>Superdomo de Nueva Orleans</strong> y otras 110 millones de personas seguían cada detalle por televisión. Se estaba jugando el <strong>Superbowl</strong>.</p>
<p><strong>Hasta que la mitad del estadio quedó a oscuras, era el evento del año</strong>. Pero en ese mismo momento comenzó otro partido.</p>
<p><span id="more-21"></span>Los jugadores se hicieron a un lado y los protagonistas pasaron a ser los espectadores, sus teléfonos celulares y los televidentes. La opinión en tiempo real fue se convirtió en el principal show.</p>
<p>Fueron <strong>cuatro mil tuits por segundo durante más de media hora</strong>. Más de 8 millones a lo largo de los 35 minutos que duró el apagón del espectáculo deportivo más importante de los Estados Unidos.</p>
<p>Acaso haya sido la mayor demostración de que el mundo cambió y de que la forma de entretenernos e informarnos es diferente. La gente participa. Ya no se dedica a presenciar pasivamente: se hace protagonista, se adueña de lo que sucede.</p>
<p>La utilización de teléfonos inteligentes evolucionó hasta un punto en el que la falta de energía no impide las corrientes de opinión en tiempo real. <strong>En el mundo ya hay más de mil millones de celulares con acceso a Internet.</strong></p>
<p>Algunas estimaciones que manejan las empresas de tecnología señalan que <strong>para el 2016 habrá más smartphones que personas en todo el planeta</strong>. Las redes sociales aprovechan esa realidad y construyen autopistas en las que la información viaja sin límites y se comparte para crear verdades inmanejables.</p>
<p>Mucho de eso se pudo apreciar en el Superbowl que ganaron los <strong>Ravens</strong>. <strong>Twitter</strong> volvió a marcar la cancha como formador -o tal vez, administrador- de microposteos sobre el partido y sobre el show. En total, hubo <strong>24 millones de actualizaciones alrededor de todo el planeta</strong>.</p>
<p>Esa velocidad, ese vértigo que provocan las nuevas tecnologías, se sintió además en <strong>Instagram</strong>, la pujante red de fotografía adquirida por <strong>Facebook</strong> en mil millones de dólares. Allí se postearon más de tres millones de imágenes a lo largo de todo el espectáculo. Más de 450 por segundo. Impresionante.</p>
<p><strong>La gente influencia a la gente</strong>, y las marcas comenzaron a entender ese poder de persuasión, lentamente. Tal vez por eso, en esta oportunidad <strong>hubo grandes corporaciones que prefirieron no pagar los 4 millones de dólares que costaba un comercial en televisión</strong>. Por ejemplo, <strong>General Motors</strong>.</p>
<p>Otras firmas importantes aprovecharon la concentración de gente, pero no aparecieron en la tele: dirigieron sus esfuerzos a las estrategias 2.0. En el momento del apagón se lució <strong>Oreo</strong> con un tuit y una leyenda tan original como precisa: “Podés seguir mojando en la oscuridad”. La creatividad está más presente que nunca, sólo que ahora no es propiedad de un aviso publicitario.</p>
<p>La velocidad del cambio puede provocar angustia, pero paralizarse no es una opción. Como dicen los Redondos, el futuro llegó hace rato.</p>
<p>Qué lastima que a la Presidenta no le guste el fútbol americano. ¿Cuántos tuits hubiera hecho en esos 35 minutos?</p>
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		<title>Un engaño que &#8220;se fumó&#8221; 100 millones de dólares</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jan 2013 04:29:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Roitberg</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[La respuesta era sí o no. Lance Armstrong miró a Oprah a los ojos y por primera vez dijo la verdad: sin dopaje nunca hubiera ganado siete Tours de Francia. A esa altura, ya había perdido mucho más que sus medallas. Por culpa de su fábrica de engaños y del fraude del dopaje, la máxima... <a href="http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/2013/01/23/un-engano-que-se-fumo-100-millones-de-dolares/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La respuesta era sí o no. <strong>Lance Armstrong</strong> miró a <strong>Oprah</strong> a los ojos y por primera vez dijo la verdad: <strong>sin dopaje nunca hubiera ganado siete Tours de Francia</strong>. A esa altura, ya había perdido mucho más que sus medallas.</p>
<p>Por culpa de su fábrica de engaños y del fraude del dopaje, la máxima estrella del ciclismo mundial <strong>destruyó su reputación de héroe, su leyenda y hasta sus negocios</strong>. Las estimaciones más conservadoras hablan de casi 150 millones de dólares que se irán junto a las marcas que solían apoyarlo.</p>
<p><span id="more-18"></span>La primera en pegar un portazo fue <strong>Nike</strong>. El contrato que la unía con Armstrong era de más de <strong>40 millones de dólares</strong>. Otras marcas decididas a tomar el mismo camino fueron <strong>Trek Bicycle</strong>, la cervecera <strong>Anheuser-Busch InBe</strong>, <strong>Oakley</strong> y <strong>Radio Shack</strong>.</p>
<p>Atravesamos una etapa que no admite engaños. Como nunca antes en la historia, la “transparencia” se paga al contado y en cifras siderales. La revolución digital no es apta para tramposos. ¿Acaso Armstrong no lo sabía?</p>
<p>La confesión en el programa de Oprah le puso punto final a un largo camino de intrigas, rumores y agonías en el que Armstrong intentó -en vano- defender su inocencia.</p>
<p>Detrás de su tenaz lucha había razones de peso: varias de las más importantes compañías del mundo habían amenazado con retirarle su sponsoreo en caso de que se confirmaran las sospechas. Y así fue.</p>
<p><strong>El día en el que comenzó el engaño de Armstrong no existía este mundo que hoy lo está condenando</strong>. En ocho años las sospechas no habían ejercido suficiente presión: la opinión de la gente era muy poco impactante en el 2005.</p>
<p>Hasta no hace tanto, esos usuarios tenían pocas formas de expresión. A lo sumo una carta de lectores en algún diario. O un mensaje en la radio. Pero la participación cambió para siempre. <strong>La gente influencia a la gente</strong>. Ya no son los grandes comunicadores o los íconos sociales: ahora es la gente la que tiene un poder inmensurable.</p>
<p>Hoy, el <strong>reclamo por una línea de conducta clara entre lo que se dice y se hace no deja lugar a dudas</strong>. La participación de millones de usuarios en redes sociales, sus comentarios e interacciones con las marcas fijan un límite preciso y nunca antes conocido.</p>
<p>Gracias a las plataformas sociales, basta con un teléfono inteligente para hacer temblar a una compañía y ponerla entre la espada y la pared. Con un comentario en Facebook o Twitter, el mundo abre recursos infinitos para la repercusión y, por lo tanto, para el empoderamiento de quien escribe.</p>
<p>Nike lo aprendió a los golpes. La pasó mal con <strong>Tiger Woods</strong>, cuando fue protagonista de un escándalo sexual y la empresa al dudar lo mantuvo como su patrocinado y perdió 105 mil clientes que no soportaron una condena contundente de la compañía.</p>
<p>Con Armstrong no iba a persistir en el error. Por eso, tomó una decisión inmediata, acorde a la velocidad electrizante de los tiempos que corren. Le fue bien y muchas otras marcas la siguieron.</p>
<p>El caso es ejemplificador y promete nuevos capítulos, tal vez con otros protagonistas, en otras disciplinas. Lo que es seguro es que se <strong>achica el margen para la impunidad</strong>. <strong>Los ganadores no usan drogas, los sponsors tampoco y el público decide y manda</strong>.</p>
<p>A ponerse las pilas: el mundo es así y será más duro todavía.</p>
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