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	<title>Yvonne Blajean Bent</title>
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		<title>Un consejo de Francisco aplicado al deporte</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Jul 2014 12:17:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yvonne Blajean Bent</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Del Potro]]></category>
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		<category><![CDATA[Jornadas Mundiales de la Juventud]]></category>
		<category><![CDATA[Lionel Messi]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace casi un año, el papa Francisco encabezó las Jornadas Mundiales de la Juventud católica en Río de Janeiro, Brasil. En un breve encuentro con los jóvenes argentinos, los exhortó a leer “Mateo 25”. El pasaje bíblico tiene usos que exceden el ámbito religioso. Dice: “Pues yo os digo que a todo el que tiene,... <a href="http://opinion.infobae.com/yvonne-blajean-bent/2014/07/05/un-consejo-de-francisco-aplicado-al-deporte/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace casi un año, el <strong>papa Francisco</strong> encabezó las <strong>Jornadas Mundiales de la Juventud</strong> católica en Río de Janeiro, Brasil. En un breve encuentro con los jóvenes argentinos, los exhortó a leer “Mateo 25”. El pasaje bíblico tiene usos que exceden el ámbito religioso.</p>
<p>Dice: “Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; más al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”. Se lo llama la parábola de los talentos. Un hombre que partía de viaje distribuyó entre sus siervos dinero según sus capacidades: cinco talentos al primero, dos al segundo y uno al tercero. Cuando regresó, constató que los dos primeros negociaron y lo multiplicaron, mientras que el que tenía un talento solo lo conservó. Enfurecido le quitó a éste la moneda.</p>
<p>Una de las lecturas posibles, permite concluir que las chances en la vida dependen del talento, pero también del esfuerzo. De ahí la advertencia papal. Pero, ¿qué relación tiene Francisco con los talentos y el deporte juvenil? Veamos. <strong>El sociólogo Robert Merton, utilizó la sentencia bíblica para explicar por qué los científicos más conocidos son los que más posibilidades tienen de ganar un premio.</strong> Señaló que los resultados exitosos no son fruto exclusivo del esfuerzo personal, sino que hay muchas variables que intervienen.</p>
<p>Su colega <strong>Malcom Gladwell tomó esa metáfora para entender por qué los deportistas juveniles de elite en general cumplen años en los primeros cuatro meses del calendario</strong>. Constató que los niños se destacan alrededor de los 9 ó 10 años, pero el grupo que se distingue lo integran los más grandes. En el plano local hay pruebas de ello: las fechas de nacimiento de los jugadores de las selecciones juveniles de básquet, futbol y hockey. La sub 17 de básquet tiene 12 jugadores de los cuales 9 nacieron en el primer cuatrimestre. En la sub 17 de futbol, de 20 jugadores 8 en el primer trimestre. <a title="" href="/Users/pc/Downloads/Mateo25%20(2).docx#_ftn1">[1]</a> Las chicas que integran la junior de hockey tiene de sus  14 jugadoras 9 que festejan en los tres primeros meses del año<a title="" href="/Users/pc/Downloads/Mateo25%20(2).docx#_ftn2">[2]</a>  En el plano mundial, entre los juniors de la Federación Internacional de Tenis, mujeres y varones, el 50 % de los 10 mejores jugadores nació en los 4 primeros meses del año. La evidencia indica que los mayores de una generación llegan primero, superando a los que azarosamente nacieron después.</p>
<p><strong>El “efecto Mateo” existe, pero es una construcción social que se puede revertir</strong>. A veces con simples distinciones. Afirma el entrenador Fernando Sommantico que se podrían subdividir las categorías para acortar las distancias físicas propias de la fecha de nacimiento. La idea es que la mano del hombre equilibre las desigualdades naturales. Pero también, y aquí es clave el consejo papal, el trabajo planificado puede multiplicar las dotes naturales.</p>
<p>La regulación de asimetrías ajustando los reglamentos y el trabajo derivado de la intervención pública, constituyen elementos decisivos para la realización de los chicos en el deporte y demuestra que  “efecto Mateo” no es infranqueable. Un ejemplo es el caso de Lionel Messi. Su tránsito de Rosario a Barcelona permitió el tratamiento que mejoró su físico, porque confluyó la mano del hombre para vencer un obstáculo natural, junto al trabajo paciente del jugador.</p>
<p><strong>Discutir el rol del sector público en el deporte de los niños nos puede ayudar a descubrir otros Messi, Del Potro o Sabattini</strong> y, más importante aún, a mejorar la vida de los chicos.</p>
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<p><a title="" href="/Users/pc/Downloads/Mateo25%20(2).docx#_ftnref1">[1]</a> <a href="http://www.basquetplus.com/nota-8954-se-definio-el-plantel-del-u17-para-el-22-campeonato-sudamericano">http://www.basquetplus.com/nota-8954-se-definio-el-plantel-del-u17-para-el-22-campeonato-sudamericano</a></p>
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<p><a title="" href="/Users/pc/Downloads/Mateo25%20(2).docx#_ftnref2">[2]</a> <a href="http://www.cahockey.org.ar/seleccionado.php?id_seleccionados_tipos=3">http://www.cahockey.org.ar/seleccionado.php?id_seleccionados_tipos=3</a></p>
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		<title>La (in)salud del deporte infantil</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Feb 2014 11:18:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yvonne Blajean Bent</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Club Sportivo Dock Sud]]></category>
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		<description><![CDATA[Muchas veces escuchamos las frases: el deporte es salud, o que el deporte promueve hábitos y disciplina de forma más divertida que en la escuela. Sin embargo, a veces deja de ser algo placentero porque las familias ven en sus niños los futuros deportistas de élite, ya sea por un símbolo de status o por... <a href="http://opinion.infobae.com/yvonne-blajean-bent/2014/02/24/la-insalud-del-deporte-infantil/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Muchas veces escuchamos las frases:<strong> el deporte es salud,</strong> o que el deporte promueve hábitos y disciplina de forma más divertida que en la escuela. Sin embargo<strong>, a veces deja de ser algo placentero porque las familias ven en sus niños los futuros deportistas de élite</strong>, ya sea por un símbolo de <em>status</em> o por un horizonte económico mucho más holgado. En este caso retumba la advertencia de <strong>Spinoza</strong>: estamos en discordancia y estar en discordancia es una manera de ser en nuestros días de desdicha.</p>
<p dir="ltr">El deporte actual poco tiene que ver con la Grecia antigua, en la que se practicaba la gimnasia para honrar a los dioses. Tal como lo conocemos es un invento moderno, propiamente de la revolución industrial. Primero practicado por las clases acomodadas y luego incorporado a las escuelas para que los jóvenes sean disciplinados intelectual y corporalmente.</p>
<p dir="ltr"><span id="more-7"></span>Así fue como la práctica del fútbol, el rugby, el básquet y el hockey se desplazó desde la burguesía europea hacia las clases populares. Había que aprovechar el tiempo libre derivado de las regulaciones de las jornadas laborales, de modo que el ocio no se transforme en un mal compañero de los trabajadores. Por eso es que las mismas empresas fomentaron la fundación de clubes que cobijaran a los más pobres. Quizá el caso que escapa a la regla es el del tenis, cuyo origen se remonta a las actividades de las clases altas anglosajonas en la Europa del siglo XVIII. Ahora asistimos a una nueva transformación. En efecto, <strong>los más chicos llegan al deporte a través de los padres. Los objetivos son la búsqueda de dinero, prestigio o saldar frustraciones propias</strong>. Así lo explican los docentes de clubes y colegios que trabajan a diario con jóvenes. Todos reconocen el rol crucial de las familias, aunque no siempre es bueno para los chicos.</p>
<p dir="ltr"><strong>Pablo Etchezahar,</strong> preparador físico de las divisiones inferiores del <strong>Club Sportivo Dock Sud,</strong> sostuvo que “aquellos padres que viven como propio el sueño o actividad de su hijo, suelen estar emparentados con acciones que lejos de acompañar o estimular a su hijo con la actividad, lo deprimen, lo presionan o lo avergüenzan”. <strong>Mariano Tarres,</strong> entrenador de básquet, explicó que el acompañamiento de los padres es positivo en algunos momentos y en otros no tanto: “la presencia de los padres en los entrenamientos perjudica la atención y concentración para la adquisición de nuevas habilidades y destrezas ya que el deportista se siente doblemente evaluado. Sin embargo, en las competiciones la familia y amigos dan ese punto de tensión y apoyo que se necesita”. En el tenis las cosas no son diferentes. Los entrenadores cuentan que también hay discusiones entre padres sobre si una pelota fue buena o mala; sobre todo, a nivel amateur en el que los jugadores están solos, sin un árbitro o juez de línea como ocurre a nivel profesional y la disputa excede a los protagonistas y alcanza a insultos y gritos de los mayores.</p>
<p dir="ltr">Pero los deportes no se practican solo en los clubes, ya que integran las currículas de la educación primaria y secundaria. Se apunta a que la actividad física ayude al proceso de internalizar normas de un modo mucho más divertido que sentado frente al pizarrón. Para conocer ese proceso se consultó a docentes de tres deportes del <strong>Colegio Guadalupe,</strong> ubicado en el barrio porteño de <strong>Palermo</strong>. Ellos explicaron <strong>cómo hacen para que las presiones familiares no lleguen a la práctica deportiva y para que los chicos incorporen valores como la responsabilidad, solidaridad y compañerismo</strong>.</p>
<p dir="ltr"><strong>Nelson Isella</strong>, entrenador de handball, señaló que “uno busca educarlos a través del deporte, socialmente”. Su par de rugby, <strong>Sergio</strong> <strong>Manente</strong>, afirmó que el juego “es completamente formativo, cuando se comete una infracción le decís paremos acá, nadie se mueve y se les explica. Sin embargo, ambos reconoce que &#8220;la violencia se cuela”. Para estas situaciones los docentes tienen estrategias. <strong>Paula</strong> <strong>Plascencia</strong>, a cargo del hockey, reveló que “en casos de mucha presión nos hemos acercado a la familia para que baje un cambio, el comentario más violento que escuché fue ¡partila!”. <strong>Nadia Mouras</strong>, árbitro de handball, narró una experiencia singular. Dirigía un partido infantil en<strong> Mar del Plata</strong> y no dudó en suspender el match por las agresiones de los jugadores y del público. El estadio fue clausurado. El antecedente muestra que las autoridades pueden contribuir. Explicó: “los árbitros tenemos la misión de mejorar el espectáculo de handball y tratar de que no haya violencia, lo más complicado es con los más chicos, los padres están empezando también y el handball es un deporte que tiene muchos roces y a veces es violento”.</p>
<p dir="ltr">Ante este panorama, se impuso una pregunta: cuál creían que era el origen de este fenómeno. La respuesta contundente fue: “<strong>la futbolización de casi todos los deportes”</strong>. Cuando preguntamos por posibles soluciones distintas de la contención familiar, la respuesta fue que la autoridad podía ayudar. <strong>Nelson Isella</strong> narró la historia de “un papá que quiso trasladar el ambiente del fútbol al handball, vinieron los árbitros a la mesa de control, le pidieron por favor que se calle y amenazaron con echarlo de la cancha. Se habló y comprendió”. <strong>Paula Plasencia</strong> contó que los padres no entienden el hockey y que por eso <strong>gritan confundiendo la cancha de hockey con el estadio de fútbol</strong> y destacó que es muy importante marcar los límites.</p>
<p dir="ltr">En otro plano, al profundizar un poco más sobre las causas de este problema, la respuesta fue la misma:<strong> la frustración de los padres se traslada a gritos a los chicos.</strong> A veces por necesidad económica (un rasgo del fútbol), otras por que el prestigio que obtienen si el niño sobresale frente a otros padres, también porque recuerdan sus propios sufrimientos en la niñez durante el pan-queso y pretenden evitárselo a los hijos, aunque el precio sea soportar estoicamente los gritos de &#8220;aliento&#8221;.</p>
<p dir="ltr">En pocas palabras y mal que nos pese, <strong>el deporte a veces además de ser una actividad lúdica para quienes los practican, se transforma en un puente cuyo horizonte es el sueño de una mejora económica o un incremento del prestigio social</strong>. Como sintetiza <strong>Pablo Etchezahar</strong>, “sobre todo en los últimos años, en los cuales se abrió una enorme brecha entre los sueldos de los trabajadores de clase media y los deportistas reconocidos, que solo con algunos años de carrera profesional son suficientes para asegurar tanto su porvenir como el de su toda su familia”. Pero, a la par, la experiencia revela que también<strong> los adultos pretenden adueñarse de un reconocimiento para canalizar las frustraciones del presente</strong>, de su infancia o adolescencia. Por eso a veces el enardecimiento con que alientan parece más un grito de socorro de los padres, mientras que para los jóvenes el deporte se transforma en una actividad insalubre.</p>
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