Volver a la alegría

La política heredó de la filosofía una tendencia marcada hacia la solemnidad. La “seriedad” se opone al “humor”;  lo “profundo” a lo “profano”;  lo que no es “científico” es “populista”.

Si hubo algo verdaderamente revolucionario en la Constitución Norteamericana de 1782, es la reivindicación de “la búsqueda de la felicidad” como objetivo establecido en su Preámbulo (feliz aporte de Thomas Jefferson).

Dos genios como Albert Einstein y Charles Darwin confesaron en sus autobiografías el imperativo personal de conservar el espíritu lúdico y la curiosidad infantil como un elemento fundamental de la capacidad creadora.

No hay duda que el “espíritu de sacrificio” y el poner los “ideales por encima de la propia vida” han ilustrado las mejores páginas de la Historia pero, muchas veces, el relato argumental ha ocultado el sentido del humor, el instinto erótico y el rico anecdotario de los protagonistas que poblaron los principales episodios de la historia universal, regional y local.

Como protagonista de los 70 puedo dar fe de esa ambivalencia entre lo sublime y lo ridículo de una década rica en contradicciones pero fundacional para los sucesos que vendrían y (aún ) vendrán.

La presidente Cristina -como siempre muy creativa, especialmente en los momentos más difíciles- ha propuesto una nueva contradicción entre “la alegría” y “el silencio”. Falsa de falsedad absoluta.

La Presidente no nos propone “la alegría”, nos propone la mentira, la decadencia y un supuesto “relato setentista” nacional, popular y antiimperialista que repite argumentos que eran “heroicos” hace 45 años. Si bien es cierto que en mucho fueron equivocados, miles de jóvenes arriesgaron sus vidas -muchos la perdieron- por esos ideales. Mi respetuoso homenaje a ellos. Ninguno de sus actuales “profetas” está asociado a ese heroísmo pasado.

El “silencio propuesto el #18F no es otro que la vigilia de un futuro mejor. Ese es el mensaje del reencuentro generacional que millones de argentinos (desde las calles y desde las casas frente a la TV) están formulando a “los que vienen”.

Nadie cree que la Presidente pueda escuchar reclamo alguno. Ella está ciega y sorda (no muda) a cualquier posibilidad de autocrítica o cambio de rumbo.

Ya estamos en el futuro porque el presente es solo pasado.

El gran desafío de todos los que se candidatean a liderar el mañana es entender que, esta vez, tiene que ser en serio por que las energías consumidas nos dejan poco margen para volver a la estafa de la nueva expectativa pública.

La verdadera “alegría” es regeneradora y es una máquina poderosa para crear aspiraciones de cumplimiento posible.

Un mundo en ebullición nos espera para ayudarnos y recibir nuestro aporte, desde nuestra región, para enfrentar los desafíos que el género humano deberá resolver en este siglo.

Suicidio fraguado

Pese a la inicial obsesión gubernamental por avalar la hipótesis de un “suicidio simple” o un “suicidio instigado”, todo indica que estamos frente a un liso y llano “suicidio fraguado”.

La ausencia de un dispositivo eficaz de custodia, la vulnerabilidad de la puerta de servicio, la inexistencia de rastros de pólvora en la mano del fiscal y, por sobre todas las cosas, la expresa “voluntad de vida” de Nisman, son algunas de las evidentes señales que indican la parodia de un suicidio orquestado por su o sus asesinos.

La descalificación previa y posterior a la muerte del Fiscal por parte de todos los voceros del Gobierno agravan este cuadro que se ha convertido en un verdadero escándalo nacional e internacional. Alcanza con leer las noticias de todos los medios de prensa del mundo -con la excepción de los iraníes- para verificar el lastimoso estatus en el que ha caído la Argentina.

Ya no importa la solidez o no de los argumentos contenidos en la denuncia del fiscal, lo importante es la reacción de la mayoría de los argentinos que han reaccionado, esta vez, con indignación frente a la impunidad que reaparece patrocinada desde la cúspide del poder.

¿Por qué la Presidente, que ha hecho uso y abuso de la cadena oficial, no salió a la cabeza del reclamo popular poniendo en duda desde el primer minuto la “hipótesis del suicidio” en la que nadie creía? Por el contrario, fue la primera en abonar esa posibilidad cuando no existía prueba alguna (salvo la burda apariencia) que lo acreditara. Ahora sale a denunciar que le “tiraron un muerto”.

Lincoln decía que “se puede mentir mucho por poco tiempo o poco por mucho tiempo. Lo que no se puede es mentir mucho por mucho tiempo”.

Han pasado 11 años del ciclo contínuo más largo de la historia política argentina desde el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas en 1851. Hasta el asesinato del fiscal Nisman, teníamos la posibilidad de transitar este último año en cierta armonía aunque tuviéramos constantemente un ensordecedor batifondo de confusión mediática. Ahora es imposible. La sociedad está agotada de tanto abuso y clama por justicia y verdad.

El fiscal Nisman ha logrado muerto más de lo que quizás hubiera logrado vivo. Respetar su memoria es garantizar que sus asesinos no queden impunes y que se pueda arrojar luz sobre la oscuridad tras 21 años de frustraciones en la causa AMIA. Todas las otra cuentas pendientes se resolverán con tiempo y el trabajo fecundo de todos.

Repudio al fanatismo y la violencia

Es imposible de explicar el atentado contra la revista “Charlie Hebdo” en París. La violencia fundamentalista es la sinrazón por antonomasia. ¿Cómo alguien puede justificar matar 12 personas y herir otras 20 por difundir caricaturas satíricas?

Ese es el gran desafío que enfrentan hoy los Gobiernos y los pueblos musulmanes, que suman más de 1000 millones de personas de los cuales una ínfima minoría ejerce su representación planetaria desde posiciones que nada tienen que ver con el Corán o que tienen que interpretarse a la luz de los tiempos actuales.

Muchos creímos que la “Primavera Árabe” del 2009 al 2011 sería imparable de la mano de las redes sociales y la movilización de estudiantes y mujeres que reclamaban el fin de la censura y la igualdad de género. Con la excepción de Túnez, casi todo volvió a foja cero e, incluso, empeoró.

Hay países que tienen una responsabilidad central: Turquía, Egipto, Pakistán y Arabia Saudita. Ellos son los que marcaran los eventos futuros, incluyendo el comportamiento de sus connacionales que viven por millones en Europa.

Un 20% de la población europea se expresa hoy a través de partidos de extrema derecha que tienen como eje de sus programas la xenofobia, con énfasis en el odio a árabes y judíos.

Los americanos debemos velar porque el fanatismo (que lo sufrimos) no vuelva a instalarse en nuestro continente. La reconciliación entre norteamericanos y cubanos es un buen paso en ese sentido que deberá ser consolidado con una lucha sin cuartel contra la pobreza y la exclusión.

Hoy el mundo depende más de lo que pasa en lo que eran sus márgenes –China, India, Brasil, México, Indonesia- que del propio centro histórico –EE.UU. y Europa.

Asumamos en plenitud nuestra responsabilidad de contribuir a que tanto el fanatismo como la violencia sean derrotados por el triunfo pleno de la condición humana.

El fin de la Guerra Fría

Esperaba mi turno para presentarle mis cartas credenciales como Embajador argentino al Presidente de la Comisión Europea – Jaques Delors – en Bruselas. Era el 2 de noviembre de 1989. Conversaba con otro embajador que debía cumplir la misma ceremonia ese día – J. Richter- un representante de la República Democrática Alemana (o Alemania del Este). Nacida en 1949 como expresión de la “Cortina de Hierro” que separara a la Europa Occidental de la controlada por la Unión Soviética. De un lado de la cortina, la OTAN (Org. Del Trat. Del Atlántico Norte), del otro, el Pacto de Varsovia (que vinculaba en lo político y en lo militar a Alemania del Este, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Rumania y Bulgaria con la URSS). Los misiles con ojivas nucleares se venían apuntando recíprocamente por 40 años.

La imposibilidad de “apretar el botón rojo” – no habría ganador porque se produciría el “holocausto nuclear” – hizo que los EE.UU y la URSS desplazaran el conflicto de Europa a América Latina, África y el Sudeste Asiático, con epicentro en Cuba, Vietnam, Corea, Argelia y el Congo. Allí se combatiría con “armas convencionales” (no atómicas) disputando en cada región la hegemonía de los dos rivales utilizando como método las guerras civiles, los golpes de Estado, los asesinatos políticos y la guerra de guerrillas. Eso fue la Guerra Fría o 3ra Guerra Mundial.

Al momento del episodio que relato, M Gorbachov llevaba cuatro años en el poder soviético y había comenzado la “Glasnost” (apertura, liberalización y transparencia) y la “Perestroika” (reconstrucción). En Polonia, se habían producido las primeras elecciones democráticas de julio de 1989 con un presidente electo – T. Mazowieki – apoyado por el sindicato “Solidaridad” de Lech Walesa, en Hungría, se preparaban las elecciones para mayo del año siguiente. En Rumania estaban en plena ebullición las manifestaciones de protesta que llevarían a la ejecución de Ceausescu y su mujer el 25 de diciembre de 1989 y la caída del régimen totalitario allí imperante. En Checoslovaquia había comenzado la “revolución de terciopelo” que terminaría con la caída del gobierno comunista encabezado por G. Husak el 10 de diciembre de 1989 y la llegada al poder del escritor Václav Havel.

En ese contexto, volvamos a la antesala del despacho de Jaques Delors, el 2 de noviembre a las 17:30. En la patria del Embajador Richter la situación era extremadamente conflictiva. El 18 de octubre se había caído el gobierno encabezado desde 1976 por Erich Honecker, que igual a todos sus colegas de Europa Oriental, se oponían a los cambios propuestos por Gorbachov. Egon Krenz presidía un gobierno provisorio que promovía “apertura gradual” en un marco de masivas expresiones de protesta popular. Le pregunté al Emb. Richter su opinión sobre lo que ocurriría en Alemania. Me contestó con seguridad: “Vamos hacia la unificación de las dos Alemanias, pero será un proceso complejo que llevará varios años”. Nos separamos a los pocos minutos. Nunca lo volvería a ver. El Muro de Berlín, que separó a la histórica capital Alemana desde 1961, se derrumbaría a pico y pala por una multitud de alemanes de uno y otro lado entre el 9 y el 10 de noviembre. Ni la Rep. Democrática ni su embajada en Bruselas existirían un mes después.

Cuando me enteré de lo que estaba pasando en Berlín – en la tarde del 9/11, tomé mi auto y me dirigí a Berlín (772kms.) para asistir en persona a semejante hecho histórico. Cuando llegué – el 10 a la mañana – muchos surcos estaban abiertos en lo que ya era parte del pasado y miles de alemanes se abrazaban y cantaban mientras los orientales “asaltaban” literalmente los supermercados en busca de los productos a los que no podían tener acceso en su “ex país”. El 18 de mayo de 1990, la reunificación alemana estaba completada. El Canciller Helmut Kohl tuvo la valentía de hacer la unificación monetaria que el Bundesbank había calificado como “1×14” (1 marco occidental por 14 marcos orientales) en la paridad “1 a 1” evitando una división entre una Alemania rica y otra pobre.

Gracias a esa decisión, una joven licenciada en física en 1988, que había vivido y militado en la juventud comunista de la RDA, pudo incorporarse a la vida política alemana en igualdad de condiciones y constituirse, 20 años después en la indiscutida líder de la Democracia Cristiana Alemana y mayor dirigente Europea: Angela Merkel. La Comunidad Económica Europea, al 9 de noviembre de 1989, se convirtió en la Unión Europea el 1° de noviembre de 1993.

Se equivocan los que creen que la historia europea marchará para atrás. Las crisis sufridas antes y durante los últimos 25 años cimentan una Europa sólida y eje del desarrollo futuro mundial.

Aportó una visión dialoguista de la política

Antonio Cafiero lideró el último intento válido de renovar al peronismo, diez años después de la muerte del General Perón. Lo hizo desde una perspectiva humanista y social-cristiana, pero no pudo evitar el fenómeno de “ideología múltiple” ni los planteos del viejo nacionalismo, que moría al mismo tiempo que el comunismo soviético.

Aportó una visión democrática y dialoguista de la política y, pese a que podría haber practicado un fenomenal fraude en las elecciones internas que lo enfrentaron con Menem en 1989 (tenía absoluto control del aparato de certificación de los votos), no lo hizo y reconoció con gallardía su derrota.

Después de él, reinó la confusión, que sigue vivita y coleando.

Antonio, que descanses en paz, te lo has ganado después de una larga y prolífica vida.

Adán y Eva: 5775 años después

Según el Génesis, primero libro de la Biblia, Dios creó al hombre y la mujer -Adán y Eva- en el 6to día de la creación: primero a Adán y, para que no estuviera solo, a Eva. Al primero, del polvo y a su compañera, de una costilla del propio Adán.L os alojó en el Jardín del Edén -o paraíso- hasta que Eva lo convenció a Adán que comiera la fruta del “árbol de la ciencia del bien y del mal”, único que Dios les había prohibido tocar. Fue el pérfido Satán el que tentó a Eva y fue el verdadero responsable de todo lo que ocurriera a posteriori que es historia bastante conocida: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado, pues polvo eres y al polvo volverás (Génesis 3:19).

Los religiosos judíos, y luego los cristianos, establecieron la antigüedad de la raza humana en 5775 años, año que estamos comenzando a transitar. Se construyó una cronología que establece que el diluvio ocurrió 1656 años después de la creación, que en el 2449 los judíos recuperaron la libertad, salieron de Egipto y recibieron las tablas de la ley  -los 10 mandamientos- de manos de Moisés, etc. El Emperador romano Julio César creó un calendario -el juliano- partiendo de la fundación de Roma y luego Dionisio estableció el año del nacimiento de Jesús como base para contar los acontecimientos anteriores y posteriores.

En 1859, el naturalista Charles inglés Darwin publicó el libro “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida”. Allí expone la “teoría de la evolución” que explica la creación de la vida a lo largo de millones de años, incluyendo la aparición de la especie humana como parte de ese proceso. Hasta el día de hoy se debate entre los “Creacionistas” y los “Darwinianos” sobre el origen de la vida.

Desde el punto de vista religioso, judíos, cristianos y musulmanes adhieren a la tesis “creacionista” -el hombre como producto de la decisión divina- mientras que la ciencia unánimemente coincide con Darwin. Muchos hemos optado por conciliar ambas posiciones interpretando a la Biblia como una gran metáfora sobre la condición humana y su naturaleza universal y eterna.

Sería bueno que, habiendo considerado la Iglesia Católica que los judíos somos los “hermanos mayores”, no dejáramos la celebración del cumpleaños de Adán y Eva como una festividad exclusivamente judía y pudiéramos celebrarla -también con los hermanos musulmanes- como una efeméride global que hermana a hombres y mujeres en el doloroso y feliz tránsito por la vida en la búsqueda del paraíso perdido. Quizás algún día lo encontremos superando la violencia y la pobreza. Para este objetivo, poco importa ser creyente o ateo. Alcanza con ser buena gente.

¡Feliz año 5775!

Qué significa el apoyo de la ONU en esta crisis de deuda

Las señales son todas positivas : el Grupo de los 77+China presentó un proyecto en la ONU para “ elaborar, mediante un proceso de negociaciones intergubernamentales, un marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de deuda soberana”. Se fija un plazo indicativo de “un año” para “sentar las bases de una Convención Internacional que fije el procedimiento y el porcentaje que tornará obligatoria dicha restructuración” para todos los acreedores.

Por supuesto, no habla de “los buitres” ni del desconocimiento de sentencias firmes ni de la posibilidad de eludirlas por canje de títulos con cambio de domicilios de pago.

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Paremos la locura

Estamos a punto de caer al precipicio. Podríamos evitarlo fácilmente si actuáramos con racionalidad y prudencia. La Presidente tiene todos los instrumentos al alcance de la mano: mayorías parlamentarias, una oposición moderada y consciente de los riesgos que enfrentamos, y puede dialogar con los gobiernos amigos -EE.UU, China, Japón, Rusia, Brasil, Alemania-, que pueden ayudarnos a destrabar este entuerto. También cuenta con los recursos para constituir un fondo de garantía a satisfacción del Juez de la causa – sí, ¡el Juez Griesa! – o puede recurrir a banqueros internacionales y nacionales para que adelanten los fondos.

Lo que no puede hacer es ignorar que existe una sentencia firme ni pretender desacatar ese fallo partiendo de un juicio de valor que compartimos la mayoría de los argentinos pero que no podemos imponer unilateralmente.

El juez Griesa está equivocado pero no creo que sea un juez venal ni un socio de los Fondos Buitres. Si volvemos a “foja cero” y, tal como vinimos haciendo por diez años, acatamos la jurisdicción acordada en los contratos y hablamos directamente con el Juez -sin intermediarios ni mediadores- podremos encontrar la fórmula más conveniente para salir de este atolladero con el más decidido apoyo de la ciudadanía argentina y de la comunidad internacional.

Tampoco tenemos que violar los compromisos que tenemos con quienes aceptaron los canjes del 2005 y el 2010.  Solo en los últimos tres meses, hemos emitido más pesos que los equivalentes en dólares suficientes para pagar a todos los holdouts al contado.

El problema no es el dinero, sino la ceguera de persistir en una conducta que no nos deja salida alguna. No es el momento para posiciones principistas vacías ni soluciones abstractas que chocan con la testarudez oficial. Tampoco de construcciones alternativas al desacato planteado.

Argentina no ha podido, hasta ahora, encontrar su rumbo como nación sustentable y creíble. Tenemos la oportunidad de demostrar que hemos aprendido de nuestros errores y que podemos rectificarnos a tiempo. Resbalar, en este momento, es caer muy violentamente y, las consecuencias, las pagaremos por muchos años.

La Patria

Según la Real Academia Española, Patria es “la tierra natal o adoptiva ordenada como Nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos históricos, jurídicos y afectivos”.

Las naciones en formación o las colonias que buscaban su identidad nacional independiente utilizaron la “Patria” como la exaltación de valores diferenciadores de otros pueblos – vecino o lejanos – muchas veces en forma antojadiza o arbitraria.

Si San Martín y Bolívar se hubieran puesto de acuerdo, hubieran tenido el acompañamiento seguro de O’Higgins, Sucre y Artigas y la “Patria” hubiera podido ser una gran unión hispanoamericana desde 1810 en adelante.

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De China con amour

Estuve en China desde el 8 hasta el 22 de junio próximo pasado. Fue mi cuarto viaje en los últimos 5 años (3 de ellos invitado por el Partido Comunista Chino).

No voy a perder tiempo ni espacio reiterando la muy conocida información que ilustra el volumen y la calidad de los logros alcanzados por la República Popular China, en particular, desde el 12° Congreso del PCCH – 1982 – donde se decidiera la “política de reforma y apertura” conducida por Deng Xiao Ping.

Tuve la oportunidad de exponer las conclusiones de mi libro sobre la relación entre China y el subcontinente sudamericano así como seguir aprendiendo los fascinantes vericuetos de un sistema de poder que cuenta con ceremonias que saben combinar 5.000 años de historia – imperio, ocupaciones extranjeras, guerras civiles – con el marxismo ortodoxo y la modernidad más audaz y creativa.

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