La búsqueda del centro

En ciencias políticas, en particular en sistemas políticos comparados, es un clásico de la competencia electoral que gana el que ocupa el centro. Así se inventó la centroderecha y la centroizquierda, porque los partidos clásicos -de izquierda y de derecha- debían “engordar” su electorado creciendo hacia el centro.

Es allí, en el centro, donde se encuentra la mayoría del electorado, porque el centro es la moderación, el sentido común y la falta de dogmatismo. También es allí donde imperan los niveles de más baja ideologización y el mayor impacto mediático y de llegada de las redes sociales electrónicas.

La polarización entre fuerzas políticas que compiten, en la mayoría de los casos mundiales, se presenta entre coaliciones o frentes que se asocian para ampliar sus respectivas bases sociales. Continuar leyendo

El PP ganó, pero perdió

El Partido Popular fue el partido más votado, con 27 por ciento, ganando en 9 de las 13 regiones autónomas y reteniendo mayoría absoluta en 2700 municipios. En el 2011 había obtenido 37 por ciento y tenía mayoría absoluta en 3300 municipios.

El problema es que perdió la mayoría en las grandes ciudades – Madrid, Valencia, Zaragoza, Santiago de Compostela y Cádiz- donde la izquierda, -PSOE, Podemos, Partidos regionales- impondrán al alcalde. Continuar leyendo

Timerman, el renegado

Es muy triste tener que hablar mal de un conciudadano a quien apreciaba desde mi adolescencia. Admiré a su padre y a su madre como judíos y como argentinos comprometidos con su tiempo. Me siento también ligado afectivamente con su familia política.

Me cuesta entender lo que le pasa. Y no por su afiliación política, hecho con el que puedo discrepar, pero que no justifica los extremos a los que ha llegado.

Estoy convencido que fue él mismo quien convenció a la Presidenta de negociar el vergonzoso “Memorandum de Entendimiento” con Irán y quien le aseguró que obtendría la cobertura política de la Comunidad judeo-argentina para tal obseno propósito. Seguramente le prometió que recibiría también el apoyo del Departamento de Estado Norteamericano que ya estaba avanzando en su intento de acuerdo nuclear con Irán.“Lo ocurrido durante los últimos 30 años (lo numerosos atentados patrocinados por Irán en todo el mundo)  debe ser borrado del mapa. Eso es la “real-politik” y nosotros podemos insultar con la boca a los E.E.U.U. mientras le hacemos un favor con la lapicera” puedo imaginarlo susurrándole al bien predispuesto oído presidencial.

Nada de eso ocurrió y, para colmo, la justicia argentina declaró inconstitucional el libelo. Seguramente fue él también a quien se le ocurrió la idea de juntar en la misma conspiración a “la DAIA, la AMIA, los fondos buitre y Nisman” y, para coronar tal genialidad, nada mejor que renunciar a las dos instituciones a las que pertenecía.

Nadie ha entregado tanto al altar cristinista como este renegado de su identidad milenaria. Muy mal argentino tiene que ser aquel que abjura de su familia y de su origen. ¡Cuán difícil deberá ser mirar a los ojos de sus propios hijos! La Presidenta debería premiarlo con un lugar en la fórmula presidencial. Nadie de “La Cámpora” ha sacrificado tanto como él por amor a su jefa.

En su delirio, debe sentirse como el profeta Aaron al borde de sacrificar a su hijo Isaac siguiendo una instrucción divina. Fue Jehová quien le aclaró que sólo lo había puesto a prueba. Claro que Jehová es Dios y Cristina es sólo Cristina.

En la tradición judía hay una institución llamada el “Herem” (equivalente a la excomunión Cristiana). No hubo demasiados casos, e incluso hubo dos muy injustos: en el siglo XVII al filósofo Baruj Espinoza y en 1918 al revolucionario Leon Trotski.

Héctor Timerman sería un merecido caso.

El sutil encanto del antisemitismo

“Los fondos buitres, Nisman, la AMIA y la DAIA son todo lo mismo”. Es claro  lo que quiso decir la Presidenta Cristina: Paul Singer es el nombre del CEO de NML Capital Fund que pleiteó –y ganó- en el juzgado del juez Griesa, es decir,“son todos judíos”.

Este mensaje es el peor que escuché en mucho tiempo en la boca de un Presidente de la Nación respecto de la Comunidad judeo-argentina, a la que pertenezco. No me siento perseguido, pero sí maltratado como tantos millones de argentinos que recibimos casi diariamente alguna agresión por parte de la Presidenta Cristina.

Como mínimo, 60% de los argentinos somos calificados como “el enemigo”, la “anti-patria”, la “conspiración internacional”, frente al “modelo Nacional, Popular y Antiimperialista” que ella dice representar. Continuar leyendo

¿Qué es el acuerdo 5+1 firmado con Irán?

Se trata de un acuerdo firmado en Ginebra el pasado día jueves entre EEUU, Rusia, China, Inglaterra y Alemania con Irán. Es un “acuerdo interino” hasta tanto se suscriba el definitivo el próximo 30 de junio.

Sus puntos principales son los siguientes:

1) Limitación de centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio de las actuales 19.000 a 6.000 por 10 años. Se concentrarán en la Planta de Natanz mientras que la de Fordow será desmantelada y tranformada en un Centro de Investigación.
2) Reduccion del stock de uranio enriquecido de 10.000 kgs. A sólo 300 kgs. Por 15 años.
3) Tanto las centrifugadores como el stock de uranio excedentes serán almacenados en Irán en instalaciones bajo el control de la IAEA ( la Agencia internacional de control de la Energía nuclear).
4) Por 15 años , Irán no podrá construir ninguna facilidad adicional para el enriquecimiento de uranio
5) El “período crítico” para acumular suficiente material como para producir una bomba se extiende a 1 año, durante los primeros 10 años.
6) La IAEA tendrá completo acceso a las instalaciones nucleares iraníes por los próximos 25 años e Irán firmará el Protocolo Adicional al TNP ( tratado de no proliferación) por el cual se refuerzan los controles del tratado original.
7) Irán va a rediseñar su planta de Agua Pesada (para el procesamiento de Uranio) en Arak para producir solo radioisótopos. Los stocks de plutonio acumulados será sacados del país y no podrán acumularse stocks por 15 años.
8) La sanciones económicas existentes se levantará a medida que la IAEA verifique el cumplimiento de lo acordado y podrán volverse a poner en práctica si se viola lo acordado.

Israel y Arabia Saudita están en contra de lo suscripto por entender que irán podrá violar fácilmente los controles establecidos. Lo mismo opina la mayoria Republicana en el Congreso norteamericano.

El presidente Obama tiene facultades propias para firmar el acuerdo y para “suspender” las sanciones. El levantamiento total sólo puede hacerse por votación del Congreso.

Sin lugar a duda, el acuerdo es un paso muy importante para levantar uno de los peligros globales más graves que enfrentaba el planeta. Asimismo, blanqueará la cooperación que Irán está prestando para combatir al Estado Islámico (y que, seguramente, será incrementada) que hoy ocupa parte del territorio de Irak y de Siria.

También consolida la rebaja del precio del petróleo que ya cotiza por debajo de los u$ 50 dólares.

El verdadero alcance de esta negociación así como sus consecuencias finales sólo podrán evaluarse en el tiempo.

¿Traicionar o encubrir?

Es difícil que prospere la denuncia por encubrimiento contra la presidenta y otros funcionarios que efectuara el Fiscal Nisman el pasado 14 de Enero. La conducta adaptada por Cristina Kirchner es claramente una decisión política difícilmente judicializable.

Transformar a quien está acusado de agresor en “socio para la búsqueda de la verdad” es una figura por demás exótica y difícilmente equiparable a cualquier otra negociación internacional conocida (por lo burda, no porque no existan otras que puedan ser aún más hipócritas)

Es cierto que hay famosos casos de “reconciliación post-bélica” como EE.UU con Japón, Alemania o Vietnam o los programas de contención nuclear entre EE.UU y Rusia durante y después de la Guerra Fría; o todos los acuerdos de eliminación de tensiones o “hipótesis de guerra” existentes en los 5 continentes.

Brasil y Argentina o Chile y Argentina son ejemplos de conflictos más que centenarios que pudieron ser superados sin enfrentamientos bélicos y que se encarrilaron por el sendero de la cooperación y la integración. Ni hablar de las guerras intra-europeas que fueron eliminadas vía la construcción de la Unión Europea.

El caso de la imputada agresión iraní a la República Argentina es atípico. Nunca hubo una declaración de guerra, y nunca se interrumpieron las relaciones diplomáticas ni comerciales. Es cierto que tampoco quedó acabadamente probado el atentado en sede judicial y no fue asumida por Estado o agrupación terrorista alguna. La causa no pudo avanzar más y muchas de las probanzas acumuladas fueron declaradas judicialmente nulas por irregularidades procedimentales.

El delito de “encubrimiento“ de un delito no probado es tan difícil de acreditar como caer en los términos del art. 214 del Código Penal, que sanciona “la traición a la Patria”, otra vía que podría haber explorado el fiscal Nisman.

En este último caso, la figura penal exige “tomar armas contra la nación, unirse a sus enemigos o prestarles ayuda o socorro”. Claro que el delito exige que haya una declaración formal de guerra o que existan hostilidades que alcancen para configurar un “estado de guerra”. “Encubrir” o “traicionar” son categorías legales que se confunden con dimensiones éticas que pueden cruzarse o mantenerse en carriles paralelos.

Lo importante es conocer la verdad y, muchas veces, el proceso jurídico, aunque no concluya en una sentencia condenatoria, puede arrojar luz sobre episodios oscuros de la historia.

Espero que la Cámara de Apelaciones que revise lo decidido por el Juez Rafecas tenga en consideración este razonamiento y le ordene al mismo juez (o a otro) diligenciar las pruebas solicitadas por el Fiscal Pollicita. Así podremos saber lo que Nisman creía tener probado. Es lo menos que merece su memoria.

Volver a la alegría

La política heredó de la filosofía una tendencia marcada hacia la solemnidad. La “seriedad” se opone al “humor”;  lo “profundo” a lo “profano”;  lo que no es “científico” es “populista”.

Si hubo algo verdaderamente revolucionario en la Constitución Norteamericana de 1782, es la reivindicación de “la búsqueda de la felicidad” como objetivo establecido en su Preámbulo (feliz aporte de Thomas Jefferson).

Dos genios como Albert Einstein y Charles Darwin confesaron en sus autobiografías el imperativo personal de conservar el espíritu lúdico y la curiosidad infantil como un elemento fundamental de la capacidad creadora.

No hay duda que el “espíritu de sacrificio” y el poner los “ideales por encima de la propia vida” han ilustrado las mejores páginas de la Historia pero, muchas veces, el relato argumental ha ocultado el sentido del humor, el instinto erótico y el rico anecdotario de los protagonistas que poblaron los principales episodios de la historia universal, regional y local.

Como protagonista de los 70 puedo dar fe de esa ambivalencia entre lo sublime y lo ridículo de una década rica en contradicciones pero fundacional para los sucesos que vendrían y (aún ) vendrán.

La presidente Cristina -como siempre muy creativa, especialmente en los momentos más difíciles- ha propuesto una nueva contradicción entre “la alegría” y “el silencio”. Falsa de falsedad absoluta.

La Presidente no nos propone “la alegría”, nos propone la mentira, la decadencia y un supuesto “relato setentista” nacional, popular y antiimperialista que repite argumentos que eran “heroicos” hace 45 años. Si bien es cierto que en mucho fueron equivocados, miles de jóvenes arriesgaron sus vidas -muchos la perdieron- por esos ideales. Mi respetuoso homenaje a ellos. Ninguno de sus actuales “profetas” está asociado a ese heroísmo pasado.

El “silencio propuesto el #18F no es otro que la vigilia de un futuro mejor. Ese es el mensaje del reencuentro generacional que millones de argentinos (desde las calles y desde las casas frente a la TV) están formulando a “los que vienen”.

Nadie cree que la Presidente pueda escuchar reclamo alguno. Ella está ciega y sorda (no muda) a cualquier posibilidad de autocrítica o cambio de rumbo.

Ya estamos en el futuro porque el presente es solo pasado.

El gran desafío de todos los que se candidatean a liderar el mañana es entender que, esta vez, tiene que ser en serio por que las energías consumidas nos dejan poco margen para volver a la estafa de la nueva expectativa pública.

La verdadera “alegría” es regeneradora y es una máquina poderosa para crear aspiraciones de cumplimiento posible.

Un mundo en ebullición nos espera para ayudarnos y recibir nuestro aporte, desde nuestra región, para enfrentar los desafíos que el género humano deberá resolver en este siglo.

Suicidio fraguado

Pese a la inicial obsesión gubernamental por avalar la hipótesis de un “suicidio simple” o un “suicidio instigado”, todo indica que estamos frente a un liso y llano “suicidio fraguado”.

La ausencia de un dispositivo eficaz de custodia, la vulnerabilidad de la puerta de servicio, la inexistencia de rastros de pólvora en la mano del fiscal y, por sobre todas las cosas, la expresa “voluntad de vida” de Nisman, son algunas de las evidentes señales que indican la parodia de un suicidio orquestado por su o sus asesinos.

La descalificación previa y posterior a la muerte del Fiscal por parte de todos los voceros del Gobierno agravan este cuadro que se ha convertido en un verdadero escándalo nacional e internacional. Alcanza con leer las noticias de todos los medios de prensa del mundo -con la excepción de los iraníes- para verificar el lastimoso estatus en el que ha caído la Argentina.

Ya no importa la solidez o no de los argumentos contenidos en la denuncia del fiscal, lo importante es la reacción de la mayoría de los argentinos que han reaccionado, esta vez, con indignación frente a la impunidad que reaparece patrocinada desde la cúspide del poder.

¿Por qué la Presidente, que ha hecho uso y abuso de la cadena oficial, no salió a la cabeza del reclamo popular poniendo en duda desde el primer minuto la “hipótesis del suicidio” en la que nadie creía? Por el contrario, fue la primera en abonar esa posibilidad cuando no existía prueba alguna (salvo la burda apariencia) que lo acreditara. Ahora sale a denunciar que le “tiraron un muerto”.

Lincoln decía que “se puede mentir mucho por poco tiempo o poco por mucho tiempo. Lo que no se puede es mentir mucho por mucho tiempo”.

Han pasado 11 años del ciclo contínuo más largo de la historia política argentina desde el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas en 1851. Hasta el asesinato del fiscal Nisman, teníamos la posibilidad de transitar este último año en cierta armonía aunque tuviéramos constantemente un ensordecedor batifondo de confusión mediática. Ahora es imposible. La sociedad está agotada de tanto abuso y clama por justicia y verdad.

El fiscal Nisman ha logrado muerto más de lo que quizás hubiera logrado vivo. Respetar su memoria es garantizar que sus asesinos no queden impunes y que se pueda arrojar luz sobre la oscuridad tras 21 años de frustraciones en la causa AMIA. Todas las otra cuentas pendientes se resolverán con tiempo y el trabajo fecundo de todos.

Repudio al fanatismo y la violencia

Es imposible de explicar el atentado contra la revista “Charlie Hebdo” en París. La violencia fundamentalista es la sinrazón por antonomasia. ¿Cómo alguien puede justificar matar 12 personas y herir otras 20 por difundir caricaturas satíricas?

Ese es el gran desafío que enfrentan hoy los Gobiernos y los pueblos musulmanes, que suman más de 1000 millones de personas de los cuales una ínfima minoría ejerce su representación planetaria desde posiciones que nada tienen que ver con el Corán o que tienen que interpretarse a la luz de los tiempos actuales.

Muchos creímos que la “Primavera Árabe” del 2009 al 2011 sería imparable de la mano de las redes sociales y la movilización de estudiantes y mujeres que reclamaban el fin de la censura y la igualdad de género. Con la excepción de Túnez, casi todo volvió a foja cero e, incluso, empeoró.

Hay países que tienen una responsabilidad central: Turquía, Egipto, Pakistán y Arabia Saudita. Ellos son los que marcaran los eventos futuros, incluyendo el comportamiento de sus connacionales que viven por millones en Europa.

Un 20% de la población europea se expresa hoy a través de partidos de extrema derecha que tienen como eje de sus programas la xenofobia, con énfasis en el odio a árabes y judíos.

Los americanos debemos velar porque el fanatismo (que lo sufrimos) no vuelva a instalarse en nuestro continente. La reconciliación entre norteamericanos y cubanos es un buen paso en ese sentido que deberá ser consolidado con una lucha sin cuartel contra la pobreza y la exclusión.

Hoy el mundo depende más de lo que pasa en lo que eran sus márgenes –China, India, Brasil, México, Indonesia- que del propio centro histórico –EE.UU. y Europa.

Asumamos en plenitud nuestra responsabilidad de contribuir a que tanto el fanatismo como la violencia sean derrotados por el triunfo pleno de la condición humana.

El fin de la Guerra Fría

Esperaba mi turno para presentarle mis cartas credenciales como Embajador argentino al Presidente de la Comisión Europea – Jaques Delors – en Bruselas. Era el 2 de noviembre de 1989. Conversaba con otro embajador que debía cumplir la misma ceremonia ese día – J. Richter- un representante de la República Democrática Alemana (o Alemania del Este). Nacida en 1949 como expresión de la “Cortina de Hierro” que separara a la Europa Occidental de la controlada por la Unión Soviética. De un lado de la cortina, la OTAN (Org. Del Trat. Del Atlántico Norte), del otro, el Pacto de Varsovia (que vinculaba en lo político y en lo militar a Alemania del Este, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Rumania y Bulgaria con la URSS). Los misiles con ojivas nucleares se venían apuntando recíprocamente por 40 años.

La imposibilidad de “apretar el botón rojo” – no habría ganador porque se produciría el “holocausto nuclear” – hizo que los EE.UU y la URSS desplazaran el conflicto de Europa a América Latina, África y el Sudeste Asiático, con epicentro en Cuba, Vietnam, Corea, Argelia y el Congo. Allí se combatiría con “armas convencionales” (no atómicas) disputando en cada región la hegemonía de los dos rivales utilizando como método las guerras civiles, los golpes de Estado, los asesinatos políticos y la guerra de guerrillas. Eso fue la Guerra Fría o 3ra Guerra Mundial.

Al momento del episodio que relato, M Gorbachov llevaba cuatro años en el poder soviético y había comenzado la “Glasnost” (apertura, liberalización y transparencia) y la “Perestroika” (reconstrucción). En Polonia, se habían producido las primeras elecciones democráticas de julio de 1989 con un presidente electo – T. Mazowieki – apoyado por el sindicato “Solidaridad” de Lech Walesa, en Hungría, se preparaban las elecciones para mayo del año siguiente. En Rumania estaban en plena ebullición las manifestaciones de protesta que llevarían a la ejecución de Ceausescu y su mujer el 25 de diciembre de 1989 y la caída del régimen totalitario allí imperante. En Checoslovaquia había comenzado la “revolución de terciopelo” que terminaría con la caída del gobierno comunista encabezado por G. Husak el 10 de diciembre de 1989 y la llegada al poder del escritor Václav Havel.

En ese contexto, volvamos a la antesala del despacho de Jaques Delors, el 2 de noviembre a las 17:30. En la patria del Embajador Richter la situación era extremadamente conflictiva. El 18 de octubre se había caído el gobierno encabezado desde 1976 por Erich Honecker, que igual a todos sus colegas de Europa Oriental, se oponían a los cambios propuestos por Gorbachov. Egon Krenz presidía un gobierno provisorio que promovía “apertura gradual” en un marco de masivas expresiones de protesta popular. Le pregunté al Emb. Richter su opinión sobre lo que ocurriría en Alemania. Me contestó con seguridad: “Vamos hacia la unificación de las dos Alemanias, pero será un proceso complejo que llevará varios años”. Nos separamos a los pocos minutos. Nunca lo volvería a ver. El Muro de Berlín, que separó a la histórica capital Alemana desde 1961, se derrumbaría a pico y pala por una multitud de alemanes de uno y otro lado entre el 9 y el 10 de noviembre. Ni la Rep. Democrática ni su embajada en Bruselas existirían un mes después.

Cuando me enteré de lo que estaba pasando en Berlín – en la tarde del 9/11, tomé mi auto y me dirigí a Berlín (772kms.) para asistir en persona a semejante hecho histórico. Cuando llegué – el 10 a la mañana – muchos surcos estaban abiertos en lo que ya era parte del pasado y miles de alemanes se abrazaban y cantaban mientras los orientales “asaltaban” literalmente los supermercados en busca de los productos a los que no podían tener acceso en su “ex país”. El 18 de mayo de 1990, la reunificación alemana estaba completada. El Canciller Helmut Kohl tuvo la valentía de hacer la unificación monetaria que el Bundesbank había calificado como “1×14” (1 marco occidental por 14 marcos orientales) en la paridad “1 a 1” evitando una división entre una Alemania rica y otra pobre.

Gracias a esa decisión, una joven licenciada en física en 1988, que había vivido y militado en la juventud comunista de la RDA, pudo incorporarse a la vida política alemana en igualdad de condiciones y constituirse, 20 años después en la indiscutida líder de la Democracia Cristiana Alemana y mayor dirigente Europea: Angela Merkel. La Comunidad Económica Europea, al 9 de noviembre de 1989, se convirtió en la Unión Europea el 1° de noviembre de 1993.

Se equivocan los que creen que la historia europea marchará para atrás. Las crisis sufridas antes y durante los últimos 25 años cimentan una Europa sólida y eje del desarrollo futuro mundial.