Como poner fin al ciclo eterno de inundaciones y sequías

La Provincia de Buenos Aires sufre periódicamente un problema de magnitud incontrolable e impredecible que se repite desde siempre: inundaciones y sequías como las sufridas entre los años 2011, 2012, y la actual del 2014 que se alternan sistemáticamente. Situación esta que se repite cada vez con más frecuencia, cuyos consecuentes daños de todo orden -económicos, sociales y de deterioro del suelo- afectan no solo a la Provincia sino a toda la Nación.

Esto ya lo había estudiado y publicado en el siglo XIX el naturalista e investigador Florentino Ameghino. Desde entonces fueron varias las propuestas de solución, planteadas desde las más diversas fuentes, privadas y oficiales. La realidad es que el problema aún subsiste y las consecuencias del mismo las siguen padeciendo productores, comerciantes, industriales, vecinos, trabajadores, transportistas, municipios… Continuar leyendo

El mercado de capitales argentino: nueva frustración

En notas anteriores ciframos esperanzas en que cuando se reglamentara la ley 26.831 sobre Mercados de Capitales la sabiduría y el buen criterio primarían y las economías regionales tendrían igualdad de posibilidades de acceder a un mercado que les permitiría desarrollar toda su potencialidad.

Una vez mas la frustración se hace presente para el interior, pero no sólo ello: lo que agrava más la situación es la ignorancia de quienes reglamentaron esta ley, la ceguera ante la aberración jurídica-económica que significa el total desconocimiento sobre la base en que se asienta todo el sistema de Mercado de Capitales en el mundo: la seguridad jurídica.

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Beneficios de la Ley de Mercados de Capitales

En nuestra nota anterior, hacíamos hincapié en lo reducido de nuestro mercado bursátil, representado por la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), ya que fue contrayéndose hace años y hoy es la sombra de lo que fue. Su pequeñez se manifiesta tanto por la cantidad de empresas cotizantes en sus pizarras como por los montos operados en el piso.

Esta realidad se refleja en el hecho de que permitió y permite a los grandes operadores (léase bancos y en muchos casos fondos de inversión, controlados por los mismos bancos) intervenir y regular el mercado; es decir, son formadores y fijadores de precios.

Esta ventaja competitiva les permitió generar un sistema monopólico y perverso, del que los únicos ganadores fueron y son ellos, algo que lograron destruyendo al mercado.

¿Cómo fundamentamos esta afirmación?

Cuando el mercado está necesitado de dinero, ellos lo tienen todo. Nadie puede competir con ellos.

Cuando el mercado está necesitado de papeles, ellos los tienen todos. Nadie puede competir con ellos.

Cuando necesitan información, ellos la tienen toda. Nadie  puede competir con ellos.

Cuando la información no existe,  ellos la pueden generar o crear. Nadie puede competir con ellos.

En definitiva, esta situación fue provocando la emigración de los inversores, pues debían competir en inferioridad de condiciones con quienes indefectiblemente los llevaban al quebranto; simultáneamente, las empresas fueron abandonando la Bolsa.   Consecuentemente, los bancos quedaron dueños y árbitros del mercado, lo que lógicamente e inexorablemente significó su casi extinción, llevándolo a su mínima expresión, que es el mercado que hoy tenemos.

Esto no sólo fue en desmedro de los habituales operadores de todo el mercado bursátil, ya fueran empresas cotizantes o inversores tomadores de títulos, sino también fundamentalmente de todas las economías regionales, los principales perdedores en este escenario. El empleo en su conjunto se resintió, esta situación facilitó la especulación con el dólar, y todas estas variables finalmente atentaron contra toda la economía.

Este profundo desequilibrio en el mercado bursátil provocó daños colaterales muy importantes en el sistema financiero pues quienes dominaron este mercado fueron y son  los bancos, en especial los privados. Aquí sí vale detenernos ya que hace años las economías regionales fueron desatendidas y abandonadas a su suerte  en cuanto la atención de sus necesidades crediticias y financieras por la banca privada, y cuando lo hizo, fue a tasas imposibles de pagar. Este abandono de una de sus obligaciones básicas de su razón de ser fue la realidad de que estaban más ocupados en el mercado bursátil, pues el riesgo y los costos eran menores, y las utilidades mayores y más seguras, dado que era un mercado que ellos controlaban. La conclusión estaba a la vista: olvidaron las economías regionales y optaron por dominar el mercado bursátil.

¿Cuál fue el resultado final de todo este largo proceder? Al empresariado  nacional sólo le quedo, para financiarse, la banca pública, que en algunos casos (bancos provinciales) habían quebrado, mientras que los que se mantenían en pié tampoco podían atender todas estas necesidades. El mercado bursátil llegó a su mínima expresión. Toda la economía en su conjunto sufrió este desequilibrio. Es evidente que esta situación debía revertirse, desgraciadamente se esperó mucho, mucho se perdió y mucho se  desaprovechó, pero felizmente la Comisión Nacional de Valores (CNV) tomó cartas en el asunto  y hoy las expectativas son muy positivas.

El nuevo escenario que se va a presentar sin duda será un nuevo mercado abierto a todas las empresas medianas nacionales y regionales, hoy inexorablemente expulsados de él. ¿Cómo esta situación impactará en las economías regionales? Permitirá:

  • A las empresas locales:
  1. Acceder a fondos líquidos y poder estructurar las condiciones y los plazos a sus necesidades, mediante la colocación de títulos y obligaciones negociables (ON).
  2. Acceder a un circuito financiero adicional al tradicional mercado bancario, lo que les permite lograr autonomía financiera.
  3. Rápida captación de socios a riesgo.
  4. Sus balances, al ser auditados por la Comisión Nacional de Valores, se convertirán en absolutamente fiables, mejorando su imagen ante los bancos, clientes y proveedores.
  • A los inversores:
  1. Se amplia la oferta de negocios y se tendrá acceso a empresas que por su tamaño son más accesibles al inversor local.

Finalmente, no debe desatenderse el hecho de que con la globalización de los mercados y su interconexión, las empresas cotizantes tendrán acceso a excedentes de capital de inversores extranjeros.

Una vez puesta en ejecución esta ley, para evitar su fracaso, deberá inexorablemente llevarse a cabo una tarea de culturización bursátil en todas las provincias y ámbitos (cámaras empresarias, consejos profesionales de ciencias económicas y universidades) de esta forma que estaremos consolidando un mercado que será la herramienta fundamental del crecimiento de las economías regionales.

Por todo lo expuesto, nuestro beneplácito  por la actitud tomada por la CNV.

Ley de Mercados de Capitales: la gran oportunidad

En noviembre del año anterior fue aprobada la nueva ley de mercados de capitales; no vamos a ocuparnos desde luego de su letra chica, ya que aún la Comisión Nacional de Valores (CNV) no ha armado la normativa y tiene seis meses a partir de su publicación en el Boletín Oficial (el 28 de diciembre) para estudiarla, instrumentarla y ponerla en ejecución.

Pero desde el Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías  Regionales (Iader) sí entendemos que es apropiado y necesario dar nuestra opinión en cuanto a este trascendente paso dado por el organismo regulador de los mercados de capitales (CNV). Creemos que esto significa una oportunidad excepcional para aggionar a un mercado que todavía se rige por normas que hace muchos años los países desarrollados superaron, y de esta forma federalizar el mercado bursátil generando una gran oportunidad para las economías regionales y consecuentemente popularizarlo (cuando utilizamos este termino, entendemos por popularizar el que esté al alcance de todos, no de unos pocos como hoy ocurre; es decir que sea conocido, comprendido y aceptado por todos).

Reafirmamos todo lo que venimos sosteniendo desde hace años en cuanto a la forma en que fue y es conducido y atendido el negocio bursátil que inexorablemente “fue”, y se está camino a su extinción. Por ello nuestra satisfacción ante la sensata y oportuna intervención de la CNV.

Para comprender la necesidad del cambio debemos historiar con cifras cómo fue y cómo es en la actualidad nuestro mercado bursátil y de qué forma hemos sufrido en las últimas últimas décadas un proceso de desculturizacion bursátil que malogró las oportunidades que se fueron presentando con el correr de los años, y cómo esta desatención influyó en un continuo deterioro de nuestra economía con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo y abandono de las economías regionales.

Hagamos un breve síntesis de cómo evolucionó el mercado bursátil.

  • Durante la década de 1930 se cotizaban en las pizarras de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) aproximadamente 140 títulos públicos de deuda de las provincias y municipios, (en 1934 fueron 138 títulos). No están incluidos los títulos nacionales. Hoy, en 2013, estos tipos títulos no se cotizan.
  • Durante la década de 1960 se cotizaban en las pizarras de la BCBA 660 títulos privados. Hoy, en 2013, sólo lo hacen 103 títulos privados.
  • Durante la década de 1990 se llegó a operar diariamente en el piso, en títulos privados por 130 millones de dólares (cuando el “uno a uno”). Hoy, el promedio está en alrededor de 7/8 millones de dólares diarios.

Reiteramos nuestra opinión en cuanto al auge y caída de nuestro mercado bursátil, léase BCBA, ya que no tomamos las bolsas regionales o provinciales dado a que en el caso de que existan, no operan.

No es valedero preguntarse por qué este constante deterioro de nuestro mercado bursátil. La respuesta es una sola: la CNV, sus anteriores presidentes, desatendieron la potencialidad de este mercado. Las autoridades de la BCBA y de las entidades que conforman todo el sistema bursátil tal como hoy lo conocemos desarrollaron pésimas administraciones que sólo respondieron y responden a intereses corporativos, particulares y personales. Nunca se intentó agrandar el mercado, incorporar a las economías regionales, a las medianas empresas, o en captar nuevos inversores. Si bien siempre esto se declamó, en la práctica y la realidad nada se hizo, ni siquiera se le presto atención.

En resumen, el mercado actual es el resultado de políticas erradas y administraciones que no respondían a las necesidades e intereses del mercado, que fueron lentamente pero también inexorablemente expulsando al empresariado nacional, para que el mercado quedara finalmente controlado por megaempresas extrajeras. Las consecuencias están a la vista.

El empresariado nacional, las medianas empresas, todas la economías regionales, están pendientes del desarrollo de esta cruzada en favor del mercado bursátil que hoy encara la CNV. Nosotros, desde el Iader, deseamos y auguramos a las autoridades de la CNV el mayor de los éxitos ya que el éxito de ellos permitirá al empresariado nacional ampliar sus empresas, conseguir socios a riesgo, lograr un financiamiento más económico y acorde con sus necesidades, seguro y permanente. A los ahorristas, disponer de alternativas de inversión productivas y ventajosas. De esta manera estaremos defendiendo y apreciando nuestra moneda de la especulación con el dólar; en definitiva recuperaremos y consolidaremos el bienestar logrado con una economía sana y pujante.