Un símbolo de la lucha contra la impunidad

Cuatro años se cumplirán este lunes 20 de octubre desde que el cuerpo herido de Mariano Ferreyra cayó sobre el asfalto de la calle Perdriel, en Barracas. No volvió a levantarse. Es decir, no volvió a despedirse de su madre Beatriz -a quien todos conocen como Betty- con un beso antes de partir a una manifestación ferroviaria; no volvió a intentar unas notas en su guitarra o su acordeón; no volvió a poner una mesa con los materiales del Partido Obrero en el CBC de Avellaneda; no volvió a jugar al fútbol en la playstation con sus amigos; no volvió a la lectura que estaba realizando de la novela “La noche quedó atrás”, de Jan Valtin, que le había prestado su amigo El Be; no volvió a postularse como tornero en una metalúrgica como había hecho hacía unos meses; no volvió a manifestar su humor oscurísimo en un chiste; no volvió a reunirse con sus compañeros de militancia en una reunión de círculo de su organización.

Mariano Ferreyra fue alcanzado por una bala de plomo que le perforó el pulmón y ocasionó su muerte, minutos después, en el hospital Argerich, en La Boca. Tenía 23 años, era un militante revolucionario, dirigente del Partido Obrero. La Justicia determinó que las balas que se dispararon aquel mediodía del 20 de octubre de 2010 fueron el fruto de la planificación criminal urdida por dirigentes de la Unión Ferroviaria, que habían contratado sicarios para realizar la tarea sucia, y lograr de ese modo escarmentar a los trabajadores ferroviarios tercerizados que llevaban adelante un plan de lucha para lograr su pase a planta y las normas laborales básicas establecidas por el convenio laboral.

Por el homicidio -que también costó graves heridas a Elsa Rodríguez, compañera de militancia de Ferreyra en el PO y responsable de un comedor en un barrio carenciado de Berazategui- fueron condenados a prisión los dirigentes sindicales José Pedraza y Juan Carlos “El Gallego” Fernández, autores intelectuales del crimen; Pablo Díaz, Cristian Favale y Gabriel “El Payaso” Sánchez, Jorge González, Salvador Pipito y Claudio Alcórcel, ejecutores del fulminante ataque y los policías Luis Osvaldo Mansilla y Jorge Raúl Ferreyra, quienes garantizaron la liberación de la zona para la realización del plan homicida.

La condena de José Pedraza -baluarte kirchnerista en su sindicato y elogiado por la presidenta Cristina Fernández como ejemplo del “sindicalismo que construye”- implicó el aprisionamiento, por primera vez en la historia nacional, del autor intelectual de un crimen político. La Justicia le acaba de negar el pedido de prisión domiciliaria al asesino. La figura de Mariano Ferreyra se multiplicó por miles en murales, afiches, libros, registros audiovisuales. Se convirtió en el símbolo de la lucha por justicia y contra la impunidad, en una bandera de denuncia de la precarización laboral y la tercerización (un trabajador ferroviario que ingresó a la planta del ferrocarril luego del crimen y la movilización colgó un pasacalles en la zona sur en la que encomendaba a Mariano Ferreyra a un santo popular y le agradecía los favores recibidos), y en un símbolo vivo de la juventud militante y socialista, en oposición a las juventudes rentadas y proestatales de La Cámpora y el kirchnerismo.

Miles de chicos y chicas conocieron su historia y se identificaron con Ferreyra, uno más y uno de los suyos, pero que había decidido militar por transformaciones sociales estratégicas, por un gobierno de la clase trabajadora, por el socialismo. La precarización laboral contra la que luchaban Mariano Ferrerya y sus compañeros aquel mediodía en Avellaneda y Barracas no ha cesado. Un estudio reciente elaborado por la Organización Internacional del Trabajo, basado en datos oficiales del Indec, señala que la informalidad laboral es el modo de existencia del 41,8% de la población laboral activa y que ese porcentaje se eleva al 61,6% entre los trabajadores jóvenes, de entre 15 y 24 años.

En el día de hoy se realizarán en Barracas recordatorios del asesinato de Ferreyra. La calle Coronel Bosch -por donde marchaban las columnas de los ferroviarios tercerizados aquella mañana entre Avellaneda y Barracas- pasará a llamarse Mariano Ferreyra, por iniciativa de su hermano Pablo Ferreyra, legislador porteño por el kirchnerismo. Luego, sus compañeros de militancia del Partido Obrero realizarán una jornada en homenaje a Ferreyra y una denuncia de la actualidad de la tercerización y precarización laboral. Una vez más muchedumbres de jóvenes y no tan jóvenes se congregarán para reclamar los mismos puntos que reclamaba Mariano Ferreyra aquel 20 de octubre de 2010, hace cuatro años. Coros de voces nombrarán al unísono otra vez su nombre. En la continuidad de esa tarea y en la perspectiva de acabar con el arrebatamiento de los derechos laborales es que se le rendirá el mejor homenaje. Un acto de lucha será la mejor manera de impedir que el olvido se pose sobre la memoria de la vida de Mariano Ferreyra.

La senilidad del kirchnerismo

La senilidad es el proceso de deterioro de las capacidades físicas y psíquicas que sobreviene, a veces, en la vejez. Es el síntoma previo al colapso. Muchas veces el deterioro es tal que es acompañado por la demencia. La crisis en la que se encuentra sumida la economía argentina muestra a las claras el agotamiento de las capacidades del gobierno K: señala su senilidad.

Una senilidad tumultuosa. Se expresó en el discurso de la presidenta Cristina Fernández en la última cadena nacional, en el que denunció planes para “voltear” a su Gobierno a la vez que amenazas contra su propia estabilidad que tendrían origen en los Estados Unidos: “Si me llega a pasar algo, miren hacia el norte”, expresó, a pocos días de haber manifestado que había recibido amenazas por parte del grupo terrorista islámico ISIS. El rapto de la primera mandataria preanunciaba un nuevo escalón de una crisis en ascenso. Al día siguiente de la cadena nacional se produjo la salida de Juan Carlos Fábrega de la conducción del Banco Central. Fábrega tuvo que dar un paso al costado luego de que fuera acusado públicamente por la presidenta por filtrar a los bancos que deberían desprenderse de gran parte de sus reservas en dólares al precio oficial. El supuesto accionar de Fábrega no distaría en nada del método usado por el oficialismo para beneficiar a la banca. Al denunciar esas operaciones, la Presidente autoinculpaba a su Gobierno, pero al señalar a un culpable lo obligaba al alejamiento. Una disputa interna que muestra la desorientación que rige en las esferas del poder.

No es para menos. Todos los pronósticos sobre la evolución de la economía conducen a una caracterización de cercanía al abismo. La progresiva pérdida de las reservas nacionales permite prever serias dificultades para el pago de las obligaciones de la deuda -que este Gobierno ha decidido pagar, a pesar de su ilegitimidad- y la necesidad de nuevos endeudamientos. Un camino hacia la entrega que está negociándose ahora mismo en sus términos con el especulador internacional George Soros y que incluye un nuevo eslabón de la entrega petrolera a multinacionales extranjeras, regenteada por el titular de YPF, Miguel Galuccio. La reorientación de esa entrega, que ya tuvo precedentes en los pactos con Chevron, permite inferir que la salida ideada por el “izquierdista” Axel Kicillof está marcada por una profundización de la enajenación del patrimonio nacional. Y que tendrá como correlato necesario una nueva devaluación que, previsiblemente, socavará las condiciones de existencia de los sectores populares. Una devaluación, por otro lado, promovida no sólo por el oficialismo sino que también es azuzada por opositores de toda laya. La “unidad nacional” se expresa en que la crisis deberá ser pagada por los trabajadores.

Este marco de agotamiento del régimen económico está acompañado por rasgos de demencia senil política. Que no sólo se expresan en el delirante discurso presidencial, sino en las elucubraciones fantasiosas de sus acólitos de Carta Abierta, en la reivindicación de las villas miseria por parte de locutores oficialistas, en la búsqueda de culpables de la crisis ajenos al Gobierno y sus políticas, en la entrega de derechos a la Iglesia, en la preparación de salidas represivas frente a las probables reacciones populares al estado de las cosas. Jacobo Fijman comenzaba su poema “Canto del cisne” con los siguientes versos: “Demencia, / el camino más alto y más desierto”. La soledad autista del poder en crisis sólo puede ser enfrentada por los sectores laboriosos si deciden no ser el pato de la boda de la devaluación. El fortalecimiento de esta perspectiva es la única salida productiva para atravesar la catástrofe que se avecina y nos amenaza.

Código Civil: La veloz factura de Francisco a CFK

No pasó una semana desde el tour con almuerzo incluido que llevó adelante la comitiva gubernamental en el Vaticano -encabezada por la presidenta Cristina Fernández- hasta que el oficialismo anunció el tratamiento en el parlamento de la reforma del Código Civil, sin que el proyecto pase por comisiones. A veces, y en muchos campos de la existencia, la velocidad es signo de eficiencia. Este no es el caso. A continuación, algunos de los motivos que revelan, sin embargo, razones más oscuras para el aceleramiento de la aprobación -se da por da contada por la mayoría oficialista- de esta reforma que rige el funcionamiento social.

La reforma fue rechazada por todos los ámbitos relacionados con los sectores laboriosos debido a su carácter marcadamente antiobrero. El corpus del edificio legislativo promueve la precarización de los trabajadores, elimina categorías laborales, impulsa la tercerización mediante nuevas figuras de asociación empresaria que quitan responsabilidad a las empresas “madre”, tiende a equipar a las partes dejando de lado la noción de que la parte laboriosa es la más débil y quita responsabilidad a los funcionarios del Estado, que sólo deberían responder al Código Administrativo. El desarrollo técnico de este armado que precariza las condiciones jurídicas de los trabajadores puede consultarse en el texto elaborado por la Asociación de Abogados Laboralistas, que se pronuncia en contra de estas reformas que, señalan, “precarizan las condiciones laborales” y que se puede consultar aquí. 

El último punto enumerado en el párrafo anterior no sólo obra en el campo de las relaciones obrero-patronales, ya que la exclusividad de pertenencia de los funcionarios estatales al ámbito del Código Administrativo los hace inmunes a otro tipo de demandas. Esto quiere decir que, por ejemplo, en el caso de la tragedia de Once -que costó 51 vidas- los funcionarios que hoy están sentados en el banquillo de los acusados no pasarían por los tribunales penales ni civiles, ya que toda su responsabilidad debería ser juzgada en el estricto ámbito de la legislación estatal. Tal norma es un reaseguro de la impunidad.

El gran logro del lobby clerical es la inserción en el Código Civil del concepto de que “la vida se inicia en la concepción”, obturando de este modo aún más las posibilidades de la legalización del aborto -un derecho de la mujer cuya prohibición sólo encubre las diferencias de clase: las mujeres de recursos los pueden realizar en clínicas privadas, las mujeres de los sectores postergados mueren en abortos mal realizados y clandestinos. El Vaticano logró, además, que se eliminara un párrafo que señalaba que en el caso de reproducción asistida la existencia de la persona comenzaba desde “la implantación del embrión”, obstruyendo la posibilidad de discutir el concepto de acuerdo a las circunstancias. Por otro lado, eliminó toda referencia a la “fecundación post mortem”, al alquiler de vientres y a cualquier posibilidad de concepción que esté en contra de la doxa católica.

De cualquiera manera, la premura en el tratamiento de la ley es una pasaje de facturas del papa Bergoglio al gobierno kirchnerista y una demostración de fuerza. La Iglesia, no contenta con la disposición de un código civil a su medida, exigió que sea aprobado apenas una semana después de la visita de la presidenta Fernández a la Santa Sede. El precio del “cuiden a Cristina” y de la foto de la mandataria vestida de negro junto al monarca vaticano vestido de blanco se cobra en contantes y sonantes a los pocos días. Una demostración de la orbitación papal en la política argentina y en el peso que se guarda para sí mismo Francisco en una transición complicada en este fin de ciclo kirchnerista.

Formosa: lo que CFK no dijo sobre Insfran

La “teoría del iceberg”, que planteó Ernest Hemingway, indica que la estructura de un relato se posa principalmente sobre lo no dicho, sobre aquello no contado pero que constituye la base estratégica de la narración visible, así como un témpano de hielo sólo deja ver una pequeña porción, sobre las aguas, de esa montaña helada y amenazante. ¿Cuál es el sustrato no pronunciado este martes en el discurso de la presidenta Cristina Fernández frente al eterno gobernador formoseño Gildo Insfrán? Continuar leyendo

El regreso de las patotas del SMATA

Volvieron con todo. Los grupos de matones organizados por las burocracias que dirigen los sindicatos regresaron a la acción, luego de un par de años de mantenerse en las sombras, agazapadas. Las patotas gremiales permanecieron más o menos escondidas desde que una de ellas, cuyos integrantes pertenecían a la Unión Ferroviaria, atacara a los tiros a una manifestación de trabajadores tercerizados y dejara tirado el cuerpo muerto del militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, que contaba entonces con 23 años de existencia, sobre una calle del barrio de Barracas. Hoy están de vuelta

Este miércoles atacaron físicamente a los delegados de la empresa Lear. “Desde que la empresa nos tuvo que reincorporar haciendo caso a la justicia, nos mantiene en un lugar de trabajo alejado de nuestros compañeros -explica el representante gremial Daniel Farías-. Hoy a las siete y media de la mañana vino hasta ese lugar un grupo de alrededor de cuarenta personas, que son los militantes de la Verde en la fábrica y que son licenciados por la compañía para realizar este hostigamiento. Empezaron a gritarnos, tenían vuvuzuelas. Uno de ellos le arrebató el celular al delegado Silvio Fanti, que estaba filmando la agresión, entonces salimos del cubículo donde nos destinaron para intentar recuperarlo. Entonces se pusieron más violentos, como se puede ver en la filmación que pude realizar. Nos sacaron de la planta a los golpes, gritos y empujones”.

-¿No hubo reacciones por parte de los otros trabajadores?

-La situación es muy difícil. Esta patota hostiliza permanentemente, no es la primera vez que nos hostiga. Hay mucho miedo. El otro día un trabajador puso en su Facebook: “¿Cómo es posible que la empresa trate así a los delegados que nosotros mismos elegimos hace unos meses?”. Al día siguiente, estos patoteros lo fueron a increpar y reprochar por haber escrito eso. Hay un clima de constante miedo.

El video, que fue dado a conocer por el sitio Izquierda Diario, es elocuente. “Váyanse porque los van a matar, loco”, se escucha entre las imágenes de la agresión.

El lunes 8 un grupo de militantes del Partido Obrero se dirigió a la puerta de la fábrica Honda en Florencio Varela para repartir un volante a sus trabajadores. “Fuimos alrededor de 9 militantes, una cantidad considerable ya que debido a las declaraciones del secretario general del SMATA, Ricardo Pignanelli, y al clima enrarecido debemos cuidar la integridad física de nuestros compañeros -cuenta Daniel Orieta-. Empezamos la actividad a antes de las 14:55, que es cuando se da el cambio de turno, cuando salieron 20 tipos con las remeras del sindicato a decirnos que nos fuéramos de allí, decían: ‘Acá nadie les va a recibir un volante’, ‘Acá no hay zurdos ni los va a haber’. La seguridad nos dijo que nos fuéramos o nos iba a hacer arrestar por la policía. Vinieron tres patrulleros que en lugar de increpar a los patoteros, nos vinieron a pedir documentos a nosotros. Nos tuvimos que retirar de la puerta de Honda”. Las imágenes de este video también son elocuentes.

La teoría indica que la Cámara de Diputados es la representación del pueblo de la nación y que en su seno se desenvuelve un mapa condensado de la sociedad. A veces esto es cierto. Un par de horas después de que la patota agrediera físicamente a los delegados en Lear, un grupo de batatas del SMATA se hizo presente en el Congreso y desde las barras empezaron a interrumpir el discurso del diputado del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, con gritos e insultos. El presidente de la Cámara, Julián Domínguez, los recriminó suavemente, pero no cesaban en su agresión. Las patotas del SMATA habían llegado al Congreso nacional, invitadas por el bloque del Frente para la Victoria.

Un clima enrarecido estimulado por la dirección del gremio metalmecánico se vive en fábricas automovilísticas argentinas. El macartismo y la agresión se convirtieron en una línea generalizada del oficialismo sindical verde desde que las expresiones del clasismo comenzaran a mostrar un ostensible crecimiento en esos núcleos laborales. Un clima de agresión similar se vivía en el periodo anterior al asesinato de Mariano Ferreyra en el gremio ferroviario, donde se había decretado que había que combatir al enemigo interno con los métodos que fuera necesario. Este enrarecido clima actual es propiciado por el Gobierno, que no duda en usar la represión contra la protesta social impulsada por la izquierda, como muestra el accionar de la Gendarmería de Sergio Berni en las protestas de Lear en la Panamericana. La historia argentina reciente es taxativa en las consecuencias que producen estos hechos. Es necesario que acaban para que no se derive de ellos otra tragedia nacional.

Ocaso del relato épico kirchnerista

Ya ninguna persona con cierta honestidad moral e intelectual podría sostener con argumentos el discurso que apuntala a una supuesta epopeya kirchnerista. Atrás y derrumbada por los acontecimientos quedó la construcción del relato que podía hacer sentir heroica una cierta simpatía o militancia proestatal. Esta caracterización no implica que no haya saltimbanquis que intenten seguir advirtiendo sobre el carácter revulsivo para el poder del gobierno de la presidente Cristina Fernández, pero de arribistas y gente que defiende con uñas y dientes (y falsos relatos) su puestito en el Estado está hecha parte importante de la idiosincrasia política argentina.

Tomemos por caso el paro general del jueves 28 de agosto. A pesar de que el poder estatal (a través de su madrugador vocero Jorge Capitanich) llegó a condenarlo como una protesta ejecutada por defensores de los fondos buitres, la medida fue exitosa y mostró un apabullante posicionamiento de la clase trabajadora. Sin la participación activa de la UTA, el ausentismo, la falta de flujo automovilístico y la paralización de actividades en grandes concentraciones industriales mostró el hartazgo de los sectores laboriosos ante un panorama de inflación, recesión, suspensiones, despidos y ajuste generalizado.

Que el máximo “incidente” denunciado por el Gobierno -y rechazado por los acusados- sea haber derramado yerba mate, unos vasos plásticos de café y algunos papeles demuestra taxativamente que fue un paro en el que no se registraron incidentes. En los piquetes instrumentados por la izquierda no se registró ningún inconveniente y en los cortes a los accesos a los parques industriales los trabajadores supuestamente “agredidos en su libertad de decidir trabajar” se sumaban a la medida o felicitaban a los piqueteros o simplemente retornaban a sus hogares con la silenciosa, pero exitosa, excusa necesaria para poder parar. Si quedara un sesgo de simpatía hacia el discurso épico kirchnerista, cuadrillas de obreros se habrían organizado para defenderse de una medida impulsada por los buitres que atentaría contra la dignidad nacional. Nada de esto ocurrió. El paro es un claro ejemplo de la caducidad de esa epopeya. Epopeya que, incluso, es desmentida por los suyos. Horacio Verbitsky despidió al mes de agosto publicando la información que revela que la Gendarmería de Sergio Berni había infiltrado a un experto en inteligencia en los cortes obreros de la Panamericana que luego habían sido reprimidos, violando de este modo la constitución nacional.

Militantes del PTS habían entregado a la Justicia fotos y filmaciones de un hombre canoso y de barba que se paseaba entre los manifestantes para luego señalar a quién había que apresar. El hombre resultó ser el coronel retirado Roberto Galeano, ex camarada de armas del fascista Mohamed Alí Seineldín y hombre de la inteligencia militar -que, como señala la sabiduría popular, es un oxímoron. En la inteligencia militar tuvo que codearse con el ex genocida César Milani, experto en el área, antes de ser pasado a retiro por Nilda Garré y recontratado por Sergio Berni para espiar trabajadores que protestan.

Así se revela todavía más el carácter autoritario de Berni, quien no sólo expresó la tendencia al impulso xenófobo para desviar la atención de la crisis, sino que se asoció a Mauricio Macri para desalojar violentamente villeros, sin que le importe herir con balas de goma hasta a kirchneristas como el legislador Pablo Ferreyra, que se había hecho presente en el asentamiento Papa Francisco para protestar contra la violencia. La épica K se limita, luego de la represión a troche y moche del Gobierno, a la postal de un funcionario con veleidades gestuales hollywoodenses a la hora de bajar de un helicóptero antes de mandar a apalear protestas.

Una epopeya que podría definirse como “de papel”, en referencia a aquella comparación de Mao Tse Tung, que así definía el carácter reaccionario: es un “tigre de papel. Un tigre por fuera, hecho de papel, incapaz de resistirse al viento y la lluvia”. Viento y lluvia expresados en la actual crisis que muestra el verdadero rostro del kirchnerismo, atravesado por la entrega y el descargo de sus consecuencias sobre los trabajadores argentinos. Un viento y una lluvia corrosivos que desmontan ladrillo a ladrillo el falso discurso épico, en el final de ciclo, de los K.

Consideraciones sobre el nuevo paro general

Cuatro meses duró la tregua que le habían otorgado las direcciones sindicales al gobierno de la presidente Cristina Fernández luego del imponente paro de abril de este año, cuando no se movió una hoja. La cúpula de la CGT moyanista, opositora al Gobierno y cuyos líderes intentan acomodarse al próximo escenario poskirchnerista, fijó fecha para el próximo jueves 28 de agosto. La CTA opositora que dirige Pablo Micheli había acordado con la Coordinadora Sindical Clasista, cuyo rostro visible es el diputado obrero Néstor Pitrola, parar el 26. Ante la decisión de la CGT, la CTA comenzará el paro al mediodía del 27 con una movilización dirigida al centro del poder político provocando de este modo que vastos sectores laboriosos realicen un paro general de 36 horas. En un contexto de crisis económica recesiva, despidos y suspensiones en la industria y pauperización de los salarios debido al regresivo impuesto al salario, faltaba que los trabajadores intervengan. Ya no. Dentro de una semana retumbarán sus voces.

Voces que desconciertan a un gobierno que, en su etapa final, acentúa su escisión de la realidad. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, declaró que no estaban “dadas las condiciones objetivas para un paro general”. “Hoy no hay más despidos de lo que había en 2012, 2013, no hay más suspensiones -agregó el ministro. No se perdió poder adquisitivo”. También sostuvo que las paritarias estaban “por encima de la inflación del Indec”. Sin embargo, hasta el sospechable organismo de estadísticas reconoció que se habían perdido más de 230 mil puestos de trabajo en el último período y que, entre abril y junio 890 mil personas que buscaban trabajo no habían encontrado un empleo, con el resultante de que 200 mil de ellas habían abandonado esa búsqueda. A pesar de este reconocimiento, las cifras del Indec siguen siendo engañosas, ya que si no se contabilizaran los planes sociales como empleos, el porcentaje de la desocupación se acercaría al 20% en todo el país. Este falaz método le permite concluir al Gobierno que algunas de las provincias más pobres del país, como Chaco o Formosa, tienen pleno empleo -cuando en realidad la pobreza generalizada intenta ser paliada con planes de miseria.

La crisis económica, que ya ostenta rasgos recesivos, produce una ola de despidos y suspensiones en la industria -tan sólo en el sector automotriz se contabilizan 10 mil suspensiones. Sin embargo, esta situación no implica que se diluya la posibilidad de protestas laborales de carácter ofensivo, como en el caso del Ingenio El Tabacal, de Salta, que logró un aumento salarial del 39%, o el paro general de los docentes universitarios tucumanos -que contó con el apoyo activo del estudiantado- que obtuvo luego de un mes de protestas más de 40% de aumento general y que llega en los cargos simples al 60% de suba salarial. En los casos defensivos, luchas como las de la gráfica Donelley -cerrada mediante una quiebra fraudulenta por la patronal- que fue tomada y puesta a producir por sus trabajadores o la de Lear Corporation -que muestra una gran resistencia de los empleados despedidos pese a una alianza gubernamental, empresarial y sindical en su contra- señalan un camino frente al cierre de fábricas o desvinculaciones. La memoria histórica de la clase obrera argentina es extensa en cuanto al método de la ocupación de empresas, método que se avizora como el apropiado para enfrentar las crisis -aunque esté alejado de la concepción de las direcciones sindicales burocráticas.

“Todo paro es político y sobre todo un paro general”, señaló el ministro Tomada, sin equivocarse. El intento de acomodamiento al poskirchnerismo en la interna peronista es una motivación de peso para la intervención de Moyano y compañía -aunque no se podría soslayar la necesidad de dar una salida a las bases sindicales que demandan una intervención frente a los ataques a sus condiciones de vida. Por eso plantean de manera genérica “modificaciones al impuesto a las ganancias” y no plantean una salida frente al alza de los despidos. Diferente al programa acordado por la CTA de Micheli -quien también busca acomodarse y hasta se reunió con Sergio Massa- y la Coordinadora Sindical Clasista, que plantea la prohibición de los despidos por un año, el reparto de las horas de trabajo y la ocupación de toda empresa que cierre. Una posición que se sustenta en el parlamento de la mano de los diputados del Frente de Izquierda, que presentaron el proyecto de ley para prohibir despidos y que también propusieron la estatización de Donelley y la metalúrgica Emfer y Tatsa, propiedad de los vaciadores hermanos Cirigliano.

Esa diferenciación también se notará en las jornadas de lucha de la semana que viene. La CGT anunció que no realizará movilizaciones durante el paro. La CTA y la izquierda se movilizarán y pararán desde el día anterior y el 28 el clasismo garantizará el paro mediante piquetes en las puertas de las empresas y en las principales rutas del país. El paro general no sólo implica una intervención general de los trabajadores frente a una situación concreta, sino que actúa como una escuela política en la que se debaten diversos métodos y estrategias. Las jornadas de la semana que viene serán un episodio más en el intento de fisonomización política propia de la clase obrera frente al fin de ciclo kirchnerista.

Capitanich vs la clase trabajadora

En la novela Segunda fundación, uno de los personajes de Isaac Asimov, al explicar el mecanismo del engaño, señala: “Solía decir que sólo una mentira que no estuviera avergonzada de sí misma podía tener éxito”. Tal vez el jefe de gabinete Jorge Milton Capitanich no se haya detenido en este requisito a la hora de pronunciar, en las últimas jornadas, unos brutales ataques a trabajadores empeñados en no perder sus puestos ni sus fuentes de trabajo. Para justificar las suspensiones de todo el personal en la fábrica Lear y las desvinculaciones de doscientos trabajadores -entre los que se cuentan los delegados de la comisión interna-, Capitanich había atribuido el viernes los hechos a la acción del Partido Obrero, al que definió como “el preferido por los capitalistas”.

“Esto tiene que ver con una acción del Partido Obrero, que no es el partido de los trabajadores. El único partido que defiende a los trabajadores es el Partido Justicialista”, había dicho el ex gobernador del Chaco (una de las provincias más pobres del país). Y había agregado: “Lo que hace el Partido Obrero es defender siempre los intereses de la patronal y hostigar el funcionamiento de la economía, El Partido Obrero no es un partido antisistema; es el partido del sistema, el preferido por los capitalistas y por los grandes empresarios“. La suma de incoherencias -una encadenación de mentiras que se avergonzarían de sí mismas- se incrementó el último martes, cuando en su habitual encuentro matutino con el periodismo, Capitanich continuó: “No nos vengan a correr por izquierda. La verdadera izquierda revolucionaria de este país siempre fue el peronismo”. Y en referencia al activismo de izquierda que gravita en el conflicto de Lear, agregó: “Observamos con mucha preocupación que no son solamente idiotas útiles sino que están actuando para destruir el empleo de los argentinos”. Las manifestaciones del jefe de Gabinete no sólo tuvieron el encanto del absurdo, sino que evitaron explicar el rol de una empresa multinacional estadounidense que había decidido vaciar su producción importándola desde plantas centroamericanas -pese a las restricciones a las importaciones que plantea el gobierno argentino- en función de deshacerse de su comisión interna combativa, en complicidad con el sindicato SMATA, dirigido por Ricardo Pignanelli. El citado sindicato acababa de publicar una solicitada en la que se manifestaban cansados del accionar de la izquierda y anunciaba que llamaría a una asamblea para destituir a los delegados combativos. Una vieja tradición de la burocracia sindical que, en el caso de SMATA, fue cómplice en la entrega de trabajadores izquierdistas a los militares para su desaparición durante la dictadura, como se comprobó en el caso de la fábrica Mercedes Benz.

Sin embargo, las declaraciones de Capitanich, por asombrosas que resulten, no logran ocultar el peso de unas acciones patronales hostiles contra sectores de la clase trabajadora que defiende sus derechos. No sólo es síntoma de esta acción empresarial el conflicto en Lear, sino también el de larga data en los talleres ferroviarios Emfer y Tatsa (de difusa propiedad del grupo Cirigliano, que también lo está vaciando) y, más recientemente, el de la gráfica de origen estadounidense Donelley, que el lunes anunció el cierre de su planta, ubicada también en el trazado de la ruta Panamericana. El modus operandi se había repetido tanto en Lear como en Donelley -cuya comisión interna está dirigida por miembros de la lista Bordó, que se referencia en el Partido de los Trabajadores Socialistas, miembro junto al PO e Izquierda Socialista del Frente de Izquierda-: los empresarios habían planteado recursos preventivos de crisis para imponer suspensiones y despidos, que fueron rechazados por los trabajadores y por el ministerio de Trabajo, aunque luego ejercitaron las desvinculaciones, en un caso, y el cierre de la fábrica, en el otro.

Con mucha demora, y cumpliendo varias resoluciones judiciales, el ministerio de Trabajo tuvo que garantizar el reingreso de la despedida comisión interna de Lear durante la mañana del último martes -a pesar de que el viernes mismo la empresa había suspendido a todo el personal-. “El ministerio vino a hacer cumplir la reinstalación y comprobó el lock out patronal con la evidencia de la empresa vacía y nadie trabajando -señaló a este cronista Silvio Fanti, secretario general de la comisión interna-. Cuando termine el periodo de suspensiones, la resolución indica que los delegados tenemos que estar”.

-Capitanich dijo que ustedes eran “idiotas útiles” al servicio de los grupos concentrados, ¿qué opina de esas declaraciones?

-No somos idiotas útiles, encabezamos la defensa de los puestos de trabajo y lo vamos a seguir haciendo. El SMATA debería movilizarse junto a nosotros y no lo hace, ellos sí, en claro servicio a este grupo concentrado. La empresa tiene un plan de expansión, necesita bajar los costos salariales y para eso necesita descabezar una comisión interna que defiende los derechos de los trabajadores. Yo he votado al kirchnerismo y le diría al jefe de Gabinete que si lo que dice es verdadero, que venga con nosotros a defender los puestos de trabajo.

Ante el cierre de la gráfica Donelley, los trabajadores decidieron tomar la empresa. “Los tres turnos de trabajo estamos desde esta mañana cumpliendo la conciliación obligatoria y estamos produciendo, terminando los trabajos que teníamos que terminar -explicó el martes por la mañana a este cronista Eduardo Ayala, delegado de la empresa-. La empresa no apareció y estamos tratando de preservar el trabajo para todos y lo estamos logrando. 

-¿Cuál es la actitud del sindicato?

-El sindicato nos está acompañando.

Donelley había anunciado la suspensión de trabajadores -no el cierre de la empresa- y había comenzado el vaciamiento empresarial tercerizando su producción hacia otras plantas. “En las plantas que dirigimos sindicalmente nos negamos a aceptar el trabajo derivado de Donelley -señala Pablo Viñas, secretario general de AGR-Clarín y miembro de la lista Naranja, ligada al PO-. Sin embargo, pequeños talleres cooperativos cuya dirección legal es la del sindicato estuvieron produciendo ese trabajo que la empresa decidió tercerizar. Ante el cierre de esta gran planta, creemos que es necesario que el sindicato llame al paro de todo el gremio para evitar esta situación”.

La posibilidad de que grandes empresas realicen operativos de despidos y vaciamientos para evitar la acción del sindicalismo combativo fue esbozada por el periodista Ricardo Carpena en su columna sindical del lunes en el diario Clarín. En medio del agravamiento de la crisis económica y el crecimiento de la izquierda en los sindicatos, las graves declaraciones de Capitanich y las amenazas de Pignanelli corroborarían esta teoría. Jorge Altamira, líder del Frente de Izquierda y otro “idiota útil”, según las palabras del jefe de Gabinete, así opinó: “Es palabrerío sin contenido: sólo la izquierda está contribuyendo a desbaratar los planes para despedir trabajadores y cerrar plantas. Capitanich dice que se acuesta muy tarde. Le recomendaría que duerma el tiempo suficiente como para contestar apropiadamente las preguntas de los periodistas y no desvaríos. El que está a las cinco de la mañana defendiendo los puestos de trabajo es el Frente de Izquierda, acción que se replica en el plano legislativo, donde planteamos la prohibición de los despidos y el reparto de las horas de trabajo sin mengua salarial. Estamos avanzando con la CTA de Micheli en la realización de una gran marcha contra los despidos y el impuesto al salario que realizaremos a fin de mes”. La semana que viene la CGT definirá si realiza un tercer paro general contra el gobierno de Cristina Fernández ante la crítica situación que se vive en el campo laboral.

Hace cierto tiempo el kirchnerismo consideraba que, a su izquierda, sólo se encontraba la pared. No sólo miembros del gobierno planteaban esta máxima abiertamente, sino que sus acólitos estaban convencidos de su justeza y de su verdad. Sin embargo, uno de los efectos de la construcción de un relato ajeno a la realidad es que, cuando tal realidad se torna ineludible por la fuerza de los hechos, sólo resta entonces la aceptación o la psicosis. Las indefinibles declaraciones del jefe de gabinete Jorge Milton Capitanich permiten señalarlas como manifestaciones de esta segunda posibilidad. Quizás se trate de una psicosis senil que, en tanto síntoma de un cuerpo político agotado, tan sólo sea una comprobación más del así llamado “fin de ciclo” kirchnerista.

Las patotas de Insfrán y el relato kirchnerista

El viernes por la noche una patota del gobernador formoseño Gildo Insfrán atacó con machetes, cadenas y palos a miembros de la comunidad wichí de Francisco Javier Muñiz, en Las Lomitas, y a estudiantes de la Universidad de Buenos Aires que se encontraban realizando unas pasantías sociales en la región. Los universitarios se habían movilizado junto a los aborígenes para reclamar la liberación de seis detenidos durante un desalojo violento en unos campos de esa región del este formoseño y habían podido filmar las manifestaciones, las condiciones de detención de los indígenas presos, a la vez que las paupérrimas condiciones de vida de los pueblos originarios de la provincia. Este era el material reclamado por los patoteros, que les exigían en medio de cadenazos que les entregaran las filmaciones. Antes de retirarse y de quebrar el brazo derecho del dirigente wichí Viviano Luna y de golpear a varios estudiantes, se robaron dos bolsos, en los que no se encontraban las cámaras que habían registrado las imágenes reveladoras.

Hace unas semanas, más precisamente el 16 de julio de este año, uno de los escribas de la propaganda estatal kirchnerista había publicado en Tiempo Argentino un artículo titulado “Formosa del Bicentenario y la cuestión nacional” en el que aseguraba que Gildo Insfrán era el artífice de una “revolución formoseña”. Sin el pudor que lleva a medir el sentido de las palabras, el articulista no sólo atribuía al gobernador -que inició su gobierno en 1995- ser el líder de un proceso transformador, sino que Insfrán habría panificado “paliar los desastres del neoliberalismo cívico-militar tan tempranamente como desde su primer mandato”, intento que se habría traducido en “una mejora sustancial en todos los estratos de la población, con énfasis en los hogares más empobrecidos” y que habría redundado en un “masivo respaldo del pueblo formoseño a la defensa y consolidación del proyecto histórico del pueblo argentino reiniciado en 2003”. El texto, una oda al lamebotismo del poder de los así llamados “intelectuales K”, finalizaba planteando que “la instalación en Formosa de una planta de Conversión de Uranio (Dioxitek) y del reactor CAREM, emblemas del emblemático Plan Nuclear Argentino” serían la prueba concluyente de tal “revolución”. Nada más alejado de la realidad y sólo una muestra más del “relato” kirchnerista. Relato que puede y debe ser refutado con una sencilla enumeración de datos.

Formosa tiene una población de 550.000 habitantes. Cerca de dos tercios de la población activa trabaja para el Estado, alrededor del 80% cobra el salario mínimo y 50 mil subsisten con los planes de empleo. Incluso los datos del INDEC la ubican entre las más pobres de la nación. El censo de 2010 señala que es una de las cuatro provincias con más elevado analfabetismo del país, con departamentos que tienen picos de 13,5 puntos porcentuales (como el departamento Ramón Lista, de alta población aborigen). El 47% de los hogares en Formosa habita en viviendas deficitarias. Es decir que uno de cada dos hogares revisten condición “precaria”. El 41,1% de los habitantes formoseños no tiene instalaciones de agua dentro de sus viviendas y no existe tendido de gas en toda la provincia. El 38,8% no posee instalaciones sanitarias con descarga de agua. La tasa de mortalidad infantil es la más elevada del país, con 21,2 fallecimientos cada mil niños nacidos vivos, cuando el promedio del país es de 11,7. Un 22,4% de los jóvenes está en situación de pobreza según estadísticas oficiales recopiladas por UNICEF. Los pobres entre los pobres son indios. La Encuesta Materno Infantil Pueblos Originarios (EMIPO) del Plan Nacer, de 2010, indican que un 81,3% de las madres de menores de seis años afirmó que sus hijos ingieren solo una comida diaria, un 8,5% afirmó que ingieren dos comidas diarias, y un 6,9% que ingieren tres comidas diarias. Un 23,9% de las mujeres dijo que había perdido uno o más hijos. Para la región NEA ese porcentaje fue de 12,6%, y a nivel nacional aumentó al 13,8%.

Las rebeliones indígenas incendian cada cierto tiempo el interior de la provincia. En 2010, el reclamo mediante el corte de ruta de la Comunidad La Primavera -a una hora y media de la capital- en reclamo de derechos básicos -agua, posta sanitaria y documentos y títulos de tierras- culminó con la represión ejercida por la policía de Insfrán, que usó armas de fuego y terminó con la vida de Roberto López y postró de por vida a Samuel Garcete. Durante el ataque, perdió la vida el policía Eber Falcón. El episodio se extendió al punto de que las viviendas de los qom fueron quemadas por las fuerzas del orden. En abril de 2013, el este formoseño fue escenario de una rebelión inusitada de las poblaciones originarias, que incluyó toma de municipalidades y hasta de comisarías. Durante tres semanas álgidas, el gobernador Insfrán se negó a negociar con las comunidades indígenas. La cuestión de la tierra es uno de los problemas fundamentales de la región. Tal es el motivo del reciente desalojo violento de los wichís de Las Lomitas que terminó este viernes con la patota atacándolos a ellos y a los estudiantes, en mayor parte militantes del Partido Obrero.

La represión e intimidación a los opositores no se limita a la disidencia indígena. En 2010, Insfrán llegó al extremo de reprimir con agentes encubiertos y la policía una protesta de estudiantes secundarios del colegio nacional. Los adolescentes habían ocupado por primera vez el edificio educativo, al que ingresó personal policial de civil y policías que los reprimieron con una inusitada violencia. Más tarde, la infantería atacó a padres y estudiantes en la plaza que queda enfrente del edificio.

La corrupción en Formosa es endémica. La obra pública es realizada por empresas de funcionarios del gobierno y sus familiares -como consta en la causa iniciada para que se investiguen los hechos de corrupción protagonizados por la secretaria de obra pública Stela Maris Manzur. Un sobrino arrepentido del vicegobernador Floro Bogado contó el sistema de ñoquis que impera en el Congreso provincial, donde se cobran sueldos por trabajadores inexistentes. Una corrupción que no sólo se limita a la provincia: la causa Ciccone no sólo involucra directamente al vicepresidente Amado Boudou, sino que tiene un capítulo fundamental en la Formosa, cuyo ministerio de Economía pagó 7 millones de pesos a The Old Found -que sería la empresa vitrina de los negocios de Amado- por una asesoría realizada para esa cartera. La causa que investiga el hecho se encuentra bloqueada por la Justicia de Insfrán.

La última tropelía del gobernador eterno intenta convertir a la provincia en un depositario de peligrosos elementos radioactivos rechazados en todo el país -y prohibidos por la propia legislación local. La instalación de plantas de esta naturaleza está prohibida en zonas urbanas por ley debido a su alta toxicidad y contaminación. La planta Dioxitex, que el gobierno gildista anunció se instalará en la provincia, fue denunciada por contaminar el suelo, las aguas subterráneas y el aire en el barrio cordobés de Alta Gracia, donde se encontraba ubicada. A esto se agrega la existencia de metales cancerígenos debajo de los residuos radioactivos. En 2012 la planta fue clausurada debido a la falta de habilitación y de autorización de las redes sanitarias para arrojar efluentes, falencias de seguridad sanitaria y la carencia de un certificado de bomberos. Se intentó trasladar a otras localidades cordobesas y a La Rioja, pero la población lo rechazó. En la época de Fukushima, la energía limpia es la opción estratégica para un desarrollo estratégico. Aún así, Insfrán plantea la instalación en la provincia. Gildo quiere convertir a la provincia en un basurero nuclear.

Para ciertos constructores del “relato” kirchnerista -que tienen cobijo en los órganos de propaganda paraestatal del Gobierno-, Gildo Insfrán es el líder de una “revolución” en Formosa. En realidad, su gobierno es una manifestación autocrática en la ya imperfecta democracia argentina. La oposición radical comparte intereses con el insfranismo, ya que sus representantes forman parte del negocio de la tierra y son grandes terratenientes beneficiados por Gildo -él mismo poseedor de grandes haciendas en Formosa y Paraguay. Su gobierno es conocido entre la población de la provincia como “la dictadura”. La necesidad de construir una alternativa política a este estado de las cosas es imperiosa. El incremento de las movilizaciones sindicales y el crecimiento de la izquierda, representada en el Partido Obrero, no son ajenos a esta perspectiva estratégica.

Los kirchneristas que leyeron mal a Borges

Uno de los más célebres poemas de Borges es El golem. Allí, unos versos explican con precisión la posibilidad de que en las palabras vivan lo que ellas significan. Así comienza el poema:

Si (como afirma el griego en el Cratilo)

el nombre es arquetipo de la cosa

en las letras de ‘rosa’ está la rosa

y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Una posibilidad que remite a lo divino y sus cualidades ya que, como dice el texto bíblico, “En el principio fue el Verbo”. Nombrar la cosa y que la cosa sea es una prerrogativa de los dioses.

Tal parece ser la actitud política de los kirchneristas a la hora de construir esa entelequia que se ha dado a conocer como “el relato”.

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