La izquierda en su laberinto

Quizás la izquierda política no haya tenido la posibilidad de insertarse en la sociedad argentina, tanto como hoy, desde hacía décadas y décadas y décadas. En nuestro país, el peronismo se configuró como  el standard al que debían aspirar los trabajadores: es decir, como un espacio de conciliación entre los empresarios y los sectores laboriosos para propender al avance nacional. Una propuesta que evade la realidad de los mecanismos de la explotación capitalista y de diferencias de clase estratégicas. Los momentos de excepción política permiten que la izquierda corra los velos ideológicos que hacen naturalizar tal sistema de cosas. Entonces sucede que las propuestas políticas de transformación social obtienen un público receptor más amable, más dispuesto a pensar en que los socialistas podrían configurar una opción frente al estado imperante. Continuar leyendo

Una retrógrada campaña sobre sexualidad

Ni la ultraconservadora Sarah Palin se hubiera atrevido. Sin embargo, la juventud del PRO cordobesa lo hizo. Imprimió un folleto para la prevención del HIV ilustrado por una vagina intervenida con una cremallera. Un cierre. En el tope de la imagen -que para agregar más significados tremebundos representaba una vagina púber o depilada- había un lazo rojo, símbolo de la lucha contra el SIDA. No hay demasiado lugar para interpretaciones alternativas. El mensaje de la campaña visual del PRO es que la castidad es la manera de evitar el contagio de HIV.

En la derecha constituida por el PRO conviven distintas tendencias, alguna más liberal basada en el liberalismo económico y en el legado privatista de la Ucedé y otra más retrógrada, influenciada por la iglesia católica. En 2007 Luis Hernán Rodríguez Felder había sido designado como ministro de cultura porteño por el intendente Mauricio Macri. Había accedido a un pedido de su adláter Gabriela Michetti. Rodríguez Felder era un hombre de la iglesia y del conservadurismo. Se mostraba dudoso del arte conceptual y había señalado que el Centro Cultural Recoleta tendría como eje el arte figurativo, que su esposa practicaba. Rodríguez Felder parecía un personaje de Capusotto extraído de tiempos inmemoriales para insertarlo en nuestra contemporaneidad. Una solicitada impulsada por artista y miembros del campo cultural -cuyo mayor activista había sido León Ferrari- logró que el ministro de la estética eclesiástica de cultura no asumiera. Fue un golpe para los sectores ultramontanos que anidan en el PRO.

La campaña del PRO cordobés es fallida en una cantidad inumerable de aspectos. Es machista: señala que la responsabilidad del contagio del HIV es femenina. Es retrógrada: dice que la mujer debería abstenerse de tener sexo para no contagiarse del virus. Es violenta: lo representa mediante una cremallera cerrada sobre una vagina. Es perversa: es una vagina depilada, que bien podría ser púber.

¿Es esta una concesión más al Papa Francisco? Quizás. La Iglesia Católica es una de las principales responsables de la expansión del SIDA debido a su irracional oposición al uso del preservativo. Un cierre sobre una vagina demuestra la actualidad de esta propuesta reaccionaria. Frente a la posibilidad de una existencia sexual plena, la derecha amenaza con el SIDA si no se produce la abstinencia sexual. El PRO de Macri muestra, de este modo, las tensiones reaccionarias que conviven en su propuesta.

Pronóstico: viraje de la clase obrera del peronismo a la izquierda revolucionaria

Si se compilaran los nombres de los sitios en los que se realizaron actos emblemáticos de la política argentina, además de la Plaza de Mayo, seguramente el estadio Luna Park se encontraría entre esos lugares por los que pasó la Historia. El sábado 8 de noviembre se produjo otro de esos acontecimientos relevantes en tal escenario: se hizo allí el Congreso del Movimiento Obrero y la Izquierda. Las instalaciones del “Palacio del Deporte”, ubicado en la calle Corrientes y el bajo, se poblaron de banderas rojas y de consignas socialistas. Se trató de un hecho emblemático y también inédito. En esta mitad de la segunda década del siglo XXI miles de voces gritaron: “Luchar, vencer, obreros al poder”. Muchos de los protagonistas de una actualidad sindical en la que la izquierda resulta insoslayable habían decidido plantear un salto de su actividad gremial hacia objetivos estratégicos, transformadores.  Continuar leyendo

El trotskismo viste a la moda

1. Cuatro militantes trotskistas, uno de ellos diputado nacional, se enfrentan en un duelo de preguntas y respuestas a los panelistas Iván de Pineda -modelo y conductor- y Teté Coustarot -modelo y conductora- durante la noche del sábado. “Los 8 escalones” es el programa de entretenimientos que regresa al recurso de la trivia para brindar un espectáculo televisivo ameno y familiar, destinado a las grandes mayorías. La producción del show televisivo decidió invitar a políticos para competir en el juego. La serie fue inaugurada por Horacio Rodríguez Larreta, del PRO, que tuvo la semana pasada una intervención que no brilló por sus resultados. La invitación del último sábado correspondió al Partido Obrero, que respondió afirmativamente al llamado. En la base de los escalones, que debían ser ascendidos hasta el octavo para poder batirse a duelo con De Pineda y Coustarot, se encontraba el diputado nacional por el Frente de Izquierda Néstor Pitrola y un equipo que lo asesoraría, compuesto por otros tres militantes de la organización. Sin embargo, ¿no son los trotskistas esos militantes de rostro adusto, militantes anticapitalistas las veinticuatro horas de sus vidas, gente adversa a sonreír debido a las injusticias de la sociedad contemporánea? ¿O es este un prejuicio caricaturesco? ¿Cómo responderían al desafío televisivo en el prime time del sábado los militantes de la revolución permanente?

2. En su libro “La sociedad del espectáculo”, Guy Debord analiza las influencias del apogeo de la imagen y la producción audiovisual en la cultura de masas y postula su preminencia sobre los resabios de la era cultural anterior, debido al triunfo de las formas capitalistas en esta esfera. La mercancía habría adquirido una singularidad última expresada en el ámbito comunicacional y se habría expandido a todos los ámbitos mediante la imagen, exhibiendo de este modo el imperio del orden bajo formas novedosas de dominación. Si bien la lectura de Debord podría ser tildada -con razón- de maximalista, también es cierto que el autor francés, uno de los animadores del situacionismo, se detenía en las formas comunicacionales que hoy son la marca de la contemporaneidad. Sin embargo, frente al panorama totalizante que planteaba Debord respecto a la dominación del capital sobre los capitales simbólicos de los medios de comunicación y de la era del show, ¿sólo cabría la rebelión conducida por intervenciones al margen de la sociedad del espectáculo? ¿O podría ser posible una intervención en esos canales de comunicación para aprovechar la masividad de su llegada? Cuando Sigmund Freud y Carl Jung avizoraron la costa estadounidense desde el barco en el que viajaban hacia el nuevo mundo desde Europa para esparcir su disciplina, el último susurró al oído del padre del psicoanálisis: “No sospechan que estamos trayendo la peste”.

3. “Nosotros vamos a todos los lugares a donde nos inviten”, explica Gabriel Solano, dirigente del Partido Obrero y a la sazón uno de los asesores del diputado Pitrola en el juego de “Los 8 escalones”. No debería sorprender: las organizaciones de la izquierda socialista no cuentan con sponsors empresariales, ya que su programa político implica una oposición estratégica a los representantes de esa clase social. Por eso aprovechan cada intersticio que se les ofrece para llevar su mensaje político. Incluso en el campo del entretenimiento: un espacio que les permite mostrar la imagen –en la era de la imagen- de su espíritu. De tal modo, Néstor Pitrola -obrero gráfico, dirigente clasista de su sindicato, fundador de la organización piquetera Polo Obrero y actual parlamentario nacional- pudo mostrarse como el hombre de a pie que es: contar anécdotas de sus viajes en subte y el reconocimiento de los transeúntes, señalar –frente a una pregunta- su presencia en una manifestación contra el ALCA en la ciudad de Mar del Plata, su participación –frente a otra pregunta- en la manifestación conocida como el Viborazo en Córdoba, que puso fin a la intervención dictatorial en esa provincia y, sobre todo, le permitió anunciar que lo ganado en ese show televisivo de entretenimiento no engrosaría sus bolsillos personales, sino que sería donado al fondo de huelga de los obreros despedidos de la empresa Lear, uno de los conflictos que atraviesa la actualidad social. En el prime time televisivo del sábado a la noche, un conflicto laboral se introducía y se desplegaba uno de los roles de los diputados de los trabajadores, que no es otro que el de la solidaridad con esas luchas y su constante acompañamiento político.

4. Las redes sociales dieron cuenta del impacto de la intervención de los representantes del Frente de Izquierda en la televisión y por fuera de los programas políticos que los cuentan como participantes más o menos permanentes. En Twitter, “Pitrola” y “El PO” se constituyeron en Trending Topics, es decir, en sintagmas mencionados con frecuencia masiva por los usuarios de esa red social. Hubo, mayormente, muestras de simpatía a la participación de los militantes trotskistas en el programa, aunque también se registraron expresiones de reprobación de simpatizantes kirchneristas a esa intervención, amparados en que le “hacían el juego a la Corpo” o que, directamente, estaban haciendo el ridículo. También hubo otros sectores izquierdistas, cuyos referentes tienen un renombre menor o casi ínfimo, que le reprochaban a Pitrola esta participación en nombre de una supuesta “pureza revolucionaria”. En el caso de los kirchneristas, el doble standard se ponía en funcionamiento, ya que la máquina reprobatoria se ponía en funcionamiento mientras Martín Insaurralde es un visitante asiduo del “Bailando por un sueño” de Showmatch de Marcelo Tinelli y sus apariciones no convocan ningún rechazo. En el caso de los izquierdistas, tal vez implique cierta desazón ante el reconocimiento que tienen ganado los representantes del Partido Obrero. En cualquier caso, Andy Warhol o Salvador Dalí –esos genios artísticos de la comunicación- hubieran respondido: “No importa si hablan bien o mal de vos, lo importante es que hablen”.

5. Tal vez el trotskismo sólo sea reconocible, entre los países del mundo, como una fuerza política existente solamente en la Argentina y Francia. En nuestro país, el Frente de Izquierda, con sus tres diputados nacionales, el triunfo en Salta sobre el peronismo y las decenas de diputados provinciales y concejales en distintos distritos da cuenta de este fenómeno. Su convocatoria a un programa de entretenimientos también señala su inserción en el imaginario cultural de los argentinos. El equipo del PO no le ganó a Iván de Pineda. De cualquier modo, tuvo un rol digno. Ganaron veinte mil pesos y anunciaron que los donarían a los trabajadores de Lear despedidos. Los políticos trotskistas locales divirtieron y se divirtieron. Es un signo positivo. Ojalá Gerardo Sofovich, recuperado de su hospitalización, quiera darles revancha y el duelo de las preguntas y respuestas se repita, quién sabe, quizás, con mayor éxito para el trotskismo.

La represión kirchnerista va en aumento

La búsqueda de un significado total en acciones aisladas suele provocar la irrupción de esa forma del entendimiento conocida como impresionismo, es decir, de una explicación alejada de la realidad, basada en la mera sugerencia de una explicación simplista. Distintas corrientes abrevan en esta forma de explicar los acontecimientos de la política argentina, tan alejadas de los aportes del método científico, de la investigación policial que inauguró Allan Poe y continuó -con otros métodos- el policial negro estadounidense, de la dialéctica. Por caso, tomemos una serie de hechos que tuvieron su culminación, momentánea, el último jueves 23 de octubre.

En la Panamericana, se produjeron unos violentos incidentes en los que resultaron heridos varios manifestantes que reclamaban la reincorporación de trabajadores despedidos de la empresa Lear mientras se desalojaba la autopista -que no estaba cortada totalmente-. También es cierto que hubo dos policías contusos. Apretados, estos son los hechos. El diario Página/12, por ejemplo, tuvo una mirada impresionista -que expresa fielmente el relato de los acontecimientos realizado por el kirchnerismo oficial- que lo llevó a despachar el asunto en dos párrafos que daban cuenta de incidentes, “heridos en ambos bandos y detenidos”.

Sin embargo, un escrutinio un poquito más pormenorizado de los hechos da cuenta de lo siguiente. El último jueves la represión de la Gendarmería fue salvaje. Los miembros de la fuerza de seguridad comandada por Berni tiraron balas de goma no sólo a mansalva, sino que a quemarropa. Hubo más de veinte heridos por los perdigones de parte de los manifestantes, varios de ellos internados, e incluso el diputado nacional Nicolás del Caño, del PTS-Frente de Izquierda, fue herido durante la represión. Un gendarme fue herido mientras un manifestante resistía el embate cuerpo a cuerpo -que se realizaba mientras se disparaban las balas de goma- y golpeó al susodicho hombre de Berni. Mientras tanto, la caravana de autos que acompañaba la manifestación -y que ocupaba dos carriles de la Panamericana- fue disuelta mediante la rotura de los vidrios de dos autos y la detención de sus choferes por parte de las fuerzas del orden. El salvajismo de la represión fue tal que el CELS, dirigido por el kirchnerista Horacio Verbitsky, señaló en su comunicado sobre los acontecimientos, que el accionar gubernamental “insistió con respuestas violentas y con un uso abusivo de la fuerza que resultó incluso más lesivo para la integridad de los participantes de la protesta que los operativos anteriores”.

Pero hay más.

Dos días antes de la violenta represión, una patota ingresó a la carpa que los trabajadores despedidos de Lear mantienen frente a la puerta de la fábrica de origen estadounidense. Exhibieron cuchillos y armas de fuego. Amenazaron a una de las trabajadoras diciéndole que la iban “violar”. Tajearon la carpa y se robaron las banderas antes de retirarse. No se debería pasar por alto que existe en el lugar un destacamento permanente de la policía bonaerense junto al de la Gendarmería, que incluso custodia la fábrica desde adentro de las instalaciones, como si la institución de seguridad del Estado fuera un cuerpo de seguridad privado de la empresa. La inacción de estas fuerzas para impedir la realización del bravo ataque indica que hubo una zona liberada.

Hay más.

Hace unas semanas, el diputado bonaerense del Frente de Izquierda Christian Castillo se había reunido con Jorge Capitanich y Sergio Berni para tratar de encontrar una salida al conflicto, originado luego de Lear decidiera doscientos despidos de la parte obrera. Las reuniones fueron infructuosas debido a que el Gobierno decidió no obligar a la empresa a dar marcha atrás con despidos que fueron considerados por la Justicia y el ministerio de Trabajo como ilegales. La represión del jueves y el ataque del martes sucedieron luego del fracaso de las negociaciones.

El increscendo de represión estatal y paraestatal -que es plausible de atribuirse a las patotas sindicales del Smata, dirigido por Ricardo Pignanelli- muestran la evolución del kirchnerismo, en este fin de ciclo, hacia una política que escarmienta a los trabajadores que luchan. En una situación económica y política que provocará un incremento de las manifestaciones obreras ante la inflación y el ajuste. En marzo de 2013, la presidente Cristina Fernández había declarado, una vez más y aunque no se correspondiese con la realidad, que su Gobierno no reprimiría a quienes cortaran calles ni pensaran distinto. Nada de esto sucede hoy. Y la venia política a Berni plantea que no sucederá en el periodo inmediato. Un fin de ciclo que, como conclusión al relato impresionista del oficialismo, podría estar marcado por la conflictividad social y las convulsiones políticas en las que la clase trabajadora tendrá una intervención autónoma.

Un símbolo de la lucha contra la impunidad

Cuatro años se cumplirán este lunes 20 de octubre desde que el cuerpo herido de Mariano Ferreyra cayó sobre el asfalto de la calle Perdriel, en Barracas. No volvió a levantarse. Es decir, no volvió a despedirse de su madre Beatriz -a quien todos conocen como Betty- con un beso antes de partir a una manifestación ferroviaria; no volvió a intentar unas notas en su guitarra o su acordeón; no volvió a poner una mesa con los materiales del Partido Obrero en el CBC de Avellaneda; no volvió a jugar al fútbol en la playstation con sus amigos; no volvió a la lectura que estaba realizando de la novela “La noche quedó atrás”, de Jan Valtin, que le había prestado su amigo El Be; no volvió a postularse como tornero en una metalúrgica como había hecho hacía unos meses; no volvió a manifestar su humor oscurísimo en un chiste; no volvió a reunirse con sus compañeros de militancia en una reunión de círculo de su organización.

Mariano Ferreyra fue alcanzado por una bala de plomo que le perforó el pulmón y ocasionó su muerte, minutos después, en el hospital Argerich, en La Boca. Tenía 23 años, era un militante revolucionario, dirigente del Partido Obrero. La Justicia determinó que las balas que se dispararon aquel mediodía del 20 de octubre de 2010 fueron el fruto de la planificación criminal urdida por dirigentes de la Unión Ferroviaria, que habían contratado sicarios para realizar la tarea sucia, y lograr de ese modo escarmentar a los trabajadores ferroviarios tercerizados que llevaban adelante un plan de lucha para lograr su pase a planta y las normas laborales básicas establecidas por el convenio laboral.

Por el homicidio -que también costó graves heridas a Elsa Rodríguez, compañera de militancia de Ferreyra en el PO y responsable de un comedor en un barrio carenciado de Berazategui- fueron condenados a prisión los dirigentes sindicales José Pedraza y Juan Carlos “El Gallego” Fernández, autores intelectuales del crimen; Pablo Díaz, Cristian Favale y Gabriel “El Payaso” Sánchez, Jorge González, Salvador Pipito y Claudio Alcórcel, ejecutores del fulminante ataque y los policías Luis Osvaldo Mansilla y Jorge Raúl Ferreyra, quienes garantizaron la liberación de la zona para la realización del plan homicida.

La condena de José Pedraza -baluarte kirchnerista en su sindicato y elogiado por la presidenta Cristina Fernández como ejemplo del “sindicalismo que construye”- implicó el aprisionamiento, por primera vez en la historia nacional, del autor intelectual de un crimen político. La Justicia le acaba de negar el pedido de prisión domiciliaria al asesino. La figura de Mariano Ferreyra se multiplicó por miles en murales, afiches, libros, registros audiovisuales. Se convirtió en el símbolo de la lucha por justicia y contra la impunidad, en una bandera de denuncia de la precarización laboral y la tercerización (un trabajador ferroviario que ingresó a la planta del ferrocarril luego del crimen y la movilización colgó un pasacalles en la zona sur en la que encomendaba a Mariano Ferreyra a un santo popular y le agradecía los favores recibidos), y en un símbolo vivo de la juventud militante y socialista, en oposición a las juventudes rentadas y proestatales de La Cámpora y el kirchnerismo.

Miles de chicos y chicas conocieron su historia y se identificaron con Ferreyra, uno más y uno de los suyos, pero que había decidido militar por transformaciones sociales estratégicas, por un gobierno de la clase trabajadora, por el socialismo. La precarización laboral contra la que luchaban Mariano Ferrerya y sus compañeros aquel mediodía en Avellaneda y Barracas no ha cesado. Un estudio reciente elaborado por la Organización Internacional del Trabajo, basado en datos oficiales del Indec, señala que la informalidad laboral es el modo de existencia del 41,8% de la población laboral activa y que ese porcentaje se eleva al 61,6% entre los trabajadores jóvenes, de entre 15 y 24 años.

En el día de hoy se realizarán en Barracas recordatorios del asesinato de Ferreyra. La calle Coronel Bosch -por donde marchaban las columnas de los ferroviarios tercerizados aquella mañana entre Avellaneda y Barracas- pasará a llamarse Mariano Ferreyra, por iniciativa de su hermano Pablo Ferreyra, legislador porteño por el kirchnerismo. Luego, sus compañeros de militancia del Partido Obrero realizarán una jornada en homenaje a Ferreyra y una denuncia de la actualidad de la tercerización y precarización laboral. Una vez más muchedumbres de jóvenes y no tan jóvenes se congregarán para reclamar los mismos puntos que reclamaba Mariano Ferreyra aquel 20 de octubre de 2010, hace cuatro años. Coros de voces nombrarán al unísono otra vez su nombre. En la continuidad de esa tarea y en la perspectiva de acabar con el arrebatamiento de los derechos laborales es que se le rendirá el mejor homenaje. Un acto de lucha será la mejor manera de impedir que el olvido se pose sobre la memoria de la vida de Mariano Ferreyra.

La senilidad del kirchnerismo

La senilidad es el proceso de deterioro de las capacidades físicas y psíquicas que sobreviene, a veces, en la vejez. Es el síntoma previo al colapso. Muchas veces el deterioro es tal que es acompañado por la demencia. La crisis en la que se encuentra sumida la economía argentina muestra a las claras el agotamiento de las capacidades del gobierno K: señala su senilidad.

Una senilidad tumultuosa. Se expresó en el discurso de la presidenta Cristina Fernández en la última cadena nacional, en el que denunció planes para “voltear” a su Gobierno a la vez que amenazas contra su propia estabilidad que tendrían origen en los Estados Unidos: “Si me llega a pasar algo, miren hacia el norte”, expresó, a pocos días de haber manifestado que había recibido amenazas por parte del grupo terrorista islámico ISIS. El rapto de la primera mandataria preanunciaba un nuevo escalón de una crisis en ascenso. Al día siguiente de la cadena nacional se produjo la salida de Juan Carlos Fábrega de la conducción del Banco Central. Fábrega tuvo que dar un paso al costado luego de que fuera acusado públicamente por la presidenta por filtrar a los bancos que deberían desprenderse de gran parte de sus reservas en dólares al precio oficial. El supuesto accionar de Fábrega no distaría en nada del método usado por el oficialismo para beneficiar a la banca. Al denunciar esas operaciones, la Presidente autoinculpaba a su Gobierno, pero al señalar a un culpable lo obligaba al alejamiento. Una disputa interna que muestra la desorientación que rige en las esferas del poder.

No es para menos. Todos los pronósticos sobre la evolución de la economía conducen a una caracterización de cercanía al abismo. La progresiva pérdida de las reservas nacionales permite prever serias dificultades para el pago de las obligaciones de la deuda -que este Gobierno ha decidido pagar, a pesar de su ilegitimidad- y la necesidad de nuevos endeudamientos. Un camino hacia la entrega que está negociándose ahora mismo en sus términos con el especulador internacional George Soros y que incluye un nuevo eslabón de la entrega petrolera a multinacionales extranjeras, regenteada por el titular de YPF, Miguel Galuccio. La reorientación de esa entrega, que ya tuvo precedentes en los pactos con Chevron, permite inferir que la salida ideada por el “izquierdista” Axel Kicillof está marcada por una profundización de la enajenación del patrimonio nacional. Y que tendrá como correlato necesario una nueva devaluación que, previsiblemente, socavará las condiciones de existencia de los sectores populares. Una devaluación, por otro lado, promovida no sólo por el oficialismo sino que también es azuzada por opositores de toda laya. La “unidad nacional” se expresa en que la crisis deberá ser pagada por los trabajadores.

Este marco de agotamiento del régimen económico está acompañado por rasgos de demencia senil política. Que no sólo se expresan en el delirante discurso presidencial, sino en las elucubraciones fantasiosas de sus acólitos de Carta Abierta, en la reivindicación de las villas miseria por parte de locutores oficialistas, en la búsqueda de culpables de la crisis ajenos al Gobierno y sus políticas, en la entrega de derechos a la Iglesia, en la preparación de salidas represivas frente a las probables reacciones populares al estado de las cosas. Jacobo Fijman comenzaba su poema “Canto del cisne” con los siguientes versos: “Demencia, / el camino más alto y más desierto”. La soledad autista del poder en crisis sólo puede ser enfrentada por los sectores laboriosos si deciden no ser el pato de la boda de la devaluación. El fortalecimiento de esta perspectiva es la única salida productiva para atravesar la catástrofe que se avecina y nos amenaza.

Código Civil: La veloz factura de Francisco a CFK

No pasó una semana desde el tour con almuerzo incluido que llevó adelante la comitiva gubernamental en el Vaticano -encabezada por la presidenta Cristina Fernández- hasta que el oficialismo anunció el tratamiento en el parlamento de la reforma del Código Civil, sin que el proyecto pase por comisiones. A veces, y en muchos campos de la existencia, la velocidad es signo de eficiencia. Este no es el caso. A continuación, algunos de los motivos que revelan, sin embargo, razones más oscuras para el aceleramiento de la aprobación -se da por da contada por la mayoría oficialista- de esta reforma que rige el funcionamiento social.

La reforma fue rechazada por todos los ámbitos relacionados con los sectores laboriosos debido a su carácter marcadamente antiobrero. El corpus del edificio legislativo promueve la precarización de los trabajadores, elimina categorías laborales, impulsa la tercerización mediante nuevas figuras de asociación empresaria que quitan responsabilidad a las empresas “madre”, tiende a equipar a las partes dejando de lado la noción de que la parte laboriosa es la más débil y quita responsabilidad a los funcionarios del Estado, que sólo deberían responder al Código Administrativo. El desarrollo técnico de este armado que precariza las condiciones jurídicas de los trabajadores puede consultarse en el texto elaborado por la Asociación de Abogados Laboralistas, que se pronuncia en contra de estas reformas que, señalan, “precarizan las condiciones laborales” y que se puede consultar aquí. 

El último punto enumerado en el párrafo anterior no sólo obra en el campo de las relaciones obrero-patronales, ya que la exclusividad de pertenencia de los funcionarios estatales al ámbito del Código Administrativo los hace inmunes a otro tipo de demandas. Esto quiere decir que, por ejemplo, en el caso de la tragedia de Once -que costó 51 vidas- los funcionarios que hoy están sentados en el banquillo de los acusados no pasarían por los tribunales penales ni civiles, ya que toda su responsabilidad debería ser juzgada en el estricto ámbito de la legislación estatal. Tal norma es un reaseguro de la impunidad.

El gran logro del lobby clerical es la inserción en el Código Civil del concepto de que “la vida se inicia en la concepción”, obturando de este modo aún más las posibilidades de la legalización del aborto -un derecho de la mujer cuya prohibición sólo encubre las diferencias de clase: las mujeres de recursos los pueden realizar en clínicas privadas, las mujeres de los sectores postergados mueren en abortos mal realizados y clandestinos. El Vaticano logró, además, que se eliminara un párrafo que señalaba que en el caso de reproducción asistida la existencia de la persona comenzaba desde “la implantación del embrión”, obstruyendo la posibilidad de discutir el concepto de acuerdo a las circunstancias. Por otro lado, eliminó toda referencia a la “fecundación post mortem”, al alquiler de vientres y a cualquier posibilidad de concepción que esté en contra de la doxa católica.

De cualquiera manera, la premura en el tratamiento de la ley es una pasaje de facturas del papa Bergoglio al gobierno kirchnerista y una demostración de fuerza. La Iglesia, no contenta con la disposición de un código civil a su medida, exigió que sea aprobado apenas una semana después de la visita de la presidenta Fernández a la Santa Sede. El precio del “cuiden a Cristina” y de la foto de la mandataria vestida de negro junto al monarca vaticano vestido de blanco se cobra en contantes y sonantes a los pocos días. Una demostración de la orbitación papal en la política argentina y en el peso que se guarda para sí mismo Francisco en una transición complicada en este fin de ciclo kirchnerista.

Formosa: lo que CFK no dijo sobre Insfran

La “teoría del iceberg”, que planteó Ernest Hemingway, indica que la estructura de un relato se posa principalmente sobre lo no dicho, sobre aquello no contado pero que constituye la base estratégica de la narración visible, así como un témpano de hielo sólo deja ver una pequeña porción, sobre las aguas, de esa montaña helada y amenazante. ¿Cuál es el sustrato no pronunciado este martes en el discurso de la presidenta Cristina Fernández frente al eterno gobernador formoseño Gildo Insfrán? Continuar leyendo

El regreso de las patotas del SMATA

Volvieron con todo. Los grupos de matones organizados por las burocracias que dirigen los sindicatos regresaron a la acción, luego de un par de años de mantenerse en las sombras, agazapadas. Las patotas gremiales permanecieron más o menos escondidas desde que una de ellas, cuyos integrantes pertenecían a la Unión Ferroviaria, atacara a los tiros a una manifestación de trabajadores tercerizados y dejara tirado el cuerpo muerto del militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, que contaba entonces con 23 años de existencia, sobre una calle del barrio de Barracas. Hoy están de vuelta

Este miércoles atacaron físicamente a los delegados de la empresa Lear. “Desde que la empresa nos tuvo que reincorporar haciendo caso a la justicia, nos mantiene en un lugar de trabajo alejado de nuestros compañeros -explica el representante gremial Daniel Farías-. Hoy a las siete y media de la mañana vino hasta ese lugar un grupo de alrededor de cuarenta personas, que son los militantes de la Verde en la fábrica y que son licenciados por la compañía para realizar este hostigamiento. Empezaron a gritarnos, tenían vuvuzuelas. Uno de ellos le arrebató el celular al delegado Silvio Fanti, que estaba filmando la agresión, entonces salimos del cubículo donde nos destinaron para intentar recuperarlo. Entonces se pusieron más violentos, como se puede ver en la filmación que pude realizar. Nos sacaron de la planta a los golpes, gritos y empujones”.

-¿No hubo reacciones por parte de los otros trabajadores?

-La situación es muy difícil. Esta patota hostiliza permanentemente, no es la primera vez que nos hostiga. Hay mucho miedo. El otro día un trabajador puso en su Facebook: “¿Cómo es posible que la empresa trate así a los delegados que nosotros mismos elegimos hace unos meses?”. Al día siguiente, estos patoteros lo fueron a increpar y reprochar por haber escrito eso. Hay un clima de constante miedo.

El video, que fue dado a conocer por el sitio Izquierda Diario, es elocuente. “Váyanse porque los van a matar, loco”, se escucha entre las imágenes de la agresión.

El lunes 8 un grupo de militantes del Partido Obrero se dirigió a la puerta de la fábrica Honda en Florencio Varela para repartir un volante a sus trabajadores. “Fuimos alrededor de 9 militantes, una cantidad considerable ya que debido a las declaraciones del secretario general del SMATA, Ricardo Pignanelli, y al clima enrarecido debemos cuidar la integridad física de nuestros compañeros -cuenta Daniel Orieta-. Empezamos la actividad a antes de las 14:55, que es cuando se da el cambio de turno, cuando salieron 20 tipos con las remeras del sindicato a decirnos que nos fuéramos de allí, decían: ‘Acá nadie les va a recibir un volante’, ‘Acá no hay zurdos ni los va a haber’. La seguridad nos dijo que nos fuéramos o nos iba a hacer arrestar por la policía. Vinieron tres patrulleros que en lugar de increpar a los patoteros, nos vinieron a pedir documentos a nosotros. Nos tuvimos que retirar de la puerta de Honda”. Las imágenes de este video también son elocuentes.

La teoría indica que la Cámara de Diputados es la representación del pueblo de la nación y que en su seno se desenvuelve un mapa condensado de la sociedad. A veces esto es cierto. Un par de horas después de que la patota agrediera físicamente a los delegados en Lear, un grupo de batatas del SMATA se hizo presente en el Congreso y desde las barras empezaron a interrumpir el discurso del diputado del Frente de Izquierda, Nicolás del Caño, con gritos e insultos. El presidente de la Cámara, Julián Domínguez, los recriminó suavemente, pero no cesaban en su agresión. Las patotas del SMATA habían llegado al Congreso nacional, invitadas por el bloque del Frente para la Victoria.

Un clima enrarecido estimulado por la dirección del gremio metalmecánico se vive en fábricas automovilísticas argentinas. El macartismo y la agresión se convirtieron en una línea generalizada del oficialismo sindical verde desde que las expresiones del clasismo comenzaran a mostrar un ostensible crecimiento en esos núcleos laborales. Un clima de agresión similar se vivía en el periodo anterior al asesinato de Mariano Ferreyra en el gremio ferroviario, donde se había decretado que había que combatir al enemigo interno con los métodos que fuera necesario. Este enrarecido clima actual es propiciado por el Gobierno, que no duda en usar la represión contra la protesta social impulsada por la izquierda, como muestra el accionar de la Gendarmería de Sergio Berni en las protestas de Lear en la Panamericana. La historia argentina reciente es taxativa en las consecuencias que producen estos hechos. Es necesario que acaban para que no se derive de ellos otra tragedia nacional.