Un milagro para la familia

Con su contagiosa alegría, el papa proclamó en Guayaquil que se necesita un milagro para la familia, una frase que encierra múltiples sentidos. Seguramente anticipa nuevas aperturas pastorales hacia las nuevas formas de familia, hasta ahora excluidas por la Iglesia.

Pero también refleja la angustia por lo que genéricamente podemos denominar como la clara decadencia de la familia como espacio básico de crecimiento y socialización. Y no se trata de un tema religioso, siquiera en el discurso papal. Francisco ve -como cualquier persona que analice el tema con objetividad- que esa decadencia compromete el presente y el futuro de sus miembros, y que expresa una enorme inequidad en sus causas y sus resultados. Continuar leyendo

La decisión de Macri

A esta altura del partido, deberíamos ya haber aprendido que en la política argentina hay ciertas reglas que no se cumplen. A saber: a) que el aparato es lo que define las elecciones; b) que la gente vota en función de planes sociales; c) que la publicidad es definitoria; d) que las decisiones de cúpula definen el mapa electoral.

Es comprensible que el análisis político (y no solo de la prensa), busque predecir con el confort que da lo conocido según las reglas y el “sentido común” (las comillas son a propósito).

Pero la historia debería hacernos reflexionar. Antonio Cafiero y Graciela Fernandez Meijide derrotaron al aparato peronista y a los planes sociales (el PAN y las manzaneras). De La Rúa , Narváez y muchos intendentes en diversos contextos también demostraron que el aparato no es invencible; y que el voto de la gente premia la empatía con los procesos históricos  antes que las fidelidades folklóricas.

Una mirada cuidadosa de algunos resultados no lejanos demuele la teoría del voto cautivo de los pobres, sobre todo cuando existe una fuerte sensación de cambio de época. Ni La Matanza, Merlo o Cuartel IX tienen dueño, aunque haya una base de fidelidad tradicional con el aparato.

En los análisis a posteriori se descubre que el candidato victorioso supo interpretar esos nuevos vientos; y que su mensaje llegó de las maneras menos pensadas a círculos que excedían en mucho los anillos urbanos mas confortables.

Es con estas ideas básicas que quiero agregar un comentario a lo mucho que se dice sobre la tozudez de Macri en mantener su estrategia de identidad. Veamos lo que sucedió en el último año

Sergio Massa desapareció porque, mientras sus adversarios mantenían cada uno una estrategia, él ensayaba diez tácticas. Llamarse “Frente Renovador” y acordar con Othacehe es un oxímoron que la gente percibe aunque no vea los programas políticos de bajo rating; y por eso se paga un precio en votos perdidos que no se recuperan. Una vez que la espuma de la cerveza baja, ya no vuelve a subir.

El kirchnerismo se ha encerrado sobre si mismo, apelando a la memoria de tiempos mejores, la monserga chauvinista y al miedo al cambio, logrando consolidar un voto propio.

Macri desarrolló una estrategia simple pero consistente: dejar de lado los estereotipos políticos que querían colocarlo en “la derecha”, con el simple expediente de mostrar resultados que benefician a ese colectivo que se llama la gente, e insistir en anticipar que la Argentina se encamina hacia un cambio de tiempo y estilo. Gestionar bien es una manera de escuchar y contestar a lo que esa gente necesita.

El kirchnerismo lo ayudó con su intemperancia y con episodios de mal gobierno que gotean cotidianamente hacia el electorado, afirmando la necesidad de nuevos tiempos.

La estrategia funcionó, más que en la intención de voto- que se duplicó en un año-, en sus fundamentos: imagen, techo y piso de voto, aceptación del cambio como concepto.

La nueva etapa podría denominarse de “cercanía intensa”, una suerte de épica en la que se quiere volver a la herramienta fundamental de la buena política: la credibilidad en el candidato y su proyecto sobre la base de la relación humana. Ni mas ni menos que eso es el timbreo, una estrategia que se cuela por dentro del aparentemente invencible aparato y le genera profundas grietas.

Macri esta tomando decisiones que ponen a prueba su capacidad de liderazgo, que es mucho más que fijarse en las editoriales o en las presiones corporativas. Es confiar en la gente, asumiendo que ha de responder positivamente a un diálogo silencioso, imperceptible pero que pone en sintonía sus deseos con la capacidad del líder para conducirlo por buen camino. La experiencia demuestra que no es un salto al vacío.

Malvinas, Putin y Londres

Los conflictos internacionales son una suerte de comodín al que recurren los gobiernos cuando necesitan ocultar otros problemas o lograr objetivos internos.

Hace un par de años, Cristina Kirchner y el Primer Ministro inglés coincidieron en algo: ambos tenían economías en situación compleja y por tanto necesitaban distraer a sus ciudadanos. Por eso, comenzaron a circular versiones sobre el envío de naves militares inglesas a Malvinas; Héctor Timmerman contestó con declaraciones y denuncias y ambos iniciaron un juego con el que cambiaron las tapas de los diarios por un tiempo sin que realmente nadie tuviese la más remota intención de disparar un solo tiro. Continuar leyendo

Fuerza

Minutos antes de empezar la marcha, cuando comenzó a diluviar, una persona a mi lado dijo: “Qué suerte que tiene Cristina”; y otra dijo: “¡¡¡Qué suerte que tenemos nosotros!!! Con esta lluvia se demuestra que tenemos fuerza”. Y creo que esta señora tenía razón.

La marcha fue una fantástica muestra de cuánto puede la necesidad de la gente de expresarse por lo que cree, por sus valores, por su futuro.

Del otro lado, intelectuales y dirigentes K trataban de explicar lo inexplicable: cómo hacer para denostar a la gente en la calle, cuando se han pasado la vida aplaudiendo las manifestaciones populares (propias). Es una actitud propia de los burócratas, que proclaman la capacidad transformadora de la voz del pueblo mientras les conviene, y la denigran cuando los critica.

La “más maravillosa música”, de la que hablara Perón, puede convertirse en un aullido insoportable cuando los autócratas se alejan del Pueblo al que hasta ayer creían interpretar.

Lejos de los estereotipos que lanzó el oficialismo en los días previos, personas – ciudadanos de todas las clases sociales, edades y proveniencias– se sintieron hermanados en el reclamos de justicia, pasando del aplauso y el canto al silencio, con consignas simples, no agresivas, que sostuvieran el espíritu con el que fue convocada la marcha.

Todo ello mientras el agua, que no paraba de caer, actuaba como una suerte de aglutinador, incitando a la gente a estar más cerca unos de otros para protegerse en conjunto, pero al mismo tiempo para generar más energía conjunta.

El resultado político es el previsible. La Presidenta ya nos había advertido a la mañana que no aceptaría que le “marcasen la cancha”, por lo que podemos anticipar que solo habrá de parte de ella más encierro. Su mundo pequeño la incitará a seguir adelante, a ir por todo (o por lo que queda del todo) y aumentará el número de fantasmas que quieren frenar su misión mesiánica.

Pero por otro lado y poco a poco, la energía positiva de ayer irá limando las “convicciones” de muchos dirigentes K que saben hacer cuentas y comprenden que el camino que ella les propone los lleva al precipicio.

Sin duda, el mayor impacto de la marcha ha sido el respaldo a jueces y fiscales dignos que han decidido no dejarse apretar por el Gobierno y desarrollar su tarea con independencia y apego a la Constitución y a la leyes. Ellos, que convocaron a la marcha, pueden sentir que no habrá carpetazos, presiones, amenazas que puedan apartarlos del camino que marca su obligación.

Por eso, esta marcha ha sido un bumerang para CFK: la presión que ella puso contra la Justicia, gracias a la gente y a la lluvia, se vuelve contra ella.

Bisagra

La muerte del Fiscal Nisman es una bisagra para este Gobierno y para el funcionamiento de nuestra democracia.

Para este Gobierno, porque la sangre de Nisman ha de teñir lo que le queda aún en el poder. Las pruebas de su investigación sobre el caso AMIA y sus implicaciones para los funcionarios se potenciarán hasta niveles impredecibles, porque se relacionan con infinitas dimensiones de un manejo inmoral, autoritario y desordenado de la política local e internacional.

En la misma investigación sobre esta muerte, el Gobierno ya aparece obligado a probar su inocencia. No solo debe demostrar que no es autor directo, sino también por qué no funcionó la custodia que estaba obligada a proteger al Fiscal. Ya es vox populi en el país que estamos frente a un asesinato político.

Tampoco queda lugar alguno para las ironías, ni para los silencios soberbios, ni las culpas ajenas de un discurso absurdo. Para el Gobierno se acabó la posibilidad de construir la realidad propia y esconder la ajena recurriendo a la fábula de las conspiraciones golpistas y los medios de comunicación complacientes. La muerte de Nisman es una realidad que lo ha de marcar hasta el final y para la cual ya no funcionarán los perversos mecanismos de negación y agresión que hasta ahora han tratado de ocultar corrupciones, accidentes y malas políticas.

Pero la muerte de Nisman también debería ser una bisagra para el funcionamiento de la democracia y para los desafíos a futuro del sistema político. Los otros dos poderes y la oposición deberán tomar este tema como un eje práctico y simbólico de su trabajo. No solo en las responsabilidades fácticas para resolver esta muerte, sino también en la energía necesaria para construir una arquitectura democrática y legal que haga que la perversidad institucional del kirchnerismo se convierta, cuanto antes, en parte de la historia.

Argentina no puede seguir más tiempo en este camino de degradación. Un país en el que es concebible que el dislate que investigaba Nisman pudiera no tener consecuencias; en el que un Vicepresidente puede estar procesado y seguir en funciones; en el que los amigos del poder se dedican a construir la arquitectura de la corrupción con total impunidad; en el que se pretende cubrir todos los cargos de la Justicia con militantes políticos; en el que los servicios de inteligencia tienen total autonomía para violar la ley. Un país en el que puede utilizarse descaradamente la mayoría legislativa para vulnerar derechos e ignorar la Constitución.

La muerte de Nisman, sea suicidio por las presiones que recibió o asesinato por los implicados, fue posible por una democracia débil, fragmentada por la corrupción, contaminada por un autoritarismo que arrastramos desde hace décadas. Por todas esas grietas se cuela la bala que mató a Alberto Nisman.

AMIA: se confirmó lo que denunciamos en 2013

El grueso de lo contenido en este artículo fue escrito por mí y publicado en Infobae el 23 de Febrero de 2013, es decir, en la semana de la discusión parlamentaria del Tratado que el Ejecutivo argentino había firmado con Irán.

Ahora, la acusación y las pruebas del Fiscal Nisman agregan a lo que en él se decía una dimensión de amoralidad que intuíamos pero que no imaginábamos tan profunda. Porque no existió nunca en esa negociación la intención de abrir un nuevo camino al juicio -como se dijo en público-, para abrir luego el camino al petróleo -lo que no se dijo-. Lo peor de las escuchas que revela la justicia es que muestran una puesta en escena donde todo estaba decidido de antemano. Estaba decidida la impunidad mientras se lloraba en el palco de la AMIA cada 18 de Julio. Estaba decidida la impunidad mientras se participaba de la Comisión de DDHH de la ONU. Estaba decidida la impunidad mientras se recordaba que Nestor Kirchner había dicho que no dejaría sus principios en la puerta de la Rosada. Estaba decidida la impunidad.

A continuación, reproduzco lo que escribí hace dos años en Infobae, y dije en el Congreso: Continuar leyendo

Recursos, profesionalismo y una intensa acción social

Soy consciente que voy a tocar un tema delicado, por la sensibilidad que ha despertado en los últimos tiempos y por su asociación con la cuestión que mas afecta a la sociedad: la inseguridad.

Se trata de la remuneración del trabajo de los presos. El “peculio” es una institución aplicada en muchísimos lugares del mundo, como una forma de generar -a través del trabajo- ingresos para los reclusos, con diversos objetivos. En algunos países se asigna una parte a pagar los gastos de la reclusión, y/o para reparar el daño generado por el delito, y/o para que el condenado tenga un pequeño capital para entregar a su familia y utilizarlo como “colchón” al día de su salida. Además- idealmente- el peculio debería ser la contrapartida de la resocialización del preso por medio del trabajo.

Entre las causas mas habituales de reincidencia figuran la desaparición del ámbito familiar, la imposibilidad de  conseguir un trabajo y la consecuente desesperación por dinero.

El delincuente es visto como un enemigo público que debe ser encerrado, calificación en la que predomina la comprensible idea de la pena como castigo y como forma de aislamiento del resto de la sociedad. Pero ello no significa que deba olvidarse la obligación constitucional de trabajar para su recuperación.

Las ridículas demandas sindicales planteadas por un grupo de presos solo han logrado que la bronca desborde a la racionalidad; y han hecho perder de vista como debe funcionar un Estado proactivo en este terreno. Mas aún, este episodio ha vuelto a mostrar las peores aristas de la irresponsabilidad de funcionarios que con tal de ocultar cuestiones estructurales que deberían priorizar, prefieren la demagogia fácil, como la de excitar sentimientos xenófobos.

Así, por ejemplo, esconden el desorden en la política penitenciaria, que abarca desde el escándalo del “Vatayón Militante”, hasta la actual sub-ejecución de los escasos recursos presupuestarios que recibe el área. Como muestra, basta mencionar que a la fecha se haya ejecutado solo el 19% del programa Política e Infraestructura Penitenciaria, dependiente del Ministerio de Justicia.

Recuperar a los presos no es imposible, como lo demuestra la experiencia de unidades carcelarias en las que hay voluntarios religiosos y de organizaciones sociales que consiguen verdaderas maravillas.

Pero para recuperar presos y evitar reincidencias, se requiere una acción múltiple, que combine recursos, profesionalismo, control, honestidad y seguimiento. Y también hay que desarrollar una intensa acción social sobre los presos y sus hogares, de modo de evitar el colapso de las familias que empeora la situación de todos.

Baste mirar las cifras sobre el nivel educativo de los presos, para entender la intensidad del trabajo que se necesita: en 2011, sobre 50.100 presos solo 2594 habían completado su educación secundaria, 24500 solo tenían primaria completa y casi 3000 no tenían instrucción alguna

Podemos sacar el cuerpo al problema y proclamar un pensamiento mágico que asuma que se tienen que quedar en la cárcel de por vida.

Pero como la prisión perpetua no existe en la Argentina, y por tanto algún día van a salir , es inevitable y necesario hacer todo lo posible para que se recuperen, baje la tasa de reincidencia, hoy en niveles altísimos, y por tanto se reduzca el delito en sus variadas formas.

El pensamiento mágico es mediáticamente muy atractivo, pero no mejora la vida de los ciudadanos comunes.

Por eso es que hay que poner este tema en el nivel de responsabilidad que exige y salir de las justificadas broncas o de las injustificadas declaraciones demagógicas.

Aerolíneas, el país del derroche

Los bienes públicos (aquellos a los que tienen acceso todas las personas por el sólo hecho de ser ciudadanos) son la más importante herramienta de equidad y calidad de vida. Los países que han tenido mas éxito en su lucha contra la pobreza son aquellos que brindan servicios públicos de mejor calidad.

No hay salida de la pobreza únicamente con transferencias monetarias, si la economía no crea oportunidades y si los bienes públicos no discriminan a favor de los mas débiles. Continuar leyendo

¡Gracias, Antonio!

Es difícil separar las vivencias personales de las experiencias políticas, sobre todo cuando, como en mi caso, mi vocación pública se inició al lado de Antonio Cafiero. Ocurrió allá por 1968 y desde ese momento tuve la enorme suerte de recibir su apoyo, sus consejos y su afecto. Formé parte de un gran grupo de jóvenes a quienes, a pesar de la diferencia de edad, él consideraba sus pares en el diálogo y la escucha.

Cuando en 1975 asumió como ministro de Economía en medio de la crisis, y dado que me había especializado en Economía de la Innovación, me nombró Presidente del INTI, que en ese entonces tenía 2500 empleados de alto nivel técnico. Yo tenía entonces 28 años, pero Antonio confiaba en las ganas de la juventud. ¡El promedio de edad de su gabinete no superaba los 40 años! Toda su vida política desde entonces tuvo como obsesión la construcción de equipos técnicos como semilleros para la gobernabilidad.

Con ese mismo espíritu joven se lanzó a una de las mayores épicas de la historia política argentina: la Renovación, que consistía ni mas ni menos que –en una suerte de David contra Goliat- enfrentar al omnipotente aparato burocrático del peronismo, sostenido además por el sindicalismo. En una anécdota poco conocida, decidió lanzar la campaña desde Rojas, ciudad de la que era oriundo su querido amigo Darío Alessandro. Fuimos hasta Rojas, y en la plaza de esa ciudad, Antonio se subió a un cajoncito de frutas y dio el primer discurso de lo que sería un enorme triunfo, ante pocos paseantes sorprendidos y 5-6 amigos felices que soñábamos en construir un nuevo tiempo.

En un año de recorrer la Provincia y hablar con la gente con esa misma alegría, acabó con una etapa oscura de la vida política argentina. Una y otra vez defendió la democracia, con peligro por su vida en las rebeliones militares de Campo de Mayo y Monte Caseros. El valor de la democracia era para Antonio mas importante que la ventaja chica que pudiese sacar contra el adversario circunstancial. Ese sentimiento de respeto quedó reflejado en el histórico discurso con el que despidió a Raúl Alfonsín, verdadera pieza liminar de la buena política.

Boquense y tanguero esencial, disfrutaba de cada oportunidad para compartir con sus amigos las buenas cosas de la vida.

Por estas horas, los medios estarán llenos de anécdotas y comentarios sobre esta vida ejemplar, de un hombre que siempre hizo aquello en lo que creía; que puso los valores por encima de la búsqueda y mantenimiento del poder. Como seguramente le hubiera gustado, Antonio esta recibiendo tantos recuerdos de sus compañeros como de viejos adversarios y ciudadanos . Ese es el mejor premio para una vida plena de amor por su país, y por la política como una herramienta para la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación

En fin , una vida que es un mensaje para imitar.

 

 

Los curas villeros tienen razón

Una de las demandas mas claras de los curas villeros y las organizaciones de padres y madres de adictos de drogas es la falta de contención del Estado para el drama de sus hijos.

En la reciente carta enviada a la Presidente, en ocasión de la propuesta del Secretario de la SEDRONAR de despenalizar el consumo de drogas, los curas decían: “Antes de plantear una ley así ¿no sería mejor que para ese momento hayamos concientizado a la sociedad que no está bueno, ni es saludable consumir drogas? ¿que hayamos tejido una red asistencial? ¿No es una renuncia y un descompromiso la despenalización así de este modo, sin mirar la totalidad del problema?”. En términos similares se manifiestan los familiares, desesperados porque quienes no tienen recursos económicos importantes no encuentran forma de intentar recuperar a sus hijos en centros de calidad.

La reciente sanción del Presupuesto 2015 recién aprobado les da razón a ambos, en cuanto además de la falta de un dispositivo estatal de apoyo, se contempla la atención a menos del 4% de los adictos que requieren internación para su recuperación.

Esto significa que en el próximo año las personas tratadas con fondos nacionales serán 1.500, un número alarmante si se considera que según la última cifra disponible ( año 2009) unos 130.000 argentinos por año experimentan consumo abusivo de drogas ilícitas, y 43.000 de ellos, 117 por día, se deben internar en los 399 centros especializados para tratar de resolver  su adicción.

Esta cifra se hace mas grave si consideramos que las personas con dependencia a la droga mas agresiva – el paco- pertenecen masivamente a los estratos más pobres de la población. No poder ser atendido por una adicción es una causa terrible de exclusión social, que – en la mayoría de los casos- no tiene retorno .

Las cifras que hemos mencionado merecen una doble lectura: la media copa llena, es que – después de 10 años- el Gobierno ha decidido prestar atención a la SEDRONAR, duplicando su presupuesto (la cantidad de adictos a tratar pasa de 750 a 1500). La media copa vacía es que esta aún representa una suma ínfima ante la dimensión que el problema tiene en nuestro país. Para tener una idea del bajo compromiso relativo del Estado nacional, baste mencionar que la Ciudad de Buenos Aires- que tiene 2, 9 millones de habitantes- otorga 1300 tratamientos por año. El Gobierno nacional, para 44 millones de habitantes, solo 750 este año y 1500 en el 2015.

Por ello es que la sensación de desprotección que los curas villeros muestran en su documento y viven cotidianamente no es una exageración. Estos montos son una gota de agua en un océano de necesidades.

Pero además, los curas tienen razón cuando dicen que no se puede hablar de despenalización y menos aún de legalización cuando no existe una red de contención sanitaria y social para los adictos. Si por causa de la legalización, el consumo de drogas aumenta, el drama también aumentará.

Lamentablemente, la droga se ha convertido en un compañero de ruta de la exclusión,  y no hay posibilidad de pensar una política social coherente e integral que no contemple esta relación y la incluya en sus planes y acciones.

No podemos seguir mirando atrás. Sin embargo , esta enorme ausencia de las instituciones en el pasado reciente, debe servirnos para redoblar nuestro compromiso en el futuro con una estrategia integral para resolver el problema de la droga, que parta de un Estado proactivo, cercano pero a la vez profesional y con muchos recursos, que aproveche y potencie la energía social que existe en nuestra sociedad, como lo muestran los curas villeros, y numerosas ONGs dedicadas y comprometidas.