Golpiza y violación en la cárcel

Hace años que desde muchos lugares venimos advirtiendo un cambio cualitativo y un incremento feroz de la violencia. Hablamos de ésta como enfermedad social, espiralada y adictiva. Muchas veces se respondía con el concepto de “sensación”, otras, y de manera contundente, se la observó en sus manifestaciones concretas: linchamientos,  violencia de género, doméstica, en el deporte, contra los adultos mayores, de los homofóbicos; en fin, cuesta comprender la expansión y la totalidad de la misma.

A estas variantes de la violencia, se suma la situación de las cárceles en Argentina, una violencia que quedó en el silencio. Los informes sobre la crueldad del trato a los internos, que desde la Comisión de la Memoria se hacían en la provincia de Buenos Aires, los leímos pocos; ni hablar de lo que pasa en provincias como Corrientes, Santiago del Estero y otros.

Pero hoy debemos centrarnos de Córdoba, de donde transcribo la información concreta: “Un caso aberrante se vivió en la cárcel de Villa Dolores, al oeste de la provincia de Córdoba. Un preso denunció haber sido abusado por un grupo de penitenciarios quienes luego de golpearlo salvajemente le introdujeron un palo de escoba en el ano. Fueron imputados el director del penal, un médico y siete guardiacárceles”. 

El interno intentó suicidarse muchas veces. Por cuestiones de seguridad no voy a dar su nombre y espero que el sentido común y la sensatez de las autoridades lo saquen de esa provincia. Tanto el director del penal como el médico callaron durante largo tiempo sobre diferentes violaciones a los derechos de éste y otros internos.

El preso afronta una condena por tráfico de drogas, delito en el cual es reincidente por tercera vez y, según dicen desde el penal, tenía problemas con otros reclusos. Una versión muy conveniente, por cierto, para las autoridades. Nada de todo esto justifica que haya estado atado de pies y manos, situación que facilitó el empalamiento.

El preso denunció los hechos, mediante una comunicación telefónica con el fiscal federal, Gustavo Vidal Lascano y el tribunal correspondiente está tomando cartas en este asunto.

Desde hace un tiempo, visito por lo menos dos veces al año las cárceles federales. Mientras fui diputada nacional, tomé contacto con una de las peores formas de violencias ocultas. En muchas notas me referí a “Barbi” una chica jovencita suicidada en Ezeiza, y a un grupo de internas: 12 en total, que se unieron para pelear por sus derechos. En 4 años, se habían suicidado siete. A esto podemos sumarle las falsas fugas, en fin una larga y triste lista de hechos sumamente sospechosos que se fueron dando en muchas cárceles argentinas.

Debemos ser capaces de trabajar para la paz, la justicia y las garantías de absolutamente todas las personas. No podemos pensar que cada situación es un fenómeno aislado propiciado por circunstancias particulares. Cada un@ de nosotr@s debe convertirse en un portador de paz. Lo legal, la justicia, es parte del tema pero no lo único. Hay algo no estamos viendo.

Pido a todas las personas que trabajemos -más allá de lo partidario- en una política que propicie la paz, no podemos tener dudas al respecto. Los únicos beneficiados con la fragmentación son los mafiosos y corruptos de siempre.

Recuperar la información de nuestros cuerpos en el día de la mujer

Hace unos años que no menstruo, desde entonces he tenido tiempo de pensarme y pensar en las hormonas, en todos los medicamentos que me indicaron y rechacé. Y descubrí que el mundo de las hormonas es apasionante: controlan y ayudan nuestra conducta. Son parte esencial en los partos, que creo que es el primer oficio que tuvimos las mujeres: parir, dar a luz y después ayudar a otras a hacerlo. Es esa comunicación única de las mujeres que se produce en algún momento de nuestras vidas. En un parto juegan un papel decisivo la oxitocina, las endorfinas y las llamadas adrenalina y noradrenalina. La oxitocina es conocida como la “hormona del amor”, está presente en el sexo, en el amamantamiento, nos ayuda a “querer” más a nuestro bebé. Los niveles más altos de oxitocina en toda la vida se dan justo después del parto. Las endorfinas son la anestesia natural más potente que existe. De nuevo se encuentran en niveles altos durante el sexo, el embarazo, el parto y cuando se da el pecho. Muy en el otro extremo, la adrenalina y la noradrenalina son responsables de que estés alerta y extremadamente sensible durante el parto. Son la respuesta a los peligros, lo que nos hace estar alerta.

Es difícil detectar cuando rompimos la confianza con la información de nuestro cuerpo, pero diferentes discursos desde la ciencia e interpretaciones religiosas abonaron el camino del miedo y del dolor a una de las experiencias más hermosas que como personas podemos elegir tener. Desde hace muchos años luchamos contra la violencia de género, desde el feminismo, desde los partidos políticos, desde los movimientos sociales, desde los Estados, desde los organismos internacionales y las diferentes religiones, sin embargo, los indicadores muestran que la violencia no baja, por el contrario aumenta.

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Niños, malos tratos y muertes

Como muchas otras veces, suceden hechos que te subsumen en el espanto y el dolor. Lamentablemente, en nuestro país, esta experiencia se muestra muy a menudo. Pocas cosas te quiebran y desarman tanto como la violencia hacia los niños. En esta oportunidad quiero pensar un sentido y opinión, más allá de diagnósticos psicológicos, juicios morales, y otras perspectivas muy respetables. Quiero pensar en los Tribunales de Familia, nunca se los nombra cuando suceden estos crímenes, aunque deberíamos, ya que, en muchos casos, encontramos el desatino que las sentencias provocan en sujetos que debieron ser cuidados, protegidos y  defendidos.

Cuando estudiamos los femicidios encontramos la inacción tanto de la Justicia civil como de la penal, a su vez, el tendal de víctimas colaterales que estas deficiencias provocan en los núcleos familiares. Cada mujer que se asesina deja niños a la deriva y adultos mayores que dependían de su cuidado. Simultáneamente, diferentes estereotipos sociales llevan a la Justicia de Familia a no revisar los vínculos entre las madres y sus hijos. Por ejemplo, siempre escuchamos “los niños deben estar con su madre”. Me pregunto: ¿por qué? Los niños deberían estar donde se les garanticen sus derechos, no donde se los vulnere. Priscila estaba bien con su padre, ¿por qué el tribunal le sacó la tenencia? Y se la otorgó  a una mujer, que aunque fuera su madre biológica, era violenta, evidentemente sin control y con una furia que la llevó a matar a su propia niña a golpes, delante de sus otros hijos.

Todos los vecinos hablaron en diferentes medios explicando los malos tratos que en los últimos dos meses padecía Priscila en manos de su madre. El Tribunal que le asigna la tenencia ¿no debió monitorear esta nueva situación? ¿Qué les pasa a nuestros jueces?

En esta oportunidad su desidia mató a Priscila. En Mendoza dos padres golpearon tanto a una niña de tres años que la mataron. El hospital que la recibió, donde fue abandonada, hablaba de heridas viejas y otras muy recientes. Yo me pregunto nuevamente, ¿nadie escucha, ve o atiende a estas criaturas? Ellas no pueden defenderse, somos los adultos los que debemos intervenir.

Debemos pensar y trabajar en otra acción e  intervención de los Tribunales, es urgente que existan otros canales de control y, sobre todo, tomar conciencia de que socialmente estamos muy enfermos, y que solitos, dejando que pase el tiempo, no se cura, al contrario fortalecemos la enfermedad.

La violencia que esconde la locura

Los últimos 20 días estuvieron permeados en la cobertura de los medios, más allá del proceso electoral, por situaciones y hechos de mucha violencia: gente que dispara porque alguien le ocupa un lugar de estacionamiento, una mujer fue asesinada por otra vecina por quejarse de sus perros, nuevamente el cuerpo sin vida de mujeres muy jóvenes tiradas en terrenos baldíos, y como frutilla del postre un “papá” que por deudas consideró posible cometer el simulacro de secuestro con su hijita, de un año y medio, para conseguir dinero de sus amigos.

Hubo otros hechos también muy terribles, claramente relacionados con los famosos “privados” que existen en lujosos departamentos de Recoleta y Retiro como tantas otras denuncias de violencia de género y por situaciones domésticas sobre todo hacia adultos mayores que no llegan a los medios. Diferentes cronistas y gente especializada en seguridad, muy respetables en sus disciplinas respectivas, se expresaron ante las situaciones espantosas, señalando al perpetrador como un “loco”. Así se reduce a la particularidad absoluta una situación que lo que grita es una enfermedad social estructural llamada “violencia”.

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Pobreza, maltrato y muerte

El 8 de octubre de 2006 en Mercedes, Corrientes, fue hallado el cuerpo decapitado de un niño de 12 años, en un terreno baldío. A la izquierda de su cuerpo estaba la cabeza, pelada hasta el hueso, aunque con un barniz de sangre seca, algunos jirones de carne y el cerebro adentro. Después de unas horas se supo que la víctima era Ramón Ignacio González, “Ramoncito”.

Esta noticia golpeó a toda la comunidad mercedina como a las autoridades provinciales, incluso el gobernador, oriundo de esa ciudad sintió algo que lo rozaba, cuando se dio a conocer este crimen y los detalles escabrosos que lo rodearon. Esta ciudad tiene en su espacio el sincretismo de una prolífica religiosidad popular donde conviven, se mezclan y pelean diversos santos, santones, vírgenes, narcotraficantes y tratantes de personas. Están las imágenes de Jesús, el Gaucho Gil, las vírgenes de Itatí, de la Merced, la Desatanudos, del Rosario de San Nicolás, de Guadalupe y un batallón de deidades de religiones afro. Incluso, hay un caso en que una de las vírgenes ha enviado mensajes de texto por celular a sus devotos, cuentan los creyentes.

Las personas que contacté expresaron muchos temores y explicaciones diferentes para los crímenes rituales de Corrientes. La gente rica, de poder, utiliza la fe como canal de expresión de otros desacuerdos, detrás de la fachada esotérica, otros negocios se desarrollan donde la niñez prostituida y el turismo sexual no son ajenos, tampoco la utilización de niños como mulas para pasar las drogas. A veces ocurre que alguien se queda con algo que no corresponde y aparece el cobro disciplinario con los sujetos más vulnerados, mujeres, niños y niñas. Simultáneamente, los sacrificios que permiten obtener sangre pura, se pagan muy bien.

Los delincuentes saben utilizar a su favor la sugestión de una sociedad creyente ya sea en una virgen, un gaucho degollado o el payé (trabajo o brujería hecha por encargo) y gran parte de las autoridades y gente poderosa  marca estatus e impone miedo, para muchos respeto, haciendo creer a los demás que su poder está ligado a un aura mística o acuerdos sobrenaturales.

A su manera, Mercedes en estos años volvió a su peculiar normalidad, la tormenta pasó pero las condiciones socioculturales no cambiaron. Corrientes tiene muchos “ramoncitos” pero anónimos.

Todo mi afecto y memoria por aquellos que conocemos con nombre y apellido y los que ni siquiera sabemos nombrar pero tenemos la certeza que existen.

La fuga no fue cinematográfica

La “fuga no fue cinematográfica, la explicación, sí”. Me voy a tomar el atrevimiento de contar otra historia: mientras trabajé como diputada nacional, dos o tres veces al año iba a las cárceles de Ezeiza, la mayoría de las veces a la de mujeres. Cuando comencé a escuchar las demandas, quejas, solicitudes de los internos e internas de estas instituciones atravesé un túnel -no del tiempo-, avancé a un territorio de la ley del más fuerte, de otros códigos, que muchas veces los muestran en las películas.

Una vez llegué a la cárcel de Ezeiza de mujeres, y una interna apodada “Barbie”, porque era rubia y bonita, apareció suicidada. Los esfuerzos del director del penal para que no fuera al lugar del hecho fueron meritorios; igual llegué. La ventana de la cual se había colgado era imposible de alcanzar sin ayuda. Es decir, ¿se suicidó o la suicidaron? Posteriormente hablé muchas veces con algunas otras internas y me contaron otra historia. Barbie se había peleado con una guardiacárcel, le había pegado y se había establecido una pésima relación entre ambas. Según sus compañeras, Barbie había ido al colegio y sabía de los derechos y confrontaba con las autoridades del penal. Lo cierto es que la solución fue impulsar, sugerir, obligar, ordenar a dos internas peligrosas que la mataran en el baño.

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Una huella imborrable para Latinoamérica

Denostado y alabado siempre en exceso, la figura de Hugo Chávez deja una huella imborrable en la historia latinoamericana del siglo XXI.

Pero como siempre ocurre con las figuras de gran trascendencia, es común dejarse llevar por el ícono más que por la personalidad histórica concreta. Gran antiimperialista y defensor de los desposeídos, gobernante autoritario y mesiánico son atributos más aplicables a una figura simbólica que a un ser humano.

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¿Atorranta?

El insulto es, generalmente, una práctica social desaprobada y rechazada. Con frecuencia el insulto se refiere a la sexualidad, a los padres, algún defecto físico o discapacidad mental de la persona a quien se dirige, en resumen cualquier cosa que pueda ofender o molestar al que va dirigido.

En un país con tan altos índices de femicidios y violencia mediática, no puedo decir que me haya sorprendido que un diputado nacional se refiera tan vilmente a una compañera de recinto. A esto agreguemos que estaban todos los canales nacionales y radios transmitiendo. En los 4 años que trabajé como representante del pueblo en la Cámara baja he presenciado muchas veces que cuando una mujer tiene una opinión que no es acompañada por un legislador, enseguida aparecen dos conceptos que se dicen sin tiempo para pensar: “loca” y “puta”.

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Libertades nuevas y vicios viejos

Hablar de la Asamblea del año XIII genera sentimientos contradictorios ya que  aunque dio estatuto legal a decretos que anteriormente existían e introdujo nuevos derechos, no logró cumplir los dos objetivos que se esperaban de ella: el dictado de una constitución y la declaración de la Independencia.

El segundo recién sería alcanzado tres años y medio después, y el primero de sus planteos sólo llegaría a establecerse en forma estable a partir de 1853 y 1860.

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Una sentencia sinónimo de corrupción, mafias, muerte y política

Ayer por la tarde, estaba atenta a la lectura del fallo del caso Marita Verón en Tucumán, cuando por segunda vez se avisaba que se demoraba su lectura. Sinceramente, comencé a darme cuenta que estaba todo  muy mal. Después el país entero escuchó la absolución de 13 delincuentes,  que si bien no son los peces gordos de esta causa, sí son la punta de un iceberg enorme de corrupción sumergido en las aguas de un poder político, corrupto y feudal de una provincia argentina.

A la triste sentencia se sumaron luego los dichos de la esposa del gobernador, Beatriz Rojkes de Alperovich, que es la tercera en la sucesión presidencial, es decir estamos ante el núcleo profundo del poder nacional.

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