A la guerra sí, al desfile no

A 32 años de haber abandonado (esperemos que para siempre) las pretensiones de ser una alternativa de poder, los altos mandos militares afrontan por estos días preocupaciones mucho más modestas que las que desvelaban a sus pares del siglo pasado.

Algunas no obedecen a objetivos muy lícitos, aunque sean apañadas por el máximo escalón del poder político. Se relacionan con el estudio de la conflictividad social, la neutralización de jueces y fiscales y espionajes varios. Otras mucho más humildes pasan por tratar de evitar que se sigan hundiendo naves surtas en puerto e intentar frenar los cada vez mayores desprendimientos de mampostería y mármoles que recubren las paredes exteriores del edificio sede de la fuerza y que evidencian una decadencia casi terminal. Continuar leyendo

Mayday

Por esas curiosidades de la vida, los vocablos “may” y “day”, si bien pueden significar “día de mayo”, cuando se escriben juntos conformando la palabra “mayday” tienen un sentido totalmente distinto. Mayday es el vocablo unificado internacionalmente para realizar pedidos de auxilio. Deriva del francés m’aider y sintetiza la expresión “vengan a ayudarme”.  La repetición en tres ocasiones seguidas del vocablo mayday indica inequívocamente “riesgo inminente de vida” o una situación de peligro extremo del que no podremos salir por nosotros mismos.  Los marinos reservamos esta expresión para situaciones realmente gravísimas.

Perdón por mis desvaríos navales, querido amigo lector, a veces mis recuerdos de alta mar se entrometen en mis habituales diálogos con usted pensados para hablar de temas de actualidad. Por ejemplo, de  la penúltima cadena nacional y popular emitida desde el Chaco profundo para anunciarnos que se producía la primera soldadura de un nuevo gasoducto. (sí, hubo cadena nacional para una primera soldadura). Luego nos dimos cuenta que la Presidente nos hizo una trampita:  la obra no importaba, la idea era mandar un mensaje a su tropa con una clara indicación que se den “un baño de humildad”

Humildad… vendría a ser no sentirse por encima del resto, algo como no ser permanentemente autorreferencial, admitir por ejemplo que uno no es el centro del mundo y que hay otros puntos de referencia al margen de “Ella”, Él”, o el resto de la familia presidencial. Que no hace falta autodenominarse “abogada exitosa”, arquitecta egipcia”, ni tan siquiera “cinéfila”.  Mucho menos es necesario utilizar un atuendo distinto cada día de los últimos 12 años, ni apabullar con las carteras de súper lujo, las joyas exclusivas y los relojes de oro y brillantes.

Sabiamente y pregonando con el ejemplo, la líder política de la Nación estaba indicando a sus “generales” que tomando como guía sus enseñanzas, dejen de lado las vanidades personales y entiendan que los sillones de la presidencia de la Nación y de la principal gobernación del país no son para todos. Los aspirantes oficialistas aplaudieron la arenga pero tardaron varías días en darse por aludidos.

La oposición, por su parte, nos depara sorpresas día tras día.  “Quiero lo mismo que vos” rezan centenares de carteles que –contraviniendo la ley electoral- colman las principales rutas bonaerenses. La cara sonriente de Darío Giustozzi brinda un gesto amistoso que invita a seguirlo en su cruzada. Remata cada afiche el logo de campaña de Sergio Massa.

Pero antes que la intemperie desgaje esos hermosos afiches que declaman pertenencia ideológica, el sonriente señor, nos dice que su hasta ayer mesías electoral es un ser nefasto amigo del procesado vicepresidente Boudou y que no está preparado para gobernar al país. Desde el entorno del massismo le han propinado al renunciante jefe de bloque parlamentario de ese espacio todo tipo de epítetos para resumir sus bajas cualidades como soldado de la causa renovadora.  Mejor no analicemos las versiones que dan cuenta que el sonriente Darío amaga con volver al FPV, es decir el partido en el cual sigue militando el malo de Boudou, ese que según parece sigue siendo amigo de Massa…

No se queda atrás en esta onda de migración ideológica el ex gobernador Mario Das Neves,  amigo primero, funcionario nacional luego, menos amigo más tarde, opositor abierto después y adherente al sciolismo ahora. “La gente pide que en la boleta vaya Scioli” dice don  Mario, pero también nos dice que “ de su pertenencia junto a Massa no hay dudas. Para dejar más clara su postura en los últimos días se ha fotografiado sonriente junto a Darío (el díscolo).

Le dicen “El Negro” a don Jesús Cariglino, cuatro veces intendente del joven municipio de Malvinas Argentinas, de hecho es intendente desde que se creó el distrito que evoca a nuestras irredentas islas. Junto a su hermano Roque, emigraron también en las últimas horas del Frente Renovador para sumarse sin rubores al PRO. Porque al fin y al cabo Mauricio en el fondo también es un compañero de lucha…

La política internacional no es mi fuerte, querido amigo, pero me pregunto si será moneda corriente en el resto del mundo la migración ideológica espontánea. ¿Muchos republicanos se harán demócratas?  Laboristas mutaran a diario en Conservadores? Yendo más cerquita, los blancos se harán colorados y –en todos los casos– viceversa?

Cosas que pasan en esta Argentina de hoy, de un día del mes de mayo, es decir un “ may day” y que con toda justificación me permiten precisamente suplicar a quien me quiera oír:  mayday mayday mayday.

 

Palabras e imágenes

fuerza aerea argentina 33 aniversario malvinas (1) (1)

El pasado 1 de mayo, mientras el grueso de la población disfrutaba de un nuevo fin de semana XL en virtud de la conmemoración del Día Internacional del Trabajo, muchos habitantes del país cumpliendo sus obligaciones laborales acudieron a sus puestos de trabajo como lo hacen en un día normal

Un grupo muy particular de esos ciudadanos se dio cita en las instalaciones de la 1° Brigada Aérea de El Palomar, para conmemorar el 33° aniversario del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina durante el conflicto bélico de Malvinas. Se recuerda aquella misión que, al mando del Capitán Norberto Dimeglio, despegó de puerto San Julián a las 17:45 del 1 de mayo de 1982, constituyendo el ataque aeronaval más contundente de la FAA. Tres buques de gran porte de la Royal Navy resultaron severamente averiados.

Ni siquiera el todopoderoso “Relato” ha podido desvirtuar el prestigio adquirido por nuestra aviación militar durante las operaciones bélicas en el Atlántico Sur. Cincuenta y cinco hombres de esa fuerza perecieron durante el conflicto y es mucho lo que nuestros propios enemigos de entonces han escrito respecto al profesionalismo, valentía y entrega que nuestros pilotos pusieron de manifiesto durante la contienda. Obviamente, esta fuerza es la que más profesionales puso en juego ya que no había soldados conscriptos en sus aviones, sino militares de carrera entrenados adecuadamente (algo que obviamente no sucede en la actualidad, por falencias de presupuesto y material)

Siendo la fuerza aérea la más joven de las tres que integran el sistema defensivo del país, las acciones de aquel 1° de mayo son como le dije antes, querido amigo lector, las que marcan esa fecha como el bautismo de fuego, un hecho siempre icónico en la historia de una institución militar

Cualquier honor es poco para estos cincuenta y cinco héroes de la patria. En esta ocasión, el homenaje incluyó la condecoración a la bandera de guerra de la escuela de Suboficiales y también a la del escuadrón “Fénix”  Este escuadrón tiene un valor agregado de sublime ponderación. Estuvo integrado en su mayoría por pilotos civiles, los que de la misma forma que los marinos mercantes  ofrecieron generosos sus vidas para pelear una guerra sin más armas que su tremendo amor por la patria

En un país serio o, mejor dicho, en un país con un gobierno serio, actos de este tipo son encabezados por el Presidente de la Nación; pero… justo a la Fuerza Aérea se le ocurrió atacar al enemigo Inglés un 1° de mayo feriado. No es justo distraer a la Comandante en jefe que goza de su merecido descanso en el lejano sur.

Tomó  la posta en este caso el ministro de Defensa Agustín Rossi. El hombre le puso el pecho al día festivo y se desplazó hacia la base aeronáutica casi como un soldado más.  Brindó a los presentes un “emotivo” discurso,  del que me permito destacar esta frase: “Reiteramos el compromiso con la bandera, con la Patria y con los argentinos”, con ese tono de arenga  que todo político sabe utilizar, la verdad a uno se le eriza la piel.  Lindas palabras.

No obstante su alto grado de compromiso oratorio, poco tiene que ver con las deslucidas imágenes captadas por algún camarógrafo “apátrida o pagado por los medios hegemónicos” y que han inmortalizado al Sr. Ministro con sus manos en el bolsillo y su corbata adolescentemente desalineada, justo en el sublime momento de condecorar a esa misma bandera con la que había asegurado en su discurso estar “comprometido”.

PEOR QUE PEOR

Ayúdeme, amigo lector, a sacarme una duda: ¿le estará faltando el respeto a todos esos “valientes” Brigadieres, Generales y Almirantes que se encontraban en posición de firmes y cara circunspecta, o directamente nos demuestra lo que piensa de nuestra bandera, la que por otra parte representa al país, que el ministro Rossi aspira a presidir?

Ensalada rusa (II)

“El ministro de Defensa, Agustín Rossi, rubricó hoy con su par de Rusia, general de Ejército Serguéi Shoigú, un acuerdo marco de cooperación destinado a avanzar en el desarrollo de trabajos conjuntos en materia de defensa e intensificar la comprensión mutua y confianza entre ambos países. La firma se llevó a cabo en el Kremlin de Moscú, ante la presencia de la jefa de Estado argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y su colega de Rusia, Vladimir Putin”.

Así  comienza el rimbombante y optimista anuncio del inicio de una nueva era en el marco de las relaciones militares internacionales de la República Argentina.  Luego de haber sido “miembros de la OTAN” durante el menemismo, tiembla el equilibrio militar internacional a migrar así sin medias tintas todo nuestro potencial militar al otro platillo de la balanza bélica mundial. China y Rusia nos abren los brazos y seguramente comenzarán ya mismo a construir muelles  para cuando nuestra poderosa flota de mar se desplace desde el lejano sur hacia el mar de Barents y colapse la capacidad de atraque  la base militar rusa de Severomorsk

La caída del muro y la disolución de otrora poderosa URSS tuvo su lógico impacto en las fuerzas armadas comunistas. Así, por ejemplo, la Armada soviética vio sensiblemente reducido su poder de fuego y la cantidad de unidades que la componen.  La actual Rusia “apenas” mantiene sus flotas del Norte; del Pacífico; del mar Negro; del mar Báltico y del mar Caspio; además de su aviación naval; infantería de marina y una guardia costera. Este esfuerzo militar lo realiza con “tan solo” 2 portaaviones, 7 cruceros, 21 destructores, 70 submarinos, 5 fragatas y 11 corbetas. Solo enumerando las unidades plenamente operativas las que se complementan con unas 360 unidades aéreas. El promedio de antigüedad de la flota Rusa es de 15-20 años

La poderosa flota militar celeste y blanca entretanto cuenta  con 4 destructores con más de 30 años de servicio, 9 corbetas; las emblemáticas lanchas rápidas “Intrépida e indómita” con 42 abriles bajo sus cubiertas. También contamos con 3 poderosos submarinos diésel, que pasan los 40 años de antigüedad. Mejor no le hablo de los aviones porque no lo quiero deprimir. Tampoco los voy a apabullar con las cuatro súper unidades chatarra que acabamos de comprar casualmente  a nuestros socios perestroikos; con solo pensar en la cantidad de amianto que poseen en su interior, su poder letal potencial es para temer.

Sería injusto no aclarar que esta comparación de fuerzas no debe “avergonzarnos” ya que no podemos dejar de tener en cuenta que, naturalmente, no somos Rusia; no fuimos ni seremos una de las potencias dominantes del mundo y nuestros objetivos, intereses y necesidades son muy diferentes.  Sí deberíamos contar con un poder naval suficiente para que al menos las flotas pesqueras ilegales (entre ellas las rusas) no depreden nuestro mar. Muchas veces le he dicho que hemos confundido los excesos en la lucha contra la salvaje guerrilla de los “jóvenes idealistas” con la necesidad de mantener el equilibrio militar con nuestros vecinos como mínimo.

Hace muchos años ya, Argentina y Chile encararon un ambicioso proyecto de construcción de lanchas patrulleras de alta mar (PAM) con tecnología alemana; serían construidas en ambos países y se pagaron muchos millones de dólares por la ingeniería de proyecto. Mientras el vecino país ya tiene tres en servicio y la cuarta en construcción,  Argentina lo único que tiene es un expediente judicial por supuestas irregularidades en el contrato inicial para la confección del proyecto. Al margen de ello, ni una sola lámina de acero se ha soldado para construirlas

Sin ponernos a jugar a los soldados, imaginemos juntos, querido amigo lector, para qué sirven los programas de cooperación militar y las ejercitaciones conjuntas con otras fuerzas militares.

En lo regional, podemos imaginar que más allá de la unificación de criterios y doctrinas en materia de defensa territorial conjunta, se trata de fomentar la confianza mutua. Ejercicios conjuntos, intercambio de alumnos en todos los estadios de la carrera. Desde las escuelas navales y  los buques de instrucción hasta los cursos superiores de estado mayor y comando, sirven y mucho para estos fines.  Con orgullo, déjeme contarle que hoy por ejemplo las armadas de Chile y Argentina mantienen la “Patrulla Antártica Naval Combinada” ( PANC), que lleva ya más de 15 años de existencia y es tal vez la muestra más acabada de la mutación de relación entre dos fuerzas otrora rivales en complementarias. El beneficio no solo es mutuo para las Armadas, lo es para la humanidad ya que hemos tachado del mapa mundial de posibles conflictos, a nuestras fronteras terrestres y navales con Chile.

La historia de las operaciones militares  combinadas o conjuntas de nuestra Armada es rica en antecedentes. Desde el famoso operativo “Unitas”, que propone la interacción de todas la fuerzas navales americanas, hasta otros más locales como el ejercicio “Passex” con la Armada de Brasil. Demás está decir que nuestro país debe mantener  el control de 16 millones de kilómetros cuadrados  del océano Atlántico  en lo atinente a salvarguarda de la vida humana en el mar y que realiza con otras fuerzas desde hace años operaciones internacionales de paz muy exitosas. Un ejercicio militar muy interesante era el “Gaucho Gringo”, pero ahora no es políticamente correcto.

La falta de presupuesto y tal vez cierta estúpida revancha ideológica nos van dejando de a poco cada vez más rezagados a tal punto que, a partir de la gestión Garré en defensa, ya no enviamos buques al “Unitas” sino tan  solo un puñado de observadores.

Ahora que ya es un “experto estratega naval” , despliegue el mapamundi. Mire bien dónde estamos, alrededor de quiénes, que idioma hablamos y recuerde de dónde venimos. De paso, imagine hacia donde le gustaría que como país “naveguemos”

Ubique ahora la base naval de Severomorsk y una vez que la encuentre (tal vez le cueste un poco) descubra cuáles  son los objetivos e intereses comunes. La necesaria cooperación mutua, las afinidades culturales, sociales e ideológicas y sobre todo el beneficio común a obtener a partir del “estrechamiento de sólidos lazos de cooperación militar”.  Si los encuentra ya no será más mi “amigo lector”, será mi ídolo y maestro, porque desde este humilde lugar en el lejano sur yo no alcanzo a comprenderlo.

Rieles chinos varados en el puerto

Estas épocas de internas políticas –como hemos dicho en alguna columna anterior- tienen la particularidad de enfrentar delicadamente (o no tanto) a quienes se suponen juegan en el mismo equipo. Menos mal que no hay elecciones internas en los equipos de futbol para elegir al capitán; si no, ¿se imagina querido amigo lector la cantidad de goles en contra que habría cada domingo?

La bonita historia marinera que le contaré a continuación tiene mucho que ver con esta peculiar costumbre de la política vernácula de anteponer los intereses personales de sus protagonistas al bien común de los gobernados; es decir usted, yo, nosotros, todos y todas.

Cuento chino y marinero:

Con el orgullo propio de todo capitán que tiene bajo su mando un buque recién construido, el “Master” del buque carguero “Lentikia” se aprestaba en la mañana del 9 de marzo a amarrar por primera vez esta nave en la Dársena “E” del puerto de Buenos Aires. Luego de una maniobra náuticamente impecable; amarró el navío sobre su banda de estribor y –como decimos los marinos- lo “cosió” al muelle; sujetándolo con cuatro cabos “largos” por proa y popa y otros cuatro laterales (otro día le doy nombres más técnicos). Seguramente, este capitán no tenía la menor idea de que su buque y su carga, consistente en 30.000 toneladas de rieles ferroviarios, serían parte de los dimes y diretes de la feroz interna que enfrenta a los señores Florencio Randazzo, Axel Kicililoff y Ricardo Echegaray, en una suerte de todos contra todos, a juzgar por los resultados de la puja.

Lentikia

Sabido es que el Ministro de Transporte (el mismo que pronto le pedirá una “selfie” para hacerse el DNI más rápido) está realizando su campaña interna en base a locomotoras y vagones ferroviarios. Si hasta se da el lujo de exponerlos en los lugares más impensados, bases navales incluidas.

Una de las promesas que Randazzo se propone cumplir en forma urgente, es la renovación de los sistemas ferroviarios del NEA y NOA; más que las necesidades de los productores locales, lo apura la agenda de inauguraciones preelectorales. Pero, claro, sin rieles no hay trenes y es por ello que la maniobra de arribo de este preciado cargamento y su traslado a Chaco le urgen. Los ferrocarriles son el pan de cada día para el ministro: le dan alegría; los barcos y los puertos en cambio solo le dieron disgustos. Un Subsecretario de Puertos “indomable” y un Director Nacional de Transporte Marítimo, recientemente acusado de hacer desaparecer documentos de la dictadura, fueron más que suficientes para que quitara esa área del transporte de sus manos y se la endosara a Axel quien, siempre ávido de poder y de partida presupuestaria para manejar, la aceptó gustoso. ¿Se estará arrepintiendo el Ministro?

Los susodichos rieles chinos llegaron un poco estropeados según parece; al menos una parte de ellos. No obstante se hace necesario posicionarlos en el terreno de trabajo y para ello deben ser descargados del “Lentikia” y embarcados en barcazas aptas para navegar por la hidrovía Paraná – Paraguay y, sorteando codos, recodos y demás escollos fluviales, hacerlos llegar a destino.

Fruto del desencanto de don Florencio con las autoridades portuarias y marítimas, todo este operativo fue arrebatado de las manos de los responsables del puerto de Buenos Aires; recordará amigo lector que el gerente de operaciones de AGP (quien fuera la cara visible del desembarco de miles de vagones en los spots ministeriales) resultó ser el aparente cabecilla de una red de venta de mercadería ilegal en los galpones del propio puerto. Dicha tarea fue asignada a la Administración de Infraestructura Ferroviaria. Su máximo jefe Ariel Franetovich comprendió, a poco de iniciar la tarea, que no todos los “pibes para la liberación” trabajan en equipo.

El ya mencionado transporte de los rieles desde Buenos Aires hasta Chaco es, técnicamente hablando, un tráfico fluvial. La normativa vigente indica que el transporte fluvial debe ser realizado en buques de bandera Argentina. Si no hubiera bodega argentina disponible, el transportador debe solicitar una dispensa (waiver) que hace que un buque extranjero reciba un tratamiento de buque nacional. Casualmente quien otorga estos permisos es el mismo funcionario que en uso de un particular doble empleo, violó varias normas sagradas para el modelo vistiendo uniforme naval.

Así las cosas, la empresa “Maruba” de aceitados lazos con la actual administración, resultó ganadora de la compulsa de precios para realizar el traslado del material ferroviario hasta Chaco y, al no contar con barcazas de bandera argentina, solicitó el correspondiente permiso para hacerlo con unidades de bandera boliviana las que serían “empujadas” por un remolcador argentino con tripulantes argentinos (el verdadero sentido del “waiver” es proteger la mano de obra local, la que en este caso está más que asegurada)

Los días pasaron y pasaron, y el Director de Transporte Marítimo y Fluvial de la Nación pareció ignorar el pedido. Randazzo enfurecido por el accionar de quien ya no le depende ni obedece, ordenó al propio Secretario de Transportes Alejandro Ramos que se ocupe del tema; el sí obediente, Ramos estampó su bonita firma en el ya por entonces muy ajado “waiver” y los satisfechos cargadores se dirigieron a la aduana para mostrar que “tudo bom tudo legal”. Pero no; ni bien ni legal ni nada de nada. Ramos, otrora jefe de los díscolos y problemáticos funcionarios del área marítima nacional, no tiene –según la Aduana- facultades para arrogarse la firma de un documento como el requerido. No puede tampoco tirar de las orejas a sus ex subordinados porque ya no es más el jefe de todo el transporte de la Nación; el agua ya no le pertenece. Y sus ex dependientes no lo quieren ni un poquito.

Mientras muchos especulan con una trapisonda de quien según se dice por allí, será el vice del candidato Scioli, otros achacan la “torpeza y las trabas” al macabro jefe de la AFIP que hace su propio juego y mientras los rieles de la discordia duermen el sueño de los justos en la bodega de un buque maltés, el Capitán del “Lentikia” afina su español. Él y su tripulación se hacen conocidos en los lugares típicos de la noche porteña. Y la demora en la descarga genera un sobrecosto de U$S 15.000 diarios: un par de “soluciones habitacionales” o un equipamiento médico de mediana complejidad o la reparación de una escuela o la comida de un montón de gente o tantas otras cosas mucho más útiles que tener contento al dueño de un buque que está cobrando mucha plata por el solo hecho de ser “victima” de la desidia nacional.

Hace pocos días, la Armada Argentina fue condenada a pagar $ 50.000 por daño moral, a un empleado civil maltratado por un funcionario naval. Ese mismo funcionario y el área que desmaneja tal vez cumpliendo órdenes… ahora le cuestan al país 15.000 dólares diarios desde aquel 9 de marzo y el reloj sigue corriendo por puro capricho; me pregunto si Dios y la Patria no se lo demandan… ¿lo podremos hacer nosotros?

 

La paja y el trigo

En mi pago chico (la marina y los barcos) la noticia de la designación de un fiscal militar para llevar a juicio administrativo a marinos civiles, generó muchos más chascarrillos que críticas o apoyos. La ley en la que se basa el funcionamiento del “ Tribunal Administrativo de la Navegación” data de la dictadura autodenominada “ Revolución Argentina” y entre otras cosas faculta al presidente del tribunal ( a la sazón un almirante) a ordenar la detención de un “imputado que se niegue a comparecer”. ¿Se imagina, amigo lector, el picnic que se haría hoy un estudiante de primer año de derecho con una orden detención librada por un almirante? Demás está decir que este tribunal no funcionaen la práctica desde hace muchísimos años, pues su esencia misma ha sido demolida más que por el paso del tiempo por el sentido común. No es políticamente correcto ver a uniformados juzgando a alguien, ni siquiera a otros uniformados. De hecho la abolición del código de justicia militar, dejó en claro que los militares no pueden juzgarse a sí mismos. Mucho menos lo podrán hacer entonces con ciudadanos civiles que eligieron el mar como medio de vida. No obstante, algún alto mando naval está intentando hacerlo funcionar. Continuar leyendo

Que las Malvinas queden a salvo del “relato”

La última semana de marzo y la primera de abril marcan año tras año una especie de conexión directa entre el presente y el trágico pasado de la patria. Desde que por designio de la política el 24 de Marzo se destina a ejercitar la memoria (aunque esta sea bastante parcial) el largo desfile radial y televisivo de ex “jóvenes idealistas” y familiares  de desaparecidos durante la dictadura cede lentamente paso a la entrada en escena de los protagonistas de otro “ícono” del Proceso: la guerra de Malvinas.

Ciertamente ambas fechas fueron perdiendo entidad a partir de su utilización con fines turísticos; una cosa es hacer “memoria” en el aula explicando a los más jóvenes los sucesos recordados y otra muy distinta es ejercitarla recordando donde “ turisteamos” el año anterior para no repetir el destino vacacional. Hace años, los Veteranos iniciábamos nuestro día con un saludo presidencial en el Regimiento Patricios o en alguna dependencia militar; los actos finalizaban invariablemente con nuestro orgulloso desfile ante las autoridades presentes. Ahora el único desfile notorio es el conformado por la larga caravana de autos marchando presurosos hacia la costa. Continuar leyendo

Un ministro que hace agua

Las internas políticas sirven, entre otras cosas, para que compañeros y aliados incondicionales de ayer  se saquen a relucir mutuamente y con mayor o menor crudeza sus “trapitos al sol”. Aquellos que otrora se abrazaban emocionados al borde de las lágrimas por algún triunfo electoral del espacio político al que pertenecen miden en campaña cada gesto, cada palabra y cada movimiento que los pueda posicionar un pasito delante del compañero, correligionario o camarada competidor.

Como en tantas otras cuestiones que hacen a la mística de la política e incluso de las organizaciones mafiosas, hay para estos “ataques” límites y códigos que respetar, como así también chicanas y trapisondas que son prácticamente de manual.  Se trata, como dijimos, de pegarle al otro sin que la sangre que le hagamos derramar salpique nuestro propio traje.

En este contexto, las tan peculiares “ primarias” de la política vernácula ofrecen condimentos no menos peculiares. Podríamos haber naturalmente imaginado a Macri compitiendo en elecciones generales contra Carrió , el radicalismo y el Fpv. Pero ver a los tres primeros compitiendo en internas entre sí… es cuando menos algo imprevisto.

Están también los líderes partidarios que comienzan a bajar líneas que indican que no quieren en determinados cargos más de un candidato y, obviamente,  por encima de toda esta  miseria terrenal está “Ella” y toda la corte de laderos que en cada acto,  aparición o reunión de trabajo tratan de interpretar una palabra, una sonrisa e incluso hasta un reto dirigido a sus personitas como un guiño cómplice, una especie de “Te banco a morir”

Los que no tenemos ticket para ingresar a la carpa del circo nos conformamos con sentir desde afuera el rugido de las fieras cuando están solas y sus aullidos de dolor cuando la domadora los castiga con látigo. Los vemos de lejos mover la cola si ella les tira un terrón de azúcar y también observamos como vuelven mansitos cada uno a su jaula cuando termina la función. Pero quien más quien menos,  todos tenemos algún amigo payaso que nos tira de tanto en tanto algún chimento de la interna circense

Randazzo, el más “mimado”; Scioli, el “ hijo no deseado” y Rossi, el “desterrado”, se muestran simultáneamente como los candidatos  del modelo.  Cada uno recurre al fotomontaje para encarar la costosa impresión de afiches con los que el transeúnte desprevenido llegue a creer que realmente “Ella” posó sonriente  para la foto junto a cada uno u otro. Pero mientras Randazzo no para de comprar vagones y locomotoras  y mientras ya va por su quinta emisión de documentos cada vez más modernos y seguros, Rossi con lo que juntó de caja chica está trayendo cuatro trastos viejos que apenas flotan para nuestra desmantelada Marina de Guerra y consiguió mandar cuatro tanques  a un taller de chapa y pintura de Bulogne.  Scioli por su parte, a falta de mayores cariños, apela a la fe,  a la esperanza y a su modelo de Provincia “viable”.

Vivimos días de “carpetazos”. El término se volvió popular y, en esta suerte de todos contra todos pre-electoral, una foto, un legajo, una comprita o viajecito fuera de lugar y hasta las patéticas fotos con escenas de la diversión de un fiscal trágicamente muerto sirven para desprestigiarse entre  todos.

Resulta interesante ver como el ministro Rossi  no para de recibir golpes que provienen la mayor parte de las veces de su retaguardia.  El misil perdido, las 26.000 balas, las 8 toneladas de explosivos, de lo que poco se ha dicho, el robo de una unidad de control de un simulador naval  y hasta el incendio de la propia sede del ministerio que lo dejó sin oficina a él y a sus generales durante varios días. Lo tienen  más cerca de la sección policiales que de la de política en los grandes diarios nacionales.

Randazzo venia zafando. Su gestión en lo referente al mejoramiento del transporte público y la facilidad con la que ahora accedemos a nuestros documentos de identidad son indudablemente porotos que hay que sumarle a un ministro que se muestra serio y ejecutivo. Pero, imprevistamente, comenzó a hacer agua precisamente desde las poco visibles  áreas húmedas de su ministerio. La ciudadanía y la prensa están siempre atentas a trenes que no funcionan o a aviones demorados.  Pero los barcos, el puerto y los ríos no suelen llamar la atención.

Las últimas semanas comenzaron a ser de aguas agitadas, en el sentido literal de la palabra: históricos escándalos como sobreprecios e ineficiencia en el dragado de canales y accesos portuarios, sospechas que funcionarios de la subsecretaria de vías navegables siguen siendo titulares de astilleros donde el Estado repara buques y otras cosas que pasan generalmente  inadvertidas tuvieron dos excepciones. De pronto, tomó estado público la existencia de “La saladita” del puerto de Buenos Aires, una colosal feria de venta de artículos robados que desde hace años funciona en los galpones de la Administración General de Puertos, dependiente de Ministerio de Transporte y que al parecer era regenteada por un gerente de AGP, protagonista de varios spots ministeriales en los que lo solía ver supervisando el desembarco de los famosos trencitos chinos. Nadie duda que esta súbita perla arrojada a las fauces del oligopolio mediático provino de alguna operación  con el clásico aroma a ilegal inteligencia interna. Recuerde amigo lector que hoy el espionaje nacional viste de verde oliva, usa botas y gorra.

Rossi y Randazo  compartían algo más que su devoción por el modelo: un funcionario que milagrosamente trabajaba para los dos con “dedicación exclusiva”. El hombre cobró fama por haber herido de muerte al relato, cuando días pasados se desprendió sin miramientos de centenares de carpetas clasificadas y de información confidencial de un destino naval que dirige para Rossi, desobedeciendo órdenes expresas  sobre preservación de material relacionado con los años de plomo.  La desprolijidad demostrada en este accionar contrasta con la prolijidad extrema que demuestra en su cargo nacional como funcionario del área de transporte marítimo y fluvial.

Sus subordinados lo describen como un verdadero “caballo de Troya” que hace daño en Defensa y mérito en Transporte.  Masticando rabia y cuidando las formas, Rossi como pudo se lo sacó de encima y le otorgó una generosa licencia para que se dedique full time a su importante tarea  como funcionario nacional. Randazzo lo recibió con los brazos abiertos y antes que comenzara a disfrutar de sus valiosos servicios a tiempo completo, comienza a recibir señales  que un destructor de archivos de la dictadura  puede ser un bonito salvavidas de plomo, siempre siguiendo la línea naval de este relato.

Rossi es –prima facie- el candidato perdedor, lo que no quiere decir que se resigne al menos por ahora a bajar de la contienda. Le toca competir desde un escenario con poco glamour: tanques viejos y generales gordos contra trenes nuevos y jóvenes señoritas que nos hacen el DNI en los shoppings. Por lo que puede apreciarse estos amigables contendientes han decido no arrojarse carpetas, directamente se tiran con funcionarios.  Scioli entre tanto los mira y sonríe.

Defensa en penumbra

Aunque un poco devaluado por la profunda crisis económica que atraviesa con mayor o menor fuerza a casi todas las clases sociales argentinas, puerto Madero conserva buena parte de su movida nocturna. Transito intenso, peatones deambulando por ambas márgenes de esos diques que alguna vez albergaron a la poderosa flota de nuestra Marina Mercante y que hoy con holgura cobijan a  medio centenar de lujosas embarcaciones deportivas; mucho atuendo típico del extranjero en plan turístico  y una interminable hilera de restaurantes y bares bastante colmados de gente, conforman una postal digna de la prosperidad que indica el modelo y pregona el relato.

Pero al llegar a la esquina de Alicia M de Justo y Av. Belgrano, el brillo incandescente de las luminarias se interrumpe abruptamente. Un enorme “agujero negro” de cien metros de largo por ochenta de alto “encandila” con su oscuridad los ojos de transeúntes nativos y foráneos.

Esa enorme estructura edilicia a oscuras brinda al instante dos mensajes contrapuestos que podrían resumirse con la frase: “el orgullo de haber sido y el dolor de ya no ser” . Construido hacia el fin de la década del 30, el Edificio Libertador General San Martín es una joya de la arquitectura local. De estilo francés y techos rematados con pizarras negras como detalle de categoría, supo ser el primer ministerio de guerra de una Argentina con vocación de potencia regional.  A diferencia de otros palacios de nuestro país, al margen de las distintas denominaciones que sus ocupantes le dieron a sus dependencias, siempre representó ser algo así como la sede central de la defensa nacional.

Hoy en sus dieciséis pisos se encuentran: el ministerio de Defensa de la Nación, el Estado Mayor Conjunto de las FFAA, la Jefatura del Estado Mayor General del Ejército y varias dependencias de esta fuerza, entre ellas la sede del “todopoderoso” Servicio de inteligencia del ejército, con instalaciones totalmente remozadas que incluyen una espectacular sala de situación con paredes enteladas y detalles de diseño.  Durante la gestión de Nilda Garré al frente del ministerio se dispusieron locaciones para los jefes de la Armada y de la Fuerza Aérea,  las que aún permanecen vacías  ya que la cultura militar y la poca noción que aún tienen nuestros mandos militares sobre la conjuntes  operacional  hacen que ningún brigadier o almirante de cuatro estrellas quiera compartir edificio con el mandamás local, el Jefe del Ejército

Así las cosas, y como usted sabe, amigo lector, el miércoles pasado y, al igual que el resto de la Capital y el gran Buenos Aires, las arterias conductoras de fluido eléctrico, telefónico, informático  y todo otro cableado del imperial palacio colapsaron.  Y colapsaron mal, literalmente fueron arrasados por el fuego miles de metros de distintos  cables, fruto de una perversa combinación de baja tensión y exceso de carga.

Tal vez a raíz de las bondades de la década ganada,  los pisos del “Libertador” fueron viendo incrementar año tras año la cantidad de huéspedes que se cobijan en sus coquetos ambientes. Tantos son que la arquitectura tradicional cedió frente al avance de los paneles de “roca de yeso” de marca muy conocida.  Cientos y cientos de cubículos para albergar a nuevos asesores de nuevos secretarios y subsecretarios  que ocupan las también nuevos cargos a partir de las sucesivas modificaciones orgánicas de la cartera ministerial . Cientos y cientos de jóvenes militantes ávidos de viajar en esos aviones “Hércules” que ya casi no despegan o dorar sus torsos bajo el arrullo marino y el velamen de la fragata Libertad.  Todos con función jerárquica, todos con despacho, todos con confort nacional y popular que obviamente incluye aire acondicionado, microondas, centritos de computo por doquier y mucho pero mucho smart TV para seguir de cerca el devenir nacional.

Y así fue que el coqueto y octogenario edificio dijo ¡basta! El calor acumulado en sus cables por tanto consumo no calculado, mutó en llama (ciertamente no sagrada) y no quedó nada.  Desde el conmutador que nos daba la bienvenida  ya no con sones marciales pero sí con algún tangazo, hasta los servidores de la dirección de informática del ministerio, pasando lógicamente por los equipos de  acumulación de información del generalísimo Milani.  Agentes de campo que no tienen a quien reportar y analistas sin “luz”  son la consecuencia  más patética de la triste realidad.

Podría hablarle, querido amigo lector, de otros sectores. La FM Soldados,  la sastrería militar, las dependencias de la obra social del Ejército  y por qué no de  las instalaciones del recién creado comando de “Ciber-Defensa”. Todos y todas los que aquí trabajan  están  de franco en sus casas, en una decisión transversal e inclusiva que une a civiles y militares, espías y distraídos; políticos y administrativos, militantes y a aquellos pocos que aún no lo son.

Si bien la defensa nacional no es algo que importe mucho, tampoco es para no preocuparse. Los espías del General tienen en Campo de Mayo sus instalaciones de “back up”; ya se comenzó a estudiar la posibilidad de llevar a los más de 700 agentes de Inteligencia hacía allí. Pero, claro, mudar a nuestras  “99” lejos del jardín maternal de sus hijos y hacerles  rendir las “SUBE” con los mayores costos de transporte más que asemejarlas a la mítica agente de “Control” las sumerge en un absoluto y verdadero “ Caos “ (esos eran los malos ¿se acuerda?)

Gracias a la ausencia de hipótesis de conflicto, y a que merced a nuestra política exterior  nos hemos ganado el “cariño”  de nuestros vecinos, no se avizoran en el corto plazo peligros bélicos. Lo que es una verdadera suerte ya que si los hubiera el eventual enemigo no tendría dónde entregar la declaración de guerra y el ministro Rossi debería instalar el tablero táctico en living de su casa.

Ironías y bromas al margen,  el incendio y posterior  apagón del “Libertador” es una alarmante muestra a escala de la situación de la Nación. Declamamos abundancia pero respiramos miseria; pregonamos eficiencia estatal, pero exudamos inoperancia, clientelismo y mediocridad de gestión; alardeamos planificación federal; pero se nos apagan las centrales, se nos caen las redes y hasta se nos queman los cables.

Y se sigue construyendo una “ nueva Argentina” con bases cimentadas con discursos groseros, con columnas erigidas  con ilusiones delirantes, con planos proyectados con modelos y relatos vacíos de lógica y razón. Una patria  que es inclusiva en la oscuridad fruto de cables finitos  y mentes estrechas, igualitaria en la inseguridad para todos y todas, ecuménica en lo que respecta a los avatares socio-económicos. En fin, mediocre, ficticia y decadente.

Mientras tanto, desde alguna locación descentralizada del ministerio de Defensa, un empleado por estas horas ha de estar redactando aquello que los empresarios amigos del poder esperan con ansia y que comienza más o menos así:  “ Llamase a contratación directa por razones de urgencia impostergable a la renovación integral de toda la instalación eléctrica del edificio Libertador. No importa lo que cueste, a la hora de contratar esta gestión no escatima en gastos”.

Mar de fondo

Tal vez por alguna extraña alineación planetaria, los últimos días han tenido a las distintas ramas de la actividad marítima del país como protagonistas de situaciones de lo más variadas. La catástrofe ambiental que mantiene en llamas a miles de hectáreas de bosques y la tragedia marina acaecida la semana anterior frente a las costas de Villa Gesell han movilizado a hombres y medios de nuestra Prefectura Naval, Marina Mercante y Armada para distintas tareas de socorro que exaltan una vez más lo mejor de nuestras distintas vertientes de hombres y mujeres de mar

Por otra parte y en otro plano, la política; el relato y el modelo se ocuparon casi simultáneamente de obligar a propios y extraños a anteponer el mal uso que se le da a recursos materiales y humanos; los que una y otra vez se ven envueltos en actividades que los alejan de su vocación y de sus aptitudes profesionales. Continuar leyendo