Aniversario para pocos

Las nuevas chapas de los techos del viejo apostadero naval de Buenos Aires parecían servir de eficiente amplificador del bullicio reinante en la Plaza de Mayo. Miles de personas eficientemente transportadas en centenares de micros -contratados seguramente con cargo al presupuesto de municipios diversos- entonaban pegadizos canticos que “mágicamente” se encendían  y  apagaban al unísono cuando “Ella”  necesitaba el calor de la militancia o el respetuoso silencio frente a su arenga nacional y popular.

Gracias a la potencia del audio, el personal de guardia en buques  y muelles no debió abandonar sus responsabilidades para escuchar el discurso que seguramente la Presidente de los 40 millones de argentinos (como le gusta hacerse llamar) pronunciaría con motivo de festejarse nada más ni nada menos que 31 años de democracia. Democracia de todos. De peronistas, radicales, izquierdistas y conservadores. Democracia de los profesionales y de quienes no lo son.  De la civilidad, pero también de los militares de la democracia, de los curas, rabinos y clérigos de todos los credos. De los obreros y de los patrones. De los presos con derechos humanos, de quienes los custodian y también de los jueces que imparten justicia al margen de los cargos que puedan detentar circunstancialmente los justiciables. Democracia de los nietos recuperados y de sus abuelas, también de las abuelas y nietos  de muchos soldados, policías y civiles muertos por la metralla asesina de quienes mancharon con su sangre el gobierno democrático de la primer presidente mujer de la Argentina, María Stella Martínez de Perón. La esposa del fundador de la idea que dice profesar el actual Gobierno por si no queda claro

La patria lamentablemente no ofrece por estos días muchos motivos de festejo. Relato al margen, ellos saben que sabemos que las cosas no van bien. Sería redundante, amigo lector, pasar revista a todo lo que nos aqueja y angustia. Pero la bien ganada y bendita democracia nos brinda la necesaria luz de esperanza para saber que a partir de este acto, comenzamos a transitar la cuenta regresiva que ubica el anhelado recambio presidencial en una cifra menor a un año.

Es por ello que uno podía ingenuamente haber pensado que “Ella” aprovecharía esta última ocasión en la que hablaría al país con motivo de tan importante circunstancia para al menos por una vez hacerlo realmente para todos y todas. Tal vez no llegó a comprender que jamás volverá a poder tener semejante privilegio: el próximo 10 de diciembre, a la misma hora, no será nada más que una ciudadana común mirando el mismo acto por televisión; sin lujos provistos por el erario público, con una custodia reducida acorde a su condición de ex presidente. Sin mandos militares que le digan que a todo que sí por temor a perder la carrera y buena parte del salario; sin ministros complacientes y con un Partido Justicialista que como corresponde a su génesis estará alineado y listo para jurar fidelidad  absoluta a una nueva corriente interna cuyo nombre terminará en “ismo” y comenzará con el nombre del triunfador en los comicios.

Pero la Presidente ciertamente no habló para todos; no al menos  para el mundo al que fustigó con dureza acusándolos como siempre de todos sus pesares. No habló para el grueso de los miembros del Poder Judicial, a quienes no puede perdonarles que se entrometan en escabrosos asuntos que rozan a sus protegidos; tampoco habló para la clase media, esa especie en vías de extinción que tal vez molesta al modelo porque no necesita de la dádiva populista pero tampoco está en condiciones de ofrecer tentadores negocios al poder. No habló para usted, querido amigo, no habló para mí, ni para ningún argentino o argentina que no profese una devoción a libro cerrado por el modelo y la imaginaria década ganada. No habló para ninguno de los ex presidentes que la precedieron en estos 31 años, los que fueron expuestos con máxima exaltación de sus errores, en un documental previo a su discurso.

“Ella” es de los 40 millones de argentinos, pero se concentra en el puñado de militantes que aún aceptan ser conducidos como rebaño rentado para dar marco a cada acto. No había lugar en la que “ella” denomina la casa de la democracia, para algún demócrata de otra ideología. Con excepción de Leopoldo Moreau, todo era armónicamente K.

No hubo lugar en esa plaza para una familia que quisiera ilustrar a sus hijos sobre las virtudes de la democracia.  Para poder enseñarles que los países democráticos entre otras cosas, saben separar los actos partidarios de los actos de gobierno.  Que el día de la bandera es para honrar a su creador y no a “El”, que en el día de  la independencia se homenajea a quienes nos la dieron en 1816 no en 2003  y que un día como el pasado sábado la fiesta es de toda la sociedad incluso de aquellos a los que le gusta el color amarillo o el naranja.

Una verdadera oportunidad desperdiciada. Una cierta posibilidad de hacer algo para quedar en la historia con un recuerdo que resista al inexorable borrón y cuenta nueva que arrancará precisamente el próximo 10 de diciembre, día en el que las hojas del relato se comiencen a borrar, las “luces “ del modelo se vayan apagando y las lealtades, sostenidas antes con la billetera que con el corazón, se esfuercen denodadamente en encontrar un modesto rincón para salir en la foto oficial del acto en homenaje al 32° aniversario de la democracia. Una foto en la que seguramente veremos sonriendo a muchos de los que estaban ayer, pero a “Ella” nunca más.

 

La mano y el codo

Por pocos años “zafé” de aquella costumbre de antaño en virtud de la cual los zurdos eran obligados a tomar la pluma con la mano derecha; de esa manera se pretendía “corregir” esa suerte de “discapacidad”  que hace algunas décadas significaba el hacer todo con la mano izquierda. Al margen de lo ridículo que esto pueda verse en pleno siglo XXI, lo que sí es cierto es que nuestro codo invariablemente “pisa” cada palabra que nuestra mano escribe segundos después de haberlo hecho.

Al parecer en materia política y paradójicamente en gobiernos autoproclamados al menos para la foto;  progresistas y cuasi de izquierda, el problema de borronear con el codo lo escrito con la mano es materia más que corriente.  Por citar algunos ejemplos: militares fuera de la seguridad interior, pero un coronel al frente de las fuerzas policiales. Derechos Humanos, juicio y castigo versus Milani al frente del Ejército. Severa restricción a la compra de vehículos importados para particulares, pero flota de autos presidenciales compuesta por móviles de altísima gama que hablan alemán. Salud pública para todos. Pero clínicas privadas para la Jefa y su familia. Etcétera, etcétera. Continuar leyendo

Los unos contra los otros

Semana particular la que dejamos atrás querido amigo lector. Copiosos ríos de tinta; interminables minutos de imagen televisiva y una catarata de sonoras emisiones radiales, han permitido que hasta el ciudadano más distraído tome conocimiento que algo está pasando en la siempre pendular relación entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

A partir de la denuncia de una diputada nacional, el juez Claudio Bonadío intenta establecer si una empresa propiedad de la Jefa de Estado se fue más allá de la banquina…. Mientras realiza su tarea el juez es agresivamente atacado por los investigados y funcionarios varios dependientes del PEN ; se pide su jury de destitución y asimismo es denunciado penalmente por algo parecido a lo que se encuentra investigando. También es acusada penalmente la parte acusadora e incluso la testigo principal del caso. Continuar leyendo

Contradiciendo a Belgrano

“Una Nación que deja hacer por otra una navegación que puede realizar por sí misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”. La frase precedente, fue escrita por el Secretario del Real Consulado de Buenos Aires, el Dr. Manuel Belgrano. La misma representa el fundamento ideológico que el prócer favorito de la Presidente usó como base para inaugurar -un 25 de noviembre de 1799- la Escuela de ciencias matemáticas y náuticas. Con razón sostenía Don Manuel que era necesario dotar a estas tierras de pilotos y marinos para tripular naves que afiancen el transporte del comercio exterior de la región. La escuela de náutica por el creada habría un futuro promisorio destinado a “jóvenes animosos y capaces que quisieran aprender una profesión honrosa y lucrativa”.

La historia de la patria, rica en grandezas y miserias de gobernantes y gobernados, asestaría varios golpes certeros a este emprendimiento ideado por Belgrano; su escuela y el consecuente desarrollo de una marina mercante de bandera nacional que sirva de sostén logístico al comercio exterior sufriría distintas clausuras y reaperturas;  produciéndose recién en 1895 la reapertura definitiva de la misma. En nuestros días se la conoce como Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano” y su decadencia guarda estrecha relación con la situación de la Marina Mercante Nacional y porque no de la patria misma…

Seguramente habrá reparado, querido amigo lector, en una columna publicada en este portal hace pocos días atrás, en la que el ex vicecanciller Roberto García Moritán aludía a la necesidad que tiene nuestro país de contar con una política naviera.

Al margen de lo acertado o no  de la nota, resulta gratificante ver que una personalidad de la talla de García Moritan se ocupe de un tema sobre el que la clase política en general demuestra un desconocimiento supino; solo abren asombrados los ojos cuando algún especialista en la materia les cuenta que entre lo que pagamos por fletes de importación y dejamos de cobrar por fletes de exportación, las flacas arcas del BCRA tienen al año unos cinco mil millones de dólares menos.

Si bien supimos tener una flota mercante de cierta importancia a nivel regional, la misma se componía en gran parte de flotas estatales (ELMA e YPF) y de un interesante elenco de empresas navieras privadas de bandera argentina que aseguraban la presencia del pabellón argentino en casi todos los puertos del mundo.  La desregulación y privatización de los 90, el cambio de paradigma en materia de transporte internacional por agua, la desaparición de las líneas regulares de transporte marítimo, de las conferencias de fletes y algunas otras cuestiones hicieron que de aquella marina mercante solo queden imágenes en la mente de la gente de mar y en algunas maquetas navales distribuidas en diferentes despachos oficiales cuando finalmente cayó el telón.

Las privatizaciones de Menem y Cavallo tuvieron un capítulo especial para esta actividad. Mientras que las empresas de Electricidad, Agua, Gas, Teléfonos y otras fueron vendidas pero siguieron funcionando, las empresas navieras estatales fueron desguazadas; las naves, vendidas; el personal, despedido y sus edificios poco menos que demolidos o transformados en otra cosa.

Luego llegó la refundación de la patria. El modelo y el relato y con ellos la promesa de nuevos vientos de cola para la marina mercante nacional -y si hay algo en lo que el viento de cola es útil es precisamente en la navegación.

Una de las primeras cosas que hizo el ex presidente Kirchner fue firmar un acuerdo con Hugo Chávez para construir cuatro buques petroleros. Esto marcaría un renovado impulso para la industria naval nacional. Por ahora, y a 12 años de aquel solemne momento, no hemos terminado ni el primero y como es de suponer, difícilmente se lleguen a hacer los otros tres.  Asimismo, la promulgación del decreto 1010/04 prometía la panacea naval, haciendo que mágicamente las popas de los buques vuelvan a ver flamear la bandera de la patria con todo lo que ello implicaba.

El mundo,  la realidad o las cuentas (como usted prefiera) demostraron que hacía falta algo más que un emotivo acto en el salón blanco (todavía lo usaban por aquellos días) para que aquel pedazo de papel cumpliera su cometido.  No podemos negar una tibia (muy tibia) recuperación de la actividad, pero nos sobran los dedos de las manos para contabilizar las naves de nuestra marina mercante (no cuento los botes a remo de los lagos de Palermo ni las lanchas del Tigre; cosa que sí  parecen hacer algunos informes oficiales.

Para no seguir abrumándolo con historia antigua, amigo lector,  déjeme simplemente contarle que hoy 25 de noviembre se “celebra” en todo el país el día de la marina mercante argentina. El festejo esta empañado por la muerte de un joven oficial de la marina mercante ocurrida a bordo de un buque surto  en el taller naval del ministerio de Defensa (TANDANOR) y sobre la que curiosamente las autoridades no han informado nada aún.

Ha visto, querido amigo lector, hoy volví a las fuentes. A los barcos, a contarle algo de una actividad que, además de ser un importante negocio, es un factor fundamental de la geopolítica y la estrategia nacional. Uno de los brazos del poder naval de la Nación. No hay fuerza naval militar que pueda operar en tiempo de guerra si no tiene el sostén logístico de una flota mercante que transporte los víveres, los tanques, el combustible y hasta el personal militar.  Malvinas lo demostró: la marina mercante aportó 30 buques, 700 hombres y mujeres con 16 muertos en combate.

215 años después, funcionarios de civil y de uniforme formarán hoy frente a la tumba del general Manuel Belgrano para decir como cada año con voz firme y cara de circunstancia “¡Aquí estamos!”. Don Manuel, seguramente viendo lo poco que hacen para cumplir su sueños,  desde el más allá les preguntará: “¿Y para qué vinieron?

Feliz día a todos los hombres y mujeres que día a día intentan seguir construyendo la patria en cada rincón de nuestro mar y nuestros ríos.

Espejo roto

Una nueva semana, una nueva columna, un nuevo enojo en algunas estructuras castrenses y en muchos despachos políticos. Un nuevo “desafío” de un columnista que se atreve a hacer uso de la palabra portando una foto de uniforme. Osadía extrema de alguien que no se educó en los claustros de ninguna facultad de ciencias políticas, sociales o filosóficas; que  muy por el contrario transitó su adolescencia y juventud en las aulas de diversas escuelas e institutos de la Armada y adquirió un tibio barniz universitario al cursar la Universidad de la Marina Mercante. Tal vez visto desde cierto ángulo tengan razón quienes sostienen que un uniforme (aunque sea mostrado en una simple foto) limita a quien lo porta a expresar sus sentimientos, pareceres o sensaciones ya que si bien pueden ser expresiones personales comprometen a la entidad  que proveyó el ropaje institucional…

Mucho puede criticarse, desde pedestales pedagógicos de alto nivel,  a los métodos de educación de los institutos militares. Si bien es cierto que mucho antes que renazca la patria de la mano del Modelo y su Relato, los distintos responsables de las áreas de educación de las fuerzas armadas comprendieron que era necesario profesionalizar la educación militar. Coroneles portando varoniles bigotes y gruesa voz de mando comenzaron a ceder terreno a una cada vez mayor cantidad de profesores civiles y la profesión militar comenzó a ser permeable a la interacción de sus cuadros superiores con la actividad universitaria. Se pasó de conceptuar negativamente a los oficiales que cursaban carreras civiles, a estimular estas actividades e incluso a armar perfiles de individuos aptos para dedicarse a la educación.  En los 90 comenzaron a ver la luz los institutos universitarios de las FFAA y en la actualidad todas las FFAA y FFSS proveen a sus egresados no solo de un grado militar o policial sino además de un título universitario con nivel de licenciatura.

Ahora, claro, como usted comprenderá amigo lector, un liceo militar no es un liceo de señoritas (aunque las hay y con altísimos niveles de rendimiento), se supone que estos institutos de formación preuniversitaria educan  a quienes voluntariamente los eligen con formas un tanto más  rígidas que un secundario común. De hecho sus egresados son formalmente revestidos con un grado militar que los habilita para empeñarse en la defensa armada de la patria en caso de guerra. Su condición de “Oficiales de reserva” no es ni simbólica ni honorífica. La misión primaria de un liceo militar es la formación de ciudadanos que, una vez egresados, elijan carreras civiles pero que sean portadores de principios, valores y destrezas que los habiliten a armarse en defensa de la patria

Fundado en 1947, el Liceo Militar General Espejo, pretende (o pretendía) ser uno de esos institutos formadores de hombres de bien comprometidos con la patria.  Por sus aulas pasaron muchos hombres devenidos luego en Almirantes o Generales de la Nación, pero también comprometidos con la política como el actual gobernador de la provincia de Mendoza y el ex vicepresidente Cobos. Sus valores formativos han acompañado el cambio de paradigma cultural del país, modificando ligeramente sus objetivos institucionales. Me permito “robar de la propia página web de la institución uno de ellos: “Desarrollar una educación que estimule la comprensión y el compromiso con los valores éticos y democráticos de participación, libertad, paz, solidaridad, justicia, respeto a la diversidad y a los derechos humanos, responsabilidad, preservación del patrimonio natural y cultural y bien común, insertos en nuestra Constitución Nacional.”

El precepto arriba enunciado parecería darse un poquito de patadas con la “ travesura” de un grupo de jóvenes uniformados que, totalmente comprometidos al parecer con la “igualdad de género”, travistieron el busto del General San Martín (por si no lo recuerdan los más jóvenes, hablamos del Padre de la Patria; el Libertador de Argentina, Chile y Perú , el que hablaba con Bolívar de verdad, el que en el ranking de personajes notables de la Argentina está varias decenas de puestos adelante que Néstor, Carlos Saúl, Raúl Ricardo y obviamente que Ella). Lo mismo hicieron con la imagen del General Espejo (quien le da nombre al instituto) pero si se le animaron al Libertador, fue una suerte que la imagen de Espejo aún se mantenga en su sitio

Mire, querido amigo, no pretendo ser mesiánico. Sabemos que San Martín está en la gloria eterna; ese bronce y todos los que lo recuerdan no son San Martin. Una imagen, sea patriótica o hasta incluso religiosa, es simplemente eso, una imagen. Pero también es cierto que de acuerdo al entorno en el que se encuentran su valor ceremonial los eleva bastante por encima de su constitución material.  La cruz en el altar; la estrella en la sinagoga y  el busto de San Martin en un claustro militar son objetos  de veneración, de culto  o al menos de respeto en el último de los casos citados

¿Podría imaginar usted a jóvenes seminaristas “adornando” la cruz o alterando las facciones de la Virgen maría para celebrar su ordenación?

Hay en realidad algo más grave que la travesura de los ya casi Subtenientes de la Nación que se burlaron del único militar que tal vez deberían tomar como ejemplo de vida. Me refiero a la políticamente correcta justificación de las autoridades militares del Liceo Espejo.  “Las acciones de los cadetes fueron realizadas con permiso; luego del festejo todo quedó limpio y en su lugar

El director del Liceo Militar luce con orgullo en la página web del instituto que dirige  su uniforme de coronel de la Nación. Coronel del ejército de San Martín. Me cuesta creer que está convencido de los argumentos que utiliza para intentar  convencer al resto de sus conciudadanos. Pero si como nos dice es solo una broma, lo invito a arengar a sus cadetes para que portando sus castrenses atuendos hagan lo mismo con imágenes que representen a los siguientes pro hombres de la humanidad: Néstor Kirchner, Ernesto Che Guevara; Rodolfo Walsh, Fidel Castro y hasta me atrevería para que no me tilden de sexista a incluir en la lista a la ahora generala Juana Azurduy.

Mientras Colón sigue en el piso, Sarmiento es ridiculizado en Paka Paka, y  Roca viene en baja, creíamos que San Martín estaba libre de pecado ideológico pero, por lo visto, lo que cadetes con estado militar han hecho con su imagen deja a la melliza griega totalmente absuelta de culpa y cargo por haberse pasado la bandera nacional por allá…

Ya lo sé, amigo lector, mis criticas semanales a los próceres vivientes de la nueva Argentina me quitan todo tipo de autoridad moral para reprochar a los jóvenes cadetes por su chascarrillo adolescente. Pero sí me voy a permitir dirigirme al Sr. Director del Liceo Militar General Espejo robándole el concepto  a un amigo: Discúlpeme “Mi Coronel”, hablando casualmente del nombre de su liceo. Tome usted un espejo y mire fijamente su propia imagen. Piense si luego de este bochorno tendrá la autoridad moral para dar una orden a alguien. Reflexione sobre si tendrá la posibilidad de sancionar a algún subordinado que cometa una falta menor. Considere si podría seriamente rendirle honores con su sable al padre de la patria.  Luego tome un papel y aunque más no sea a mano alzada haga lo único que le queda por hacer: pedir el retiro. A esta altura de las circunstancias su uniforme se parece a un disfraz, que además le queda grande.

Arquitectura egipcia y riesgo inflamable

Déjeme imaginar –amigo lector– una escena de aquellos días; una amplia oficina atiborrada de profesionales, de técnicos y operadores de Autocad. Teléfonos que suenan sin cesar. Adrenalina, euforia, una pizca de incertidumbre…. ¿Le gustará? Al fin llegó el momento; no solo que le gustó sino que además decidió anunciarlo a todos y a todas con la inefable cadena nacional de la buena onda y el buen humor. Señores, señoras, y por qué no niños, tendremos por fin “el edificio más grande de la región”, una obra faraónica (bueno, para eso tenemos a la arquitecta egipcia) comparable al “Central Park” de Nueva York (palabras presidenciales). Continuar leyendo

Macondo

Mis columnas como ud ya sabe –amigo lector- son más bien largas. Será tal vez fruto de mi dificultad para expresar lo que pienso en pocas palabras o por mi afán de abundar en detalles; pero lo mismo me pasa cuando dejo fluir mis ideas sobre un determinado tema en forma verbal.

Sin ir más lejos hace un par de días, mientras debatíamos entre camaradas sobre la realidad actual, una catarata de palabras propias y de terceros, obtuvo como respuesta de nuestro interlocutor solo una. “Macondo”. Sin prestarle mucha atención seguimos enfrascados en nuestra charla hasta que por segunda vez nos espetó: ¡¡¡Macondo!!! Si la capacidad para resumir un concepto fuera directamente proporcional a la inteligencia, este buen señor además de ser un gran amigo sería un verdadero genio. Por ello con su permiso le robo su magistral resumen para mi columna de hoy. Continuar leyendo

El honor de la “Libertad”

Resulta interesante ver cómo cada tanto nuestra sociedad se conmueve con la reaparición en escena de hechos del pasado; asuntos que creíamos definitivamente sepultados por el paso del tiempo o bien por haber sido dados por finalizados en los ámbitos correspondientes, ya sean éstos judiciales, políticos, culturales, etcétera.

En esta jornada signada por una fuerte tormenta que azota a buena parte de la población, la vorágine informativa nacional se permitió asignar un lugar protagónico a una noticia que nos retrotrae exactamente a dos años atrás. Recordará usted, amigo lector, aquella mañana en que despertamos con la noticia relativa al embargo de la fragata “Libertad” en la república de Ghana por un reclamo de los tenedores de bonos argentinos que no entraron en el canje de deuda.

La noticia concreta es que la justicia de Ghana determinó que la “Libertad” huyó del puerto sin haber obtenido la liberación judicial correspondiente. La novedad además viene de la mano con un “derecho” que la justicia del país africano le otorga al fondo MNL: el derecho a cobrar los 15 millones de dólares por los gastos que derivaron de la permanencia del buque escuela argentino en un muelle comercial del puerto de Thema. Continuar leyendo

Parecido pero diferente

La torre “Coraceros” es un coqueto edificio de oficinas ubicado prácticamente sobre la costa en la ciudad chilena de Viña del Mar. Mirando al oeste desde el piso 24 se tiene la sensación de estar volando sobre el Pacífico. Tal vez la imagen sea similar a la que podríamos obtener desde cualquier torre con vista al mar ubicada en algún punto de nuestro amplio litoral atlántico. Pero la torre “Coraceros” ofrece un espectáculo adicional; sus amplios ventanales con vista al este nos permiten ver la majestuosa altura del “Aconcagua”. Es recién ante esta vista cuando uno puede llegar a comprender lo que es la “estreches territorial” . Curioso “privilegio” visual, imposible de obtener de este lado de la cordillera; sería absurdo suponer que desde algún punto elevado de nuestra maravillosa patria podamos ver al mismo tiempo dos límites terrestres de su dilatada geografía.

Compartimos muchas cosas con nuestros vecinos trasandinos. Muchas más que nuestro nacimiento como Estados independientes gracias al sable libertario del General San Martín. Una geopolítica propia de países ubicados en el extremo sur del planeta, un extenso litoral marítimo, repleto de riquezas; fuente de trabajo y bienestar para gran parte de su pueblo; un océano que a diferencia de los Andes no es sinónimo de separación sino que bien aprovechado conecta este extremo sur con los grandes centros de consumo de Oriente y Occidente respectivamente. Hemos compartido además una larga sucesión de conflictos limítrofes que alguna vez nos pusieron al borde del enfrentamiento armado. Y como usted bien sabe – amigo lector- Ambos países son gobernados por mujeres y esas mujeres tienen una concepción política más o menos parecida. Aunque intelectualmente hablando parecería ser que la estreches se encuentra de este lado las montañas…

Es radicalmente diferente, salir del país en plan turístico a hacerlo por motivos de trabajo o como integrante de una delegación nacional a un congreso internacional. El sol siempre ”brilla” para el turista al margen de las contingencias sociales y políticas del lugar que visita. Se traen de regreso tanto en nuestra memoria como en la del teléfono celular, imágenes siempre bellas; no importa si visitamos Miami, La Habana, Tel Aviv o Sudáfrica. El imperio, la libertad, la paz o la miseria, se ocultan la mayor parte de las veces de los displicentes ojos turísticos.

La semana que dejamos atrás; me encontró participando de un congreso internacional de marinos en el vecino país. Representantes de instituciones marinas de Latinoamérica y Europa interactuaron durante varias jornadas con los anfitriones locales, en su mayoría oficiales de la armada chilena, empresarios navieros y dirigentes gremiales del sector. Y si me atrevo a molestarlo, querido amigo, con estas reflexiones es porque considero que muchas veces el alejarnos unos pocos kilómetros de nuestra convulsionada realidad resulta útil para repreguntarse una vez más porque nos pasa lo que nos pasa

La interacción con senadores y diputados, alcaldes y altos jefes navales es sin lugar a dudas siempre muy interesante e instructiva. No obstante el ida y vuelta con el hombre de la calle es en cualquier circunstancia inigualable. Al dejar el país, solemos llevar en nuestras maletas, todo aquello que creemos necesario para una confortable estadía; llevamos también como equipaje de mano, nuestra cultura; nuestra idiosincrasia y nuestra coyuntura . Esta última incluye: obsesión por temas como el dólar, el cepo, la inseguridad, preocupación por la corrupción en todos los estamentos del Gobierno; intolerancia al que piensa distinto; alteración de la historia de la patria; ocultamiento de la verdad, relato, modelo; arengas presidenciales insoportables, inentendibles y caprichosas. Y por sobre todo una difusa y peligrosa mezcla de gestión de Estado con aplauso militante rentado.

Tal vez el primer baño de realidad (de una realidad distinta quiero decir) me lo dio el conserje del hotel en el que nos hospedaron. “ No, señor, no cambiamos dólares, a dos calles de aquí tiene una casa de cambio” en el mismo sentido es fácil recibir como repuesta de parte de cualquier empleado de comercio “ no tengo idea” si uno pretende que rápidamente el precio de un bien expresado en moneda local le sea convertido a la divisa que desvela nuestros sueños. La explicación a este primer “cachetazo” cultural es obviamente muy sencilla: el peso chileno es una moneda fuerte de valor constante desde hace muchísimo tiempo; no es que el pueblo chileno es más patriota, simplemente no necesitan refugiarse en una moneda extranjera.

CNN Chile (si, amigo lector, el imperio tiene su emisora allí y, aunque no lo crea, nadie habla de “corpo” alguna) es de gran utilidad para ponerse al tanto de la actualidad local. Gran preocupación causaba por estos días en todo el país la muerte número 12 en lo que va del año de un ciudadano por un hecho de inseguridad. Asimismo, el jefe de Carabineros (los uniformados pueden hablar en Chile, parece mentira) expresaba con tranquilidad que un presunto hecho de corrupción policial había sido esclarecido

Las apariciones presidenciales son tan sobrias como los atuendos de la señora Bachelet. Aunque parezca increíble, suele repetir su vestimenta. Su entorno es su despacho, la bandera de Chile y no mucho más. No hay militancia rentada. Y aunque al igual que lo que ocurre aquí; los sectores uniformados no comulgan con sus ideas, no dejan de reconocer que es una estadista con mayúsculas. Y que no ven en sus acciones un afán de revancha sino una profunda convicción republicana. Por las noches la señora Bachelet, al igual que todos sus antecesores, regresan a su hogar. El Estado chileno no provee alojamiento ni al presidente, ni a sus ministros ni a sus jefes militares.

Hay preocupación en Chile por cosas más o menos parecidas a las de este “lado”: la desocupación, la educación y la salud están primeros en la agenda. Se agregan a ellos una realidad geográfica difícil, un Océano Pacífico que no siempre hace honor a su nombre y una tierra que cada tanto los estremece por demás. Lo que no hay es crispación. No son retados cada mañana por un jefe de Gabinete hablando incoherencias prolijamente preparadas de antemano. No son arengados cada día para ilustrarlos sobre campañas transnacionales en su contra. Sus conflictos son acotados, Perú, Bolivia y Argentina son de tanto en tanto factores lógicos de tensión. Pero ven en el mundo en general una enorme fuente de oportunidades. No castigan el consumo, lo fomentan; no censuran al opositor, lo confrontan. Y a pesar que el océano come cada año un centímetro de su escaso territorio, definen a su país como un ”balcón al mar”, lo que simboliza una apuesta al futuro

No pretendo convencer a nadie (ya que ni yo lo estoy ) que la cordillera separa al infierno del paraíso. Sigo siendo un convencido que habitamos un país maravilloso con una inmensa mayoría de población integrada por gente de bien y con profundo amor por su país. Sí es cierto que afrontamos una tremenda falencia de talento en nuestra clase dirigente, la que se evidencia en la cima misma del poder. Me atrevo a comenzar a pensar que mis profundas diferencias con esta gestión, que nos lleva inevitablemente a un profundo abismo del que nos costará muchísimo salir, son tal vez más de forma que de fondo. Derechos humanos, modernización de la Justicia y de los instrumentos de esta, apuesta a la industria nacional, lucha contra la concentración del poder económico; asistencia a los sectores más necesitados de la sociedad; educación, vivienda y salud para todos, son banderas con la que difícilmente un ciudadano no pueda sentirse identificado.

Apropiación de las banderas de la democracia, intentar doblegar a la Justicia para ponerla al servicio del régimen, empresarios amigos con impunidad absoluta y vía libre para el saqueo a las arcas de la nación, adoctrinamiento en las aulas, parricidas al frente de los planes de vivienda del Estado. Son situaciones que poco tienen que ver con un modelo de gestión al que se le pueda dar un voto de confianza. “Las comparaciones son odiosas” decían las abuelas. A veces lo realmente odioso es ver con sana envidia como mientras nuestros vecinos de Oriente y Occidente, crecen y se afianzan en sus respectivas escalas. Argentina se va quedando sola, aislada, víctima de formas perversas implementadas por oportunistas que han traicionado incluso a sus propios ideales, los que aplicados con un poco más de honestidad tal vez hubieran sido realmente beneficiosos para todos y todas

Ensalada rusa

putin

Semana a semana, ladrillo por ladrillo, la obra maestra de la arquitectura egipcia se sigue construyendo. La construcción no parece ser de muy buena calidad. Nació floja de cimientos y, en su afán de llamar la atención a buena parte del mundo, corremos el riesgo que en algún momento o alguien la derribe por espantosa o que se caiga sola por su propio peso. Señores, señoras y sobre todo amigo lector, ahora sí hemos de ver la luz al final de túnel: tenemos televisión rusa para todos y todas. Son tantos los lazos sociales, culturales, étnicos y morales con la tierra de los zares, que resulta hoy increíble imaginar como pudimos subsistir hasta aquí privados de esta unión televisiva.

Como Ud. sabe querido amigo, mientras aquí disfrutamos con orgullo de conquistas tales como el matrimonio igualitario y el cambio de sexo en el DNI a “piaccere”, Rusia está gobernada por un señor que si bien se llama Putin, considera a la homosexualidad como una enfermedad repudiable. Siendo más bien partidario de la condena al gay que a darle por ejemplo el ministerio de Cultura.

No es menos cierto que mientras aquí nuestros motochorros conceden entrevistas si su agenda delictiva se los permite para explicar que apuntan a los cráneos de los turistas porque sus nenes cumplen años y querían la fiestita con payasos, globos y piñata, las cárceles rusas albergan por muchos años y en condiciones no del todo humanitarias a decenas de delincuentes que siendo de poca o mucha monta, terminan entendiendo que con la ley allí no se juega.

Mientras Argentina es “un país con buena gente”, tierra regada de jóvenes idealistas que otrora tomaron las armas en defensa de sus sueños, arruinando los de miles de familias de soldados rasos, agentes de policía, ejecutivos de empresas y hasta criaturas de un jardín maternal. Rusia no parece soportar demasiado a la juventud y mucho menos al “idealismo post adolescente”. Se lo pueden preguntar a los “chicos” de Greenpace que hace unos meses vieron desvanecer su epopeya ecológica tras los gruesos barrotes de una prisión en San Petersburgo (¿se acuerda, amigo lector?). O tal vez a aquellas bonitas señoritas de la banda musical “Pussy Riot”, que cobran muchos “palos” en cada presentación. Pero son palos que les dan por la cabeza los agentes de policía , ya que están acusadas de vandalismo. ¿El delito? Cantar canciones de protesta. De hecho algunas de ellas enfrentan penas de hasta 7 años de cárcel.

Orgullosos rioplatenses que han desterrado para siempre la tenebrosa sombra del golpe militar y que han puesto a las fuerzas armadas en su lugar, prohibiéndoles inmiscuirse en asuntos de seguridad interior, desactivando asimismo las actividades de espionaje interno (bueno, a algún que otro general lo dejan espiar un poquito todavía) , mamarán a partir de ahora las enseñanzas de un régimen encabezado por uno de los más conspicuos jerarcas de la famosa KGB soviética, que mantiene aún hoy en la Rusia “democrática” una de las policías secretas más poderosas del mundo. El espionaje interno y la delación son moneda corriente por aquellos lados a pesar de la “Perestroika”.

“Pluralidad de voces” se declama desde atriles ocupados por exitosos abogados argentos. “La información es peligrosa” recita en cambio don Vladimir cuando nos saluda en ruso vía Skype. Obviamente cualquier argentino medio pudo entender sus palabras: son tan parecidas nuestras lenguas que no hizo falta ni traducción de voz ni de señas para disminuidos auditivos.

Usted, querido amigo, siempre me tilda de irónico, pero a veces la ironía resulta ser más gráfica que una explicación detallada y basada  en el sentido común.  Ahora, si le digo que a partir de aquí la dejaré totalmente de lado, por favor créame.

Putin es un hombre obsesionado por el poder. Luego de agotar sus dos primeros periodos presidenciales, buscó desesperadamente la forma de no perder protagonismo político. Para ello, postuló para sucederlo a Dimitri Medvedev, quien al asumir lo nombró inmediatamente Primer Ministro del gobierno a fin de no solo asegurarle impunidad sino además como forma que pudiera seguir manejando a su antojo los hilos del poder. Luego, en marzo de 2012, inició su tercer periodo presidencial y, oh casualidad, ¿a que no sabe a quién nombró como Primer Ministro?  A su sucesor y antecesor, al bueno de Dimitri Medvedev. Parece que por aquellos pagos poner a la esposa, la hermana y hacer calentar en el banco al hijo no es del todo bien visto, pero siempre hay alguien de confianza. De última, los amigos a veces son mejores que la propia familia.

Muchas publicaciones europeas, que supongo no responden al Sr. Magnetto ni a La Corpo, cuentan sin empacho que en Rusia “la corrupción es galopante, en la política, en el poder judicial. Todo se compra y se vende. Los abogados tienen poco trabajo porque cuando alguien tiene un problema directamente soborna al juez” (según relata el periodista español Salvador de Pedro Buendía en un famoso portal de noticias español)  Pero, claro seguramente, es una infame maniobra de los medios…

Con algún poco más de protagonismo internacional que nuestra máxima líder nacional y popular, Putin consigue que de este lado del mundo lo atiendan cuando llama por teléfono. Es algo lógico, el “ruso” puede invadir un territorio para intentar anexarlo a su feudo, desbalancear el siempre frágil equilibrio mundial o tomar alguna medida preocupante. Nosotros con los “pibes para la liberación” los cantos anti-buitres o los insultos a un juez de New York no movemos mucho el amperímetro del mundo, siendo que vamos día a día en camino a estar más presente en las pantallas del History Channel que de la CNN.

En el fondo, menos mal que Russia Today trasmitirá en directo nuestra épica revolucionaria a millones de hermanos y compañeros de lucha antiimperialista. De Moscú a Siberia, del estrecho de Bering al Mar Negro, los camaradas podrán ver cada día como progresa nuestro amado país,  ver el bienestar creciente de muchas ciudades del norte de la patria fruto de la cada vez mayor “inclusión social”. Aprenderán sobre la manera adecuada de manejar las cuestiones de seguridad ciudadana. O acerca de cómo se doblega a quienes atentan contra la democracia intentando adquirir la divisa del imperio para proteger su salario. Escucharán tediosos discursos con miles de palabras que no dicen nada, pero no les importará mucho porque ellos hablan ruso y no hay forma conocida de traducir cosas tales como “Che gorila presta mucha atención” o “Si la tocan a Cristina que quilomb… se va a armar”.

Estimado amigo, me gustaría cerrar esta columna como siempre hago, con una reflexión sujeta  a su aprobación o su crítica.  A veces la realidad lo permite;  en otras ocasiones, como en este caso,  es tan duro, tan terrible y tan cruel lo que uno debería decir, que un prudente silencio es lo más adecuado.

Pero puesto en la tarea de buscar semejanzas y diferencias con nuestros nuevos “amiguitos de travesuras” encontré tal vez la  similitud  más triste de todas,  una que sin lugar a dudas habla del hartazgo de los pueblos cuando sus dirigentes les dan  la espalda, y se atreven a pergeñar estrategias que mucho distan de los deseos y necesidades de sus conciudadanos, creyéndose realmente que son una casta superior libre de pecado. Sería largo de explicar, pero la imagen que le adjunto es de por sí contundente. Un ciudadano ruso sostiene en su mano un cartel con la foto de nuestro “aliado”  que dice  “ NO! 2050”, un sarcasmo para graficar que no quieren un Putin eterno, que están hartos , que no dan más.  Ahora que lo pienso… ¿Putin eterno? ¿Donde es que escuché esa frase?