La posición estadounidense y el acuerdo nuclear con Teherán

El compromiso firmado con Teherán constituye un paso adelante para estabilizar el futuro del mapa de Oriente Medio y un éxito para la política exterior del presidente estadounidense, Barack Obama, quien ahora deberá enfrentar las críticas de los republicanos y de algunos demócratas en el Congreso controlado por la oposición.

Irán y el Grupo 5+1, formado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania, han alcanzado un acuerdo para continuar con las negociaciones nucleares hasta el 30 de junio, con lo que se prosigue con el calendario previsto. Ambas partes han logrado así “progresos suficientes” para proseguir con los contactos tras varias prórrogas para lograr un acuerdo político marco que debería haberse pactado antes del 31 de marzo. Ahora deberán conseguir un acuerdo definitivo sobre el polémico programa nuclear de la República Islámica antes del 30 de junio.

Aquellos que en Occidente ven las conversaciones con Irán en materia nuclear como única salida al problema con Teherán a través de las concesiones, especialmente el presidente Barack Obama, a menudo alegan tres aspectos básicos en apoyo del apaciguamiento al régimen persa. Continuar leyendo

Necesaria ampliación de la ofensiva militar

En las últimas semanas, Oriente Medio ha sido motivo de una intensa actividad diplomática en la que se han incluido las visitas de varios líderes mundiales a las capitales de la región, en particular a Riad. Luego de esta actividad, hemos visto a Jordania, Egipto y Turquía intensificar su participación en la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS). Esto es algo que hay que observar con atención ya que representa un importante punto de inflexión en las relaciones entre los cuatro países más importantes de la región en lo relativo al resultado del curso del conflicto en Siria, es decir: Arabia Saudita, Turquía, Egipto y Jordania, quienes están proporcionando una oportunidad para que el reino saudí juegue un papel central al freno del extremismo sunita y a la propia expansión de su contraparte chiíta.

Toda esta actividad diplomática no puede divorciarse situacionalmente de las relaciones que los países de la región mantienen actualmente con jugadores relevantes fuera de ella, en particular con países de Europa Occidental y Estados Unidos. Las recientes reuniones, los diálogos y las declaraciones conjuntas entre representantes regionales y visitantes extranjeros muestran coherencia en términos de las posiciones mantenidas. Esta situación tiene lugar en el contexto de los esfuerzos y la lucha contra el ISIS y sus grupos satelitales que se han convertido en una especie de nuevo modelo para la guerra contra el terrorismo en este tiempo, tal y como describí que sucedería antes de principios del año 2009 en mi obra “La Yihad Global, el terrorismo del Siglo XXI”.

Los actuales esfuerzos diplomáticos no deben ser separados de la coordinación y el aumento de la cooperación militar entre los miembros regionales de la coalición. Ellos van en línea con la reciente coordinación iraquí-jordana-egipcia en la lucha contra el ISIS. Así fue que vimos aviones de combate egipcios y jordanos bombardear objetivos del ISIS en ciudades de Siria y Libia.

El tipo de cooperación militar de la que estoy hablando se asemeja a la ofrecida por los Estados Unidos y Arabia Saudita para entrenar y equipar a los kurdos o a los recientes esfuerzos de Francia para comercializar sus aviones de combate Rafale a la coalición integrada por Emiratos Árabes Unidos y Egipto que están utilizándolos para bombardear a los terroristas; de hecho, Egipto ha utilizado estos aviones que ha adquirido de Francia como parte de su reciente ofensiva aérea contra el ISIS en Libia.

Así, en el transcurso de las reuniones y la actividad diplomática, parecería que el objetivo principal es ampliar la lucha actual en una guerra global contra todos los grupos terroristas internacionales, no sólo contra el ISIS -utilizando para ello la lucha actual como trampolín para derrotarlo- en Siria e Irak, sino también en Libia, Egipto y en cualquier otro lugar que pretenda operar y luego neutralizar a sus otros primos siniestros.

Aunque en la actualidad, la mayoría de las campañas aéreas se están llevando a cabo contra el ISIS, esas medidas se direccionan a la formación de una fuerza militar regional para luchar contra todos los grupos islamistas de la región, lo cual representaría un importante punto de inflexión estratégica en el conflicto. Sin embargo, es imposible derrotar a este grupo sin un enfrentamiento directo con participación de tropas en tierra, y en ello, son los Peshmegas kurdos los que están abriendo la primera brecha y mostrando que se puede lastimar al ISIS sobre el terreno. Aun así, esto no será suficiente para afrontar realmente la lucha contra el grupo en un siguiente nivel de combate.

Paralelamente a estas medidas, los países de la región y el resto de la comunidad internacional tendrán que intensificar sus esfuerzos para cortar la financiación al ISIS, detener la ola de combatientes de todo el mundo que se unen a la agrupación y monitorear efectivamente sus actividades de propaganda en los medios de comunicación.

Los esfuerzos actuales contra el grupo representan un paso importante en términos de reunir diferentes capacidades militares internacionales y regionales en una sola fuerza, además de la importancia y los esfuerzos dirigidos a neutralizar sus canales de financiación y su sofisticada maquinaria mediática.

No obstante, como dijimos, solamente con ataques aéreos no será suficiente para neutralizar al grupo islamista, la lucha sobre el terreno de los kurdos debe ser imitada y apoyada plenamente para que la coalición regional e internacional tenga éxito y, si realmente se quiere liberar al mundo de la destrucción y muerte que los radicales han desatado, estas nuevas medidas no podrán dejar de tomarse. La primera de ellas en términos de importancia es, por supuesto, la ampliación del alcance de la ofensiva militar contra ISIS para incluir también a otros grupos terroristas. Esto obligaría a la ampliación de la lista de objetivos, por lo que también deberían incluirse a las fuerzas del presidente sirio Al-Assad quien no es ajeno a la etiqueta de terrorista. Desde que comenzó el conflicto Bashar ha estado involucrado de cerca con grupos terroristas como Hezbollah, que combate dentro de Siria en apoyo del régimen con todo el sostén y la logística de Irán.

El segundo paso consiste en la continuidad de ayuda humanitaria y asistencia a las personas que viven en territorio bajo control de ISIS para normalizar su vida cotidiana. El tercer punto requiere del lanzamiento y profundización de campañas mediáticas anti-extremistas que deberían tener su epicentro, sobre todo, en la comunidades musulmanas de todo el mundo centrándose en la forma en que estos grupos se han desviado del Islam perturbándolo a través de su dogmatismo ideológico y mostrando que unirse a estos grupos es ajeno al Islam, pues los terroristas rompen las normas religiosas y éticas básicas de la religión.

El combate contra los grupos terroristas es crucial, y lo que es más importante, se trata de una lucha amplia e integral. Si esto no se logra, entonces la guerra contra el terrorismo no tendrá éxito en la derrota de uno solo de estos grupos y el conflicto continuará otorgando el tiempo suficiente para que los grupos terroristas de hoy engendren otros nuevos y mas feroces, como Al-Qaeda hizo antes dando lugar al ISIS y Al-Nusra, quienes seguramente abrirán puertas a los grupos terroristas del mañana

Una relación turbulenta

Nunca la relación entre Estados Unidos e Israel -aliados estratégicos en Oriente Medio- transitó una era de turbulencia como en la ingresó desde que el primer ministro Benjamin Netanyahu expuso su discurso en el poderoso atril del Capitolio. Allí denunció criticó la actual política de acercamiento y negociación con la República Islámica de Irán por parte de la Casa Blanca, indicando que ello favorece al régimen persa y pavimenta el camino de Teherán hacia el logro de la bomba atómica.

Netanyahu puso énfasis en calificar de pésimo el acuerdo nuclear que el presidente Barack Obama lleva adelante con el gobierno iraní, sosteniendo que el mundo “seria un mejor lugar para vivir sin eso”. El primer ministro de Israel fue duro en su ataque a la negociación nuclear de EE.UU. con Irán y logró ser ovacionado dos docenas de veces por legisladores de ambas cámaras del Congreso estadounidense, en la propia ciudad de Washington.

El mandatario israelí dejó clara la posición de su país cuando indico que “aunque Israel tenga que pelear solo, lo hará. Sin embargo, señaló que Israel no está solo, y que sabe que el pueblo de los EE.UU. apoya a Israel”. Específicamente solicito “no tener temor, ser fuertes, no temer a Israel, pues mas allá de éste tiempo político y de la actual administración norteamericana, Israel y EE.UU. estarán siempre juntos”.

Asimismo, el premier israelí pidió no eliminar las restricciones y sanciones vigentes sobre Irán por su programa nuclear y señaló que a pesar de ellas hoy se enfrentarán a un Irán más peligroso.

Uno de los pasajes mas duros del discurso de Netanyahu fue cuando refirió a que no se debe llegar a ningún acuerdo con Irán hasta que se cumplan los siguientes acuerdos. “Que pare su agresión contra sus vecinos en el Oriente Medio, que deje de apoyar el terrorismo en todo el mundo y que deje de amenazar con aniquilar su país, Israel”, sentenció. Para el mandatario la negociación nuclear que lleva adelante la administración Obama “es un mal acuerdo y se estaría mejor sin tal acuerdo”.

El primer ministro también habló sobre antisemitismo.”Muchos han intentado destruir al pueblo judío. En 4 mil años de historia muchos han tratado repetidamente de eliminar al pueblo judío. Si todos los judíos se reúnen en Israel nos ahorraran el trabajo de buscarlos alrededor del mundo y podremos protegernos entre todos de esa endemia antisemita”.

Netanyahu dijo que Irán ataca a través de una red de terrorismo global.”Hace persecución de cristianos y periodistas lo mismo que el ISIS”, por lo que si de derrotar al terrorismo se trata. “Hay que derrotar tanto igual al ISIS como a Irán”.

Al discurso no asistieron 53 congresistas demócratas. El gobierno de Obama dice que los legisladores republicanos inyectaron partidismo destructivo en la alianza bilateral al invitar a Netanyahu. Pero la Casa Blanca minimizó la controversia horas antes del discurso.

Queda por ver si el discurso de Netanyahu tendrá alguna influencia en las negociaciones entre EE.UU. e Irán o en las elecciones israelíes de este mes. Lo cierto es que a una considerable parte de la izquierda israelí no le agradaron las palabras del primer ministro en Washington y lo mismo pareciera estar sucediendo en políticos y asesores de la administración estadounidense actual.

El integrismo on line, la batalla perdida de Occidente

En estos días todo lo que alguien necesita para transformarse en un terrorista o adherente a tales grupos no es más que un iPhone y una conexión a Internet. Si la persona está en alguna capital occidental, por ejemplo, dentro de dos días podrá arribar a Raqqa, bastión del Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS). Si usted esta dispuesto a alistarse en sus cuadros y recibir entrenamiento, todo el proceso puede ser llevado a cabo con suma facilidad. Hacerlo es como visitar un “Shopping” que está abierto las 24:00 horas del día, todos los días del año.

¿Quiere ir a combatir junto al ISIS? Bienvenido, los terroristas le cumplen su deseo. ¿Quiere secuestrar civiles inocentes? No se preocupe; es un asunto simple y fácil. Sea cual sea su objetivo, tendrá la posibilidad de hacerlo en esta época donde la tecnología está desarrollando una velocidad impresionante para ayudarlo, y recuerde el lema del ISIS: “Pedid y se os dará.” Continuar leyendo

La sociedad no puede ser indiferente ante la muerte

La tolerancia al autoritarismo no puede ser infinitamente elástica por parte de las sociedades civiles. La medida en que puede estirarse o circunscribirse dependerá de las circunstancias históricas, y, sobre todo, de la proximidad de la amenaza que los autoritarios presentan a las instituciones democráticas cuando recurren a la violencia o a otros métodos ilegales.

En el caso argentino, la dificultad estriba en que si la oportunidad para que crezca una amenaza totalitaria se mantiene abierta demasiado tiempo y esa amenaza anida justamente en personas cercanas al propio Gobierno, cuyo ejercicio autoritario del poder pareciera ir en dirección a la profundización de la violencia física hacia el otro, es entonces que la ciudadanía debe necesariamente manifestarse democráticamente en contra del poder autoritario que, aunque electo por vías democráticas, se apartó de las reglas políticas de la democracia en su sentido amplio.

Así, el cristinismo violó la Constitución del país cuando decidió aplicar mayorías automáticas parlamentarias para votar la Ley 26.843 que propicio el acuerdo con Irán por el caso AMIA, asegurando impunidad a los encausados por la voladura de la mutual judía de Buenos Aires. Hay que recordar que ese acuerdo luego fue declarado inconstitucional por la Sala I de la Cámara Federal en dictamen firmado por los jueces Eduardo Farah y Jorge Ballestero, aunque el magistrado Eduardo Freiler, tercer integrante de la Sala I, no firmó por encontrarse excusado. Del lado iraní, el Parlamento jamás voto afirmativamente el perfeccionamiento del documento. En consecuencia, jurídica, ética y políticamente, el acuerdo no vale ni la tinta con la que fue firmado.

En este escenario político, donde la vulgaridad gobierna y actos rampantes de corrupción empañan a no pocos funcionarios, alcanzando incluso al propio Vicepresidente, que vergonzosamente continua presidiendo la Honorable Cámara de Senadores de la Nación, la sociedad no puede ser neutral al elegir entre la vida y la muerte. No solo las balas matan, también lo hace la corrupción, el silencio cómplice y las palabras que generan violencia política cuando se la justifica. Una sociedad debe elegir sin dudar entre aquellos que están preparados para trabajar dentro de los límites de un sistema democrático y aquellos que están trabajando para su eliminación. La falta de criterio a este respecto por parte de mucha dirigencia política en Argentina es evidente. Mientras tanto, el Gobierno mira al mundo de la política como a una glorificada sociedad de debates y diagnósticos casi siempre estériles y carentes de las soluciones concretas que reclama la ciudadanía.

Las circunstancias que envuelven la extraña muerte del Fiscal Alberto Nisman fortalecen una realidad que era evidente en materia de los desmanes gubernamentales. En este escenario todo esta en el plano de “la duda, aunque nadie descarta horribles certezas”.

El propósito del cristinismo en materia de respetar e imponer ideas fracasadas como sacrosantas a menudo muestra su ineptitud en organizar la defensa eficaz de sus propias posiciones políticas y filosóficas, y expone con inapelable claridad su desgobierno en áreas sensibles como economía, salud, educación, seguridad y un sinfín de etcéteras que no acaban en el desquicio de convertir “la Casa Rosada” en un mero recinto partidista, olvidando que es y ha sido la Casa de Gobierno a través de toda la historia de la República Argentina.

La noble aunque muy gastada afirmación de fe democrática (“Puedo no estar de acuerdo con su opinión, pero moriría por su derecho a decirla”) pierde significado convirtiéndose en “candidaticidio” si a quien se dirige es precisamente al que se propone amordazar al orador, algo que el gobierno argentino se empeña a diario en su intento de forzar a las personas a que comiencen a pensar de manera única cuando muestra que “hay muertes” -como la del Fiscal Nisman- por las que no se debe guardar respeto, duelo nacional y en ultima instancia, hasta no hay que lamentarlas. En ese estado de situación ya no es justamente una cuestión acerca de lo que toleraremos, sino de lo que defenderemos.

En una sociedad democrática el consenso debe ser notablemente inclusivo y tolerante. Pero la tolerancia no puede incluir a grupos y sectores que son abiertamente antidemocráticos y capaces de manipular las libertades, la vida y las oportunidades políticas que ofrece una sociedad libre y pacífica ante la propia agudización de la corrupción e intolerancia diaria oficialista.

Ahora que la muerte se hizo presente. El caso Nisman debe ser un aviso indubitable y un punto de inflexión en la sociedad ante la política que el Gobierno ha venido desarrollando desde la confrontación, el doble discurso, la soberbia, la corrupción y la impunidad que, inevitablemente ha fracturado y divido la sociedad civil.

Es tiempo de mirar hacia adelante. La Justicia tendrá mucho trabajo y deberá realizarlo con imparcialidad y sin intromisiones. El país necesita de una oferta seria de gobernabilidad de cara a las elecciones presidenciales del año en curso. La ciudadanía debe hacer valer sus derechos y dejar atrás las historias de fracasadas internas de los movimientos mayoritarios. Solo así se podrá garantizar que el caso Nisman jamás vuelva a repetirse en la política argentina.

No hay casualidades, todo se entrelaza

Para muchos es como si hubieran despertado de repente ante la brutalidad y la barbarie del terrorismo islamista. Como si antes de esto la violencia no hubiera existido en el mundo árabe islámico. Como si el asesinato -quemado vivo- del piloto jordano Muadh Al-Kasasbeh por parte del ISIS contradijera los postulados políticos religiosos del grupo terrorista.

En favor del Islam hay que decir que ninguna religión ha sido o es “religión de paz”; pocas han escapado a un historial de violencia. Sin embargo, el mundo ha evolucionado. Por ello, no es la barbarie del islamismo radical lo que debe sorprender, aunque ciertamente es asombrosa. Lo que debe llamar la atención, es el hecho de que alguna vez creímos que los terroristas y sus crímenes serían detenidos por los propios musulmanes desde su pregonada ética y la racionalidad que publicitan sus jerarquías religiosas. Y también por los gobiernos democráticos dentro del marco de la ley. Continuar leyendo

Dejando al gato al cuidado del canario

En el pasado, leí muchas veces sobre chistes racistas que generaban estereotipos sobre distintos pueblos del mundo. Confieso que me generaba poca simpatía y mucho rechazo ese tipo de bromas que, incluso tomaban como blanco al Oriente Medio, especialmente desde Occidente.

En aquellos días el estereotipo extendido era que los estadounidenses eran ingenuos y espontáneos; los franceses malhumorados, los británicos astutos, educados, fríos y discretos; en tanto que a los alemanes se los colocaba en la estructura rígidamente disciplinada y eran considerados muy eficientes. Los rusos eran los menos favorecidos siendo etiquetados de rústicos e inestables, por no mencionar el racismo nada disimulado cuando se hablaba de los judíos.

Más tarde, descubrí que a menudo esos estereotipos no significaban más que una caricatura mal intencionada y que era absolutamente incorrecto generalizar acerca de la gente y los pueblos de esta manera. Por ejemplo, en mis años de estudios con hombres y mujeres británicos cuya calidez y amabilidad nos genero una mutua y cercana amistad.

Sin embargo, ¿qué pasa con los norteamericanos? Por supuesto que como dice el viejo refrán ”no hay humo sin fuego”, aunque la presunta ingenuidad de los estadounidenses no ha impedido que figuras públicas “ingenuas” hayan llegado a los más altos cargos, George Bush (padre) y Gerald Ford, por nombrar unos pocos -aunque mucho piensen lo contrario- han tenido su costado ingenuo. Los que entienden cuán sofisticado es el sistema político estadounidense pueden comprender realmente que no es imposible que alguien con inteligencia limitada pueda llegar a la cima sencillamente porque en EE.UU. las instituciones son mucho más poderosas que los individuos.

El hecho incontrastable quedo demostrado el pasado domingo cuando el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, fue invitado del Centro Saban para Políticas de Oriente Medio de la Brookings Institution, en Washington DC. Allí, Kerry dio un ingenuo discurso en el que señaló que las posibilidades de cooperación regional en Oriente Medio para la lucha contra el terrorismo -que incluye a varios países árabes- son cada vez mayores y más solidas. Y las cosas no quedaron allí, “hasta fue aplaudido por eso”. Aunque un estudiante de primer año de Ciencias Políticas sabe que esto no solo es ingenuo, más bien es improbable.

Kerry dijo en alusión al ISIS: “Estamos viendo la posibilidad de crear un nuevo alineamiento regional con el objetivo común de neutralizar a los extremistas”. En otras palabras, el se refirió sólo a los extremistas musulmanes sunitas.

Lo asombroso es que Kerry nombró algunos Estados del Golfo que claramente apoyan y financian al terror yihadista como aliados y expresó su alegría por los avances de la “coalición internacional y la colaboración del régimen de Teherán”, que está demostrando claramente -según Kerry- neutralizar al ISIS militarmente ayudando al Hezbollah libanes sobre el terreno en Siria.

El Centro Saban fue fundado por Haim Saban, un empresario israelí-estadounidense nacido en Egipto, y la mayoría del auditorio de Kerry el pasado domingo era pro-Israel. Así, en su discurso, Kerry trató de tranquilizar a su audiencia sobre el futuro subrayando la cautela y el cuidado de la administración Obama junto a su pleno compromiso en enfrentar el extremismo y el terrorismo con socios “árabes moderados” y musulmanes chiitas-persas dispuestos a hacer la paz con Israel. En pocas palabras, Kerry estaba hablando con “muy buena voluntad”. El problema con lo que él dijo, sin embargo, es que ignoró varios puntos importantes.

En primer lugar, la mayoría de los países árabes han apoyado el Acuerdo de Oslo y al fallecido líder palestino Yasser Arafat frente a los dirigentes israelíes de entonces, y lo cierto es que Arafat, luego de acordar muchos puntos favorables para su pueblo, finalmente se marchó y se negó a firmar los documentos finales del Acuerdo, mandando a pique la posibilidad más concreta que alguna vez hayan tenido los palestinos de crear su Estado. En segundo lugar, el jugador regional mas peligroso para Israel es el grupo terrorista Hamas, apoyado por Irán al igual que por el Hezbollah y ambos, junto con el régimen de Teherán propugnan la destrucción de Israel.

En tercer lugar, a pesar de que Washington lo sabe todo sobre la larga historia de Irán de haber participado en actos de terrorismo en Oriente Medio, el gobierno de Obama ha elegido a Irán como aliado traicionando el genuino levantamiento popular del pueblo sirio, volviéndose así contra sus históricos aliados “moderados” como los ex presidentes Hosni Mubarak en Egipto y Ben-Ali en Túnez.

En cuarto lugar, el discurso de Kerry puede estar en consonancia con las políticas bien intencionadas de Estados Unidos en el Oriente Medio desde la época de Camp David, pero este objetivo no es suficiente en sí mismo. Muchas de estas políticas bien intencionadas fueron; ciertamente los desaguisados de Jimmy Carter. Así, el discurso de Kerry ignora que la paz sólo puede ser construida en base a la mutua y sólida confianza. A falta de ella, no habrá paz posible para israelíes y palestinos ni entre los árabes, los israelíes y los iraníes, y toda negociación u hoja de ruta que se intente implementar no valdrá ni la tinta que se utilice para su firma.

En resumen, la actual administración estadounidense está impulsando a la región entera a aceptar la hegemonía iraní bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo en el contexto de la  fuerte creencia que los enemigos son los takfiristas suníes, ignorando deliberadamente el yihadismo chiita, tan peligroso con el califato que el ISIS pretende instaurar. Y ello, sencillamente es como dejar “al gato al cuidado del canario”.

¿Es Irán una nación con dos gobiernos?

No ha habido ningún anuncio oficial, pero las negociaciones que comenzaron en Ginebra a finales de 2012 y continuaron en el año en curso pudieron haber dejado una suerte de doble gobierno en Irán.

El gobierno de iure está encabezado por el “guía supremo” Alí Khamenei y su grupo, ellos manejan la presidencia y el Majlis Islámico (parlamento). Su autoridad y responsabilidad se definen en la Constitución que, aunque a menudo violaron, sigue siendo un punto de referencia.

Sin embargo, un gobierno de facto parece haber surgido a la sombra del gobierno de iure, y eso es lo que se llama el Grupo 5+1, algo que está comenzando a preocupar al régimen de Teherán como antes no había sucedido.

Al negociar el llamado Acuerdo de Ginebra o “Plan de Acción Conjunto,” el régimen iraní está reconociendo implícitamente la autoridad del gobierno de facto sobre una serie de cuestiones. La prórroga de siete meses del plan de acción conjunta de Viena la semana pasada lo reafirmó. Continuar leyendo

El modelo colonial francés: la nueva estrategia de Assad

El régimen sirio está intentado regresar a la vieja estrategia colonial fancesa para mantenerse en el poder. Tal programa, como lo hizo Francia en su tiempo, avanza sobre el control de distintas regiones del país aun contra la voluntad y los deseos de la mayoría de su gente.

Esta metodología fue utilizada por el poder colonial en directa intención de balcanizar la Gran Siria mediante la política del “divide y vencerás”, y se basa en promesas de entregar mini-estados a las minorías religiosas. El hecho de que el presidente francés de aquellos años, Alexandre Millerand, era un socialista, o que Francia fuera un Estado laico, no fue un obstáculo. El presidente Bachar al-Assad piensa que -hoy- tampoco lo será para él.

¿Y qué fue lo que la Francia colonial empleó como estrategia en su accionar?   Continuar leyendo

Tolerancia, diversidad y multiculturalidad

Ayer he brindado un reportaje a una importante radio libanesa que ha tenido la amabilidad de consultarme sobre mi próximo libro donde avanzo sobre las dificultades de ser árabe en estos tiempos. Por esos maravillosos avances de la tecnología, desde algún lugar de Londres la participación telefónica del profesor Salman Rushdie terciando en la interviú fue para mí una experiencia fascinante.

De tal experiencia y aunque oyendo a un Rushdie más relajado a cuando el Ayatollah Khomeini puso precio a su cabeza, condenándolo a muerte por su obra, estoy persuadido que desde años nos encontramos de regreso a la era Chamberliana, casi en recta dirección a una sociedad de cobardes. Deseo que mi aseveración no ofenda demasiado al lector, aunque de hecho espero que sí avergüence a muchos hombres de los medios de prensa. Continuar leyendo