Promover mejores condiciones de aprendizaje e igualdad

En los últimos días, la Presidenta de la Nación anunció el envió del proyecto de ley que establece la obligatoriedad de la sala de cuatro años. Esta es una medida auspiciosa porque implicará la inclusión de los niños más pequeños en el sistema educativo en todo el territorio nacional. Obviamente, es una propuesta a cumplirse en el mediano plazo, pero se basa en el supuesto de que la educación constituye un pilar fundamental, aunque no el único, para achicar la brecha entre los distintos sectores y promover mejores condiciones de aprendizaje y de igualdad.

La obligatoriedad proclamada es una medida pionera en el contexto latinoamericano y obligará al Estado nacional junto a los provinciales a la realización de esfuerzos conjuntos para alcanzar pronto esta meta.

Sin discusiones, el nivel inicial es una instancia rica en aprendizajes e importante para acompañar los procesos de crecimiento de los niños y niñas. La implementación de la sala de cinco se está completando en casi todo el territorio nacional. Con esta iniciativa, queremos que todos los niños atraviesen al menos dos instancias de aprendizajes en el nivel de modo tal, de poder profundizar las instancias de socialización, de juegos y de aprendizajes necesarios e interesantes para el desarrollo armónico de los niños.

Siempre se piensa que el nivel inicial es un “ buen trampolín” para que los niños se incorporen a la escuela primaria sin graves dificultades. Sin embargo, la obligatoriedad de la sala de cuatro no sólo fortalece ese supuesto sino se convierte en una propuesta democratizadora. Se sabe que cuanto más temprano se atraviese por experiencias educativas, mejores serán las posibilidades de alcanzar resultados de calidad en los años de escolaridad.

Celebramos esta iniciativa que demandará no sólo mayor inversión económica, la construcción de más escuelas, más puestos de trabajo y al mismo tiempo, constituye un paso en firme para alcanzar la justicia educativa para todos los ciudadanos de este país.

Por un Ministerio de Vivienda para la CABA

La Ciudad de Buenos Aires atraviesa una grave situación habitacional que el Gobierno porteño sigue sin atender. Ante la falta de respuesta de las autoridades, habitantes de distintas villas de la Capital Federal acampan frente al Obelisco para exigir que se declare la emergencia habitacional y socioambiental, y que se dé cumplimiento a las leyes de urbanización.

La carpa, que ya lleva más de dos semanas, busca también que el Ejecutivo porteño realice una auditoria de las cooperativas y empresas que trabajan en los barrios y que se regulen los alquileres y subsidios habitacionales. Pero el motivo fundamental que inspira la protesta responde, principalmente, al incumplimiento de leyes como la 1770 de urbanización de la villa 20 o la ley 403 de urbanización de la villa 1-11-14, legislaciones que se encuentran dentro del marco de la ley 148 de urbanización de villas de la Ciudad de Buenos Aires.

Para llevar a cabo la urbanización de los asentamientos es necesario dotar de fondos y poder político a los organismos que se encargan de realizarlas. Vuelvo a resaltar que las instituciones como el IVC y la Secretaria de Hábitat e Inclusión, que se ocupan de este tema, están desprestigiadas, sin poder político ni presupuesto suficiente para dar respuesta a la crisis de vivienda que vive la Ciudad. El PRO ha dividido la gestión de esta área en diversos organismos estériles, cuyo resultado es la ineficiencia y la falta total de soluciones.

En este contexto, se torna imperioso que el gobierno de Macri reforme la Ley de Ministerios y cree un Ministerio de Vivienda que planifique y ejecute las políticas de construcción de viviendas populares de la que hoy carece la Ciudad. Pero además, el nuevo organismo debería trabajar en acciones concretas que permitan que más gente tenga acceso al crédito hipotecario, como así también resolver el problema de las miles de familias que no cuentan con una garantía para poder alquilar. Esta cuestión es paradójica, teniendo en cuenta que en la Ciudad hay al menos 150 mil viviendas ociosas, que encarecen los alquileres porque reducen la oferta.

El proyecto que presenté para crear el Ministerio aún no tuvo tratamiento en la comisión de vivienda de la Legislatura. Esperemos que los diputados del PRO agilicen el debate de esta iniciativa y cuanto antes se comience a trabajar en esta cuestión tan importante para todos los habitantes de nuestra Ciudad. Creo que es necesario y urgente convocar al dialogo a todos los sectores involucrados para intercambiar opiniones y propuestas que agilicen las soluciones que reclamamos los porteños.

El rumbo para lograr una onda larga de crecimiento con inclusión

Pensar en estos diez años genera un sentimiento de alegría y satisfacción porque pudimos ver cómo salía el país del infierno y finalizaba un ciclo de cuarenta años de crisis económicas, decadencia, dictaduras, enfrentamientos y frustraciones.

La Argentina logró recuperar el rol del Estado que nunca debió abandonar; y fue, precisamente, a través de políticas públicas activas que una importante parte de la población alcanzó el bienestar económico, a través de más y mejor empleo, y el país retomó la senda del crecimiento económico y logró disminuir significativamente la pobreza y la indigencia.

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