Pasta de oca

Cuba ha entrado en un nuevo y alentador período de construcción del “nuevo socialismo”, con algunas sensibles diferencias con aquel socialismo real que intentó a toda costa introducir en el carácter sedado y festivo del caribeño.

¿Cómo hará el Comité Central del Partido para modificar ese conjunto de gustos tan arraigado en el espíritu revolucionario, austero, casi asceta, que según ellos se apoderó del deseo colectivo cubano de la pos-Revolución?

Durante más de medio siglo el cubano vivió depreciando las costumbres y los modos viciosos del mundo capitalista. Por tal razón, más que soportar, eran felices si tenían un solo par de zapatos, una estoica jarra de agua en el refrigerador, una cama que se caía a pedazos hacia abajo y a resortes hacia arriba, y una capacidad de convivencia y comunicación insólita con mosquitos y cucarachas en lugar del poco ecológico repelente.

Por ello es importante advertir al visitante, al incauto turista, al desconocedor de los parámetros estéticos y los límites del sacrificio del pueblo cubano, en pos de que no vaya a confundir el paisaje de ruinas en colores pasteles, los borrachos, la estética minimalista en el vestir, en el calzar, en el vivir, con drama alguno. Entienda que eso es una decisión soberana y meditada de los habaneros, que prefieren su ciudad desmoronándose, no obstante intensa y originalmente fotogénica, mil veces antes que verla desarrollada y confortable. Continuar leyendo

Los Castro y la corrupción política

En 1966, el conocido activista e intelectual de la generación beat norteamericana, Allen Ginsberg, fue invitado a Cuba por Haydeé Santamaría de Casa de las Américas. Al poco tiempo, lo expulsaron de manera fulminante por criticar la represión contra la homosexualidad que ordenaba practicar el tío y el padre de Mariela “Rainbow” Castromasov, y tal vez lo echaron también por ser homosexual él mismo.

Me pregunto: ¿No hay otras personas con más autoridad moral para ser los adalides de cualquier tipo de cambio en Cuba que únicamente los integrantes de esa familia?

¿No hay en toda Cuba ni un solo gay o lesbiana con más conocimiento de las necesidades de su colectividad y con más derecho que esta muchacha para dirigir ese movimiento? ¿Solo lo puede hacer ella?

Hoy Mariela nos muestra una faceta ya adulta de su personalidad, ligada cada vez con menor disimulo a los deseos de permanencia sempiterna en el poder, hablando de los opositores al feudo de sus padres como un manojo de ignorantes y de vendidos.

Resulta patético, además de increíble, que alguna persona de bien que en su momento simpatizó con aquella lejana revolución logre tras un esfuerzo encomiable establecer algún tipo de nexo entre aquella experiencia barbuda con esta ruina anquilosada y consiga sentir la misma simpatía por este cúmulo de despropósitos. Continuar leyendo

Welcome, Uncle Sam

Hoy se abrió la Embajada de Cuba en Washington y próximamente se abrirá la de Estados Unidos en La Habana.

Todo un hito.

Estos días que está de moda Estados Unidos en Cuba y viceversa, y tal parece la nueva amistad indestructible, como lo fuera la URSS en su momento o Venezuela hace un poco menos.

Ciertamente es para alegrarse, aunque luego sorprende ver que todavía siguen detentando el poder los hermanos Castromasov, desafiando toda ley natural y biológica.

Ahí es donde uno se queda totalmente despistado, hasta que de repente se percata de lo que puede haber pasado.

En mi caso creo que debo haberme entretenido durante este tiempo demasiado en mis asuntos, y del mismo modo que no recuerdo quién es el ministro de Economía en Polonia o se me escabulle el nombre del jefe de ejército de Eslovaquia, acaso se me haya pasado también por alto la noticia de que Estados Unidos dejó de ser el imperio que acostumbraba ser, y que ya convertido en un país socialista, ha concluido con éxito el desarme nuclear, condiciones sine qua non según Fidel Castromasov para siquiera sentarse a hablar con lo que ellos denominaban su enemigo natural. Continuar leyendo

La Perla del Caribe y su novio del pasado

La muchacha bonita, ya no tan lozana, aunque todavía bella, poco a poco retorna al regazo de su ora amado, ora odiado príncipe.

Desde el mismo descubrimiento de América, Cuba fue la novia preferida, la elegida de los magnates del momento.

En aquellos tiempos en que en Tordesillas el mundo nuevo se dividió entre propiedad de España o de Portugal, la Perla del Caribe ya tuvo un trato privilegiado: se construyeron palacios, fortalezas, casonas, ciudades que no se construían en el viejo continente, se mudaron nobles españoles a la isla.

Por Cuba pasaban ufanos los barcos con las riquezas sustraídas que iban a la metrópoli; de entre todas las amantes que tuvo el imperio colonialista durante esos siglos, Cuba recibía un trato especial.

En cuanto se soltó de la mano de la avejentada y empobrecida Corona española, a través de la enmienda Platt supo recalar en los tersos brazos del flamante magnate moderno, los Estados Unidos de Norteamérica.

Para cuando esa relación se hubo enfriado, porque la novia de los ricos y famosos decidió que iba a probar suerte en la aventura autónoma, cuando amagó con independizarse nuevamente, ya tenía nuevo pretendiente, si bien no de gran alcurnia, sí con inigualable poder.

A los dos años del triunfo de la revolución, ya sin ambages, sin un Fidel jurando que rechazaba de plano el comunismo, Cuba, la bella, se puso de novia oficialmente con la URSS, con la cual ya llevaba un noviazgo extraoficial, aunque conocido por todo el barrio.

Si bien en aquel momento la patria de los soviets era una de las dos potencias mundiales, y en ese sentido Cuba podía presumir de un novio poderoso, lo cierto es que el glamour y la sofisticación holgaron por su ausencia, la Perla se vio en los rudos brazos de la dictadura del proletariado. Continuar leyendo

De olvidos y asombros

Las personas pueden hacer que nos enamoremos por diversas razones, están los que seducen con palabras, los que usan ropa o perfumes a tales efectos, los que hacen un dispendio del gasto, los que son graciosos, las personas bellas, el carácter, hasta el caminar, y seguramente las miradas, el pelo, la cara y algunos cautivan el amor del incauto con la destreza paseandera de sus labios,  lenguas, yemas y llamas.

Hay unos pocos que logran hacer que la gente caiga redonda a sus pies, rendidos por el huracán en modo de pasión irrefrenable, de amor auténtico, que les provoca el exceso de descaro, la desfachatez total y absoluta, una sobredosis de sinvergüenzonería que deja tan confundido al cándido flechado, que solícito y atolondrado se deja arrastrar hasta las fauces del impúdico Don Juan, o la audaz Afrodita.

Fidelistas, Raulistas, Revolucionarios de cartón, Involucionarios de vidrio, comunistas del tipo cubano-soviético, ”Jamás Verdaderos Comunistas”, oportunistas que se declaran de la ideología que les permita vivir sin trabajar y sentados en el trono del poder; tengo una pregunta:

¿Pudieron olvidar las soflamas constantes, las denuncias a vuestros hermanos, los ataques, los fusilamientos, los encarcelamientos, la marginación, la expulsión al exilio a quienes no compartían el deseo de exterminar a Estados Unidos y su Imperialismo, a quienes querían un sistema donde se permitiese viajar, tener una pequeña guarapera o un gran almacén de ropa?

¿Han logrado olvidar la humillación a que sometían a los ciudadanos que hiciesen pública su sensibilidad religiosa, su elección del mundo espiritual como compendio de normas para la convivencia, la marginación, el exilio, uniéndose al veinte por ciento de la población desterrada, a que los sometieron durante cuarenta años por no ser materialistas dialécticos, marxistas leninistas?

¿Se les hace difícil recordar como pisotearon y como desterraron todo rasgo individual del ser social? ¿cómo reprimieron los puntos de vista, no digo ya divergente o contrarios a los lineamientos del dios devorador Fidel, sino simplemente que no practicase una vergonzosa obsecuencia a sus caprichos?

¿Olvidaron como persiguieron desterraron, encarcelaron, prohibieron, alienaron todo artista que se saliese del discurso oficial y de las alabanzas al dirigente máximo y decidiese mostrar voz y criterio propio, exponiendo su condición de individuo y ciudadano?

Se los pregunto por una razón simple, es que hay muchas personas que no podrán olvidar eso tan fácilmente.

Habrá algunos que pegaran un salto de asombro, un respingo hacia atrás, una expresión de sorpresa, de asco, de bronca, de incredulidad inclusive, cuando miren que sin el más minino ejercicio de constricción, de rogar perdón a las víctimas, el que está haciendo de artífice de la entrada al capitalismo de Partido único hacia lo que está viajando hace años Cuba, es el mismo que fusilara y encarcelara a varios que sugirieron un acercamiento a Estados Unidos.

Y cuando observen y vean que quien dice que quiere volver a rezar a Dios, el que ahora se siente cerca del Vaticano, quien hace loas al Papa de Roma, es el mismo que consintió en marginar a todos los religiosos, permitiendo serios abusos de la población y las autoridades con quienes manifestaban un sentimiento religioso y desterró los símbolos de adoración en la isla que no fuesen al Marxismo Leninismo.

Hay muchos que estarán contentos con estos pretendidos avances, pero se mirarán a los ojos unos a otros sin encontrar palabras, con el semblante colonizado por el asombro más espontáneo, y tras preguntarse cual es la razón por la cual esta política deban comandarla los mismos que la reprimieron con todas sus fuerzas, los mismos que derribaron la amistad con EEUU y el Vaticano, una vez superada la sorpresa y el suspiro por el súbito ataque de atracción amorosa que el influjo de semejantes sinvergüenzas les provoque, exclamarán a viva voz y con el clásico brillo en los ojos de los amantes desorientados:

¿Qué es esto Compay? ¿Eh, eh?

Los ex dictadores del proletariado que abren la puerta al capitalismo

La izquierda cuenta con una ventaja y un problema fundacional: es la vía idónea para gestionar un conjunto de valores morales, éticos, de solidaridad, de fraternidad, equidad, justicia social y que son de aplicación y expresión individuales y de masas, lo cual parece conferirle a quien se reconoce de dicha sensibilidad, un aura de superioridad moral frente a quien declara una mayor inclinación hacia la consecución de los beneficios económicos, del enriquecimiento material en detrimento del espiritual o del ansia de justicia social.

Y a su vez lo coloca en una situación contradictoria de cara a las sempiternas aspiraciones de poder, ya que en el mismo instante que la izquierda tomase el poder pasaría a ser la derecha más extrema de su propia propuesta, de las causas y los elementos fundacionales de su propia génesis.

La sensibilidad llamada de “izquierdas” a lo largo de Historia y desde la Revolución Francesa, y que ha tenido distintos sustentos ideológicos más o menos estructurados, parece incompatible con las aspiraciones a formar parte de más altas esferas del Poder. Continuar leyendo