Energia nuclear: pros y contras del acuerdo con Rusia

Uno de los acuerdos sustantivos de la visita del presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha sido la posible adquisición llave en mano de una nueva central nucleoeléctrica. Una cuestión muy importante para aumentar la generación energética nacional de origen nuclear, pero que a la vez merece una cuidadosa reflexión, tanto desde el punto de vista tecnológico como político. La construcción de un reactor de potencia no es similar a cualquier otra obra industrial. Existen, en cambio, una amplia variedad de temas tecnológicos sensibles por su naturaleza geopolítica. La decisión final, por su alcance y consecuencias en el tiempo, debería ser materia de previa consideración del Honorable Congreso de la Nación.

Desde una perspectiva técnica, el hecho de que la Argentina abra una nueva línea de desarrollo tecnológico en su programa nuclear es  de por si una decisión, cuanto menos, llamativa. ¿Se necesita incorporar una tercera tecnología nuclear sustancialmente diferente a las dos en operación en Embalse y Atucha I y II?

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¿Está preparada América Latina para el desembarco chino?

El desembarco de China en América Latina es cada día más significativo. El principal instrumento estratégico es un sistema de flujos financieros de la banca estatal enfocados principalmente en la energía, minería, alimentación y servicio financieros. El movimiento ha sido impulsado por la fortaleza del yuan y el plan de reformas de Beijing que estimula que un enjambre de empresas públicas y privadas salga de compra al exterior. Según la Universidad de Boston, entre el 2005 y el 2013 China efectuó inversiones en la región por 102 mil millones de dólares. Otras fuentes confiables, en virtud de las mecánicas financieras de las operaciones, triplican esta cifra.

El objetivo principal de la fiebre inversora ha sido el petróleo con tres empresas (CNPC, Sinopec y Cnooc) que se disputan el sector. En Venezuela, CNPC se encuentra invirtiendo, entre otros, 30 mil millones de dólares en la faja petrolífera del Orinoco. En Brasil, Sinopec adquirió el 40% de Repsol Brasil y la portuguesa GALP. En Argentina, Cnooc se han convertido en la segunda petrolera en importancia detrás de YPF.

De acuerdo a la Cámara de Comercio del Perú, China controla hoy un 33% del sector mineral peruano. Una situación similar se estaría dando en Chile. En otro ejemplo, la empresa estatal Cofco adquirió el 51%  de la empresa Nidera para operar como exportadora de cereales y expandir actividades en semillas, biotecnología y nutricios de cultivos, además de la comercialización de aceites comestibles.

La próxima visita del Presidente de China a la Argentina puede dar lugar a nuevas incursiones del gigante asiático en áreas consideradas por Beijing como estratégicas. Ninguna parece incluir valor agregado en beneficio de la economía receptora. La lista incluye, por ahora, las represas hidroeléctricas en la Patagonia como agilizar la modernización del Belgrano Cargas para asegurar la salida de las materias primas que le compre a la Argentina o produzca, eventualmente como lo hace en Ucrania, por sus propios medios.

La duda, entre otras, es si América Latina está políticamente preparada para recibir una catarata de presencia China que lo hace conservando su estilo y características particulares. También si, por la avidez latinoamericana por recibir inversiones, tiene la suficiente capacidad de defender adecuadamente los intereses de desarrollo a largo plazo sin comprometer autonomía y la diversidad de las relaciones exteriores.

Este intenso proceso de inserción regional liderado por una economía dirigida es una poderosa arma diplomática. La historia muestra como la complementariedad económica puede generar dependencia estructural. Es de esperar que América Latina haya aprendido de la experiencia con el Reino Unido a partir del siglo XIX para evitar encontrarse en una situación de efectos similares. En el mundo de hoy, sin las previsiones diplomáticas adecuadas, esta circunstancia sería un poco más complicada como delicada

Preocupa a Obama el futuro del Reino Unido

La reciente visita del Presidente de Estados Unidos a Europa ha tenido un acento inédito al incursionar en algunas incógnitas sobre el futuro del Reino Unido. Por un lado, ha destacado insistentemente la importancia que reviste para Washington que el aliado histórico principal no deje de ser miembro pleno de la Unión Europea. Por otro, se mostró contrario a la independencia de Escocia que desmembraría una parte significativa de la Gran Bretaña conocida.

El énfasis pone de manifiesto la importancia que revisten ambas cuestiones en el pensamiento estratégico norteamericano. Ambos temas, que se resolverán por consulta popular, son percibidos como afectando la fortaleza y credibilidad de Londres como potencia europea y, en particular, el papel que ha ejercido de articulador pro americano en Europa. Ningún otro lo podría reemplazar con el mismo carácter, ni siquiera Francia.

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Confianza y previsibilidad para evitar una nueva guerra fría

Las pujas de poder entre las principales potencias militares aumentan de manera preocupante y ponen a prueba la resistencia de la globalización que propiciaba un mundo más integrado, cooperativo y pacífico. La atmósfera actual es, en cambio, cada día más tensa y comprometida. Ya existe conciencia generalizada de que se está ante la perspectiva de un nuevo período de guerra fría. Los efectos de ese clima en el mundo contemporáneo pueden ser de mayor complejidad que la que primó en tiempos de la Unión Soviética. La existencia de una China más consciente del poder que posee, también hace la diferencia.

La variedad de focos de tensión en distintas latitudes empieza a sufrir los síntomas y consecuencias. La parálisis del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en temas candentes es un reflejo. Cada día es más difícil lograr soluciones diplomáticas negociadas en distintos conflictos, por el enfrentamiento entre las principales potencias del mundo. La guerra civil en Siria, es un ejemplo, escenario en el cual las diferencias entre Washington y Moscú no han facilitado formulas, ni siquiera humanitarias, para reducir los alcances del drama que se enfrenta. Ni que actúe la Corte Penal Internacional.

La rivalidad de Estados Unidos y Rusia, en aumento en los últimos años con motivo de la instalación del escudo anti misiles de la OTAN en Europa, adquirió intensidad con la grave crisis que afecta la integridad territorial de Ucrania. El clima de la relación entre China y Estados Unidos es también complejo. Las acusaciones en materia de espionaje cibernético es la última gota de una desconfianza mutua en aumento como lo demostró, hace un par de semanas, el viaje del Presidente de Estados Unidos por Asia.

Rusia y China parecen dispuestas a recrear el vínculo del pasado. Maniobras militares conjuntas para enfrentar amenazas comunes y acuerdos en materia de suministro de gas, son los mensajes para occidente. La reciente reunión en Shanghai de Vladimir Putin y Xi Jinpig, que profundizan la alianza, es también un desafío ya que intentan demostrar que hay alternativas al pívot de Washington en Asia Pacífico.

Ninguna de las actitudes promovidas por las tres principales capitales, Washington, Moscú y Beijing, fortalecen la confianza y la previsibilidad internacional ni facilitan a la globalización. Es lamentable que así sea cuando el mundo requiere de un comportamiento distinto para solucionar los problemas globales más apremiantes sea en lo relativo al cambio climático, los problemas de crecimiento de población, pobreza como respecto a un mundo económico global más equitativo.

El Papa Francisco, frente a esta situación, ha reclamado al Secretario General de Naciones Unidas, que promueva una movilización ética mundial. Es de esperar que ese llamado a la razonabilidad y responsabilidad internacional, sea tenido en cuenta. El mundo lo necesita.

China expande sus vínculos en América Latina

China está expandiendo con una nueva vitalidad los vínculos con América Latina y el Caribe. El año pasado, el presidente Xi Jingping, en su primer viaje al hemisferio, visitó México, Trinidad y Tobago y Costa Rica. En enero se inauguró el Foro China-América Latina. En la actualidad el Canciller Wang Yi, como antesala de una nueva gira presidencial, realiza visitas a Cuba, Venezuela, Brasil y la Argentina.

La prioridad de China en la Alianza del Pacífico, con acuerdos de libre comercio con Chile, Perú y Costa Rica, se extiende al Mercosur, aunque dicho bloque le ha impuesto barreras arancelarias. Tanto Argentina como Brasil aspiran a que el intercambio comercial no se reduzca a materias primas y aspiran que incluya productos con valor agregado. El 72% de las exportaciones regionales a China son bienes primarios. Ello implica que solo el 12% de las exportaciones de América Latina a China incluyen productos de baja, media o alta tecnología.

El comercio entre China y América Latina se duplicó en la última década y en el 2013 alcanzó los 261 mil millones de dólares. China se ha convertido en el principal destino de las exportaciones del Brasil (19%), Perú, Chile y Venezuela. Para Argentina es el segundo mercado. Las principales adquisiciones, en términos de volúmenes, se concentran en el petróleo de Venezuela y Ecuador, cobre de Chile, mineral de hierro de Brasil y soja de Argentina.

El 13% de las inversiones chinas en el exterior han ido a América Latina. La asistencia financiera de Beijing es igualmente importante y ha superado largamente los préstamos otorgados por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, en particular en la financiación de proyectos de infraestructura. En el período 2005-2013 ha efectuado desembolsos por más de cien mil millones de dólares, en particular a Venezuela como adelanto de compras de petróleo.

La Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL) ha proyectado que para el año 2016 China superará a la Unión Europea como socio comercial. En este contexto, los estímulos chinos para que la economía mantenga en el 2014 un crecimiento superior al 7%, suponen un respiro para América Latina.

En el campo cultural la agresividad China es igualmente importante. En los últimos años se han abierto 32  institutos Confucio en América Latina. La televisión estatal china tiene, desde el 2007, un canal en español. En el 2011 se inauguró una versión en castellano del People Daily. Todos síntomas que la presencia de China en América Latina, recién empieza.

Miradas cristalinas

El tratamiento de la cuestión de Crimea en Naciones Unidas ha divido aguas con un alcance que hace décadas no se percibía en los ámbitos multilaterales. Los distintos centros de poder conocen con mayor precisión en qué vereda se ubican los distintos países. La resolución aprobada por la Asamblea General es casi una radiografía. En contra de la acción de Rusia sobre Ucrania se han manifestado 100. A favor 11, de los cuales cinco son latinoamericanos. En el limbo de la abstención 58 (Argentina, Brasil, El Salvador y Uruguay) y 24 optaron por no participar en la votación.

De los quince miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, solo Rusia votó en contra con tres abstenciones (Argentina, China y Ruanda). Los restantes once integrantes lo hicieron a favor, que incluye a Chile.
El balance de muchos votos, por consideraciones geopolíticas, no sorprende salvo en el caso latinoamericano. Tampoco la abstención de Brasil por la prioridad estratégica que otorga a la integración a los BRICS y por ser próxima sede de una reunión Cumbre tras el mundial de futbol en la que participaría Vladimir Putin.

Los casos más llamativos han sido los de Argentina y Uruguay. Ninguno de los dos necesitaba, en principio, quedar tan en evidencia ya que el Mercosur votaba dividido (Paraguay a favor). En particular en una cuestión de principio en la que habían anunciado estar a favor. Montevideo podría haber decidido ser más consecuente con Rusia para compensar el favor a la Casa Blanca con la próxima recepción de cinco presos de Guantánamo. También para seguir los lineamientos de Brasilia.

La actitud más difícil de entender es la abstención de Argentina. Primero por haber votado a favor de una resolución básicamente idéntica en el Consejo de Seguridad. Segundo, por tratarse de argumentos que le vienen al dedo por Malvinas al ser un respaldo al principio de integridad territorial e imponer un límite al de la autodeterminación además de insistir en el dialogo político para la solución de controversias. Tercero, por necesitar un clima más propicio en algunas negociaciones urgentes como podría ser las del Club de Paris.

La duda es si la tendencia de Argentina de mirar al mundo de reojo, en lugar de hacerlo de frente, es lo más apropiado. Los ejemplos de Chile y otros países que hoy integran el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, parecerían aconsejar lo contrario y que la contribución a la compleja realidad del mundo se asume con actitudes responsables y miradas cristalinas.

Francisco, la Reina y Malvinas

La incansable agenda ecuménica de Francisco, que suele abarcar desafíos tanto confesionales como políticos, enfrentará en los próximos días las inevitables ansiedades diplomáticas de la Argentina y del Reino Unido, aun cuando ambos países saben que El Vaticano mantendrá siempre una posición de imparcialidad sobre el fondo de la disputa de soberanía. También que Francisco no alterará esa tradición a pesar de su firme convicción, como lo expresara siendo Cardenal Primado, de que las Islas Malvinas son “una herida que no termina de cicatrizar”. Tampoco de a quién pertenecen.

Francisco es consciente de que a la Reina Isabel II le está vedado hablar de temas políticos y en particular de política exterior. Tampoco es su costumbre incomodar con imprevistos. Menos aun con temas tan terrenales. Sin embargo, es probable que su vocación por la paz, la amistad y el dialogo sea referencias expresas durante la visita de Isabel II en una contribución para intentar cerrar heridas como las de estas tres décadas de desencuentros.

Londres y Buenos Aires harían bien de mantener la calma diplomática. Ni el Papa, ni el Vaticano necesitan que se les recuerde su responsabilidad internacional. Tampoco al Papa su argentinidad. Es por ello que resulta doblemente desafortunada la decisión de Buenos Aires de enviar a un emisario a Roma que, en virtud de la oportunidad y el cargo que detenta, es inevitable asociar con la próxima visita de la Reina.

Es necesario confiar en la sabiduría del Santo Padre. Nadie en el Vaticano conoce mejor la historia y los avatares de Malvinas. También las necesidades políticas. Consecuentemente, no necesita que se le reitere lo obvio.

Es de esperar que tanto Buenos Aires como Londres sean receptivos del probable nuevo clima de reconciliación entre argentinos y británicos, entre las islas y el continente, que intentará impulsar Francisco con mensajes de amistad y afecto concordantes con los Evangelios.

La diplomacia en ambas capitales en torno a Malvinas solo necesitaría, con inteligencia e imaginación, aprovechar esas circunstancias. Es hora de que lo hagan para iniciar un nuevo comienzo.

La alternativa al memorándum con Irán

La alternativa al Memorándum de Entendimiento con Irán no es otra que su denuncia y exigir firmemente que dicho país se comporte conforme al derecho. Si fuera el caso, la solución tiene dos pasos procesales sencillos. El primero, es simplemente que Irán dé cumplimiento a los numerosos exhortos librados por la justicia argentina. El segundo, es que en un nuevo exhorto el juez interviniente solicite al juez iraní que indague a los acusados en su nombre.

La Corte Suprema de Justica tiene decidido que “nada obsta que la declaración indagatoria de un procesado sea recibida mediante exhorto” en la medida que se respeten las garantías del acusado. La regla de que los actos procesales deben cumplirse ante el juez natural de la causa, ceden en supuestos excepcionalísimos. Ese fue el caso del antecedente, entre otros, de los interrogatorios a los asesinos de Ariel Malvino en Florianópolis.  Respecto al pasado, algunos de esos exhortos planteaban preguntas puntuales relacionadas con las investigaciones como puede ser el caso del requerimiento de los teléfonos con los que se llamó desde la Argentina en la época del atentado terrorista. En otros se solicita la detención de nueve personas. Todos merecen ser contestados.

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Avatares del Plan Espacial

La Argentina ha demostrado interés en la actividad espacial desde 1960 y ha logrado contar con distintos centros científicos y tecnológicos de excelencia. INVAP ha adquirido prestigio, entre otros, en la construcción de satélites, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y CITEFA en la investigación y desarrollo de vectores espaciales. La misma Fuerza Aérea cuenta con una experiencia destacada. La intención del Plan Espacial es contar con una capacidad propia que permita poner en órbita satélites de producción nacional de hasta 250 kilos de manera confiable e independiente.

En este propósito se ha logrado el desarrollo de diversos proyectos de lanzadores espaciales de particular interés tecnológico siempre en concordancia con los lineamientos del Régimen Internacional de Control de Tecnologías Misilisticas a fin de asegurar que dichos desarrollos se enmarcan en objetivos pacíficos y destinados exclusivamente para actividades espaciales.

El reciente incidente en la plataforma de lanzamientos ubicada en Punta Indio del prototipo  Vex 1 A es normal en los ensayos de prueba y error que caracterizan a la tecnología espacial. Los datos del ejercicio permitirán el análisis de los distintos subsistemas para lograr una mayor coordinación y asegurar confiabilidad de las fases de lanzamiento. La experiencia es la primera de seis cohetes experimentales para perfeccionar el lanzador satelital definitivo. El prototipo tiene un largo de 14,5 metros y pesa 2,8 toneladas. Los motores y el sistema de propulsión son construidos en Falda del Carmen, Córdoba, que cuenta con una experiencia probada como lo demostró el proyecto Cóndor I abandonado en la década de los noventa.

La línea de los cohetes Tronador poco tiene que ver con el Cóndor. Se trata de lanzadores civiles e impulsados por combustible líquido. La intención sería que el Tronador II, de 33 metros y con capacidad de colocar satélites en órbitas polares a 600 kilómetros de la superficie de la Tierra, esté en condiciones de cumplir su primer cometido en el 2015.

Esta primera fase debería ser completada en el futuro con vectores de mayor capacidad ya que muchos de los satélites programados requieren de cohetes más potentes. Por ejemplo el satélite SAC-D/Aquarius, de 1500 kilos, fue puesto en órbita con un lanzador de la NASA.

Es importante que Argentina cuente con capacidad tecnológica propia como que pueda en el futuro ofrecer el servicio de lanzadores espaciales a terceros países interesados. Lo mismo en el suministro de satélites que son un instrumento cada día más necesarios para la observación meteorológica y la obtención de datos de utilidad para la actividad agropecuaria, pesca e hidrológica, entre muchas otras. Lo ocurrido en Punta Indio debe ser visto como un paso en la buena dirección.

El drama humanitario en Siria

Siria se ha sumergido en un espiral de crueldad y violencia con graves consecuencias humanitarias. Ante ese panorama desolador, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha adoptado por unanimidad una resolución destinada a impulsar asistencia humanitaria y detener los excesos condenables contra la población civil de los tres años de combates militares continuos e indiscriminados. Era hora que lo hiciera. El texto de la resolución 2139 (2014) insta a todas las partes, en particular al gobierno de Damasco, a permitir a las agencias humanitarias de la ONU acceso y transporte de ayuda humanitaria con rapidez, seguridad y sin obstáculos a cualquier zona conflictiva. Asimismo, llama a levantar los asedios en áreas pobladas y a detener toda hostilidad contra los civiles.

Resulta desilusionante y preocupante que una resolución de esta naturaleza fuera necesaria cuando lo que reclama la disposición es lo que ya prescribe expresamente el derecho internacional humanitario y en particular los Protocolos de Ginebra. Sin embargo, fue el grado dramático de violación de la normativa internacional lo que exigió al Consejo de Seguridad adoptar una reafirmación de conductas humanitarias elementales de todo conflicto armado.

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