Día de Internet: a esta revolución la hacemos entre todos

Hablar de Internet es por definición hablar de disrrupción y de una tecnología que ha marcado sin duda, un antes y un después en la vida de cientos de millones de  personas alrededor del mundo.

Una revolución que hace posible que  figuras tan diametralmente opuestas cómo Hugo Chávez, Lady Gaga y el Papa Francisco, encuentren  en las redes sociales un núcleo en común  para llegar al corazón de cientos de miles de personas sin importar su edad ni el  lugar geográfico en donde se encuentren.

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Cyber bullying y discriminación: la cara más oscura de las redes sociales

Desde el ciberacoso y los mensajes racistas hasta las medidas de prevención y el hashtag #FightRacism, el mundo virtual se presenta como otro terreno de disputa para los Derechos Humanos.

La libertad de expresión en las redes sociales puede convertirlas en espacios donde proliferan con facilidad agresiones y contenidos racistas. Sin embargo, por su gran alcance y por la posibilidad que brindan de conectarse uno a uno, también son usadas para combatir y prevenir ese tipo de prácticas nocivas.

El 21 de marzo se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, un tema del que las redes sociales no pueden desentenderse: existen casos en los que el racismo en las redes sociales ha debido ser penado con condenas en prisión. Pero, como contracara, las redes sociales también alojan movimientos que combaten la discriminación y luchan a favor de la inclusión y el pluralismo.

Algunos casos de tweets ofensivos tienen resonancia en los medios, en especial cuando son emitidos por figuras públicas, quienes acaban por protagonizar situaciones escandalosas. Tal fue el caso de Voula Papachristou, la atleta griega reprendida por un tweet agresivo contra sus competidores en los juegos olímpicos de 2012.

Otro caso, de alguien menos célebre, es el de Liam Stacy, estudiante inglés que fue condenado a 56 días de prisión por un comentario racista sobre el jugador de fútbol Fabrice Muamba.

Situaciones similares derivaron en que la justicia francesa instara a Twitter a identificar a los autores de tweest antisemitas en en enero de 2013, generando, en paralelo, un debate acerca de la libertad de expresión en los medios digitales.

Según el Informe sobre el antisemitismo en España durante el año 2011 elaborado por el Observatorio de Antisemitismo en España, organismo creado por el Movimiento contra la Intolerancia y la Federación de Comunidades Judías de España, los contenidos xenófobos, antisemitas y que fomentan el odio racial aumentan año tras año.

¿Porqué se da ese fenómeno? Una respuesta posible es que los usuarios, tras una cuenta con un seudónimo, se animan a decir ciertas cosas que no dirían, por así decirlo, a cara descubierta. Sin embargo, los casos citados anteriormente demuestran que muchos realizan ese tipo de declaraciones con su nombre real y a sabiendas de que podrían ser sancionados.

Tal vez, lo que encontramos, a pesar de la sorpresa aparente que nos presenta el mundo digital, es que la vida virtual no es más que una continuación de la vida cotidiana, en la que también oímos este tipo de expresiones violentas y condenables desde todo punto de vista.

Sin embargo, por otra parte, las redes sociales también son una herramienta para combatir la discriminación y lograr una toma de conciencia al respecto.

Desde las Naciones Unidas, se propone utilizar los social media para hacer frente a la segregación. En su sitio web invitan, con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, a utilizar el hashtag #FightRacism y compartir puntos de vista o experiencias de coexistencia y realizar preguntas a expertos. Otra iniciativa de la ONU es la campaña Do One Thing for Diversity and Inclusion, impulsada a través de Facebook.

Asimismo, se habla mucho acerca del Bullying digital, o ciberacoso, del que son víctimas algunas personas. Se trata de un fenómeno en el que, aprovechando el anonimato y ciertas zonas de vulnerabilidad de las cuentas digitales, se utilizan las herramientas del mundo virtual para desde molestar o difamar a alguien, hasta acosarlo y violar su privacidad y sus derechos.

Sin embargo, también pueden tomarse medidas para prevenirlo (entre ellas: no exponer las direcciones de email personales, denunciar las suplantaciones de identidad, etc.). Y, por otra parte, se trata de un uso, si bien muy nocivo para quien lo padece, minoritario entre los usuarios de los social media.

De manera que, una vez más, podemos llegar a la conclusión de que las redes sociales no son buenas o malas en sí mismas, sino que son herramientas con un enorme potencial. Esa capacidad puede ser utilizada tanto para agredir como para comunicarse, concientizar y promover la inclusión e integración de las personas. Todo depende del uso que se les dé.

El adiós a un mandatario 2.0

Desde que se conoció la noticia del deceso del presidente venezolano Hugo Chávez, Twitter se llenó de hashtags y mensajes al respecto y se convirtió en el espacio en el adeptos y opositores se despidieron de él. Minutos después de conocerse su fallecimiento, era Trending topic mundial.

Entre los hashtags más utilizados estuvieron #MurioHugoChavez, #HastaSiempreComandante y #QEPDHugoChavez. Lejos de terminar con los debates que Chávez generó en vida, los destacados de Twitter prolongaron las discusiones entre quienes lo elogiaban como líder y quienes lo criticaban.

Mandatarios de América Latina, como el mexicano Enrique Peña Nieto (@EPN), el colombiano Juan Manuel Santos (@JuanManuelSantos) y el peruano Ollanta Humala (@OllantaHumalaT) utilizaron la red social para enviar sus condolencias a la familia Chávez y al pueblo venezolano.

Henrique Capriles (@hcapriles), líder de la oposición, hizo uso de Twitter para enviar su mensaje a Venezuela, con un llamado a la unión de los venezolanos que fue retwitteado más de 21.300 veces.

Entre los mensajes de la ciudadanía y las condolencias, se mezclaban algunos mensajes de índole más personal, como el de la propia hija de Chavez, @Maby80, que se despidió con un “Hasta siempre papito mío” y dedicó su tiempo a retwittear y responder los mensajes que se le enviaron luego del fallecimiento de su padre.

La relación entre Hugo Chávez y Twitter no fue un fenómeno momentáneo debido a su muerte; el presidente venezolano hizo de la red social un pilar de su gobierno y una herramienta de comunicación con su pueblo y con el mundo.

Chávez fue uno de los primeros mandatarios en incorporarse a la tendencia de utilizar Twitter como canal directo para comunicarse con la población, y uno de los que más seguidores logró cosechar. Su cuenta @chavezcandanga llegó a los 4.150.000 followers, y como sucede en estos casos la cantidad de seguidores sigue creciendo tras su muerte.

Desde que creara su cuenta en 2010, los tuits del presidente venezolano siempre llamaron la atención. Chávez llegó a enviar 400 tweets en un mes. Durante los últimos meses, al agravarse su estado de salud, la cuenta permaneció inactiva, hasta el 18 de febrero de este mismo año, en el que el mandatario tuiteó por última vez:  “Sigo aferrado a Cristo y confiado en mis médicos y enfermeras. Hasta la victoria siempre!! Viviremos y venceremos!!!”.

Esa fue su despedida, tras 1.824 tuits que, en varias ocasiones se convirtieron en titular de medios de comunicación.

Adiós al papel: Newsweek y el nuevo escenario de los medios digitales

Es una de las revistas más importantes de Estados Unidos. Durante 80 años, sus portadas -junto a las de Time- no sólo marcaron el pulso de la actualidad norteamericana y mundial sino que definieron quién era merecedor de reconocimiento y fama. Por eso, no debe sorprendernos que la decisión de Newsweek de convertirse en un medio exclusivamente online haya sido la gran noticia de diciembre último. Al aventurarse completamente en el mercado digital, el semanario inicia un camino que, aunque parece inevitable, implica enormes desafíos.

Para comprender mejor el contexto de esta decisión, es útil observar algunas de las tendencias globales en la materia y los alcances de un paso que muchos otros medios importantes aún no se animan a dar. Veamos.

Aunque la caída en la circulación de los medios gráficos es ya una constante en Estados Unidos y Europa, otros medios de la talla de Newsweek se resisten a abandonar el papel. The New York Times, la revista Time y The Washington Post son algunos de ellos. Otro ejemplo ilustrativo al respecto es The Economist: a pesar del éxito de su aplicación para tabletas, que hasta junio de 2012 habían descargado más de 600 mil lectores, sólo 88 mil eran suscriptores exclusivos de la versión digital. En este sentido, la decisión de Newsweek todavía puede ser considerada audaz.

En segundo lugar, es importante destacar que la disminución de las publicaciones en papel no es, de momento, un fenómeno mundial. En potencias emergentes como India y China, los medios impresos gozan de buena salud: según PWC, en ambos países, tanto la circulación como la inversión en publicidad en prensa escrita seguirán creciendo hasta 2016. Desde este punto de vista, es lógico pensar que la unificación de algunos medios en plataformas globales exclusivamente digitales puede no tener el mismo impacto en todas las latitudes.

Nuevos lectores, nuevas estrategias

De todos modos, es cierto que la consolidación de las plataformas online parece una tendencia innegable. Más temprano que tarde, la transición a lo digital desafiará a todos los medios a adoptar decisiones sobre cómo generar -y sustentar- contenido atractivo y rentable. Si, tal como se indicó, las intenciones de Newsweek apuntan a conquistar a los casi 120 millones de usuarios de tabletas que hay en el mundo (datos de Gartner de fines de 2012) también es cierto que esto implica diseñar estrategias diferentes para seducir a un nuevo tipo de lector.

Para el consultor Martin Walker, las revistas deben empezar a pensarse a sí mismas como “proveedoras de contenido, un contenido que luego puede ser distribuido en la web, en tablets, smartphones o que estará listo para ser impreso por el propio usuario”. Mientras tanto, casi todas las grandes revistas estadounidenses están desarrollando nuevos modos de captar y retener a su público en la esfera digital.

Así por  ejemplo, la prestigiosa revista Esquire ha desarrollado una aplicación para facilitar la lectura en smartphones mientras que el sitio web de Glamour, referente de las publicaciones femeninas, se asemeja cada vez más a Pinterest, con la idea de reforzar la interactividad de sus lectoras, que quieren compartir entre sí y con los editores sus propios conceptos sobre moda.

Más allá de las estrategias particulares, todo indica que la transición hacia una prensa 100% digital es un proceso que apenas comienza. En países como Estados Unidos, donde la penetración de dispositivos móviles crece aceleradamente, los medios comienzan a conocer el verdadero impacto del cambio. Mientras tanto, queda claro que lo que está en juego es un nuevo tipo de medio, más definido por su rol como proveedor de contenidos que por la instrumentación de un determinado soporte tecnológico.

Búsquedas en la web: de la precisión a la predicción

Las tecnologías de geolocalización y el avance del “Big data” están contribuyendo a perfeccionar enormemente las búsquedas en Internet. ¿Llegará el día en que se anticiparán a las necesidades de los usuarios?

Las búsquedas en Internet se han vuelto esenciales para la vida cotidiana. Planificar nuestras vacaciones, comprar toda clase de objetos o conocer la reputación de un posible socio. Éstas y otras acciones siempre comienzan en un motor de búsqueda. Según un reciente estudio de Pew Internet, el 92% de los adultos estadounidenses ha hecho alguna vez una consulta de este tipo, incluyendo a un 59% que realiza búsquedas cotidianamente.

Este hábito tan incorporado, sin embargo, podría modificarse profundamente en los próximos años debido a los proyectos de los grandes buscadores, que están trabajando en tecnologías que les permitan anticiparse a las necesidades de los usuarios.

Google, por ejemplo, está desarrollando “el gráfico del conocimiento”, una herramienta que analiza cerca de 500 millones de personas, lugares y términos frecuentes en las  búsquedas, estableciendo relaciones entre sí con fines predictivos. A partir del examen exhaustivo de este tipo de datos, los buscadores pueden determinar cuál es el concepto buscado entre varios similares (y distinguir, por ejemplo, si buscamos un restaurante que se llama “Kansas” o el estado norteamericano que lleva ese nombre).

 

¿El fin de las búsquedas?

Si las búsquedas se orientan cada vez más a proveer información precisa y sustancial y -sobre todo- a predecir las necesidades de los usuarios, paradójicamente se tornarán innecesarias. Hay incluso quienes se atreven a augurar que las búsquedas morirán en 2020.

Estas predicciones sobre el futuro de las búsquedas están en sintonía con otras tendencias tecnológicas crecientes, como el auge del “Big Data”. El Instituto McKinsey anticipa que los recursos de este sector se multiplicarán durante los próximos años y estima que para 2018 cerca de 200 mil personas trabajarán directamente en el análisis de datos sólo en Estados Unidos. La posibilidad de analizar, procesar y aplicar datos es una herramienta que sin duda potenciará la eficacia de los motores de búsqueda.

No solo la Big Data aportará información útil para la predicción de necesidades. También lo harán otras tecnologías en crecimiento, como la movilidad (cada año se registra una mayor predisposición de los usuarios a conectarse desde dispositivos móviles, según un estudio de ComScore), o la geolocalización. Por ejemplo, al asociar la localización geográfica con datos de búsquedas previas, los anunciantes podrán enviar promociones a personas que pasen cerca de sus locales y que además hayan buscado productos similares con anterioridad. Así, todo indica que la idea de que la predicción se adelante a la búsqueda no resulta exagerada, sino que va camino a convertirse en una realidad.

 

Códigos QR: ¿realmente están funcionando?

Los códigos QR aparecieron como una herramienta con enorme potencial para el marketing, pero los resultados hasta el momento no fueron los esperados. ¿Qué es lo que está fallando?

De acuerdo con un estudio de eMarketer,  sólo el 9% de los adultos en Estados Unidos escaneó un código QR durante todo 2011. La misma compañía asegura que, para cuando termine 2012, la cifra habrá llegado al 11%.

Esto  números llaman a la atención ya que esta herramienta se perfilaba como  un prometedor nexo entre el mundo físico y lo digital.

El fenómeno es doblemente llamativo si consideramos que, de acuerdo con la consultora especializada en temas de marketing Nellymoser, en el segundo trimestre de 2012 los códigos QR y otros contenidos interactivos impresos en las revistas más grandes de Estados Unidos crecieron en un 61% con respecto al trimestre anterior.

A partir de estos resultados, se abre el interrogante acerca de por qué los usuarios no responden a esta herramienta como se lo esperaba. ¿Cuál es la vuelta que le faltó a los QR para ser lo que prometían?

Una de las causas probables son las limitaciones de acceso: se debe tener al alcance un smartphone con el programa indicado y a una red de Internet móvil que funcione eficientemente, por lo que a pesar del crecimiento del mercado de smartphones, el uso de los códigos sigue siendo engorroso.

El punto también podría estar en la usabilidad. Para animar a los potenciales usuarios a interactuar es necesario informar al consumidor de la utilidad del código QR y además, ya que se deben escanear desde un teléfono móvil, deben dirigir a una web adaptada para este tipo de dispositivo.

También se debe considerar la estrategia en la que se enmarcan. Según un estudio de la empresa española Selenus, el 68,8% de las empresas que hacen uso de códigos QR lo hace sin ningún tipo de estrategia y sin herramientas para medir la eficacia. De este modo, es natural que los QR se pierdan y no alcancen a las audiencias.

Al parecer, una nueva forma de uso que podría rescatar los códigos QR son las “billeteras digitales”, es decir, la posibilidad de usar los QR para realizar transacciones económicas desde el teléfono en interacción con el entorno real.

Si se quiere recobrar el valor prometido por estos códigos y convertirlos en una herramienta de comunicación realmente útil, es necesario repensar el modo en el que se plantea su uso. Quizá la audiencia no se moleste en escanear un código solo por curiosidad. Pero si se sabe que del otro lado se encontrará información útil y contenido atractivo, la cosa cambia y posiblemente el código QR sí llame la atención del consumidor.