Y en el 2016 ¡Milico a tu cuartel!

Ya han transcurrido tres semanas de ese triunfo extraordinario de la civilidad sobre el militarismo salvaje. Triunfo que debemos administrar con inteligencia, con serenidad y firmeza. Triunfo que nos exige más que nunca hablar claro y no quedarnos como convidados de piedra en una obra magna donde casi 8 millones de venezolanos con pequeñas papeletas de votación gritamos ¡Basta!

Y es que si algo debe impulsar este pasado 6D es quitarles a los militares la arrogante creencia de que les tenemos miedo y que la civilidad está supeditada a su barbarie armada. Los militares a los cuarteles es una proclama inaplazable por necesaria. El gobierno debe ser civil. Ya está bueno de altaneros troperos creyéndose dueños de Venezuela. Ya está bueno que muchos civiles -unos por cálculos miedosos y otros por cálculos indignos- estén desgañitándose en loas a un grupo militar que pasará a la historia republicana de Venezuela como el más abyecto. Como grandes traidores y muchos, delictuosos integrantes de una banda hamponil.

17 años de tragedia tienen padres. No se generaron en un laboratorio. Son producto de la apatía, del conformismo, de la complicidad. Y no callaré tampoco ahora que mi contento es grande porque creo que esos -que mucho hemos denunciado y combatido- han recibido por fin un ¡Tatequieto! Yo he apostado desde siempre por Venezuela y veo lo que si se maneja con inteligencia, será el final del Chavismo con Chávez y sin Chávez, porque con él y sin él es la misma letrina. La misma comparsa de chulos, pseudo opositores, hampones de franelas rojas y hampones de camisa cara.

Por eso, unos días después del 6D, a las preguntas que me hizo un colega periodista para su análisis sobre los sucesos electorales, mis respuestas llevaron el mismo estilo con el que he hablado y hablaré siempre.

Me dijo: ¿Cuál es la razón por la que el ejército se negó a obedecer la orden desesperada de Maduro?

Aclarándole previamente que esa versión de cuento para niños no me va, y aclarándole también que respondería desde lo que creo supuestos negados, las razones pueden ser varias… una de ellas, que después de haber convertido el estamento militar en brazo armado del castrochavismo, de haber aceptado complacidos la invasión cubana en cuarteles e instituciones militares, en registros y notarías públicas, en ministerios y hasta en el propio Palacio de Miraflores, en el cual Raúl Castro tuvo la descarada osadía de montar consejos de ministros como el de abril de 2010 donde honores al invasor fueron rendidos por esa legión indigna de uniformados tanto al dictador cubano como a sus ministros y altos jerarcas, sopesaron y prefieren comenzar a lavar sus sucias caras…

¿Y me voy a olvidar de esto y los voy a hacer mis héroes? Pues no. Escucho aún  el grito ¡Fuerza armada Chavista, revolucionaria y anti imperialista!, el ¡Patria Socialismo o Muerte!

¡No! más bien se me parecen  a las legendarias ratas de las naves hundiéndose y sus desesperados abandonos…

Y siguió mi colega con sus preguntas, una: ¿Es esto el final del chavismo?

Y le aclaré que decir el final es muy apresurado y muy altanero. Creo que es sí, la confirmación de que hay un pueblo que se hartó de mentiras y robos, y otro que gusta de apoyos remunerados y al terminarse la plata por la ruina del estado, producto del saqueo rojo, no les motivó más el cuento de la “Revolución bonita” y menos aquel slogan de “Con hambre y sin empleo yo con Chávez me resteo…”

Es muy complicada la realidad sociopolítica que ha dejado este tiempo de arengas violentas, de desmontaje de leyes, de impunidad a cambio de apoyos… Es también complicado hoy, imaginar que en esa desbandada roja, haya propósito de enmienda y mucho menos contrición de corazón… Por eso es más que sensato dar tiempo antes de responder de manera axiomática.

Preguntó también mi colega si veo riesgo aún de golpe de Estado… y le respondí que yo no lo creo… Pero siempre puede haber en un militarote rojo ese corazoncito golpista y esas ganas de ser un nuevo caudillo. Sin embargo, reitero: ¡No lo creo! Además, enriquecidos como están muchos, pueden pensar que es mejor cargar la lana, quedarse con ella, y no ganarse la fama que a todas todas es y sería muy mala.

Y otra incógnita ¿Saldrán a la luz pruebas que demuestren al mundo el intento de fraude de última hora de los chavistas y del plante militar a Maduro?

Le comento a él y a todos mis lectores que de hecho ya está más que confirmada la intención… pero dicen que no tuvo apoyo de los que en ese momento prefirieron la “Institucionalidad” algo que se habían saltado a la torera por años. ¡Pero vamos, nunca es tarde! y si sumamos a esto el desnude del narcotráfico en las filas del régimen,  las consecuencias legales a nivel internacional, también frenan cualquier mal pensamiento… El supuesto “Cartel de los Soles” debe estar más preocupado por no llegar a cambiar el uniforme, las medallas y charreteras por un overall color naranja…

Por eso, desde aquí pido con fe que el 2016 sea el año del rescate de nuestras libertades en una Venezuela con democracia real. El año donde impongamos que lo más sano es decir con fuerza ciudadana y civilismo: ¡Milico a tu cuartel!

El Castrochavismo no se resigna

El mundo entero primero pudo ver como una mayoría electoral puso punto final a la supremacía roja en la Asamblea Nacional, sede del Poder Legislativo de Venezuela. Con el paso de los días, también está viendo como una banda delincuencial enquistada desde hace más de 16 años en el absolutismo, busca con desespero y descaro la manera de desconocer esos resultados del 6 de diciembre pasado, y poder continuar imponiéndose a la voluntad de cambio de millones de electores.

Desde cometer francas violaciones a la ley electoral, hasta pretender ahora endilgarle un fraude a las fuerzas opositoras reunidas en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pasando por creaciones espurias de instituciones sin base constitucional alguna, el castrochavismomadurismo no se resigna y menos admite su categórica derrota. Y no se resigna porque definitivamente no están perdiendo el Gobierno, están perdiendo un Poder omnímodo que les ha garantizado impunidad a los crímenes que han cometido a lo largo de más de tres lustros.

Los “herederos de Chávez” saben muy bien el tamaño de sus culpas y la responsabilidad en cada una. Los “herederos de Chávez” saben que ya éste no vive y no podrá responder ante los tribunales terrenales, sean nacionales o internacionales y saben además que serán ellos, corresponsables en los crímenes, los que responderán en juicios varios, todos por terribles delitos.

Y no viene mal pensar que sucede que cuando la suerte se cambia, todo comienza a ir mal. Por eso a la ruina producto de pillerías, saqueos e ineficiencias, se les vino el derrumbe de los precios petroleros, impidiendo cualquier posibilidad de remontar o de componer estropicios.

Incapaces de admitir la derrota y sus causas, vemos a Jorge Rodríguez exjefe de campaña del comando Bolívar-Chávez, despotricando de los opositores venezolanos que según dice “se dedicaron a realizar una guerra psicológica, que incluyó el aumento de precios”. Y cualquiera podría reírse por tamaña mentira, pero 17 años de falsedades nos han mostrado que muchos creen lo que el descaro asegura.

Jorge Rodríguez, un chavista emblemático de esa metamorfosis sufrida por los jerarcas rojos, que de pobres de solemnidad han pasado a milmillonarios, sigue despotricando por la pérdida producto del hartazgo de un pueblo, del hambre de un pueblo, de la vejación a un pueblo, y se queja por lo que considera un error de táctica electoral, dice reflexionar sobre lo que hizo esa banda maleante durante los días de campaña y concluye que debieron actuar distinto: “Ante una estrategia de guerra nosotros hubiéramos tenido que resistir con las mismas artes, nuestras candidatas y candidatos tomando los negocios que estaban acaparando los productos de primera necesidad y obligando a esos gerentes y a esos propietarios de esos productos a que lo distribuyeran tal cual como era la disposición del Gobierno bolivariano”.

Imposible frente a esa banda de fascinerosos esperar otra cosa más que la que estamos observando. Imposible creer que con esos delincuentes se puede dialogar para encontrar salidas a la horrenda crisis que nos asfixia a todos sin distingo de militancia partidista. Imposible pretender que van a aceptar que perdieron el Poder Legislativo al que por años convirtieron en el horno donde cocinaron todo tipo de horrores políticos y toda impunidad para sus crímenes. La Asamblea Nacional se encargó de dar el visto bueno a todas las violaciones a la constitución y las leyes. La Asamblea Nacional, copia de la cubana, fue la garante de la entrega de Venezuela a los tiranos Castro y al resto de los chulos cooperantes.

Hoy, a 16 días para ver juramentado el nuevo Poder Legislativo, los delincuentes colorados pretenden desconocer la voluntad ciudadana, pretenden, utilizando esa mojiganga que llaman Tribunal Supremo de Justicia, posponer la juramentación de la nueva Asamblea Nacional.

Los venezolanos mueren de hambre y escasez de medicamentos. Es gravísima la situación, pero a los hampones nada les frena, se han cebado en el abuso, por eso hoy, cuando el mundo entero ve lo que protagoniza en ese estercolero llamado castrochavismomadurismo, cuando los sobrinos de la pareja presidencial son juzgados en una corte de Nueva York por narcotráfico y el Comandante General de la Guardia Nacional de Venezuela y siete capos más –curiosamente militares- van por igual camino al ser acusados por los Estados Unidos, el régimen rojo no es más que un hatajo de delincuentes cercados en la Venezuela mancillada, un pozo séptico donde único logran aún impunidad

…y no le dio miedo

La semana pasada en este mismo espacio decía que yo conozco la maldad de la Peste roja y cada día y con cada crimen me doy cuenta de cuán abyecta y gigantesca es.

Este pasado jueves reeditaron la farsa diabólica donde se pretende mostrar los actos de una justicia inexistente y en la etapa conclusiva del juicio que se le siguió a Leopoldo López, el gran líder opositor, sacaron sus hordas, su versión criolla de las Brigadas de Acción Rápida de la Cuba de los tiranos Castro para amedrentar y sembrar terror en una población que necesitan paralizada y sumisa.

Esas hordas apuntalan a una Peste que ya no es mayoría pero conserva  sociópatas peligrosísimos que solo piensan en agredir y matar y para los que el resentimiento es su alimento y su enfermiza incondicionalidad su fuente de ingresos. Gozan también de brazos armados en las fuerzas militares y policiales que responden a sus órdenes.

Lo veo y me digo ¡Pobre Venezuela…! Y es que la Peste roja en algún tiempo se irá, pero queda un pueblo al que han bestializado, quitado principios y valores y enseñado a odiar y mientras más se tarde en dejar el Poder, peor será esa masa embrutecida, prostituida y sin valores de ningún tipo más allá de la sumisión a los Capos mayores.

Esos seres bestializados ese jueves se preocuparon de cobrarse una vida y golpear con saña a bastantes ciudadanos, entre ellos Manuela Bolívar, candidata de Voluntad Popular -partido de Leopoldo López- a la Asamblea Nacional por el estado Miranda y además hija de un político cuya especialidad es no molestar a esta tiranía roja. Tanto se especializa en ello Didalco Antonio Bolívar Graterol, que ni una palabra ha dicho sobre la brutalidad infame contra su propia hija, mostrándose el perfecto lacayo de una tiranía roja, corrupta y asesina.

Ese mismo día el señor Horacio Blanco, también militante de Voluntad Popular, luego de ser golpeado murió de un infarto en la calle. Es difícil salir ileso de estas emboscadas ejecutada por tarifados del régimen a los que cancerberas brutales como  Jacqueline Faría, una prospera castrochavista que no considera malo ser rica ella ni su compinche Jorge Rodríguez y mucho menos la familia de “Maduros frutos y avispadas Flores” ni ningún jerarca colorado, temprano convocó vía Twitter a concentrarse cerca del tribunal para exigir que se condenara a Leopoldo López bajo los parámetros de esa babosa y sanguinolenta actividad perversa que esos transgresores llaman  “Hacer justicia”.

Total apreciados lectores que nuevamente la mayoría de ciudadanos honestos que a duras penas sobrevivimos en esta guarida que es Venezuela, estuvimos en vilo desde la mañana hasta tarde en la noche.  En vilo porque siempre pervive la esperanza y por eso se piensa que no todos sean tan crápulas y emerja entre el estiércol la dignidad.

Twitter y algunos medios extranjeros a los que todavía tenemos acceso nos iban informando, también el diario El Nacional. El monopolio hegemónico de la prensa oficialista por supuesto nada decía de lo que en los alrededores del Palacio de Injusticias sucedía ni tampoco daba cabida a la diversidad de opiniones que para ellos es causal de largas y duras condenas…

Pasaban las horas y con ellas crecía la angustia que por distintas perversiones se ha convertido en parte de la vida de los venezolanos. Un Leopoldo enérgico, incapaz de mostrar flaquezas le dijo a esa mujer que ahora sabemos una más de los jueces de la infamia: “…si salgo libre hoy, lo primero que haré será ir a mi casa a abrazar a mis hijos, decirle a Manuela que cumplí con mi promesa de volver antes de su cumpleaños, pedirle matrimonio de nuevo a Lilian y salir a abrazar a mis hermanos de Voluntad Popular”.

No lo logró… Esa juez Barreiros dejó clara su rastrera sumisión, esa que vemos en su rostro cortesano fotografiada con el capitán del mazo. Esa que con su hacer ha dejado más clara aún la condición honesta de María de Lourdes Afiuni.

Leopoldo continuaba su defensa por una acusación que a quienes habría que hacer, es a la Faria, a Ameliach, a Diosdado Cabello expertos en incitar el odio y convocar a matar…

Leopoldo gallardo le dijo a esa mujer: “Si me condena le va a dar más miedo a usted leer la sentencia que a mi recibirla porque usted sabe que soy inocente”.

Muy tarde me enteré que no tuvo miedo… y que las hienas en manada no lo sienten.

Como el padre de Leopoldo yo le pido a Dios vivir lo suficiente para ver el destino que le depara a la jueza Susana Barreiros, a sus amos, a esa Peste que ha envilecido pueblo e instituciones

De ciudadanos a víctimas

Para cualquier venezolano medianamente lúcido hablar de ciudadanía es estulticia… Esa condición la perdimos cuando en 1998 un tropero golpista infame, junto con su horda de malandros rojos, llegó al poder.

Verdaderamente debemos ser honestos y admitir que poco hicimos, en aquella época, ni durante los 16 años posteriores, para impedir ese despojo.

Hugo Chávez, ese que ahora le pretenden levantar altares como si el patrón de la Venezuela quebrada fuera, ese bárbaro de verde olivo que de un pitazo despidió a más de 18.000 empleados de la estatal petrolera PDVSA, cifra que aglutinó técnicos de todas las áreas, geólogos, geofísicos, ingenieros, informáticos, personal administrativo, obreros, oficinistas. Más de 18.000 seres que el tropero dejó en la calle y lo aceptamos y al hacerlo, convalidamos  la destrucción de nuestra única empresa generadora de riquezas, le aprobamos la catástrofe que ya tenía en su mente enferma, como le aceptamos que la hija pequeña le pareciera mejor el escudo nacional con el caballo a galope hacia la izquierda, y a él los cubanos comunistas, ruinosos y perversos como ejemplo a seguir.

Le consentimos que nos despojara del país y lo usara como su conuco, y digo conuco y no hacienda, porque Chávez asumió ese casi millón de kilómetros cuadrados como eso, un terreno para arrasarlo, para espolearlo y compartirlo con sus compinches nacionales y extranjeros, mientras nosotros le mirábamos hacer.

Y seguir haciendo el inventario de errores no lo veo necesario, ni por el espacio de esta columna ni porque le sea desconocido a alguien. Simplemente aceptamos que aquel milico brutal, abusivo y terrorista hiciera lo que le dio la gana, expropiara y robara para hacer ricos a sus cómplices y crear una ralea corrupta e inepta a la que se le deben estos 16 años de horrores aunque por allí hayan unos cuantos que pretendan limpiarle las culpas y dejarlas todas en el haber de Nicolás Maduro, esa mojiganga abyecta que claramente no tiene capacidad, él ni sus secuaces, para enderezar lo que heredó y sencillamente ha terminado de destruir lo poco que quedaba tanto en lo económico como en lo moral.

Y no le demos vueltas para definir lo que la Peste nos aplicó y aplica. Es terrorismo lo que hizo Chávez contra todos nosotros y continuaron haciendo Maduro y Diosdado, aunque por allí un perdedor sin garras y su vástago enchufadito pretendan decir que los satanizamos, sobre todo al capitán Trucutú, ese que alucina cada vez que se imagina asentando mazazos a todo el que se rebele contra su pretensión de tratarnos como a conscriptos.  

Nuestra condición de ciudadanos se volvió leña porque no hay posibilidad de conservarla después que un Chávez nos mantuvo casi 14 años en una febril confrontación política e ideológica, para que no viéramos que el país se caía a pedazos. Para que no hiciéramos nada para impedir que la inflación pulverizara nuestros ingresos y nos pusiera cada día más pobres, ni nos rebeláramos porque el hampa cobraba cientos de muertos semanalmente y a Chávez le resbalaban como le resbalan a Maduro, a Diosdado Cabello y a todo ese Puesto de Comando Presidencial, en el Palacio de Miraflores, que con absoluta franqueza debo decirles que parece más bien un puesto de venta de cochino frito.

Hablando tonterías vimos lo que nadie puede llamar sorpresa: la caída de los precios del petróleo y la crisis financiera mundial que sinceró el desastre del padre del Socialismo del Siglo XXI e impidió que también la mojiganga gozara de liderazgo planetario, simplemente porque nos colocó en muy poco tiempo en una situación desesperada al no haber dinero para cubrir las importaciones que en Venezuela representan más del 80% de lo que consumismos y los millones de millones que entraron por concepto de venta de petróleo, a precios jamás vistos ni soñados, sirvieron únicamente para mantener chulos cubanos, nicaragüenses, bolivianos y “amigos” igualitos a los ratones tan fraternos con el queso.

Y el pasado viernes, entrando la noche, apareció el combo anunciando el Estado de Excepción… y resulta que realmente la única excepción es que los venezolanos nos sigamos calando esta Peste Roja con su malandraje empoderado.

Por todo, me pregunto: ¿qué somos ahora? Porque ciudadanos hace mucho que dejamos de serlo. Decía Aristóteles: “El que es ciudadano en una democracia con frecuencia no es ciudadano en una oligarquía” y lo que está en el poder es eso, una oligarquía de malandrines, una pandilla que nos despojó de la ciudadanía plena y nos convirtió en sus víctimas.

Otra más de Bergoglio

Jorge Bergoglio es un papa de posiciones cómodas y hasta cómplice de quienes no sacan sudores a los tiranos ni a los que buscan ver una Iglesia comunista. Así le entregó ahora a Evo Morales la Laudato si (Alabado seas), su primer documento pontificio sobre ecología, que por prudencia calificaré de light y que para nada incomoda ese pellejo sensible de los favoritos del diablo

 

El pasado 8 de julio, con motivo de la visita del papa Francisco a Bolivia, Evo Morales, irrespetando de manera asquerosa los símbolos cristianos, regaló a éste una cruz formada con una hoz y un martillo y en ella vuelto a crucificar Jesús.

Muchos incautos, y también muchos ignorantes, piensan que barbaridades así son espontáneas y sin segundas intenciones… Que caras de sorpresa no son parte del guión y la mise-en-scène. Desconocen que en los claustros Vaticanos, lo que menos campea es el azar.

Cuesta ver que hemos vivido para observar a un pontífice de la Iglesia, de los dos mil años, confraternizando con los que son parte de una ideología que ha causado al mundo más de 100 millones de muertos. Cuesta ver que se sepulta con vergonzantes complicidades a Achille Ratti, conocido como Pío XI y quien en el plano doctrinal fue un combatiente acérrimo del comunismo, condenando errores, crímenes y planes.

Aterra constatar como las oscuras fuerzas del mal rojo que buscan destruir a la Iglesia de Pedro, sepultan en el olvido la encíclica Divini Redemptoris, donde en 1937 Pío XI denunció al comunismo ateo y alertó con firmeza, después de ver horrorizado la intensidad de la persecución religiosa en España y en México, así como la terrible situación en Rusia.

“El comunismo bolchevique y ateo es la causa de que pueblos enteros estén en peligro de caer de nuevo en una barbarie, peor que aquella en que aún yacía la mayor parte del mundo al aparecer el Redentor”. Premonitorio pensamiento que Bergoglio ni nombra, como tampoco lo expresado también por Pio XI en su encíclica de 1931, la Quadragesimo anno, opción social a la lucha de clases, y que conmemora los cuarenta años de la encíclica Rerum novarum de León XIII, el segundo pontífice en alertar sobre la mentira comunista.

Fue Pío IX, o Pio Nono, el primero en alertar sobre el cáncer del comunismo. En su encíclica Noscitis et Nobiscum, de 1849, identificó al socialismo con un “trastorno absoluto de todo orden humano”. León XIII fue el segundo en advertir sobre el horror de una doctrina de odio, ateísmo y violencia, y su segunda encíclica Quod apostolici muneris (28 de diciembre de 1878) es vil que sea olvidada, como vil e interesada es la desmemoria sobre Santo Pio X y su encíclica Pascendi Dominici Gregis (8 de septiembre de 1907) que sin rodeos denunció a los enemigos internos, que conspiraban para desfigurar y finalmente, destruir la Santa Iglesia: “Los fautores del error se ocultan en el propio seno de la Iglesia, por así decir, en las propias venas y entrañas de ella”.

Casi 108 años después a Jorge Bergoglio le vemos convertido en el gran amigo de tiranos comunistas que han asesinado católicos, que han destruido el concepto de familia, que han trastocado en esclavos a los ciudadanos.

Cómplice, junto a Barack Obama, ha redimido los crímenes de Fidel y Raúl Castro tras más de 56 años de sanguinaria tiranía comunista y avala la mentira canalla de uno de sus príncipes, el cardenal Jaime Ortega y Alamino, asegurando que en Cuba no hay presos políticos.

Cómplice de Cristina Kirchner y sus alianzas siniestras y sus crímenes abominables. Cómplice de esos activistas comunistas escondidos tras el mentiroso parabán de una seudo teología de la liberación, condenada por Juan Pablo II y Benedicto XVI, y recibida ahora en el Vaticano con patente de corso y olvido a sus criminales objetivos.

Así le vemos abrazando a Raúl Castro, también como anfitrión de un neotirano llamado Nicolás Maduro y una mujer a la que llaman primera combatiente de una montonera roja que ha sembrado de cadáveres Venezuela e institucionalizado el odio como política de gobierno. Le vemos con Rafael Correa, déspota al que la prensa libre le da ira, la silencia y la persigue. A Evo Morales, un indio pleno de ambiciones y deseos de retaliaciones.

Jorge Bergoglio es un papa de posiciones cómodas y hasta cómplice de quienes no sacan sudores a los tiranos ni a los que buscan ver una Iglesia comunista. Así le entregó ahora a Evo Morales la Laudato si (Alabado seas), su primer documento pontificio sobre ecología, que por prudencia calificaré de light y que para nada incomoda ese pellejo sensible de los favoritos del diablo.

Duele y enerva ver a Jesús nuevamente crucificado. Ahora por Evo Morales y a Bergoglio lavándose las manos como un moderno Pilatos. Duelen y enervan tantas cosas… Complicidades, sórdidas intenciones.

Dice el dogma que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, no honrar ese privilegio siendo críticos es pecado mortal.

Una tiranía abyecta en Venezuela

Tiranía descarada donde un hombre indiciado por narco, Diosdado Cabello, tiene el descaro de decirle a las mujeres de la oposición: “Si a ustedes no las quieren allá del lado de la revolución, sí las respetamos…”. ¿Le dirá eso a la juez Afiuni? ¿Esa mujer violada, cuando se convirtió en la presa de Hugo Chávez, el día en que un militarote bestia y abusivo hirió de muerte la Justicia y se erigió en juez?

Fue el 10 de diciembre de 2009, solo 15 minutos después de haber otorgado libertad condicional al empresario Eligio Cedeño, la jueza María de Lourdes Afiuni fue detenida, acusada de corrupción y vivió un calvario terrible. Esta víctima del régimen castrochavista declaró hace 6 años: “Mi celda tiene una ventana, entra claridad, pero el sol no entra directo. Mi ejercicio es dar seis pasos hacia la puerta y seis de regreso. Cuando ingresé no tenía ni colchón. Lo que se ha arreglado en la celda ha sido gracias a mis familiares, abogados y amigos, hasta el candado con el que me encerraban lo compraron mis familiares”. Continuar leyendo

Venezuela, aliada de los diablos

Esta semana que pasó, mi país, secuestrado por una banda delincuencial, generó noticias que sólo sirven para sumirme -a mí y a millones- en el desespero. El recuento lo comenzaré con la autorización del régimen de Maduro para que la siniestra tiranía de Corea del Norte abra embajada en Venezuela.

La Gaceta Oficial número 40.438 ya lo publicó y debo decir que con esos tenebrosos asesinos sólo 30 países en todo el mundo tienen relaciones diplomáticas, y en nuestro continente la Cuba comunista y ahora Venezuela; y como bien sabemos que con Hugo Chávez nos convertimos en colonia del lupanar castrista, esa decisión se tomó en La Habana.

Sigo con una reunión convocada por una de las mujeres del régimen, esas que están demostrando que la maldad femenina es uno de los activos de la revolución… La canciller Delcy Rodríguez se reunió con la fiscal general Luisa Ortega, y la rectora principal del Consejo Nacional Electoral, Sandra Oblitas, para evaluar el informe que será presentado este lunes 29 de junio ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.

La reunión -por lo que puedo deducir- buscó que  la delegación que está ya en Suiza falseé el informe de Venezuela en materia de Derechos Humanos Civiles y Políticos. Deducción lógica luego de leer lo declarado por Luisa Ortega, que asegura que “Venezuela es un país que está comprometido con los derechos humanos y cada discurso nuestro (de la Peste roja), siempre es acerca del tema de los Derechos Humanos, porque para nosotros revisten demasiada importancia”.

Y cómo no enfurecerme ante tanto cinismo, ante tanta maldad, cuando justo coincide con lo divulgado por el periodista venezolano José Domingo -Mingo- Blanco, sobre las horrendas torturas que le aplican a una joven químico venezolana, Araminta González, apresada hace ya un año y violados todos sus derechos más elementales. A Luisa Ortega Díaz desde aquí le exijo que diga si para ella y el resto de las maléficas señoras reunidas en la cancillería, arrancarle el cabello a Araminta, dejarla sin agua potable más de 20 días, someterla a cada rato a humillantes requisas intensivas en toda su humanidad, negarle papel higiénico, jabón, toallas sanitarias y alimentos, es lo que ella define como “estar comprometidos con los derechos humanos”…

También sí las 252.073 muertes violentas que la revolución ostenta en estos 16 años de saqueo y muerte, y que nos ubica ¡oh proeza! como el segundo país más violento del mundo, serán presentadas en Ginebra como logros que sólo en socialismo pudieron darse, y que ya forman parte de la cotidianidad de un país saqueado y ensangrentado que ve como normal que en 25 días del mes de junio, solo a la Morgue de la ciudad de Caracas hayan trasladado 363 cuerpos de víctimas de hechos violentos.

Otro asunto debería sacudir la apatía y prender las alarmas, no solo de nosotros los venezolanos, sino de todo el mundo democrático… Resulta que la misma Sra. Delcy Rodríguez, alborozada, firmó sopotocientos turbios acuerdos con los santones iraníes, más que reconocidos violadores de derechos humanos y promotores del terrorismo, y se impone preguntar: ¿Venezuela e Irán “alianza estratégica” o dúo siniestro?

Supuestos acuerdos comerciales tan iguales a los inescrutables firmados durante la presidencia de Hugo Chávez y que, ¡Oh casualidad!, muchos generaron oficinas y plantas industriales en el estado Aragua, coto particular del yihadista Tarek El Aissami, hombre que representa, favorece e impone en Venezuela al islam radical, y cuenta para ello con respaldado de Cuba. Así Parchin Chemical Industries y Qods Aviation, empresas pertenecientes a las fuerzas armadas iraníes, y que dicen poseer sociedades con la industria militar venezolana, fabrican explosivos, municiones y propulsores para misiles, también vehículos aéreos no tripulados. Estas “impecables” empresas están en el grupo que ha sido sancionado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas bajo la Resolución 1747, como lo certifica el libro Iran’s Strategic Penetration of Latin America, coeditado por Joseph Humire, analista de seguridad, quién denuncia que La Habana posee cerrados intereses con Irán y alinea a países bajo su influencia -Venezuela es uno- a este tipo de acuerdos.

Y cierro acotando que en este mismo lapso se han desconocido los resultados de las elecciones primarias llevadas a cabo por la oposición e imponen un reglamento inconstitucional de participación “obligatoria” de un 40% de mujeres en las listas para elegir el 6 de diciembre.

Todo desesperante, ¿no les parece?

Dilma Rousseff, cómplice del régimen de Maduro

La semana pasada fue noticia el viajecito que Diosdado Cabello, el indiciado capitán presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, se mandó por Brasil para cerrar nuevos negocios que sin dudas complacen a ese corrupto Partido de los Trabajadores y a sus tan cuestionados líderes Lula Da Silva y Dilma Rousseff.

Conocido de todos es el cúmulo de transgresiones y escándalos que llevó al gobierno de ese país Inacio Lula da Silva y ha continuado su sucesora. Corruptelas que por supuesto también han signado las negociaciones y contratos que Hugo Chávez, a cambio del incondicional apoyo del gobierno primero de Lula y posteriormente de la Rousseff, pacto y repartió con empresas brasileras siempre cercanas a estos personajes y que como pudimos constatar con el viaje reciente de Cabello siguen los herederos del militar golpista, que llegó al poder para saquear a Venezuela y beneficiar a todo extranjero que dance al ritmo de ambición de eternidad, fraudes, componendas e ilícitos.

Justo días después del paseíllo de Cabello por Sao Paulo y Brasilia, y luego de 24 horas del ataque a la delegación de senadores que trataron de visitar Venezuela y constatar por ellos mismos la terrible situación de los presos políticos, autoridades judiciales de Brasil confirmaron la detención de Marcelo Odebrecht y Otávio Azevedo, acusados de fraude en licitaciones y formación de cartel. Estos dos, que han multiplicado de manera inconmensurable sus fortunas con contratos en Venezuela, presiden respectivamente Odebrecht y Andrade Gutierrez, dos empresarios extranjeros que por lustros han disfrutado de asignaciones a dedo de grandes negocios en Venezuela y ojalá que alguna vez podamos conocer el entramado delincuencial que los chavistas junto con ellos estructuraron.

Todo esto y más es lo que nos permite entender la actitud de la presidenta de Brasil, que vuelve a demostrar su complicidad con el régimen castrocomunista que mantiene a Venezuela entre la mentira y el miedo. Izquierda canalla adueñada del poder en muchos países de esta América, donde desde el resentimiento y el odio eligen a favoritos del diablo, que convierten en políticas los más abyectos crímenes y las más grotescas corruptelas…

Dilma Rousseff, mostrándose tal cual es al apoyar la agresión que una neotiranía castrocomunista le hace a la comitiva de senadores brasileños integrada por Aécio Neves (senador y excandidato a la presidencia de Brasil), Aloysio Nunes Ferreira (presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores), Cássio Cunha Lima, José Agripino, Ronaldo Caiado, Ricardo Ferraço, José Medeiros y Sérgio Petecão.

Sin un vestigio de disimulo esta mujer, con un prontuario de violencia delictiva, ataca a los senadores brasileños que han pretendido visitar a los políticos opositores venezolanos, presos de Maduro y su banda; demócratas a los que tilda “de responsables de actos violentos ocurridos en Venezuela en el año 2014″, y asegura que todos sus coterráneos agredidos e impedidos de visitar a Leopoldo López, Antonio Ledezma y Daniel Ceballos “han cometido una afrenta a la soberanía venezolana y han llenado de vergüenza a Brasil”.

Y en vista de que esta mujer tiene la osadía de tildar a honorables venezolanos de delincuentes que según ella realizaron llamados a la violencia durante protestas opositoras contra el gobierno de Maduro y provocaron 43 muertes en las “guarimbas”, me voy a permitir aquí recordar quién es ella, con su pasado terrorista y para muchos una asesina y una asaltante de bancos.

Dilma Rousseff, activista de Revolucionaria Palmares o VAR-Palmares, uno de los principales grupos armados de la década de los años 60 en Brasil y que asesinó a muchos brasileños inocentes. La misma que el 18 de julio de 1969 planeó y participó en el robo de una caja fuerte del gobernador de São Paulo Adhemar Barros que contenía 2,5 millones de dólares. Asaltante que utilizaba distintos alias: Estela, Luísa y Vanda, y que cree que ser presidenta de Brasil le borró su ficha criminal y tiene patente de corso para tildar de delincuentes a honorables políticos de Venezuela.

Tomaré lo dicho ya por el senador Aécio Neves días después de las elecciones donde fue reelecta Rousseff, para concluir que no podemos los venezolanos probos esperar solidaridad “de ese grupo político que está en el poder y es socio de una organización delictiva que se instaló en el seno de muchas empresas brasileñas”.

Dieciséis años de abusos e impunidad

Caracas.- Dieciséis años de abusos e impunidad han cebado y dado absoluta confianza a esos facinerosos chavistas que de manera insaciable robaron y siguen robando en un saqueo, al que han llamado revolución, y que de tanto repetir que llegaron para quedarse se lo creyeron y ahora aúllan tratando de tapar el miedo con una baladronada que a las claras muestra que sus tiempos de libertinaje seguro llegan a su fin.

La prensa del mundo tiene un verdadero filón en ese saqueo que castrochavistas han hecho, saqueo que muestra que aunque son incapaces para crear progreso y felicidad para el pueblo, a la hora de robar son efectivísimos. Se conoce -y puede ser bastante más- que algunos venezolanos tienen en el exterior más de 350.000 millones de dólares de origen dudoso, y como la fortuna es una rueda que baja y sube, esa millonada ha sido detectada y esas leyes financieras que rigen en países desarrollados casi han eliminado el secreto bancario, tan útil para los pillos; y hoy la comunidad internacional puede husmear, precisar y congelar capitales mal habidos producto  del lavado de dinero derivado del terrorismo, la corrupción y el narcotráfico. Continuar leyendo

AMIA, ovillo siniestro

La figura de Alberto Nisman me inquietaba. ¿Podía aquel hombre delgado, apasionado de su profesión y practicante de la meditación lograr justicia en un asqueante caso? Trilogía formada por AMIA, la teocracia iraní y la presidente Cristina Kirchner, que hoy por hoy le significa a Argentina la palmaria tragedia de haber llevado a unos pillos al poder.

Hoy cuando el mundo civilizado casi en su totalidad ha reaccionado frente a los asesinatos de los caricaturistas de Charlie Hebdo y de cuatro clientes judíos del mercado Hiper Kasher de París, me sacude nuevamente ese crimen espantoso, ese crimen del terrorismo islámico que cobró 85 vidas y que a más de 20 años sigue sin esclarecerse y algo peor, epilépticamente aparece su espanto, aparecen promesas de justicia y ahora para cobrar una nueva víctima.

Fríamente creo que lo del Fiscal Nisman es tan explosivo como la misma carga contra AMIA. ¿Qué se juegan para haber tomado la decisión de “suicidar” al fiscal Alberto Nisman? ¿Negocios de petróleo por trigo? ¿Intereses financieros de los que de piqueteros han pasado a empresarios duros? ¿Comunión de intereses con una teocracia asesina y con el espanto del islamismo fanático, que de dominar Latinoamérica les garantiza esa eternidad con la que sueñan los déspotas?

Me obsesiona el porqué. El propio Nisman, cuatro días antes de su muerte hacía hincapié en la premura de Cristina Kirchner y su camarilla por dar de baja las Circulares Rojas de INTERPOL, esas que se mantienen contra el ex presidente iraní Rafsanjani y el ex ministro de Relaciones Exteriores Alí Akbar Velayati. Contra el ex ministro de Inteligencia, Ali Fallahijan, el ex jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohsen Rezai, el ex jefe de las Fuerzas Quds y ex ministro de Defensa, Ahmad Vahidi que fungió de gran rector en la inauguración el año 2011 en Bolivia de la Escuela de Defensa y Soberanía de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), una escuela militar multinacional para formar ejércitos que respondan a los intereses del Eje del Mal. También del que fue agregado Cultural de la Embajada de Irán en Buenos Aires, Mohsen Rabbani que además –según las escuchas- dictaba lineamientos al gobierno argentino sobre las acciones a seguir en este caso; del Tercer Secretario de la Embajada, Ahmad Reza Asghari y del exembajador de Irán en el país sureño, Hadi Soleimpanpour.

Cristina Kirchner está urgida de cumplirle a sus socios que –dicho por el mismo Nisman- aparecen en las escuchas aceptando y jactándose de la culpabilidad del atentado a AMIA. Timerman lleva y trae. Es perfecto para eso.

Por años, tantos como han transcurrido desde el atentado, he tenido a AMIA sus víctimas y sus verdugos en mi pensamiento. He participado en foros, he sido conferencista en actos de conmemoración de la infame masacre. He entendido muy bien que lo vivido en Buenos Aires aquel 18 de julio de 1994, y antes, cuando en 1992 el terrorismo islámico también voló la Embajada de Israel, pudo perfectamente repetirse aquí luego del arribo de esta Peste Roja, y sobre todo cuando Hugo Chávez cerró filas con lo peor del planeta y buscando su aprobación echó de Venezuela a los funcionarios diplomáticos de la Nación Judía y maldijo a Israel. Después de eso (enero de 2009) se acrecentó la unión entre Venezuela y los iraníes, patrocinantes más que reconocidos del terrorismo; comenzaron a cedular islámicos que eran detenidos en países que combaten el terror y aparecían como ciudadanos venezolanos. Conocimos de más presencia musulmana en la llamada triple frontera que integran Brasil, Paraguay y Argentina y donde ya es público que en la zona se encuentran células terroristas. Se abrieron rutas aéreas Damasco-Teherán-Caracas… Instalaron oficinas en La Habana, en Caracas, en Bolivia. “Guaridas” en toda Latinoamérica… No me quedan dudas ¡La revolución es islámica!

Nisman investigó y denunció a los demonios. De Caracas dijo que en las escuchas suena la capital de Venezuela. Días antes de su muerte habló de Caracas y Beirut como lugares de reunión de iraníes y argentinos del gobierno. Habló y hacerlo le condenó a muerte. Quizá él mismo no calibró el riesgo. Dijo: con la custodia que tengo me alcanza, aunque recalcó que “Esté Nisman o no esté, las pruebas están…”

A casi 21 años del atentado impune a AMIA, otra víctima: Alberto Nisman. Horas después de su muerte Cristina Kirchner trata de denigrarlo.

Alguien cita una frase de Francisco de Quevedo: “Donde hay poca justicia es un peligro tener la razón”.