Necesitamos un Poder Judicial sano

La recorrida cotidiana de los temas propuestos por los medios, si se realiza desde una mirada más profunda y meditada, nos pone en evidencia cuáles son los tópicos de la agenda electoral, cuáles son las urgencias mediáticas y cuáles claman una política de Estado. Y lamentablemente no coinciden: la agenda electoral y la de los medios deberían ocuparse de aquellas situaciones y necesidades de política de Estado.

O lo que es lo mismo, hoy, en tiempo electoral, deberíamos estar preocupados y ocupados en aquellas problemáticas esenciales para la nación, que demandan una respuesta y un programa con consensos esenciales, aunque con diferencias instrumentales. Se suele reconocer que Malvinas es un tema que inviste esa condición, como también lo puede ser la defensa de la presencia argentina en la Antártida o la soberanía hidrocarburífera. Y poco más.

El Poder Judicial es -en rigor, debería ser- un tema de política de Estado. El Poder Judicial que tenemos necesita ser profundamente reformado y repensado. No solo por su condición de poder no originado en el voto ciudadano, sino porque debe cumplir una función que solo si la lleva a cabo eficientemente, estará legitimada: la tutela concreta y activa de los derechos fundamentales. Continuar leyendo

Propaganda: Gobierno sí, oposición no

Nicolás Maquiavelo en El Príncipe decía: “Un hombre prudente debe discurrir siempre por las vías trazadas por los grandes hombres e imitar a aquellos que han sobresalido extraordinariamente por encima de los demás, con el fin de que, aunque no se alcance su virtud algo nos quede sin embargo de su aroma”.

El gobierno nacional pareció entender el espíritu y el alma que llevaron al entonces humilde Cardenal Jorge Mario Bergoglio a convertirse en el Papa Francisco. Sus ideas, principios y sueños han contagiado al mundo entero de esperanzas y de conquistas del alma, de las cuales no pensamos retroceder. Pero es acá, en su país, en Argentina, donde los únicos “avances” son en realidad grandes retrocesos en la matriz republicana y democrática.

En estos tiempos, en los que asistimos a embates de impulsos medievales sobre quienes no practican el dogma kirchnerista, no nos sorprende pero sí nos preocupan los esfuerzos denodados que realizan para oscurecer o tomar las libertades esenciales de la democracia representativa. Claro ejemplo de ello es la denuncia que realizó recientemente el apoderado del PJ, Jorge Landau, contra políticos del arco opositor por la publicidad en radio y vía pública.

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