La votación más grande del mundo

Las nuevas tecnologías están revolucionando al mundo y ahora ofrecen la posibilidad de diseñarlo juntos. Hace un par de años la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó el programa My World (Mi Mundo), dirigido a todos los ciudadanos del mundo, que busca conocer las opiniones y las prioridades de la mayor cantidad de personas posible en políticas públicas de la humanidad en la lucha contra la pobreza para los próximos años. Los resultados son sumamente interesantes y sirven para pensar el mundo que viene.

El programa permite completar una encuesta (disponible en línea y en papel) donde debemos elegir 6 ejes, entre 16 posibilidades, que consideremos prioritarios para terminar con la pobreza y mejorar la calidad de vida de la mayor cantidad de personas posible. La encuesta se ha distribuido por distintos países gracias al esfuerzo conjunto de distintas organizaciones de la sociedad civil y por el poder de Internet. El objetivo es presentar estos resultados ante los diseñadores de políticas públicas, fundamentalmente a los líderes de los distintos países, a fin de establecer una agenda global común de desarrollo posterior a 2015.

Este año se alcanza la fecha límite establecida por los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se establecieron en el 2000 y procuraban definir un eje de trabajo común entre los países miembro con miras al 2015. La encuesta actual, que busca establecer la agenda para los próximos años, ya cuenta con más de 7,69 millones de contribuciones a nivel global. Se convirtió así en la votación más grande del mundo y de la historia hasta el momento. Los resultados de la encuesta son de público acceso y pueden ser ordenados por país, género, edad, nivel de estudios alcanzado y nivel socioeconómico, y sirven como una poderosa herramienta para estudiar las preferencias de las personas a lo largo y ancho del mundo sobre el futuro que desean. Continuar leyendo

Separados por mucho más que una cordillera

Argentina y Chile son dos países cuyos himnos hablan de libertad, pero cuyas políticas económicas y regulatorias entonan notas distintas y generan una brecha más importante que la Cordillera. Al observar el Índice de Libertad Económica (ILE) generado por la Fundación Heritage para el año 2015 se hace evidente que Chile se diferencia fuertemente de Argentina, siendo el primero un país mayormente libre y el segundo un país con represión económica.

Al analizar los casos en particular, se puede observar que Chile se encuentra cerca de las economías más libres del mundo obteniendo un puntaje de 78,5, en una escala de 1 a 100 puntos. Esto lo posiciona como la séptima economía más libre del mundo y liderando la región sudamericana siendo seguida por Colombia (71,7), Santa Lucía (70,2), Las Bahamas (68,7) y Uruguay (68,6). Continuar leyendo

Discapacidad: ¿cómo integrar?

Tener algún tipo de discapacidad en América Latina hoy día puede condenarte a una vida de sinsabores más allá del padecimiento que te toque. Por distintas circunstancias de la vida conozco la temática de cerca: familiares con discapacidad, convivencia durante unos meses en un hogar de chicos con discapacidad y víctimas de violencia doméstica; también fui docente integrador en el secundario y llevé adelante algunas causas contra el Estado en defensa de los derechos de las personas con discapacidad. Conozco lo que se sufre y los esfuerzos extraordinarios que realizan muchas familias por darle la mejor vida posible a quienes padecen alguna complicación.

Las personas con algún tipo de discapacidad no son improductivas más allá de la limitación específica que posean. Sin embargo, pesa sobre ellos una sospecha general o desconfianza que no tiene sustento fáctico. Este no es un dato menor, siendo que 1 de cada 10 personas en el mundo tiene algún tipo de discapacidad. En Argentina hay aproximadamente 5 millones de discapacitados (12,5%). Y buena parte de ellos vive en zonas rurales con nulo o bajo acceso a programas de integración y desarrollo.

Tomando una variable, en América Latina más del 70% de las personas con discapacidad no poseen empleo. En Argentina dicha variable llega al 75%, es decir, 3 de 4 personas con discapacidad son desempleadas. En los países desarrollados la diferencia suele ser poco significativa entre la población que posee alguna complicación y la que no. Vale aclarar que varios de estos países poseen leyes que obligan a las empresas a cumplir ciertos cupos con personas con discapacidad. Este sistema compulsivo se suele complementar con un sistema de incentivos fiscales para ayudar a revertir la tendencia.

Quitando casos específicos de éxito, como el caso de la cooperativa de masajistas En Buenas Manos, cuyos emprendedores son personas con discapacidad visual, es muy raro ver a personas con discapacidad al frente de alguna organización.

En Argentina, para acceder a la mayoría de los beneficios que la ley le reconoce a esta población, hace falta tramitar el Certificado Único de Discapacidad (comparto guía de La Usina). Los beneficios van desde el derecho a viajar gratis a la cobertura integral médica (que rara vez se cumple), subsidios y ayudas para ser empleado. Sin embargo, los problemas de acceso a la información, la falta de presupuesto o las burocracias suelen impedir el funcionamiento adecuado de las políticas públicas del sector. Es muy cuestionable el éxito de las medidas nacionales en torno a la problemática por lo que merecen un serio replanteo.

En-Buenas-Manos

Yendo a un caso específico de éxito relativo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires posee una de las normativas más inclusivas en la materia (la Constitución de la CABA sostiene que el 5% de los empleados públicos deben ser personas con discapacidad y una batería de leyes complementarias pone sobre el gobierno porteño la carga de hacer cumplir dicha normativa). Lo cierto es que a lo largo de los últimos años el GCBA ha hecho un gran esfuerzo tendiendo a dicho objetivo y es común cruzarse en dependencias públicas con personas con algún tipo de dificultad. Si bien el proceso viene dando buenos resultados, encontré algo que permitiría mejorar el rendimiento del proceso.

Actualmente, el proceso diseñado plantea que las personas se inscriban primero en un registro único laboral a cargo de la COPIDIS, generando una base de datos a la cual luego se remiten las búsquedas que se asocien a los perfiles relacionados. El problema es que no aparecen publicadas las búsquedas activas y eso impide que personas que se encuentran por fuera de la base de datos puedan acceder al servicio. La propuesta es modificar el sistema y convertirlo en una bolsa de empleo virtual como Búmeran, donde las dependencias públicas puedan cargar directamente sus búsquedas laborales al igual que los contratistas del gobierno porteño (que también están obligados a respetar el cupo). De esa manera se evitan los intermediarios y se aceita el funcionamiento.

El otro día conocí el portal Incluyeme. Ellos han desarrollado una herramienta que permite a cualquier organización subir sus búsquedas laborales en un portal destinado a personas con discapacidad. Sin necesidad de desarrollar otra plataforma, podría implementarse dicha herramienta y de ésta manera simplificar el proceso de búsqueda laboral para personas con discapacidad. Podría acordarse, además, usar la base de datos para promover programas y capacitaciones para fortalecer a la comunidad.

En mi opinión, debemos trabajar en conjunto articulando a actores del sector privado junto con entidades gubernamentales para poder ayudar a quienes lo necesitan. Hoy tenemos una herramienta en nuestras manos que nos permitiría potenciar la eficiencia de las políticas públicas vinculadas con discapacidad. La tecnología nos abre las puertas para transformarle la vida a muchas personas. Depende de nosotros dar un paso hacia el futuro y promover que el Estado esté cada vez más al servicio de las personas y no al revés.

Vamos Campagnoli

Querido Fiscal: usted es un héroe.

Su caso ha puesto en evidencia la fragilidad del sistema constitucional argentino. Que un grupo de sinvergüenzas, liderados por Alejandra Gils Carbó, pueda ponerlo a usted en el banquillo de acusados muestra la deuda institucional que aún tenemos pendiente. Hemos fallado como sociedad al crear un sistema que sólo puede funcionar bien en manos de héroes y santos. Estamos en deuda no sólo con usted si no con todos los argentinos.

Su caso pone en evidencia por qué hay que tomar la mayor cantidad de resguardos posibles para limitar la discrecionalidad del Estado sin importar quién gobierne. No podemos depender del surgimiento de personas dispuestas a sacrificios extraordinarios para poder encontrar un poco de justicia en nuestro país. Hemos modelado un país que requiere de un insumo que no abunda.

No podemos volver el tiempo atrás. Pero le prometo que haremos todo lo que sea necesario para que en el futuro nadie más tenga que volver a sufrir el peso del Estado de la manera que usted lo está haciendo. Por más mundialistas que sean las distracciones que usen sepa que estaremos firmes junto a usted resistiendo a la pesada bota del Estado corrupto y corruptor.

(Nos vemos este lunes a las 10.30 en Av. de Mayo 760)

Gracias por todo.

¿Hay que arancelar la UBA?

A la pregunta del título mi respuesta es “no lo sé”, pero me pareció interesante reflexionar al respecto. Cualquiera que haya estudiado en la UBA sabe que hay margen para mejoras. Infraestructura anticuada e insuficiente, bibliotecas incompletas, miles de docentes que donan su tiempo y estudiantes que reciben un servicio deficiente esconden muchos de los costos ocultos de la UBA.

Según estadísticas oficiales, aproximadamente el 53% de los docentes de la Universidad de Buenos Aires desempeñan su función de forma ad honorem. O sea, que en relación al financiamiento del cuerpo docente, más de la mitad de la UBA se sostiene con donaciones de particulares lo cual cambia el paradigma. La UBA es una institución de financiamiento mixto donde una parte significativa del presupuesto es aportado por voluntarios y sponsors.

El trabajo que cada docente no remunerado realiza en su aula merece un homenaje individual. Pero debo reconocer que esta forma de suplir la insuficiencia presupuestaria pone en riesgo la calidad educativa de la institución. La falta de una paga y la ausencia de un proceso de selección riguroso genera fuertes incentivos para que los docentes más calificados tiendan a invertir menos tiempo en las aulas públicas migrando al sector privado. El costo de la insuficiencia presupuestaria es un cuerpo docente menos motivado y dedicado en promedio que el que pudiéramos tener con más recursos asignados y mejor administrados.

Que la educación sea pública no implica necesariamente que deba ser gratis para todos en cualquier circunstancia. Lejos de ser esta una muestra de progresismo, bien puede ser una forma regresiva de invertir en educación que puede generar efectos perjudiciales para la comunidad, como una menor calidad educativa o un menor acceso de las personas con bajos ingresos. Una idea superadora a la de acceso gratuito es la idea de acceso igualitario a los servicios públicos que implica que quien pueda pagarlo lo haga y que quien requiera una ayuda la reciba en la medida de sus posibilidades. Pensaré un modelo posible hacia el final de la nota.

Lamentablemente hemos naturalizado que un servicio público administrado por el Estado puede ser deficiente y que por ello no debemos alarmarnos ni escandalizarnos. Esto se explica porque existe un “mediador” en el pago que hace que aquello que se recibe no dependa, en principio, del que lo consume. La lógica de la dádiva o “regalo” que genera el Estado al asumir el rol de principal pagador tiende a generar un sesgo cognitivo en las personas beneficiarias del servicio público.

Uba Logo

La Dra. Gabriela Riquelme al estudiar la economía de la educación señala que en la década de los noventa la educación pasó en 1991 del 2,6% del PBI al 5% en el 2001 representando así una variación del 2,4% que luego cae a 4,1% en el 2002 datos que surgen del Ministerio de Educación. El kirchnerismo sanciona acertadamente la ley 26.075 de financiamiento educativo apuntando a llevar el gasto mínimo al 6% del PBI a partir 2006 que se termina materializando en 2010. Sin embargo, vale aclarar que la cantidad de dinero invertido no es un dato suficiente para analizar si la política educativa es suficiente y eficaz.

Junto a cuánto se gasta debe analizarse cómo se gasta para definir si una política pública es exitosa o no. En Argentina 23 de cada 100 estudiantes de universidades gubernamentales terminan sus estudios mientras 40 de cada 100 lo hacen en las del sector privado según un informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA). Yendo al análisis por país, en Argentina se gradúan solo 2,5 por cada 1000 habitantes, casi la mitad de los 4,3 que ostenta Brasil. El debate excede únicamente a las universidades públicas y debe medirse el éxito global de la política de educación superior del país.

La Ley Federal de Educación (Ley 24.195) estipula en su artículo 39 el principio general de gratuidad “en todos los niveles” que permitan que “el servicio se preste a todos los habitantes que lo requieran”. En otras palabras, el dinero nunca puede ser un impedimento para acceder a las instituciones públicas. Posteriormente, la Ley Nacional de Educación Superior (Ley 24.521) establece en su artículo 59 inciso c que las universidades podrán generar recursos adicionales de “derechos o tasas por los servicios que presten” y para aclarar el concepto agrega “Los recursos adicionales que provinieren de contribuciones o tasas por los estudios de grado, deberán destinarse prioritariamente a becas, préstamos, subsidios o créditos u otro tipo de ayuda estudiantil y apoyo didáctico; estos recursos adicionales no podrán utilizarse para financiar gastos corrientes”. Es decir, la universidad pública puede cobrar una tasa por estudiar siempre y cuando la misma no sea obstáculo para el acceso.

La ley con excelente criterio establece que dichos importes no pueden ser destinados a “gastos corrientes”, asegurándose así que los aportes de los estudiantes no pasen a subsidiar el déficit presupuestario del Gobierno correspondiente y, en cambio, focaliza estos ingresos complementarios al armado de un sistema solidario de becas y apoyo estudiantil junto a inversiones que potencien el desarrollo didáctico. Permitiendo así la consolidación de un circuito financiero que permita que los estudiantes potencien la matrícula y las herramientas de estudio.

Reconozco que es un gran desafío instrumentar un sistema de este tipo. Para que funcione debería tomarse como prueba de ingresos una declaración jurada de cada estudiante que declare su aptitud para contribuir a conformar este “fondo solidario de desarrollo” priorizando siempre que nadie pueda resultar excluido si declara que no puede pagar una tasa por sus estudios.

En lo personal, creo que hay que trabajar fuertemente para garantizar un servicio de calidad que incluya a más argentinos. Para tal fin, no me parece descabellado que aquellos que pueden contribuir un poco más de lo que ya lo hacen indirectamente mediante sus impuestos ayuden a garantizar el éxito de la educación pública con sus aportes y demanden el servicio de calidad que todos nos merecemos.

¿Hay que eliminar el salario mínimo?

Hay vacas sagradas que parecen haber quedado fuera del debate, si bien es cierto que dentro de un contexto inflacionario el salario mínimo sirve para actualizarle el precio-salario a quienes ya tienen trabajo sus consecuencias son mucho más negativas de lo que se observa a simple vista. Quisiera ilustrar el asunto con una historia.

A Wilmer lo conocí en un curso de inversiones para pequeños ahorristas. Era un pibe de poco más de 20 años. Un día en un evento se me acercó y preguntó si le podía dar trabajo. Les resumo su historia.

Wilmer vino de Bolivia poco después de haber terminado el secundario. Trabajaba en el campo con su mamá cosechando papas y algunas otras frutas y verduras. Un conocido de la madre le vendió que Argentina era una tierra de oportunidades y que acá podía tener un futuro prominente. Terminó en un taller esclavo, planchando camisas por 10 centavos la unidad en algún lugar de la Provincia de Buenos Aires.

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