América Latina y el adiós al “viento de cola”

Luego de varios años de fuerte expansión como consecuencia de un contexto internacional favorable, que probablemente no se vuelva a repetir por un largo tiempo, América Latina sufrirá una fuerte desaceleración de su crecimiento.

Además de los pobres desempeños de las economías más grandes de la región durante los últimos tiempos, se observa que este año no sólo éstas crecerán menos, sino que algunas de ellas (Argentina, Brasil y Venezuela) podrían directamente entrar en terreno negativo, mientras que Chile y Perú presentarían un repunte de su nivel de actividad y Colombia mantendría un crecimiento sostenido, aunque inferior al de 2014. Continuar leyendo

El superávit comercial en su peor nivel desde 2001

La balanza comercial argentina “cerró” 2014 con un superávit de USD 6.686 millones, un 16,4% debajo respecto al año anterior y el resultado más bajo desde 2001, previo a la salida de la Convertibilidad, año que finalizó con un resultado de USD 6.223 millones.

Las exportaciones totales alcanzaron los USD 71.935 millones, un 12% por debajo de 2013; mientras que las importaciones totalizaron los USD 65.249 millones, presentando una caída del 11% interanual.

Desde el punto de vista de las importaciones, las restricciones para el pago o la autorizaron de las compras al exterior frenaron fuertemente el ingreso de bienes. Asimismo, el menor nivel de actividad también influyó en la reducción de la demanda de productos del resto del mundo.

Desglosando la caída de las importaciones, se observa que la mayor contracción se observa en vehículos automotores de pasajeros, los cuales se contrajeron un 49% respecto a 2013 -explicado por la aplicación del impuesto para los automóviles de gama media y alta – y piezas y accesorios para bienes de capital, que descendieron un 22%. Asimismo, los bienes de consumo cayeron un 10% y los intermedio un 4%, al igual que los combustibles y lubricantes.

En tanto, examinando las exportaciones, los cupos establecidos para vender al exterior y – sobre todo – la pérdida de competitividad, afectaron las colocaciones de productos nacionales en el resto del mundo.

La contracción de las ventas al exterior se explicó por las menores exportaciones de productos primarios, los cuales descendieron un 20% debido a una menor disminución del 35% en la venta de cereales y del 10% en semillas y frutos oleaginosos. En tanto, combustibles y energía se contrajo un 18%, manufacturas de origen industrial un 15% y manufacturas de origen agropecuario un 3%.

Analizando en detalle los puntos mencionados previamente, se observa que el avance de la inflación continúa afectando el poder de compra de nuestro tipo de cambio “anclado” como instrumento de política antiinflacionaria, erosionando mes a mes la competitividad.

El tipo de cambio real multilateral finalizó 2014 en 1,39 $/USD, mientras que el poder de compra respecto a la divisa norteamericana “cerró” por debajo de la época de Convertibilidad: 0,99 $/USD. Por esta razón, las ventas al exterior descienden de manera continua, y se estima que durante 2015 se mantendrá esta tendencia.

Asimismo, el fortalecimiento del dólar y el menor dinamismo de la economía china seguirán presionando sobre los precios de las materias primas a la baja: la menor demanda de soja por parte del gigante asiático a precios inferiores podría dificultar aún más el complicado panorama cambiario.

No obstante, a pesar de lo sombrío del escenario, la caída del precio del petróleo podría “dar un poco de aire” a la creciente demanda de divisas por parte del sector. Asimismo, el menor nivel de actividad genera menor presión sobre el consumo de bienes importados.

En este escenario, habrá que esperar unos meses para conocer las políticas expansivas que llevará a cabo el Ejecutivo en un año de elecciones. Es probable que este año no sea tan restrictivo con los aumentos salariales, los cuales generarían una suba del consumo, principal estandarte del modelo económico kirchnerista.

Estos aumentos junto a la expansión fiscal y monetaria serían positivos para el consumo, y por lo tanto, también sobre la demanda de importaciones y el nivel de precios, profundizando aún más el deterioro de la competitividad y la caída de las exportaciones.

De esta forma, el sector externo podría volver a enfrentarse a la escasez de divisas del año pasado, la cual durante los últimos meses ha sido sorteada mediante ingresos no permanentes, de tipo heterodoxos. No obstante, para evitar este problema y eliminar la incertidumbre es necesario que la economía recupere su competitividad y pueda generar superávit genuino de divisas.

La convergencia en la diversidad: repensando el esquema de integración regional

Mucho se ha hablado antes de las elecciones presidenciales en Brasil, en las cuales triunfó Dilma Rousseff, sobre la continuidad de la principal economía latinoamericana en el Mercosur, lo que ha llevado a los países del bloque a repensar el esquema de integración regional actual.

El debate en ese país ha oscilado desde permanecer sin cambios hasta abandonar el Mercosur, pasando por un sinfín de transformaciones intermedias. La principal queja por parte de Brasil son los problemas en el intercambio comercial con Argentina de los últimos tiempos: un tema no menor para el resto de los países miembros del bloque regional.

Uruguay y Paraguay se encuentran siempre presentando reclamos por la posición asimétrica en la que están: al ser economías pequeñas suelen ser más abiertas al libre comercio que las más grandes que tienden a proteger sus mercados internos de mayor dimensión, y se encuentran en la encrucijada de no poder negociar por fuera del Mercosur. Por otra parte, Venezuela, el socio más nuevo del bloque, es el que menores problemas ha presentado por el momento. Continuar leyendo

La prórroga del acuerdo automotor como estrategia defensiva

Desde el gobierno celebran la prórroga del pacto automotor con Brasil, aunque el mismo sólo se centró en la definición de un nuevo “flex” – que regula el intercambio del sector automotor libre de aranceles – más bajo que el vigente, a favor de Argentina. Esto ha permitido a las carteras de Economía e Industria “patear” los temas más sensibles para más adelante.

Sin embargo, el nuevo “flex”, claramente el aspecto más positivo del acuerdo, podría en realidad no tener ningún efecto a nivel sectorial sobre la golpeada industria automotriz.

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