La Cámpora, una juventud arruinada

Martín Yeza

La página oficial de La Cámpora cuenta con un nuevo blog llamado “La Patria es el voto”, en alusión a su anterior eslogan “La Patria es el otro” y, por otro parte, como una crítica sarcástica contra la Corte Suprema. En el blog han publicado una serie de folletos digitales con los que se proponen argumentar a favor de la confrontación y el conflicto. De esta manera citan a San Martín, Monteagudo, Evita, Mariano Moreno y la mismísima Declaración de la Independencia y qué hubiera sucedido si en lugar de tener un lenguaje confrontativo hubieran elegido un contenido “sin conflicto”. Y por último en lo que podría ser casi una tomada de pelo, nos dicen que cuando alguien diga que se puede hacer política sin conflicto lo confrontemos con la realidad. Unos  magos.

monteagudo

La primera reacción es previsible: sonreír y creer que “un poco de razón tienen”. Es evidente que la campaña es creativa, audaz e inteligente. Sin embargo, lo creativo o ingenioso de una presentación no la vuelve cierta, ni verdadera o suficiente. Asumieron una estrategia para relativizar cosas importantes, construyendo estéticamente alrededor del grito y la irracionalidad valores más importantes que la tranquilidad, la reflexión o la mismísima capacidad para resolver problemas.

Resulta profundamente irrelevante que Cristina pegue un par de gritos cada vez que agarra un micrófono –aunque ahora que está en campaña vuelve al tono tranquilo y seguro los va a llamar a amar al prójimo, no ser chiquitos, etcétera–. El problema no es que grite, ni que vea un cuco en cada rincón. El problema es que la Presidente no se reúne con nadie que no pertenezca a su partido político, o que sus funcionarios tienen orden de no trabajar en conjunto con administraciones que no sean de su bandera política, que si se piensa distinto te persiguen con la AFIP, que los problemas estructurales y más evidentes como la inflación o la inseguridad son completamente negados; que no hay un plan en absoluto, que se improvisa todos los días y que se intenta realizar una construcción de sentido atada con alambres para figurar una supuesta ideología.

Es cierto, grandes personalidades confrontaron y grandes cosas se han logrado confrontando, pero también es cierto que terribles, malvadas y perversas personalidades han triunfado confrontando y señalando al otro como adversario. La confrontación no es un valor en sí mismo, ésa es la mayor burrada y trampa de la que se convencieron en La Cámpora.

Desconozco qué suerte de traba mental los lleva a creer que lo importante ante la duda es confrontar y entrar en conflicto, cuando parte del problema kirchnerista es que desde hace rato han decidido ocupar una agenda totalmente alejada de los intereses populares. Es comprensible que luego de 10 años gobernando las mismas personas se produzca un desgaste y un alejamiento por insensibilidad de los problemas de la Argentina real.

San Martín, Monteagudo, Mariano Moreno y Evita vivieron en tiempos extraordinarios. Nosotros en cambio vivimos en tiempos ordinarios, sin guerra, con conflicto, sí, pero con democracia, sin ataduras políticas externas, con problemas de mercado, también, pero sin peligro de que gobiernen “las corporaciones”, ni con este gobierno ni con ningún otro gobierno. Sea de la bandera política que sea.

Cuando te digan que sólo se puede hacer política con conflicto, confrontá los resultados que eso tiene en la realidad.