¿Cuántas divisiones tiene el Papa?

La anécdota es repetida pero válida: “¿Cuántas divisiones tiene el papa?”, ironizó un despectivo Stalin cuando, en la conferencia de Yalta, Churchill sugirió invitar a Pío XII a las negociaciones de paz después de la Segunda Guerra Mundial. Pero la ironía final fue del papa Eugenio Pacelli que con la Democracia Cristiana frenó en Italia el poder del Partido Comunista.

Es un error común de quienes detentan el poder creer que la circunstancia que los hace poderosos es duradera. Por imaginar que lo circunstancial del poder será permanente, no advierten que lo único permanente es la autoridad que está por encima del poder. El poder real se desagrega del ejercicio de la autoridad, como un subproducto. Nunca a la inversa. 

La autoridad persuade y conduce a los pueblos y son éstos los que traccionan el poder hacia el centro de autoridad. Si el poder no lo entiende y no migra hacia la autoridad como le pide su pueblo, está perdido.

Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro parecen haber comprendido esto. Después de más de 50 años de ejercicio de poderes opuestos y estériles se recostaron en la autoridad de Francisco para legitimar la salida del laberinto en el que habían metido a sus países. Autoridad espiritual, moral y geopolítica.

 

La Iglesia hace política con la eternidad

Parada sobre sus 2.000 años de política entre poderes mundiales y con los ojos puestos en la eternidad, la Iglesia Católica no maneja circunstancias sino hechos históricos.

El hecho histórico de ayer marcado por la recomposición de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU, después de 53 años, tiene raíces en enero de 1998 cuando Juan Pablo II visitó Cuba, siendo el primer papa en visitar la isla desde el triunfo de la revolución castrista en 1959.

“Qué Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba” pidió Juan Pablo II pidió en la isla. Se lo pidió a Cuba pero también al “mundo”. 16 años después, tarea cumplida.

Por eso la gratitud hacia el Papa que Castro y Obama hicieron pública ayer ante el mundo, es “ingrata” desde algún lugar porque omite recordar a Juan Pablo II.

Del mismo modo vale recordar que Benedicto XVI, también en Cuba en marzo del 2012, dijo estar convencido de que “… Cuba, en este momento especialmente importante de su historia, está mirando ya al mañana, y para ello se esfuerza por renovar y ensanchar sus horizontes”.

En términos futbolísticos, la Iglesia hizo una pared triple entre lustros, decenios y Papas.

 

Juego de roles

Francisco no inventó el acercamiento de EEUU y Cuba pero hizo algo mucho mejor y más difícil: vio los intereses de ambos y los condujo.

Por su lado, EEUU entendió que América podía convertirse en “el patio de atrás” de Rusia y de China. Cuba entre tanto, se enfrenta a la pérdida del último garante de su revolución por la crisis en Venezuela de Maduro con la caída en el precio del barril de crudo.

Los pueblos, cuando no se atienden los intereses de sus naciones, migran desde el poder transitorio hacia la autoridad permanente.

Con esta sutil y fina juagada, Francisco reacomoda el tablero de Occidente, en línea con su discurso frente el Parlamento Europeo el pasado noviembre y la celebración de la Festividad de la Nuestra Señora de Guadalupe con la Misa Criolla en el Vaticano.

EEUU a América. Rusia a Europa. ¿China a Dios?

 

El papel de La Argentina

Juan José Amondarain, diputado provincial de Buenos Aires, me comentó en una charla informal: “Francisco va a pacificar el país por muchos motivos pero también porque es el final de la discusión: no hubo, no hay ni habrá, ningún argentino más ilustre”.

Ante la figura de Francisco estamos obligados a dar de baja los protagonismos personales y optar por un acuerdo entre fuerzas políticas sobre el país que podemos construir. El país posible.

Francisco acaba de plantear un esquema geopolítico que cierra un ciclo histórico y abre otro.

¿Dónde nos encuentra parados? No podemos ni debemos seguir gritando solos en una discusión ya terminada y resuelta.

Es importante que nuestra dirigencia política, oficialismo y oposición, comprenden que de cara al futuro gobierno debemos tomar una decisión a nivel regional para afrontar y aprovechar un mundo en cambio que se modifica rápido en plena crisis. Un mundo que será el mundo de las vacas flacas.

¿En cuál autoridad se recostará el poder del próximo gobierno?

Con los muros que derrumba la Iglesia, Francisco construye puentes. Quedar a mitad de un río seco, es la peor opción.

Geopolítica de la vida II

El aborto no punible ya está contemplado en la legislación nacional. ¿Entonces qué estamos debatiendo cuando planteamos la despenalización absoluta del aborto?

Significa poner en debate el derecho individual de algunas personas humanas a terminar con la vida de otras.

Plantear el aborto no punible libre y gratuito es proponer la peor solución a un problema y significa obturar la posibilidad de pensar soluciones humanas para la vida humana.

Si hablamos del “aborto saludable” omitimos por fuerza hablar de políticas de Estado que cuiden los embarazos no deseados, tanto a la madre como al hijo. Omitimos hablar de la ley de adopción. Omitimos hablar de un registro de familias dispuestas a adoptar hijos no deseados. Omitimos acordar con los diversos cultos que pueden, desde la fe, acompañar esos embarazos. Si debatimos la peor solución como única solución, ignoramos el resto de las soluciones posibles. Omitimos la Vida. Continuar leyendo

Geopolítica de la vida

Instalar el derecho al aborto como un “tema de debate” configura desde ya un empobrecimiento del debate mismo. 

La protección de la vida humana es superior a cualquier otro interés, coyuntura o pauta cultural.

La más amplia defensa de la vida debe ser es un objetivo primario porque nuestra vida tiene una dimensión que nos precede y nos excede, nos trasciende como individuos hacia el conjunto y hacia lo divino.

La vida y su dignidad no son derechos sino la condición necesaria para el ejercicio de los mismos. Acotar la vida a un enunciado jurídico es relativizar su valor y por eso mismo. Continuar leyendo

Patria o buitres, la falsa defensa del interés nacional

Concurrencia de intereses y relación de fuerzas. La Brújula y el Compás en las relaciones internacionales de un país. Herramientas que sirven a un fin: el interés nacional.

Para ser “pillo” en política no alcanza con ser hábil. El político proverbial siente el destino de la Nación y lo conduce estratégicamente. Muchas veces el horizonte delineado por esa estrategia se alejará por necesidades tácticas marcadas por esas dos variables (intereses y fuerza relativa), pero la estrategia permanecerá, como el interés del pueblo al que se conduce.

El arte del dirigente será electrizar el alma del hombre para mantener el esfuerzo de su pueblo hacia el horizonte estratégico. Continuar leyendo

La mezquina tenaza oficialista

Cristina, por boca de Máximo Kirchner, lazó una provocación que sería completamente absurda desde lo institucional, si no supiéramos que en su lógica cerrada, el oficialismo no medra en la normalidad sino que recibe los tributos de la excepcionalidad“Si están tan interesados en terminar con el kirchnerismo, por qué no compiten con Cristina”.

Lo que a simple vista parece la torpeza de político rudimentario, cobra un sentido que trasciende la simple provocación después de las afirmaciones del Ministro de Defensa Agustín Rossi y del diputado nacional Andrés Larroque. Continuar leyendo

Garantismo educativo

La política social del oficialismo ha consistido en naturalizar los problemas que no puede (¿o no quiere?) resolver, adornando la realidad con teorías de claustro y disimulándola a fuerza de “estadísticas”.

En ese esquema hoy se anota el “oficialismo a disgusto” de la Provincia de Buenos Aires al eliminar los aplazos de la educación primaria bajo la bandera de no estigmatizar al alumno.

No sorprende la medida ni el aval explícito del oficialismo nacional, que esta vez si se en columna detrás del gobernador Scioli. El oficialismo considera que es un estigma toda verdad desagradable y como tal, debe ser borrado. Borrar la mancha y ocultar el estigma. Nunca mirar de frente o modificar la realidad que lo genera. Continuar leyendo

Apegados al fracaso

Al gobierno nacional le sirve más perder las batallas que ganar la guerra, porque como no cree en lo que grita, el éxito lo dejaría desnudo de laureles y desorientado.

Tiene que sostener la “derrota” porque así legitima la mentira. En ese enamoramiento forzoso por el fracaso, el metejón con la epopeya catedrática diluye el sentido de “país”.

Este raro triunfo gubernamental implica el fracaso de la Nación porque quiebra el orden público.  No hay orden ni institucionalidad en la victimización permanente. Continuar leyendo

Buitres: una nueva épica a costa de la Argentina

Está claro que el Gobierno Nacional no va a permitir que La Argentina gane si él no puede ganar.

Si no puede mostrar una victoria, se encargará al menos de que nadie más pueda, ni siquiera el país. La victoria será solo para sus enemigos a la carta, porque eso habilita al oficialismo a exhibir una derrota épica.

Metido por su propia decisión arrogante en una restructuración de deuda vendida por ellos mismos como “la más exitosa de la historia”, prefirió la soberbia a la habilidad y quedó entrampado en una red de cláusulas y slogans. Quizá comprando el discurso que él mismo vende para consumo interno, pensó que el conflicto era solo entre La Argentina y los buitres sin ver en qué maraña de intereses geopolíticos metía al país como excusa.

Si, como dijo la Sra. Presidente, hay que buscar otro nombre que no sea default para la situación argentina frente a sus compromisos financieros externos, propongo la palabra boicot.

Un boicot desde el propio gobierno nacional a cualquier solución del conflicto que no pasara por sus manos o que no le permitiera mostrar una victoria en la barricada imaginaria, esa  ficción de gesta detrás de la que el oficialismo suele parapetar su impericia (por ser módicos).

Boicot ha sido la insania de volver a  de ofrecer a último momento y como opción salvadora las mismas condiciones que fueron rechazadas desde el principio y que derivaron en el juicio y en la sentencia firme que desestima, justamente, esa oferta salvadora.

Boicot ha sido que a lo largo de toda la negociación las primeras figuras del Ejecutivo Nacional se comportaran públicamente y desde atriles oficiales como militantes en pleno fervor, agitando rabias contra esos buitres con los que nuestros abogados tenían que negociar.

Boicot ha sido la presencia del ministro de Economía en la reunión final y su discurso que empieza con la palabra “buitres” mientras se desarrollaban gestiones entre privados para destrabar el problema.

Boicot ha sido la contradicción de un Ejecutivo dudosamente orgulloso de ser un pagador serial mientras insistió con solicitadas, retóricas, idas, vueltas, llegadas tarde, amenazas y promesas.

¿Puede el Gobierno Nacional explicar sin la palabra boicot por qué todo el tiempo hizo pública su “estrategia de negociación” judicial? ¿Mentía para consumo interno o estaba avivando el avispero?

Al gobierno nacional le sirve que el país descienda al nivel de los holdouts porque al oficialismo no le conviene perder al Gran Enemigo Externo a esta altura. Ya en retirada y con tropa dispersa, no le quedan enemigos internos más o menos serios. En estas escenas finales, el Gobierno ha perdido el fundamento de su dinámica y no encuentra en su gestión hechos trascendentes que inflamen el pecho de su militancia. Forzado por la realidad y estafado por su propia ingenuidad, después de arriar todas sus banderas ante Repsol y el Club de París (inútilmente), ya no convoca. Un modelo de conducción basado en épicas efímeras y consecutivas a falta de sustancia, necesita mejorar al menos la sustancia de sus enemigos.

El oficialismo fue capaz de perder a propósito al solo efecto de ser una víctima. El gobierno sin enemigos usa al patrimonio nacional como señuelo de campaña y como bomba para su reemplazo. 

En las circunstancias políticas actuales, no se explica el silencio de la oposición parlamentaria y de los “presidenciables”. No se explica por qué, tratándose de una política de Estado, el Congreso de la Nación no pide que el Ejecutivo le devuelva la facultad de negociar la deuda pública y por qué el Ejecutivo, con tanta “voluntad de diálogo”, no la ofrece.

No puede ser sano que la oposición se siente a mirar como el oficialismo juega a la “gallina” mientras acelera de frente para ver quién se corre primero. Aunque el Ejecutivo ya tenga decidido dar un volantazo a último momento o no, el juego mismo es una pérdida irrecuperable de dignidad.

Hoy la prioridad de la política es evitar que CFK encuentre su nueva épica a costas de la Argentina.

Del derrumbe de la autoridad al vacío de ideas

“Conducir no es mandar. Conducir es persuadir”, se cansó de repetir Perón.

Esa sentencia, como toda verdad, carece de sentido para el que la desprecia. Pero la verdad despreciada, como la realidad negada, siempre vuelve en forma de fracaso. Y el gobierno nacional, por despreciar la autoridad de conducir, está fracasando en todos los frentes donde solo supo construir poder. Ese poder solo es posible si lo ejerce una dirigencia insustancial sobre una militancia sin heroísmo.

El kirchnerismo se subió al carro de la crisis del 2001 y suplantó su ausencia de autoridad con una idea monopólica del poder. Una ecuación económica que solo cierra si ellos son los únicos oferentes de poder. Como un almacén de ramos generales en la Patagonia a principios del siglo XX.

Para lograr ser los únicos referentes de poder rompieron y puentearon todas las lealtades, todos los negocios y todas las autoridades. Esta forma de construir poder mediante el agio y la división ha prendido fuerte en la política nacional y tiene hijos dilectos. Quizá el kirchnerismo se vaya, pero hizo escuela.

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No entrar en la lista

El Senado acaba de aprobar la ley de inmunidad recíproca para bancos centrales internacionales y, por su generosa amplitud, los activos de los bancos centrales extranjeros pueden quedar fuera de la jurisdicción de la Justicia argentina.

La primera duda que surge es qué tipo de reciprocidad puede existir respecto de inmunidad entre bancos centrales tan desproporcionadamente desiguales como el argentino y, digamos, el chino.

Pero con esta ley el ejecutivo da muestras de coherencia en varios aspectos.

El primer lugar lo ocupa la urgencia internacional con la que el Ejecutivo “corre” a nuestro parlamento. Ahí está, fresco aún, el apuro oficial por aprobar el Memorándum de Entendimiento con Irán por la causa AMIA. De ese apuro solo ha quedado un enorme papelón geopolítico. El único resultado visible de ese acuerdo parece haber sido que EE.UU. logró correr un poco a Irán del centro del Eje del Mal e Irán logra un socio de buenas perspectivas para sus relaciones con el vecino Irak. Mientras, nuestra Justicia y nuestro Poder Legislativo solo pueden exhibir el orgullo de haber sido una útil profilaxis.

En segundo lugar, el gobierno nacional vuelve a manejar la legislación argentina como si fuera una solicitada de buena voluntad unilateral. Esta ley establece que esa inmunidad se prevé recíproca, es decir, que gozarán de ella los bancos centrales que también la otorguen al nuestro. Pero, ¿podemos imaginar a Brasil legislando para excluir a su Poder Judicial como jurisdicción válida?

En tercer puesto, cumple con su línea histórica al vaciar de autoridad al Poder Judicial de la Nación. Pensemos en las facultades otorgadas al ex juez español Baltasar Garzón para investigar el desempeño de nuestros tribunales en juicios por crímenes durante la última dictadura.

Algunas incoherencias abonan la incredulidad

Con la ley de inmunidad, la Justicia argentina solo puede actuar en caso de que el banco extranjero tenga una “actividad ajena a sus funciones”. Pero, claro, el problema está en distinguir cuándo actúa fuera de sus funciones sin una investigación judicial previa. Esto recuerda, como un gemelo a otro, la normativa internacional por la “transparencia financiera” según la cual solo se puede pedir información bancaria de un paraíso fiscal si se conoce de antemano… la información que se solicita. Esta similitud abona un sub ítem de coherencia gubernamental: el tratado Chevón-YPF lo firmaron empresas desprendidas de éstas pero radicadas en sendos paraísos fiscales y, claro, con jurisdicción en esos mismos Estados ante cualquier conflicto, con esta manía ornitológica de andar alimentando pichones de buitre.

Por la ley aprobada los bancos centrales extranjeros que adscriban a sus normativas, tienen la “autoridad” de auto excluirse de sus beneficios por tratados, acuerdos o declaraciones explícitas sobre causas previas. Es decir que aprobamos una ley que les da a bancos centrales extranjeros la facultar de no ser alcanzados por ella. ¿Y si la reciprocidad llega hasta ese punto, de qué nos serviría tal cláusula si el fin casi confeso de esta ley es proteger de embargos los activos del Banco Central Argentino en el exterior? Bastaría con que un banco central se excluyera (digamos nuevamente chino), para que los activos argentinos en ese país corrieran la suerte judicial que otro país quisiera (por ejemplo el socio chino, EE.UU.).

Viendo en perspectiva la “coherencia” entre esta ley con otros desastres internacionales, su apurado tratamiento y las recientes “casi promesas” sobre nuestra inclusión internacional, uno puede pensar que si la Ley de Inmunidad Recíproca para Bancos Centrales Extranjeros fuera la llave de entrada al BRICS, por esta puerta trasera entrarían China y Rusia.

O peor, constatar que una vez aprobada la ley, Brasil y Rusia ponen en duda el ingreso argentino a los BRICS. “No está en agenda”, dicen. “No ha entrado en la lista” le decían a Fierro en el fuerte de frontera.

La diplomacia nacional en la era K parece consistir en dos pilares: pagar y tropezarnos con los pantalones en los tobillos. En un Mundial de diplomacia, seríamos la pelota. Para colmo, una pelota que nadie parece estar dispuesto a patear, siquiera.