La votación más grande del mundo

Las nuevas tecnologías están revolucionando al mundo y ahora ofrecen la posibilidad de diseñarlo juntos. Hace un par de años la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó el programa My World (Mi Mundo), dirigido a todos los ciudadanos del mundo, que busca conocer las opiniones y las prioridades de la mayor cantidad de personas posible en políticas públicas de la humanidad en la lucha contra la pobreza para los próximos años. Los resultados son sumamente interesantes y sirven para pensar el mundo que viene.

El programa permite completar una encuesta (disponible en línea y en papel) donde debemos elegir 6 ejes, entre 16 posibilidades, que consideremos prioritarios para terminar con la pobreza y mejorar la calidad de vida de la mayor cantidad de personas posible. La encuesta se ha distribuido por distintos países gracias al esfuerzo conjunto de distintas organizaciones de la sociedad civil y por el poder de Internet. El objetivo es presentar estos resultados ante los diseñadores de políticas públicas, fundamentalmente a los líderes de los distintos países, a fin de establecer una agenda global común de desarrollo posterior a 2015.

Este año se alcanza la fecha límite establecida por los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se establecieron en el 2000 y procuraban definir un eje de trabajo común entre los países miembro con miras al 2015. La encuesta actual, que busca establecer la agenda para los próximos años, ya cuenta con más de 7,69 millones de contribuciones a nivel global. Se convirtió así en la votación más grande del mundo y de la historia hasta el momento. Los resultados de la encuesta son de público acceso y pueden ser ordenados por país, género, edad, nivel de estudios alcanzado y nivel socioeconómico, y sirven como una poderosa herramienta para estudiar las preferencias de las personas a lo largo y ancho del mundo sobre el futuro que desean. Continuar leyendo

¿Hace falta una ley de debate público en Argentina?

La semana pasada se discutió en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto donde se procura obligar a los candidatos a presidente de la nación a realizar un debate presidencial. Si bien hay disputa entre los especialistas acerca de si conviene hacerlo por vía de una ley o si en cambio hay que permitir que se geste desde la sociedad civil, hay consenso en favor de una ley entre las distintas fuerzas políticas. En el debate que se llevó a cabo, el coordinador de la iniciativa Argentina Debate, Hernán Charosky, sostuvo que “el debate presidencial es una idea a la cual le ha llegado su tiempo” y ese parece ser el caso. Pero: ¿Es una ley el mejor mecanismo para promover el debate presidencial?

La experiencia internacional es diversa y tenemos casos de éxito con y sin ley. Quienes sostienen que el debate debe ser obligatorio plantean que los procesos electorales no son solo derecho de los candidatos, sino que también son actos de soberanía del pueblo. Por lo que cada candidato debe informar qué piensa hacer una vez que alcance un cargo de responsabilidad. Si bien todo voto vale lo mismo, un voto informado conlleva ciertas expectativas que obligan al votado ante el votante y generan un valor agregado que condicionan al mapa político en el tiempo. Desde una perspectiva un poco más técnica, uno puede sostener que la información electoral es un bien público cuya producción genera un efecto positivo en todo el sistema político que justificaría la intervención del Estado en este sentido. Continuar leyendo

Una deshonra para el trabajador estatal

“La pereza y la inacción son los gérmenes de la miseria moral”.
José Ingenieros

Hace hace unos días nos enteramos que algunos empleados estatales bonaerenses pretendían tomarse a la fuerza un día de descanso aunque no les corresponde hacerlo. La noticia cayó como un bombazo en las redes sociales y miles de personas expresaron su descontento con la “avivada bonaerense”. Es una vergüenza que intenten doblar las leyes para hacer lo que quieren.

La ley N° 14.600 de la Provincia de Buenos Aires, adhiriendo a la ley nacional N° 26.876, establece al 27 de junio como el “Día del trabajador estatal” el cual deviene en asueto administrativo. El tema es que este año cayó un sábado y un grupo de irresponsables decidieron parar hoy, lunes, porque el día de descanso les cayó durante el fin de semana. Paradójicamente quieren utilizar el día del “trabajador” para no trabajar aunque la ley no los asista.

La ley dice expresamente que “el día del trabajador estatal” se asimilará en todos los efectos legales a los feriados nacionales ¿Y saben qué dice la ley para el resto de los feriados? Que sólo se pasan si caen durante la semana al lunes inmediato siguiente o anterior, según el caso (ley 23.555). Por cuestiones prácticas se transportan al inicio de la semana, de ninguna ley surge este verso de pasar el día del feriado de un sábado a un lunes. Esto pone en evidencia que hay trabajadores estatales con muy pocas ganas de trabajar.

Quiero invitar a los trabajadores agremiados en UPCN, el gremio que impulsa esto, a la reflexión: pónganse en el lugar del contribuyente ¿Creen que la calidad de la gestión en la Provincia de Buenos Aires justifica inventarse un día de vacaciones? ¿Les parece bien hacer algo que la ley no les reconoce?

Les tengo una propuesta superadora. Podrían tomarse el día para reflexionar acerca de cómo pueden mejorar la provisión de los servicios públicos y poner en evidencia todo lo que se podría hacer mejor. Podrían resolver trámites con rapidez y diligencia, así cuando la gente sorprendida diga “¿qué pasó”, ustedes les podrían responder “estamos celebrando el día del trabajador estatal”. Y así, tendrían un doble reconocimiento por un trabajo bien hecho.

Pero tratar de robarse un día de trabajo pagado por los contribuyentes por medio de medidas de fuerza sin tener ningún tipo de sustento legal es un aprovechamiento. Una actitud miserable, patotera y egoísta. Felicito a los trabajadores agrupados en ATE que no se suman a esta fantochada y estarán trabajando.

El 27 de junio es una fecha importante. Conmemora la incorporación de las paritarias para los trabajadores estatales a partir de los convenios 151 y 154 de la OIT. Pero esto que están haciendo es una deshonra para el trabajo estatal. Están tratando de obtener privilegios por la escasa capacidad de control en las organizaciones gubernamentales. 

Si hicieran genuino honor al día del Trabajador Estatal deberían entender que el reconocimiento de derechos debe traer aparejado el fortalecimiento de las responsabilidades. La balanza en Argentina está desbalanceada. Espero que sencillamente haya sido una confusión jurídica y no una avivada criolla.

Espero que aparezca algún fiscal para procesarlos a todos por el artículo 252 del Código Penal que sostiene: “Será reprimido con multa de pesos setecientos cincuenta a pesos doce mil quinientos e inhabilitación especial de un mes a un año, el funcionario público que, sin habérsele admitido la renuncia de su destino, lo abandonare con daño del servicio público”. Personalmente, estaré presentando la denuncia penal contra quienes decidan abusar de los contribuyentes. Con su medida ilegítima le están robando a los millones que pagamos impuestos y esperamos, a cambio, servicios públicos de calidad.

Argentina sólo puede salir adelante si todos nos comprometemos con realizar nuestras tareas con excelencia. Si seguimos tratando de librarnos de nuestras responsabilidades vamos a estar condenados al fracaso por exclusiva responsabilidad de nuestra mediocridad. No nos merecemos este tipo de abusos.

Siete consejos para sobrevivir a los cierres de listas

Por fin la espera terminó y conocemos a los candidatos de los diversos frentes que habrán de representarnos en la competencia electoral que propone la democracia. Los cierres vienen con muchas sorpresas.

Lo que también nos ha dejado el cierre de listas es una gran cantidad de heridos en todos los frentes políticos. Como ya he transitado varias veces el derrotero del cierre de listas, quisiera compartirles, hermanos militantes, siete consejos que me ayudaron a sobrevivir ese difícil y angustioso momento de la vida política cuando las cosas no salieron como yo esperaba: Continuar leyendo

Cambiemos

Durante estas últimas semanas hubo una gran presión mediática hacia los integrantes del frente electoral que integrarán Unión PRO, la UCR y la Coalición Cívica para sumar a Sergio Massa y al resto del Frente Renovador con el fin de generar la “unidad” de la oposición. Argumentando que, sin tal cosa, se dificultaría ganarle al kirchnerismo. ¿Es cierto?

Contrario a lo que promueve la embestida mediática, la caída de Massa fortalece la posibilidad de establecer el verdadero debate que acontece detrás de escena en estas elecciones: continuidad o cambio. En este marco, más del 60% de los argentinos prefieren un cambio de rumbo en la forma en la que se viene gobernando a continuar con lo que se viene dando. La caída del tigrense simplifica ese debate permitiendo al electorado identificar con claridad a los candidatos del cambio: Macri, Carrió o Sanz, y a los candidatos de la continuidad: Randazzo y Scioli.

En esta elección no está en juego el rumbo del país en términos de izquierda o derecha, de socialdemocracia o sociedad abierta. Si no que la discusión de fondo es si queremos apuntar a construir una democracia republicana con transparencia, reglas de juego claras y diálogo o si en cambio queremos continuar con el autoritarismo, la soberbia, el abuso de poder y la confrontación que vienen caracterizando al kirchnerismo.

Me sorprendió la ausencia en los medios el reclamo a Margarita Stolbizer para que baje su candidatura o se acople al frente republicano. En la disputa “cambio” o “continuidad”, ¿a quién beneficia la candidatura de Margarita? (quien no tiene chances reales de ganar). Es momento de coalicionar a las fuerzas republicanas para reconstituir la República y recuperar al diálogo como método de gobierno, no de dispersar energías. Pensar que lo que está en juego es un programa “ideológico” en términos de socialdemocracia vs. libremercado o cualquier cosa similar es un grave error de diagnóstico o una excusa para perseguir un proyecto personal y procurar alguna ventaja oportunista.

No es necesario sumar por sumar. En política no siempre 2+2 es 4. Las ideas, los conceptos y los valores traccionan más que las personas.

A veces hay que dar un paso al costado para que algo más grande que uno pueda avanzar.

Separados por mucho más que una cordillera

Argentina y Chile son dos países cuyos himnos hablan de libertad, pero cuyas políticas económicas y regulatorias entonan notas distintas y generan una brecha más importante que la Cordillera. Al observar el Índice de Libertad Económica (ILE) generado por la Fundación Heritage para el año 2015 se hace evidente que Chile se diferencia fuertemente de Argentina, siendo el primero un país mayormente libre y el segundo un país con represión económica.

Al analizar los casos en particular, se puede observar que Chile se encuentra cerca de las economías más libres del mundo obteniendo un puntaje de 78,5, en una escala de 1 a 100 puntos. Esto lo posiciona como la séptima economía más libre del mundo y liderando la región sudamericana siendo seguida por Colombia (71,7), Santa Lucía (70,2), Las Bahamas (68,7) y Uruguay (68,6). Continuar leyendo

Pinedo y el cupo femenino

Federico Pinedo fue el primer ganador de las elecciones primarias a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Tras el anuncio de Horacio Rodríguez Larreta de llevar a Diego Santilli como candidato a vicejefe de gobierno, se garantizó el acceso a la Cámara Alta. Pasada la alegría inicial me surgieron algunas dudas que motivaron la escritura de esta nota. El caso de Pinedo, o lo que pudo pasar, sirve para poner en relieve una “falla” del sistema en lo relativo a la igualdad de género. Analicemos lo que plantean las leyes y la injusticia que pudo haber pasado.

En caso de renuncia de una senadora: ¿quién corresponde que asuma? ¿El senador suplente inmediato siguiente o la próxima senadora de la lista aunque haya que saltearse a alguno?

El artículo 157 del Código Electoral Nacional establece que “Los suplentes sucederán al titular por su orden en el caso previsto por el artículo 62 de la Constitución Nacional”. Es decir: “Cuando vacase alguna plaza de senador por muerte, renuncia u otra causa.”. Pasa el que sigue en el orden de la lista, Pinedo en nuestro caso. Esto podría dar como resultado que un distrito tenga una triple representación masculina (Pinedo – Santilli – Solanas) en caso que Gabriela Michetti hubiera ganado las PASO.

Hay un interesante proyecto presentado en el 2009 (el expediente con trámite parlamentario 5065-D-09) que atiende precisamente a esta falla del sistema proponiendo que en caso de vacante femenina sea cubierta por otra mujer sin importar el orden en el que se encuentre tanto para Senadores como para Diputados.

El proyecto remite al antecedente de la Sra. Judith Forstmann. Tras la renuncia de Alicia Kirchner, surgió el debate acerca de quién debía sucederla en la banca que obtuvo el FPV en Santa Cruz. El Dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado de la Nación -12 de diciembre de 2007, Expte. OV 373/07-, agregaba: “Y en este rumbo puede verse que en la práctica la Ley 24012 plantearía una laguna jurídica que permitiría que en el caso de la provincia de Santa Cruz, ante la renuncia de Alicia Kirchner, de asumir Jorge Banisevich, ésta se quedara sin mujeres en la Cámara Alta y consecuentemente se violentara la Constitución Nacional, y tratados internacionales con la consecuente generación de responsabilidad internacional”. Paradójicamente, tras la muerte de la Senadora Forstmann se permitió que asumiera un senador hombre manteniendo el criterio preexistente.

Por suerte, en esta oportunidad Pinedo podrá asumir su banca sin quedar metido en este berenjenal legislativo. Se trata de una falla legal que debe ser subsanada para que tengamos una democracia que cumpla con los compromisos que asumió ante la igualdad de género. La participación efectiva de las mujeres en la política es un indicador de la calidad democrática, evitemos que se pierda su representación por tecnicismos o leyes deficientes.

Podés pensar distinto a Durán Barba

El sábado pasado salió publicada en La Nación una entrevista a Jaime Durán Barba que levantó una polvareda. Picante, irreverente, con algunas definiciones políticas interesantes que creo merecen algún comentario o respuesta.

El primer punto que me llamó la atención es que plantea que “el 80% de la gente odia a la ideología”. Precisando que en una encuesta reciente ante la pregunta “¿Usted se interesa mucho, algo o no le interesa nada la política? (respondieron) se interesa mucho por la política, 18%. Se interesa algo 30%. Y a los demás no les interesa para nada”. Contraria a la conclusión de Jaime diría que al menos un 48% se interesa algo por la política.

Sin embargo, para comenzar la polémica, creo que “la gente” no odia la ideología, en todo caso odia que se le hable en un lenguaje que no comprende o de cosas que no le interesan (además la pregunta habla sobre el interés en política). La ideología va mucho más allá de un conjunto de definiciones políticas, es el conjunto de valores y creencias que nos permiten a cada comprender nuestra realidad. Es el sistema operativo bajo el cual operan las personas. Todos tenemos ideologías más allá de que seamos o no capaces de definirla.

En segunda instancia, Durán Barba plantea que el PRO es un partido de nueva izquierda. Entiendo que esto es más una provocación que una precisión. Dudo que se refiera por “nueva izquierda” a la corriente ideológica que durante los 60 y 70 en EEUU se asociaba a la lucha “anti-establishment” con una estética contracultural o a su expresión inglesa signada por un revisionismo marxista. Para sostener su definición dice que “es un partido totalmente inclusivo, respetuoso. Hay armenios, judíos, islámicos en las listas. (…) Hay respeto total a los homosexuales.” ¿Eso es la nueva izquierda? Creo que lo que quiso decir es que no es un partido conservador.

Dudo que la definición de Durán Barba haya sido inocente. Es una persona sumamente formada y que maneja un gran volumen de información. La pregunta es “por qué” Jaime anima una definición de ese tipo. La oferta electoral o posiciones políticas suelen explicarse a partir del teorema del votante mediano. El votante mediano es un sujeto que divide al electorado a la mitad. Hay tantos votantes de un lado como del otro en torno al conjunto de variables bajo análisis. Ese votante define al “centro” político.

Todos los candidatos presidenciables suelen aspirar al votante mediano que concentra a su alrededor al grueso electoral. La definición de Jaime Durán Barba nos ofrece dos indicios: a) la mayoría de los electores se identifican más con “la izquierda” que con “la derecha” (corriendo el “centro” hacia la izquierda); b) el PRO debe ser identificado aún por algunos sectores como de derecha (construcción que se ha instalado más por insistencia mediática que por algún sustento empírico sobre el análisis de la gestión).

Voy arrimar alguna definición sobre la ideología del PRO. En mi experiencia en el frente me he cruzado tanto con gente de centroizquierda y de centroderecha. La verdad es que si tuviéramos que definir una ideología a partir de quienes integran al universo PRO tendríamos un problema. Si miramos la gestión tampoco podríamos sacar una conclusión acerca de si es de izquierda o de derecha. Mauricio Macri suele sostener: “¿el Metrobús es de derecha o de izquierda?”

El foco está puesto en brindar soluciones a los ciudadanos. Es una estructura política de servicio. Más allá de que el PRO no posee una ideología definible “a priori”, existe un paraguas contenedor que representa la ideología de base sobre la cual se dialogan las diferencias que contiene el espacio: el New Public Management.

El NPM es una corriente modernizadora que busca generar una gestión eficiente y eficaz al servicio de las necesidades reales de los ciudadanos. Busca poner al Gobierno al servicio del ciudadano. Buscando así disminuir el daño que le genera al contribuyente la ineficiencia y la corrupción. Cambiando así al rol del Estado.

Peter Drucker, uno de los mayores especialistas en administración, sostuvo que el management es hacer las cosas correctamente y liderar es hacer lo correcto. Quienes integramos Unión PRO partimos con ventaja por tener el ojo puesto en la gestión, pero tengamos siempre presente que toda decisión contiene ideología y liderar implica ponerla en práctica.

Cómo define la tecnología a la política moderna

¿Por qué votamos lo que votamos? Simpatía, expectativas de estar mejor, algún gesto que nos sedujo… Generalmente los motivos que definen nuestra elección dependen más de alguna sensación que de fundamentos complejos o abstracciones.

En su libro “Homo Videns. La Sociedad Teledirigida”, Giovanni Sartori  explicaba hace años cómo la comunicación audiovisual -liderada en aquella época por la TV- generaba una primacía de la imagen por sobre las abstracciones, de lo visible sobre lo inteligible en la formación cultural de las personas. Esto, finalmente, empobrecía la calidad de los ciudadanos y de las instituciones políticas. Por otra parte, rescata Internet como un canal que fomenta el diálogo y la discusión, aunque también sirve para propagar contenido “televisivo” que le resulta más cómodo a los perezosos.

Es innegable que las telecomunicaciones han incrementado exponencialmente el potencial humano vinculando a personas talentosas a lo largo y ancho del mundo facilitando el intercambio de ideas. El “costo” de dicha conectividad es también tener a disposición una infinidad de herramientas maravillosas para el ocio. Además, la falta de jerarquización de la información que permiten las redes sociales facilitan la desinformación, la manipulación y en última instancia la simplificación del pensamiento.

Nos encontramos entonces con un desafío por partido doble. Por un lado, las abstracciones o ideas complejas van perdiendo terreno ante formas de pensamiento más “light” por lo que el mensaje debe simplificarse. Y por otra parte la política debe disputar terreno ante una industria del ocio que cada vez encuentra formas más creativas de “empujar” su contenido al consumidor.

El compromiso con la política también cambió. El “militante” se convirtió en “voluntario” que presta una porción reducida de su tiempo para realizar alguna contribución por el candidato que le cae en gracia aumentando la cantidad de personas involucradas. Probablemente el voluntario desconozca la plataforma política, las propuestas concretas de gobierno y aún así estará convencido de las virtudes de su candidato.

Lo anterior no es para amargarse. En líneas generales se debe a que ha mejorado la calidad de vida de las personas: se han generado mejores instrumentos para divertirse y el compromiso con la política ha disminuido su rendimiento por el costo de oportunidad que representa. Internet facilita la participación política aumentando la “productividad” del tiempo invertido, facilita la auditoría permitiendo acercar información sobre el gobierno de manera más eficiente y potencia la participación ciudadana, tal como pudo demostrarse con experiencias como la presentada por el Partido de la Red con su plataforma DemocracyOS.

Esta nueva forma de consumir política empodera a los publicitarios y vuelve menos relevante el contenido del político. En este contexto necesitan reunir menos características asociadas al arte de gobernar para ganar las elecciones. Asimismo, los nuevos medios de comunicación disminuyen las trabas para que el mensaje llegue a los destinatarios por lo que disminuye la importancia del “aparato” tradicional y abre la política a nuevos actores. Todo esto permite que nuevas personas que antes no tenían posibilidad de acceder a la política lo hagan, “democratizando” la oferta electoral.

Las nuevas tecnologías redefinen el escenario político, acarrean el riesgo de resultar menos exigentes para los candidatos transfiriendo buena parte de la responsabilidad de su éxito a sus equipos de comunicación y creativos. Esto puede ser una oportunidad para que aparezcan nuevos actores menos dependientes de “aparatos” y con una cercanía más genuina con las personas. Será responsabilidad de todos nosotros trabajar para garantizar que todos los candidatos lleguen rodeados de equipos con idoneidad técnica suficiente y que cumplan adecuadamente los roles para los cuales resulten electos. Los riesgos pueden disminuirse con controles y mecanismos institucionales suficientes, pero ese es motivo para otra nota.

En defensa de la economía colaborativa

Siempre hubo personas que se opusieron al progreso, al menos entendido como modernización tecnológica. Recuerdo haber estudiado al movimiento obrero ludita o mecanoclasta que se caracterizó por destruir a las nuevas maquinarias que introducía la Revolución Industrial en señal de protesta. ¿Contra qué protestaban? Contra formas más eficientes de hacer las cosas que de golpe tornaron obsoletos ciertos roles, mecanismos que permitían que más personas puedan acceder a los bienes al reducirse su costo de producción.

Santiago Bilinkis, en su libro “Pasaje al Futuro”, comenta las nuevas tecnologías que nos depara el futuro y anticipa que la misma traerá asociada algún conflicto por trastocar las relaciones de poder existentes. Así como hace cientos de años, los sindicatos siguen oponiéndose a los cambios aunque beneficien al conjunto de la sociedad. Por ejemplo es elocuente ver cómo sostienen determinados puestos de trabajo que no le generan valor a la sociedad tales como los ascensoristas que existen en varias dependencias públicas o boleteros en estaciones de transporte público que bien podrían ser reemplazados por máquinas, entre otros.

El progreso hoy enfrenta nuevos obstáculos. Uno de ellos está dado por la resistencia de los gremios de taxistas al desembarco de la aplicación “Uber” en el mercado argentino. ¿Qué es Uber? Es una “App” que permite conectar a viajeros con choferes particulares. Hasta permite que pasajeros que no se conocen compartan un auto si van en la misma dirección.

El “problema” para los taxistas es que abre un mercado cautivo y le permite a los pasajeros elegir libremente entre múltiples opciones trayendo competencia a un sector donde se montó un oligopolio artificial. La aplicación perjudica fundamentalmente a los intermediarios y a los que apostaron a mantener los beneficios del sistema de oferta limitada. El sistema democratiza el transporte disminuyendo costos, ordenando de manera más eficiente la demanda y aumentando la oferta.

¿Quiénes se oponen a la llegada de Uber? Diversas entidades gremiales de taxistas (UPAT, SPT, ATC y la Cámara Empresaria de Autotaxis). Grupos que procuran mantener sus privilegios a costa de los consumidores. Enrique Celi, presidente de UPAT, dijo “Vamos a exigir al GCBA que no habilite el sistema Uber. Sería competencia desleal, no hay reglamentación en la ciudad para que funcione la aplicación”. Y agregó: “Ésta gente no va a cumplir nada y va a venir a romper el mercado”. Contradictorio: o no hay regulación, o no se cumple.

Es cierto que la legislación vigente no contempla específicamente la modalidad de UBER. Pero podemos procurar desentrañar la naturaleza de la actividad: ¿Es Uber un taxi o un remis?

El código de tránsito de la CABA (ley 2148) define remis en el punto 90 de su anexo como: “Automóvil de alquiler (…) con tarifa prefijada para el recorrido total(…).” y define Taxi como el: “Automóvil de alquiler (…) sin tarifa prefijada para el recorrido total(…)”. A su vez, la ordenanza N° 47561/94 establece en el punto 8.4.13 que: “Los conductores de vehículos afectados al servicio de remises sólo podrán tomar pasajeros en la vía pública cuando el servicio hubiere sido solicitado a la agencia prestadora, quedando prohibido pregonar y circular con tal propósito”.

Las diferencias operativas esenciales entre el servicio de taxi y el de remis son las siguientes: el remis no puede levantar pasajeros de la vía pública sin que hayan solicitado previamente el servicio y que el remis realiza trayectos con tarifas prefijadas. Uber sería algo intermedio: no levanta pasajeros en la vía pública circulando pero la tarifa no es prefijada. Ahí encontramos una primer particularidad: mientras que el remis debe exhibir su cuadro tarifario el taxista debe usar un taxímetro supervisado por el Estado para garantizar un servicio uniforme y “justo” para el pasajero a la hora de medir el recorrido y el tiempo. Uber en este punto es disruptivo: es una relación neta entre privados con un mediador imparcial que supervisa remotamente la relación controlando la tarifa y realiza la transacción sin posibilidad de defraudación entre las partes, tornando innecesaria la intervención del Estado dado que la empresa compromete su reputación al control justo y efectivo.

Por otra parte, en cuanto a la seguridad, mientras el remis debe estar inscripto en una remisería y en un registro especial (RUREM) siendo la agencia la que rinde cuenta de la identidad del remisero, en el caso del taxi el Estado es el fedatario sobre el servicio público. En el caso de Uber, más allá del alta inicial en Uber, que podría asemejarse al alta en la remisería, la reputación posterior del conductor depende del trabajo que realice. En este caso nuevamente el Estado no es necesario.

Cumpliendo los requisitos para operar como remis, conseguir la habilitación correspondiente para el vehículo y la licencia profesional, no habría razones para que dichos conductores operen bajo la órbita de funcionamiento de Uber. Si puedo arrimar una definición: Uber es la agencia de remis del siglo XXI. Claro que en mi opinión resulta innecesaria una licencia profesional para conducir bajo esta modalidad, pero dejamos este debate para otro día.

Dicho esto, no hay motivos para prohibir a Uber ya que sería absurdo exigirles requisitos mayores a los que se exige para un servicio similar (remise). Si queremos ponernos exquisitos con la ley alguien debería recordarle a los gremios que la Constitución de la CABA establece que “la Ciudad garantiza la defensa de los consumidores y usuarios de bienes y servicios, en su relación de consumo, contra la distorsión de los mercados y el control de los monopolios que los afecten” (art. 46) y que “Las autoridades proveen a la defensa de la competencia contra toda actividad destinada a distorsionarla y al control de los monopolios naturales y legales y de la calidad y eficiencia de los servicios públicos” (art. 49). Y Uber contribuye a disminuir las distorsiones que introducen los gremios en el mercado y a mejorar la calidad del servicio público de transporte automotor.

Además, según el art. 58 “El Estado promueve la innovación tecnológica, garantizando su difusión en todos los sectores de la sociedad, así como la cooperación con las empresas productivas. ” Si a Uber le niegan la habilitación bien podría demandar al Gobierno de la CABA en el marco de estos derechos que la Constitución le reconoce para operar.

Sin embargo, no escribo esta nota en apología de Uber sino de un nuevo esquema de organización económica que se viene. Uber es una herramienta insigne del esquema conocido como economía colaborativa. La economía colaborativa se caracteriza por la confianza y la relación p2p (peer to peer) o de persona a persona. Las “credenciales” que necesita un proveedor se obtienen a partir del reconocimiento (positivo o negativo) de pares del usuario que comparten sus experiencias y permite a las personas obtener eficientemente lo que necesitan los unos de los otros.

Gracias a la tecnología se puede lograr fondeo de proyectos (Crowdfunding) y préstamos entre personas eliminando así a intermediarios. Las nuevas tecnologías permiten que un montón de transacciones que antes requerían de instituciones “mediadoras” puedan ser resueltas ahorrando los costos de intermediación y simplificando los acuerdos entre las partes.

Los tiempos venideros enfrentarán a dos tipos de políticos: quienes queremos potenciar a los consumidores contra quienes quieren asegurarle sus beneficios a las corporaciones. ¿Vos de qué lado vas a estar?