Juicios por jurado, una solución posible

No entiendo cómo el kirchnerismo no supo ver que los linchamientos son el ejemplo más acabado de justicia popular. Capaz que lo vieron pero temen que los tribunales ad hoc conformados por vecinos, sin margen para excepciones procesales, jueces amigos del poder y recursos que retarden el fallo son quizás inmanejables. Evidentemente el kirchnerismo confía en lo popular pero sólo cuando puede controlarlo. Raro, ¿no? Hago esta sátira para poner en evidencia que no toda democratización es buena o constitucional.

Los linchamientos, aunque nos enfrentan a una de las facetas más crudas de nuestra sociedad, donde el desamparo, la desesperación y el miedo se convierten en una reacción violenta que ejemplifica el castigo en un pobre diablo, generan una fuerte tensión dentro del sistema político, forzándolo a adaptarse para dar respuesta al problema que nos aqueja. Una de las soluciones posibles, que no agota el acervo de reformas necesarias, es el juicio por jurados o la participación popular en la Justicia.

La institución del juicio por jurados no es nueva y ha aparecido insistentemente a lo largo de nuestra historia: Grecia, Roma, Inglaterra y hasta Francia tuvieron sus experiencias y la primera aparición de juicios por jurados en Argentina fue en la “Ley de Administración de Justicia” de una colonia galesa en Chubut allá por 1873 donde funcionó exitosamente. La Constitución Nacional de 1853 ya obligaba a que se instaure este instituto y más de 160 años después persiste el incumplimiento del mandato constitucional (para que nadie diga que es culpa de tal o cual Gobierno).

En la actualidad, algunas provincias han avanzado en desarrollar la institución sancionando leyes o explorando el instituto. La Ciudad de Buenos Aires acaba de impulsar un modelo experimental de juicios por jurados. Por su partes, la Provincia de Buenos Aires instauró recientemente el sistema de juicios por jurados para delitos graves (cuya pena máxima en abstracto supere los 15 años) pero lo instrumentaron de tal manera que no sirve absolutamente para nada más que para encarecer los procesos judiciales. Los legisladores irresponsables han establecido que el juicio por jurado es un “derecho” (una opción) para el imputado y resulta así renunciable por él además excluye en la práctica a los delitos contra la administración pública.

A pesar de su inutilidad operativa es un primer paso en favor de la instauración efectiva del sistema. Dejo video explicativo del modelo bonaerense (noten el golpe a Massa que le pega Télam):

Reconozco que se puede realizar una crítica desde lo técnico en tanto pone en mano de legos (personas sin formación especializada en el tema) la decisión sobre la culpabilidad de una persona, pero también es cierto que existen múltiples referencias de modelos escabinados o mixtos donde se combina en el jurado representantes con y sin formación legal procurando así nivelar las posiciones como es el caso de Córdoba.

En lo personal, creo que es una institución necesaria que servirá fundamentalmente para limitar el daño que generan los delitos de guante blanco (de los criminales premium) y, a su vez, permitirá un mayor control popular de las sentencias, promoviendo una simplificación progresiva de los mecanismos y el lenguaje judicial. No perdamos la oportunidad de sacar de la crisis algo útil.

Linchar y pensar

Hace unos meses me preguntaba cómo podía ser que no hubiera linchamientos. Notaba un desencaje entre el nivel de saturación de las personas y la reacción ante los distintos casos de inseguridad. El caldo de cultivo estuvo hirviendo hace tiempo.

Un día alguien decidió cruzar el límite. Un límite que como quedó después verificado era fácil de cruzar y las sanciones escasas. Algo que muchos de los linchados habían aprendido hace tiempo. Acción y reacción son fruto de un Estado fallido, del desplazamiento del Estado de Derecho por resultar insuficiente para satisfacer las necesidades de las personas.

Pero el sadismo que se traduce en sangre no debe explicarse sólo en este punto. Hay un elemento de control en la violencia ejercida, en poder personificar nuestros males y angustias y cuando por fin se tiene la posibilidad de repeler alguna de ellas la reacción es desproporcionada, destructiva, criminal.

¿Por qué? Porque sufrimos un desequilibrio interno producto de la ausencia de la idea de justicia. Este es el fracaso más abismal del kirchnerismo: haber destruido la gran mayoría de los incentivos para la cooperación y la concordia social. La violencia es síntoma de la impotencia.

Las causas que permiten explicar las reacciones lejos están de justificar el océano de miserias que inspiran a quienes gozan de promover y ejercer la violencia.

Puedo entender las causas pero ceder ante la tentación de transformar nuestras frustraciones en sangre nos degrada a pesar de la historia que nos contemos.

La solución al problema de las villas (parte 1)

Todos queremos que dejen de existir las villas. También es cierto que para muchos políticos las villas se vuelven un tema relevante sólo a la hora de procurar votos, aprovechar algún descontento vecinal a fin de obtener algo de cámara o para evitar un escrache. Lo cierto es que es un tema que no suele ser tapa de diarios salvo por alguna noticia infeliz. Recuerdo que una vez un legislador me dijo “dejate de joder con esos temas que no le importan a nadie, buscate alguno que resulte atractivo y vendible”, ridiculizándome por mi interés en temas como reforma educativa, urbanización de villas y transparencia gubernamental.

Los esfuerzos políticos por resolver esta problemática no son nuevos. Ya los jerarcas de la Revolución Libertadora, allá por fines de los 5os, se debatían acerca de cómo combatir las villas formadas a mediados de los años treinta. Frondizi y otros harían sus intentos por relocalizarlas. Otros como el dictador Onganía tomarían la vía expulsiva para tratar de enfrentar el flagelo. Lo cierto es que las villas llevan más de 80 años en plena expansión y han sido pocos los casos de urbanización/relocalización exitosos en nuestro país. Vale recordar, también, que de estos 80 años de proliferación y crecimiento de villas, casi la mitad de dicho tiempo ha gobernado el peronismo en sus diversas formas. Finalmente se tendió a la corriente actual de radicación e integración.

Se vienen haciendo esfuerzos por resolver esta problemática, hay que reconocerlo. También que algunos políticos como Capitanich en Chaco y Jorge Telerman en la CABA se han aprovechado políticamente de la necesidad de los más pobres con el plan Sueños Compartidos de la Asociación de las Madres de Plaza de Mayo junto a Hebe de Bonafini y Sergio Shoklender. Los fondos para las viviendas nunca llegaron a quienes lo necesitaban.

Mientras que la tendencia es a que cada vez más personas abandonen los grandes centros urbanos, aprovechando las mejoras en las telecomunicaciones y en los medios y vías de transporte, hay otra migración que tiende a concentrarse en torno a los grandes centros urbanos. La CABA enfrenta este dilema. Las villas han crecido a un ritmo sustancialmente distinto al del resto del tejido urbano.

villa

Antes de adentrarme en analizar las soluciones concretas quisiera clarificar algunas cuestiones. El problema federal de la ausencia de controles migratorios es secundaria y no constituye el eje del problema. La combinación de oportunidades laborales junto con el amplio sistema de seguridad social que ofrece el GCBA sirven de polo de atracción para que migrantes nacionales e internacionales decidan radicarse en la CABA. Cuanto mucho, el tema migratorio sirve para explicar parte del caudal pero una política de fronteras cerradas no resolvería de forma alguna la cuestión. Aunque es cierto que el contexto actual hace que cualquier solución se vaya volviendo progresivamente más cara y compleja en función de la afluencia de nuevos vecinos.

En este primer artículo analizaré una de las propuestas de solución al tema e iré repasando por qué fracasaron (o fracasarán) y qué puntos deberían mejorarse. Arrancamos con una de las acciones más osadas de la historia argentina a la hora de resolver el problema habitacional: fue el decreto 1001/90 firmado por el entonces Presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, regulando la Ley de Emergencia Económica 23.697. El decreto obligaba a los distintos organismos a desprenderse de aquellos terrenos que estuvieran ocupados, permitiendo que sus ocupantes los adquieran de manera directa o mediante asociaciones.

Este modelo permitió sólo algunas experiencias exitosas -como fue la venta de varios lotes a la cooperativa de vivienda “25 de Marzo” presidida por Victor Sahonero en la villa 20- que tras largos años de trabajo han resultado en el otorgamiento de títulos de propiedad para sus vecinos. Sin embargo son pocos los casos donde los vecinos pudieron organizarse para acceder a los beneficios que determinaba el decreto: “Art. 2° – Autorízase la venta de los inmuebles que se declaren innecesarios a sus actuales ocupantes o a las formas asociativas legalmente constituidas que los representaren en su totalidad, comprendiendo las mejoras existentes a la fecha.”

Esta propuesta encontró serias dificultades tanto por las dificultades para acceder a los fondos necesarios por parte de los vecinos como por los problemas de coordinación inherentes a la hora de poder afirmar y probar la titularidad de determinado lote. Desafectar las tierras para que puedan ser enajenadas en beneficio de los vecinos es sólo el primer paso pero los problemas de coordinación llevan a que este abordaje tienda a fracasar. Además, pedirle a los vecinos que “se pongan de acuerdo” para poder avanzar es, a mi entender, insensato y termina sometiéndolos al juego de punteros o mafias en la mayoría de los casos. Esta dependencia se redobla si no se acompaña a la oferta de los terrenos de una propuesta crediticia efectiva para poder adquirirlos.

La semana que viene veremos cómo juega en este tema la legislación local de la CABA, la forma en la que se ha encarado la solución del tema y los pronósticos de su efectividad.

Por lo pronto, ¿cómo creen ustedes que debe resolverse el tema de las villas?

Carta a Pinedo sobre el Código Penal

Estimado compañero Federico Pinedo:

La crónica de la reforma del código penal me recuerda a aquella historia en la que se encontran un escorpión y una rana al borde de un río. El escorpión le pide auxilio a la rana para que lo cruce y esta le advierte que no lo llevará puesto que teme ser picada y el escorpión juró que no lo iba a hacer. La rana entonces cargó al escorpión en su lomo y a mitad del río resultó picada. Entonces reprochó: “ahora nos vamos a morir los dos, me habías jurado que no me ibas a picar” y el escorpión le dijo “¿y qué querés que haga? es mi naturaleza, soy kirchnerista”.

Habitualmente tratamos a las personas confiando en que compartimos ciertos valores fundamentales que damos por presupuestos o preacordados. Especialmente aquellos que hemos sido criados en una familia que se ocupó por desarrollar valores. Desde esta perspectiva entiendo que haya confiado en que existía la posibilidad de construir un código penal superador que permitiera mejorar varias de las deficiencias técnicas del código actual.

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Venezuela en carne propia: corrales populares

Viajé a Venezuela dos veces en los últimos años: asistí a las elecciones donde Henrique Capriles compitió contra Hugo Chávez y fui a presenciar el funeral de Chávez a pesar de no simpatizar con su accionar en vida. En ambas ocasiones viajé junto a Carlos Maslatón. Entre otros momentos memorables estuve junto al diputado nacional Federico Pinedo cuando lanzó este memorable tuit (que explicaré en otra nota):


A continuación voy a narrar algunas de mis experiencias en el país hermano; si quieren una cobertura menos vivencial de la experiencia los invito a leer el informe que armé junto con Patricia Bullrich al volver del viaje (era para divulgación interna dentro del partido).

5 de octubre de 2012. Cierre de campaña de Capriles y Chávez. Optamos por asistir al evento chavista porque se realizaba en Caracas, donde nos estábamos hospedando. Kilómetros de despliegue para la ocasión: escenarios, bandas, agitadores, música fuerte que invitaba a mantenerse en movimiento. La gente, cansada, estaba presente desde las 10 de la mañana esperando que en algún momento apareciera Chávez a decir algo; pudimos presenciar cómo tomaban lista en la entrada de algunos edificios públicos y ya nos habían advertido que la presencia al acto no era precisamente optativa para los empleados públicos.

Decidimos acercarnos hasta el escenario principal ubicado en la Av. Bolivar y encontramos que estaba recubierta de estructuras metálicas que funcionaban como corrales e impedían el paso de la gente. Si bien cuando queríamos adentrarnos en la concentración pudimos avanzar con cierta lentitud, descubrimos su utilidad cuando quisimos abandonar la plaza. Les paso una foto como para que lo visualicen:

Venezuela corrales

Las personas estaban dispuestas en estos corrales que lograban un triple efecto: ordenarlos, aumentar el espacio cubierto y evitar las fugas. Sin desmerecer que existió una gran cantidad de gente que se movilizó en genuino apoyo al caudillo bolivariano, lo cierto es que hubo otra gente que no gozaba de tal libertad y que, aun yendo libremente, no gozó de la libertad de irse cuando quisiera. Esto pudimos verificarlo al llegar junto al escenario principal: allí había dispuestas vallas de contención y sobre ellas había apostados estudiantes del secundario que impedían el paso.

Venezuela vallado

En un momento una señora chavista indignada con el bloqueo empezó a insultarlos y más personas se sumaron a la queja. Aproveché para grabar el evento con el celular hasta que me tocaron el hombro. “¿Con qué partido estás?”, me preguntó un señor de unos cincuenta años. “Con ninguno, soy argentino”, le respondí. Desplegó una credencial y me dijo: “Policía presidencial, usted no puede estar filmando deme el celular”. A lo cual le dije que escribía en un medio y que la Constitución me amparaba (aprendí en ese momento por las malas que lo escrito no tiene ningún valor si no hay quien lo haga cumplir). Empecé a irme cuando el policía empezó a gritar “el gringo no está con Chávez, el gringo no está con Chávez, es un espía!”. El gringo era yo. Pensé que con el prendedor con la foto de Hugo tendría que haber pasado desapercibido, pero no.

Yamil Santoro marcha venezuela

Maslatón se dio vuelta y me hizo un gesto para que empiece a irme y emprendimos el escape mientras tiraban botellas y todo tipo de elementos que tenían a mano. Logramos atravesar algunas estructuras tubulares peleando en cada una con los encargados que impedían el paso hasta que, mientras esperábamos que nos dejaran pasar vi por el filo del ojo que le pegaban a Carlos una trompada por atrás. Una sensación helada me recorrió el cuerpo, no teníamos hacia dónde escapar. Me di vuelta dispuesto a enfrentar mi suerte cuando había un grupo de cinco pibes de no más de 13 años que me miraban sonrientes. Desconcertado, me di vuelta esperando que nos dejaran pasar hasta que uno me tocó la espalda y me dijo “dónde está el video? Dame el celular”. Fue la única vez en mi vida que entré en pánico, la mezcla de indignación, terror y asfixia me superaron y empecé a abrirme paso violentamente por la marcha hasta que logramos escondernos en una estación de subte no sin antes borrar el video y la mayoría de las fotos temiendo que el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia) nos volviera a agarrar.

Digo nos volviera a agarrar porque la noche anterior el SEBIN nos había detenido por fotografiar a un grupo de civiles, junto a militares, policías y motorizados cerca del lugar donde habría de realizarse el acto. Nos sacaron los pasaportes, nos hicieron borrar todas las fotos relacionadas y nos tuvieron detenidos por dos horas. Después nos enteramos que esta práctica era relativamente común y presenciamos el momento en el que, mientras Lanata era detenido por el SEBIN, la diputada nacional Patricia Bullrich llamaba al embajador Carlos Cheppi para responsabilizarlo por el porvenir del periodista y éste se hacía el estúpido ante lo sucedido.

El que crea que en Venezuela se respetan los DDHH o que los atropellos comenzaron estas últimas semanas se viene perdiendo más de una década de historia.

La izquierda vs. los derechos humanos

“¿Qué pasa en Venezuela?” es una pregunta que varios se han hecho en estos días al ver que hay fotos de estudiantes ensangrentados, videos de policías pateando cabezas de manifestantes, reportes de muertos, censura de medios televisivos como NTN24 o hasta bloqueos de Twitter. Prefiero que lo escuchen en boca de un venezolano. “Nos están matando y ustedes lo saben”. “Cristina Kirchner (…) como puede usted decepcionarme de una manera tan brutal avalando lo que está pasando en mí país.”

El viernes pasado distintos espacios convocamos a una movilización frente a la embajada de Venezuela a fin de reclamar por el respeto de los DDHH y pidiendo que se garanticen las libertades fundamentales del pueblo venezolano y se termine con la brutal represión perpetrada por el gobierno de Nicolás Maduro. La marcha convocada para las 18 hs apuntaba a ser una manifestación pacífica de protesta, acompañada de la presentación de un petitorio al embajador, sin cortar la calle en ningún momento y sin ningún tipo de agresión.

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Inflación y mentiras kirchneristas

En Argentina muchas personas montan su ética a partir de exacerbar la virtud de ser donante de sangre ajena. Son buenos con lo ajeno. El problema es que cuando aparecen las consecuencias de su modelo y se muestran las fisuras del relato carecen de la responsabilidad suficiente como para admitir que toda acción posee ciertas reacciones. La mentalidad del parásito trasciende a todo país y tiempo, tal como queda retratado en estas líneas de Ayn Rand:

“Son los que viven de prestado [...] no les importan los hechos, las ideas, el trabajo. Les importa sólo caerle bien a la gente. No preguntan: ‘¿Es esto cierto?’ Preguntan: ‘¿Es esto lo que los demás creen como cierto?‘ No juzgar, sino repetir. No hacer, sino dar la impresión de que se hace. No creación, sino espectáculo. No habilidad, sino amistades. No mérito, sino chantaje. ¿Qué pasaría con el mundo sin aquellos que hacen, piensan, trabajan y producen?. Esos son los egoístas. Uno no piensa con el cerebro de otro y uno no trabaja con las manos de otro. Cuando uno suspende su facultad de juicio independiente, uno suspende su consciencia. Detener la consciencia es detener la vida. Los que viven de prestado no tienen sentido de la realidad”.

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A todos nos afectan los aumentos de precios. Creo que no hay un solo argentino que esté feliz con lo que está pasando. No importa si adhiere o no al kirchnerismo, lo cierto es que difícilmente alguien pueda celebrar el proceso de depreciación del peso argentino al que estamos asistiendo. También es cierto que esto no afecta a todos los sectores por igual, la inflación pega con más fuerza en los sectores de bajos ingresos y a quienes forman parte del sector precarizado de la economía. A estos les destruye el poder adquisitivo y a la clase media le destruye las herramientas de movilidad social permitiéndoles que, en el mejor de los casos, accedan a un crédito hipotecario mediante un sorteo (progresar es suerte) o gracias a algún crédito subsidiado como el del Banco Ciudad. La inflación tiende a sostener el statu quo.

El relato oficial viene instalando hace tiempo que el aumento de precios se debe a la especulación de un puñado de empresarios y a entidades cuasi místicas llamadas “formadores de precios”. Insisten incansablemente en que el aumento de la emisión monetaria por parte del Gobierno Nacional no guarda relación con el aumento generalizado de precios ni con la devaluación como si imprimir billetes no tuviera efecto sobre su valor. Si emitir no tiene consecuencias negativas sobre el valor de la moneda entonces podríamos resolver la pobreza en Argentina imprimiendo un millón de pesos para cada argentino.

Fruto de esta visión naif de la economía, simplista y sostenida en slogans fue la campaña del #7F donde se procuró impulsar un boicot de consumo en repudio de los aumentos. Si bien apoyo toda iniciativa ciudadana que busca aglutinar a los consumidores y los moviliza para resguardar sus derechos creo importante separar la paja del trigo. El “apagón de consumo” convocado para el viernes pasado lejos de ser una iniciativa ciudadana fue una campaña por parte de sectores afines al gobierno para insistir con el fantasma de “los formadores de precios”. Tal es así que el frente kirchnerista “Unidos y Organizados” lanzó una campaña de escraches en la vía pública de claro corte fascista.

Para acompañar la movilización en redes y los escraches en la vía pública impulsados por militantes kirchneristas resultó interesante ver la manipulación mediática relacionada con la fecha por parte de los medios oficialistas. Sin tener ningún tipo de parámetro, sin ofrecer datos que corroboren las afirmaciones Telam, Diario Registrado, Diariobae entre otros titularon ficciones al estilo “#7F: Supermercados vacíos por apagón de consumo” o “Sorprendente acatamiento al apagón de consumo, la iniciativa a no comprar en supermercados”. En ambas notas no hay un sólo dato que acompañe estas afirmaciones, tampoco hacen referencia al diluvio que hubo en la CABA y la Provincia de Buenos Aires y claro está, nadie habla del rol del Gobierno Nacional en el nacimiento del descalabro de precios… en fin, mienten.

Hay que entender que la inflación tiene, al menos, dos momentos: uno de gestación y otro de consolidación. La inflación encuentra su génesis en el aumento de la base monetaria o, en criollo, en que al Gobierno Nacional se le ocurra imprimir billetes. Si la cantidad de billetes que se imprimen es mayor que la cantidad de bienes y servicios que se crean se distorsiona la relación cuantitativa entre pesos y cosas y los pesos pasan a valer menos. De golpe nos encontramos que hay más pesos en la calle para una misma cantidad de cosas.

El efecto no es inmediato. Este dinero que se inyecta en la economía a través de gasto público, créditos y subsidios afecta primero a ciertas áreas que ante el aumento artificial de la demanda deciden aumentar los precios, a su vez van trasladando la demanda agregada a otros sectores y así, poco a poco, se empieza a recalentar la economía. Cuando esta práctica de imprimir billetes “de más” se vuelve una práctica sostenida diferentes actores empiezan a reaccionar en consecuencia y pasa a formar parte del cálculo de precios de los contratos. Para refrendar lo que postulo comparto el siguiente gráfico que compara aumento de la base monetaria y aumento de precios para que vean la relación:

 

Gráfico inflación

Fuente: Nicolás Cachanosky

 

Como nadie tiene la bola de cristal, resulta imposible saber cuánto aumentarán en el futuro los costos por lo que todos empiezan a hacer estimaciones lo cual empieza a generar distorsiones en los precios relativos y genera una dispersión alta de precios aún analizando un mismo producto. Algunos aumentan por miedo, otros “por las dudas”, otros tratan de sacar ventaja del río revuelto para aumentar sus ingresos y la conducta generalizada tiende a ser un “sálvese quien pueda”. Las reacciones forman parte del proceso de consolidación de la inflación y generan un efecto expansivo y estructural que impide soluciones simples. Lo que comienza con imprimir billetes de más pasa a ser un problema de coordinación de millones de argentinos.

El rol de los empresarios es cuidar sus activos (o sea, no perder plata) y crecer (generar más riquezas). En un contexto ordinario su tarea tiende a enriquecer a toda la sociedad y son una pieza fundamental en el motor del progreso. Pero en un escenario como el presente resulta insensato esperar que abandonen estos objetivos y se pongan al servicio de alguna pretensión gubernamental. Están en condiciones de cuidarse de la inflación de forma más eficiente que otros tantos actores sociales y lo hacen, poniendo en evidencia los desajustes del sistema.

A la inflación no se la combate con controles de precios, boicots de consumo, escraches fascistas o estupideces análogas, se la combate con políticas monetarias y fiscales responsables que le permitan a todos los que forman parte del concierto económico local tomar decisiones y realizar contratos sin andar cuidándose de que el Gobierno Nacional le meta la mano en el bolsillo mientras duerme depreciando el valor de la moneda.

A las crisis no se las combate con slogans, escraches ni mentiras. Pueden ignorar la realidad pero no pueden ignorar las consecuencias de ignorar la realidad. La responsabilidad de la inflación/devaluación que estamos viviendo es fundamentalmente del Gobierno Nacional.

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Aprovecho la ocasión para invitarlos al curso online que estamos organizando desde la juventud de Unión PRO sobre finanzas personales, ahorro e inversión. Es gratuita, dada por voluntarios y para todo el país: http://bit.ly/JovUPRO-FinanzasPersonales

¿Cómo hacer para ahorrar en Argentina?

Si quiere saber cómo hacer para que le sobren unos pesos más por mes, esta nota es para usted. Si sabe qué hacer con los pesos ahorrados, lo invito a dejar su sugerencia en los comentarios. Si no tiene idea de qué hacer con eso, tendrá que esperar a una próxima columna.

Consumimos mucha publicidad que nos invita a consumir. Que usted ahorre plata no es negocio para nadie en principio, salvo para usted. Invierten millones de dólares para que nos despojemos cuanto antes de la plata que nos ganamos laburando para alimentar el paradigma postmoderno de que uno se define a partir de lo que consume. Consumimos para reafirmar nuestro ser.

Muchas personas, sin embargo, se dejan arrastrar por la marea de los tiempos que corren y han abandonado el sano trabajo de alimentar, además de al cuerpo, al espíritu. Quizás sea más preciso decir que más que alimentar el espíritu el desafío es frenar la inercia de la acción para contemplar el contexto. En criollo, hay que parar la pelota, cual Juan Román Riquelme, levantar la cabeza y ver cómo seguir la jugada. Ahorrar es parar la bocha.

Frenar nos obliga a enfrentarnos con nuestra realidad, con lo que nos rodea. Se puede ahorrar (definamos “ahorrar” como no-gastar plata) para diferir un consumo comprando algo luego o para invertir. En la práctica no hay mucha diferencia entre comprar algo en cuotas o ahorrar para gastar, ambas son formas de consumir el capital propio. Si bien creo que es fundamental separar una determinada cantidad de dinero por mes para “pagarse a uno mismo”, es decir, para premiarse por los esfuerzos y los sacrificios quisiera que nos enfoquemos en el ahorro para invertir.

Antes de hablar de inversiones, ¿cómo hacemos para lograr que nos sobre algo de plata como para poder pensar en ahorrarla? Comparto diez ideas para lograrlo:

 

  1. ORDEN – Conozca cuánto gasta y en qué: el primer paso para poder trabajar sobre tus finanzas personales es ser consciente de cómo gasta uno dinero. Llevar un registro de ingresos y egresos le servirá para analizar los puntos más sensibles de su bolsillo y le va a permitir identificar dónde le conviene invertir esfuerzos para lograr una diferencia.
  2. SEPARE EL AHORRO: Si hizo bien las cuentas en el punto anterior podrá saber cuánto puede ahorrar por mes o podrá elegir proyectarlo. Una vez definida la cifra: SEPARELO YA. Cada vez que cobre separe el dinero destinado a ahorros. De esa manera evita la tentación de gastarlo porque lo tiene.
  3. COMPRAS MAYORISTAS – Planificar las compras de la casa: se sorprenderían de la cantidad de plata que puede ahorrarse en papel higiénico. No es una joda. Una compra mayorista de papel puede rendirnos meses y representar un ahorro de al menos un 30-40%. Además no hace falta que lo consumamos nosotros, podemos repartir la compra con amigos y familiares y gozar del beneficio. Esto aplica en general para distintos artículos de limpieza, productos envasados y enlatados, bebidas, entre otras cosas.
  4. PAGUE CON DÉBITO – Aproveche los descuentos: la mayoría de las tarjetas de débito tienen un descuento de aproximadamente un 20%. Además reintegran el 5% del IVA. La diferencia entre comprar un día o el otro puede tener un impacto interesante en el bolsillo a fin de mes. Hay múltiples beneficios a los que se puede acceder para lograr un descuento a la hora de realizar una salida, a veces conviene pedir prestada una tarjeta a algún amigo.
  5. COMA DISTINTO – Alterar la dieta: solemos comer por inercia lo que nos enseñaron a comer en casa perdiendo de vista que muchas veces existen opciones interesantes para diversificar nuestra dieta generando ahorros interesantes a la par que mejoramos la ingesta de nutrientes. Las legumbres (lentejas, porotos, garbanzos) son alimentos baratos que suelen estar ausentes en la mayoría de las dietas por ejemplo y ofrecen múltiples beneficios nutricionales. Alternar carne de vaca con cerdo, pescado o pollo también es una opción que puede servirnos para ahorrar bastante. Otra forma importante de ahorrar es armando viandas para el trabajo en vez de comer en algún bolichito.
  6. BUSQUE PRECIO – Camine, señora, camine: en un contexto de inflación como el que ha generado el kirchnerismo por su mala gestión el mercado reacciona a la incertidumbre generando distorsiones en el sistema de precios. Esto hace que haya empresarios que deben ajustar antes que otros porque su estructura de gastos así lo exige o que, ante el miedo de una situación futura adversa se “cubran” aumentando preventivamente. Sea por necesidad o miedo, los precios tienden a establecerse sobre supuestos antes que por la realidad económica de cada empresa y siempre aparecen oportunidades o diferencias entre vendedores que leen el futuro de forma diferente. Es probable que caminando algunas cuadras encuentre diferencias amplias.
  7. EVITE COSAS INNECESARIAS: muchas veces terminamos comprando por impulso cosas que no necesitamos. Resista la tentación de comprar por comprar y, sobre todo, evite hacerlo si eso implica poner en riesgo el dinero que separó para ahorrar. Así mismo revise los gastos recurrentes que tiene. Muchas veces le cobran cosas que no necesita en la factura del celular (tonos de espera, mensajes de suscripción) o está pagando caro por un servicio que podría adquirir por menos plata (Internet o TV) o directamente ni lo usa. Revise sus gastos y corte con aquello que no necesita.
  8. NO SE COMPRE COSAS QUE GENERAN GASTOS: autos, motos, perros, gatos, iguanas, son todas cosas que pueden parecer estimulantes pero que conllevan un valor de mantenimiento oculto. Antes de realizar una compra de estas características tener muy presente si podemos afrontar dicho costo y cómo afectará nuestro esquema de ahorro. Por ejemplo, muchas veces resulta más barato movilizarse en taxi unas cuantas veces por mes que pagar el costo de mantenimiento de un auto. Ojo con comprar cosas que nos rindan un interés negativo. Entiendo que las mascotas enriquecen la propia vida pero invito a ser conscientes de los gastos antes de comprarlos para poder tomar una decisión inteligente que evite arrepentimientos.
  9. DIVIDA LOS GASTOS DE LAS SALIDAS: Su trabajo vale tanto como el de la persona con la que sale. Si existe una diferencia considerable de ingresos o se quiere tener una atención, bienvenido sea el gesto. Pero es insensato montar una relación sobre la premisa que sólo una de las partes se ocupe de los gastos. No hay que confundir ser atento con ser un pavote, procure una dinámica equilibrada. Esto también servirá como filtro para medir el interés de su contraparte.
  10. COMPRE DÓLARES – o al menos raje del peso: $8 por dólar es un regalo. No se deje amedrentar por aquellos que enarbolan el discurso de un nacionalismo patético, decadente y empobrecedor. Cuide sus ahorros. Procure migrar al dólar comprándolo de forma directa (si la AFIP se lo permite), a través de bonos (por ej. el Bonar AA17) o comprando oro en el Banco Ciudad.
  11. (Bonus Track) ALÉJESE DE LOS TURROS: muchos le dirán que en estos tiempos de crisis usted debe inmolarse por “una causa superior” dejándose arrastrar hacia la miseria por el “bien común”. Agradézcale a quienes lo invitan a tales sacrificios pero recuerde que nadie es más merecedor del fruto del sudor de su frente que usted mismo. Ante todo cuídese usted, a su familia y a los suyos. Un sistema que le pide que haga estupideces o sacrifique sus afectos y su felicidad para funcionar es absolutamente perverso.

Igual reconozco que es ruinoso sugerirles a ustedes que ahorren cuando el Gobierno Nacional no para de derrochar fondos públicos y financia su inoperancia y déficit con emisión monetaria y devaluación. Aún así, aunque otros estén trabajando para destruir nuestra capacidad de ahorro, existen algunas precauciones que podemos tomar. Vivir mejor, a pesar del kirchnerismo, es una elección. La elección definitiva de vivir mejor la hacemos en el 2015.

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El cepo vive, la lucha sigue

El que apuesta al dólar pierde” fue una frase pronunciada en 1981 por Lorenzo Sigaut, tras la cual todos aquellos que tuvieron dólares ganaron a costa de los infelices tenedores de moneda nacional. Hace algunos meses Cristina Fernández de Kirchner se reía de aquellos que sugerían comprar dólares a $4,80 previendo que la tremenda inflación generada por el kirchnerismo a raíz del abuso de la emisión monetaria generaría una rápida depreciación de la moneda argentina. Ella sostuvo que quienes ahorraran en dólares iban a perder. La historia, como ella mismo sostuvo, tiende a repetirse.

Yendo a temas más actuales: ¿le creíste al kirchnerismo con el tema del cepo y te volvieron a estafar? Si la respuesta es “sí”, a esta altura no puedo decir más que decirte “Y… ya tendrías que saber dónde estás parado y con quiénes estás tratando”; si no te engrupieron te ganaste una carita feliz.

El viernes pasado el pirómano (flamante le queda corto) ministro de Economía Axel Kicillof sostuvo que el cepo iba a bajar del 35% al 20% “para turismo y para compras en el extranjero”. Tardó dos días en echarse atrás. Lo cierto es que dicha medida fue anunciada para contrarrestar mediáticamente la brutal devaluación que llevó a cabo el kirchnerismo durante la semana pasada. Ahora dieron marcha atrás con la modificación a la percepción diciendo que la modificación sólo alcanzaría a aquellos que compren dólares para atesorar convirtiéndose así la medida en una genuina canallada.

Quienes habían planificado sus vacaciones en el exterior compraron, en su mayoría, los pasajes previendo un dólar cercano a $6 y un recargo de un 20%. Durante el transcurso de las vacaciones procedieron a aumentar el recargo y a devaluar de forma tal que sus vacaciones se encarecieron entre un 40% y un 60% aproximadamente en menos de un mes y en muchos casos con los consumos ya realizados. Sin embargo, quisiera dejar de lado las consideraciones concernientes a la perversidad de la devaluación en curso y quisiera enfocarme en la ilegitimidad del método elegido para llevar a cabo el “cepo cambiario”.

El cepo se instrumenta a partir de un cálculo que hasta los mismos agentes de la AFIP dicen desconocer que asigna “mágicamente” permisos de compra a partir de una supuesta capacidad contributiva y de ahorro. Aludo a la magia porque resulta quizás la forma más elocuente de describir al proceso que se lleva a cabo a espaldas de los ciudadanos violando derechos fundamentales de los ciudadanos concernientes al acceso a la información pública, la protección de datos personales y la posibilidad de verificar la racionalidad de una medida. En síntesis, el cepo está cubierto por una cortina de humo.

Recordemos que en mayo del 2013 el titular de la Dirección General Impositiva, Angel Toninelli comentó que el cálculo para autorizar la compra de dólares “ no es la fórmula de la Coca Cola, pero se parece bastante”. Y fue más allá: “Es una formula que se cambia periódicamente, tiene ingredientes que los pone el Banco Central y la AFIP, y otros que los pone Dios. La verdad, no lo puedo explicar porque no conozco exactamente cómo va operando”.

La mayoría de los argentinos nos sometemos a las arbitrariedades de este grupo de improvisados y mentirosos. Sin embargo, conozco al menos un caso de resistencia que merece destacarse. El 1° de febrero de 2012 el equipo de Bloque Constitucional liderado por Daniel Rybnik presentó una serie de Habeas Data solicitándole a la AFIP que revelara el método a partir del cual otorgaba los permisos y qué datos personales empleaba. El reclamo llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa caratulada “Jorajuría de León, Camilo c/ EN-AFIP-Resol 3210/11 (COC) s/Habeas data” (Expediente Nro. 264/2012) y luego de que ésta se desembarazó del tema aduciendo cuestiones procesales la causa fue recurrida ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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Juan Gelman y la sangre en la tinta

Nos enseñan en la escuela y hasta en la universidad con cierta perversidad que el rol del Estado es perseguir el “bien común” como si se trata de un punto objetivo negando en esa casi inocente frase la profunda complejidad de las relaciones de poder, la contraposición de intereses y la nula neutralidad de todo acto gubernamental. A la luz de esta ausencia de neutralidad quisiera revisar la forma en que se ha tratado la muerte de Juan Gelman.

Su muerte suscitó un debate entre quienes consideran que al Gelman-artista se lo puede separar del Gelman-asesino (que, como mínimo, fue parte de una estructura que cometió sistemáticos asesinatos en nombre de la “patria socialista” contra un gobierno democrático) y quienes en cambio sostienen que resulta imposible separar al artista de su biografía y lo condenan por su falta de arrepentimiento y ausencia de confesión. Entiendo las razones de ambas partes y considero que se trata de una valoración que queda a cuenta de la conciencia de cada uno.

Pero ¿de qué forma puede un Gobierno ser conmovido por los versos de un poeta al punto tal de negar una parte de su historia? Al menos eso parece indicar que se haya decretado luto en su nombre a pesar de su participación como alto mando en una organización terrorista como Montoneros. Tenemos que tener presente que un Gobierno puede optar por dos caminos a la hora de enfrentar conflictos pasados: el de la revancha o el del perdón.

El camino del perdón es un camino que pretende abandonar la búsqueda de castigos extemporáneos y privilegia la búsqueda de la Verdad. El fin es traerle algo de paz a quienes no sólo les haya sido robado un ser querido sino el acceso a los hechos que llevaron a su desaparición. La memoria es un camino sanador, permite separar la paja del trigo, y establece un criterio de corte entre el pasado y el presente, generando un punto final que permite dar vuelta la página generando seguridad jurídica definiendo a partir de la sanción de alguna ley la certeza de qué acciones serán penadas, revisadas y qué daños serán resarcidos.

El Gobierno Nacional inauguró con Néstor Kirchner el estilo de la revancha donde la memoria pasa a un segundo plano y se pasa a considerar que hubo muertos que merecen justicia y otros que no, que hasta el último soldado comprometido merece estar en prisión pero que el acceso a la Memoria de aquellos que antes de que acontezca la sangrienta y horrorosa dictadura murieron en manos de los jóvenes idealistas puede esperar o no es prioritario. También pone en manifiesto que hay víctimas más valiosas que otras a quienes conviene reconocerle una compensación monetaria sin perjuicio que hubieran tomado las armas contra otros hermanos argentinos. El camino de la revancha abre la puerta a la injusticia, haciendo que aquellos que hoy estén en el Poder impongan sus condiciones a la hora de mirar hacia atrás.

Soy partidario de construir una Nación con Memoria pero que abandone la lógica revanchista. En el marco de una política gubernamental de perdón, las loas a Gelman serían una forma de revalorizar nuestra historia y nuestro arte si hubiera confesado sus crímenes. En este contexto, las loas al poetamártir, apodo que Del Barco le otorgó, son sólo una forma de realzar el uso corrupto del Estado para premiar a los del propio bando, privilegiando la revancha por sobre la Memoria de un pueblo. En caso de encarar el camino de la venganza, no seamos hipócritas y extendamos el “ni olvido ni perdón” hasta el último que derramó sangre de un argentino o formó parte de su derramamiento.

No creo que deba dársele el mismo trato a quienes formaron parte de una dictadura asesina como a quienes realizaron actividades terroristas contra un gobierno democrático. Aunque sí creo que ambas cosas son lo suficientemente reprochables como para que no podamos realizar una salvedad como la que se hizo desde el Gobierno sin que medie una política de Estado más abarcativa que de alguna manera sirva para expiar o justifique pasar por alto datos históricos como las manchas de sangre en el trazo de Gelman.

Espero que en los años venideros empecemos a tratar nuestra historia con más respeto, liberándola de las cadenas de los mezquinos intereses políticos circunstanciales que hagan del Olvido y la Mentira una herramienta frecuente a la hora de armar un relato. Memoria para todos. Lo que sí está claro que ninguna de las dos políticas (perdón o revancha) ofrece satisfacción plena para todos los involucrados, debemos elegir.

¿Separamos la tinta de la sangre o dejamos abierta la herida mezclando en la memoria letras con balas?