La punta del iceberg: “bloque dominante deconstruido”

El concepto de-construcción de los postestructuralistas nos permite siempre poner en perspectiva histórica lo que estuvo en juego en este 2014 pero que comenzó a emerger no sólo con la resolución 125 sino con la regulación del dólar de noviembre de 2012.

Justamente la regulación del dólar dio inicio a la desaceleración económica que coincidió con la profundización de la crisis internacional. La baja de las tasas de interés a nivel internacional, la contracción del comercio y la falta de recuperación de las principales economías puso sobre el escenario el rol de China para traccionar al resto de las economías.

En este contexto, la economía nacional comenzó 2014 con una devaluación del 24% -pasó de $6,5 a $8,1 por dólar- , la cual se estabilizó con un tipo de cambio que está cerrando este año alrededor de 8,5 mientras que el dólar “ilegal” se desplomó . Continuar leyendo

Consecuencias de un fallo

El sistema capitalista actual bajo la norma de la desregulación financiera ha generado desigualdades económicas a lo largo del planeta. Mientras 85 personas representan el 46% de la riqueza del mundo, ese 46% equivale a la riqueza que tendrían 3.5 millones de personas.

Por otro lado, The New York Times (mar-2014) publica que: “Las empresas parecen mucho más dispuestas a apilar los billetes, o usarlos para comprar más acciones, que a crear nuevas capacidades productivas”. Los activos inmateriales representaban en promedio alrededor del 5% de los activos de las compañías estadounidense en la década de 1970; en 2010 esta proporción pasó al 60% (Le Monde Diplomatique – Mar-14).

La situación parece complicarse en este comienzo de siglo con tanta desestabilización por parte de los mercados financieros en las principales economías al punto que actualmente, desde NY, se pone en duda la posibilidad de que un Estado Soberano pueda reestructura su deuda ante una crisis económico-financiera.

En el caso argentino la ruta de la reestructuración de la deuda fue la siguiente: la deuda en default en 2001 fue por u$s 81.000 millones, en marzo de 2005 el canje de deuda con acreedores privados tuvo una aceptación del 76%; en marzo de 2006 se realizo al cancelación anticipada de la deuda con el FMI por u$s 9.500 millones; para mayo de 2010 se reabrió el canje de deuda y acumulo una aceptación de más del 92%; tres años más tarde en octubre se acuerda en el CIADI con otras compañías con fallo favorable por u$s 677 millones; y durante el 2014 se realizaron los acuerdos con Repsol (marzo) por la nacionalización del 51% de YPF lo que significo unos u$s 5.000 millones y en mayo se cierra el acuerdo con el Club de París (19 países) por unos u$s 9.700 millones.

El reciente fallo del juez Griesa implica pagar unos u$s 1.500 millones lo que parece insignificante si lo comparamos con los arreglos que se hicieron con Repsol o el Club de París o la misma cancelación con el FMI. Pero la trampa del discurso que dice “hay que pagar” está en que no tiene en cuenta que ello implicaría un pago, incluyendo la totalidad de los bonos en default, de unos u$s 15.000 millones que es el equivalente al 52% de las reservas internacionales, el 20% de las exportaciones y a un aumento de $3.100 de deuda por habitante o el equivalente a 5 AUH (asignación universal por hijo/a).

Los escenarios para la Argentina son los siguientes: No pagar: a). No pagar deuda del canje lo que nos lleva al default; b). Pagar la deuda del canje (lo que se hizo el viernes pasado) entonces Griesa no permitió cobrar a los holdins y entraríamos en “default técnico”. Pero un “default técnico” deslizado por Griesa lo que confunde más la situación porque un default lo declara un Estado no un juez. Aún así ambos escenarios de no pagar nos llevarían a un riesgo de crisis.  En cambio, pagar el fallo por los u$s 1.500 millones nos llevaría a desembolsar unos  u$s 15.000 millones por “igual tratamiento” a todos los” holdouts” y surgirían los posibles reclamos por clausula RUFO (Rights Upon Future Offers) que obligaría a la Argentina a pagar un estimativo de más de u$s 140.000 millones, lo cual representa el 73% de lo que se pago entre 2003 y 2013 por capital e intereses, de un día para otro. Esto nos empujaría a un escenario de crisis financiera-económica y social.

Ambos casos, de pago o no pago del fallo, nos conducen a un riesgo de crisis sociales y económicas pero ¿que implica esto? Caer en esta situación de impago o de falta de capacidad de pago por un fallo con las características que nos está imponiendo el juez Griesa devela que la antigua “diplomacia cañonera” con la que se invadían países o se anexaban territorios ha cambiado de forma pero no de esencia. El Estado argentino ha desembolsado entre 2003 y 2013 unos u$s 190.000 millones por pago de capital e intereses producto de sus actividad económica, o sea, con recursos propios (ver grafico[1] deuda externa y crecimiento). El apoyo de países como Francia, el mismo Estados Unidos, Reino Unido, Bolivia, el G77+China, The Bank of NY Mellon, Fintech Advisory o de expertos como Joseph Stiglitz, Nouriel Ruobini, Anne Krueger demuestran que la Argentina ha resuelto no solo los temas del frente externo sino que cuenta con el reconocimiento de países, foros y expertos que observan el peligro en que no se puedan reestructurar deudas de los Estados Nacionales ante una minoría financiera que no busca que Argentina pague los 1.500 millones sino lo que está detrás son los recursos como Vaca Muerta o las empresas con participación o que sean recuperado para la órbita  estatal como es el ejemplo de Aerolíneas Argentinas que entre 2008 y 2013 redujo su déficit de u$s 942 a u$s 250 millones lo que la hecho revalorizarse como empresa o que pone en peligro recuperación de los trabajadores en la participación del ingreso de la economía nacional: capital (42.2%) y trabajo (51.4%).

capital y trabajo

Aunque parece poco probable ese escenario de expropiación de los recursos, reflexionemos, si pagamos como dicen algunos sector políticos en nuestro país ¿De dónde sacaríamos para pagar los u$s 140.000 millones? Reinhart-Rogoff muestran un ejemplo de cómo pagar en la modernidad del capitalismo sin la diplomacia cañonera –ejercida en 1916 por EUA que ocupo Haiti y Nicaragua con el fin de controlar sus aduanas y obtener ingresos por el servicio de deuda[2]- se transformo en diplomacia financiera: Después de todo, Terranova perdió nada menos y nada más que su soberanía cuando incumplió en el pago de su deuda externa en 1936, en última instancia convirtiéndose en una provincia de Canadá; por su parte Egipto, entre otros países, se volvió un “protectorado” británico tras un episodio de impago.


[2] Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff (2011). “Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera”. Fondo de Cultura Económica.