La educación humanista en un mundo automatizado

“Nos estamos ahogando en información, mientras escasea la sabiduría”, escribe el renombrado científico E. O. Wilson, incluido en el prólogo de En defensa de la educación liberal, el último libro de Fareed Zakaria. Y agrega: “El mundo que viene será liderado por sintetizadores, aquellos que sean capaces de reunir la información correcta en el momento adecuado, analizarla críticamente, y tomar las mejores decisiones”.

Esta afirmación parece una sorprendente defensa de la humanidad, viniendo de un científico, especialmente en una era que vive obsesionada por la ciencia, la tecnología, la educación y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). Aun así, el testimonio de Wilson resume perfectamente el argumento de la obra de Zakaria: El supuesto conflicto entre las ciencias y las humanidades ha sido llevado a un extremo desproporcionado.

Zakaria no niega el peso de la ingeniería o de otras ciencias duras entre los campos más cotizados y demandados del futuro. Pero, sostiene, hoy resulta más crítico que nunca combinar la formación en las llamadas STEM con una base sólida en humanidades. En sus palabras, “en la medida en que trabajamos con computadoras (que es realmente el futuro de todo trabajo) las competencias más valiosas serán aquellas propiamente humanas, que las computadoras no logran sustituir -aun”. Continuar leyendo

¿Ayudará la enseñanza online a generar mayor acceso a la educación superior?

La educación superior se ha convertido en un paso obligado para competir en el mercado de trabajo del siglo XXI. Diversos estudios han demostrado que las personas con títulos superiores -de institutos comunitarios, programas de formación técnica o universidades tradicionales- tienen mejores salarios a lo largo de su vida, pero además gozan de una mayor movilidad social, una esperanza de vida más larga y mayores oportunidades.

A pesar de estos hallazgos, la enseñanza postsecundaria es aún escasa en las economías emergentes como en las latinoamericanas. Y en los países más desarrollados, los costos -y la consecuente deuda- se han disparado. Un informe reciente de los investigadores de Harvard Claudia Goldin y Lawrence Katz sostiene que “las ganancias asociadas a la educación superior en EEUU se han elevado de modo marcado desde 1980, sugiriendo que la oferta de formación para el trabajo no ha podido seguir el ritmo de la demanda”. Continuar leyendo

Filantropía de riesgo y educación

“Existen pocas innovaciones en el ámbito educativo que ofrezcan tanto potencial para transformar la educación de los estudiantes como el avance de la educación combinada”, sostiene Laura Vanderkam, autora del reporte sobre nuevas tendencias en educación elaborado por Philanthrophy Roundtable, una asociación de  líderes empresarios e inversores agrupados para potenciar sus donaciones e iniciativas filantrópicas en Estados Unidos.

La educación combinada, o blended learning en su denominación original en inglés, es un fenómeno reciente en Estados Unidos promovido por algunos pensadores, en particular por el famoso experto en innovación de Harvard Clayton Christensen y Michael B. Horn, que lo articularon en el best seller Disrupting Class junto con las primeras experiencias de compañías como K12.com, Connections Academy y escuelas como Rocketship o Carpe Diem. A ellos se suman instituciones como la incubadora Imagine K12, el fondo de inversión New School Venture Funds y otras que están financiando emprendedores enfocados en incorporar tecnología para mejorar la calidad educativa.

Lo que comenzó siendo un movimiento pequeño que trataba de combinar la enseñanza online con presencia en el aula y se dirigía inicialmente a los “no-consumidores” de educación formal, como aquellos alumnos que habían dejado la escuela o los que se educaban en sus casas (homeschooling: un segmento con más de 2 millones de alumnos sólo en Estados Unidos), se está convirtiendo en un fenómeno que está llegando a miles de escuelas primarias y secundarias en todo el país.

Lo interesante de esta innovación es que ha sido promovida casi enteramente desde el sector privado. Emprendedores, inversores y académicos no sólo han introducido el tema en la agenda de política educativa en Estados Unidos, sino que han financiado también experiencias piloto. Estando en marcha y algunas con resultados probados acaba resultando más fácil para el sector público adoptarlas y escalarlas para ser ofrecidas a la población en general. Es decir, el sector privado ha tenido un rol fundamental en introducir una innovación que, según evaluaciones recientes, está mostrando resultados positivos en términos de mejora de la performance de los alumnos en los exámenes nacionales.

Es una lección que podemos aprender en América Latina, donde líderes empresarios han comenzado a apoyar instituciones que generan conciencia sobre la importancia de mejorar la educación, como Todos pela Educacao en Brasil y Empresarios por la Educación en Perú, Colombia y Guatemala. Sin embargo, son pocos los que han ido más allá, financiando experiencias específicas que generen efectos comprobables que puedan ser incorporados por otros y en particular por los gobiernos, los mayores proveedores de educación en la región. Es aquí donde la filantropía puede cumplir un gran rol, identificado ideas con potencial, nutriendo su crecimiento con inversiones inteligentes y expandiéndolas lo más posible.

“La filantropía enfocada en educación está creciendo en América Latina”, señala Claudio González, un prestigioso empresario mexicano que fundó UNETE y más recientemente Mexicanos Primeros, que aboga por mayor calidad educativa en su país. González y sus hermanos han encontrado además que participar en emprendimientos privados en educación es otra forma de contribuir al impacto social y por eso han invertido en empresas como UniversoNet, una cadena de escuelas secundarias.

González es un buen ejemplo de una nueva generación de empresarios latinoamericanos que a través de la filantropía de riesgo asumen mayor compromiso con sus sociedades y buscan influir en el cambio social. “Esto no se veía hace 20 o 30 años en América Latina. Actualmente existe un nuevo grupo de dirigentes en la región, muchos de segunda o tercera generación de las principales familias empresarias de sus países, que combinan la inversión con una búsqueda de impacto en diferentes temas sociales”, sostiene Eliza Erikson, que ha co-invertido con varios de ellos. Erikson es una de las directoras de Omidyar Network, el fondo de inversión creado por Pierry Omidyar, quien decidió destinar la fortuna obtenida por la venta de su empresa ebay a la inversión de impacto y la filantropía de riesgo y hasta la fecha ya ha realizado más de diez inversiones en el área de educación.

El reporte de Philanthrophy Roundtable se enfoca en recomendaciones a filántropos de riesgo interesados en promover calidad educativa a través de la incorporación de tecnología en la educación. Recomendaciones que van desde abogar por esta transformación a través de apoyar conferencias, grupos de expertos, o una nueva publicación, hasta financiar cursos de entrenamiento para maestros, o la creación de nuevas escuelas y proveer capital semilla para emprendedores.

La baja calidad educativa vigente en América Latina requiere nuevas formar de pensar el problema, diferentes modelos para promover cambios. La filantropía de riesgo tiene un importantísimo rol que jugar.

Educación 3.0

Con tantas voces hablando sobre educación, tantas instituciones como la ONU, la OCDE, la UNESCO, fundaciones, pensadores y formadores de opinión enfocándose en la reforma educativa, ¿por qué sigue siendo tan difícil mejorar la calidad y ver resultados positivos?

Las economías siguen creciendo y transformándose. Nuevas industrias surgen y otras viejas se evaporan. La necesidad de capital humano cambia casi todos los días, pero la educación no parece cambiar. El reciente libro Redesigning Education: Shaping Learning Systems Around the Globe, del Programa Global de Líderes de Educación (GELP), reflexiona de forma innovadora sobre estas cuestiones. El propio GELP es una innovación bienvenida al debate educativo, un grupo formado por líderes educativos de nueve países diferentes en los cinco continentes. Pero a diferencia de otros grupos similares, incluye inversores, empresarios y pensadores que entienden que el debate para mejorar la educación no puede estar enfocado únicamente en el funcionamiento del sistema educativo actual, sino que hay pensarlo desde una transformación más profunda. Tal vez no relacionada con cambiar instituciones públicas o políticas específicas, sino más bien abriéndolo a la incorporación de otros actores.

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