¿Irina Bokova es la persona adecuada para dirigir la ONU?

A fines de este año expirará el mandato del actual secretario general de las Organización de Naciones Unidas (ONU), el surcoreano Ban Ki-Moon. Por tradición, el puesto rota entre las regiones del globo y le tocará a Europa del Este proponer a sus candidatos. Bulgaria acaba de nominar a Irina Bokova, actual directora general de Unesco. No estoy lo suficientemente familiarizado con su gestión administrativa como para evaluarla desde ese ángulo. Políticamente, sin embargo, durante su mandato en ese organismo ocurrieron algunas cosas desagradables que despiertan reparos y me llevan a hacer la pregunta contenida en el título de esta nota. Desde el punto de vista de la igualdad de género, la elección luciría correcta, al dar ese puesto clave del sistema de la ONU por vez primera a una mujer. Pero eso podría ser todo lo positivo del asunto.

La señora Bokova tiene un pasado rojo destacado. Fue miembro activo del Partido Comunista Búlgaro durante la Guerra Fría, cuando su padre, Georgi Bokov, era el editor responsable del Rabotnichesko Delo, su publicación oficial. Estudió en el Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, una usina ideológica de diplomáticos comunistas. Permaneció en el partido hasta que pasó a llamarse Partido Socialista Búlgaro. De aceptarla, quizás la ONU busque balancear su propia historia al untar como líder máximo a una búlgara con pasado comunista como contrapeso a haber electo a un austríaco con pasado nazi, Kurt Waldheim. De cualquier forma, la gente cambia. ¿No fue acaso el nicaragüense Sergio Ramírez un vicepresidente sandinista y el peruano Mario Vargas Llosa alguna vez un izquierdista? Continuar leyendo

Memo interno de la Jihad Global a Cristina

Hermanos en la causa de la Jihad, que Alá esté con ustedes:

Nuestro plan de atacar a la presidente de la República Argentina ha sido expuesto. Dos eficientes comisarios porteños han alertado a la Casa Rosada al respecto (¡además del mal gusto elijen un color gay para su palacio de gobierno!). Justo cuando habíamos reordenado nuestra prioridades y definido nuestro objetivo supremo, nos han detectado. Fue inteligente dejar de lado a Ban K i-Moon, Barack Obama, David Cameron, Francois Hollande, Angela Merkel y otros dignatarios infieles y centrarnos en una de las menos relevantes figuras internacionales contemporáneas para hacerla nuestro blanco. Eso desorientó a nuestros adversarios. Lastimosamente también a muchos de los nuestros, tal como me whatsappeó el otro día el hermano Abdullah: “¿¡Y esa quién es!?”. Pero ya no funcionará: se enteraron. Y encima la propia Cristina Fernández lo ha anunciado públicamente, y nada menos que en el Vaticano y en la ONU.

Como si ella quisiera agregar ofensa a la herida inicial, su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas fue un desastre. En su recinto condenó la muerte dada por Estados Unidos a Osama Bin-Laden, fundador de Al-Qaeda con la que estamos enemistados. ¿Y por qué condenó esa muerte y no las más recientes de Abu Yousef al-Turki, líder del Frente al-Nusra en Siria, o la de Ahmed Abdi Godane, jefe de al-Shabab en Somalia? Esta hereje no debió condenar muerte alguna, sólo las vidas de nuestros nobles mártires cuentan.

Luego la señora puso en duda la veracidad de nuestros videos de decapitaciones. ¿Pueden creerlo? ¿Acaso tiene ella alguna idea del tiempo y esfuerzo que lleva capturar infieles, mantenerlos en cautiverio, eludir a las agencias de inteligencia que constantemente nos monitorean, preparar el mensaje al mundo, convocar a un verdugo que hable inglés, confeccionar el vestido naranja onda-Guantánamo, conseguir la cámara y filmar la ejecución? ¿Todo para nada? ¿Tanta inversión de energía para que la presidente argentina nos ninguneé?

¿Y que necesidad había de comparar a su nación sudaca con nuestro archienemigo en el Medio Oriente, Arabia Saudita? Esos monarcas traidores que venden petróleo a cambio de seguridad al Tío Sam y que prestan sus pilotos para que sus aviones escolten a los jets norteamericanos mientras bombardean nuestras sagradas posiciones, no deben ser modelo de país para nadie. No es que no estemos de acuerdo con los duros castigos que Ryhad impone a los homosexuales, o con la ejemplar forma en que lapida a las mujeres adúlteras, o la eficaz manera en que amputa las manos a los ladrones. No, eso está bien. Pero este pozo petrolero con bandera es socio de Occidente y ha de pagar por ello. ¡Tómenos de ejemplo a nosotros señora! Mucho de lo que usted anhela ya lo estamos implementando en partes de Siria e Irak y, si Alá quiere, en toda la región prontamente: inexistente oposición política, nula libertad de expresión, nada de medios de prensa independientes. ¿Ve?

Debo admitir que me molestó sobremanera su insistencia, ya rayana en el ridículo, de acercarse a Irán. Soldados de sus Guardias Revolucionarias y combatientes de Hezbollah están luchando fieramente contra nuestros hombres. Teherán representa el corazón del chiísmo regional con el que estamos mortalmente enemistados y compitiendo por la supremacía en el Medio Oriente. ¿Qué tienen los iraníes para ofrecerle que nosotros no? Es cierto que desde que asumió funciones el gobierno de Hassan Rouhani ha matado alrededor de mil disidentes y está al tope en la cantidad de ejecuciones per cápita a nivel mundial. Pero dénos tiempo. Los ayatollahs llevan treinta y cinco años en el poder perfeccionando su técnica autoritaria. Volviendo a lo nuestro: ¿exactamente que parte de la frase “Teherán no validó el Memorando en todo este tiempo” usted no entendió? ¿Por qué persiste? En fin. Este sí que es un enigma divino.

Por último, la insinuación de que si algo le pasara los argentinos deberán mirar al Norte y no al Medio Oriente estuvo demás. ¿Acaso somos los del ISIS menos amenazantes que Washington? ¡Por favor! ¡Que cosas dice! Ya ven, hermanos en armas, lo que sucede cuando uno no milita en nuestra Fe y se forma en una provincia que lleva por nombre Santa Cruz.

No obstante, no todo fue malo en su discurso. Eso de los “demonios internos y externos” al referirse a los judíos me encantó. Le regalo un smiley por ello J y un me gusta en su portal de Facebook; aunque no me haré seguidor suyo en Twitter pues me han dicho que abusa de ello, too much como le agrada decir. También ha hecho bien en instar a los sionistas a que acepten la creación del estado de Palestina; ya usaremos ese territorio para atacarlos oportunamente, como nuestros amigos de Hamas acaban de hacer desde Gaza y nuestros enemigos de Hezbollah han hecho desde el Líbano. Y me saco el sombrero por su crítica al modo en que Washington nos está atacando, ojalá (u “Oh Alá” como decimos por acá) que Obama le haga caso. Uno nunca sabe.

Al fin de cuentas, no estuvo tan mal. Quizás reconsideremos y la perdonemos.

Salum Aleikum,

Abu Bakr al-Bagdadi,

CEO, Jihad Global

De Siria mejor no hablar

Con este título no quiero significar que el asunto no sea importante; lo es. Tampoco pretendo sugerir que en vez de hablar se debe actuar; aunque creo ello. El título refiere puramente a las penosas implicancias recientes de la retórica del gobierno estadounidense sobre la crisis en este país árabe.

Un año atrás Barack Obama proclamó que el uso de armas químicas sería una línea roja. Esa frase espontánea y no coordinada con sus redactores de discursos lo puso en aprietos doce meses después cuando alrededor de mil cuatrocientas personas, cientos de niños entre ellas, fueron gaseadas en las afueras de Damasco. Forzado a abordar el asunto con seriedad, el presidente de los Estados Unidos advirtió que la credibilidad presidencial y la imagen de la nación estaban en juego y sumadas las consideraciones humanitarias, morales y estratégicas, concluyó que la acción bélica era el único curso de acción viable para castigar al gobierno sirio por su conducta inadmisible y a la vez disuadir a futuros regímenes malhechores de replicar esas acciones. La Casa Blanca comprendió que permitir a Bashar al-Assad permanecer en el poder daría el mensaje equivocado respecto de la proliferación de armas de destrucción masiva, el fortalecimiento de Irán como mandamás regional y la seguridad mundial.

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