¿Tiene techo Wall Street?

El pasado año 2013, el principal índice de referencia de la bolsa estadounidense, el Dow Jones, tuvo un importante avance del 26.5%, acumulando cinco años consecutivos de ganancias; ello tras la importante crisis sub-prime del año 2007-2008.

Si bien el año 2014 se inició con una importante corrección, que alcanzó un retroceso del 7.5% hacia el mes de febrero pasado, rápidamente los precios lograron recuperarse y es así como actualmente el índice nuevamente se encuentra en zona de máximos históricos, estabilizado en valores de 16700-16800 puntos.

Continuar leyendo

Los mercados no creen en una “guerra fría”, al menos por el momento…

La guerra es la manifestación de psicología negativa más importante que puede tener un ser humano como conducta social en masas. Si bien se dice que en las guerras existen los códigos, lo cierto es que éstas, muchas veces, son consecuencia de un fuerte deterioro de los valores humanos.

Por lo comentado, se considera que no es casual que muchas veces una guerra se suceda a una importante crisis económica o social, ya que justamente estas crisis son las que producen la pérdida de valores en los seres humanos, que más tarde se trasladan en hechos violentos.

Por ello, si repasamos el comportamiento histórico de los mercados financieros, cómo estos se mueven por expectativas de lo que el inversor espera hacia el futuro, veremos que todo conflicto bélico de trascendencia mundial durante el último siglo y medio, ha sido antecedido por una fuerte caída del mercado; habitualmente son caídas superiores al 40-50% ó bien caídas duraderas en el tiempo.

En efecto, observemos la siguiente gráfica. La guerra de secesión en EEUU entre los años 1861-1865, fue antecedida por una caída bursátil superior al 50%, que se inicio en el año 1838 y se extendió hacia comienzos del año 1862 (hacia el inicio de la guerra).

guerra

 

Luego llegó la depresión de los años 30, donde la bolsa cae entre los años 1929-1932, perdiendo cerca del 90% de su valor. Esta crisis antecederá la segunda guerra mundial entre los años 1939-1945. Posteriormente, entre los años 1960-1975 se desarrolla la guerra de Vietnam. El recrudecimiento de esta guerra estalla hacia finales de la década del ´60 y comienzos del ´70 y una vez más la bolsa anticipa dicho recrudecimiento, ya que el mercado pierde entre los años 1966-1970 cerca del 40% de su valor. Finalmente, hacia comienzos del presente siglo XXI, el mercado ingresa en una crisis importante que se inicia como consecuencia de la explosión de la burbuja tecnológica y se potencia con un incremento de ataques terroristas a nivel mundial. Entre el año 2000-2003 el mercado estadounidense pierde un 40% y antecede lo que será luego la guerra de Afganistan e Irak, que se termina extiendo hasta el pasado año 2011.

¿QUÉ PASA EN LA ACTUALIDAD?

Como es de público conocimiento, la violencia en Ucrania no cesa y ello mantiene en vilo al mundo entero, reavivando los fantasmas de la “Guerra Fría”, que atravesara el mundo durante gran parte del pasado siglo XX entre los bloques occidental-capitalista liderado por Estados Unidos y oriental-comunista liderado por la Unión Soviética. Ambos bloques, no sólo se disputaban el poderío económico, sino también el poderío político e ideológico en el mundo.

Si bien las condiciones actuales son diferentes a las de aquella época, cada intervención de uno de los bloques en un conflicto que surja a nivel mundial, es motivo para que el otro bloque muestre disconformidad en uno u otro sentido, lo cual muestra que la sensibilidad y la disputa entre ambos permanece latente.

Sin embargo, ¿cuál es la respuesta que han dado los mercados financieros a estos fantasmas de una nueva “Guerra Fría”?

Por lo pronto, si entendemos que los mercados financieros son anticipadores a eventos de esta naturaleza y no al contrario, entonces debemos decir que éstos poco creen en la probabilidad de una “Guerra Fría”.

En efecto, la bolsa estadounidense se encuentra en zona de máximos históricos en torno a los 16600-16650 puntos, y si bien las chances de una corrección natural de corto plazo permanecen vigentes, como toma de ganancia a las fuertes utilidades arrojadas el pasado año, el conflicto de Ucrania ha sido muy bien absorbido hasta el momento por parte del mundo inversor; más allá de la volatilidad intradiaria que suelen tener los mercados en estas circunstancias.

Por el contrario, si hubiera expectativas o temor concreto de los inversores ante las posibilidades de un agravamiento del conflicto, sería sin duda el mercado el que comience a descontarlo y los vendedores reaparecerían con mayor fortaleza.

Por otro lado, la bolsa rusa no ha logrado un gran desempeño en los últimos años, sin embargo esta debilidad del mercado ruso en comparación al accionar de Estados Unidos, ha sido generalizada para los emergentes y en especial para el bloque del BRIC. Aún así, la respuesta que han tenido los mercados del bloque desde el referéndum de Crimea ha sido más que alentadora, al punto que la bolsa rusa acumula saldo positivo desde entonces.

Con lo expresado, queda claro que los fantasmas de la Guerra Fría de los cuales muchos medios hablan actualmente, no son tales para el mercado financiero, al menos por el momento. Veamos…

El oro retoma su atractivo como inversión

En lo que va del año 2014, el precio del metal ha crecido un 12%, pasando de instancias de 1205 dólares por onza troy a niveles de 1350 dólares por onza troy. Sin embargo, esta respuesta alcista del metal ha pasado desapercibida para gran parte del mundo inversor. Es que entre septiembre del año 2011 y diciembre del pasado año 2013, el precio del oro pasó de cotizar de niveles históricos en los 1920 dólares a niveles mínimos de 1182 dólares, perdiendo durante esos veintisiete meses un 38.4% de su valor.

Claramente esa caída del precio del metal, logró erosionar en gran parte la euforia que se vivió en momentos que estos se encontraban en valores históricos, donde no sólo el inversor habitual hacía proyecciones lineales respecto a la tendencia futura del oro, sino que incluso una gran porción del ahorrista común comenzó mirar al metal como un atractivo de refugio e inversión a sus ahorros.

Hoy, con un mercado mucho “más limpio de participantes”, por el mismo efecto de la baja de precio, el avance del 12% que ha desarrollado el metal en los últimos dos meses ha pasado desapercibido por una gran mayoría y ello es una buena noticia, ya que podemos hablar de una tendencia en curso que recién comienza y no de una tendencia saturada.

Continuar leyendo