La UBA está en crisis hace años

Soy uno de los cientos de miles que hoy tienen un título universitario gracias al sacrificio de millones de argentinos que, con sus impuestos, permitieron que pudiera estudiar. También hoy estoy recibido gracias al esfuerzo de miles de profesores que donaron (y donan) sus horas de clase. A pesar del sacrificio de tantos, veo que actualmente unos pocos oportunistas se quieren colgar de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para criticar al Gobierno de Mauricio Macri, al opacar con su miseria política un debate mucho más profundo y concreto: la UBA está en crisis hace años.

La UBA sufrió un serio proceso de desfinanciamiento durante la gestión kirchnerista. Si bien aumentó a nivel nacional el porcentaje del PBI que se invierte en educación superior, dicha distribución no fue uniforme, ni se rigió por criterios de eficiencia ni de necesidades reales. En la repartición, la UBA salió perdiendo. Así las cosas, en el 2008, la UBA recibió el equivalente a aproximadamente 50 pesos diarios por alumno: unas ocho veces menos que la Universidad de Avellaneda (455 pesos diarios) y unas seis veces menos que las universidades que se fueron creando desde el 2009 (301 pesos diarios). Esto surge de las partidas asignadas según la ley de presupuesto nacional nº 27.008, cruzándolo con la cantidad de alumnos por casa de estudios. La universidad más grande del país, bajo la gestión kirchnerista, recibió uno de los menores presupuestos por alumno. Continuar leyendo

Mauricio debe bajar un cuadro

A lo largo de la campaña, Mauricio Macri insistió en que no iba a convalidar ni la violación de derechos humanos, ni la persecución ideológica, ni la violencia política en Venezuela. Por su parte, Lula Da Silva, ex Presidente de Brasil, sugirió que Nicolás Maduro, actual gobernante de Venezuela, debe entender que la democracia consiste en abandonar el poder cuando corresponde.

Maduro, en un reciente discurso ante militares, sostuvo que en su país se está librando una “guerra no convencional” tras haber perdido las elecciones legislativas el pasado 6 de diciembre. Convocó a la movilización de las fuerzas armadas para resistir a la mayoría que adquirió la oposición en la Asamblea Legislativa y dijo: “¡A costa de nuestra propia vida, no lo voy a permitir!”. Maduro pidió ayuda a los militares para “defender a la patria” de quienes le ganaron democráticamente por el voto popular.

Yo soy un hijo de la democracia. Nací en democracia y pretendo vivir toda mi vida bajo una democracia republicana que ofrezca garantías para el que piensa distinto, que cuide a las minorías y que ponga a las instituciones por encima de los intereses políticos de turno. Lamentablemente Venezuela hace muchos años, en nombre de una revolución popular, fue concibiendo un Estado liberticida que atropelló a quien piensa diferente; llegó así a extremos tan absurdos como la ley resorte, la lista Tascón o el encarcelamiento de Leopoldo López. El hecho de que haya elecciones es condición necesaria pero no suficiente para hablar de democracia y en Venezuela hace tiempo que la competencia se da en una cancha inclinada. Continuar leyendo

Listos para otra Argentina

El domingo pasado fue un día histórico, lo digo sin eufemismos. Por primera vez en la historia una mujer será la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y habrá un ballotage en la Argentina. Son dos novedades o cambios institucionales que dan muestra de un país rumbo a algo nuevo.

Pero más allá de lo institucional, creo que también hay que destacar lo político: el pueblo argentino fue a votar y reflejó a lo largo y ancho del país que estamos listos para otra Argentina. Listos para un país inspirado en el diálogo, en el trabajo en equipo y en el respeto al que piensa diferente. No obstante, lo más importante es que se logró quebrar con el pensamiento hegemónico, con que “No se le puede ganar al peronismo”.

Durante los cacerolazos, desde el oficialismo se reían de nosotros y sugerían que si queríamos ser escuchados, debíamos armar un partido y ganar las elecciones. Se tomó el desafío y se trabajó para construir esta alternativa de cambio. Hay que destacar el rol de los mentores de este proyecto: Patricia Bullrich en el 2013 reclamaba la unión de la oposición e hizo lo propio junto a Mauricio Macri. Este año Elisa Carrió, y luego Ernesto Sanz, entre otros dirigentes, permitieron que se consolidara esta coalición de centro con serias chances de ganar las próximas elecciones. Continuar leyendo

Del cacerolazo a las urnas

Hace varios años miles de argentinos nos dimos cuenta de que el kirchnerismo estaba lejos del ideal republicano, del respeto de las minorías y de la primacía de la Justicia. A algunos nos despertaron los múltiples casos de corrupción, a otros la infeliz frase: “Vamos por todo”, con tufo autoritario. También están quienes se avivaron con la confiscación de los fondos de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, las estatizaciones que les hicieron perder millones de dólares a los argentinos o ver plagado al Estado de miembros de la Cámpora o de personas sin idoneidad, como Delfina Rossi.

Probablemente vos seas una de esas personas que en algún momento se dio cuenta de que aquello que nos estaba pasando no estaba bueno y creíste que nos merecíamos algo mejor. Y porque creíste que nos merecíamos algo mejor seguro fuiste uno de los millones de argentinos que salió a las calles en el 2012 y en el 2013 para reclamar un cambio en la forma en la que se estaban haciendo las cosas. Probablemente estás cansado, al igual que yo, de ver que existen conflictos entre amigos y familiares por una grieta que sólo les ha servido a algunos pocos para llenarse los bolsillos. O que les ha servido a otros para esconder sus fracasos, como hizo Daniel Scioli cuando deliberadamente ocultó el número real de muertos en las inundaciones de La Plata. Continuar leyendo

Cambiemos

Durante estas últimas semanas hubo una gran presión mediática hacia los integrantes del frente electoral que integrarán Unión PRO, la UCR y la Coalición Cívica para sumar a Sergio Massa y al resto del Frente Renovador con el fin de generar la “unidad” de la oposición. Argumentando que, sin tal cosa, se dificultaría ganarle al kirchnerismo. ¿Es cierto?

Contrario a lo que promueve la embestida mediática, la caída de Massa fortalece la posibilidad de establecer el verdadero debate que acontece detrás de escena en estas elecciones: continuidad o cambio. En este marco, más del 60% de los argentinos prefieren un cambio de rumbo en la forma en la que se viene gobernando a continuar con lo que se viene dando. La caída del tigrense simplifica ese debate permitiendo al electorado identificar con claridad a los candidatos del cambio: Macri, Carrió o Sanz, y a los candidatos de la continuidad: Randazzo y Scioli.

En esta elección no está en juego el rumbo del país en términos de izquierda o derecha, de socialdemocracia o sociedad abierta. Si no que la discusión de fondo es si queremos apuntar a construir una democracia republicana con transparencia, reglas de juego claras y diálogo o si en cambio queremos continuar con el autoritarismo, la soberbia, el abuso de poder y la confrontación que vienen caracterizando al kirchnerismo.

Me sorprendió la ausencia en los medios el reclamo a Margarita Stolbizer para que baje su candidatura o se acople al frente republicano. En la disputa “cambio” o “continuidad”, ¿a quién beneficia la candidatura de Margarita? (quien no tiene chances reales de ganar). Es momento de coalicionar a las fuerzas republicanas para reconstituir la República y recuperar al diálogo como método de gobierno, no de dispersar energías. Pensar que lo que está en juego es un programa “ideológico” en términos de socialdemocracia vs. libremercado o cualquier cosa similar es un grave error de diagnóstico o una excusa para perseguir un proyecto personal y procurar alguna ventaja oportunista.

No es necesario sumar por sumar. En política no siempre 2+2 es 4. Las ideas, los conceptos y los valores traccionan más que las personas.

A veces hay que dar un paso al costado para que algo más grande que uno pueda avanzar.

La conquista de Michetti

Hace pocos días conversaba con un consagrado dirigente político sobre los procesos de internas. Dicho sujeto consideraba que la competencia entre diversas listas era propia de la “vieja política” y que lo “nuevo” era ponerse de acuerdo y resolver entre los aspirantes las diferencias constituyendo una lista única. Esta definición me hizo ruido y motiva la columna de hoy: ¿pertenecen las internas a la nueva o a la vieja política?

Siempre me sentí inclinado a promover la democracia dentro de las organizaciones. Por pura casualidad, durante mi adolescencia formé parte de la red internacional de jóvenes líderes llamada AIESEC, reconocida por la certificadora internacional Worldblu como una de las organizaciones más democráticas del mundo. La misma renueva anualmente de manera integral todos los puestos de liderazgo. En palabras de la certificadora, lo que define que una entidad sea democrática es que el sistema de organización se base en la libertad en lugar del miedo y el control. Esto es lo que permite amplificar las potencialidades del potencial humano.

Las organizaciones tienen una inercia hacia el conservadorismo. Quienes las lideran tratan de evitar que haya procesos que puedan cuestionar o rivalizar el orden que plantean por cuestiones de subsistencia de lo construido o de si mismos. En este marco es habitual ver que hay organizaciones con procesos formales de elecciones donde en realidad nadie rivaliza la distribución de poder y se replica incesantemente la voluntad de una persona o camarilla cumpliéndose así la máxima gatopardista: “si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. Las internas representan la posibilidad de cuestionar efectivamente el orden coyuntural, el statu quo y permiten introducir innovaciones dentro de la organización.

La verdad es que la dicotomía “vieja” y “nueva” política empobrece el debate. Prefiero pensar qué instituciones garantizan una mayor democracia y un mayor desarrollo del potencial humano en libertad. Y en ese contexto creo que las elecciones internas libres son fundamentales para poder aspirar a una mejor calidad democrática.

Recuerdo que cuando me convocaron a formar parte del equipo nacional de juventud de Unión PRO hablé con el Presidente, Gustavo Senetiner, y coincidimos acerca de la necesidad de garantizar un proceso de elecciones libres y transparentes donde más de una lista pueda presentarse. En consonancia con eso, este año entre junio y noviembre la juventud nacional irá a elecciones internas para definir a sus representantes entre más de una opción. Estableciéndose así un excelente precedente.

Hay que destacar que esta práctica democrática ha sido aprovechada en el pasado por UNEN en la Ciudad de Buenos Aires y le sirvió al espacio para oxigenar a sus candidatos y visibilizar sus propuestas. Como estrategia electoral creo que ha quedado claro que una mayor cantidad de actores en pugna contribuye a mejorar las chances de éxito de un espacio y permite resolver contradicciones o diferencias de una manera ordenada. En esta línea creo que se inscribe la estrategia de Mauricio Macri a nivel nacional fomentando una PASO con Carrió y con Sanz.

Por otra parte Gabriela Michetti sostuvo su intención de ser candidata a Jefa de Gobierno contra viento y marea. Junto a Ritondo y Rodríguez Larreta disputarán en las PASO porteñas la prioridad de Unión PRO para ser el candidato de Unión PRO. Independientemente de quien gane la elección, y de las preferencias que cada uno de nosotros pueda tener sobre los pretendientes, la insistencia de Gabriela establece un excelente precedente de democracia interna dentro del espacio. Sin ánimo de exagerar, es la primera interna  de peso que existe en la historia de la fuerza liderada por Mauricio Macri. De hecho, logró extender la interna a la categoría de comuneros permitiendo una mayor oferta electoral para los porteños.

Si bien es entendible el enojo de algunos dirigentes por su decisión de competir, lo cierto es que es síntoma del crecimiento del espacio y un PASO en la dirección correcta: es válido que más de una persona aspire a un mismo puesto y debe poder competir por lo que quiere. Después de todo, ¿cómo podemos esperar calidad democrática si no tenemos democracia plena hacia dentro de las estructuras que definen a nuestros representantes?

Nos espera un año lleno de oportunidades para poder elegir e influir en el destino de nuestras ciudades y de nuestro país. Todos nosotros podemos hacer una diferencia con nuestra participación para asegurarnos de que gane el mejor.

La marcha más grande de la democracia

El miércoles 18 de febrero se realizará la movilización más importante de la historia argentina. Lo de importante va por partida doble: estoy seguro que habrá más personas que en cualquiera de las anteriores y, a su vez, nunca hubo un tema de tanta gravedad e importancia institucional como la muerte en circunstancias sospechosas del Fiscal Nisman, encargado de investigar a Cristina Kirchner y otros miembros de su Gobierno por el encubrimiento de los responsables del atentado a la AMIA.

Si bien al comienzo se lanzaron diferentes convocatorias logramos consensuar que la movilización será el 18-2 arrancando a las 18hs en el Congreso de la Nación marchando hacia Plaza de Mayo para estar allí a las 20hs. En el resto del país los puntos de encuentro son los habituales. Continuar leyendo