Se viene la franja de De la Sota

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

“¿Qué hacemos aquí?”, preguntó José De la Sota, El Cordobés Profesional -según la Garganta- al colega gobernador Beder Herrera, El Eduardista.
Pares que fueron convocados por José Luis Gioja, El Flaco que Vuelve. Para el asado del reencuentro, en Remonta y Veterinaria.
(Otro gobernador creyó que se trataba de un club social. Desconocía a Remonta como dependencia del Ejército).

Churrascos castrenses

El “aquí” es el Partido Justicialista, para el Portal el PJV. El agregado es la “v” de Vegetal
Sin embargo, De la Sota persistió en el asado militar. Como El Beder, o el pobre Pérez, El Paco, incluso Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol. O Gildo Insfrán, El de la Provincia Escriturada.
Padecieron, por relativa educación, la melosa perorata de Jorge, El Distraído.
Es -Jorge- el gobernador de La Pampa que supo clavar la garrocha, para elevarse desde Santa Rosa.
De depender de Verna, El Rebelde, Jorge saltó en garrocha hacia el cristinismo más tenaz.
Con la portación sana de fervoroso cristinismo Jorge pareció competir, en la materia, con el ausente Sergio Urribarri, El Padre del Gobernador de Punta.
Es -Urribarri- el precandidato presidencial que cuenta con el discutible atributo de ser un desconocido. Aunque bastante original. En vez de trasladarse hacia la última moda de Nueva York (como Massa, Scioli, Urtubey y Macri), el entrerriano prefirió iniciar el proselitismo geopolítico en China.
Entre los chorizos, las mollejas y los churrascos castrenses, los gobernadores debieron padecer, por si no bastara, también a José Alperovich, El Ruso del Camello.
Está irreconocible -Alperovich- desde que se bajó del camello de Dubai. Junto a su esposa, la senadora Rojkés, La Desplazada.
Ocurre que Rojkés debió ceder compulsivamente el sitial del privilegio sucesorio. De un tucumano el sabot pasó justamente hacia el rival cultural santiagueño.
Hacia Gerardo Zamora, El Neo Juárez, Radical Kash que aporta, al esquema cristinista, tres senadores invalorables, más siete diputados.
Hasta la siesta de Santiago del Estero hoy consolida el sueño del cristinismo.
Para colmo, Alperovich cree tener resuelto el dilema de la propia sucesión. Bien atada. Consiguió la luz verde de La Doctora para postularlo a José López, El Neolopecito.
Es -López- un viejo crédito del Portal, desde los inicios. El Neolopecito es un baluarte del negocio de la vivienda. Debería confiar en que nadie, en adelante (ni Lanata ni Nico Wiñaski ni Alconada) se le introduzca entre los abnegados sobreprecios del sistema recaudatorio. Fue particularmente desfachatado desde los inicios del modelo productivo. No olvidar el desayuno de trabajo en el Hotel Intercontinental, para presentar el “encargado de los asuntos especiales” (ampliaremos, sólo si viene al caso).
Lo que sorprendió, en cambio, fue el cristinismo tardío y repentino del gobernador Urtubey, El Bello Otero. Como si el salteño quisiera preventivamente desprenderse de la onda expansiva que lo vincula, acaso a su pesar, al diablo Sergio Massa, Aire y Sol II. A través de la orientación medular de la señora Graciela Camaño, La Negra.
Como Urribarri, El Bello Otero amaga también -por supuesto desde Nueva York o Washington- con disputarle la sucesión del modelo transformador a Scioli, quien, si aún se sostiene, es por un milagro. O por su infatigable vocación para poner rostro de mármol e ir “siempre para adelante, con fe y esperanza”, Aire y Sol, Coppertone para Todos (cliquear). Aunque lo hostilicen desde la totalidad de los frentes disponibles. El docente gremial, en primer plano.

El redil del PJV

Hasta que llegó Milton Capitanich, El Premier
Es -Capitanich, El Montenegrino- el gobernador que desembarcó como presidenciable, desde Chaco a Buenos Aires, para producir pronto la decepción más conmovedora de 2013. Hasta transformarse en un maestro de ceremonias. Y estabilizarse en la meseta actual, en carácter de locutor.
El Premier llegó -como se sabe- acompañado del interventor Carlos Zannini, El Cenador, justamente el causante fundamental de su desventura. Consta que la declinación de Capitanich comenzó, para ser exactos, cuando no puso las virtudes del coraje que correspondía, durante la crisis policial de Córdoba. Fue cuando Zannini convenció a La Doctora acerca de la inconveniencia de enviarle gendarmes para ayudar a De la Sota. Se le incendiaba la provincia, pero con el beneficio colateral de acabar con un fuerte opositor. E intervenirle Córdoba.
La irresponsabilidad fue compartida entre El Premier, El Cenador y La Doctora. Pero finalmente lo victimizaron los tres juntos a De la Sota, que debió ponerse las pilas y ocuparse en pleno de Córdoba.
Pudo sobrellevar el incendio y tomó más distancia aún del cristinismo. Aunque, en simultáneo, pugnara por resolver los temas pendientes entre Córdoba y la Nación. Y activar los juicios que se encuentran debidamente estancados en la Suprema Corte. De los que dependen muchos mangos para su provincia.
El ingreso de Zannini y Capitanich desbarató el ostensible esfuerzo que compartían los unificados Gioja y Scioli. Consistía en acercarlo a De la Sota, hacia el redil del PJV. El partidito vegetal que invariablemente va a ser presidido por Fellner. Premio a la constancia, y a la meritoria carencia de ambición.
“¿Que c…hacemos aquí?”, confirma la Garganta que preguntó otra vez De la Sota.
Porque descuenta, según nuestras fuentes, que el manejo cristinista de este PJV sólo le deja una alternativa. Irse. Escaparse. A los efectos de armar algo diferente. Un proyecto que, como corresponde al Cordobés Profesional, ya lo tenía armado. Pensado desde mucho antes de los churrascos castrenses.

El efecto de la Iglesia

Irse del PJV de ningún modo significa irse del peronismo.
Con admirable firmeza, desde las tradicionales vueltas a la rotonda, Massa supo armar La Franja de Massa. A través de la invención del Frente Renovador, para salir por fuera de la estructura del PJV. Pese a las intenciones de evitarlo de Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Alucina Duhalde con la receta imposible. “Massa gobernador/Scioli presidente”. Tortitas negras.
Se viene la Franja de De la SotaDe la Sota también, según nuestras fuentes, se propone la gestación de un invento similar. La construcción del proyecto presidencial a partir de otro sello menos relevante. De los tantos sellos respetables que se ofrecen en alquiler, y no precisamente en liquidación. A los efectos de llevar adelante su manera presentable de entender al peronismo. Un fenómeno “social cristiano”.
Para aplicar -al verbalizado estilo Ruckauf- los lineamientos de la “doctrina social de La Iglesia”.
Con la diferencia que doce años atrás, cuando estaba vigente la sonrisa de Ruckauf, aludir al cuento de la Iglesia producía un efecto incuestionablemente menor.
Pero como definió el Portal, El Vaticano, hoy, representa un nuevo Puerta de Hierro.

La Franja de De la Sota, cuya creación se anticipa, incorpora un poco más de dispersión en la fragmentada cultura peronista. Y fortalece probablemente la creencia en que emerge el turno (engañoso) del no peronismo. Una suerte de ola irresistible. Macri-Sanz.
Para convertir a La Doctora, estratégicamente, a partir de 2015, en la jefa virtual de la oposición.

La izquierda consolida a Milani

Escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

“Milani la hizo muy bien” confirma la Garganta.

La izquierda, con su impugnación movilizadora, lo favorece al teniente general Milani, El Irresistible Seductor de Sexagenarias, protagonista primordial de “El Factor Milani”
Con su estremecedora ingenuidad, la izquierda y el radicalismo lo consolidan a Milani como el verdadero jefe. Ante los pares que, hasta hace muy poco, lo resistían. 
La cuestión que hoy Milani los tiene, por su bolso, a todos en su bolsa. Casi rendidos a sus pies. Dispuestos para celebrar hasta sus fiestitas, o legitimar su admirable enriquecimiento. Y hasta para recibir, si viene al caso, alguna apaciguadora moneda de los fondos reservados. A los efectos de resolver cualquier problema puntual de la institución.
Para comprar borceguíes, componer un camión o cargar de carne las parrillas.

Apenas Milani encuentra alguna resistencia, según nuestras fuentes, en el Secretario de Seguridad, el coronel (doctor-senador) Sergio Berni, El Licenciado Serial. Quien, si no lo enfrenta, es por un pedido especial de La Doctora, que les ordenó a los dos.
“Llévense bien, los ministros no los van a molestar”.
Pero ningún ministro se encuentra en condiciones de molestar a dos de los funcionarios más gravitantes del cristinismo. 
Ni Agustín Rossi, El Chivo Decorativo, en Defensa, a Milani. Y mucho menos la ministra Cecilia que Berni mismo se designó. A la carta.
Sin embargo, de quien más desconfía Milani es, según nuestras fuentes, de un segundo de Berni. El “Negro Galeano”.
A Galeano lo degolló Milani en una de sus purgas de Ejército. Pero Berni lo recogió. “No podés perderte éste cuadro”, le dijo Berni a La Doctora, que daba luz verde a cualquier pedido de Milani.
Y El Licenciado Serial, cuentan, se lo sumó.

Otro foco, más de desconfianza que de resistencia, Milani lo tiene en el Estado Mayor Conjunto, que cree manejarlo como si fuera una dependencia de la Jefatura II. Es donde manda el general Carena, al que Milani no respeta, aunque aquí coincide con todos los que conocen a Carena.
El inconveniente es que Carena trafica su propia relación especial con Carlos Zannini, El Cenador. Es un armado de las mujeres de ambos.
Pero como suele suceder en el cristinismo, son los segundos los que, en este oficio, irritan más que los primeros. 
Más que Carena el que lo fastidia a Milani es el general Cundom, Cambá. O El Monito. Comandante –para colmo- Operacional.

Cartón lleno

En los setenta, como corresponde, Milani pudo haber sido un meritorio represor en La Rioja y en Tucumán.
Es precisamente de donde parten las denuncias que motivan que el Cels, el Ganges purificador (que tantas veces lo purificó), le suelte la mano.
En los ochenta, casi también como corresponde, Milani fue otro carapintada más. Aunque mantenga el pretexto más válido. Haber estado ahí sólo para espiarlos..
Si se le suma también la sospechada participación en los episodios de La Tablada, Milani ya tiene el cartón lleno.
“Si estuvo en Tucumán es porque cumplió órdenes, como cualquier soldado”.
Nos lo dijo un coronel retirado que lo desprecia, pero por cuestiones morales. O, por lo menos, lo despreciaba. Hoy es otro Milani-dependiente.
Significa confirmar que Milani es, en todo caso, como cualquier otro militar del montón. Con la diferencia que “la hizo bien”.
Tan bien que se les metió, al cristinismo, por los diversos costados. Hasta llegar a ser el jefe de Estado Mayor General.

“El preso pude haber sido yo”

Como todo profesional de la inteligencia, Milani es experto en emitir los mensajes poli-direccionales.

Trasciende que, para no comprometerlo, antes de invitarlo a cierto casamiento, le advirtieron a nuestro personaje que el padre de la novia estaba preso en Marcos Paz.
Hasta en la mazmorra se supo lo que Milani le respondió:
“Voy igual. El preso perfectamente pude haber sido yo”.
Entonces, hasta los muchos que no lo quieren, hoy lo bancan.
Aunque  Milani aventure a la fuerza en los Operativos de urbanización.
“Son Dorregos de colegio secundario” confirma la Garganta.
Los suele armar con los chicos de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Y con representantes de Madres de la Plaza, la constructora gigantesca y quebrantada.
Lo bancan aunque manifieste que está compenetrado con el modelo productivo que invoca el cristinismo.
Lo bancan desde los “retirados” que riegan geranios en los balcones, y toman café en el Solar de la Abadía, hasta los presos.
Brota cierta corriente de admiración y obediencia. Se sentían traicionados y olvidados, pero no tienen otra alternativa que confiar.
“Esperan que, en la primera de cambio, les clave un cuchillo tramontina por la espalda” confirma –o desea- otra Garganta.
Valoran –y hasta justifican- los deslizamientos que le sirvieron para llegar. Desde el manejo de los fondos de la Inteligencia.
Concedió, recaudó, les dio todas las listas y los datos que le pidieron. Hasta ganarse la confianza, en principio, de Nilda Garré, que lo miraba deslumbrada desde la cuarta adolescencia.
Y después se ganó la confianza de La Doctora, que es -junto a Zannini- quien maneja el “Factor Milani”. Un manejo del que Rossi (el ministro del área) queda recatadamente afuera. 
El Factor Milani ya extiende su manejo hacia las otras dos fuerzas, hoy apenas complementarias. La Marina y la Aviación.
Consta, incluso, que algún jefecito fue a quejarse ante el ministro Rossi. Porque Milani lo “mandaba espiar”.

Final del relato humanista   

Hoy los radicales, como los cruzados de la izquierda, utilizan el Factor Milani para la chicana conceptual. Para gastarla a La Doctora. Con afiches y reproches.
La presencia de Milani signa –de por sí- el final del relato humanista.
Con una estremecedora ingenuidad, estos opositores hostigan a La Doctora -por Milani- desde la izquierda.
Sin tener en cuenta que lo consolidan -a Milani- por derecha. En el plano que le interesa más. Político y militar.
No olvidar que el peronismo fue una de las pocas creaciones que al Ejército le salió más o menos bien. Hasta aquí, la única creación.
Claro que continuará. ¿Acaso alguien lo duda?

Exigencia dineraria

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

El Grupo de Tareas “irrumpió violentamente”, con “armas en mano”, en la Asociación Mutual Propyme, de Maipú 311, piso veinte.
Según la “declaración testimonial” del “empresario” Guillermo Alejandro Greppi, “los requerimientos de los funcionarios policiales” se caracterizaban por una “notable agresividad”.
Invocaban un allanamiento “por parte del Juzgado Federal 5”, a cargo del doctor Norberto Oyarbide.
Téngase en cuenta que se trataba del día 19 de diciembre más caliente que se tenga memoria. Como le cuenta el doctor Fernando Torres a Greppi (que estaba ausente) “hubo una exigencia dineraria para abandonar el procedimiento”.
Se arrancó con la “exigencia dineraria” de tres millones, para rebajarla sensiblemente a dos millones quinientos. Por lo tanto Greppi decidió “apersonarse en el lugar”.
Los responsables del Grupo Tareas alegaban que sólo “obedecían órdenes del juzgado para retirarse”.
Por si no bastara, a Greppi le dijeron: “venimos porque acá hay lavado”. La circunstancia de la presumible espuma blanca los legitimaba para “llevarse todo lo que había”. Así se tratara de “dinero efectivo, cheques, computadoras, teléfonos celulares, pendrives”.
El infierno módico, para los empleados de Propyme, transcurrió entre las 12 y las 18. Hasta que se registró un llamado providencial “hacia el segundo funcionario”. Se presentó “ante el declarante como Azcona”, o Ancona. “Pidió las disculpas” del caso y de pronto se levantó el feroz procedimiento. Sin acceder a ninguna miserable “exigencia dineraria”.
El final, después de todo, fue casi feliz. La cuestión que a Greppi no le “rompieron el tesoro”, donde guardaba los 5 millones que hubieran saciado la “exigencia dineraria”.
Pero el empresario, honrosamente, se decidía a ponerla.

Decentes y giles

En “Hombre de Gris” se destaca que “robar no es para cualquiera”. Y menos para los pobres. El libro registra también otra sentencia que funciona como provocación: que la sociedad nunca perdona al funcionario que no fue corrupto, cuando pudo haberlo sido.
Si cualquier funcionario atravesó por una situación ventajosamente semejante y no se enriqueció, no queda, en su círculo social, como un ser decente. Todo lo contrario, queda como “un gil”. O como un pícaro realizado que finge hacerse el decente pero supo hacerla bien.
Realidad desoladora. Compleja.
En una dinámica recaudatoria signada por el despojo, nada hay peor que el cuentapropismo.
Sobre todo durante los finales de ciclo. Y en las antesalas de los finales de año, cuando en el país que arde corresponde hacer la diferencia. Como sea. Ya que se encuentra bien consolidada la creencia que indica que hay que robarle, por las dudas, al otro. Al semejante poderoso que debe ser un sinuoso ladrón. Y si no lo es, debe parecerlo.

Ponerla

El inconveniente, en nuestro caso, consistió en que el señor Greppi no se sentía en la obligación de acceder “a la exigencia dineraria”. No le correspondía ponerla. Aunque la tuviera, como la tenía. ¿Por qué demonios se las iba a dar?
En el furor de la penetración, el jefe del Grupo de Tareas lo llamó aparte a Torres para persuadirlo:
“Hay que poner dinero para evitar males mayores”.
No le dijo para quién, pero había que poner 300 mil dólares.
“Dijo llamarse Ángel”, “tenía entre 30 y 35 años”. Ángel era flaco. Daba las directivas junto con otro. Era -el otro- el que daba las órdenes cuando Angelito no estaba. Hasta que de repente volvió para acabar con la recursiva disculpa. “Todo estaba en regla”.

Dios los Guarde

En la Argentina no ser abogado suele ser siempre un error. Sobre todo cuando las específicas problemáticas de los abogados se elevan hacia las primeras planas.
En efecto, es el mismo titular del Juzgado 5, Norberto Oyarbide, el Dandy Judicial, quien envía, el 27 de diciembre, la “copia certificada de los testimonios”. Los de Greppi y de Torres. Los remite al doctor Martín Irurzun, Presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal. Para “los fines administrativos que estime comprender”. Y para que formalmente “Dios lo Guarde”. “Ancona y otros, s/ averiguación de delito”. Es la carátula. En adelante transcurre el turno de la peregrinación tribunalicia. Pasa, durante el verano, por el despacho del Juez Ercolini, en un ida y vuelta hacia el camarista Irurzun.

El minué burocrático prosigue con la competencia del Juez Rodríguez, pero vuelve otra vez a Irurzun, que necesita una extraña ampliación del juez Oyarbide. Por el cotillón de “los fines administrativos”.
Y se llega al cercano 10 de marzo cuando Oyarbide aclara “la comisión de hechos de gravedad”. El conocimiento esclarecedor que le había llegado por una “comunicación telefónica” de Carlos Liuzzi, el “funcionario de la Secretaría Legal y Técnica del Poder Ejecutivo”.
Es entonces Liuzzi quién le advierte a Oyarbide que el Grupo de Tareas amedrentaba a los empleados. Y que iba al frente con la “exigencia dineraria”.
“Tamaña información”, de “tan confiable fuente”, motivó a Oyarbide, de acuerdo al relato de Oyarbide, a “ordenar el cese inmediato de todos los procedimientos”. Lo hizo a través del grotesco que complementa la magnitud del episodio. En una documentación debió concluirse a mano, porque habían cortado “el fluido eléctrico” en el edificio de Comodoro Py. En el diciembre memorablemente peor. El más cruel.

Otras inquisiciones (Borges)

¿Quién gira a quién en esta historia? Ideal para el insumo del escándalo. Un commodity natural, el escándalo, como la soja.
¿Habrá que indagar en las posibles diferencias que trascienden, entre el Juez Oyarbide y el secretario Carlos Leyba? Ampliaremos (sólo si viene al caso).
¿Se asiste a un caso explícito de cuentapropismo? Frustrado por el último recurso de un llamado providencial.
El llamado de Greppi a Liuzzi, “un amigo de la vida”, con quien tomaban cafecitos en el Tolón.
Liuzzi es hoy una molestia para Carlos Zannini, El Cenador. Y Máximo, En el Nombre del Hijo, aprovecha a Liuzzi para acosarlo. Para colmo La Doctora está harta que se diga que gobierna Zannini. Y le encuentran servida una escandalosa vulnerabilidad.
Tal vez, o con seguridad, Liuzzi hizo muchas que no correspondían. Pero en esta “exigencia dineraria”, según nuestras fuentes, se comió un garrón. Por advertirle, acaso, al señor Juez:
“Mire doctor que están mangando en su nombre”.
Significa confirmar que Liuzzi cometió el pecado de avivarlo solidariamente a Oyarbide, quien también, con seguridad, hizo varias que no le correspondían. Pero en esta “exigencia dineraría” el juez dormía, acaso, la siesta. Sin imaginar que lo aguardaban para ir por él.
Para arrastrar al dandy excéntrico por el fango. Con la refinada inmanencia del fondo operístico, y entre fastidiosos cortes de luz.

El factor Milani

El factor Milani (I): por primera vez en 30 años un militar tiene cuotas de poder real.

escribe Oberdán Rocamora

El control de la calle

En Egipto, Bolivia, Túnez, Argentina o probablemente pronto en Venezuela, lo que derriba gobiernos es “la calle”.
Es la lección positiva que dejó Néstor Kirchner, El Furia. La necesidad de mantener controlada “la calle”. E impedir que el adversario sea quien la ocupe.
El Furia invirtió dinero en abundancia del Estado para compartir la calle con los sectores inofensivos de la izquierda. Fue a través de las “organizaciones sociales”. Padecimiento organizado, adicto al arte de aferrarse al presupuesto.
Aparte entonces contaba a su favor con el espectro de Hugo Moyano, El Charol. Y con el encanto de la negritud disuasoria.
No iba a ser nada fácil disputarle “la calle” a Kirchner.
Pero el primero que lo atormentó, hasta el desequilibrio, fue El Ingeniero Blumberg. Aquel que convocó cientos de miles de inseguros portadores de velitas.
A Blumberg, El Furia logró controlarlo con leyes y billetes. Llegó hasta a exhibirlo en aquel penoso Corsódromo de Gualeguaychú.
Hasta que ocurrió el (auto) devastador conflicto del campo. Cuando hubo que recurrir hasta a la trompada previsible de Luis D’Elía, El Falso Negro Levantino.
Y después fue la ocupación trágica del Parque Indoamericano. Resuelta por el bolso mágico y el banco móvil del teniente coronel médico Sergio Berni, El Licenciado Serial (que tiene mucho que ver en la miniserie que hoy se inicia).
En adelante se registraron los sustanciales cambios en el área cosmética de la Seguridad. Se le concedió el poder inusual a la Gendarmería, que irritó a la Policía (y también al Ejército, aunque aún no contaba).
Emergía Gendarmería como la fuerza geisha del cristinismo (Ver “Gendarmería para la Victoria”). Hasta que al cuerpo le estalló la propia crisis que asustó al gobierno desprevenido hasta el espanto.
Era tarde, aparte, para entregarse a la policía. Contenía el flagelo del conflicto que estallaría definitivamente en el último diciembre, en la vanguardia de Córdoba. Para expandirse.
Con el marco desolador, como paisaje brutal, de la estrategia triunfal del narcotráfico. Y con las catástrofes del gobierno inepto, a la deriva, surcado por la mala praxis y atemorizado por el presagio del mal final.
Desde entonces, el Ejército es la única fuerza en que confía el cristinismo. O sea, para ser rigurosos, Carlos Zannini, El Cenador, La Doctora y a veces Máximo, En el Nombre del Hijo.
Es en el Ejército donde persiste el General inquietante. El Seductor de Sexagenarias. Casi carismático, poco escrupuloso, de ascenso irresistible. Acumula cadáveres en los placares, pero ya supo proporcionar muchos más servicios de los necesarios.
Está encuadrado, es “del palo”. Enternece hasta a la señora Hebe de Bonafini, La Comandanta, improvisada como entrevistadora.
Supo desgastarse en el periodo de los méritos y en la tensa eliminación de competidores.
Y se pronuncia, por si no bastara, a favor de “la causa nacional”. A la que pone el Ejército a su disposición.
En un cierre circular, llegado el caso, ya transformado en el Jefe de Estado Mayor, el Teniente General César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani asegura la movilización de tropas para sostener al gobierno. Apenas hay que darle todo lo que pide. Tragarse sapos. Y bancarlo.

Continuar leyendo

Bien de salud, mal de ánimo

El cristinismo maximalista aún debe pasar el verano.

sobre Informe de Consultora Oximoron
Redacción Final Carolina Mantegari

“La Doctora, como la llaman ustedes, ya está bien de salud, aunque mal de ánimo”, confirma la Garganta.
Podría -se asegura- volver hoy. Interrumpir la sobreactuación del descanso, que oficialmente se extiende hasta el lunes 18.
Podría, también, La Doctora, utilizar el pretexto de la salud deteriorada para irse. Y que las minas antipersonales le estallen al continuador.
“Pero aunque tenga el ánimo por el piso, rajarse no está en su naturaleza”.

Con diferencia de estación, aquel célebre veredicto de Álvaro Alsogaray -relativo al invierno- mantiene cierta vigencia.
Ahora, se impone pasar el verano.
Confirma Oximoron que el cristinismo debe “irla llevando”. Como pueda.
Complemento teórico del estratégico “vamos viendo”. Signa la cultura de la improvisación, que dilata la ceremonia del estallido.

Continuar leyendo

Más acá de la veda

Alivio para la sociedad. Final de la campaña.

escribe Oberdán Rocamora

Alivio. Culmina la campaña más insosteniblemente larga e insufriblemente monótona de la historia.
Se registra el cansancio moral de la sociedad por el desfile televisivo de los candidatos previsibles.
Salvo determinadas excepciones para concejales, la mayoría de los postulantes son demasiado conocidos. Al extremo de no sorprender.
De imposibilitar la espera de algo nuevo. Original. Lo que menos necesitan es tener un competente jefe de prensa.

Resta saber, en la provincia inviable, Buenos Aires, por cuánto ganará Sergio Massa, Aire y Sol II, a Martín Insaurralde, El Barrilete de Plomo. Por quien se juega -en defensa propia- Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol I.
El resultado remite a una cuestión meramente académica.
Oxímoron insiste. Con que Massa triunfe por un sólo punto, se trata de un resultado extraordinario. Pero van a ser -para Oxímoron- entre 8 y 10.

Continuar leyendo

Aire a Urribarri para retener a Scioli

Martingalas atractivas y delirantes del cristinismo en retirada.

escribe Oberdán Rocamora

Urribarri, Rocamora, el Elegido es Urribarri”, confirma la Garganta.
Para inflarlo con aire político, y retenerlo a Scioli. Mantenerlo cerca. Pegado.
La estrategia, en el fondo, es clara.
“Como un anillo”, diría Neruda. “Casi simple” como un patio, diría Parra.

Para acotar a Daniel Scioli, el líder de la Línea Aire y Sol, es necesario darle rodaje nacional a Sergio Urribarri, El Pato, o El Padre del Marcador de Punta.
El gobernador de Entre Ríos -que mantuvo la admirable confirmación electoral- emerge como la máxima garantía sucesoria para el cristinismo.
Es consciente Urribarri que la lealtad es un acto de la inteligencia que sirve, en definitiva, para escalar.
“El mérito de hacer buena letra. Y los deberes”. O sea, lo que le pidan. Estar presente, para acompañar y aplaudir.
Un mecanismo de lícita especulación que suele brindar réditos.
Aunque el entrerriano, según nuestras fuentes, sea frontalmente sincero.

Continuar leyendo

La presidencia prestada

Volver al Mercado de Capitales, como a La Casita de los Viejos.

escribe Oberdán Rocamora

Amado Boudou, El Descuidista, supo con anterioridad, según nuestras fuentes, que iban a internar a La Doctora.
Que debía legitimarse una licencia.
Tendría que hacerse cargo de la presidencia prestada, durante un par de semanas.
Las suficientes para sacarla del escenario. De la derrota.

Continuar leyendo

Aprietes cotidianos a Lorenzetti

La Doctora quiere la Ley de Medios para antes del 27 de octubre.

La Doctora aprieta, casi indecorosamente, a cuatro de los siete miembros de la Corte que se dejan apretar.

Como si fueran naranjas, o granitos en la frente.

El objetivo es que “le saquen favorablemente La Ley de Medios”. Antes del 27 de octubre. Contiene (La Doctora) la fantasía candorosa de suponer que el éxito jurídico puede influir en el resultado electoral.

La presión cotidiana hacia el doctor Ricardo Luis Lorenzetti, presidente de la Corte, muestra que La Doctora carece, en principio, de un operador judicial de confianza. Los aprietes -suplicantes, altivos y casi desesperados- se agudizaron, según nuestras fuentes, en las últimas dos semanas.

A Lorenzetti lo llama directamente La Doctora. A veces ocurren hasta dos llamados diarios. Con la elaborada tonalidad de “bebota”, La Doctora avanza con el peso institucional de su competencia invasora. A los efectos de insistir para “que se apuren, y saquen la sentencia ya”.

Sin la abrumadora asiduidad con que La Doctora privilegia a Lorenzetti, abundan los llamados, también, para la señora vicepresidente de la Corte. La doctora Elena Highton de Nolasco.

También suele comunicarse con el doctor Eugenio Raúl Zaffaroni. Pero con un sentimiento fraternal, ya que Zaffaroni es propia tropa.

Un portador activo de prestigio académico que atormenta, en cierto modo, hasta a Lorenzetti. Por supuesto que a Zaffaroni no hace falta apretarlo. Es un reconocido militante de la causa que instaló el consagrado modelo de desarrollo (con inclusión social).

El último en ser incorporado en la fastuosa desventura del apriete personal es, según nuestras fuentes, el doctor Enrique Petracchi.

Cartón lleno.

 

Sigilo culposo en la reunión secreta de Olivos

En el junio cruel, con la pautada disidencia de Zaffaroni, la Corte declaró inconstitucionales los artículos clave de la Ley de Reforma del Consejo de la Magistratura.

Le volteó (la Corte) la infatuada Ley de Democratización de la Justicia (acabó con la alucinada proyección presidencial de Carlos Zannini, El Cenador. El antiperonista que logró la proeza de conducir un gobierno de matriz peronista, que derivara en el frepasismo tardío).

Pero poco después del volteo, según nuestras fuentes, se registró una extraña reunión secreta. Fue en la residencia presidencial de Olivos.

En sigilo culposo, el doctor Zaffaroni fue el encargado de instrumentar la cumbre misteriosa. Fue entre Cristina, La Doctora, la Presidente de la Nación, y el Presidente de la Corte, Lorenzetti. Por lo que pudo averiguarse, Lorenzetti asistió acompañado de su vice-presidente, la doctora Highton de Nolasco.

Un encuentro furtivo del primer tipo. La Doctora avanzó en su obsesiva necesidad de tener La Ley de Medios en la calle, lo más pronto posible. Pero nunca más allá de la frontera electoral del 27 de Octubre.

Aquí se cruzan las interpretaciones. La Garganta cristinista confirma que La Doctora quedó rigurosamente convencida que alcanzaron un principio de acuerdo. La Ley sería declarada Constitucional. Y saldría, a la carta, en los tiempos prometidos.

Lo que es también inapelable es que los tres cortesanos -Lorenzetti, Highton y Zaffaroni- los pasaron popularmente al cuarto, como se dice, o como alambre caído, a los otros tres venerables miembros de la Corte. Tal vez por ser reticentes a la idea de prestarse a la “ceremonia secreta”, que lamentablemente nada tiene que ver con la novela de Marco Denevi. Sí tiene que ver con otra novela. Casi porno. La del apriete institucional.

La pasaron al cuarto a la doctora Carmen Argibay. E imperdonablemente al doctor Juan Carlos Maqueda, presuntamente el “político” del plantel. Y hasta el legendario doctor Carlos Fayt (que fuera nuestro profesor de Derecho Político, en la Universidad de La Plata). Es probable que algunos de estos tres venerables se enteren de la reunión secreta -como de los respectivos aprietes- por la fresca inocencia de esta crónica.

 

El error de la Guerra-Divorcio

En la dinámica de funcionamiento de las altas cortes, es tradición no elaborar ninguna sentencia demasiado sensible en una etapa pre-electoral. Y menos aún esta Corte Suprema, que se caracteriza, hasta aquí, por su prolijidad.

Registra un alto índice de prestigio que no debiera desperdiciarse. Inspirado, en principio, en su credibilidad. Y sobre todo en su pregonada independencia, que el propio kirchnerismo presentaba inicialmente como atributo. Pese a los manoseos posteriores, violentamente estremecedores, del Poder Ejecutivo que se devaluó en la irresponsabilidad de los ataques groseros. Explicados, apenas, por la patología del estado de Guerra-Divorcio, que le planteó al Grupo Clarín.

Es -Clarín- el grupo de comunicación que les resultó fundamental. Por la ostensible colaboración del silencio. Por la significativa complacencia. Para que la brutal desmesura del kirchnerismo alcanzara su plácida hegemonía, pese a los “desastres seriales del gobierno trivial”. Los que sólo comenzaron a tratar en 2008. Pero como consecuencia de la separación conflictiva.

De la armonía redituable, que se extendió en la convivencia de cinco años, se pasó, sin escalas, directamente, hacia la reciprocidad del espanto.

Pero fue el cristinismo -derivación infantil del kirchnerismo póstumo- el que hizo de la Guerra el tema casi principal de la agenda política. Hasta estrellarse con la penosa fábula del 7-D.

Al extremo que cuesta identificar cuál es, hasta aquí, el error más impresionante que signa la actual desgracia sin rumbo del gobierno que la sociedad padece. Si fue declarar la Guerra-Divorcio al Grupo Clarín. O incendiarse internacionalmente en la inutilidad de confiscar YPF. Dos catástrofes que se suman a la mala praxis que surca, transversalmente, la totalidad del gobierno fragilizado.

La Ley de Medios, según nuestras fuentes, va a salir. Será declarada, por la Corte, inapelablemente constitucional. Aunque persistan, aún, ciertos desacuerdos, en los temas sustanciales que aluden a la desinversión compulsiva. Se plantan limitaciones que van a irritar a los funcionarios obcecados, que reclaman la aprobación total.

Con el espejismo de creer que la derrota de octubre será menos definitoria. Si es que transforman a la Corte, con aprietes vulgares, en la Corte Suprema de la Victoria.

 

Oberdán Rocamora

para JorgeAsisDigital.com

Los que ponen votos y los que ponen versos

DANIEL, MAURICIO Y SERGIO II: El conflicto que desangra al cristinismo en retirada.
escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella

“Si adentro hay nada más que 60 mil, es fácil, te ponés 30 en un bolsillo y 30 en el otro y te vas. ¿Para qué vas a llevarte la caja?”.
La Doctora, según nuestras fuentes, ilustraba a los testigos perplejos. Todos “titulares”. Aludía, con indiscreta confidencialidad, al extraño robo filmado en la residencia de Sergio Massa, La Rata del Tigre, Aire y Sol II.
El robo a Massa es casi tan inexplicable como el misterio del crimen de El Lauchón. Ampliaremos.

El episodio tratado de la caja transcurrió en la reunión “cerrada” del Hotel Patagonia, en Río Gallegos, ex Tierra Santa. Después que la santidad territorial se desplazara, oportunamente, hacia el Tigre.
Alude a la idea de la presunta abundancia. Reflejo de la prosperidad, en materia de expectativas.
Calibra la actualidad política en la provincia (inviable). Buenos Aires.

Los Sin Techo

Basta con confirmar que determinado empresario, de relativo primer nivel, buscaba, sin suerte, durante la semana anterior, una manera directa de llegar a Sergio. Mantenía el saludable propósito de acudir en auxilio solidario del vencedor.
“Mirá que no quiero pedirle nada”, advirtió el empresario, según nuestras fuentes, al canal confiable que podía intermediar.
Al contrario, “es para ponerle”.

El muchacho, en semejante aspecto, “está muy dulce”. Le sobra. Como para no preocuparse, en exceso, por el contenido de la caja extrañamente robada. De manera tan visible. Como estaba visible la “carta robada” del cuento de Edgar Allan Poe.
Trasciende que, a esta altura, por la demanda, cuesta obtener cinco minutos con Sergio.
Significa confirmar que Aire y Sol II, el actual propietario de la centralidad, casi no tiene espacio para recibir a la totalidad de los garrocheros que sobrevuelan a su alrededor. Y procuran aterrizar en Tigre, Tierra Santa.
Con la metafórica garrocha en la mano, los abnegados también hacen antesala, durante horas, en la puerta del edificio de Cerrito y Juncal. Es donde se habilitó un piso entero, “para el armado político”.
Llegan los audaces para postularse como referentes del “massismo”. Desde los puntos más alucinantes del país.
Aunque el muchacho -Sergio- deba prepararse, apenas, para las iniciales legislativas de octubre.
Proliferan los “sin techo” que llegan con la medialuna enarbolada. Pretenden, ansiosamente, los medialuneros, “cerrar algo”. Asegurarse un techo, estar “adentro”. Ahora, ya. Los profesionales no quieren llegar tarde. Ni “quedarse afuera”.

Lo difícil de explicar

Para colmo, la escuadra de Francisco de Narváez, El Caudillo Popular, el vencedor de 2009, pasa a convertirse en un aeropuerto que registra exclusivamente las partidas. Sin ningún arribo.
A esta altura, y con suerte, sólo le quedan votos para reservar una banca.

Con semejante perspectiva, el cristinismo se desdibuja. Solo. Se cuece en la tinta de sus contradicciones.

“El kirchnerismo es un fenómeno difícil de explicar”, dijo La Doctora, al estimable periodista de la casa. Propia tropa.
Dolorosamente altiva ante la derrota, La Doctora no puede explicar la admirable construcción del poder kirchnerista.
Menos puede interpretar, entonces, la abrupta declinación del cristinismo.
Del 54% al 29 actual, en menos de dos años.

Con el tiempo, cuando pasen las turbulencias y los divisorios rencores, podrá estudiarse -en seminarios privados como los del portal- tanto la construcción kirchnerista como el desmoronamiento cristinista.
Partes del mismo fenómeno “difícil” -para La Doctora- de “explicar”.

Votos y versos

Aquí tratamos, en exceso, el apoyo de las otras dos patas fundamentales de “El Trípode”.
De Hugo Moyano, El Charol, y de Héctor Magnetto, El Beto. Es el poder real que se intentó superar.
Hoy se asiste al desvanecimiento de la alianza tácita entre lo que queda. Los peronistas que ponen los votos y los progresistas que aportan los versos.
Es el resultado de la insuficiencia catastrófica del frepasismo tardío.
Lo supo diseñar Carlos Zannini, El Gran Consumidor de Pescado (Podrido). Es el antiperonista que alcanzó la proeza de conducir un gobierno de matriz peronista.
Al fin y al cabo, para La Doctora, los “buscapinas” de Unidos y Organizados resultaron aún menos útiles que los ambiciosos cobradores de sueldos de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.

En el intermedio de las derrotas, el conflicto hoy se da entre los que ponen los votos, que sienten peligrar el control de sus feudos, y los que ponen los versos. Los que perciben su anulación porque espantan, con sus brillantes ideas, justamente a los votos.

Las diferencias estallan, para colmo, en la delicada problemática de la inseguridad, que de pronto adquiere existencia.
Y no se trata, apenas, de recurrir a los servicios abusivos de la “Gendarmería para la Victoria”. De los miles de gendarmes que dejan las fronteras libradas a la suerte, para evitar los crímenes multiplicados del conurbano bonaerense.
Los que aportan el verso progresista ya no se conforman con la dignidad de los juicios, ni de los presos.
Se les esfuma, de repente, también la hegemonía argumental.
Hoy los verseros tienen que soportar la jura, como Ministro de Seguridad, del mini-gobernador de Ezeiza, Alejandro Granados, El Mangrullo.
Es el aportador de votos que supo alardear, incluso, hasta por su penosa “mala puntería”, que le impidió cargarse dos o tres delincuentes desesperados.
A quienes, según los que aportan los versos -a cambio de ejemplar humanismo y presos sin importancia-, debe tratarse con mayor consideración. Con firmes garantías básicas. Sin gatillos explicablemente temperamentales.

“Tanto pedir por la cabeza de Casal y ahora tienen que bancarse alguien que es mucho peor que Casal. Más duro aún, como Granados”, confirma la Garganta.
Es -Granados- el peronista clásico de colección. Readaptable al distinto tenor de las jefaturas que desfilaron, mientras consolidaba el dominio en su feudo. Ezeiza.

Desplazamiento de la responsabilidad

Pero ánimo, no todo está perdido. El retroceso del progresismo inspira una idea casi genial, apenas positiva para constar en actas.
Significa el desplazamiento de la responsabilidad por la próxima derrota.
La victoria abrumadora de Sergio, Aire y Sol II, que se aguarda para octubre, pasa a ser, en adelante, la exclusiva responsabilidad de Daniel, el Líder de la Línea Aire y Sol I.
En defensa propia, Scioli se pone al frente de la causa perdida. Una campaña compuesta por hombres especialmente seleccionados para la tarea de aislarlo. Cuando La Doctora ya carecía de brújula, estrategia. Sobre todo de buena información. Y la surtían de pescado que olía muy mal. Podrido.

La última alquimia consiste en transferir la responsabilidad de la derrota a Daniel.  A los efectos de atenuar los calamitosos errores de la dupla, de La Doctora y Zannini, que amparan a los aportadores de versos, y que hoy se encuentran en retroceso y en banda.
Son los máximos responsables del descalabro institucional que se viene. Y que permite aludir a la necesaria indulgencia de los vencedores. Como de los oportunistas que quieren sangre. O producir caídas dramáticas, situaciones límites. Imaginan renunciamientos. Ampliaremos.

Al cierre del capítulo de la flamante miniserie se registra, según Consultora Oximoron, en la Buenos Aires inviable, una diferencia de 14 puntos. En favor de Sergio. Sobre el buenito de Martín Insaurralde, El Barrilete de Plomo.
Para Oximoron, la próxima derrota de octubre produce un inapelable desplazamiento institucional del poder.
La alarmante fragilidad del Ejecutivo determina la próxima centralidad en el Legislativo, que a partir de diciembre tendrá no menos de cinco candidatos presidenciales.
Tres en la cámara mayorista, o sea Diputados.
Massa, Julio Cobos, El No Positivo, y Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto.
Y dos, hasta hoy, en la pasiva selectividad del Senado.
Ernesto Sanz, La Esperanza Blanca, el Reutemann de los radicales. Y Adolfo Rodríguez Saa, del Estado Libre Asociado de San Luis. Siempre y cuando, después del último papelón, El Hermano Alberto dé un paso atrás, como en el tango. Para dedicarse a la pintura, que lo reclama, como el teatro. O a los placeres del ocio, la gratificación del amor.

Oberdán Rocamora
Continuará | Manténgase conectado.