Cristina se mueve

En medio de un contexto inédito para todos los sectores políticos, a más de diez años de la llegada del actual oficialismo al poder, vale la pena repasar de qué forma se movió la presidenta Cristina Kirchner en lo que va de este mes de marzo.

Por un lado, estuvieron sus planteos ante la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo. En ese discurso, la Presidenta trazó un mapa político del país. Definió a la UCR y al PRO como los dos principales actores de la oposición. Y, al mismo tiempo, a cada uno de ellos les tendió un puente de diálogo sobre temas puntuales. También mencionó, sin nombrarlo explícitamente al Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), al que le cuestionó por realizar cortes de calles y rutas para reclamar contra un fallo judicial. Ni una palabra para el partido provincial que lidera Sergio Massa.

Apenas finalizado aquel discurso, Massa -detrás de quien aparecen notorios respaldos de sectores conservadores del peronismo, del centroderecha y de grandes grupos económicos nacionales y extranjeros- apuntó todos sus cañones contra el anteproyecto de Código Penal.

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#El_Mago

Miguel Galuccio no parece una personalidad habitual en la vida pública argentina. El CEO de YPF es reconocido -aquí y en el exterior- por sus cualidades “técnicas”, puntualmente por su conocimiento del negocio petrolero, aunque al mismo tiempo no se priva de tener y expresar una mirada política de la realidad.

Por un lado, están algunos de los hechos que la gestión de Galuccio al frente de la petrolera controlada por el Estado empieza a mostrar. Las novedades de los últimos dos meses hablan por sí mismas:

  • Acuerdo con Repsol por la expropiación de las acciones de la compañía -lo que incluye despejar amenazas judiciales contra YPF-.

  • Adquisición de los activos de la firma Apache, acción que le permite a YPF constituirse en la principal compañía en extracción de gas.

  • Firma de un acuerdo con la malasia Petronas para la explotación de gas y petróleo no convencional en el yacimiento de Vaca Muerta.

  • Difusión de los resultados operativos de la compañía en 2013, que incluyen datos como la mayor “tasa de reemplazo de reservas” de los últimos 14 años, con un 158%, un crecimiento de la “utilidad neta recurrente” del 45,6 % respecto al año anterior y de la “utilidad operativa recurrente” un 52%.

  • Anuncio del descubrimiento de 15 millones de barriles de recursos de petróleo en Río Negro

Al mismo tiempo, aparece la veta “política” de Galuccio, de 45 años, a quien apodan “el Mago”.

  • En una entrevista que ofreció en la TV Pública a fines del año pasado apuntó contra los pronósticos pesimistas expresados por distintos medios de comunicación y, levantar su tono de voz, los acusó de tener doble discurso: “Los medios decían que era imposible conseguir un socio, que era imposible traer inversores a la Argentina. Ese era el problema antes y ahora el problema pasó a ser Chevron”, se quejó.

  • Cuando le preguntaron por los países que prohíben la técnica del “fracking”, utilizada para extraer gas y petróleo no convencional, no se privó de una explicación de ribetes políticos: “Hay muy pocos países en el mundo que han suspendido el fracking. Francia es uno, Francia decididamente no tiene los recursos que nosotros tenemos, ellos tienen una fuerte experiencia en lo que es el desarrollo de la energía nuclear”.

  • A mediados del año pasado habló en el Consejo de las Américas y ante empresarios destacó el “valor, el coraje y la visión de la presidenta Cristina Kirchner para impulsar un nuevo modelo” de la petrolera nacional en el que “podemos alinear los objetivos de un país con los objetivos de una empresa”. Cada vez que le hablan de “internas” con el Gobierno, responde con el respaldo que recibe de la jefa de Estado y destacan que el Poder Ejecutivo alineó sus políticas a los objetivos de la compañía.

  • Hace dos días, se dejó sacar una foto con Sergio Urribarri, el gobernador de Entre Ríos, quien fue el nexo político para que Cristina lo tuviera en cuenta como número uno de YPF. Lo hizo en momentos en que Urribarri comenzó a mostrar no sólo con acciones que quiere competir por la candidatura presidencial del Frente para la Victoria.

  • Suele cruzarse elogios con el poderoso jefe del Sindicato de Petroleros de Río Negro, Neuquén y La Pampa, el senador Guillermo Pereyra.

  • En una entrevista que le dio el año pasado a Daniel Tognetti, Galuccio dio a entender que tiene en mente un modelo de lo que un país debe hacer si logra grandes beneficios con el negocio petrolero. Habló del ejemplo de la empresa noruega Statoil, una compañía con un 63 por ciento de participación estatal, que tiene un directorio profesional, integrado en un 40 por ciento por mujeres, con representación de los trabajadores. Destacó que en ese caso, con las enormes ganancias de la explotación hidrocarburífera, Noruega creó un fondo por el que “el gobierno noruego distribuye la renta soberana en la gente común”.

  • En esa entrevista, Galuccio dijo que su trabajo en la compañía petrolera nacional tiene “algo que trasciende lo profesional” y con lo que busca “contribuir a un proyecto que uno cree”. Y habló con admiración del general Enrique Mosconi, primer presidente de YPF.

Como decíamos, una personalidad poco habitual, de la que seguramente escucharemos más cosas en el futuro.

¿Y por qué tanta crispación?

En lo que va de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner suele hablarse del regreso de ciertos debates políticos y de una mayor “pasión” o hasta “tensión” en torno a una serie de temas en la agenda pública.

Un elemento que explica el porqué de la mayor intensidad en los debates han sido una serie de políticas y acciones que implicaron una mayor presencia del Estado en la economía que la que se verificó durante las décadas del 80 y 90.

Otro elemento que puede ayudar a entender esta “crispación” ha sido la vigencia de políticas redistributivas. Para evaluar su impacto, resulta útil la lectura del trabajo “Gran Buenos Aires: Polarización de ingresos, clase media e informalidad laboral, 1974-2010”, de Fernando Groisman, publicada en la edición de abril pasado de la Revista de la CEPAL.

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La gente que le gusta a Cristina

Puedo afirmar que Mary Anastasia O’Grady, la editorialista del Wall Street Journal que esta semana criticó al Gobierno nacional por enésima vez, es de las personas a las que la presidenta Cristina Kirchner respeta. Nunca hablé con la jefa de Estado, pero estoy seguro de que es así, por más extraño que parezca.

Hay que recordar que en la última entrevista que ofreció, Cristina dijo que al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, le reconoce “una inmensa virtud: dice lo que piensa”. Destacó que el líder del PRO “no se disfraza”. O’Grady cumple a rajatabla con esa premisa. No la va de “periodista independiente”, como muchas plumas opositoras de la Argentina. Por caso, antes de las elecciones de 2012 en su país dijo que los dirigentes republicanos Ron Paul y Mitt Romney harían un “mejor” papel que Barack Obama en la Casa Blanca.

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Queremos escuchar

El sábado pasado se emitió la primera parte de una entrevista a la presidenta Cristina Kirchner por parte Hernán Brienza, columnista de Tiempo Argentino y de Radio Nacional.

Desde el mismo sábado escuché a varios periodistas y conductores de programas de entretenimientos hablar de la nota. Quizás fue que tuve mala suerte con los comentarios a los que accedí -desde ya que no fueron todos los que se hicieron-. Sea cual fuera el caso, me llamó la atención que en cada una de esas intervenciones, más del 80 por ciento del tiempo estuvo dedicado a hablar de Brienza.

Vuelvo a expresarlo en forma de pregunta, y mientras lo reitero no dejo de sorprenderme una vez más. ¿La Presidenta de la Nación ofrece una entrevista y nos la pasamos hablando del desempeño del entrevistador? Desempeño que puede ser mejor o peor. Que, como le ocurrirá al lector con esta columna y todas las columnas de opinión que se publican en este sitio, podrán parecer mejores o peores. Más completas o más incompletas. Más honestas o menos. Pero ¿tan relevante como para casi ni siquiera comentar lo que dijo la entrevistada, en este caso la primera mandataria?

Desde que el Gobierno nacional puso en el centro del debate la cuestión de los medios de comunicación -su propiedad, sus intereses- se desarrollan una serie de debates que me parecen muy fructíferos sobre el oficio periodístico y sobre la comunicación en general. Pero llevado a un extremo, ese debate parece reducirse a los propios periodistas deseosos tan sólo de escuchar su propia voz y de discutir entre ellos. “Queremos preguntar”, sí. Buenísimo. Pero ¿también queremos escuchar? ¿O queremos escucharnos a nosotros mismos? ¿O queremos escuchar lo que nosotros queremos?

Más llamativo aún es que se hable casi únicamente del desempeño del entrevistador, acerca de qué preguntas hizo y cuáles no, sobre si estaban o no pautados los temas de la nota, cuando a su vez la Presidenta brindó definiciones que, al menos a mí, me parecieron relevantes.

Si sólo se habla del entrevistador, parece que Cristina no hubiera dicho nada. Y eso que en varios tramos de la nota puso de manifiesto sus planteos sobre el rumbo del país y los instrumentos con los que busca poner en práctica para sostener esa dirección. Dicho de otra forma, habló del trabajo de un Presidente de la Nación, de las tareas específicos que le asigna Constitución Nacional. En términos de la carta magna, contó en parte con qué ideas en mente encara su tarea quien cumple el rol de “jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país” (artículo 99, inciso 1).

Por ejemplo, Cristina afirmó que no está dispuesta a volver a una Argentina de la mano de obra “barata”. O que pagar el cien por ciento de lo que reclaman los “fondos buitre”, tal como plantea la Justicia norteamericana significaría un “desaliento” a la “inversión productiva” en el país. Y también que “el negocio del mundo financiero es que vos te sigas endeudando, lo que le conviene al banco no es que termines de pagarle“.

A mí se me ocurre destacar esas definiciones. Quizás porque cuando empecé a trabajar, hacia el año 94 o 95, los sueldos -cuando había trabajo- eran bastante más flojos que los de ahora. Y al mismo tiempo, el gobierno de entonces se endeudaba en el exterior sin que le importara para nada la sustentabilidad de esa deuda.

Y hubo más definiciones de Cristina, que sí le importaron a varios periodistas (ahora que lo pienso un poco, ¿no estaré también en esta nota cayendo en el error de hablar más de los periodistas que de los contenidos concretos? El lector, dirá…).

Por ejemplo, a los de la agencia alemana DPA, que destacaron que Cristina “remarcó el crecimiento de la economía del país en ‘un mundo que se cae a pedazos’ y sostuvo que ‘requiere todavía de mayor heterodoxia resolver los problemas’”.

O a los de la agencia española EFE,  que resaltaron que en la nota, la Presidenta explicó que su gobierno “tiene una política de metas de crecimiento” -y no de inflación-.

Sin ir más lejos, a los de la agencia francesa AFP, les pareció relevante que la jefa de Estado “sostuvo que pagar a los fondos especulativos lo que demandan desalentará las inversiones productivas”.

También los de la BBC de Londres señalaron que durante la entrevista Cristina criticó a “la elite” de su país por tratar de crear “una imagen negativa de su gobierno”.

Ninguno de ellos habló de Brienza, eso sí.

Que las hay, las hay

Dirigentes tan disímiles como la presidente Cristina Kirchner, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y el jefe del partido MILES, Luis D’Elía, hablaron en los últimos días de sectores que buscarían un final anticipado del actual gobierno.

Lo hicieron a partir de las declaraciones en las que Mauricio Macri aludió a la existencia de un “círculo rojo” en el país, que integran personas “del hacer” y “del pensar” entre las que no descartó que estén incluidos los dueños del Grupo Clarín.

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Buenas tardes, ¿mucho gasto?

Se dice por estos días -pudieron verse en la última semana notas al respecto en los diarios Clarín y La Nación- que el país muestra un “gasto público récord”. Se afirma que los fondos que ingresaron en 2012 al fisco representaron, según el Ministerio de Economía, el 31,4% del PBI. Y que si incluyen obras sociales, provincias y municipios, los cálculos sitúan esos fondos entre 47% y 50% del producto.

El año pasado, la Fundación Mediterránea argumentó que la Argentina ha sido el país que más subió su gasto público en la última década. Así, la entidad señaló que pasó de gastar 28,3 puntos del producto en 2000 a 34,8 en 2012 -para la fundación liberal FIEL la cifra llega a 40-. Cuando se miran con detenimiento esos datos, se verá que la “aceleración” del gasto no ocurrió tanto entre 2003 y 2007 -período en el que el gasto público recuperó los niveles que tenía antes de la crisis de 2001-, sino más bien a partir de la asunción de Cristina Kirchner. Es decir, esta “nueva situación” no corresponde a la “década kirchnerista”, sino a los últimos seis años.

Por su parte, el diario La Nación en un editorial publicada el domingo, consideró como “dádivas” a la Asignación Universal por Hijo (AUH) y evaluó que si bien la implementación de ese programa llega, según una encuesta de una universidad privada, “al 36,4% de los menores de edad” las condiciones de vida y del entorno de esos niños y jóvenes “no han mejorado”. Para el diario, “el desafío es entonces pegar el salto desde el asistencialismo a la supervivencia por propios medios (sic) y en condiciones que impliquen la posibilidad de desarrollar una vida digna”. El matutino condena a este programa de transferencia directa de ingresos, al señalar que “profundiza el riesgo de que se cree una dependencia transmisible entre generaciones”.

En suma, según parece, se cuestiona el crecimiento del gasto público de los últimos seis años y un programa de asistencia social que en 2013 cumplirá cuatro años de de implementación.

En cuanto a la AUH, se soslaya, por ejemplo que, de acuerdo a un estudio de la CEPAL, la cobertura actual de los menores que reciben algún tipo de transferencia de ingresos alcanza al 86%, mientras que esta proporción era de tan sólo el 37% en 1997 -un año después se desencadenó la recesión más prolongada y profunda de la que se tenga memoria-.

Sobre el aumento del gasto público, no parece tomarse en cuenta en ciertos análisis lo acelerado que resultó en otras épocas -sin tantas objeciones por parte de algunos sectores- el “achique” del Estado.

Como para recordar de donde se viene, consigno a continuación el contenido de dos apartados incluidos en el Anuario Estadístico de la República Argentina de 1995, publicado por el Indec. Se trata de la información correspondiente a “Privatizaciones concluidas. Período 1990-1994” y a la “cantidad de agentes de la Administración Pública Nacional (1989-1994)”.

En cuanto al personal, en aquel período de seis años el Estado pasó de contar con 874.182 agentes a 190.414 (poco menos de un cuarto).

Sobre las privatizaciones, a riesgo de aburrir, vale la pena enumerar la impresionante cantidad de cesiones al sector privado concretadas en aquel lustro, consignadas en aquel entonces por el Indec.

Paso a enumerar:

Comunicaciones

  • Entel (Telecom y Telefónica)

Transporte Aéreo

  • Aerolíneas Argentinas

Petroquímicas

  • Polisur

  • Petropol

  • Induclor

  • Monómeros vinílicos

  • Petroquímic Río Tercero

Petróleo: Areas Centrales

  • Tordillo

  • El Huemul-Koluel Kaike

  • Puesto Hernández (Neuquén)

  • Vizcacheras (Mendoza)

  • Santa Cruz I

  • Santa Cruz II

  • Tierra del Fuego

  • Aguarague

  • Palmar Largo

  • YPF SA (Venta de Activos)

  • Refinería de Campo Durán (Refinor SA)

  • EBYTEM (SA) (Puerto Rosales)

  • Destilería Dock Sud

  • Oleoductos del Valle SA

  • Destilería San Lorenzo

  • Interptrol SA

  • Planta de Aerosoles (Dock Sud)

  • Terminales Marítimas Patagónicas

  • Transportes Marítimos Petroleros (SA)

Buques Tanque

  • Libertador San Martín

  • Ingeniero Villa

  • Florentino Ameghino

  • General Güemes

  • Ingeniero Hermitte

  • Ingeniero Reca

  • Goya

  • Medanito

  • Puerto Rosales

  • Cañadón Seco

  • 13 de Diciembre

  • San Lorenzo

  • Ing. Huergo

  • Ing. Silveyra

  • Ministro Ezcurra

  • Puerto Posadas

  • Puerto Diamante

  • Hernandarias

  • Campo Durán

  • C. Espíritu Santo

Hoteles

  • Llao-Llao Holding

  • Ingeniero Villa

  • Florentino Ameghino

Energía Eléctrica

  • Centrales Térmicas del Litoral SA

  • Central Puerto SA

  • Central Costanera SA

  • Edenor SA

  • Edesur SA

  • Central Pedro de Mendoza

  • Central Dock Sud

  • Edelap (Area del Plata)

  • Central Alto Valle

  • Central Güemes

  • Central Sorrento

  • Central San Nicolás

  • Centrales Térmicas del Noroeste Argentino SA

  • Centrales Térmicas Patagónicas SA

  • Transnoa SA

  • Transpa SA

  • Transener SA

  • Hidroeléctrica Diamante SA

  • Hidroeléctrica Río Hondo SA

  • Hidroeléctrica Ameghino SA

  • Centrales Térmicas Mendoza SA

  • Transnea SA

  • Central Hidroeléctrica Alicurá SA

  • Central Hidroeléctrica Cerros Colorados

  • Central Hidroeléctrica El Chocón SA

  • Hidroeléctrica Piedra del Aguila SA

Gas

  • Transportadora de Gas del Sur SA

  • Transportadora de Gas del Norte SA

  • Distribuidora de Gas Pampeano SA

  • Distribuidora de Gas del Litoral SA

  • Distribuidora de Gas del Centro SA

  • Distribuidora de Gas Cuyana SA

  • Distribuidora de Gas Noroeste SA

  • Distribuidora de Gas del Sur SA

  • Distribuidora de Gas Metropolitana SA

  • Distribuidora de Gas Buenos Aires Norte SA

Defensa

  • Altos Hornos Zapla

  • Somisa

  • Aceros Paraná SA

  • Tandanor

  • Fábrica Militar de Tolueno Sintético

  • Fábrica Militar de Vainas y conductores eléctricos (EGA)

  • Fábrica Militar de Acido Sulfúrico

  • Fábrica Militar General San Martín

  • Fábrica Militar Pilar

Junta Nacional de Granos

  • Unidad Portuaria San Pedro

  • Elevadores Terminales de Rosario (U III)

  • Elevadores Puerto Diamante

Agricultura

  • Corporación Argentina de Productores (CAP)

Sector Financiero

  • Caja Nacional de Ahorro y Seguro

Transporte Marítimo

  • Empresa Líneas Marítimas Argentinas

El racconto no incluye la privatización de los canales 11 y 13 de la Ciudad de Buenos Aires, en 1989. Tampoco los procesos de desregulación, como el que por decreto en 1992, puso fin al alto grado de protección del que gozaba el sector pesquero nacional. O el proceso de concesión de los ferrocarriles metropolitanos, a partir de 1993.

Para ser un poco más concreto: ¿y si en vez de escandalizarnos por el aumento del gasto público y repetir cifras y eslóganes vacíos nos preguntamos de dónde venimos y discutimos hacia dónde queremos ir?

Apagá la tele

Se ha debatido en distintos ámbitos. Una de los ejes que el kirchnerismo puede explorar de cara a las elecciones de octubre es enfatizar sobre aspectos que hagan al futuro de los 40 millones de argentinos.

Si en la campaña para las primarias trató de hacer pie en la idea de que “en la vida hay que elegir”, resaltando las “opciones” que el Gobierno nacional tomó ante situaciones clave durante los últimos diez años, la posibilidad de plantear un horizonte de futuro aparece como una de las alternativas para el oficialismo en esta segunda etapa de la contienda electoral. Aun si no optara por la idea de “hacer promesas” por considerarlo “políticamente irresponsable” para quien está en el Gobierno, realizar propuestas para los próximos años sobre preocupaciones de distintos sectores de la población es un camino que puede emprender.

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El estalinismo más blandito del mundo

El Frente para la Victoria hizo una mala elección en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Más allá de la polémica de si el resultado debe ser leído en términos nacionales o provinciales o si sacó algún voto más o menos que en 2009, los comicios fueron equiparables a aquellos, duros para el kirchnerismo.

El hecho revela una vez más la complejidad -¿o la fragmentación?-, la vitalidad, el empuje de una sociedad como la Argentina, que bien puede encumbrar a los oficialismos en un turno electoral o dar llamados de atención al oficialismo -a los oficialismos, porque hubo merma de votos en provincias y distritos de todos los colores, ¿o no?-.

¿Dónde quedó entonces la idea de la “legitimidad segmentada” con la que amonestó Elisa Carrió el triunfo de Cristina Kirchner en 2007? ¿Qué pasó con los todopoderosos “aparatos”? ¿Qué pasó con el opresor “clientelismo”? ¿Qué ocurrió con la necesidad de “liberar a nuestros hermanos pobres del clientelismo”, como también señaló en reiteradas oportunidades la ahora líder de UNEN? ¿Y con el peligro del “fraude”? ¿Qué pasó con el gobierno fascista, stalinista, opresor? ¿Qué ocurrió con la ‘República en peligro’?

Pasó que nada de eso existe en la sociedad argentina. Ni puede existir. Se trata de una sociedad que luego de la mayor presencia del Estado en los últimos diez años es más y no menos vital, activa y demandante, vote a quien vote. Ahora a unos o luego a otros.

Como lo indica la politóloga María Esperanza Casullo en un artículo reciente (“Liberal, clientelar o populista y clientelar: tres visiones entre sociedad civil y Estado en Latinoamérica”), “las relaciones entre sociedad civil y Estado no son necesariamente de suma cero; ciertamente, los grupos populares no entienden el juego de esta manera”.

En gran medida, las demandas de los sectores populares se centran alrededor de la consecución de ‘más Estado’, es decir, más bienes públicos en sus comunidades, más políticas públicas dirigidas a ellos, mayores regulaciones hacia el mercado. El Estado no sólo ‘avanza’ hacia la sociedad por pura voluntad de dominio, sino que el establecimiento de las fronteras entre el uno y la otra es un proceso de marchas y contramarchas donde ambos actores manifiestan autonomía relativa”.

Así, más presencia del Estado de cara a la sociedad -que puede significar nuevas escuelas, ampliación de beneficios previsionales, la Asignación Universal por Hijo (AUH) o el nuevo régimen laboral que ampara al empleo doméstico- , bien puede significar más y no menos vitalidad y fortaleza de esa sociedad civil. El problema para entender esto lo tienen quienes ven cualquier situación de mayor presencia del sector público como pura cooptación, sujeción, debilitamiento de la sociedad civil.

O expresado de otro modo, como lo dijo el mes pasado la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff: “el pueblo cuanto más tiene más quiere”.

Larga vida a la vital sociedad civil argentina. Y ahora sí, a la disputa por las bancas, que faltan dos meses.

Una larga lista de esperanzas blancas

El precandidato del Frente Renovador en la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa, puede ser definido apenas como “un intendente”, tal como lo hacen algunos analistas y también como prefiere definirse él mismo. Uno más de “20 intendentes” que ahora presentan una opción para enfrentar al oficialismo.

Se puede hacer más compleja la caracterización. ¿Qué intendente ha administrado durante tantos años el monto de fondos “nacionales” que maneja la ANSES? ¿Qué intendente ha llegado al cargo más alto del Gabinete nacional? ¿Cuántos jefes comunales han encabezado un club de fútbol de Primera División? ¿En qué municipio se han realizado eventos culturales, deportivos, sociales con tan importante nivel de difusión como en Tigre?

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