Se confirma que este año habrá menos dólares

Juan Gasalla

El dólar libre volvió a desbocarse esta semana, para cerrar en $9,34, su precio máximo desde la salida de la convertibilidad. Muchas razones se esgrimieron para explicar un fenómeno que resulta exagerado, pero se supera a sí mismo semana a semana.

La sostenida emisión monetaria, apenas debajo del 40% anual, la continuidad de la inflación en torno a 25% anual, y la caída de reservas -por cancelación de deuda pública y adelantos transitorios del Banco Central al Tesoro- fueron los argumentos más repetidos desde que comenzó el año. En 2013, el dólar “blue” ascendió 34,7%, seis veces más que el 5,3% de apreciación del dólar en el mercado de cambios oficial, a 5,18 pesos.

En los últimos diez días a estas razones se le agregaron noticias que cambiaron la percepción sobre el futuro del dólar en la Argentina, confirmaron que habrá menos divisas en el mercado interno y apresuraron un incremento que nadie esperaba antes de fin de año:

- Las reservas internacionales cayeron por debajo de los u$s40 mil millones el 17 de abril, cuando este mes se anticipaba una importante recuperación de activos, con compras más intensas del Banco Central en el mercado mayorista de cambios. Las reservas se estabilizaron en su nivel más bajo en casi seis años, ahora en 39.776 millones de dólares.

- El 18 de abril pasado se produjo una multitudinaria marcha contra de las políticas del Gobierno. Esta manifestación no afecta la economía real, pero refuerza el escepticismo de un amplio sector de la sociedad acerca del consenso con el que cuenta el Gobierno para impulsar un paquete de medidas eficaz para reactivar la expansión de la actividad.

- El 19 de abril se anunció que YPF recibirá hasta u$s2.000 millones del Banco Central para financiar inversiones, a través de un fideicomiso. Con el objetivo de ahorrar divisas por importaciones, la iniciativa recortará el monto de reservas, aún cuando estos fondos estaban contemplados en el Presupuesto 2013 para el pago de Cupón atado al PBI, que finalmente no se realizará este año.

- La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) informaron que entre el 2 de enero y el 19 de abril liquidaron divisas por u$s5.820,5 millones, un 6,8% menos que en el mismo período de 2012, cuando se preveía un ingreso de dólares del agro mucho mayor por una cosecha que superará en 20% a la de la campaña anterior. Expertos del agro sostienen que el atraso del dólar oficial desalienta que muchos productores se desprendan de la soja.

- Según el INDEC, en el primer trimestre de 2013 el superávit comercial se redujo a la mitad (-48%), a u$s1.310 millones frente a igual período del año anterior. Entre enero y marzo, las exportaciones se redujeron 3%, a u$s17.376 millones, y las importaciones subieron 5%, a u$s16.066 millones, con un notorio aumento de las compras de energía.

- La aprobación de la serie de leyes para la reforma judicial trajo más inquietud por la posible injerencia del Ejecutivo sobre los otros poderes del Estado y abrió el debate sobre la eventual inconstitucionalidad de esta normativa.

- La entrevista del ministro de Economía, Hernán Lorenzino, que trascendió el jueves pasado y en la que eludió hacer referencia a la inflación real de la Argentina, dejó la sensación de que no habrá cambios en la política económica al menos hasta las elecciones, con la restricción a la compra de divisas incluida.

En un mercado informal altamente especulativo estos datos generaron un inusitado incremento del dólar, bajo la presión de una demanda creciente y la escasez de billetes físicos para atenderla. El precio puede subir tanto como haya alguien dispuesto a pagarlo y esto último dejó de obedecer a los fundamentos o alguna lógica.

Es cada vez más difícil para el Gobierno determinar un tipo de cambio que sea convincente y creíble para los ahorristas, cuando el billete en el circuito paralelo superó todas las previsiones, contra opciones de inversión en pesos con tasa negativa en términos reales. Las consultoras estiman que si se divide la base monetaria por los dólares líquidos de reservas, el tipo de cambio debería estabilizarse entre 7 y 7,7 pesos por dólar. Otros estudios que toman como indicador el dólar más alto post-devaluación ($3,80 de junio de 2002), ajustado por la inflación, alcanzan como objetivo de máxima una tasa de cambio de 10 pesos por dólar.

Entre una serie de medidas, los analistas económicos coinciden en que se debe actuar en conjunto sobre las tasas de interés, con un paulatino ascenso que no las deje tan desfasadas respecto del aumento de los precios de bienes y servicios; contener la inflación con medidas consistentes más allá de un congelamiento sesgado y de palabra, levantar el “cepo” y acelerar con prudencia una depreciación del peso, y revertir las expectativas de que el dólar siempre será más barato hoy que mañana.