Debemos aspirar a un sistema electoral basado en el sentido común

José Patiño

Las declaraciones del director nacional electoral, Alejandro Tulio, referidas al estado de situación previo a las elecciones parlamentarias de este año, no ayudan a generar la confianza que el sistema electoral necesita.

Hace unos días, Tulio contó como uno de los logros de su gestión el hecho de que se publicó el padrón electoral y “solamente hubo poco más de 50.000 reclamos”. Explicó que “se va a poder votar con cualquier DNI. Con el DNI libreta, tanto en su versión verde o celeste”.

Mostró como una gran innovación el sistema por el cual ya no nos van a sellar el DNI, la Libreta Cívica o de Enrolamiento, siendo que la constancia de voto será un talón firmado por el Presidente de Mesa. Reconoció que por la coexistencia de dos sistemas electorales diferentes, la elección en Santa Fe será dificultosa, y que no sabe cómo lo van a resolver.

El sistema electoral, como todo proceso de comunicación, sólo es transparente cuando se eliminan los ruidos que interfieren en dicho proceso. Una elección debe evitar convertirse en un “teléfono descompuesto”, cualquiera sea el sistema. Un proceso electoral comienza con un elector que emite su voto, y una sociedad que lo recibe, lo reconoce y lo legitima.

Todo lo que pueda confundir al elector no contribuye a la transparencia electoral, y atenta contra la confianza necesaria en todo acto eleccionario. Sin embargo, nobleza obliga, el director nacional electoral gestiona un sistema basado en un código electoral que no votó, por lo que debemos aspirar a construir desde el Congreso un sistema electoral basado en el sentido común. En el contexto actual, el ciudadano termina añorando las elecciones donde el Presidente de Mesa era el maestro de la escuela, y donde el equilibrio de fuerzas permitía una fiscalización recíproca. Es tarea del Estado no contribuir a embarullar los comicios, y es tarea de los partidos que competiremos por las bancas legislativas comprometernos a llevar a cabo los cambios que el sistema requiere con urgencia.

La ciudadanía ya lo sabe, y se organiza para fiscalizar unida ante un aparato partidario del gobierno que desequilibra todavía más cuando enfrente tiene una oposición dispersa. El pacto con una ciudadanía que se lanzará a fiscalizar masivamente se sella con un fuerte compromiso por mejorar el sistema electoral.