El discurso de los senderos que se bifurcan

Martín Yeza

El pasado viernes la Presidente dio apertura a las sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación. El discurso inaugural duró cerca de cuatro horas y abrió una serie de caminos sobre los que vale la pena reflexionar.

La Presidente dijo una de las cosas más importantes de los últimos años: no va a haber reforma constitucional. Asunto que fuera pormenorizado por cierto sector de la oposición hoy devenido en oposicionismo, acaso acostumbrado a ser oposición.

La forma en que se reaccionó frente al discurso de la Presidente revela que se ha roto algo fundamental para el funcionamiento de cualquier estructura gubernamental de alternancia política: la buena fe. Todos parten de la base de que el otro miente.

La incógnita que esto produce es cómo lograr convertir el círculo vicioso en el que se ha convertido la política argentina en circuitos virtuosos de cooperación.  En ese sentido resulta importante entender la importancia por recuperar la “palabra”. Poniéndolo en otros términos: si el jefe de Gobierno de la capital de nuestro país, Mauricio Macri, se reuniera hoy con la Presidente de la Nación, sería una noticia que saldría en tapa de todos los diarios. La Presidente debe lograr que, en 2015, juntarse con el que piensa distinto no sea la noticia de la semana.

Asimismo la Presidente fue muy transparente a la hora de plasmar su posición frente a la Justicia y ha mostrado que el kirchnerismo es lo que se ve, ya no hay nada oculto, no existe la sorpresa, no hay distracciones.

El paso del tiempo en política es como la ley de gravedad, todo lo que sube, baja.

Se han cedido espacios que hoy ya no se disputan: el anulado y contradictorio manejo de la seguridad, en donde al menos han adquirido el sano hábito de no decir que es una sensación; la fracasada política de transporte en esta década de gobierno matrimonial; la inflación, que pese a los esfuerzos del Indec, ya no es una bolilla que defienda el kirchnerismo a capa y espada sino que la dan por perdida y se limitan a aducir un “efecto del modelo productivo de matriz diversificada”. Sólo 6 7 8 sigue denunciando las “operaciones de los grupos hegemónicos”, acaso inadvertidos de que  hoy el principal grupo hegemónico mediático es el kirchnerismo.

Del otro lado, las propuestas que han surgido hasta ahora para ocupar esos espacios son tan brutales que dan a pensar si no son funcionales al partido de Gobierno o simplemente sea lo que afirmaba el teorema de Baglini, en el que el grado de responsabilidad de las propuestas políticas es inversamente proporcional a la distancia del poder.

Ha habido reacciones de todo tipo, desde llamados a “constituir resistencias contra el régimen”, pasando por la “necesidad de tener que elegir un líder de la oposición”, hasta la denuncia sobre el “avasallamiento a las instituciones de la república”, todas cosas alejadas de la problemática de la sociedad.

Éste será un año de elecciones legislativas en el que se librarán discusiones muy apasionadas. Todos los temas atravesados transversalmente por el factor común sobre qué es la verdad y cuál es la realidad. Se plebiscitará la labor legislativa de la oposición y a su vez el kirchnerismo validará o no la legitimidad de la gestión nacional.

A su vez el kirchnerismo avanzará sobre la democratización de la Justicia. Un asunto que en definitiva sólo va a afectar a la clase política argentina, para la impunidad de unos y/o persecución de otros. La democratización de la Justicia no consistirá en buscar un camino para que el ciudadano tenga una mejor y más eficaz justicia. Ningún trabajador cree que detrás de esto haya una solución a sus problemas cotidianos, esos seguro no van a cambiar, y es algo que se pierde de vista en este debate, a esta altura, endogámico.

El discurso de la Presidente ha abierto una serie de pistas interesantes que van a determinar las elecciones de 2013. Las elecciones de 2011 confirmaron un proceso que se inició y a su vez sepultó a una serie de figuras con las que nos habíamos acostumbrado a convivir. Algunas de las figuras sepultadas entendieron el mensaje de las urnas, otras han decidido seguir “resistiendo”. El 2013 va a ser una bisagra sobre la forma en que la alternativa nacional para el 2015 se va a construir, tan lejano por ahora que sólo podemos atrevernos a adivinar cómo será el inicio de su camino.