Siempre ser uno mismo

Ismael Cala

Hace unos días, le pregunté a un actor amigo sobre su próximo trabajo en televisión. Él me respondió: “Me gusta el personaje. Es el protagonista de la serie, pero no me preocupa su montaje, porque es un muy parecido a mí. No tendré que realizar mucho esfuerzo para interpretarlo”.

Y concluyó: “¡Ismael, lo más sencillo del mundo es ser uno mismo!”. Su frase final me hizo a pensar. ¿Será cierta? ¿Ser uno mismo es tan sencillo? Después de analizarla, llegué a la conclusión de que sí: es más fácil ser uno mismo que intentar representar otra cosa. Además, es hermoso y motivador.

¿Por qué es? Porque no tenemos que fingir ante nada ni ante nadie, porque cada palabra y cada acción alzan el vuelo de forma natural. No necesitamos ensayar, no fingimos, no nos preocupa demasiado el qué dirán. Simplemente, nos aceptamos tal como somos.

Además es hermoso, por cuanto se sustenta la identidad propia, incluso en las circunstancias más adversas. Hoy día, millones de personas abandonan sus países por razones diversas. Las más comunes son el mejoramiento económico y las libertades políticas. Se convierten, de hecho, en seres humanos a quienes se les hace muy difícil seguir siendo lo que son: desde el momento en que toman la decisión de marcharse de su tierra enfrentan una realidad ajena, a veces nada agradable.

En Miami, ciudad donde resido, existe una mezcla de costumbres y nacionalidades. Cada día, cientos de miles de personas luchan por ser ellos mismos, defienden su identidad a capa y espada e incorporan a la nueva realidad sus olores, sus sabores, sus colores, sus maneras de actuar, de pensar y hasta de vestir.

No es que renieguen de la tierra que los acoge, solo intentan seguir siendo lo que son, pero en un lugar diferente. Se motivan por hacer valer costumbres y valores propios. Asimilan lo exótico, a veces por necesidad, pero sin dejar morir aquello que los identifica.

Por lo general, son seres humanos convencidos de sus virtudes y sus defectos, orgullosos de sus raíces, seguros, conscientes de lo que hacen y anhelan, personas que saben valorarse.

A quienes no han vivido tal experiencia, les aseguro que el esfuerzo siempre resulta mayor, pero ¡la gloria del éxito se duplica, en una realidad diferente, sin dejar de ser uno mismo! A mi amigo el actor, por esta razón, no le preocupa el montaje de su próximo personaje.